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-Autorretratowww.elzarrioproducciones.com


CONTENIDOS Número #2 Octubre 2014

Pag3 Editorial Pag6 Autorretrato

5 nombres de poesía femenina.

Pag32 Conversación con José María Cumbreño

Pag19 La terna de Alberti, con Benjamín Prado.

Pag40 Felipe Benítez Reyes

Pag24 #enREDados con el sexo: Celia Blanco y Carlos Salem

Pag44 Existencia desatendida, por Fernando Llorente Pag48 5libros5 con Alberto Arce, Ricardo Vilanova y Lorenzo Silva


EDITORIAL

Crecer a pasos

S

EPTIEMBRE HA SIDO UN MES

CARGADO DE SORPRESAS. Es un placer comunicar que LeTour1987 se ha convertido en una asociación cultural desde la que además de apoyar proyectos que creamos convenientes, fomentará una línea editorial con un gusto similar al realizado en el MAGAZINE. Será un placer editar nuevas esperanzas de la literatura y todos aquellos originales, que en definitiva, consideremos que harán más llevadero el paso de los días para quienes lo disfruten. No es camino sencillo, pero sí gratificante. En éste número #2 contamos con un pelotón de nombres dispuestos a llevarse la etapa reina. Llegados a éste punto el cansancio de un 2014 ambiguo se deja notar. Hemos reunido a personas que han estado en territorio comanche para hablar de guerra; a gente que vive por y para la poesía para hablar de poesía y de sí mismos; y gente que habla de sexo sin tapujos para ayudar a que lo hagan quienes aún no lo hacen. Se entiende el hecho de hablar, la práctica ya es otro cantar. El sexo

agigantados como la guerra y la poesía, no está arraigado a la multitud, pero lo hace más llevadero. Hablar sobre la guerra no es vanagloriarla, como no lo es hablar sobre terrorismo. También hacemos incapié en la tauromaquia y la relación de Alberti con ésta. Tema para el cual sirve la misma lógica. El número anterior llegó a muchísimas pantallas de ordenador, nos consta. Y particularmente, tengo la sensación de que uno de esos ordenadores comparte espacio LeTour1987 con dos o tres futuros libros atemorizados que necesitan airearse. Desde LeTour animamos a que nos dejen leerlos. Es tiempo de confiar en la gente y que ellos confíen en sí mismos. Así, con plena confianza, montamos la bicicleta cada mañana a sabiendas que cada esperanza está marcada por multitud de etapas de las que no siempre estamos privados de la victoria. A los que ya nos siguen todo nuestro agradecimiento; a los nuevos, una agradable acogida.

Mario Quintana. Jefe de Carreras. @marioquintanatw


-CollageFelipe BenĂ­tez Reyes


Autorretrato Isabel G. Mellado / Luna Miguel Carmen Camacho / Daiana Henderson Laura Casielles

Autorretrato de Cora Ă . Veiga.


Isabel GarcĂ­a Mellado


Laura Casielles

El delantero sabe que la esperanza de su equipo pasa por sus botas ¿Qué falsa modestia le ocurre a los poetas revelación para no agarrarse a esa idea respecto a la poesía? Se me ocurre que a lo mejor el delantero más bien tendría que pensar que la esperanza de sus botas pasa por el equipo… Sólo no se puede jugar, ¿no? Laura Casielles se prodiga bastante ¿está ese último tanto del partido en el contacto cálido con el público? Tener ocasión de compartir lo que una hace con la gente, desde luego, es todo un regalo. Pero, además, en el caso de la poesía, creo que una lectura en

vivo es sin duda una experiencia complementaria a la de leer directamente en casa, sobre el papel. Yo al menos, como lectora, disfruto mucho cuando tengo ocasión de escuchar los versos de un poeta en su propia voz. Por eso, sí que me gusta hacer lo mismo, y presentar los libros con lecturas, participar en recitales… Recuperar el componente de oralidad, de musicalidad, de comunicación me parece muy importante cuando hablamos de poesía. Y, por supuesto, la ocasión de compartir ideas, de intercambiar impresiones, de tener encuentros en torno a la escritura, es siempre enriquecedora y fértil.


Las señales que hacemos en los mapas, su libro ¿qué itinerario persigue? Las señales que hacemos en los mapas es un libro de viaje en un doble sentido. Por un lado, el viaje físico, real, que en este caso corresponde a un espacio y un tiempo muy concretos: el par de años que pasé viviendo en Rabat, Marruecos. El poemario es, entonces, un mapa de ese territorio, un recorrido por espacios, ciudades, gentes, que vi y viví durante esa estancia. Pero, por otro lado, también el otro viaje, el de los adentros: el que lleva de llegar a un lugar que te es por completo extranjero a ir poco a poco haciéndolo propio, el de “ir haciéndote de allí”. Ese doble viaje, al que no es ajeno tampoco el regreso ni lo que se deja atrás, es el que quiere abordar este libro, como un caminito de señales en un mapa, como un mapa de pasos en algún camino.

Lejos de la imagen de femme fatale que se contempla tanto últimamente en poesía, usted es una persona risueña, se le siente feliz, sencilla. LeTour te concede una petición ¿Cuál sería? ¿Una petición? Pues por ejemplo, seguir teniendo razones para sonreír, en la poesía y fuera de ella.


Luna Miguel

A menudo, los semanales literarios y un público localizado la tienen como un elemento clave en el futuro de la poesía en España ¿Se levanta consciente de la tarea o se baja del carro? Si algo tengo claro es que hay un presente muy rico a nivel literario. Me hace ilusión estar ahí en calidad de editora y de autora, y poder haber hecho posible que algunas cosas, obsesiones e incluso autores sean más visibles. Mi trabajo está ahí. Del futuro, no sé nada. De momento seguiré trabajando, y lo demás, el tiempo lo dirá.

Nacida en un ambiente muy literario ¿Es una losa? No lo creo. Mi abuela fue profesora de literatura, y también mi padre. Mi madre fundó varias revistas literarias y más tarde una editorial independiente. He crecido en una casa con libros, y eso, por supuesto, me ha llevado a apreciar la literatura desde muy joven. Creo que he sido afortunada. Muy afortunada, de crecer rodeada ya no de la mejor biblioteca, sino de las mejores personas.


¿Existe la poesía joven? De ser así ¿está el público adulto preparado para ello? En literatura, como en la vida, lo importante no es la edad sino la actitud. Creo que buena parte del público está preparado para aceptar cosas nuevas, pero que también, por desgracia, hay quien prefiere aferrarse a lo clásico y a la tradición, sin arriesgarse a buscar cosas nuevas.

¿Y el futuro de la poesía en las redes sociales? Creo que gracias a Internet la poesía goza de una salud que antes no era tan buena. Las redes nos han ayudado a conectarnos con ese género, a leerlo a todas horas, a

encontrar nuevas maneras de

expresarlo, crearlo o moverlo. Esto es solo el principio, veremos si lo que ha pasado en los últimos cinco años acaba cuajando.

Para quién aún no la conoce a través del mundo virtual, ¿quién es Luna Miguel? Soy una persona inquieta, muy lectora, muy enganchada a todo lo virtual. Escribo desde adolescente y me interesa encontrar a personas que tengan pasiones similares a las mías. Me gustan los gatos y me gusta beber vino con mi chico. Me gusta comprar libros y me gusta viajar. Escribo en una revista de tendencias sobre adolescentes, arte, poesía y nuevas tecnologías. Siempre tengo ganas de emprender nuevos proyectos.


