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Las reformas pendientes al Código de la Democracia
Esta campaña nos recordó las urgentes reformas que requiere el Código de la Democracia. De nada sirve esperar a estar a las puertas de un nuevo proceso. Le corresponde ahora a la ciudadanía exigir cambios porque la clase política jamás procederá, por sí misma, contra sus propios intereses.
En los últimos meses, el país observó impotente cómo pulularon candidaturas con financiamiento misterioso. Por vacíos legales y falta de claridad en la asignación de competencias –¿y voluntad?–, la Justicia y la Función Electoral no actuaron a tiempo.
Como siempre, vendrá el CNE tras la elección a patalear, cuando el daño a la democracia ya está hecho; se requieren reformas que detengan y sancionen desde un inicio a los infractores.
Tampoco se puede continuar operando con límites de gasto, financiamiento público y esquemas de control pensados para la política del siglo pasado. Se necesita un control real del origen del dinero utilizado en la calle, medios y plataformas; un financiamiento más libre, pero con minuciosa fiscalización.
Quizás sea el momento —en nombre de la legitimidad— de imponer requisitos más rigurosos para las candidaturas de alcaldes y prefectos, incluir una segunda vuelta o dividir los grandes distritos en varias alcaldías. Por último, se requiere un Tribunal Contencioso Electoral más transparente, resuelto y competente. Es intolerable que la máxima autoridad en tiempos de campaña haya hecho tanto por manchar su credibilidad, como aguantar la decisión sobre los derechos políticos de Jorge Yunda, en Quito, mientras se bajó de un tumbo a Yadira Bayas en Santo Domingo, a 17 días de las elecciones.
La democracia es perfectible, pero no se arreglará sola ni lo harán quienes lucran de ella.
Intimidación política
La violencia de género se ha convertido en un tema diario, usado por muchos, aplicado por pocos, es la moda que la encontramos disfrazada en varios espacios para atraer adeptos.
Es por ello que, podemos ver, a la violencia de género como una integrante de nuestras vidas, no descansa, no cambia, no mejora, al contrario, se multiplica, nos divide.
Esta arbitrariedad mal heredada, impuesta por las costumbres, tradiciones, ese legado que nos dejaron los que ya no están, que sabemos nos hace daño, pero nos cuesta enterrarla en nuestra memoria.
El camino es rocoso y áspero, porque son temas que no salen de las tarimas, no se emplean en nuestra casa, y están muy lejos de erradicarse en la política.
La ONU ha manifestado que “la democracia paritaria sitúa al sistema democrático en el centro de las transformaciones e implica una evolución hacia relaciones equitativas de género…” riales y sociales consiste en formar un adecuado equipo de trabajo, donde se conjuguen fortalezas y debilidades individuales que apunten a alcanzar objetivos en común y con ello llegar a la meta.
La participación política de las mujeres en nuestro país nace con el derecho al voto, la persistente y sufrida lucha de valientes lideradas por Matilde Hidalgo en el año de 1929 tuvo sus frutos, fue el inicio de muchos cambios.
Han pasado casi 100 años, y aún la disputa sigue, porque muchas pueden llegar, pero las limitaciones en el ejercicio de sus cargos son tortuosas, los retos para erradicarla son eminentes.
Puertas adentro, se puede palpar la violencia política, visiblemente en actos como el acoso, agresiones verbales, limitaciones, retención de salario, calumnias y hasta suspensiones, son prácticas normalizadas que, por el hecho de ser mujeres, han debido tolerar.
Velar por la efectiva participación de las mujeres en las diferentes plazas es un deber ciudadano, cuyos frutos traerán beneficios en la sociedad, más allá de resultados que es otro tema que debemos evaluar en otro espacio.
Se conoce que, una herramienta clave para el desarrollo de un país es la participación de mujeres en espacios de decisión, porque la inclusión permite el ejercicio de una democracia efectiva.
El trabajo en equipo puede llegar a ser todo un reto, ya que debemos lidiar con diferentes actitudes, personalidades y puntos de vista.
El trabajo en equipo suma talentos y multiplica resultados , sumemos nuestros sueños para multiplicar bienestar para todos”.
El éxito para poder enfrentar retos laborales, empresa-
Cuando hablamos de equipos de trabajo nuestro comportamiento cambia y hasta nuestro lenguaje, pasamos de decir “mi proyecto” a decir “nuestro proyecto”, “lo logré” a decir “lo logramos”, pero no es solo de decirlo, sino practicarlo donde el líder del equipo lo predica con el ejemplo.
Para poder promover y lograr la unidad del equipo, el primer paso es entender que uno mismo tiene defectos y fortalezas ; debemos actuar con humildad, indispensable para poder aprender, y entender que no siempre tendremos la razón. Para que un grupo esté unido, los miembros deben identificar no solo los defectos de sus compañeros sino también sus cualidades , las cuales al final del día son las que ayudarán al equipo a obtener sus objetivos. Cuando nos demos cuenta de nuestras limitaciones y cualidades , así como las mismas características en los demás, es entonces cuando nos estaremos encaminando a la unidad del equipo . Todo esto aplica no solo para la unidad de un equipo, sino también dentro de las empresas y sociedad en general. La mayoría de los problemas con los que vivimos, nacen por la falta de tolerancia hacia las diferencias de las personas que nos rodean. La intolerancia es la antítesis de la unidad . Debemos entender que incluso las diferencias de cada uno de nosotros pueden ser motivo de unión, al entender estas diferencias desde una perspectiva enriquecedora y no de rechazo. Si un día llegamos a entender la importancia de ser diferentes y de enfocarnos en lo positivo de cada uno de nosotros, entonces podremos llegar a alcanzar una unidad genuina
Documentos caducados son válidos
° Para poder ejercer el derecho al sufragio, los electores deberán presentar la cédula de identidad, pasaporte o el documento de identidad consular.
° Los ciudadanos con la cédula o pasaporte caducados podrán ejercer su derecho al voto, en las elecciones seccionales.