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Año 1 | #7 | Septiembre de 2011

CHARLA CON LUCAS CARRANZA

“Tenés que trabajar mucho para tener algo mejor” Para tratarnos bien

De la inteligencia emocional a las emociones inteligentes Por Maricel Mangas

Transformación del ser a través de la transformación de la materia

Taller de construcción de guitarras y otros instrumentos musicales Horacio Bleynat y Mariela Garat

Hechos culturales en la Expo Ciencia Distrital Caravana al Indio Solari


Septiembre de 2011

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Índice

Editorial

Editorial

3

“Tenés que trabajar mucho para tener algo mejor” Charla con Lucas Carranza

5

“Había que poner garra y hacerlo” Charla con Gerardo Chichiri - 2ª parte

9

Para tratarnos bien: de la inteligencia emocional a las emociones inteligentes por Maricel Mangas

13

Movimientos

17

Taller de construcción de guitarras y otros instrumentos musicales

18

Hechos culturalres en la Expo Ciencia Distrital por Marianela Arfenoni

20

Tiempo, Time, Temps

21

Caravana al Indio

22

“El Estudiante”

23

La vida de Pascual Pérez, una excusa para analizar la historia argentina moderna

24

Diario de una estudiante recién llegada a Buenos Aires

26

por Patricia Bargero

por Patricia Bargero y Ariel Quiñones

por Ariel Quiñones

por Marina Pinedo

Horacio Bleynat y Mariela Garat cuentan cuándo y por qué

por Pedro Satragno

por Viviana Bernadó por Sofía Pontiggia

por Marcelo Massarino

por Albertina Peralta Moreno

SI DESEA PUBLICITAR...

Tel: (03388) 42-0327 E-mail: entrelascuerdas.revista@gmail.com San Martín Nº 492 - General Villegas - Bs. As.

DATOS IMPORTANTES

Tirada: 450 ejemplares. Valor: $10, de los cuales $9 son para los chicos de la Escuela de Box que venden la revista.

En el primer número de nuestra revista definimos el por qué del título y explicamos qué significaba estar “Entre las cuerdas”: ese espacio delimitado en el que el boxeador se encuentra solo y frente a frente con su rival. Los demás desaparecen, ya no están ahí, nadie más que nosotros puede dar esa batalla y hacer lo que corresponda, lo que su inteligencia, sus emociones, o su instinto le indiquen. Así como en el ring, repetimos esos momentos en nuestra vida, a la hora de tomar decisiones, resolver cuestiones diversas, superar situaciones complejas. Allí también, quienes tienen la última palabra son la inteligencia, la emoción o las vísceras. ¿Pero quién es ese individuo ante la decisión o el conflicto? ¿Es sólo él, separado del resto, absolutamente lejano y extranjero de los demás? ¿Acaso no somos la suma de todos los que han pasado por nuestras vidas, que la marcaron o tocaron de algún modo? Todos están ahí, hasta los que no estuvieron cuando más necesitamos. Somos la suma de los demás. De algunos llevamos un rasgo físico, un modo de mover las manos, de cortar el pan, de ceder el lugar, de apretar en el abrazo. De otros algunos lemas, el modo de decir algunas cosas, la frase que me dice lo que necesito en el momento justo. De los que ya no están, el legado. Somos nuestros padres y nuestras familias, los maestros y alumnos que nos dieron las aulas y la vida, los vecinos del barrio y los amigos que se fueron sucediendo, los amores, los afectos, la palabra y el silencio. Somos absolutamente los otros. Porque nos sabemos plurales y sabemos de la importancia de los vínculos, apostamos una y otra vez a las acciones colectivas, al trabajo cooperativo, a continuar abriendo espacios para seguir marcándonos con los demás. Vemos con agrado cuánto significa para los chicos la revista. Para algunos porque les agrega un dinero con el que pueden hacer una diferencia, para otros, porque les puso voz y rostro. Creemos que es momento de dar un paso más. De sumar nuevos vendedores a los que ya tenemos. Jóvenes en similares condiciones, personas que vengan a nutrir nuestras vidas como la vienen nutriendo los chicos de la escuelita. Que nos enriquezcan y nos nutran, para que cada vez que nos reconozcamos “entre las cuerdas” tengamos la certeza de que somos mucho más que sólo nosotros mismos.

Patricia Bargero


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Septiembre de 2011


Septiembre de 2011

STAFF Consejo Directivo Pedro Satragno Ariel Quiñones Patricia Bargero

Textos Ariel Quiñones

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NOTA DE TAPA

Por Patricia Bargero y Ariel Quiñones

“Tenés que trabajar mucho para tener algo mejor” Charla con Lucas Carranza

María Emilia de la Iglesia Patricia Bargero Pedro Satragno

Cultura Marianela Arfenoni Sofía Pontiggia

Colaboraciones Albertina Peralta Moreno Marcelo Massarino Maricel Mangas Mariela Garat Marina Pinedo

Diseño Lucas Jaymez - Algo Amarillo

Fotografía Ariel Quiñones Germán Garat Pedro Mairal

Ilustraciones Albertina Peralta Moreno

Lugar de venta fijo: Club Sportivo San Martín 350 General Villegas.

Impresión: Lorenzo Benedetto España 472 - Rufino - Santa Fe. (03382) 42-1035

Oriundo de Laboulaye, Lucas ha intercalado niñez y adolescencia muy duras entre aquella ciudad y la nuestra, pero fue su trabajo en la escuela de box local el que le permitió ubicarse en el 5to lugar del ranking argentino de súper gallo. Tiene 25 años, es padre de cinco hijos y nos cuenta qué dificultades ha debido sortear para llegar a este momento. ¿Cuándo llegaste a Villegas?

Vine cuando era chico, ocho años más o menos. Vine con mi vieja. Falleció mi viejo y a los pocos meses nos vinimos para acá. Ella consiguió trabajo, conseguimos hospedaje, después me fui de vuelta. A los doce, trece…

¿Te fuiste con tu mamá?

Me fui a los doce, venía mal, había muchos problemas.

¿Y en la escuela?

En la escuela pegaba mucho.

¿Hacías peleas por defender a otro o peleabas por cosas tuyas? No, peleaba… qué sé yo, porque me

gustaba pelear.

¿Y en Laboulaye?

No, el tema de la pelea empezó acá. Cuando iba a la escuela en Laboulaye, no. Era como que me exalté cuando vine a Villegas. Y me fui porque necesitaba estar con mis hermanos mayores.

¿Estabas muy enojado?

No sé si enojado, por ahí era como que te faltaban el respeto en la escuela.

¿Se te burlaban los chicos porque no eras de acá?

No, no creo eso, era como que sentía que por ahí alguno de los más grandes te quería llevar por delante y yo era más chico.

¿Y cuándo empezaste a sentir que podía ser una “carrera”, un camino?

Jamás lo pensé, se dio solo. Mi hermano mayor boxeaba un poco, hacía alguna pelea, lo hacía porque le gustaba.

¿Cuántos hermanos son?

Somos 10 hermanos. Yo soy el más chico de todos. Nada, mi hermano boxeaba y yo les comentaba a los


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chicos en la escuela que mi hermano boxeaba, y todos me decían “mi hermano es policía”, ¡qué sé yo! como todo pibe a esa edad.

Vos lo idolatrabas, ¿te gustaba como boxeador? Nunca lo vi pelear, pero sí, sabía que boxeaba y sí, era como que me gustaba.

¿Estudiaste, terminaste la primaria? Estudié hasta 6to grado. Después abandoné todo. Digamos que allá se hace hasta 6to y después hacés primer año y hasta ahí llegué.

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Con los que podíamos.

¿Y después te pegaste la vuelta para acá? ¡Ah, pará! ¡falta un montonazo!

Seguí, seguí

Mi vieja se pegó la vuelta, vinimos con mi vieja y extrañábamos un montonazo. Yo decidí y mi hermana también, la más chica de las mujeres. Nos fuimos los dos juntos, a dedo. Yo después empecé, había un chico que había em-

¿Ahí con quién vivías?

En ese tiempo estaba con mi mamá. Pero ya no me tenía, hacía lo que quería yo, andaba con mi junta.

Zafar en el momento…

Cuando vos estás así tenés mucha bronca.

Les pasó todo junto.

Mi vieja nos trajo para acá a los más chicos. Vinimos mis hermanas, dos de mis hermanas más chicas y yo.

Decís que volviste. ¿Con quién vivías?

Sí, volví. Cuando volvimos, mi vieja volvió también.

¿Y se encontraron con los más grandes? ¿Mejoró un poco o no? Sí, estaba medio complicado. Después ella se vino de vuelta por otro tema y yo ahí ya me quedé.

¿Cuántos años tenías?

13 años, ya mi vieja no nos podía tener y nos quedamos…

…Con tus hermanos ¿Y cómo sobrevivían?

Te dolía más por él que por vos.

Sí, yo creo que sí, él tuvo primer grado de desnutrición. Muy complicado, estábamos ahí que nos sacaban al nene.

¿Los otros dos vinieron pegaditos?

Sí, pero ya tenía trabajo. A los 17 años me hicieron entrar en la Municipalidad allá en Laboulaye, ya tenía un sueldo. Yo pienso que el más grande pasó muchas cosas. Me acuerdo y me hace mal.

También eras muy chico vos, las cosas se te escapaban completamente.

¿Te metías en problemas?

No, en problemas no, pero las amistades que tenía eran cualquier cosa. Pero no porque anduviese robando, mis hermanos estaban medio mal vistos, porque también eran dañinos. Después que falleció mi viejo mi vieja se tuvo que venir, no sé si no podía o no sé qué pasó pero no los pudo traer. Así que quedaron solos mis hermanos mayores y en ese tiempo estaba medio jodido. No sé, nos faltaba todo. Yo pienso que la miseria que han pasado los llevó a robar o a hacer dañinadas.

a darle las cosas. Como era chico no me daban trabajo porque era menor. Nunca me quedé quieto, pero es medio complicado, cuando tuvimos al nene pasamos mucha miseria.

Yo creo que todo pasó por ahí cuando falleció mi viejo. Mi viejo nos hacía estudiar mucho. O sea, él era muy exigente.

Y ahí fue cuando se perdió todo lo que él les exigía.

Él hacía de todo, era plomero, hacía de todo…

¿Dejaste de entrenar cuando nació tu hijo?

pezado a entrenar, y empecé a entrenar un poco.

¿Qué edad tenías?

13. Me acuerdo que tenía 13 ,14 años y ya había hecho mi primer pelea, al mes de empezar.

¿De local?

Sí, una pelea de exhibición, ¡pero nos pegamos!

¿De la misma edad? Sí.

¿Te gustó?

Me gustó y ya ahí empecé a entrenar. Pero ya después nació mi primer hijo.

¿Cómo fue? ¿Cómo te pegó eso?

Y… con 15 años está bien, qué sé yo. Después me puse las pilas. En ese tiempo yo andaba con una junta bárbara.

¿Tener el hijo te acomodó?

Sí, a mí el nene me acomodó mucho. Se complicó cuando tenía que empezar

Sí, iba menos, pero no abandoné. Después empezamos a entrenar firme. Se armó una escuela de boxeo allá.

¿Te acordás cómo se llamaba?

”Nocaut a las drogas”. Habían armado un buen gimnasio. Y ahí andaban juntando gente de Buenos Aires, de Martinetti. Estaba Coggi, Víctor Palma, así que me fui a Buenos Aires.

Donde estuvo el Pumita…

Y ahí lo conocí, ahí lo conocí a Kaito. Ya hace mucho.

Pero también era duro

Sí, estuve 4 o 6 meses, nada más.

¿Y cómo era?

Elegían a los chicos para que se quedaran, si tenías condiciones te armaban una carrera.

¿Había muchos pibes?

Sí, todos del interior. Buscaban chicos que tuviesen condiciones para sacarlos campeones, pero yo no pude porque tenía mis hijos y tenía que ayudar.

Claudio contaba que era tristísimo, se sentía muy solo.


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Uno acostumbrado a la provincia y allá en Buenos Aires está complicado.

¿Después dormías en el gimnasio, cómo era? No, teníamos una pensión.

¿Cómo fue el encuentro con Claudio?