Carmen Camacho

¿Cómo ve el asunto en general, una poeta como usted, una mujer cómo usted, en un sitio como Triana? El emplazamiento, el lugar donde una vive, no resulta demasiado relevante en lo que concierne a tomar perspectiva sobre el estado actual de la poesía y las poéticas, creo que tendría una visión bastante similar del conjunto si mi casa estuviera en Gijón, en Alicante o en un pueblo perdido de la Axarquía. Creo que la red de vínculos que existe entre muchas gentes del buen hacer en poesía es lo suficientemente tupida y generosa como para que una se entere y se interese por lo que está brotando. Y eso es lo que veo precisamente, una importante

comunidad heterogénea, no tanto en número como en cualidades, exigente en lo suyo, atenta, que cree en la poesía en sí, no como medio para pamplinas personalistas, y que la agita como puede. Pero en términos generales, no sólo creo sino que sé, me consta, vivo en carnes, que el estado de la poesía actual goza de buena salud. Se mueve. Se exige a sí misma. Permítame pues una visión optimista. No sin lucha, no sin esfuerzo, no sin día a día: con mucho mérito ahí están a la vista cada una de estas conquistas de las que hablo en las arquitexturas grandes o chiquitas de la poesía. Gloria para todas ellas.


¿Qué nos queda si no poner nombre a las cosas? Eso digo yo. Es uno de los pocos superpoderes que nos concedieron a los poetas. Captar con la palabra, dar un nombre, “un nombre que pudiera habitarse y no decirse”, escribía Luis Rosales, esa, esa es la idea. Tratar de decir de algún modo lo que no tiene nombre, eso que pasa por lo bajo, que de verdad nos cuente, como aprendimos del maestro Agustín García Calvo, que la realidad no es todo lo que hay.. Hay un verso de mi admirado poeta José María Gómez Valero que dice enteramente eso: “La lucha por palpar/ con las palabras/ el brillo oculto de estos días”. Eso es.

A la situación actual costó ponerle nombre: Crisis. Antes decíamos ya pasará la cosa ésta, ya tendremos un hijo cuando pase la cosa ésta, ya

fornicaremos cuando pase la cosa ésta ¿Poner palabras en la vida, que es su oficio, encasilla los problemas y los hace más llevaderos? Ahí está el quid: en saber distinguir entre las palabras que el poder usa para encasillar, etiquetar y meternos en las cabezas y en las almitas su idea y las palabras que pueden sernos verdaderas. Que uno u otro político u opinador o apologeta de cualquier orden me venga a dar las palabras con las que nombrar es algo con lo que, entiéndame, no estoy a gusto. A mí personalmente se me importa poco que los gurús pronuncien o no la palabra crisis, prima de riesgo, público, libre o hipster. Conozco de sobra la malversación de sus términos, creo que identifico pronto que es el idioma del poder y por tanto conforme las escucho las desatiendo, no vaya a ser que alguna la contraiga y me siga


contaminando de tanta falsía, como si una no estuviera ya hasta arriba de concepciones falsarias adquiridas que precisamente se dedica a desmontar. Aunque yo haga todo lo posible por desoírlas y reventarles así su efecto, sí me molesta la fabricación indiscriminada de términos para ese lenguaje impuesto desde arriba. Acaban por imponer a las gentes las nomenclaturas, y parece que no se es bien hablada si una no emplea los conceptos que nos dan cucharadita a cucharadita a través de los medios, antiguos y recientes, de comunicación. Dejar que la gente y, cómo no, el poeta diga, se deslengüe, desate, que no hay gramática más clara que la del infortunio. Esa es la única manera que veo de llevar el caso. Lo del hijo o el fornicio o cualquier otra cosa que se ordene para después, ahí que ya vea cada cual. ¿Qué le queda a Carmen Camacho antes de que irremediablemente su pelo rojo destiña en canas?

¿Por hacer, se refiere? Seguir viviendo y seguir escribiendo y seguir enredando en esto de la poesía y la vida. Seguir militando en el bando de quienes aman con los ojos abiertos. Sacar punta al lápiz hasta morir de gusto. Y, llegado el caso, comprarme un botecito de alheña caoba (convierte al rojo del fuego, me han dicho en la herboristería, las canas). ¿Qué le falta por decir y a quién? No sé cuánto me falta por decir, y eso está bueno. Lo iré sabiendo y lo continuaré diciendo. Esa es la maravillosa aventura. Lo que sí sé desde ya es que me falta por decir cuatro cosas en alto (u otra vez, o más alto y no precisamente en poesía) a los elementos del Sistema que se están encargando no sólo de pisotear, sino también de envilecer a la gente, de educarlos para las lógicas del capital. Por último, repaso y a quienes amo se lo digo y a diario


Daiana Henderson


Juntemos palabras que nunca se han visto. Dejemos que se traten y sean amigables. ¿O qué es la poesía? Esa es una pregunta imposible para mí. Desde que abandonó la forma coercitiva de la métrica y la rima, la poesía se convirtió en algo que puede identificarse pero no definirse. Está la prosa poética, el uso del verso libre e incluso un poema concreto puede no hacer uso de las palabras. Yo creo que es más que juntar palabras, aunque ellas –claro está- son la partícula elemental. Está el ritmo que es intrínseco al poema, no es posterior. Si se intenta darle una musicalidad posteriormente a algo escrito, no se está versificando sino poniendo “enter” entre línea y línea. El poema es un pequeño universo de sentido. En su proceso de escritura también se juegan cuestiones casi psicoanalíticas. Ponerle palabras a algo que no las tiene de por sí


es algo difícil, es como trasladar algo de un mundo a otro. Ponerle palabras a lo familiar, a lo dado por obvio, a lo cercano, y también a lo que no habla o aquello de lo que no se habla. No es poco. Cuando te preguntan “¿cómo te definirías?”, nos plantean una pregunta imposible, porque somos un todo molecular y psíquico, espiritual y racional, emocional y físico, ¿cómo ponernos a nosotros mismos en palabras? En esa búsqueda se produce un conocimiento de uno mismo, o de la realidad sobre la que de algún modo se opera cuando se escribe. La poesía también es un saber, es una verdad. Háblanos de Rosario. De Argentina. De sus poetas y de los suyos. Argentina es un país culturalmente muy rico, por empezar tiene una extensión geográfica larguísima que hace que desde la constitución del país hayan convivido descendencias de pueblos originarios diferentes. Con las posteriores oleadas inmigratorias se fue

construyendo nuestra identidad híbrida, siempre en crisis. Por otro lado, en Argentina la actividad artística estuvo siempre centralizada en Buenos Aires. Hoy por hoy eso se está diluyendo. Rosario se ha convertido, junto a otras ciudades como Bahía Blanca, en un polo cultural. Actualmente reporta una cantidad inédita de editoriales independientes, ciclos de lecturas, recitales en bares, pequeños fanzines, revistas, ferias, lugares de encuentro, y poetas produciendo. Está también el Festival internacional de poesía de Rosario, que se realiza en la ciudad hace 22 años, y que es un momento del año en que “ingresa información”, un momento de intercambio donde uno puede conectar de manera directa fenómenos o líneas estéticas literarias que se dan de manera sincrónica en el resto del mundo. Todavía falta la pata crítica. En Rosario se han escrito excelentes poemas, se han formado excelentes poetas, ahora falta que ese alto nivel se equilibre con el de los excelentes lectores.


-AutorretratoCarmen Aguza


La terna de Alberti

Rafael Alberti, Benjamín Prado y García Márquez.

3 de Junio de 1927 Rafael no ha podido rechazar de nuevo el ofrecimiento de su amigo Sánchez Mejías para vestirse de luces. Ignacio lo había citado anteriormente en la Plaza de Toros de Badajoz, coso pacense que posteriormente sería testigo desgraciado de uno de los episodios de la Guerra Civil. Pero esa es otra historia, es 1927 y Alberti recala en Pontevedra. Ignacio le ha prestado un vestido enlutado naranja y azabache, encarado por el poeta y torero a raíz de la muerte de su cuñado Joselito. Alberti, fuera de lugar, observa la corrida desde las tablas, pasando inadvertido para un público frío, donde se encuentra el mítico Cossío, al que Mejías dedica su última faena antes de retirarse. Una tarde de excepción para la historia de los amantes de la tauromaquia y en especial, para quienes lo son de la poesía. Benjamín Prado fue testigo de excepción de la otra parte de la vida de Alberti. No hemos dudado en preguntarle sobre aquella tarde, de sí mismo y de la actualidad.

