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JULIO PAZOS tiempo lectura 15 min.
SÁBADO 27 DE JUNIO DE 2015 La Hora TUNGURAHUA
ACTITUD. Pazos se mantiene ocupado con las múltiples instituciones que integra, entre ellas está la Real Academia de la Lengua.
JULIO PAZOS, EL LEGADO DE LAS LETRAS
El escritor habla sobre sus recuerdos y obra que lo ponen como un ícono de la poesía en Ecuador. Julio Pazos nació en Baños en 1944, cuando cumple 20 años viaja hasta Quito para estudiar pedagogía en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, es poeta y ensayista, comparte su vida entre la pasión por la docencia, la gastronomía y las letras. Escribió más de 20 libros entre ensayos y poemas, ha recibido varios premios a nivel nacional e internacional, entre estos se puede destacar el premio Eugenio Espejo. El escritor recibirá el próximo 3 de julio la ‘Condecoración al Mérito Cívico Provincia de Tungurahua’, otorgada por el Gobierno Provincial. Pazos mantuvo un diálogo con La Hora sobre sus obra y pasiones. ¿Cómo recuerda Baños en su niñez?
Era un pequeño pueblo que apenas debió haber alcanzado 1.500 habitantes, mi idea de Baños de aquel tiempo tiene que ver con turistas que buscan las aguas termales y con las fiestas religiosas, el alboroto de las campanas, de la pirotecnia, era como siempre vivir en un ámbito de fiesta.
¿Qué recuerda el terremoto de 1949?
Esa tarde la recuerdo vagamente, es de las cosas que no he olvidado y que me afectaron mucho. Mi percepción de la realidad está siempre relacionada con lo que ocurrió, yo tenía seis años y me asusté profundamente, vi derrumbarse algunas casas, pero no miré cadáveres, al poco tiempo tuve que venir a Ambato y aquí ya se notó más destrucción. A los ocho días tuve que regresar con mis padres y al pasar por Pelileo el olor a carne podrida era insoportable, eso no lo olvidé. ¿Cómo se decidió por la poesía?
Uno no decide esto, pues es de las actividades que crecen con nosotros y que las escogemos, otra cosa es el éxito que uno pueda tener desde el punto de vista artístico, y desde esta perspectiva conseguir un buen poema es algo muy difícil, por eso se recuerdan a muy pocos poetas en el mundo. Puede uno tener cierta vocación, pero esta debe ir puliéndose, porque la poesía es un fenómeno de la lengua. Los sentimientos los tenemos, pero no todos tienen el dominio de la lengua, un autor debe tener un buen manejo del idioma para poder comunicar.
¿Cómo ha podido conjugar sus pasiones por la poesía, gastronomía y docencia?
Cuando pensé que debía sobrevivir, escogí la carrera de maestro que me pareció la más afín al arte. La cuestión de la gastronomía está relacionada con la figura de mi padre, él fue pastelero y mi abuela una gran cocinera, si hubiese podido seguir la carrera de gastronomía lo hubiese hecho, pero en mi tiempo no había eso. ¿En su obra tiene algún libro o poema preferido?
Difícil responder, pero cuando acabó de escribir un libro después de tardarme cuatro o cinco años haciéndolo, casi no vuelvo a leerlo, porque me da temor, este es un trabajo de perfeccionamiento y siempre estoy encontrando defectos y ya no los puedo borrar, porque ya no me pertenecen. ¿Cómo ve el panorama de la poesía en Ecuador?
Siempre ha habido gran repunte de la poesía, en la actualidad no puedo nombrar poetas jóvenes que tengan éxito, porque aún no lo han demostrado, pero si hay poetas mayores que en el concierto internacional tiene gran significación. Pienso que mientras el ser humano siga con sus necesidades emotivas y afectivas existirá la poesía, porque es un atributo humano al que no se lo puede poner un precio.
Sus obras Ocupaciones del buscador - 1971 Entre las sombras las iluminacio nes - 1977 La ciudad de las visiones - 1980 Levantamiento del país con textos libres - 1982 Oficios - 1984 Personajes volando en un lienzo - 1985 Mujeres - 1988 Constancias - 1994 Holograma - 1996 Días de pesares y delirios - 2000 Documentos discretos - 2003 La peonza - 2006
¿Existe una característica que sea propia de la poesía ecuatoriana?
En términos muy refinados de la crítica probablemente si, hay conjuntos de autores que en un momento dado se dedican a escribir sobre la historia de un país, ese es un elemento conector, y esto pudo haber ocurrido en los autores de los años 30 donde tenían como tema el indio. La generación de poetas que me tocó a mi tiene como sello el conflicto de la humanidad, tuvimos que vivir experiencias muy duras, fuera y dentro del país, venimos después de la firma del Protocolo de Río de Janeiro y afuera era la Guerra Mundial, mis primeros recuerdos son de haber visto en cine la bomba de Iroshima, después la Guerra Fría, pero no todo era negro, también estuvo la revolución cubana que en el aspecto intelectual dio esperanza.
La poesía es como el aire, no tiene precio y por eso a veces la gente no la toma en cuenta”. Un país no solo necesita dinero, también necesita dignidad, que se aprecie a sí mismo, no creo que la vida humana se distinga por agachar la cabeza”.
¿ Cómo se siente al ser galardonado con la ‘Condecoración al Mérito Cívico Provincia de Tungurahua’ ?
Agradezco mucho, como individuo y persona imperfecta me contenta y alegra, todo esto se proyecta a mi familia, ellos en el futuro dirán que hubo un individuo que algo hizo. ¿A que se dedica ahora que ya está jubilado como docente?
Tengo muchas ocupaciones, en la Academia de la Lengua, en la Asociación de Docentes Jubilados de la Universidad Católica, atiendo muchas invitaciones para ir a festivales de cocina, dar conferencias con respecto a la cultura ecuatoriana de los alimentos, digamos que siempre estoy muy ocupado, eso no quiere decir que sea esclavo de las obligaciones, pues las disfruto y ojalá tenga vida para aportar lo que uno pueda. (AVI)