Yo escuché que venía gente de Villegas y para todo esto yo a Kaíto lo había visto una vez cuando era chico, pero no se acordaba. Y cuando llegaron les conté que yo tenía a mi vieja que estaba viviendo acá.

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de cosas, y no hablaba, capaz que ni ahora estaría hablando. Aparte con el boxeo me ayudó mucho, era como que yo me había olvidado un poco después de que me vine de Buenos Aires, era como que me había olvidado, no era el mismo. Uno por ahí va, le pega a la bolsa y piensa que le está pegando bien y nada que ver, y me había acostumbrado a eso y a la línea que había tenido buena la perdí. ¡Después acá no! La volví a tener.

¿Cuándo se vinieron?

Ella quedó embarazada y nos vinimos.

¿En qué te influenció a vos Kaíto, qué cosas nuevas te dio?

Y… de todo, aprendí mucho. Es más, que no sea tan tímido, porque yo no soy muy social que digamos, así que me ayudó mucho. Me decía que me tenía que soltar un poquito más, que no sea tan cerrado. Me pasaban miles

Que era un peso fuerte para vos.

Tenés que trabajar mucho para tener algo mejor.

¿Y sentís que este tema de que no te podés abrir sigue estando en vos? ¿O estás más abierto? Y… de a poquito va queriendo.

¿Con el grupo de chicos qué tal?

Con los chicos me llevo bien con todos. Cuando llegué era “el Serio”.

¿Y cuándo te viniste para Villegas definitivamente?

La conocí en el gimnasio. Ella también hacía boxeo. Vino a pelear a acá una vez.

Me siento más seguro, sobre todo en lo económico… ya tengo un trabajo.

Sí, ya cambia.

Y… vengo a visitar a mi vieja. Mi vieja no quería que dejara de boxear, no quería que yo me viniera, así que mi mamá me dijo “Kaíto tiene una escuela de boxeo, por ahí hablamos con él”. Así que empecé a entrenar, después me fui de vuelta. Fui y vine varias veces.

¿Cómo la conociste?

¿Ahora cómo te sentís?

Por lo menos algunas cosas ya están más resueltas.

¿Y cómo llegás a Villegas?

Sí, tengo un nene de dos, Edgar, que también tiene un nombre mapuche: Neuhén, que se lo puse por Kaíto, y Lara, de un año y cuatro meses.

Sí, siempre perdí por puntos.

Sí, cuando Claudio peleó por el título llegaron los sponsors.

No, primero me vine yo.

Y tenés dos nenes con ella

¿Perdiste por puntos?

Ahora tenés sponsor

¿Primero se volvió Claudio, o te viniste vos?

En Laboulaye había tres bolsas colgadas, nada más y siempre entrenábamos solos. No había ningún técnico, nada. Y por ahí en el boxeo precisás uno para que te esté observando y te diga los errores y todo eso. Antes de venir para acá me fui a Pergamino, donde también te dan la posibilidad de entrenar y hacer una carrera. Ahí también me encontré con Kaíto y conocí a mi mujer, Andrea.

pelea de las manos. Lo tuve nocaut en el 9no y no lo supe definir.

Después te hiciste del grupo

Me reía hasta ahí, no más, pero ahora ya me solté.

¿Sos más amigo de alguno?

No, con casi todos, pero con Claudio ya nos conocemos.

Chichiri habló muy bien de vos

Más tiempo

¿Y ahora cómo lo ves? ¿qué te gustaría?

Si tuvieras la posibilidad de pegar un salto económicamente, ¿qué te gustaría mejorar?, ¿qué acomodarías?

Mi entrenador

Pelear por algún título latino, sudamericano, argentino. Esa sería mi meta, y seguir superándome.

¿Cómo fue esa pelea?

Era una noche que podría haber sido mi noche y no. Una semana antes tenía muchos problemas en mi casa, se me juntó todo y no tenía la cabeza muy bien. Tenía todo para ganar, tenía estado, tenía todo, pero la cabeza no.

¿Es complicado no tener la cabeza en el boxeo, no?

Sí, y sí, es jodido, no estás enfocado en lo que tenés que hacer. Me estaban vendando me acuerdo, me estaba vendando Kaíto y él me hablaba, me hablaba y yo estaba en otro lado, muchos problemas. Cuando me di cuenta, ahí peleando, se me iba la

Sí, otra cosa

Y, lo primero que haría es tener mi casa, una buena casa.

¿Tus chicos hacen deportes?, ¿cuántos años tiene el mayor?

Nueve, ese juega a la pelota, juega de 3

¿Es bueno para el fútbol?

Juega bien. Espero que nunca abandone, si deja está bien, pero si no lo deja mejor.

¿Te gustaría que siguiera una carrera de box? Mi hijo no. Me gustaría que estudien, yo me di cuenta que hoy por no estudiar, no llego a ningún lado. Era medio vago para estudiar.


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Lo que quería tu viejo para ustedes. ¿Y alguno de tus hermanos estudió? No, ninguno.

¿Cómo sos con tus chicos?

Con mis chicos bien, ellos me adoran, viven arriba mío. Bueno, la más chiquita, que es la que tengo acá. Pero a los otros tres cuando voy a verlos siempre también, son muy cariñosos.

¿Los ves seguido a los otros?

Cuando tengo que entrenar a veces se me complica un poco, voy después de las peleas. Así que después de las peleas los voy a ver y me quedo una semana.

te gustaría conocer?

Lo más lejos que fui fue a Chile.

¿Fue por una pelea? Sí, por una pelea.

Así que el boxeo te ha dado esas posibilidades también.

Era una pelea de 8 rounds. Hicimos un buen papel ahí, yo quería que fuera alguien de mi edad, no me importaba que fuera hábil, eso era porque podía dar mucho, y es como que me acomodó un poco esa pelea.

¿Qué te pasa cuando estás ahí arriba?

te apoya en ese sentido.

¿Cómo venís?

Vengo ganando unas cuantas peleas seguidas y bueno, vamos a seguir. Yo pienso que todos los días se aprende algo nuevo, es así.

A medida que vos estés mejor vas mejorando un montón de cosas

Contento, porque cuando llegué todos me recibieron bien, contento por todo. De venir a vivir acá, que todos te están mirando o alentando. Allá en Laboulaye te veían en la calle y no te saludaban.

¿Es muy grande Laboulaye?

¿Estás entrenando todos los días ahora? Todos los días, a la mañana y a la tarde.

Y a la mañana corrés.

Sí, estamos corriendo 10 km. Después hacemos pasadas, son distintos trabajos.

¿Hacés la dieta que te da la nutricionista?

Sí, la había dejado un poco de lado. Pasa que por ahí después de las peleas siempre te invitan a algún lado a comer y ninguna es de bajas calorías.

¿Con el peso vos andás bien? ¿Te cuesta?

No, la última pelea que hice acá había llegado a los 60 kilos. Antes sí me costaba un poco, porque peleaba en 54 kilos, y eso se me complicaba un poco, así que subí una categoría más. Una semana antes de la pelea ya estoy en peso.

¿Ahora tenés alguna pelea cercana? Sí, ahora el 9 en Santa Rosa.

¿Cada cuánto hacés ¿dos meses, tres?

peleas?

Sí, ahora sí, en realidad estaría bueno más seguido.

¿Has viajado?, ¿algún lugar que

Nada, siempre estoy muy concentrado, yo me subo y voy a hacer lo que tengo que hacer, y que todos se vayan contentos.

La cabeza mejor

Sí, hicimos un buen papel ahí con Kaíto.

¿Te gusta más de local?

Y ahora hace bastante que no peleo, pero de local estás ahí arriba y escuchás que la gente te alienta para que ganes, y querés brillar cuando la gente

Sí, es grande. Villegas me gusta, aparte siempre ayudan a mucha gente, a los que precisan le dan una mano.

Además acá hay un reconocimiento fuerte, porque Claudio y vos son “los boxeadores” de Villegas Sí, estoy muy contento de estar acá, me siento cómodo, me siento bien.


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CHARLA CON GERARDO CHICHIRI | 2ª PARTE

“Había que poner garra y hacerlo” Llegaba tarde de laburar, hace unos días, y salí corriendo a ver si tenía la suerte de que el almacén de “a la vuelta” de casa tenía todavía las lucecitas prendidas y, acaso junto con ese milagro, la posibilidad de que el carnicero tuviera unas milanesitas salvadoras para una cena de último minuto. Y el milagro se produjo. Pero el muchacho que me despachaba se despachó, valga la voluntaria redundancia, con una pregunta inesperada: “¿y cuándo sale la revista con la segunda parte de la charla con Chichiri?” Claro, entonces no la había chingado con aquello de que nuestro querido personaje está por todos lados. Así las cosas, en esta segunda parte de la charla van a encontrar otros matices y momentos de la historia de este gran profe: los éxitos, las visiones de cambio aún en medio de los buenos momentos y, por supuesto, las anécdotas…

Mucha gente destaca que vos tenés un sentido muy agudo para percibir y descubrir rápidamente el talento potencial de un atleta. Como si tuvieras un ojo especial para eso…

El ojo del entrenador es muy importante. Yo creo que lo desarrollé en estas influencias que fui teniendo, en esta suerte que tuve de estar justito en ciertos lugares. Si yo no hubiera ido a este club (Flamencos) y hubiera ido a otro; entonces no hubiera aprendido mucho de lo que aprendí. Es que esa escuela fue una de las mejores del pais, vos si escuchás la época dorada de los fondos argentinos te va a llevar a los años 80. Y cuando vos entres en los años 80 y tengas que entrar, ver un club entrás en los Flamencos, porque había otros pero Flamencos era de lo más fuerte del país. También estaba el Club Independiente y otros clubes. Pero los flamencos eran de Junín, eran todos juninenses: nacidos y criados; o sea, nacidos biológicamente y hasta

Por Ariel Quiñones

8 de marzo. Sembró mucho…

¿Cómo terminó de crearse la escuelita de atletismo acá?

La escuela de atletismo se fue haciendo al andar, y continuó creciendo. Trabajábamos y cada vez teníamos más, entonces era más fácil todo porque teníamos cada vez más resultados. Y claro, más llegaban los resultados y más apoyo teníamos, eso facilita las cosas. Pero por otro lado también aumentaba la presión. En mi trabajo me pagarían lo mismo si yo voy y cumplo mi hora, como todos, pero lo mío tiene que ser para ganar y crecer. Entonces a veces me siento presionado, me mueve algo de esa naturaleza, no me puedo quedar, tengo que buscarle la vuelta a las cosas.

¿Fue cambiando camino? atléticamente. Ese es mi…, o mejor, nuestro mayor orgullo, y bueno…

¿Tenés referentes concretos dentro de lo que hacés?

Uh, son muchos. Ahí en el club Flamencos de Junín había gente muy importante que me marcó mucho. Pero son demasiados, muchos maestros. Te puedo nombrar a mi amigo Julio César Gómez, que está en Junín. Él fue atleta olímpico, tuvo record argentino en 5.000 metros. Es mi más grande amigo, y fue un maestro además, le debo muchas cosas. Con él hemos pasado algunas penurias juntos: esa cosa de viajar con poquito y nada. Compañero de la ruta. Él estudió educación física y yo lo invité a estudiar de entrenador de atletismo a La Plata, fuimos juntos. Él siguió en Junín, fue un poco más resistido por aquello que dicen de que nadie es profeta en su tierra. Sé que él tiene algunas dificultades y que no logró el apoyo que yo sí tengo acá. ¡Qué cosa!; fijate que no lo consiguió y está haciendo cosas extraordinarias con el atletismo de fondo; tanto en las carreras de calle como en las carreras de aventura que son impresionantes. Esas carreras juntan 7.000 mujeres los

mucho

ese

En ese momento, al principio, era atletismo no federado. Entonces competíamos, pero ahí. Empezó a cortarse, a achicarse el presupuesto de los Bonaerenses y cada vez iba menos gente. Las regiones eran más grandes, los finalistas eran menos. Entonces yo iba antes con 20 o 30 chicos, siendo que ahora llevo 6 o 7. Claro, no me servía de nada tener 30 chicos trabajando si iba a pasar uno solo. Cuando en la primera eliminatoria un pibe perdía ya dejaba de jugar, se iba y no venía hasta el otro año para probar suerte de nuevo. Cuando yo tenía uno que tenía las probabilidades era imposible agarrarlo al año siguiente en la misma forma o mejor. Había que buscar otra cosa: federarlos, que tuvieran una competencia sistemática durante todo el año, y así lo hice. Ya en el año 96 o 98 lo pedía pero no pudo ser. Habíamos ganado premios, habíamos salido primeros en la provincia, entonces el pensamiento era: “vamos a seguir así, estamos bien”. Pero eso hasta que esa generación de atletas se me fue perdiendo porque, claro, iban creciendo.