“Era de esa clase de poeta que creía tener la responsabilidad de opinar también a través de su obra.”


Benjamín Prado

En alguna ocasión, Alberti le haría referencia de aquella tarde en Pontevedra ¿no es así? A menudo. Rafael guardaba un gran recuerdo de Ignacio Sánchez Mejías, lo describía como un hombre culto, con ciertas ambiciones literarias, como demuestran las obras que escribió, que a mí no me parecen gran cosa, si debo ser sincero. Lo contaba como una broma, un acto en cierto sentido lógico en aquellos tiempos tendentes al surrealismo y la provocación: les encantaba provocar a los pequeñoburgueses, como entonces los llamaban. Creo que para medir la huella que aquel torero dejó en los poetas de la Generación del 27 no hay más que leer las dos odas a su muerte escritas por

Federico García Lorca y por el propio Alberti. Si no me equivoco, Alberti le convenció para asistir una tarde a la plaza y no cualquier tarde... Me llevó a ver a Rafael de Paula a la plaza de El Puerto de Santa María y el maestro tuvo una de esas tardes suyas: incluso yo, que no entiendo gran cosa, estaba fascinado por la faena, que era una especie de ballet perfecto. Recuerdo a Rafael exclamando al final: "¡Que cosa fantástica!" ¿Cómo era el aficionado Alberti en las distancias cortas? ¿Impulsivo, observador? Más bien observador, y cuando hablaba era para ti, no


para las gradas, como hacen otros. Y unas cosas le llevaban a otras: viendo a Paula, hacía comentarios sobre Sánchez Mejías, El Gallo o Joselito, que creo que eran sus tres referencias. ¿Le comentó alguna vez si temió más aquella tarde en la cuadrilla de Ignacio o a su vuelta a la España recién nacida? No, pero me parece que el problema, en el segundo caso, es que uno se enfrentaba a un toro invisible. En Pontevedra, por otra parte, nada más hacer el paseíllo, muy serio y, como contaba él, tratando de imitar en todo a Sánchez Mejías, que le había recomendado justo eso mientras se vestían de luces, que copiara sus movimientos, se metió en el burladero y no se movió de allí. Para los que hemos nacido en democracia, la imagen de Alberti en el Congreso de los Diputados causa extrañeza. ¿Puede ser esa una solución a los problemas éticos y de identidad de España? ¿Empezar la prensa escrita por las páginas finales?

Lo malo es que se quedó en eso, en una imagen, y él se dio cuenta muy pronto del carácter decorativo de la cultura en la política, por eso no tardó en renunciar a su escaño. Y como supongo que con las páginas finales no te refieres a las deportivas, sino a las de la sección de Cultura, hoy en día no sirve ya ni eso: en ese espacio, que han reducido a la mínima expresión, se incluyen los toros, la gastronomía, la moda, los espectáculos de toda clase... ¿Puede ser esa la solución para ganar en ética general y de paso acoplar la costumbre como es la tauromaquia y su resistencia a acabar en muertea la conciencia actual? La conciencia es la ciencia con, es decir, algo que debe llevarnos de vuelta al nosotros desde estas sociedades individualista que nos han tendido la trampa del yo porque saben que el que divide, vence. Pero la única forma de pararle los pies a esos pocos que se lo llevan todo, es siendo muchos.


Cambiando de tercio, dice Mestre que la poesía ha caído en desgracia ¿Aforismo o redundancia? No lo creo; de hecho, me parece que la poesía vive un momento de verdad interesante, y además están apareciendo nuevas voces con algo diferente que decir y con la capacidad de decirlo a su manera, de un modo ya muy distinto. Benjamín letrista. Benjamín novelista. Benjamín tertuliano. ¿Dónde hiberna el Benjamín poeta en los últimos tiempos? En octubre saco un libro nuevo, Ya no es tarde. Es verdad que hacía ocho años que no publicaba uno, desde Marea humana, pero nunca he dejado la poesía de lado, he seguido haciendo lecturas, espectáculos de rock y poesía primero con Coque Malla, luego con los Pereza y ahora con Rebeca Jiménez y Rubén Pozo; y mis libros han seguido vivos, con la particularidad de que nunca son sólo ellos, porque en cada una de sus ediciones, incorporo nuevos poemas.

Se le ve un hombre afable con la gente joven. Con total sinceridad ¿se ve capaz de recomendar a un joven poeta apostar por certámenes literarios tal y como se mueve éste país? Yo les animo a apostar por su poesía, a implicarse a vida o muerte en ella. Lo demás es accesorio. Y en cuanto a los premios literarios, ahora que están desapareciendo en gran medida, igual vamos a tener que echarlos de menos. Muchísimos autores se han dado a conocer gracias a alguno de ellos. Pero en el fondo, da igual: quien de verdad tiene algo que decir y talento para hacerlo, al final se abre paso, por uno u otro camino. Y no despreciemos internet en ese sentido: ha acabado con la invisibilidad. Y un buen poema es igual de bueno leído en un libro que en un teléfono móvil. ¿Qué diría Alberti si leyera una diario de noticias actual? No sé qué diría, pero sí que lo diría en verso: él era de esa clase de poeta que creía tener la responsabilidad de opinar también a través de su obra.


#enREDados con el sexo Celia Blanco nos prefiero dentro. Carlos Salem nos prefiere amantes. El sexo convertido en fen贸meno virtual.


CELIA Blanco

Equipo de ContigoDentro (Cadena Ser) Celia Blanco, Marta Herrero y Elia Fernández.

Celia Blanco ha llegado a la cama de media España. No se confundan, a través de la radio o Con dos tacones, su libro sobre fantasías femeninas, Celia promete no dejar indiferente a nadie. Todo por puro placer.

Acepto, contigo dentro ¿Y una vez fuera? ¿Repetición o es un buen momento para releer las obras completas de...? Nada funciona si no hay una entrada y una salida a tiempo, así que coordinemos entre los dos las veces que queremos estar en cada sitio y pasémoslo todo lo bien que podamos. Si tenemos tiempo de releer, recuerda que Hanif Kureishi me trajo la honestidad suficiente para toda esta “Intimidad”. Él nunca defrauda.

Conozco mi respuesta, espero la suya ¿Hasta qué punto influye twitter en la vida sexual? Hasta el punto de demostrarme que además de tener vida en la red, sigo buscando, queriendo y encontrando carne y sexo. Si pudiéramos crear un mapa de prioridades en la vida ¿cuál sería el suyo? Mi única prioridad es ser honesta. Con los que me rodean, por supuesto, pero sobre todo conmigo misma. Y ahí sí que cuesta. Resulta mucho más fácil


autoengañarse y autocompadecerse y el problema es que yo no sé hacerlo. De manera informativa, por supuesto, he leído de cabo a rabo su blog ¿todo en él es Celia Blanco, madre, amante y periodista o hay mucho de literatura? Basta con que me den un poco de literatura para que me venga arriba y quiera escribir. Celia Blanco es la madre, la amante y la periodista. ¿Acaso duda de que en todo ello hay mucha más literatura de la que yo pueda escribir jamás? LO bueno de tener un blog es que además me ahorro el terapeuta. La han confundido con un hombre, le han confundido con la actriz porno que lleva su mismo nombre y apellido ¿quién es La Tana y cuánto se ha aprovechado de esas confusiones? Siempre es divertido rebatir a tus interlocutores y sorprenderles

teniendo curvas y sexo femenino o no siendo tan espectacular como la actriz porno. Lo bueno de la Tana es que se permite el lujo de ser terriblemente sincera pensando como un hombre, follando como la actriz porno y siendo ella misma. ¿Renunciaría usted a poder ser quién es? Con Dos Tacones, su publicación, un complot de las mujeres con sus fantasías ¿tendremos segunda parte con los hombres? Más que un complot es una reivindicación de un buen puñado de mujeres que decidieron no callarse sus secretos, pero todo surgió a raíz de un encargo editorial. Me encantaría que otro tanto de elenco masculino fuera tan sincero conmigo, me vendría bien saber cómo imaginan su polvo perfecto no fuera a creerme tan lista cada vez que estoy con ellos. Hasta que eso suceda, practicaré como pueda, incluyendo escribiendo de ellos pero sin ánimo de lucro y sin que nadie se lleve el mayor porcentaje por la venta del libro.


