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Un año para mantener la cordura

Luego de la algarabía de la campaña, el país necesita recuperar la serenidad y la mesura. Este es un buen momento para enseñar a las nuevas generaciones, así como a quienes observan el país desde fuera, que Ecuador es capaz de gestionar sus transformaciones políticas en orden. Dejar bien sentado ese mensaje marcaría una nueva época en nuestra historia institucional.

El correísmo amenaza con dejarse llevar por el frenesí de la victoria. Exaltado, el expresidente Rafael Correa busca sembrar un falso sentido de urgencia; bajo el falaz argumento de que el país desaparecerá si no se ‘interviene’ ya, persigue la destitución del presidente Guillermo Lasso. Esos comportamientos insensatos son, precisamente, los que perjudican la imagen del país y debilitan nuestra democracia.

Este es el momento de apreciar los factores en su justa medida. El correísmo ha triunfado, pero tampoco es la fuerza imparable de hace quince años. Su masa de votantes no ha crecido sustancialmente en comparación con elecciones pasadas y las victorias de este fin de semana —aunque políticamente importantes— tampoco equivalen a las conquistas directas y totales de poderes del Estado a los que estaba acostumbrado. Mal harían en entregarse a un arrebato prematuro.

El Gobierno ha hecho oportunos llamados a mantener la cordura Este año que empieza —sin campaña ni elecciones, con un régimen que promete cosechar resultados y con autoridades locales fresquitas en el puesto— es un buen año para trabajar en calma y competir, sanamente, con resultados tangibles. Eso, no más inestabilidad, sería la mejor antesala para la gran contienda de 2025.

El monstruo

Sonríen, beben unas copas y unos billetes se deslizan de mano en mano y con ellos también intercambian favores, alianzas, ofrecen privilegios y mueven las aguas de políticas locales. La escena podría estar ubicada en cualquier parte de América Latina, un continente que sigue atenazado por las prácticas corruptas, los malos manejos de fondos públicos y la compra de votos.” Eso textualmente dice una parte del informe “Barómetro Global de Corrupción (BGC)”, realizado por la organización de Transparencia Internacional, en el que hacen una radiografía al virus de la corrupción o monstruo de las mil cabezas como también se le conoce, y que enferma los estados.

El informe alerta sobre el sector de la comunicación, encuestas determinan que un alto porcentaje de la ciudadanía piensa que la mayoría o toda la prensa está corrupta. Lo cual es gravísimo, si quienes deben utilizar los medios de comunicación para denunciar las suciedades del poder, han sido comprados para callar o distorsionar esos hechos, la impunidad es rotunda. Por suerte, y cabe destacar que “esa concomitancia entre poder y prensa, no alcanza a todos los reporteros ni medios de prensa”. Por supuesto que todavía existen personas con principios y valentía, y esperamos que esa semilla se esparza como único antídoto social. Sabemos que la lucha contra la corrupción debe empezar dentro de nosotros, pues la integridad es una cualidad interior, por tal razón, les invito a reflexionar sobre las siguientes preguntas ¿Qué respondería usted sobre su propia actuación contra estas prácticas? Además de señalar a los gobiernos y sus instituciones como fuente de esta descomposición ¿estaría usted dispuesto a reconocer su rol? ¿Cómo enfrenta al monstruo en su cotidianidad? Y qué opina sobre las frases “Si quieres derrotar la corrupción debes estar listo para enviar a la cárcel a tus amigos y familiares” y “seamos el cambio que queremos ver en el mundo”.

ciones creadas en Montecristi; una respetable mayoría de personas, hubiesen asumido la iniciativa y le hubiésemos obligado al régimen, a impulsar las preguntas contenidas en el Dictamen. Pero en lugar de actuar de ése modo, prefirieron allanarse a la propuesta ineficaz, apoyarla, crear expectativas, descalificar a quienes consideramos inservible, la Consulta Lasso.

No apreciaron que ni el “si”, ni el “no”, le afecta al narco- terrorismo, mientras trabaja desde adentro del CNE, con sus infiltrados (que lo hacen desde 2002, lo cual se constató en 2007, cuando el TSE destituyó a 57 diputados que se oponían a la Constituyente), para alterar votaciones a favor de sus candidatos, utilizando el software que repartió Chavez a “organizaciones políticas” del Foro de Sao Paulo. Una vez afianzados los “triunfos” en prefecturas y alcaldías de las provincias con mayor población, torcieron la votación de la Consulta, porque era ilógico que pierda el “no” y ganen los candidatos que lo impulsaron.

Urge exigir a la Fiscal y al Contralor, realicen auditoría y pericia al sistema informático electoral. No tenemos otra opción que requerirle todos, por todos los medios, todos los días, a éste régimen, que disponga una Consulta efectiva para eliminar las funciones e instituciones creadas en Montecristi. Caso contrario, con el

“triunfo” del narcoterrorismo en 2023, su retorno en el 2025 es inminente.

Debemos cambiar el software y desde los digitadores del CNE, para evitar la cubanización del país. La infiltración es profunda, el actual mandatario, es inconfiable (financió campañas del narcoterrorismo, fue beneficiario del régimen en la década infame 2007-17). Si no entendemos de ése modo el problema, no encontraremos la ruta para solucionarlo.

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