¿Esa generación que decís estaría formada por esos grupos


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que trabajaste en Charlone?

Sí, venían de Charlone, de Santa Regina, de Cañada Seca. Cuando se me fueron, en el 2002 o 2001, fue la última vez que ganamos promoción de medallas. Creo que en 2002 o 2003 no sacamos ninguna medalla. Entonces ahí se vino esa idea del fracaso, muchos lo pensaban así. Pero yo pienso que no es que fracasé ahí, es que ya estaba claro en qué había que cambiar las cosas. Al año siguiente empezamos a federar.

Federaste a tus atletas…

Tuve que arrancar de cero. Volvimos a ser primeros en la Provincia de Bs As. Pero entre federados son las competencias más difíciles que existen, y sin embargo volvimos arriba. No hay que tener miedo, hay que probar. Ahora tengo otro cambio de generación porque algunos atletas se me han ido.

Vos tuviste un cargo muy prestigioso en nuestra provincia en lo que es Atletismo en la categoría de Especial

Sí, cuando lo dejaron vacante agarré yo y me puse a trabajar. Ya tenía la escuelita de atletismo acá y me llevé los de especial para allá. Te digo, para mí no son especiales, no hay discapacidad (en el sentido de incapacidad). Y cuando me los llevé, claro, reventé con los de especial también: empezaron a ganar medallas. Me los llevé a Mar del Plata y ganaron mucho. Vino Elisabel Delgado y empezó a ganar: ganaba los bonaerenses, ganaba acá, ganaba allá, y de premiación nos fuimos a Italia. Competimos en Italia y ganó allá también. Yo pensaba: “esto no puede ser, uno se imagina el primer mundo, pero estos son unos muertos, los superamos”. Cuando vine de Italia no paraba de pensar y, bueno, voy a una reunión en La Plata: estaban todos los municipios de la provincia y alguien dice en un break que había un Campeonato Nacional para Atletismo Especial, en el Cenard (Bs As). Y bueno, sabés cómo me fui para allá enseguidita ¿no? Me llevé dos, porque no había plata: a Eliana Ponce y a Elisabel. Y ganaron el Nacional, Elisabel ganó. Claro, de todos los municipios que habían estado en esa reunión no fue nadie. Fue Ramallo, Coronel Suarez y chau; los demás eran de Capital y Villegas. Después arrasamos, había una diferencia mortal. Se

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armó un equipo para el Panamericano, en México, yo no fui pero Elisabel sí, y arrasó en México también. Estaba en boca de los comentarios de todos los entrenadores. Entonces Elisabel, al ganar el Panamericano en México, clasifica para los juegos Olímpicos de Sídney del año 2000; y me nombran a mí como entrenador. Así que, bueno, me fui a Sídney y también allá la rompe: sale con bronce. Ahí arranqué con esto que decías porque cuando volví me estaban diciendo que estaban conformes conmigo. Claro, fijate que éramos una delegación muy numerosa.

De pelearla en Charlone y Santa Regina a lo máximo a que se puede aspirar en este mundo dentro del atletismo: los juegos olímpicos

Sí, todo empezó con las escuelitas de acá. Ahora, tantos profesores hubo en las escuelitas y fijate que a nadie se le había ocurrido ir a fondo con todo esto. Porque no solo había que pensarlo, había que poner garra y hacerlo; y por supuesto creer, ir con fe. La chica andaba muy fuerte y eso no fue una casualidad. Un poco de mi trabajo es ser entrenador, pero también es ser compañero, psicólogo, chofer, financista. Y también, claro está, tenés lo político y dirigencial: dónde involucrarlos al conocerlos. Bueno, ahí ya tenía propuestas para ir a Portugal y qué sé yo cuánto… Pero surge lo que decías antes y yo quedo a cargo de toda la Selección Nacional de Atletismo con Discapacidad Mental. Esa fue mi responsabilidad y creo que lo hice muy bien, hasta el 2008.

¿Ocho años? Es mucho eso, hay desgaste en esas posiciones con tanta responsabilidad

Muchos años, y me fue muy bien. Preparé el equipo para octubre del 2001. Era el campeonato mundial de Túnez 2001. Salimos terceros en posta 4 x 100 de varones, séptimos por naciones.

Esa experiencia te conectó con la gestión, qué interesante eso

Tenía que tener referencias, visitar y convocar. Gestionar, claro, por eso digo que fue interesante, muy interesante para mí. Porque es atletismo, y la gente está confundida. Ponían profes que son de la discapacidad y hacían falta especialistas en el atletismo para

despegar. Para mí fue muy natural porque yo vengo del atletismo y no me importa si es discapacitado o no lo es. Para mí se trataba de desarrollar atletas. Y nos fue bárbaro: fuimos a Túnez (bronce), fuimos a Francia en el 2002 (Bronce también), después se hizo el Panamericano acá (Mar del Plata) con muchas medallas de oro, estuvimos en Venezuela en el 2005 (10 medallas de oro), y podría seguir. Pero después de ese 2005-2006 se viene a vivir mi hija conmigo, ella venía de La Plata. Y ahí yo, lentamente, me empecé a alejar un poco, no podía seguir con ese ritmo si quería disfrutar de otras cosas importantes de la vida. Entonces, cuando se hace en abril del año pasado la convocatoria nuevamente para ese cargo, que había que presentar un currículum para concursarlo de nuevo, no presenté nada y, claro, pusieron a otro. Pero ya me enteré que se perdieron de la oportunidad de ir a Nueva Zelanda.

Pero ahora habrás ganado cierta paz ¿no?

Sí, aparte en la política hay demasiados celos, puteríos, peleas innecesarias. Vos querés subir el nivel de algo y ya tenés 50 tipos que desde abajo te están serruchando el piso para que salga todo mal. Te quieren matar, te quieren sacar las cosas de tu trabajo: meses de trabajo y te lo borran de una, de un plumazo. Porque están todos esperando que pierdas para estar en tu lugar. Yo aprendí a convivir con eso, al principio me preocupaba mucho y después hasta me gustaba. Pero al principio fue muy duro. Yo creo que si hubiera trabajado en Buenos Aires, tendría un departamento de un piso, una 4x4, qué sé yo. Porque en Buenos Aires había mucho respeto. Entrabas y eras Chichiri, pero acá había más indiferencia, venías de Francia, venías de Bélgica, de Túnez y…

¿Qué pasó después con todos esos proyectos con la discapacidad?

Perdí las horas de educación, me desplazaron, yo no soy bueno con el tema papeles, puntajes y listados. No es que sea una escusa, coincidió todo, perdí las horas para el momento de la llegada de mi hija. Y con el poco eco que tenía… Ahora es más fácil, porque cuando entró otro chico y se dieron cuenta de la discapacidad como negocio, bueno… El capo de


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los bonaerenses hizo mucho por la discapacidad, le puso más pruebas, más categorías. Se diversificó mucho la categoría: corren amputados, motores, mentales, nivel p37, 35, 36, videntes, no videntes, varones y mujeres, menores, cadetes y juveniles. Hay más pruebas que discapacitados. Entonces, claro, ir a Mar del Plata con la discapacidad es muy fácil. Con solo competir tenés que ganar algo. Todos son medallas de oro. Pero acá no tenemos la suficiente cantidad de discapacitadas/os para competir con Quilmes, Avellaneda y tantos otros lugares que tienen una proporción mucho más grande. No son boludos, lo ponen organizadamente para ellos y ellos son los ganadores, son medallas de oro. Y nosotros que no ganamos perdimos mucho terreno. Cuando ellos se dieron cuenta no pudimos hacer más nada; yo lo quise hacer todo, pero no pude. Ahora sigo solo con mis atletas convencionales, que también anduvieron por el mundo: República Checa (campeonato mundial sub 18), Brasil, Trinidad y Tobago (sudamericanos y panamericanos sub 20) Ecuador, Perú, Uruguay, Chile. Siempre alguna medallita nos traemos para Villegas.

¿Y la escuela de box?; ¿Cómo llegó eso?

La escuela de box no es menos importante que todo esto que te contaba, lo que pasa que venía con una cronología. A ver, yo empecé con la escuela de box cuando nació, no sé si fue 2005 o 2004, en el Prado Español. La idea fue de Gilberto Alegre, de hacer algo por los chicos, por el deporte. Yo tengo esta historia, no sé si habrá otra. Él propone la idea y lo llama a Kaíto a trabajar. Entonces me mandan a mí como colaborador y empiezo a ir para hacer la preparación física. Yo había conocido a Eduardo Gato Venevent porque había hecho box. Entonces sugirieron si lo podían traer para que nos enriquezcamos todos, porque el Gato tiene un carácter un tanto rígido. Él fue un boxeador muy bueno, al estilo de Nicolino Locche, de hecho fue compañero de él y alumno de Paco Bermúdez. A mí me parecía que, si había alguien que podía transmitir, ese era el Gato. Entonces lo trajimos y estuvo acá. Kaíto es muy inteligente, aprende muy rápido; yo no sé si será su experiencia como boxeador o a partir de lo que fue pasando después.

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Creo que generó buenas ideas, ganó confianza con los pibes, porque no es fácil. Como te digo, vos podés jugar al fútbol en la canchita del cura, en Atlético, o podés jugar en Boca, pero todo es fútbol. De acuerdo al nivel en que vos te coloques estás apuntando a lo que vos podés llegar a aprender. A mí me parece que todo esto fue muy positivo, el trato que él desarrolló con los boxeadores, el desarrollo de la mentalidad.

Qué importante es eso de estar abierto a la experiencia que pueden darte otros ¿no? Sean maestros o la propia lectura que se va haciendo de lo que va pasando en el día a día Fijate, cuando encuentro alguien mejor que yo, enseguida voy y aprendo, pregunto todo, es como una forma de ser, una curiosidad permanente. Kaíto sabe todo eso y se maneja muy bien. El Puma puede llegar a ser uno de los pocos que haya alcanzado todo. Y este proceso de la escuela de box y sus resultados se desarrolló en muy poco tiempo; fijate que hay muchos pibes que andan muy bien y eso habla a las claras de que la escuela funciona de verdad. Hay que pensar que, haciendo un promedio, tipos como el Puma sale uno cada diez mil, es así. Pero si vos tenés tantos otros chicos que andan bien está claro que la cosa funciona. Esa es la prueba, porque si yo mañana tengo un deportista, uno, y saco sólo a ese, a mí me pudo haber encontrado la providencia, el destino o el azar, que me puso en el encuentro con ese talentoso. Pero acá vos tenés varios boxeadores que, aunque estén en diferente nivel, todos están en un nivel alto y con posibilidades de pegar el salto. Yo creo que eso habla bien de Kaíto como entrenador y estimulador. Habla bien del trabajo que hace.