¿Su aventura en la literatura va más allá? Va todo lo que pueda ir. No voy a dejar de escribir aun cuando no vuelva a publicar nunca jamás. Yo no escribo para nadie, lo hago para deshacer los nudos que se me hacen en el pecho y que no me dejan respirar. Bienvenidos a la terapia del papel en blanco.

parece que muchos no se han enterado de que el sexo no tiene que implicar ningún tipo de relación. Así que por favor, póngame cuarto y mitad de toda esa pasión que dice usted que anda desbocada.

¿Cómo son los pasillos de la radio de madrugada tras hacer ContigoDentro? ¿Highway to hell? Salía del estudio totalmente “onfire”. Abrazaba a mi productora, Marta Herrero, la besaba y convertíamos el pasillo en una explosión de felicidad. Después de una hora de sexo del bueno, todo lo que venga sólo puede ser mejor. Sobra decir que las noches de los viernes se convirtieron en las más canallas de toda la semana. Y que yo disfruté como nunca. ¿Está España preparada para tanta pasión desbocada? Más bien está falta de mucha más pasión. Aún somos un país en el que no podemos acostarnos con quien nos dé la santa gana y

Háganos un homenaje a Letour1987. Le prestamos una bicicleta, ¿te unes a todo un pelotón o dónde nos llevas? ¿Corremos peligro? Hagamos un recorrido por los lugares más canallas de la ciudad y descubramos hasta dónde podemos llegar. Si voy cabeza de pelotón, elegiré clubes clandestinos con buena música en los que no nos harán preguntas indiscretas. Si el resto prefiere las rutas de moda, no se enfaden si me quedo atrás hasta que ya no noten mi ausencia.


Carlos Salem

El argentino Carlos Salem es un asiduo a recitales en locales de moda de la capital. No quiere ser amigo, nos presenta #follamantes. Follamantes de título. Y tras la arroba su nombre. ¿Clara indirecta? De indirecta, nada. Directa. Quería "devolver" parte de lo que la gente de Twitter me ha dado, en especial en estos últimos dos años. De allí la arroba. La red del pajarito me ha permitido asomar, en este tiempo, buena parte de lo que he estado haciendo en poesía y prosa poética. Y en cuanto al título, responde a un verbo que "inventé" no hace mucho: follamar. Es decir que a todo el mundo le gusta follar, y follar bien. Si además lo haces amando, ya es otra dimensión, como dice mi chica. De hecho, la primera parte del libro contiene una serie de "fábulas" sobre una pareja de follamantes, vistos por los demás como seres extraños sólo porque se disfrutan sin etiquetas. Luego hay quien se ha comido el coco buscando diferencias ente "follamigos" y chorradas así... Twitter es plena ebullición. Y por lo tanto, caldo sexual ¿lo que queda fuera de la red social empieza a desaparecer? Creo que Twitter es mucho más que sexo. Ahí hay de todo y mucho bueno. Y mucho pésimo. Como la vida misma. Pero no reemplaza la vida, desde luego. Para los que escribimos es una forma de ofrecer muestras gratis de lo que te duele y lo que te hace feliz. El peligro sería escribir para gustar en Twitter, pero yo hago lo que quiero hacer en este momento de mi vida y de mi carrera. Si eso coincide con un montón de gente, si hay más de 40.000 personas que siguen esas palabras, genial. Habrá encontrado barbaridades bajo el desacomplejado twitter sexualmente hablando ¿no es así?


Es que si algo no me gusta, paso y sigo hasta hallar algo que me guste. No tengo tiempo para responder a provocaciones ni para tratar de provocar. Aunque cada uno es libre de valorar lo que lee. En mi libro anterior, El Animal, hay un poema que se titula "Cuando te como el coño", y al retuitear fragmentos, el año pasado, hubo gente que se molestó. Ahora me lo piden en los recitales. Con #Follamantes pasa lo mismo. Son textos que hablan de amor, de amor con sexo, vale, pero en el fondo, de lo que todo el mundo quiere, de lo que yo quería para mí. Cada vez el estrés, la rutina, el carácter fulmina más matrimonios desolados por el aburrimiento ¿Es el follamante un alivio a la soledad o no es suficiente? Sin pretender fundar en torno a la palabra una teoría, ser follamantes es follar amándose. Así de simple y de difícil de conseguir. Es no conformarse con menos que todo, no buscar la pareja que te dicen que te conviene, sino encontrar la que le conviene a tu forma de sentir el mundo y la vida. Siempre digo que (salvando las distancias abismales), mis follamantes son como los Cronopios, pero con sexo, con carne. Carlos Salem, entre el ¿A cuál hace su

"negro" y ahora el verde. apuesta?

No suelo jugar a la ruleta, salvo la rusa de ser escritor y vivir en la España actual. Y si lo hiciera, si jugara a la ruleta del casino, jamás apostaría a un color, sino a un número, aunque lo perdiera todo. He escrito y seguiré escribiendo novelas que se encuadran en el género negro, como "Muerto el perro". Pero también he publicado cuatro libros de poemas y uno de prosa poética. Yo escribo narrativa y escribo poemas, pero parece que incluir el sexo en los sentimientos fuera algo pecaminoso. ¿Verde? No creo. ¿Porque hablo de sexo poéticamente soy verde? Yo creía que eso era ser ecologista...


ÂżAutorretrato? Cora Ă lvarez Veiga


-Autorretratowww.elzarrioproducciones.com


J. María Cumbreño

Un estilo particular como escritor. Un ser honesto como editor. Lejos de poder visitar la isla imaginaria de San Borondón (donde edita su editorial) para encontrarnos con el alma máter de Ediciones Liliputienses, lo hacemos en la Librería-Café PsicoPompo en plena ciudad de Cáceres. (Fotografías de Laura García) ¿Qué itinerario lleva a la isla intermitente de SanBorondón?

La isa de San Borondón en realidad no existe. O sí. Se supone que la literatura vive siempre en una realidad distinta. Primero era un homenaje a mi infancia porque la pasé en Tenerife. En el fondo es un lugar utópico. Un lugar que se supone que no existe pero que luego es sobre lo que más se escribe. Me interesaba porque aunque Ediciones Liliputienses se supone que es de Extremadura pero fundamentalmente publica poesía latinoamericana actual, buscaba un lugar fuera de los mapas. En ese lugar hay escritores, no voy a decir raros, pero sí gente que se

arriesga en el mundo de la literatura y es lo único que me importa. Por cierto tenemos un himno que es una canción de Señor Chinarro que se llama justo así, San Borondón. Situándonos fuera de los mapas, en los ejemplares antiguos de éstos, a lo desconocido se le nombraba con la advertencia de "Encontrarás Dragones" Toda Latinoamérica estuvo habitada de dragones durante siglos por puro desconocimiento , ¿cuáles son los dragones que encuentra el editor liliputiense al salir de su frontera utópica?

Dragones hay muchos. Si cuando hablas de dragones te refieres a dificultades, pues las hay siempre. Cuando uno intenta salir adelante un proyecto cultura siempre hay


complicaciones. Sobre todo porque en Extremadura hemos vivido mal acostumbrados. Por un lado, ésta era una región que había sufrido una emigración brutal. También los artistas se marchaban y eso convertía Extremadura en un páramo cultural. Sin embargo, la generación que está más cerca de los sesenta que de los cincuenta, es decir Álvaro Valverde, Ángel campos, era la primera generación de escritores de primera fila se quedaron a vivir en Extremadura y fueron creando un tejido cultural esencial del que nos hemos alimentados los que hemos venido después. Eso también conllevaba que las instituciones desempeñaban el papel de arropar la creación literaria. Se crearon las becas a la creación y edición, que ha ayudado a crear grandes libros. Lo que ha sucedido, cuando ha llegado la época de las vacas flacas, había una serie de vicios adquiridos. Personas que estaban acostumbradas a esperar que el maná institucional les ayudase a publicar y eso simplemente a desaparecido en Extremadura y en España. Aun así esas ayudas siguen existiendo aunque con

menos frecuencia. En Ediciones Liliputienses es una plataforma muy modesta, muy pequeña, pero que queríamos publicar autores de primera fila, pero que por desinterés de otras editoriales no lo hacen. ¿Será el Cumbreño liliputiense líder de un pueblo conquistador o un pueblo aliado en el futuro editorial?

