INFORME ESPECIAL LADEVI LATAM
TURISMO DE BIENESTAR, MUCHO MÁS QUE UN VIAJE REPARADOR El turismo de bienestar ha crecido arrolladoramente tras la pandemia. Pero es mucho más que un segmento de moda. Forma parte de una economía “wellness” sólida y en auge, que, a través de la asociatividad, les abre a las empresas y destinos turísticos una oportunidad de conectar con la demanda y fidelizar clientes desde una nueva perspectiva.
Las personas esperan continuar con estilos de vida saludables aun lejos de casa.
POR JUAN SCOLLO juanscollo@ladevi.com
A
cuatro años del inicio de la pandemia de Covid la mayoría de los sectores de la economía han vuelto a un valle de normalidad, luego de haber atravesado profundas depresiones y recuperaciones eufóricas. En el caso del turismo de bienestar la pendiente ascendente no encuentra límite y se perfila como una tendencia mucho más sólida que la de los esporádicos y fugaces segmentos de moda. El aumento de la conciencia sobre la importancia de la salud, el envejecimiento de la población mundial, la cre-
ciente demanda de experiencias auténticas y personalizadas, y el auge de las redes sociales -donde los usuarios comparten sus prácticas de bienestar con otros-, son el trampolín de una actividad que todavía tiene un largo recorrido hasta la cima. Pero, antes de entrar a analizar los datos que sustentan lo dicho, veamos ¿qué es concretamente el turismo de bienestar?
¿Qué es la economía del bienestar? La definición de la ONG Global Wellness Institute indica que la economía del bienestar engloba a las industrias que permiten a los consumi-
26 LA AGENCIA DE VIAJES l 22 DE ABRIL DE 2024 l COLOMBIA
dores incorporar actividades y estilos saludables a su vida cotidiana. Bajo esa mirada, el gasto en turismo de bienestar es solo uno de los 11 sectores comprendidos bajo ese paraguas. La búsqueda de un estado de salud integral no solo se mide en viajes, ni en los más obvios gastos en instalaciones de spa y centros termales. También incluye la inversión en actividades, productos y servicios para avanzar hacia la dicha mental; todo aquello asociado a la actividad física durante el tiempo de ocio; la enorme industria de bienestar inmobiliario (construcción, diseño y materiales); todo lo que las em-
presas destinan a programas, servicios, equipamiento y actividades para mejorar el estado anímico de sus empleados; el boom de la alimentación sana y la nutrición; la medicina preventiva, así como la complementaria o alternativa; y el segmento de cuidado personal y belleza. La agregación de todos los gastos en los sectores mencionados alcanzó un récord global de US$ 4,9 billones en 2019. Luego vino la pandemia y la industria del bienestar se redujo un 11% a US$ 4,4 billones en 2020. Desde entonces la investigación del Global Wellness Institute (GWI) demuestra que se experimentó un crecimiento del 27% hasta alcanzar los US$ 5,6 billones, con 7 de los 11 sectores del bienestar superando en 2022 sus valores de 2019. Pero lo más revelador del valor que tienen para los consumidores la prevención y el bienestar, es que la ONG prevé que ese sector de la economía crecerá a un impresionante ritmo anual del 8,6% hasta 2027, cuando el mercado alcanzará los US$ 8,5 billones, casi el doble que en 2020.
Turismo y bienestar, el maridaje perfecto ¿Por qué debería importarle al turismo lo que suceda con ese amplio abanico de industrias que -a priori- nada tienen que ver con viajes? Básicamente porque el turismo de bienestar es justamente la intersección de dos industrias multimillonarias: el turismo y el bienestar. Dicho de otro modo, GWI sentencia: “La salud integral y la prevención están cada vez