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Quito 06 de julio de 2016

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REPORTE

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tiempo lectura 15 min.

MIERCOLES 06 DE JULIO DE 2016 La Hora QUITO, ECUADOR

I

VISTA. Desde el parque, conocido como ‘De las cochas azules’, se puede ver ‘el otro lado del río’.

PATRIMONIO. La estación de trenes de Chimbacalle es una joya patrimonial de la ciudad.

CHIMBACALLE REVIVE SU ESPÍRITU

DE CAPITAL DEL SUR DE QUITO Este sector del sur de la ciudad le apuesta a la cultura y a la apropiación de espacios públicos.

Como si regresara 20 años atrás, de la Villa Glora. Raúl Almendáriz camina por los rieles del tren en la estación El barrio de ‘al frente’ Chimbacalle. Se balancea como Levantar la mirada y ver la Virsi jugara a cruzar sin caerse y gen de El Panecillo a un costado mientras lo hace cuenta a mane- y el sector de La Marín en frente, ra de leyenda: “Regresábamos a es suficiente para tener una nola casa en bus, pasábamos por ción del porqué, durante años, el andén corriendo hasta espe- Chimbacalle fue conocido como rar que escampe. Lo más común el barrio del otro lado del río. para nosotros era el equilibrio. Y es que, en efecto, los habiIbas tomado de la mano de la tantes de un Quito que terminaenamorada, saltando y saltando ba en el río Machángara, acudir para no caer. No caigas, porque al sector donde hace más de 100 si no te atrapa el pobre diablo”. años empezó a funcionar el tren Así es como él ve a la parroquia implicaba cruzar el vado. De ahí en la que ha vivido toda su vida: que se empezó a llamar al sector una combinación de sitios Chimbacalle. emblemáticos, historia, Para quienes han habitradiciones, leyendas y so- EL DATO tado ahí desde hace mubre todo, ese espíritu de vecho, como Almendáriz, cindad que hace que salude ‘Las cinco esqui- quien es parte del colectinas’ es un lugar a quienes pasean por los muy tradicional vo ‘Corredor Chimbacase ofertan lle’, esto tiene un significaparques, caminan por las donde los morochos y calles o simplemente atien- las empanadas do especial pues recoge un de viento. den en sus negocios. valor histórico esencial. Los mismos vecinos Él, por lo menos, sabe de son quienes ahora intentan rei- memoria las historias que contavindicar todo lo que tiene el sec- ban los abuelos sobre la llegada tor para ofrecer, no solo a los mo- del tren y el establecimiento de radores del lugar sino también a las personas que trabajaban en quienes llegan de todas partes al este proyecto y la posterior llegaque, en algún momento, fue “la da del sector industrial. capital del sur” y que ahora es Dice que con el tiempo todo parte de la Administración Zo- fue cambiando, pero que todo nal Eloy Alfaro y va del puente empezó en Chimbacalle. Por del río Machángara al redondel ejemplo, cuando la llama del

Lugares emblemáticos °

Algunos de los sitios que le dan colorido y reafirman la importancia de la parroquia son: el teatro México, los Molinos Royal, la estación del ferrocarril, el Museo Interactivo de Ciencias (MIC), el colegio Montúfar, el estadio barrial Eloy Alfaro, el colegio Quito, la escuela Argentina y la fábrica (fosforera) donde ahora funciona Conquito.

ferrocarril se fue apagando, las líneas de buses empezaron a pasar por ahí mismo, por esas calles de piedra empinadas, en las que en 1999 grabarían la película ecuatoriana ‘Ratas, ratones y rateros’, “pero ese ya es un cuento más actual”. Entre historias y diabluras

Las leyendas que se cuentan de forma hablada, van más allá de los comerciantes y los ambientes de fiesta que se vivían cuando el tren desembarcaba. Una de las más populares es la del ‘pobre diablo’, un hombre al que le gustaba la bebida y era dueño de una bodega de productos, la más grande en sus tiempos. Cuentan que en las noches lo encontraban en la esquina de su casa y que cuando lo querían llevar solía decir: “Dejen a este pobre diablo en paz”. Con el tiempo, esta historia fue dando vueltas por las esquinas y fue adquiriendo nuevos significados.

COTIDIANIDAD. Los parques son el punto de encuentro de los moradores de la Ciudadela México.

Organización ° Hace dos años y un poco más, los habitantes de Chimbacalle decidieron formar una organización comunitaria que cumpliera con el propósito de rescatar

los lugares emblemáticos de la parroquia y que además mostrara su importancia en la historia de la ciudad. Así, se estableció, por primera vez, una fecha para las fiestas patronales del sector, que se determinó la llegada del tren a la estación el 25 de junio de 1908.

Así como esta, se tejieron mitos sobre la ‘quebrada de los charcos azules’ que, muy lejos de tener una explicación paranormal, era producto del trabajo de las fábricas, especialmente una, donde se elaboraban los jeans, que arrojaban colorantes a las quebradas y esto hacía que el agua empozada se tinturara. Caminar por las calles de la Ciudadela México también es sinónimo de recordar para Almendariz. Cuenta que ya cuando los buses empezaron a circular

por el sector, era común escuchar historias como “venía en bus y fui a parar en el tren”, lo que significaba que por el mal estado de los buses, los frenos no servían y terminaban estrellándose en la estación. Todo el que tomaba el transporte pasaba obligadamente por ‘Las cinco esquinas’, que ahora es popular por su oferta gastronómica pero sigue guardando las historias de las generaciones que han pasado por ahí. (PCV)


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