Vos como colaborador de la parte física de la escuelita te fuiste y después volviste ¿no?; ¿Cuándo retomaste más o menos? Y… en enero del 2010. A esa altura debe haber peleado con el marplatense. Yo creo que el Puma tiene capacidades personales superlativas: un equilibrio entre la parte del deportista y la persona, que es muy inteligente. Yo no sé si habrá otros como él. Es muy pero muy rápido para aprender. Cuando

entrenamos capta todo con una velocidad que te asombra; intelectualiza y puede aplicar muy claramente lo que se trabaja. Yo te hablo sobre todo de lo que yo trabajé con él, la preparación física, que tiene que ver con mejorar y potenciar todas las capacidades para llevarlas al máximo rendimiento. Pero hay partes del trabajo que son complejas, la resolución específica de problemas, la superación de pequeños defectos a corregir; entonces yo hablo con él sobre lo que observo y él lo agarra muy rápido. Todo lo que estamos haciendo en este momento tiene que ver con fortalecer algo que tiene que ver con su estilo, con su personalidad: el objetivo es seguir desarrollando la velocidad. Hay mucho para mejorar siempre, y si vos pensás en el crecimiento de él año a año es impresionante el nivel que viene desarrollando. Yo creo que en lo que más se quedó enganchado él, desde su personalidad, es en el tema de la velocidad: trabaja realmente muy rápido, cada vez más. A lo que era un golpe más veloz y más letal, el paso es que pueda golpear no simplemente desde el puño que tira, sino con el manejo preciso de la iniciación de una cadena sistemática de golpes y posturas. El movimiento va a terminar en la punta de un puño pero empieza en toda una cadena de reflejos y preparaciones articuladas. Trabajar así lleva tiempo, y lamentablemente yo no vivo de esto y no puedo dedicarle exclusividad al trabajo con él. Pero él entiende todo esto como nadie: los golpes con más apoyo, o ese otro paso que es poder manejar bien la entrada y salida de las distancias con sorpresa. El tema es aprovechar hasta la más mínima fuerza, desde el piso, desarrollar una conciencia total del cuerpo que te lleve a un control mental máximo.

Hay algo que nos está faltando en esta charla; y es que nos cuentes alguna de tus famosas anécdotas. Seguro que, como sos vos, debe haber muchas que te dejaron lindas enseñanzas Uh…, hay muchas. Y te diría que sí, que enseñanza todas me han dejado. Yo siempre trato de aprender de todo lo que me va pasando; la verdad que, prácticamente, no descanso. Estoy en todo esto de leer sobre lo mío, de hablar con otros entrenadores sobre sus formas de trabajo… Pero, a la vez,


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me gusta fundirme con la gente. Acá no salgo, prácticamente, pero no es que no me guste. A donde voy siempre ando por ahí. Me pasó en un bar una vez, en el medio del desierto, allá no tomaban alcohol, pero me vendían cerveza y yo me podía fundir entre la gente y fumarme una yiya con…, viste que se pasan la manguerita, a cada uno que le toca tiene que aceptar, sacan una boquillita y…, bueno.

¿El Opio de los sueños y un trance oriental?

Nooo, jaja, no, era tabaco saborizado. El que más me gustó es el que tiene sabor a manzana.

No me digas nada, eso debe haber sido en tu viaje a Túnez

Sí, en Túnez. El calor fue insoportable. Te digo, experiencias hay muchas. Pero yo, en este momento…: ¿cuál te puedo decir? Pasan cosas cómicas pero también te pasan de las otras, más trágicas. Se me viene una: me pasó que yo salía a las cinco de la tarde de Santa Regina, los miércoles, y a las seis y cuarto tenía educación física en Charlone. Claro, a Charlone los profesores iban todos en auto, pero por alguna razón nunca pudimos acomodar los horarios para que me pudiera enganchar. Así que, saliendo a las 5 de Santa Regina, llegar a las seis y cuarto hasta Charlone parecía algo prácticamente imposible. Yo no podía esperar y depender de que alguno por azar pudiera llevarme. Entonces los miércoles salía desde Santa Regina con una mochilita corriendo a buen ritmo. Pero… ¿qué pasaba? Claro, el camino no siempre estaba en las mejores condiciones. Encima, a veces tenía viento a favor, pero muchas tenía viento en contra. El que corre sabe lo que quiero decir con esto, no es poca cosa. Otras veces estaba el camino serruchado, o había barro; y dependiendo de todas esas condiciones se daba el tiempo que tardaba. De todas maneras yo no podía llegar nunca a las seis y cuarto justo. No podía hacer 25 km en ese tiempo y con esas condiciones porque si no me hubiera dedicado a correr la maratón de los Juegos Olímpicos, y de paso me llenaba de plata. Entonces, con toda la garra, yo tardaba una hora y media. Y sabía que tardaba eso. Ya era mucho, aparte, que lo hiciera sin llegar a desmayarme. Claro, porque yo en ese momento ya había trabajado todo el día.

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Llegaba, corría los 25 km y después tenía que seguir trabajando porque yo iba a dar otra hora de educación física. Así que el profesor Chichiri llegaba a las seis y media y el reglamento decía que había 15 minutos de tolerancia. Si por alguna de esas razones: por fatiga, por puntadas, por un viento tremendo o por lo que fuera que me demorara; se me hacía más tarde, entonces el colectivo de los chicos se iba. Así tengo esa imagen de que por ahí yo llegaba a Charlone, todo duro, dolorido, y por la calle meta pata y pata. Y de repente, cuando estaba llegando al pueblo, veía el colectivo que se iba con todos los chicos que me miraban de lejos y decían: “chaauuu”. Profesor ausente. Esto me pasó más de una vez, porque yo vivía siempre a contrarreloj. Salvo que, cuando ya empezara a correr, pasara un auto y me levantara. Entonces sí llegaba a horario. Si no, llegaba 6,30 o quedaba esta imagen que te digo.

Ahora sí que le pusiste la firma. Sé que muchas de estas historias tuyas son famosísimas en los pagos

Tengo otra más, pero esta vez yendo de Piedritas a Santa Regina. Te cuento, pasando Piedritas hay una bajada por el campo de un tal…, Pascual creo. Yendo por ahí hay menos kilómetros, son veinte de esa manera creo. Claro, está más cerca pero…, yo bajaba por ese camino sabiendo que no lo usaba nadie. Entonces, un día me bajé en ese paso, me acuerdo que estaba nubladísimo, y apenas voy bajando empieza a chispear: no habré hecho para adentro del camino ni 200m y se larga llover con todo, mal. Yo venía con el bolso cargado de ropa porque iba a quedarme la semana ahí. Y entonces, claro, al trote otra vez. Te digo que el bolso me pesaba cada vez más, parecía…, qué sé yo! Se me mojó la ropa que tenía adentro y pesaba una locura, la lluvia era tremenda, todo barro y yo iba que patinaba de locos. Pero sentía que me estaba enterrando. Cuando llego a los girasoles, ya junto a la laguna de los indios, el camino estaba inundado totalmente, de bote a bote. No se veía nada, así que tampoco podía correr, encima de lo que era eso ahora caminaba. Claro, pasó que yo no sabía bien el camino, porque no se veía nada, era agua y agua, imposible. Y no va que en una

miro al costado y justo había un croto. Cufré, que se había puesto el carrito y estaba abajo refugiado en un montecito. El loco estaba ahí tomando mate debajo de la lluvia, pero con techito. Yo que parecía del manicomio a esa altura iba por el camino y de repente me voy a la banquina: me fui para abajo, así nomás, con mochila y todo. Me tuve que sacar la mochila para zafar de ahí, si no, no podía salir con lo que pesaba eso. Así que ahora estaba, además de mojado, embarrado hasta la maceta, un bicho parecía.

Es muy buena… ¿Y te fuiste con el croto cuando saliste?

No, pará, el croto miraba; y cuando salí se empezó a reír, no sabés. Me hizo unos chistes. Encima yo a esa altura ya llevaba 17 km, todo con lluvia fuerte, y me quedaba la recta final hasta llegar a la escuela. Te imaginarás en las condiciones que llegué. Y me vieron las maestras, ja: “pero nosotras pensábamos que no ibas a venir con esta lluvia”. Y enseguida: “a ver, dame eso”. Llamaron a las madres de los chicos y se repartieron un poco de ropa embarrada cada una: “ponete esto”; y empecé a trabajar con los chicos, una alegría. Y lo mejor, cuando salgo a las 5 ya me habían traído el bolso con toda la ropa limpia, seca y planchada. No sé cómo hicieron, porque nunca había dejado de llover, pero lo hicieron.

Impresionante Damas y caballeros, hemos llegado al final de este viaje. Pensemos ahora, por un momento, en los paisajes que acabamos de recorrer en estas dos entregas. ¿Proezas y formas de mostrar que creyendo y queriendo todo es posible? Las hubo. ¿Comedia de aventuras? También hubo. ¿Claroscuros que muestran que no hay buenas sin malas y viceversa? Pues claro, los hubo. ¿Demostraciones de que la vida es hermosa aún cuando nos muestra sus dientes más filosos? Sí que hubo. Y también hubo mucho más. ¿Qué más podemos pedir entonces, amigos? Una cosa: si lo ven por estos días a Chichiri por ahí, seguramente haciendo de las suyas, no dejen de mostrarle su cariño, acaso con un humilde y sincero: “grande profe”.


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PARA TRATARNOS BIEN

De la inteligencia emocional a las emociones inteligentes

Por Maricel Mangas

¿Creías que la inteligencia es un instrumento para aprender matemáticas, física, química y para dar examen y aprobarlo? ¿Creías que inteligente era el que leía todo de una vez y se lo aprendía? Te equivocas. La inteligencia es un instrumento al servicio de la vida. Inteligencia para vivir. Es decir, para vivir bien. Es decir, para vivir en el amor. Jaime Barylko

De esto voy a contarles. Y hacer que “Entre las cuerdas” sea la ocasión para pensar “entre los humanos”, para descubrir universos que se conectan entre sí y en esa conexión “entre los universos” crezcan todos, crezcamos todos como seres humanos, como humanidad y nos tratemos bien. Haber leído esa definición de Jaime Barylko hace mucho tiempo me inquietó bastante y me mantiene inquieta. Inquieta por una humanidad que buena parte de su historia ha creído que la inteligencia se mide única y directamente con las notas obtenidas en la escuela, y que ser más inteligente es una suerte de pocos y ser buena persona se juega también en eso…

hay que desconfiar”. En la actualidad y gracias al avance de las Neurociencias (las ciencias que estudian el cerebro) podemos saber que nuestro cerebro se caracteriza por la presencia e interrelación de tres cerebros que, de acuerdo a su aparición evolutiva, ellos son: cerebro instintivo o reptiliano, el cerebro emocional o límbico (o cerebro de mamífero) y el cerebro cognitivo ejecutivo o neocorteza (o cerebro de humanos).

aseguran la supervivencia, siguen teniendo el control de nuestra unidad cuerpo, cerebro, mente y mundo externo (a partir de ahora UCCM). El cerebro emocional ocupa el 10% del volumen cerebral y está formado por el tálamo, la amígdala, el núcleo accumbens, el hipocampo y algunas áreas de los lóbulos prefrontales, (a partir de ahora LPF), que se ubican en la parte frontal del cerebro.

Ni la inteligencia depende solamente de las notas escolares, ni ser un buen ser humano y tratar al otro bien, tiene que ver con aprobar un examen, que podemos ser diez en la escuela y cero en la vida o al revés, y también coincidir en la vida y en la escuela, en el trabajo… Las relaciones entre lo racional y las emociones también tienen una larga historia. Una historia con un predominio de creencias como: “la inteligencia va por un lado y las emociones por otro”, “esconder las emociones te hace fuerte”, “la razón siempre le gana al corazón y que si este último gana,

Imagen 2: Lóbulos PF (vista externa) Imagen 1: los tres cerebros

Todo comienza en el cerebro instintivo (lamentablemente!!) pero junto con el cerebro mamífero-emocional, nos

El cerebro emocional y las emociones

Joseph LeDoux, neurocientífico y


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autor del libro “El cerebro emocional”, es quien investiga los fundamentos biológicos de las emociones. Las emociones siempre están presentes en nuestra vida en mayor o menor medida, son impulsos para la acción que no podemos evitar sentir, su elaboración y activación son procesos inconscientes e involuntarios. Existen emociones primarias que son genéticas, es decir, las traemos “de fábrica”, ellas son: la ALEGRÍA, la IRA, la TRISTEZA, la AVERSIÓN, la SORPRESA y el MIEDO. Recuerdo un alumno este año me dijo: “Maricel, hay más emociones negativas que positivas, entonces somos “malos de fábrica”. Mi respuesta fue (después de pensarla unos minutos): “Esas emociones negativas son las que le permitieron al primer homo sapiens hace 150.000 años en la sábana africana defenderse de los fenómenos naturales, de los animales que podían comerlo”. Actualmente nos relacionamos muchas veces con el otro “como si éste fuera un león que nos quiere comer”. Necesitamos educar nuestro cerebro, esto es, neurosicoeducarlo urgentemente!!! Y existen las otras emociones secundarias o sociales que son las que aprendemos de acuerdo a nuestra cultura y algunas de ellas son: la VERGÜENZA, el DESPRECIO, el OPTIMISMO, la GRATITUD, el ORGULLO, la ENVIDIA. Tenemos que enseñar y educar las emociones!! El cerebro emocional realiza dos caminos para evaluar situaciones: Camino Corto: tálamo-amígdala y Camino Largo: tálamo-corteza. La evaluación emocional de un suceso pone en marcha el camino corto y su respuesta emocional y corporal. Cuando la situación que se enfrenta es muy peligrosa, la amígdala cerebral,

zar, precisar, definir, etc. Si seguimos con el ejemplo: pasados unos segundos, la evaluación de los LPF nos dice: “tranquilizate, dejá de correr porque el perro está atado”. Pero fue necesaria la respuesta de huida de la amígdala ante el posible ataque y de esta manera preservar la integridad de nuestra UCCM. Imagen 3: Camino corto: tálamoamígdala

