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Imbabura 30 abril 2015

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CYAN MAGENTA YELLOW BLACK

NORTE

REPORTE A2

TrabajO. Sin importar el sector o la gravedad de la situación, ellos deben actuar.

tiempo lectura 15 min.

JUEVES 30 DE ABRIL DE 2015 La Hora IMBABuRA-CARChI

I

NOTa DEL EDITOr: La Hora y la Pontificia Universidad Católica del Ecua°dorDiario Sede Ibarra (PUCE-SI) presentan una serie de reportajes trabajados en conjunto con algunos estudiantes de la Escuela de Comunicación de la mencionada universidad.

No hay horario ni límites al peligro. Una mirada al Grupo de Operaciones Especiales de la Policía en Ibarra. POr EDwIN SOLaNO y ESTEfaNy OrbE/PUCE-SI

detrás del uniforme La luz del día no marca el inicio o fin de una jornada. La oscuridad aún esta presente y en su hogar deja un beso y un abrazo a su esposa e hijos, mientras se coloca el chaleco anti-balas, que, durante la jornada, se convierte quizás en su mejor amigo. Las labores empiezan desde las 04:00, sin saber que les esperará en el nuevo día. Inician la jornada con el frío de la madrugada como testigo, lo que les recuerda sus nueve meses de entrenamiento, en los que se prepararon de manera física y mental para ingresar a la unidad. Los miembros del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) de la Policía Nacional se alistan para salir al trote mañanero. Al ritmo de los cánticos salen del cuartel y proceden con el ejercicio. Las fuerzas especiales son siempre diferentes, en ocasiones no comen o duermen por estar vigilando de manera permanente. “Estos cantos sirven para levantar el ánimo -dice el cabo Samañego-. Son pura improvización”. Agrega que, como dicen en las filas, “los que griten las mejores frases son considerados los más gallasos de la unidad”. Las horas de esfuerzo y sudor se ven reflejado en sus rostros. De regreso al cuartel, ellos pasan a tomar el primer rancho (desayuno) para cargarse de la energía necesaria para la dura jornada que les espera.

Ibarra •

Inicios

Los inicios del GOE se registran en la década de 1980, con el nombre de “Grupo de Reacción”, para contrarrestar a los grupos delictivos de la época. Esto, durante el Gobierno del expresidente León Febrés Cordero y, desde hace 22 años, tomó el nombre de Grupo de Operaciones Especiales. Apartir de ese año se convirtieron en una fuerza proactiva de reacción inmediata en la prevención del delito y en situaciones de alto riesgo, a través de operativos antidelincuenciales, anti-secuestro, rescate de victimas, entre otros, en ocasiones apoyando o apoyados por otras unidades de la ins-

titución policial. a diario

El cabo primero Juan Palacios indica que los implementos con los que combaten día tras día a la delincuencia son chaleco de protección, casco de keblarc, cinto con accesorios y como arma principal portan el rifle de asalto modelo M-16, del calibre 5.56mm, y una pistola Glock del ca-

libre 9mm. Con todo el equipo de dotación, los comandos abordan el vehículo que los trasladará a lo ‘desconocido’, por decirlo de alguna manera, pues cada situación se desarrolla de manera diferente. El recorrido inicia en el centro de la ciudad, donde, según ellos, no es sorpresa encontrar a delincuentes ya conocidos. Las horas avanzan y el patrullaje se extiende por las zonas de mayor conflicto del cantón. En el trayecto, cada uno de los comandos van recordando los distintos procedimientos en los que han participado y las anécdotas que surgen de sus memorias. La noche llega, junto al hambre y el cansancio, pero no es motivo para que ellos abandonen su misión, esperando el momento preciso en que deben actuar y salvaguardar la seguridad social.

Para el cabo primero Cañares, lo importante es servir a la patria, a pesar de los riesgos que esta profesión conlleva. Con ese criterio coincide el cabo primero Cabascango. “No hay nada imposible, los límites están en la mente. En diversos operativos, los comandos de las fuerzas especiales de la Policía Nacional, a cualquier hora y en cualquier lugar, tienen que enfrentar a los antisociales más peligrosos del país”. Para el sargento Palacios, un comando arriesga su vida en beneficio de otros y para lograr los objetivos no solo hace falta vocación, sino una excelente preparación y el equipamiento necesario para cumplir con la misión encomendada. El temor que cualquier persona sentiría ante un arma de fuego no lo perciben y para se eso entrenan, porque deben comprenden que la disciplina y concentración hacen la diferencia entre la vida y la muerte. Son varias las situaciones en las que se han tenido que enfrentar a disparos de los delincuentes, incluso llegando a quitar la vida a una persona que infrigió la ley o quizás sufrir la pena de que al siguiente día, el nombre de uno de sus compañeros ya no esté al pasar lista. Eslogan

“En el alma Dios, en el corazón patria, y en la sangre Policía”. Ese eslogan se convierte en la motivación diaria que llena al comando de un fuerte sentimiento hacia la institución, así lo reconocen. Lo más gratificante para ellos, según comentan, es la satisfacción del deber cumplido, de precautelar en todo momento la vida de la víctima. Agregan que para un comando, su principal defensa es la inteligencia, la fuerza física, sus manos y, como último recurso, el arma. Esta, al igual que las demás unidades policiales, corren peligro en el desempeño de sus labores. Sin embargo, son capaces de afrontar el día a día, con o sin miedo, ya sea en sectores de alto o bajo riesgo, pues así lo afirma su vocación y sus funciones de control y seguridad.


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