Madera de líder no tengo ninguna (risas) porque me temo que no soy protagonista ni de mi propia vida. En el momento que eres padre te conviertes en un autor secundario de tu propia vida. De momento hago lo que me da la gana, que creo que no es poca cosa, me parece que de momento no le debo nada a nadie. Cuando escribo lo hago como me parece y como me apetece, nunca nadie me ha puesto nunca ninguna traba y a la hora de publicar exactamente igual. Esta es la ventaja de estar solo. Yo estoy totalmente solo en la editorial. Yo selecciono los autores, diseño los libros, maqueto, sólo me falta tener la imprenta en mi casa. Es mucho trabajo, pero también me proporciona una libertad absoluta para publicar lo que quiero y en los plazos que a mí me parece. Lo de irme al lado oscuro de la


fuerza no creo, afortunadamente tengo a mi alrededor gente que sabe mucho. Lo mejor de la editorial es que me concede privilegios de leer a personas que aquí en España es imposible leer. Tengo la suerte de tener en el ordenador cerca de quinientos libros de la mejor poesía latinoamericana que se escribe ahora mismo y que en España no se puede encontrar. ¿Nadie apuesta por el otro lado del oceáno en España?

Hay editoriales que sí que prestan atención, por ejemplo Amargor sea la más ambiciosa. Luego hay una colección que dirige Juan Carlos Marsé, en Sevilla. Por otro lado están Visor y Pretextos que se dedican a las antologías. A mí sí me parece que se echaba en falta el hecho de intentar de averiguar qué escribe la gente entre los veinte y los cincuenta. Yo siempre pongo el ejemplo de Mario Montalbetti. Mario quizás sea el gran poeta latinoamericano.

Tiene ahora unos sesenta y tres años y es más que probable que dentro de unos años su nombre empiece a sonar para el Cervantes. En España no había nada de Montalbetti. Intentar rellenar ese hueco, esa carencia. Como era posible que escritores como Raimondi, Martin Gambarotta, Lalo Barrios", Rocío Cerón... No había nada en España. Rocío Cerón en Mejico es un nombre de referencia. Con unas fuerzas limitadas, pero los libros terminan llegando a lectores que luego ejercen de altavoces. Roció Cerón no había publicado en España, pero yo se que un librito que nosotros publicamos llegó a manos de alguien en Amargor y Amargor ha publicado el último libro de Rocío Cerón. Eso es lo que uno pretende, tender puentes entre la poesía de allí y la de aquí. Se le ve un apasionado de la red social, aunque solo aparece por ella para alabar o hacer amigos (entiéndase


hacer amigos como todo lo contrario a alabar) Tienes la maza dura o la espalda muy ancha ¿tal vez?

Supongo que soy un insensato. No me veo yo como el guerrero del antifaz ni con la obligación moral de denunciar. Simplemente a veces hay cosas que no me gustan y las digo. Que eso me ha granjeado más de una enemistad sí, que lo siento creo que no. No soy nadie para denunciar nada, pero si algo no me gusta lo voy a decir. Yo sé por ejemplo que de Cosmopoética no me van a llamar en su vida, porque con Cosmopoética me he metido mucho y creo que con tengo toda la razón. Porque creo que es un festival donde hay cuatrocientos mil euros y donde unas personas en concreto se dedican a llamar a sus amigos para vivir de ello y para promocionar. Se le conocen nuevas inquietudes. Pasar a ser una asociación cultural a una empresa y coeditar publicaciones latinoamericanas. Que no haya partido hacia esa idea aún es ¿Prudencia o vértigo?

Lo de la empresa, soy funcionario, hay una ley de incompatibilidad en medio. Es una asociación sin ánimo de lucro dados de alta en el IAE pero en la práctica somos

como una empresa. En cuanto a la colaboración con alguna editorial latinoamericana creo que finalmente lo vamos a hacer. Se trata de publicar aquí exactamente el mismo libro que sale allí, coeditado por ediciones liliputienses. La misma cubierta, la misma tripa, los mismos tipos. También es una forma de acercar una manera de editar. Hay muy buenos diseñadores gráficos, con libros cuyo contenido es muy atractivo y también el continente. Sin acritud. Visor. ¿Si no puedes con el enemigo comercial habrá que intentarlo a base de...?

La ventaja que tengo es que no me mueve ningún interés comercial. Lo que intento es lo comido por lo servido, que no es, porque implica una cantidad de trabajo enorme. Mi interés comercial no existe, el de Visor sí, tiene que vender libros. El de Liliputienses se trata de difundir poesía entre unos sesenta lectores que luego pueda servir de altavoz. Una vez Manolo Borras, editor de pretextos, respondía que a tenor de las ventas de pretextos en España no había más de ciento cincuenta lectores de poesía, quizás sea un poco exagerado pero no va mal


encaminado. El Cumbreño editor es un ser abierto, ligeramente afable, público. En cambio el escritor, pese al reconocimiento, duerme oculto ¿por qué razón debemos tener casi en la sombra pública a uno de los poetas más sinceros y acertados que ofrece el panorama actual?

Supongo que cada momento uno hace lo que le apetece, lo que siente que necesite. Para mi escribir no supone ningún sufrimiento, me lo paso bien, lo que no significa que lo que escriba sea frívolo. Trato temas muy cercanos. Para mi separar vida y literatura no es posible. He escrito mucho sobre mi familia, sobre la familia en general, sobre mis hijos. En general, le faltan dos temas en los que ahondar con cierto desgarro. La muerte y el sexo. ¿Pudor?

No soy una persona pudorosa. La muerte creo que sí ha aparecido. Sobre todo en el último libro (Made in China, de la luna Libros) que hay una historia de una anciana y su experiencia con una cuidadora latinoamericana. No es un libro sobre la muerte en sí pero la muerte siempre está planeando. El sexo en algunos textos sí que aparece, es verdad

que de manera un poco tangencial. Pero en Los espacios cerrados, que es un libro casi de microrrelatos sí que hay textos con personajes sobretodo femeninos que hablan de su relación con los hombres, normalmente desastrosas. Cáceres ciudad medieval ¿y hasta qué punto? ¿y hasta qué punto desaprovechada?

Es una pena, porque Cáceres es una ciudad universitaria, pero no lo parece, cerca de quince mil estudiantes a los que yo no veo en ningún acto cultural. No veo estudiante de letras. En otros sitios vas y los jóvenes tienen una revista, fanzine... ¿Eso significa que no les interesa? No es verdad. En el instituto los veo. Yo creo que la culpa la tenemos nosotros los profesores que no somos capaces de enganchar a los chicos. Hay algo que falla.


Haciendo amigos... Monago cultural. ¿Transgresor o Diva de mierda tal y como se titula el libro publicado por su editorial?

Monago en sí no es mejor ni peor que la mayoría de los políticos. El problema de todos modos de cualquier dirigente, es que se empeñan en no dejar la cultura en manos de la gente cultura. Reconozco que esto de tener poder debe crear adicción y se capaz de delegar en alguien que sabe tiene que ser duro. Aquí hay una institución que se llama Ifeca, una especie de organismo que se encargan de organizar de la feria de la tapa a la feria del libro. La feria del libro es otra cosa. Hay que dejársela a gente que sabe. Aquí en Cáceres hay probablemente uno de los

mejores editores de España que es Julián Rodríguez, editor de Periférica. Es como tener un Ferrari y no tener carnet de conducir. Conoce a todo el mundo y habría sido capaz de organizar una feria del libro de primera fila internacional con muy poco dinero. Para organizar algo de calidad no hace falta tanto dinero. Volviendo a las redes sociales. Una vez que el juglar de la provincia ha escrito su poema de turno en Facebook, ha condenado la guerra en Sarajevo y maldecido al político de turno puede empezar el día. La modelación de la propia imagen y el convencimiento de poseer certezas universales ¿la enfermedad del mundo virtual?