(una estructura en forma de almendra ubicada en el cerebro mamífero o emocional), decide comandar la situación, no duda, garantiza la supervivencia. La respuesta emocional funciona como un radar para percibir el peligro y eso, muchas veces nos hace equivocar. La evaluación amigdaliana es rápida pero imprecisa y recibe sólo el 5% de la información captada por el tálamo. Por ejemplo, si vamos caminando por una vereda y escuchamos un perro ladrar, la activación de la amígdala hace que reaccionemos corriendo inmediatamente. El camino largo, se produce cuando el cerebro emocional en forma conjunta con el cerebro de reptil, no pueden manejar la situación o es necesario frenar la respuesta para no gastar energía innecesaria. Puede determinar si se debe poner freno a la respuesta amigdaliana o no. El camino largo va desde el tálamo hacia las distintas áreas de procesamiento de la corteza. En las áreas somato-sensoriales primarias de la corteza cerebral se reconocen, organizan e integran las sensaciones provenientes de distintas partes del cuerpo. Los lóbulos PF con toda la información que reciben cumplen con sus funciones de planificar, organizar, predecir, decidir, innovar, crear, empatizar, conceptuali-

El lóbulo prefontral neropsicoeducado nos permite comprendernos, comprender al otro, entender la situación y si es necesario, ajustar un plan para controlar nuestros impulsos, retardar la gratificación, ser asertivos y resilientes. Nos permite elegir, decidir actuar o no actuar, decir o callar, ceder o imponer. Esto explica también por qué nos resulta más fácil reaccionar y hasta ser malos (porque economizamos energía y tiempo), y nos cuesta tanto reflexionar y ser buenos y tratar bien al otro. Los seres humanos podemos aprender y desarrollar nuestros lóbulos PF, hoy conocido como inteligencia emocional, conocer nuestras emociones, manejarlas, automotivarnos, reconocer las emociones de los demás y la capacidad de relacionarnos socialmente. “E-moción”, significa “hacia afuera”. Si no expresamos nuestras emociones, si no las procesamos, ellas se quedan donde pueden, en cualquier lugar y pueden enfermarnos. Algunas personas expresan sus emociones escribiendo, leyendo, creando, recreando, dibujando, pintando, practicando un deporte, realizando su trabajo cotidiano (porque cuando hacemos lo que amamos, en ese momento sentimos que nos conectamos con nosotros mismos, con nuestro ser más auténtico), hablando… Y si nos las expresamos, se quedan


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y se alojan en algún lugar del cuerpo. Si no las expresamos, se repite la historia… “Porque repetir es volver a hacer o decir una cosa que ya se había hecho o dicho, sin añadir algo nuevo. Porque si no aprendemos a auto-observar nuestras emociones, reconociendo el impacto que las mismas tienen en nuestra cotidianeidad, identificando marcadores somáticos (la expresión de la emoción en nuestro cuerpo) y asociando esas experiencias con otras en nuestra vida, para poder así modelar las emociones y hacer que las emociones positivas le ganen a las negativas, construyendo así la diferencia, siendo nosotros la diferencia, repetimos: • Repetimos el mismo malestar, pero la segunda vez, ya agravado • Repetimos el mismo desencuentro y se repite la posibilidad que nos digamos: “Siempre el mismo”, “Tenías que ser vos”, “Otra vez, sopa” • Repetimos la misma reacción sin dar lugar a la reflexión • Y emociones repetidas dan lugar a emociones que se construyen en la oscuridad, y se depositan en el fondo, con lo viejo y, desde allí, contaminan lo nuevo. Surgen “las emociones re”: el resentimiento, el rencor, el remordimiento. • Repetimos la misma alteración del ritmo cardíaco, la misma ansiedad, “la hinchazón en la vena”, la inflamación de intestinos, cada vez que no decimos, que no procesamos, que no nos animamos a sentir ni a di-sentir, repetimos las condiciones que nos pueden enfermar

Repetir impide dar lugar a lo nuevo, al cambio…” 1

La inteligencia emocional

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La inteligencia emocional no está directamente relacionada con nuestra inteligencia cognitiva por lo tanto que alguien sea inteligente académicamente y tenga notas altas en la escuela (como dijimos al principio) no quiere decir que se desenvuelva emocionalmente de manera correcta en todas las situaciones. Por lo tanto, las habilidades que tenemos que desarrollar para tener inteligencia emocional son distintas a las que necesitamos para desarrollar la inteligencia racional. La inteligencia emocional engloba la INTELIGENCIA INTRAPERSONAL y la INTERPERSONAL. La inteligencia intrapersonal tiene que ver con conocernos a nosotros mismos auténticamente, es decir, el conjunto de las habilidades que nos permiten disfrutar estando solos y meditando sobre lo que hicimos, reconocer nuestros puntos fuertes y las limitaciones, aceptar las frustraciones inevitables y encontrar caminos alternativos. Esta inteligencia engloba la capacidad de ser consciente de las propias emociones, de poder controlarlas, y auto-modelarlas. La inteligencia interpersonal se relaciona con las habilidades para relacionarnos con los demás, es decir, disfrutar estando en compañía, actuar como líder eficazmente, defender los propios derechos en forma firme y serena, poder llegar a acuerdos, negociando, mediando entre las partes, cooperar, persuadir y también incluye la empatía como capacidad de comprender las emociones del otro “poniéndose en sus zapatos”. Ser emocionalmente inteligente es, entonces, poder hablar de nuestras emociones y gestionarlas adecuadamente, influir positivamente en nuestra conducta y así mejorar nuestra calidad de vida, y poder entender a los demás, ser capaz de ponernos en su lugar y responder de forma adecuada a sus

estados de ánimo. Ser emocionalmente inteligente implica un proceso de mirada interior y conciencia necesario para poder adaptarnos a nuestro medio social más humanamente y así tratarnos bien. A través de nuestra inteligencia emocional podemos modelar y cambiar aspectos de nuestra personalidad que consideremos necesarios para poder ser mejores humanos. Ser emocionalmente inteligente es la vía para reconocer los propios talentos, los talentos del otro, y desde allí habilitar las condiciones propicias para que cada uno se conecte desde sus talentos y así contribuir a que emerja el líder que cada uno de nosotros tiene en su interior, contribuir a un mundo mejor. Ser emocionalmente inteligente es pasar de la fórmula de la supervivencia (HACER-TENER-SER) a la fórmula de la trascendencia (SER-HACER-TE-NER). La fórmula de la supervivencia es al modo de Sprayette (las publicidades de Sprayette, todo ya!! sin esfuerzo ni sacrificio), la fórmula de la trascendencia es al modo humano, que nos hace humanos: pensando, reflexionando, esperando, resignando, creando, recreando, reinventando, trabajando, proyectando, resignificando. En el paso de la supervivencia a la trascendencia está la clave para ser un mejor ser humano y mejorar los vínculos humanos. Este paso significa: • Pasar de la evaluación de camino corto a la evaluación de camino largo • Pasar de ser repitentes (del malestar, del prejuicio) a ser diferentes (y valorar la diferencia) • Pasar del cerebro original, el mismo del hombre de hace 150.000 años preparado para sobrevivir en un contexto de escasez y hambruna y defenderse de los peligros pre-

1. Esto pertenece a mi monografía final titulada: “De la educación de las emociones a las emociones educadas o seamos la diferencia y no la repitencia”, publicada en la página web de la Asociación Educar para el desarrollo humano. Link: http://www.asociacioneducar.com/ monografias-docente-neurociencias.php. Las imágenes 1, 2, 3 y 4 pertenecen al material de uso público de Asociación Educar


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dominantemente naturales y físicos a un cerebro neurosicoeducado para trascender viviendo como humanos entre humanos, estableciendo relaciones interpersonales saludables.

la propia conducta y la de quienes lo rodean, para ser cada vez mejores personas y miembros activos de sociedades más felices y con una mejor convivencia.

• Pasar de la amígdala tirana a los lóbulos PF promotores de la equidad, de la buena convivencia, de la democracia si se quiere

• Las neuronas se conectan cuando nos enfrentamos a desafíos, cuando conversamos con diferentes personas, cuando vivimos nuevas experiencias, cuando leemos, intercambiamos ideas, cuando innovamos.

• Pasar de ser un adulto/educador determinante a un adulto/educador habilitante, al explorar del otro y en el otro: no sólo con quiénes vive sino cómo vive; no sólo lo que sabe sino lo que siente y cuánto y cuándo lo siente y qué quiere para sus vidas. • Pasar de ser genios vs. burros / más y menos inteligentes/, a ser todos inteligentes pero de manera diferente, reconociendo talentos y valorando la inteligencia emocional

• Si las neuronas empiezan a conectarse suavemente, aumentan su conexión, es mayor el intercambio de neurotransmisores y mayor también es la conexión, se fortalece la red neuronal (potenciación a largo plazo) y el cerebro va ganando en neuroplasticidad

• Pasar de ocultar las debilidades y las adversidades, a enfrentarlas y salir fortalecidos de ese enfrentamiento, siendo resilientes • Pasar de creer que la razón siempre le gana al corazón y que si el corazón gana, hay que desconfiar, a saber que el corazón tiene sus propias razones, sus propios misterios, un propio cerebro y debemos aprender a confiar…

Para tener presente y recordar: • Al cerebro le encanta explorar el mundo y encontrar algún sentido • Al cerebro le gusta establecer conexiones y encontrar pautas • Al cerebro le encanta imitar y a veces lo hace sin darse cuenta • El cerebro no actúa correctamente bajo un estrés excesivo pero sí bajo cierta tensión y motivación • El cerebro recordará siempre a un adulto/maestro/líder que haya creado un lazo emocional positivo mientras entrega un contenido, una enseñanza, un ejemplo, con calidad • Al cerebro le hace mucho bien neuropsicoeducarse para reflexionar sobre los sentimientos agradables y desagradables que produce el aprendizaje, para comprender lo que le facilita y lo que le obstaculiza aprender para aprender, para comprender

Imagen 4: Red neuronal

• El cerebro emocional necesita ser educado, si no lo retocamos, si no lo modelamos ni lo corregimos, seguiremos respondiendo a los estímulos del mundo de hoy como si nos quisiera comer un león. Seguiremos repitiendo sin “pasar” ni evolucionar. • Las emociones pueden ser el mejor facilitador o el mayor de los obstáculos en la relación entre los humanos. Depende de cada uno • Los estados emocionales tienen un compromiso corporal (y muchas enfermedades con asiento en el cuerpo tienen sus raíces en las emociones negativas que no dejamos salir) • La Unidad Cuerpo Cerebro Mente (UCCM) segura requiere de un contexto que no la active de manera emocional negativa, para poder contar a pleno con los LPF y la atención ejecutiva. En estados de estrés se atrofia el funcionamiento de los LPF y se dificulta la toma de decisión, la claridad mental, el razonamiento, el establecimiento de conclusiones, etc. • Las instituciones (como la escuela de box) han de ser un lugar en el

cual se retroalimenten la inteligencia instintiva emocional y la inteligencia cognitiva ejecutiva. Porque enseñar sin sentir y sin hablar de lo que sentimos, es enseñar a medias (¿es enseñar?) • La auto-modelación emocional voluntaria permite mantener un estado emocional en el tiempo, haciendo que podamos elegir qué emociones son constructivas y cuáles no (hasta pueden destruir), qué emociones acercan y nos acercan y cuáles alejan, qué emociones sanan y cuáles no (hasta pueden enfermar) • La AUTO-OBSERVACIÓN (autoconciencia emocional), autocrítica, es una función cognitiva por excelencia. • Los proyectos institucionales han de ser una oportunidad para promover la empatía en sus integrantes. • La toma de perspectiva, la imaginación, la toma de decisiones, la respuesta creativa y creadora, son competencias resilientes que nos permiten vivir otras vidas… ligan la inteligencia cognitiva con la emocional. • Las neuronas espejo son, según Giacomo Rizzolatti, “conjuntos de neuronas que se activan por observación de la conducta de otras personas”. Como adultos somos modelos (neuronas espejo) y los demás copian de nosotros: ¿Qué reflejamos como adultos? ¿Qué copian nuestros pares de nosotros? ¿Y los más chicos? ¿Qué imagen queremos dejarles? El mundo necesita modelos. • ¿Sobrevivir o trascender? Elijamos trascender preguntando y respondiendo: ¿Qué hijos, jóvenes, alumnos, queremos dejarle a este mundo? Y trabajemos con ellos, para ellos, por ellos.

