Daniel Montoly Los caminos oscuros En los caminos que van al bosque de Isalsaluenga, a trescientas millas de la frontera con Uganda, las noches no parecen terminar, a pesar de que el sol sale en la mañana, como un pedazo de fuego haragán y sibarita. Los aldeanos evitan adentrarse en los laberintos formados por los árboles brumosos y por una maleza casi viscosa, que ha crecido con los años. Las cigarras emiten chirridos casi metálicos, capaces de hacer estallar los tímpanos de cualquier hombre, que entre a sus reinos verdes; el terreno es fangoso, con pequeños charcos de pantanos, plagados de sanguijuelas y serpientes de agua. Algunos cazadores se aventuran a internarse en este cementerio verde, buscando cazar animales de pieles exóticas. Muchos no han vuelto al pueblo, aumentando con ello el desconcierto y el miedo entre los pobladores; los cuales, motivados por su animismo, tejen oscuras leyendas de espíritus que cazan a los humanos que han intentado adentrarse en lo profundo del bosque, a profanar los sueños de Los Cholungas, o demonios azules, en lengua nativa. De noche se escuchan fuertes rugidos; se presume que son animales grandes, que se esparcen con la brisa, hasta llegar al pequeño pueblecito entroncado en una colina. Esto causa una marea de nervios e inseguridad, que no permite que duerman tranquilos. Algunos han abandonado ya sus hogares, temerosos de perder sus vidas. La última arrancada fue la de un joven explorador sueco, quien trató de adentrarse campo adentro, recolectando plantas medicinales. El cadáver apareció detrás de un montículo de piedras calizas; sus ojos no alcanzaron a cerrarse antes de morir, por lo que, a juicio de algunos, se trató de una gran impresión, producida por algo desconcertante. Pero, si la cadena de muerte es más que sospechosa, la forma como han muerto lo es aun más: todos, sin excepción, tenían una extraña incisión debajo del brazo izquierdo, como si hubiesen sido hechas con la finalidad de extraerles algo en particular. Todos los cuerpos encontrados hasta ahora carecían de sangre y estaban conservados de una manera perfecta, a pesar del tiempo que llevaban desaparecidos. http://www.letralia.com/ed_let
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