Pessoa estaría encantado. Esto de crearse terónimos o bien otras


identidades... Hay quien critica mucho las redes sociales. EL problema no es la herramienta en sí si no el uso que se le da a esa herramienta. A mi Facebook reconozco que me salva la vida porque me ha permitido entrar en contacto con muchos de estos poetas latinoamericanos que de otra manera no podría haber encontrado. Lo de que creamos una identidad paralela, posiblemente. También creo que es el sino de los tiempos, esta frustración del ser humano por no poder estar en varios sitios a la vez. Subraya unas partes de nuestra identidad y oculta otras.

Hagamos de Cumbreño una auténtica Diva ¿Qué libro de los que ha escrito no deberíamos perdernos?

No creo haber escrito nada como

para que no se pueda perder. Hay algunos que le tengo más cariño que otros. Por ejemplo el libro que sacó Calambur le tengo especial cariño. Primero porque me hacía mucha ilusión publicar en Calambur, una editorial de las importantes de España y había gente que había publicado ahí a los que yo admiraba. El continente quedó muy bonito. Le tengo también mucho cariño a Genealogías, porque ahí hago una reflexión alrededor del tema de la familia. De todos modos, por el que siento verdadera debilidad es por Límites y progresiones, porque no es un libro de poesía, es una especie de diario. Es un libro que me permitió conocerme mejor y hablar de ciertas cosas sin pudor.


Tête de la Course

Felipe Benítez Reyes

Premio Nacional de Poesía. Premio de la Crítica. Premio Nadal. ¿Y después de los despueses? Ha rechazado la vida de la capital, las grandes ocasiones e incluso ha convencido a sus amigos para que vayan a ver a Mahoma por desinterés de la montaña ¿No sin mi Rota? Me temo que se trata de un malentendido. La verdad es que me gustaría vivir en Roma o en Nueva York. O entre Roma y Nueva York. En realidad, no vivo en Rota, sino en una casa que está en Rota. Salgo muy poco. También vivo a veces en una casa que está en Cádiz. Allí salgo un poco más.

¿Qué se cuece los veranos en Rota entre tanto escritor? ¿Cada mañana se disculpan para escribir

o las noches se hacen demasiado largas?

Se ha creado una especie de leyenda babilónica en torno a eso. La gente debe de pensar que andamos todo el día tirando botellas vacías a una piscina y estrellando descapotables contra las farolas. Nos vemos de vez en cuando, y no solemos retirarnos demasiado tarde. Hablamos muy poco de literatura.

Nacional de la crítica, Nacional de poesía, Nadal, Loewe. Y me dirá que el Cervantes no entra en sus pensamientos, por supuesto... Pues la verdad es que no se me ha ocurrido nunca pensar en eso.


Para que te den un premio de ese tipo hacen falta al menos dos cosas: mucha longevidad y muchos valedores poderosos. Hay que ser muy optimista para barajar esa confluencia de factores.

¿Su obra Las identidades a modo de testamento a los cincuenta? Me gustaría pensar que no. Casi todos los libros son testamentarios, aunque luego, con un poco de suerte, hay tiempo de modificar el testamento. Uno siempre escribe un libro pensando que va a ser el último. Es una buena medida de exigencia.

Aprovechando la identidad, ¿es en la adversidad cuando uno mismo o un pueblo más intenta reafirmarse en sí mismo? No lo sé. Dependerá de cada cual y de cada pueblo. La adversidad no suele servir de gran cosa. La identidad, tanto la colectiva como la privada, tiene mucho de fantasía, de sugestión ontológica, digamos. Somos un fluir, y todo lo que fluye es cambiante.

En los periodos de sequía literaria, en los largos periodos sin tomar la tarea, ¿siente cierta culpabilidad hacia la escritura?, ¿un sentimiento agónico? No. Más bien lo contrario. Un sentimiento de tranquilidad. Aunque se trata de una

tranquilidad recelosa: empiezas a pensar que ya nunca…

¿Cuánto tiene de enfermedad su oficio? Espero que no mucho. Puede que haya un componente patológico en la necesidad de expresarse literariamente, pero se trata por lo general, y paradójicamente, de una patología curativa, o al menos paliativa.

Es usted todo un experto en el collage. ¿Tal vez una evasión? Me gustaría dibujar y pintar. Como no sé, hago collages de vez en cuando. Y sí, puede que esa tarea tenga algo de evasión. Cambias de materiales y de registro, y eso está bien. No todo pueden ser palabras. Vidas improbables, otra de sus

obras ¿Qué habría sido el alumno Benítez de no haber sido cuánto es? Me falta imaginación para eso. Mejor lo dejamos como está. Supongo que me hubiera gustado ser músico. Aunque lo mismo te toca nacer en Kentucky y convertirte en un hombre delgadito, alcoholizado y eternamente sonriente que toca el violín en una banda de bluegrass… O peor aún: el acordeón. La


alteración de los destinos tiene sus riesgos.

¿Es como poeta el más disciplinado de sus amigos poetas? Sensación de un servidor. La verdad es que no conozco el grado de disciplina de los demás. Me temo que ni siquiera el mío. En cualquier caso, la única disciplina que requiere la escritura de poemas consiste en estar alerta ante cualquier ocurrencia poética y procurar desarrollarla. Y esas ocurrencias no se tienen todos los días. Resultaría ridícula la idea de alguien que se sienta de 8 de la mañana a 2 de la tarde a escribir poemas. Tan ridícula como esa creencia de que el poema cae del cielo como una materia esotérica.

Canta su amigo Joaquín "Ven a la guerra, túmbate de una vez en mitad de la vía". Agradecidos por lo contrario, pero en tal caso, ¿Le

falta a la poesía y a los guerreros de la palabra una guerra? ¿Hace la barbarie mejores poetas? No, no creo. La guerra y la barbarie sólo traen guerra y barbarie.

Para finalizar le hago la misma pregunta que a su amigo Benjamín Prado en estas mismas páginas ¿Será posible la evolución de la tauromaquia para una subsistencia lógica y acorde a la conciencia actual? Pues, aun sin conocer su respuesta, suscribo lo que diga Benjamín, que es muy antitaurino. Cuando yo era niño, mi padre se metió a empresario taurino, y durante algunos años, hasta que se arruinó, crecí con eso, en ese ambiente. Luego me interesó una anomalía prodigiosa que se llama Rafael de Paula. Hoy por hoy, no se me ocurre una cosa más aburrida que una corrida de toros.


@letour1987

letour1987.jimdo.com

Letour1987@hotmail.com


Fernando Llorente Fernando Ausencia nace el 31 de Agosto de 1973, en Santander . Forma parte de la Generación Tritón (Madrid-Gijón-Santander-Salamanca). Ha publicado su actividad poética iniciática en la revista literaria Perspectiva (1996). Es autor del poemario En el cielo las cenizas (2000), y ha publicado el poemario Seis poemas-Naufragio en un medio independiente. También ha aportado poemas y textos poéticos para el proyecto Las vísceras de los polígonos industriales, del cual es su creador. Actualmente, acaba de terminar su primera novela, titulada Trento.

Existencia desatendida Primera aproximación.

Segunda aproximación

Me pasó una vez, solo una. Fui a Madrid a ver una exposición temporal sobre Francis Bacon. Tenía interés por el autor, había leído numerosas entrevistas, todas ellas me transmitieron sensaciones suficientes para animarme a viajar y contemplar parte de su obra. Hará de esto unos cinco años. Recuerdo que recorrí con cierta prudencia las diferentes salas donde sus cuadros estaban expuestos. Sentía, según recorría los lienzos, una sensación irreconocible en mí que iba aflorando, conquistando mi organismo y mi carne ciertamente joven. Sentía que quería continuar, devorar aquellas pinturas hasta que, ante mí, tuve su retrato del Papa Inocencio I. Fue entonces cuando la intensidad de esa sensación se hizo máxima y empecé a confundirla con la belleza y el desamparo existencial. Salí de la exposición descompuesto y exaltado, pero sin reconocer qué había experimentado.