Escribir este texto ha sido, como siempre lo es escribir, una ocasión inspiradora. “Entre las cuerdas” está siendo la ocasión de que los universos personales crezcan, y ni se imaginan en este preciso momento cuánto crece el mundo que es de todos, el universo común.


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Movimientos Una promesa es una promesa. Y aquí estoy. Uno es rehén de sus palabras. Y aunque no soy de las más charlatanas creo que es verdad que hay que ocupar los espacios, llenar los vacios. Llenar para que no aparezca luego la angustia por aquello que no está y que deseamos, para que esa angustia no se convierta más tarde en ansiedad. Ansiedad traicionera que a veces nos aplaca, nos paraliza. Otras veces nos vuelve desordenados o nos hace meter la pata. Vaya que es difícil. Particularmente, me sucede últimamente, que puedo mirar atrás sin tanto miedo. Supongo que a todos nos pasa. Revisamos nuestro pasado y nos vemos casi obligados a hacer balances.

Otra cosa difícil. No sabemos si necesaria, pero, por las dudas, nos altera un poquito. Entre todo aquello, vemos lindos recuerdos, vemos esfuerzos, amores, victorias pero también tristezas, peleas, caídas, errores. Tantas cosas. Tantos escenarios diferentes. Sin embargo, hoy tengo la sensación de que vale la pena meter la pata. “…y me dan ganas de meter la pata…” dice un tema de la Bersuit. Dejar el estado de comodidad para ponerse en otro un poco más incómodo. Dejar de estar tirado fumando un pucho para salir a trabajar o a buscar trabajo. Pienso en mí el día que me pregunté ¿qué puedo hacer además de quejarme de la educación?. Y me puse a estudiar. Ese movimiento provocó muchos otros movimientos. Por supuesto que la educación no mejoró porque me haya

recibido. Claro que no. Mejorará, tal vez, con muchos otros trabajando juntos, construyendo redes, abandonando lugares de comodidad, ocupando espacios con esfuerzo, capacidad y responsabilidad. Sobre todo, responsabilidad. Salir de casa, dejar a mi niña de noche, trabajar, estudiar y hacer terapia durante 3 años para no abandonar la carrera en la primera de cambio fue una tarea ardua y gratificante sin dudas. Tan entusiasmada estaba que más tarde empecé un taller de dibujo con la divina Ana Uriarte en la casa de la cultura. Sólo un genio como ella pudo lograr que algo lindo saliera de mis manos tomando carbonillas y luego tizas al pastel.

Nunca fui buena dibujante. Es más, soy pésima. Pero en aquel entonces, con esfuerzo, dedicación y una gran maestra logré hacer algunos dibujos que hoy miro sin avergonzarme. Y así, poco a poco, fui perdiendo el miedo y ya dentro de Cultura encontré otro taller: Clown. Éste, dirigido por Susana Garat, siempre me trae una sonrisa cuando lo recuerdo. Fue un gran inicio para mí. Recuerdo que hacia fin de año teníamos preparado una presentación de los sketchs a modo de cierre del taller. Una especie de muestra del producto de aquellas tardes de trabajo e improvisaciones tan divertidas. Pero a último momento surgió un inconveniente. No teníamos espacio físico para presentarlos. Pero encontramos un lugar, que no era cualquier lugar. Así fue que en un diciembre tuve el

Por Marina Pinedo honor de debutar en el patio de la casa de Coco. Por supuesto que estábamos rodeados de amigos dispuestos a aplaudirnos y festejarnos todo, así que pasado el pánico inicial, lo disfrutamos muchísimo. Y la verdad que aquí, después de 10 años, estoy sumamente orgullosa de haberlo hecho. Si me subo al escenario de vez en cuando no tiene que ver con que me crea una gran actriz, sino que me fascina el teatro. Me han pasado cosas hermosas durante los talleres, he conocido gente y me he conocido un poquito

más a mí misma. Por supuesto que siento mucho pudor cuando después me veo en una foto o en una grabación, pero esa es la única manera que hasta hoy he conocido de participar, de moverme y de mover. Porque me encanta ir al teatro y me encanta que la gente vaya al teatro. Porque, como dijo Manuel, a tantos kilómetros de Buenos Aires, a tantos kilómetros del mar y de la montaña… nuestro teatro cine es una bendición. No sé todavía como se hará para escribir mientras se camina, pero si lograra hacerlo estaría buenísimo. Por lo pronto esta es la única manera que he encontrado de hacerlo, espero no meter la pata… Aunque a veces es tan lindo...


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Transformación del ser a través de la transformación de la materia

Taller de construcción de guitarras y otros instrumentos musicales

Horacio Bleynat y Mariela Garat cuentan cuándo y por qué

Son licenciados en Psicología: uno trabaja en Buenos Aires, en el Abasto, con los chicos de la calle. La otra en Bunge y Charlone. Ambos encuentran en la música la herramienta ideal para la construcción de vínculos y el trabajo cooperativo. ¿Cómo y en qué circunstancias se conocieron?

H: Con Mariela nos conocimos en un curso que daba un gran psicoanalista que ambos conocíamos allá por el año 2005, creo. M: Sí, era un post-grado de Arturo Frydman sobre “La dirección de la cura”, Horacio ya era un flamante Licenciado y yo cursaba el último año de la carrera de psicología en la UBA. H: Por otro lado, el grupo de luthiers que hoy somos (Silvia Spina, Florencia Viceconte, Ignacio Rebollo, Marcelo Brecciaroli y Horacio Bleynat) se armó a lo largo de los años, con compañeros que estuvieron desde el comienzo soñando con armar una cooperativa de trabajo, y otra gente que fue sumándose para intercambiar lo que podríamos llamar expe-

Viejos de la localidad, siempre recibiendo, enseñando y acompañando a los jóvenes que toman un instrumento y dan sus primeros pasos, alentando y conteniendo a otros que ya vuelan muy alto...

riencias de taller. Luego cuando nació la idea de armar un taller móvil para acercar nuestro trabajo y nuestra propuesta de taller a diferentes puntos del país hablamos con Mariela y enseguida estábamos planeando toda la movida para hacer en Bunge en los primeros días de Octubre. M: Bunge es una comunidad donde la cultura gozó siempre de un lugar privilegiado. La propuesta de Horacio nos encontró con los talleres de música y candombe en el local de Lorena Arozarena, con un proyecto en la Escuela Especial donde la confección de un cancionero funcionaba como herramienta sinérgica de trabajo del equipo técnico y pedagógico con la lic Jimena Sesino y la fonoaudióloga Fernanda Cognini, y con los queridos

La variable del “instrumento” a la hora de hacer música se había presentado siempre como el mayor obstáculo para el desarrollo de todos esos espacios y la posibilidad de un taller de luthería era una opción superadora, resolvía el problema de la escasez o difícil acceso a los instrumentos y su reparación y cumplía el sueño de muchos buenos músicos de aquí de poder construir su propia guitarra.

¿Qué cosas los unen más allá de la profesión?

H: Pienso que nos une la manera de encarar nuestro trabajo cotidiano, sabiendo que el trabajo no es otra cosa que un medio para la reproducción social, reproducción de vínculos, para el intercambio de algo del orden de la vida, porque nosotros como grupo que trabaja en forma cooperativa tenemos muy en claro que uno solo no hace nada, o tal vez muy poco; después un instrumento puede salir mejor o peor, sonar más o menos por muchas variables que a veces no son planificables. Si tuviera que dar


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una respuesta concreta diría que nos une el amor al arte y al trabajo grupal.

¿Qué lugar le dan al arte en la construcción de la subjetividad del individuo?

H: Bueno... la respuesta a esa pregunta, básicamente, es algo del orden de una vivencia cotidiana, porque creo que en nuestra labor, y en cualquier otra, todos los días hay que inventar algo nuevo que responda a lo que se nos presenta, y esa invención que conlleva siempre la modificación de la materia, conlleva también la modificación del ser que participa. M: A lo que creo te referís Patri es la herramienta privilegiada precisamente

por responder a muchas dimensiones de eso a lo que se llama “construcción de subjetividad”. Desde el elemento básico que nos liga a una cultura, generando lazo social, especialmente en los casos donde las desafiliaciones sociales ameritan lo que se llama “fortalecimiento subjetivo”, metaforizando como lenguaje donde otros están privados. También es espacio de despliegue sublimatorio, es transformación del ser a través de la transformación de la materia como decía Horacio, es una posibilidad de escribirse y por ende de construirse, es fuente de reproducción de capital cultural, social y simbólico.

¿Qué falencias les ven a las instituciones educativas en este sentido?

H: Y... siguiendo este sentido podría pensar que muchas instituciones educativas caen en la modalidad de la repetición,

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en hacer pasar a todos los alumnos por las mismas experiencias, por los mismos procesos, por las mismas evaluaciones como si todos fuéramos idénticos en el mismo instante, o como un intento de lograr esa igualdad deseable. Me parece que ahí se pierde un poco la posibilidad de la creación, del descubrimiento subjetivo, del inventar algo nuevo cada día. M: Por otro lado, en las instituciones además de quienes temen al cambio, a lo distinto, a los sonidos, a los contrastes, hay todo un movimiento instituyente que persigue el objetivo de transformar los espacios educativos en verdaderos multiplicadores. La línea de trabajo que propone educación, tanto desde el área

de Artística como Psicología y por ende a todas las modalidades) a cargo de Miguel Uztarroz y Natalia Inestal respectivamente, que se adecua al diseño curricular que baja el ministerio de educación de la Nación; es bien interesante el diseño y hay muchas personas que se están animando a implementarlo para cumplir el sueño de la escuela para todos, inclusiva, enriquecida por la diversidad, y estas actividades son parte de ese proceso.

¿Qué valor tiene la construcción del propio instrumento?

H: Un instrumento musical es de por sí un objeto con el cual se establece una relación de amor, de crecimiento y cuidado mutuo, porque el instrumentista mejora su técnica y su arte cuanto más practica y el instrumento suena mejor cuanto más es utilizado. En esta relación se da la mágica transformación de ambas partes, y cuando además el músico construyó su

propio instrumento surge algo de un valor inconmesurable, ese instrumento pasa a ser algo así como una parte de uno pero afuera de uno.

¿En qué consiste la propuesta que traen a Bunge y a la zona?

