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TEORÍAS Y MODELOS DE LA COMUNICACIÓN OCTAVIO UÑA Catedrático de Sociología de la Universidad Rey Juan Carlos

Tipos de comunicación Cuando se analiza la comunicación es preciso delimitar de qué tipo de comunicación se trata, ya que cada tipo y nivel de comunicación se enfrentan a diferentes problemas a la hora de la modelización e investigación. Algunas clasificaciones de los modos de comunicación serían las que enumeramos a continuación (1). Según la proximidad de los actores. 1) Comunicación próxima.- Las esferas personales de cada uno dentro del espacio físico se interfieren, están en el mismo lugar, apenas utilizan más que los canales naturales de que disponen: hablar, escuchar, tocar, etc. 2) Telecomunicación.- La comunicación se efectúa necesariamente por medio de un canal artificial de aparatos técnicos. Según la dirección de la comunicación. 1) Comunicación bidireccional.- El emisor y el receptor intercambian alternativamente sus papeles en un proceso de preguntarespuesta (la entrevista, la conversación). Se caracteriza a grandes rasgos por el hecho de que la respuesta tiene tanta importancia cuantitativa como la emisión y, por consiguiente, emisión y recepción precisan una participación más o menos equivalente. 2) Comunicación unidireccional.- El emisor y el receptor permanecen siempre tales, y los mensajes circulan en una sola dirección. No hay equivalencia entre los mensajes emitidos y los recibidos. El emisor emite más de lo que recibe (general hablando a sus tropas, el político a un auditorio...). Según la relación emisión-recepción. Esta relación puede definir un tipo de sociedad (sociedad tribal, sociedad burocrática, sociedad oligárquica...). En un grupo social difieren los distintos papeles por la relación tasa de emisión/tasa de recepción. Hay personas o sistemas cuya actividad consiste sobre todo en emitir (profesor, jefe) y otras cuya función es primordialmente receptora. Según la oposición entre. a) relación interpersonal de un individuo X con Y, b) comunicación de difusión en la que el emisor habla simultáneamente a un gran número de receptores o viceversa. Esto da lugar a dos tipos de comunicación. 1) Comunicación interindividual (persona a persona), en la que destinatario y remitente son individuos provenientes de un medio común. Es la que se realiza entre abonados de teléfono o mediante

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el correo. Unas veces se comunican en sentido unidireccional y otras en sentido bidireccional (conversación). 2) Comunicación de difusión: Cuando sólo un individuo habla a un gran número de receptores simultáneamente. La difusión alcanza su verdadera dimensión con la llegada de los mass-media, en los que un emisor difunde el mensaje por canales técnicos y millones de receptores. Ocurre que los mensajes de difusión son mensajes unidireccionales por una razón fáctica: el canal humano es limitado en su capacidad receptiva. Varias personas pueden escuchar simultáneamente y entender el mensaje de alguien que habla, pero una sola persona no puede escuchar a varias que le hablan a la vez: los mensajes, cada uno con sentido distinto y cada uno limitado, se superponen en un desorden real. La distinción entre comunicación interpersonal y comunicación de difusión divide todos los fenómenos de comunicación en dos grandes grupos con finalidad técnica y estrategias diferentes. Desde otra perspectiva, según la naturaleza de los emisores y los receptores, podemos distinguir varias categorías: 1. Ser humano individual tal y como se estudia en sociometría. 2. Persona moral (en derecho, grupos humanos reunidos bajo una misma razón social; firma u organismo de difusión). 3. Máquina y organismo artificial (ordenador, teletipo...). 4. Animal, en sus múltiples variedades, cuyas emisiones y receptividad constituyen el objeto de la zoosemiótica. En principio habrá tantos tipos de comunicación (emisor-receptor) como combinaciones posibles de estos sistemas (Esquema 1). La comunicación hombre a hombre es la más importante, a la vez que se va imponiendo más la noción de interface: comunicación hombre-máquina-hombre, a medida que se multiplican las máquinas manipuladoras de información y muy especialmente los ordenadores. Se puede realizar otra clasificación de los tipos de comunicación basada en los conceptos de instantaneidad, registrado y diferido. Se distinguirá, por ejemplo, entre el teléfono o la radio en directo, relación prácticamente instantánea entre emisor y receptor, y la registración en diferido o la edición de un libro o un periódico, en los que necesariamente se supone el paso de un cierto tiempo, y que permiten conservar intacto el mensaje y reproducir su efecto en un determinado momento.

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CUADRO I: SEGÚN LOS ACTORES Hombre * Conversación. * Comunicación social. * Comunicación artística.

Empresa * Relaciones hombre Administración. * Ventanilla de oficina. * Encuesta de opinión.

Máquina * Recogida de datos. * Ficha perforada. * Órganos de entrada de máquina.

Animal * Señales de amaestramiento de animales

* Com. comercial. * Informaciones * Time Sharing * Difusión de comerciales. * Intercomunicación de órdenes * Cartas de negocios. claves económicas * Publicidad. * Cartas administrativas.

* Órganos termina-* Time Sharing les de salidas de * Máquina de enjuimáquinas. ciamiento de los * Interfaces. procesos comer* Convertidores ciales.

*Lenguaje de progra- *Sistemas de llamada mación. de los animales y * Argol. señales. * Traducción intermáquina. * Compiladores.

* Señales de lla- * Control automático * Registración de mada. de producción de datos sensoriales o * Señales de alerta. leche de vaca en cerebrales en orde* Lenguaje de ani- una manada nadores. males domésticos. mediante emisores * Vigilancia de fondos submarinos.