Me pasó dos veces, sólo dos. Un amigo me recomendó un libro que se titulaba Crematorio. El autor es Rafael Chirbes. En uno de mis viajes de negocios, en pleno vuelo internacional, decidí leerlo. Según avanzaban los capítulos, volví a reconocer esa sensación que experimenté en la exposición sobre Francis Bacon. De nuevo, fui incapaz de entender, de catalogar mi descomposición interna, la localicé en mi carne, en mis cartílagos más escondidos, en mis mecanismos viscerales. No sabría decir si mi organismo sufría o no, si estaba ante algún tipo de belleza, o simplemente era partícipe de las inclemencias de la existencia en estado puro. El vuelo duró diez horas. Cuando abandoné el avión, habían pasado cinco años desde que tuve delante el retrato del Papa Inocencio I, del pintor de estilo figurativo idiosincrático. Un año después, en plena persecución de respuestas, indagando en otras literaturas, en otras obras pictóricas, cayó en mis manos la siguiente y, hasta ahora, última novela de Chirbes, titulada, En la orilla. De


nuevo, el ardor de la carne, la sensación de desamparo acompañada a su vez de algo parecido a la belleza. Era raro, mi búsqueda por entenderme, continuaba. La búsqueda. Era momento de comprender, de indagar, de aclarar esa desorientación tan placentera y dolorosa a la vez, ese estado visceral que se engendró en esos dos orígenes, en la obra de Bacon y en las dos últimas novelas de Chirbes. Fueron meses duros, de desconcierto y de exploración frenética. Frecuenté novelas de todas las épocas, exposiciones de todo tipo, comics escondidos en los estantes de las bibliotecas municipales. Fueron esfuerzos baldíos, esa sensación, ni era explicada, ni era de nuevo revivida como experiencia personal. Un buen día, me di, de bruces, con un texto titulado El gesto brutal del pintor, firmado por Milan Kundera. Y comprendí. Y me reconocí en ese éxtasis, y pude darme cuenta de lo que ambos autores pretendían, quizá sin saberlo, quizá de forma inconsciente, no lo sé. El hallazgo. Sin estar del todo de acuerdo en algún aspecto, comulgo con Kundera en lo esencial. Lo esencial, lo que descubre la brutalidad de la experiencia, es la distorsión de una realidad manida, que es siempre atenuada por innumerables elementos que aspiran a ocultar el verdadero horror, que es vivir. Sin embargo, la obra de Bacon sabe disociar la esencia de nuestra existencia del resto de elementos que nos dejan siempre una distancia insalvable entre la víscera y la creencia. La obra de Bacon es carne, es carne que sangra, carne que nos lleva a experimentar el horror que supone vivir. Distorsiona la realidad lo necesario para demostrarnos lo que realmente somos, para demostrarnos que, una vez que sabemos lo que realmente somos, experimentamos el horror más puro. Este

horror es reconocer que somos vísceras, que somos carne, que el resto es artificio. Carne y vísceras que inventan la existencia, que la sufren. Un binomio que nos lleva a un horror que linda con la belleza de saberse vivo, entero y abandonado, en el campo de batalla de la existencia desatendida de toda deidad. Una distorsión para descubrir lo que está escondido, gracias a disfraces de toda índole, como las divinidades y sus credos. Leyendo a Chirbes, su Crematorio primero, y su En la Orilla después, descubro que nos entrega una distorsión de una realidad social que existe y nos toca vivir. Mediante un estilo opresivo, agobiante, tanto en lo formal como en la temática, en el argumento y en los recursos narrativos, deforma las relaciones, los pensamientos y los deseos de los personajes, hasta que el lector es capaz de reconocer la verdadera realidad. Nos lleva, esa claridad, al horror de la existencia, a demostrarnos que somos carne que busca otra carne, para satisfacer deseos puramente carnívoros. Chirbes, emulando a Galdos en su planteamiento bibliográfico, nos da una radiografía de las diferentes etapas contemporáneas de una sociedad que sangra, y sangra porque es carne. El asfixiante ritmo narrativo, la crudeza de las reflexiones del individuo que parece ir a la deriva por la falta de asideros claros a los cuales agarrarse, la incomodidad de la ausencia de puntuaciones, que no permite encontrar postas para descasar a lo largo de la lectura, todo ello, consigue crear un grado de distorsión certero, que nos lleva a descubrir lo que realmente somos, nos aboca al horror de Bacon, al horror donde la belleza y la certeza de la existencia nos hacen protagonistas del descubrimiento. Descubrimiento que nos deja a solas, que no solos, con la única lucidez de saberse uno abandonado por deidades que nunca dieron su brazo a torcer, a pesar de todo. //


www.elzarrioproducciones.com


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5/LIBROS/5

Cinco libros sobre la guerra A través de quienes la vivieron

Alberto Arce Gijón, 1976. Politólogo. Periodista. Ha realizado varios documentales sobre Palestina, Líbano o Irak. Su trabajo ha sido reconocido con premios como el Ana Lindh de periodismo en conflicto por su cobertura para EL MUNDO de los bombardeos sobre Gaza, el Joan Gomis de Periodismo por su artículo "Irak, el cuarto oscuro" para el revista EL CIERVO o el premio Derechos Humanos Fernando Quiñones del Festival de Cádiz por "Internacionales en Palestina",

Usted junto a Ricard García Vilanova se planta en Misrata, paga el viaje con la indemnización por despido y la apuesta le sale a pedir de boca: Un gran documental y premiado ¿Cómo fueron aquellos primeros días de incertidumbre? Echo de menos aquellos días. Pegados a la televisión en un hostal barato de Malta, viendo a través del televisor imágenes que mostraban la batalla en la que nos íbamos a meter, paseando puerto arriba, puerto abajo, para encontrarnos con la tripulación del barco que nos metería en Misrata y preguntarles, con creciente impaciencia, cuando salíamos. Chateando con colegas que estaban en Libia y preguntándoles cómo iba todo. Un gusto. Echo de menos los días de

espera para salir a trabajar. No saber si alguien te va a hacer caso, si vas a vender una pieza, si lo vas a conseguir. Estábamos vivos. Y lo mejor, que todo saliese bien o mal dependía solo de nosotros y de nadie más. Son momentos en los que dependes solo de ti mismo. Eso echo de menos. Y lo que no se contó queda reflejado en "Misrata calling", donde habla sin tapujos de toda la arquitectura bélica. ¿Ha sufrido consecuencias? No, no he sufrido más consecuencias que un incremento del cinismo y la frialdad con la que me acerco a este tipo de situaciones. Libia fue el momento en que decidí dejar de escuchar a los analistas de sillón orejero que, desde su sala de estar en


Talavera de la Reina o Gijón nos dicen a través de FB a los periodistas qué es lo que estamos viendo y como debemos contarlo. Esa es la única consecuencia: cinismo y desprecio.

¿Se llega a intimar en cierta medida, que no necesariamente compartir ideales, con un hombre de su edad, de vida tan diferente, cuyo cometido es morir matando?

Nunca lo fueron, supongo, pero no son los mejores tiempos para los de su gremio ¿no es cierto?