H: La idea es trasladarnos a Bunge con el taller móvil durante la primera semana de octubre, probablemente los días 7, 8 y 9, para armar por un lado una actividad de taller con chicos de escuela primaria en la cual cada uno, o en pequeños grupos, construyen algún instrumento musical utilizando materiales no convencionales. Por otro lado vamos a armar una charla abierta de iniciación a la luthería sobre

la historia de la guitarra, su antecesora la vihuela, y también queremos hablar sobre maderas utilizadas en construcción a los principios físicos y acústicos del instrumento. Y también, por otro lado, nuestra propuesta es montar con el taller móvil un espacio de reparación de instrumentos al cual las personas interesadas en participar del espacio puedan acercar sus instrumentos para reparar encoladuras, hacer calibrados, puestas a punto o lo que necesiten. Habrá un espacio en el cual las personas que quieran participar del encuentro puedan anotarse y dejar dicho qué tipo de instrumentos tienen para reparar, así nosotros vamos organizando los insumos necesarios. Los interesados pueden llamar al (03388) 15414635


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GENERAL VILLEGAS

Hechos culturales en la Expo Ciencia Distrital Hay capacidad y talento artístico en las escuelas de nuestro distrito y lo mejor de todo es que va in crescendo.

proyecto artístico desarrollado en su cotidianeidad escolar. Ellos fueron quienes lograron que se viviera una verdadera fiesta de arte escénico que trascendió lo escolar. Una fiesta que significa tiempo de simulacro, de poesía, de ser otro. Los objetos esce-

danza, los juegos, la narración oral, las destrezas corporales de todo tipo. Tanto los evaluadores como el público presente, que incluyó a padres, alumnos, docentes, comisión organizadora, autoridades, etc., no fuimos

meros espectadores sino participantes de un hecho cultural, de esta fiesta de arte escénico. El haber sido parte, ya sea desde un nivel central o circunstancial, produce en nosotros un cambio cultural que se traduce en un enriquecimiento de nuestros niveles simbólicos: de interpretación, de creación, de conocimiento.

Quedó evidenciado en la Muestra Dinámica de la última Expo Ciencia Distrital realizada en la ciudad de General Villegas los días 24, 25 y 26 de agosto. No es un dato menor que, del año anterior a este, se hayan duplicado la cantidad de propuestas y que haya participación de casi todos los niveles educativos: inicial, primario, secundario y terciario. Como evaluadora de esta edición me llevé una grata sorpresa con todo lo contemplado en las tablas del Teatro Español. No me referiré aquí a la difícil tarea del evaluador sino explícitamente al hecho cultural. Niños, jóvenes y adultos que pusieron su cuerpo, su voz, sus emociones al servicio de un

Por Marianela Arfenoni

nográficos, el vestuario y el cuerpo se estetizan al máximo para ser parte de ella, y las artes de la representación alcanzan allí su apogeo: la música, la

Por eso creo que, más allá de la premiación, lo rico es haber estado ahí, o al menos haber pasado. Después de esta fiesta no volveremos a ser los mismos. Algo cambió en nosotros, y mucho más aun en nuestros artistasestudiantes.


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Tiempo, Time, Temps El club Sportivo tiene una escuela de box. La escuela de box tiene un director/coordinador/entrenador y muchos alumnos/pupilos/boxea-dores.Entre el primero, Kaíto Valdebenito, y el más destacado de los segundos, Claudio Olmedo, existe una situación de conflicto o crisis a raíz de la cual el boxeador tomó la decisión de retirarse de la escuela de box y entrenar por separado. Para y por ello, Olmedo buscó y consiguió un nuevo espacio físico en nuestra ciudad, en el que será asistido por su preparador físico Gerardo Chichiri y por “Lalo” Gorosito -un boxeador amateur avanzado- y complementará su preparación viajando a Buenos Aires, tal vez semana por medio, al Gimnasio de la Federación Argentina de Box, para entrenar bajo la supervisión de un técnico del “riñón”

de su manager Osvaldo Rivero, en vistas a su próximo combate que podría llevarse a cabo el 14 de octubre en el Luna Park, si se encuentra a esa altura en condiciones físicas y anímicas para boxear, o durante noviembre si necesita más tiempo para encontrar su mejor forma. La Escuela de Box también continúa hacia adelante y el viernes 9 de septiembre combatieron en Santa Rosa, los otros dos boxeadores profesionales que tiene la Escuela de Box y que son entrenados por Valdebenito. Lucas Carranza (5° en el ranking argentino) obtuvo un importante triunfo derrotando ampliamente por puntos a Gabriel Ramírez, de San Nicolás, que llegaba a esta pelea con 7 victorias y sólo una derrota. César “Acerito” Milla volvió a enfrentar al invicto Nés-

Por Pedro Satragno

tor “Sapito” Pilotti, con quien había empatado en Catriló en su debut profesional y esta vez perdió por puntos en combate a 6 round. Creemos que hace falta TIEMPO para conocer como continuará esta historia-relación y que la distancia podrá ayudar a las partes a decidir con mayor claridad y racionalidad si continuarán por caminos separados o si retomarán el sendero que transitaron juntos 8 años y que los llevó tan alto. Nuestro deseo es que se recomponga la relación, porque creemos que fortalecerá a ambos y también a nuestra querida Escuela de Box. Pero son ellos los que deciden. Sólo ellos.


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RECITAL DEL INDIO SOLARI EN JUNÍN

Caravana al Indio Cinco autos en caravana. El punto de encuentro es la casa de Damián. A las 8 de la mañana partimos de Villegas. Van cayendo los rockeros, saludando. El más entusiasmado, lejos, es José alias “el chancho amarillo”. Preparan los termos para el mate, las facturas, abrazos antes y saludos varios. Somos una banda. Después vienen más villeguenses que se van a sumar a un asado multitudinario en la laguna de Junín. Guille, Carla y yo nos sumamos

al grupo. Vamos a ver al Indio. A las 10 estamos allá. El día se anticipa a la primavera y aparecen los fuegos del asado. Hay remeras expandidas en el suelo, en los tendales de cuerdas. “Con un ojo llorarás y con el otro te reirás” dicen algunas. De los autos todos, como en una cinta de película salen fragmentos: “un cielo para dos”, “la hija del fletero linda infinita”, “banderas en tu corazón” “empañando Ray- Ban”, “no sé bien el menú pero la salsa abunda”, “con las piernas más bonitas, las más lindas piernas que vi”, “vas a vivir en el Delta en un lanchón buscando de que reír”, “lo mejor de nuestra piel es que no nos deja huir”, “banderas rojas banderas negras”, “los milagros que van a estar de tu lado cuando comiences a leer de los labios y a ignorar los embustes”. Elijo

la remera que tiene la estampa de Oktubre, la que hizo Rocambole (el artista que diseña las tapas de sus discos) en unos minutos, arriba de un colectivo aquella vez, para los Redonditos. La caravana villeguense come asado en pan, con cuchillo, parados, convida, corta, toma algo en vasos improvisados con botellas de coca cola. Se viene la tarde y la música suave anuncia más que nunca al Indio. Hay

gente haciendo cola para el baño, en los puestitos de venta, en la calle llegando. A lo lejos se ven los autos en la ruta como resplandor de atardecer sobre las chapas. Un loco pasea a una rubia en el tanque de la Harley Davidson y todos lo aplauden por la moto, por la rubia, por la alegría de estar ahí y compartirlo. Yo intento una siesta en la bolsa de dormir porque a la vuelta manejo. Los chicos hablan de la vez de Salta, del recital anterior en Tandil. A cada momento los redondos circundan la tarde y la mueven y la viven. Es la primera banda de rock barrial. Ese detalle no se olvida. Acá andan padres andan hijos andan nietos. El Indio no tiene edad.

Por Viviana Bernadó Guille, Carla, Agus y yo entramos al predio cuando la gente se empieza a amontonar. Tenemos ansiedad. La mayoría de los chicos villeguenses se va al pogo. Nosotras andamos medio perdidas pero juntas. Nunca antes estuvimos en un recital tan grande. Oscurece. Hace frío. Tan intenso es el clima

que nos contagiamos de esa alegría inexplicable. En el predio se ven las pantallas, el escenario, las cabezas, gente atrás, que se nos viene encima, a los costados, las banderas nos chocan y todo es un murmullo de letras ricoteras. El Indio un ídolo, pero también un hombre que se cansa y dice: “esperen, me canso, tengo frío pero vamos a mover un poco ¿ustedes? ¿Cómo están?” El Indio un tipo que se sube al escenario y desde ahí te dice: “Cuidemos a las pibas del barrio, porque la prostitución infantil es una elección de los adultos”, después de cantar la murga de la virgencita. Nosotras nos vamos tarareando Jijiji bajito.


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PRÓXIMAMENTE EN VILLEGAS

El Estudiante Santiago Mitre, el reconocido guionista argentino, alcanzó el éxito nuevamente con “El Estudiante”. El film cuenta la historia de un joven provinciano que se ve implicado en varias cuestiones políticas y, por supuesto sentimentales, en el marco de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Este “thriller político”, cómo lo catalogan los expertos del cine, cuenta con la notable actuación de Esteban Lamothe, quién desarrolla un papel protagónico inigualable. Esteban es oriundo de nuestro vecino Ameghino y tiene una amplia experiencia en materia fílmica. Hace pocos meses grabó en nuestra ciudad “Villegas”, junto a un gran elenco constituido en su mayoría por actores de General Villegas y la zona. El Estudiante es una historia de manipulación, traiciones y mentiras. A lo largo de los últimos meses ha captado la atención de más de un experto en cine y ha obtenido las mejores críticas en los diarios nacionales e internacionales.

Sinopsis

Por Sofía Pontiggia

Aires para cursar sus estudios universitarios. No pasa mucho tiempo hasta que se da cuenta de que no está ahí para estudiar. Sin vocación y sin rumbo se dedica a deambular por la facultad, a hacerse amigos, a conocer chicas. Una de ellas, Paula, una profesora adjunta de la facultad, es quien lo introduce en la militancia política. Roque empieza a asistir a las reuniones de su agrupación, a relacionarse con los otros miembros. Conoce a Alberto Acevedo, un viejo político retirado que se dedica a formar cuadros desde su cátedra en la Universidad. Junto a él, Roque aprende los códigos de la política y a manejarse como un dirigente estudiantil, y siente que por fin ha encontrado su vocación, que la política es su Universidad. Esta destacada película premiada en BAFICI- Premio Especial del Jurado, Premio ADF Mejor Fotografía, Premio FEISAL FESTIVAL DE  LOCARNOPremio Especial del Jurado y FESTIVAL DE  TORONTO próximamente estará disponible en el cine local.

¿Quién es Mitre? Santiago tiene 31 años y nació en Buenos Aires. Es uno de los cuatro directores de “El amor (1ª parte)”, premiada en BAFICI 2004, Venecia 2004. Es guionista de Leonera y Carancho, selección oficial Cannes 2008 y 2010, ambas dirigidas por Pablo Trapero. El Estudiante es su primer largometraje.

El estudiante es Roque Espinosa, un joven del interior que llega a Buenos

Podés ver el trailer en youtube.com o en la página oficial de pasto.com.ar, la productora de la pelicula


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DEPORTE Y POLÍTICA

La vida de Pascual Pérez, una excusa para analizar la historia argentina moderna ¿Cuál es la figura que aparece en el imaginario colectivo cuando analizamos la relación entre el peronismo y el deporte? Siempre que los sentimientos se ubiquen en el primer plano, es el boxeador José María Gatica, El Mono. Un sentimiento que puede ser de amor u odio. Según el cristal con que se mire, esos días de Juan Domingo Perón en el poder fueron los más felices o los más ingratos. Esa dicotomía que planteamos desde lo emotivo se traslada a lo político, social o económico. La marca que dejó es motivo de análisis cuando nos preguntamos por la nación, por la patria, por la identidad. El imaginario de la Nueva Argentina que el peronismo construyó entre 1946 y 1955 tiene su cuota de emotividad, sufrimiento y entrega en una consigna que aglutinó a la clase obrera y el pueblo, incluso en tiempos de proscripción: la vida por Perón. Y el deporte no fue ajeno a esa realidad. Si apelamos al recuerdo del peronismosentimiento, Gatica ocupa el primer lugar en la memoria colectiva peronista/antiperonista, a pesar que no fue campeón profesional y que en su única pelea por un título mundial, frente al norteamericano Ike Williams, cayó por nock out en la mitad del primer round. Si el objetivo es analizar a la sociedad de la época para estudiar la movilidad social que determinó el ingreso de sectores hasta ese momento postergados, creemos que el mejor ejemplo dentro del deporte argentino es el que encarnó el boxeador Pascual Pérez. Dueño de una singular trayectoria, recorrió en su carrera deportiva -uno a uno- todos los peldaños que lo llevaron a ser campeón olímpico y el primer pugilista argentino en ganar un título del mundo. Al mismo tiempo ascendió en la pirámide social: cuando comenzó, siempre en peso mosca, era peón rural en la finca de su padre; con el tiempo tuvo un ingreso económico como deportista que lo ubicó en una clase media con casa, auto y un

patrimonio que le permitió vivir sin mayores apremios durante algunos años. En este sentido, su recorrido es similar al de miles de argentinos de su época.

