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Sin extremos y sin excéntricos

En la campaña que terminó, algunos de los principales protagonistas apelaron de lleno a la excentricidad. El exalcalde de Quito, Jorge Yunda, apostó al humor— breve y banal— y supuso que los quiteños olvidarían sus indelicadezas. La alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, insistió en su imagen de rebelde que desafía los cánones de estética, de discurso y de estilo de vida propios de la élite guayaquileña. Ambos cayeron derrotados.

También hubo radicales en juego. La figura de Leonidas Iza planeaba sobre el movimiento indígena y estaba claro ante los ojos de los electores cuáles eran los candidatos afines a su visión intransigente del país y la política. En Quito y Pichincha, hubo candidatos con ideas poco comunes en el espectro de la derecha; las papeletas para consejeros del Cpccs incluían activistas de reconocido extremismo. Ninguna de estas candidaturas prosperó y, además, el debilitamiento del ala violenta del movimiento indígena resulta notorio.

El elector ecuatoriano, una vez más, se muestra fiel a su tradición de rehuir a los extremos.

Con el paso del tiempo, la fuerza ganadora de la jornada —el correísmo— ha terminado convertida en el actor ‘tradicional’ de nuestra política. Su mensaje lleno de alusiones al pasado — “antes estábamos mejor”— y a la ‘experiencia’, paradójicamente empatan bien con una ciudadanía que valora y extraña, ante todo, esa ‘normalidad’ previa a la pandemia, al auge de violencia, el estancamiento económico y la incursión del ‘fanático político’.

El discurso correísta en las calles fue más moderado que nunca. Los absolutos y las ‘etiquetas’ que otrora se criticó a los que se proclamaban socialistas, fueron el eje de una campaña extrema que olvidó pararse en el ‘centro’.

¿Armas para Ucrania?

EstadosUnidos podría haber solicitado a países de América Latina y el Caribe que donen armas, especialmente tanques de guerra a Ucrania, para que enfrente y combata a Rusia, pero los más grandes y fuertes, simplemente no aceptarían ese pedido-orden y presión imperial, porque significaría intervenir en una guerra ajena que ya ocasiona serios problemas económicos, entre ellos, la disminución de las metas de crecimiento previstas para el año 2023.

Según análisis de especialistas, la problemática bélica ocasiona graves repercusiones en el crecimiento global, mayor inflación provocada por la inestabilidad de los mercados financieros, que afecta, también, al mercado laboral al influir, negativamente, en los índices de empleo.

¿Qué ocurriría con la economía ecuatoriana si el Gobierno accediera a donar tanques de guerra o helicópteros a Ucrania? Al parecer ese habría sido el principal propósito de la ‘visita’ al Ecuador de la general Laura Richardson, comandante del Comando Sur de los Estados Unidos. Recuérdese que Ecuador ha comprado equipos militares a Rusia como helicópteros Mi-8/17 y misiles portátiles tierra-aire.

Ecuador mantiene buenas relaciones diplomáticas y comerciales con Rusia, las que se afectarían con gravedad si obedece a Estados Unidos. El comercio con Rusia significa para nuestro país unos 2.400 millones de dólares al año, por la exportación de banano y flores, en particular; cifra que, oficialmente, es menor.

Las guerras son muy negativas para todos los pueblos del mundo porque significan destrucción, muertos y heridos. En estos tiempos se anhela la paz como requisito fundamental para forjar el progreso y desarrollo de los pueblos. El Gobierno del Ecuador ha guardado silencio sobre la provisión de armas a Ucrania. ¿Qué piensa?

JUAN FRANCISCO MORA se configuran en contundentes mensajes que transmiten la forma de pensar y de sentir de los ecuatorianos.

La decisión está tomada

Los procesos electorales quizá son la única herramienta de expresión de la voluntad política de cada uno de los ciudadanos, la cual decide y designa a sus autoridades.

En cada elección, voto a voto

En lo nacional, hay dos mensajes muy claros:

Uno: El triunfo del NO en la consulta popular evidencia un NO al presidente de la República y a su gestión. Un riesgoso revés político.

Tal como fueron planteadas las preguntas y tal como se argumentó la campaña por el SÍ, todo apuntaba a un triunfo de esa opción; sin embargo, los ecuatorianos encontraron en el referéndum la oportunidad para decirle al Presidente que no aprueban los resultados de sus decisiones.

Segundo mensaje nacional: En la elección de consejeros para el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, elegir cuatro de siete candidatos afines al correísmo claramente expresa la confianza que la población nuevamente deposita en esa tendencia. Así mismo, nos deja saber que a la ciudadanía le resultó difícil identi- ficar y valorar individualmente a los candidatos y prefirió votar por una corriente política.

En cuanto a las elecciones seccionales, también hay mensajes transversales desde todas las provincias: el correísmo, Pachakutik y los movimientos locales son los grandes ganadores.

De igual manera, la población deja entender con claridad que castigó a los candidatos del partido del presidente Lasso y sus alianzas de la misma tendencia: otra forma de decirle al gobierno actual que no tiene su apoyo ni aprobación. En Tungurahua, la mayoría de la población de la provincia se expresó: se aprueba la gestión del prefecto Manuel Caizabanda y se le ratifica la confianza. Pero no sólo eso, sino que su votación actual en relación a la elección de hace cuatro años se duplicó.

En cuanto a Ambato, los ciudadanos dejaron un mensaje contundente: confiamos la alcaldía a una mujer, joven e indígena; gran responsabilidad que asume la nueva alcaldesa, Diana Caiza.

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