Se intima con cualquier persona con la que se convive un período de tu vida si se es mínimamente sociable. Y por supuesto se entiende. Mi primera noche en Misrata uno de los combatientes sacó una gran piedra de hachís y nos la fumamos juntos. Al día siguiente nos fuimos juntos al frente. Y después de esa noche de charla con un ak47 en una mano y un porro en la otra, entendí a ese combatiente mejor que alguien que nunca haya salido de Talavera de la Reina. Lo difícil es transmitirle a los demás, a quienes nunca saldrán de su ciudad, que ahí fuera hay otros mundos con otras lógicas, otros contextos, otras historias. Que entiendan más allá de sus

No son los mejores tiempos, no. El periodismo está cada vez más vivo y tiene cada vez mayor calidad, valentía e innovación. Ahí fuera hay Un mundo de nuevos medios, nuevo periodismo, nuevos periodistas descubriendo formatos, jugando con las posibilidades de la red, escribiendo crónicas, buceando en datos e investigación. Pero desde el punto de vista de la industria, esto es un trasatlántico que se hunde lentamente. Un mundo muere y la gestión del desahucio la llevan los mismos que se equivocaron cuando se diagnosticó la enfermedad, que se empeñan en tener los ojos cada vez más cerrados y dan discursos cada vez más alejados de la realidad. Todo va a salir bien. Es cuestión de tiempo. Quienes me dijeron que me quedaba mucho por aprender en España y no tuvieron espacio para mí, ahora están en el paro. Cuestión de tiempo. Paciencia. Estamos ante la extinción de un mundo tal y como lo conocimos y el nacimiento de otro.

Supongo que un escritor como usted no es bien recibido en según qué lugares ¿no es así? Un periodista que tiene muchos amigos de traje y corbata, al que invitan a comer con políticos y empresarios debería hacérselo mirar. De esos, mejor desconfiar. Los periodistas deben caer mal por naturaleza. Un periodista debe ser un tipo incómodo y preguntón, irreverente y sin pelos en la lengua, con callos en la punta de los dedos, tan afilados como una bayoneta.


Ricardo García Vilanova El fotoperiodista español es uno de los más valorados profesionales en el periodismo bélico. Pasó 194 días secuestrado en Siria junto al también reportero Javier Espinosa. Su silencio es oro. Por ello en LeTour nos dedicamos a hablar de lo que nos incumbe.

En la maleta de un fotógrafo de conflictos ¿queda espacio para la literatura, para un libro? Sí, ahora cuando empezó el libro electrónico, fácilmente. Siempre intentas ir con el mínimo equipaje posible y evidentemente los libros pesan y ocupan espacio. Pero desde que apareció el libro electrónico sí, que caben tres mil o cuatro mil... Siempre me he preguntado si un conejo, si un pequeño pez duerme tranquilo cuando uno no sabe qué sonido puede ser el de la propia muerte y cómo duermen ¿Cómo son las noches en mitad de la locura? Puedes leer. La gente tiene el estereotipo de que en un país en guerra están cayendo constantemente

las bombas y sí que es cierto que en momentos es así. Pero hay momentos de aburrimiento, momentos de tranquilidad también, momentos que si o tienes trabajo puedes dedicar tiempo a la lectura. Si que es cierto que hay días que existe eso pero no siempre es así. En ésta edición hablamos de libros de ficción sobre conflictos bélicos ¿tiene alguno como referencia? Mira pues sí, el de Alberto Arce, Misrata Callins. Ese libro está muy bien. O el escritor Vasili Grossman. O Placid GarciaBlas ha escrito libros fantásticos. Más que libros son recopilatorios de artículos porque es corresponsal de La Vanguardia en la sección internacional. Y luego por ejemplo Arturo Pérez Reverte, por supuesto, tiene algún libro que está muy bien. Territorio Comanche me gustó, fue de los primero que leí por entonces.


Lorenzo Silva

Consagrado como novelista (Premio Nadal, Premio Planeta) de sobra es conocida su tarea como articulista, tarea que le ha llevado a vivir el ambiente castrense en territorio comanche. ¿Llevará a sus personajes de la Guardia Civil algún día a la guerra?

Usted que ha estado en la piel de un soldado, ha dormido con ellos, ha patrullado con ellos, en el imaginario occidental ¿Cuánto tiene la guerra de romanticismo y literatura? He estado en la piel de un soldado cuando hice la mili, en Aviación, durante quince meses, entre 1984 y 1985. Entonces no había guerras en las que estuvieran implicados los soldados españoles. Es muy distinto estar en la piel de un soldado en medio de un conflicto, eso sólo lo he vivido en las novelas que he escrito al respecto (como Niños feroces, Carta blanca o El nombre de los nuestros) e, indirectamente, hablando con ellos para escribir junto a Luis Miguel Francisco nuestro libro sobre Irak (Y al final la guerra) o conviviendo con los que ahora están en Afganistán durante una semana. Dormí como ellos, es cierto, incluso salí en uno de sus

blindados protegido como ellos, pero eso no pasa de ser turismo bélico. Las sensaciones que uno tiene, en esa pequeña muestra, sirven sin embargo para decir que la guerra es, por su faz áspera, romántica y literaria, sí, pero también penosa, rutinaria, estrecha y algo caótica. Nunca se sabe de dónde puede venir el peligro, el arte de la guerra es el arte de tratar de controlar lo incontrolable. ¿Ha dejado de interesar la literatura bélica más allá de los best sellers que abordan la guerra civil? Eso depende de los lectores y de los países. En los países anglosajones, que son países en continuo conflicto, pero que además son conscientes de ello (nosotros llevamos ya una década larga con soldados en conflicto, pero preferimos pasar de lo que les ocurre), y que asumen la gravedad que el hecho


de entrar en guerra comporta, la literatura bélica es copiosa y suele tener buena acogida de público. Aquí, la acogida es muy inferior, pero el pequeño grupito consciente e interesado es muy activo. Por ejemplo, si uno escribe sobre la guerra de Marruecos, sabe que es un tema del que el 99% de la población española no tiene ni la más remota idea, pero hay unos 20.000 friquis que se lo leen (nos lo leemos) todo. ¿Le interesa al Lorenzo Silva lector? De ser así, no se guarde para sí el título que más le ha removido la conciencia. Sí, claro que me interesa. Voy a citar un clásico: "Adiós a todo eso" de Robert Graves. Y me removió porque no sólo cuenta su experiencia (traumática hasta el extremo) de la Primera Guerra Mundial, sino también porque muestra la diferencia entre el Reino Unido, donde un chaval acomodado de Oxford o Cambridge iba a las trincheras con los demás, y España, donde en esos mismos días sólo iban a morir a Marruecos los desgraciados y por eso apenas hay buenas novelas que lo cuenten en primera persona (dejando aparte a Sender, Barea y un par más).

Como decíamos, por su experiencia junto a tropas en lugares de conflicto ¿Vivimos en ésta parte del mundo en la verdadera inopia respecto a la barbarie? Totalmente. La verdad es que impresiona asistir a la sesión de preparación de un convoy fuera de la base, en la que se enumeran las distintas amenazas que pesan sobre los soldados que van a salir en los vehículos y entre otras cosas se asegura que nadie (ni siquiera el pasajero civil, en este caso) sale sin protecciones antifragmentos, balísticas y torniquete individual. Aquello es un entorno hostil, y lo que es peor, en el caso de Afganistán, la vida que llevan los habitantes es durísima, sobre todo las mujeres, que apenas son consideradas, en muchos casos, poco más que ganado. Por último, Lorenzo Silva, ¿mandará a Bevilacqua, en alguna ocasión, a transitar el desierto? No es descartable. En Herat hay ahora mismo siete compañeros suyos, dos de ellos, por cierto, investigadores criminales, y alguno de su misma edad. Pero habrá que ingeniar una historia a la medida que haga que merezca la pena.


Desde LeTour recomendamos dos títulos sobre conflictos bélicos. Uno de ellos, Correr, de Jean Echenoz, basado en la vida del campeón olímpico Emil Zátopek y su relación con los países del Este. El otro, El cuerpo humano, de Paolo Giordano. Una novela dura sobre tropas italianas en pleno conflicto. Dos títulos a tener en cuenta.

LeTour1987 Dirección, diseño y entrevistas: Mario Quintana Fotografía Trasera: Bartali y Coppi. Ilustración de Alberti por Gustavo Otero. Al rival incluso agua.


Letour#2  

Segunda edición del Magazine LeTour1987

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