Pascual Pérez logró su consagración como amateur y profesional cuando Buenos Aires le abrió las puertas de la competición en el ámbito nacional. En ese sentido, su viaje desde el Interior a la Capital no es diferente a la experiencia de los provincianos que emigraban a la gran ciudad para estudiar, trabajar y lograr una posición económica que les permitiera escalar en la pirámide social. Pascualito es producto del impulso social y deportivo que el Gobierno instaló con varios objetivos: afianzar y sostener el proyecto peronista, al tiempo que expandía la base social con la incorporación de nuevos actores, orientando la conciencia obrera en una dirección opuesta al conflicto social. El historiador Luis Alberto Romero consideró que en el decenio peronista “el Estado desarrolló ampliamente las políticas de bienestar social, y arraigó el concepto de justicia social. La justicia social complementó adecuadamente la idea básica de la movilidad, puesto que el Estado concurría a apoyar a aquellos que habían quedado un poco atrasados y los volvía a poner en carrera”. En El potrero, la pista y el ring. Las patrias del deporte argentino, el antropólogo Eduardo Archetti explica que “el boxeo fue también una avenida para la movilidad social pero esta vez no sólo para los hijos de inmigrantes que poblaban la pampa sino, fundamentalmente, para los pobres de las grandes ciudades”. A fines de la Segunda Guerra Mundial la brecha social tenía proporciones alarmantes. Perón tuvo una política de reformas profundas hasta 1949, cuando cambió el rumbo económico. “Procuró despertar en los estratos bajos un sentido de nacionalidad y de identidad mediante la difusión de su doctrina y la ayuda del estilo plebiscitario con ribetes emocionales que había impreso a su gobierno”, según la opinión de Peter Waldman en el ensayo El peronismo (1943-1955). Desde otra perspectiva Julio Mafud, en Sociología del peronismo, sostiene que “la democratización de las oportunidades económicas y sociales abrió las compuer-

tas de la masificación de toda la sociedad. En cierto modo, los que se sintieron excluidos fueron los que siempre se consideraban elite y grupos tradicionales... el peronismo cumplió la etapa de ‘legitimización’ de los nuevos grupos y nuevas normas en la sociedad urbana. Dentro de este proceso, los que venían no se encontraban con la necesidad de cambiar pautas y normas, sino de afirmar las que

traían. Por tal causa, dentro del peronismo no se sintieron extraños. Se sintieron los habitantes y miembros naturales de la sociedad peronizada... Se era peronista no por elección sino por integración social... Con el peronismo los grupos del Interior comenzaron a comprender que su país no terminaba en su comunidad, sino que se extendía hacia todas las subestructuras nacionales. Esto llevó a comprender que no era necesario ‘urbanizarse’ para estar en la ciudad. También en ella se podía vivir con las pautas originarias... El peronismo -como nueva ideología- representó, para los que llegaban, el futuro sin compromisos o ataduras con el pasado. En la medida en que se insertaban en el acontecer peronista se insertaban en la nueva sociedad. Lo hacían para peronizarla”, al tiempo que lo adoptaban como un controlador político e ideológico con una sensación de paternidad. Política, economía y promoción social constituyeron el paraguas bajo el cual se desarrolló la locomoción de la sociedad. El salario medio por hora de los obreros industriales se incrementó en casi el cincuenta por ciento y sostuvo un mercado interno para las empresas nacionales; también se modificó la legislación laboral y se crearon organismos asistenciales y cul-


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turales. El Estado conducía la planificación económica y se presentaba como un tercero externo a las relaciones sociales, con políticas activas en diversos ámbitos, según Guillermo O` Donnell. Desde la denominada “doctrina justicialista” que enfatizaba dos conceptos claves: la Patria y la Nación. “Eva Perón liberó a su marido del papel de líder de los trabajadores, lo cual permitió que su pretendido rol de representante imparcial del Estado y de árbitro de la Nación resultara más plausible”, explica Waldmann. La Fundación Eva Perón fue un elemento importante en esta etapa. Aunque de carácter privado, constituyó una ver-

dadera red de asistencia social a nivel nacional que, incluso, tuvo acciones en el exterior. En el plano deportivo, fomentó la competición de jóvenes a través de los Juegos Deportivos Evita. Mariano Plotkin, autor de Mañana es San Perón tiene un sentido crítico hacia estos certámenes porque “los campeonatos deportivos eran usados para dar sentido político (o sea peronista) a formas ya existentes y aceptadas de interacción social, a efectos de crear consenso pasivo. Los padres que permitían a sus hijos participar en las competencias estaban tácitamente aceptando ser incorporados en la maquinaria del régimen, aunque no por ello estaban necesariamente haciendo una declaración de apoyo explícito al gobierno”.

Pascualito, de peón a campeón

Pascual Pérez fue hijo de una familia campesina que cultivaba en los viñedos mendocinos. El trabajo rudo de labrar la tierra lo fortaleció desde pequeño y formó un cuerpo de pequeño porte pero macizo y sus brazos tuvieron una fuerza desproporcionada para su físico. Se inicio a los 16 años en el club Deportivo Rodeo de la Cruz bajo las órdenes del profesor Felipe Segura, a quien asombró

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porque tenía un golpe fortísimo con ambos puños. Aunque era zurdo, actuaba naturalmente como diestro. Tenía un don natural para boxear, ya que “sabía resolver situaciones sobre la marcha sin esperar la terminación de un round para que le indicaran en el rincón cómo resolver el problema. Si la estrategia fallaba él, entre golpe y golpe, concebía otra”, tal como lo describen sus biógrafos Carlos Suárez y Federico Chaine en La historia de Pascual Pérez. Desde su aparición en las veladas cuyanas en enero de 1944 hasta su consagración en Londres ‘48 conquistó más de 20 campeonatos amateurs. El primero fue el

26 de noviembre de 1954. Yoshio Shirai sucumbe ante Pascualito

Campeonato Argentino de Novicios que logró dos meses después del debut. Su padre Francisco Pérez accedió a que viajara para competir en Buenos Aires, sólo después que la Federación Mendocina de Boxeo le aseguró el pago para contratar un peón que reemplazara a su hijo en las labores de la finca. El selectivo para determinar los integrantes de la selección que representó al boxeo argentino en los Juegos de Londres, fue ese mismo año en el estadio Luna Park de Buenos Aires, donde combatieron representantes de la Federación Argentina y de la Unión Argentina de Box. Entre los integrantes de la delegación olímpica estaban los pugilistas de la escuela mendocina Pascual Pérez, en la categoría mosca; Cirilo Gil, en pluma; Manuel Martínez, liviano y Luis Rosales, mediano. La victoria de Pascualito frente al italiano Espartaco Baldinelli le permitió lucir la presea dorada, que también lograron el peso pesado Rafael Iglesias y el maratonista Delfo Cabrera De regreso en la Argentina, el presidente Juan Domingo Perón recibió a los deportistas. Pascual Pérez volvió a su Mendoza natal en el tren El Cuyano donde lo espe-

Por Marcelo Massarino raba una multitud. La Legislatura local le obsequió una casa en la capital y la Fundación Eva Perón todos los muebles. La eliminación en el selectivo para viajar a los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, a manos de Francisco Calvagno, en un fallo discutido, fue suficiente para que Pérez decidiera pasar a las filas del profesionalismo de la mano del manager Lázaro Koci. Con cinco peleas rentadas disputó el título argentino con Marcelo Quiroga, quien abandonó en la cuarta vuelta. El cinturón de campeón de los moscas quedó en la cintura de Pascualito aunque sin rivales a la vista. Sin contrincantes de nivel en su país ni en Latinoamérica, el embajador argentino en Japón, Carlos Quiroz, logró una pelea en Buenos Aires con el campeón mundial Yoshio Shirai, aunque sin el título en disputa. La cita fue en el estadio de Corrientes y Bouchard y se trató de la primera vez que un pugilista local empataba frente a un campeón mundial. La revancha fue en Tokio el 26 de noviembre de 1954. A los 28 años, Pascual Pérez venció por puntos al oriental y se alzó con la corona mundial. Después de conocer la decisión del jurado que le dio triunfo por puntos, dijo al micrófono del relator Manuel Sojit: “El recuerdo del general Perón, su estímulo, su cariño por todos los deportistas fue el acicate y el pensamiento que mantuvo mi fe, aun en los momentos más difíciles de la pelea”. Y cerró con un “Cumplí, mi general”. Defendió su corona en nueve oportunidades durante varios años. Una separación matrimonial difícil y los malos negocios consumieron todo lo que había ganado en el ring. En 1960, después de caer ante Pone Kingpetch, el periodista Franco Mogni le preguntó a Pascualito ¿quién es? Su respuesta fue “Yo soy Pascual Pérez, un recuerdo”. Aunque combatió a lo largo y a lo ancho de la Argentina hasta 1964, su estrella se había apagado. Ya retirado de la actividad boxística, vivió de un sueldo como empleado público. Con el paso del tiempo, su figura radiante en el cuadrilátero se convirtió en la de un hombre golpeado por la vida. La muerte lo sorprendió el 22 de enero de 1977, víctima de una insuficiencia hepatorrenal.


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Diario de una estudiante recién llegada a Buenos Aires La espera de mis padres… ser bien_ venida… Un hermoso amanecer y vacas muertas y caballos… En casa, mi perro travieso y la sonrisa que siempre esconde. Mi familia y la gente que no esperaba ver (la mesa se va agrandando y los invitados juegan su juego). Aquellos que deseaba y no encontré. La gente que ya no conocía y los que sí, extinguidos. Los que no me reconocieron pero yo igual, en el mismo foco.

L o s amigos que poco daban y los que en pocas horas me llenaban el alma, pero no aparecieron (y muchas veces me encuentro solitario, llorando en el umbral de la vida). No podía distinguir entre la verdad y la mentira o el cambio, por eso no miré

(busco hacer pie en un mundo al revés). Salí a recorrer y no tuve ganas de ir por aquel camino, evité hacer el mismo recorrido de siempre. Los árboles, las piedras y el atajo de tierra, la inmensidad del cielo, y caminé las cuadras (en cada flor habrá un instante en que la vida se desnude). Estaba ahí, ¿qué necesidad había de que me invadiera la nostalgia de esos lugares, que me remontaban a otras épocas desde lejos? Crucé la vereda, les pasé por al lado, pero distante (algunos se abrazan y otros se besan y brindan el bien con el mal). Intenté encontrar cosas nuevas… nuevas fachadas, nuevos colores y olores; plantas y árboles que ya no estaban. Anduve y anduve; mis pies y mi cuerpo se agotaron y aun así sonreí a esa naturaleza. Respiré otro aire, cerré mis ojos, lo disfruté y me sonreí más. Recogí mi pelo y me senté a esperar que el viento chocara mi nuca (acariciando un sueño más, viendo al tiempo pasar). Estaba fresco. El latido de mi corazón se apaciguó lentamente, la corriente todavía recorría mi cuerpo. Me sentía tal vez más viva que en otras ocasiones. No sé cuántos colores sentí, palabras menos, sí canciones (sólo la música está a mi alrededor, sólo la música puede darme amor)…

Por Albertina Peralta Moreno Noches frías, dema siado oscuras... me di cuenta de que no había salido a ver las estrellas que muchas veces anhelo entre tantos edificios y luces. No sólo no había salido sino que nunca miré hacia arriba después del sol. Me invadió una mezcla rara de sensaciones y sentí dolor y quise huir (todo ese frío reunido de una sola vez). Decidí volver. Casi sin intensión, cuando la vuelta me devolvió a las rutas las lágrimas empezaron a caer y me di

cuenta de que aunque estuve sola alguien siempre me acompañó (las despedidas son esos dolores dulces). Son las seis de la madrugada; aún no pisé el cemento de la gran ciudad pero veo fuego. Pienso en todo lo que arde a lo lejos y en aquello que ardió y seguramente sigue y seguirá ardiendo.


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Entre las Cuerdas #7