Page 42

RELATO

|

Amor ilimitado

Amor

il

Por; Mar

H

ubo muchos indicios que debieron darme la pista de lo que ocurría. Pero claro, con el diario del lunes, como dice mi prima, todo ahora se ve clarísimo, y parece que yo fuera un grandísimo tarado. Pero sabemos bien que para ver el cuadro completo hay que tomar distancia. Si miro un punto del cuadro, lo que veo es un punto. Si me alejo, me doy cuenta de que es un lunar del moño del gato de la princesa. Es así. Y yo estaba cerca del cuadro. Es más, dentro del cuadro, viendo el punto, sin poder percibir el moño, ni el gato, y mucho menos la princesa. El primer indicio debió ser el cambio de horarios. El segundo, el cambio de perfume. El tercero, la fuga de dinero. Con todo eso debí, sino haberme dado cuenta, al menos sospechado. ¿Pero acaso no puede uno cambiar el horario, el perfume y tener desequilibrio fiscal y ser inocente? Si yo mismo había cambiado de turno en el trabajo y también mudé de perfume. Y la caída brusca del rendimiento del dinero ¿no era tema de todas las conversaciones? Pero hubo un indicio que debió constituirse en la pista per se. Nos conocimos jugando a 40

las Cartas Magic en una reunión de frikis. Empatamos (cualquiera sabe que eso no es usual) y lo tomamos como una señal. Cuando en los parlantes sonó Black Sabbath con su tritono fundacional del heavy metal y los dos nos extasiamos escuchando, supimos que los dos, desde la A de Apocalyptica hasta la Z de Zakk Wylde, éramos metaleros fanáticos. Decidimos que en mi computadora podíamos poner una carpeta con sus cosas, y que la mitad de mi placard podía ser suyo, y no nos separamos más. El destino nos decía que esa atracción sería más que eso: éramos uno para el otro, para siempre. Aunque un jugador de Magic y lector de Huellas sabe que el “para siempre” no existe, que hasta que la muerte nos

separe no existe, que lo eterno no cuenta ni para Sauron, lo nuestro era para siempre porque a algunos se les da. Y por eso decidimos hacernos un tatuaje, porque ¿hay algo más para siempre que pueda unirte que un tatuaje? Pero fue un para siempre como la promo del celular, que te da mensajes ilimitados, sí, pero ilimitados hasta 10.000. Amor ilimitado y eterno hasta que se termina. Amor ausente de eternidad. ¿A… qué? ¿Amor? ¡Ja! Cuando vi tu cara emerger de la boca de ese imbécil que manejaba el taxi, acomodarle el flequillo como me acomodabas a mí la bufanda, y tirarle un beso con la mano como siempre dijiste que hacían

Huellas de Tinta: Diciembre 2014  

Revista mensual sobre literatura juvenil en Argentina.

Huellas de Tinta: Diciembre 2014  

Revista mensual sobre literatura juvenil en Argentina.

Advertisement