* Zoo-semiótica. * Animales de la misma especie o intra especie (delfín) o distinta especie (ballena). (2)

En un primer análisis se puede restar importancia a esta gran variedad de clasificaciones establecidas, pero sin duda todas ellas tienen un alto grado de utilidad para cualquier analista de la comunicación, que se verá obligado a utilizar las clasificaciones mencionadas. Por ejemplo, a la hora de analizar “un reportaje en diferido de televisión”, puede notarse que éste se presenta como un mensaje de difusión unidireccional de natura-

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leza visual y sonora, proveniente de una persona moral ( la televisión ), situada en un mundo distante, que utiliza el canal de las telecomunicaciones. Se efectúa entre seres humanos y es registrado. Otra clasificación de la comunicación, desde la prespectiva de los sujetos socioculturales, se establecería del siguiente modo. 1. Comunicación intrapersonal: nos comunicamos con nosotros mismos. 2. Comunicación interpersonal (de persona a persona en grupos primarios). Esta comunicación de transmisión de ideas se hace dentro de un marco reducido, de una forma muy eficaz e intensa. Un claro ejemplo de este tipo de comunicación serían todas aquellas conversaciones que un individuo formula a lo largo de una jornada en las diversas esferas de actividad: familia, trabajo... En esta comunicación tiene gran importancia la apariencia física, los gestos y las expresión (la comunicación no verbal). 3. Comunicación grupal: de grupo a grupo. 4. Comunicación intergrupal: individuos o estructuras sociales con el grupo al que pertenecen. 5. Comunicación entre varias culturas: urbana y rural. 6. Comunicación de masas. La transmisión de ideas se hace a un gran número de personas. El concepto de modelo La noción epistemológica de “modelo” carece de uniformidad en el lenguaje científico y ha sido empleada en diversos sentidos. Vagamente se habla de modelo como una forma de representación de alguna realidad o modo de explicación de la realidad. A veces se entiende como sinónimo de “teoría” , aunque más frecuentemente se considera una interpretación alternativa o “modelo para una teoría” del mismo sistema del cual se trata de presentar una teoría (3). No obstante, al igual que los tipos ideales y los experimentos mentales, los modelos son un instrumento esencial del conocimiento científico y juegan un papel fundamental en la consideración de la metodología de las ciencias sociales. Para N. Smelser, un modelo es una construcción de conceptos, sobre cuya base formulamos predicciones condicionales acerca de lo que esperamos que acaezca en el mundo real. Puede adoptar la forma de palabras, fórmulas matemáticas e incluso imágenes (4). M. Martín Serrano define el concepto de modelo como “... la representación de algún tipo de organización de alguna cosa. Para representar cualquier cosa es necesario tener en cuenta sus componentes y las relaciones que existen entre tales componentes” (5). El modelo no agota nunca la realidad o, dicho de otra forma, la cosa que se estudia no agota nunca todas las perspectivas que ofrece la cosa existente. Los componentes y las relaciones entre los componentes serán muy distintas según la perspectiva adoptada.

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Según la definición de H. Albert, “se trata de construcciones mentales de sistemas de efectos mentalmente construidos, que permiten deducir las correspondientes legalidades mentalmente construidas” (6). Ahora bien, para Albert, las proposiciones nomológicas de modelos han de ser formuladas como hipótesis científicas refutables cuando se trata de comprobar si tales legalidades corresponden o no a las de la realidad. En este sentido, los modelos se presentan como algo intermedio entre las hipótesis y las teorías, lo cual hace a veces difícil su distinción de ellas al no ofrecer de un modo tan claro y distinto las condiciones exigidas a las proposiciones y teorías empíricas. Dos criterios generales nos permitirían decidir cuando un modelo es adecuado: 1) Su consistencia lógica, que concierne a la estructura con ceptual del propio modelo. ¿Están definidos los conceptos claramente? ¿Se especifican explícitamente sus relaciones? ¿Son estas relaciones lógicamente consistentes?. 2) Su validez empírica. ¿Concuerdan los hechos del mundo real con el resultado hipotético predicho por el modelo?. De no ser así, ¿cabe mediante alguna modificación lograr que el modelo funcione o cabe ser rechazado?. Autores como M. Bunge señalan las siguientes características generales de los modelos: a) ser teórico-hipotéticos, b) susceptibles de matematización, c) representativos de la realidad, d) responder a una finalidad de estudio o investigación (7). Hemos de destacar la características que deben poseer los modelos establecidas por M. Martín Serrano. a) Referencia a un criterio de uso, entendiendo por criterio el objetivo representativo que se asigna al modelo. b) Indicación de su grado de terminación esto es, un modelo es completo y pertinente si contiene todos los datos (componentes y relaciones) que responden al criterio de uso y es incompleto cuando no identifica todos los datos o éstos no parecen suficientemente pertinentes. c) Indicación de su grado de cerramiento, dado que un modelo puede ser abierto o cerrado según la naturaleza del objeto que representa. Los modelos cerrados permiten explicaciones exactas de las funciones y estructura del objeto y los modelos abiertos sólo admiten explicaciones probabilísticas (8). En cuanto a las clases de modelos, D.Willer ofrece la siguiente triada: modelos analógicos, modelos icónicos y modelos simbólicos (9). Por su parte M. Martín Serrano, utilizando como criterio el isomorfismo entre la estructura del fenómeno representado y el modelo, establece a su vez tres tipos de modelos: a) icónicos-analógicos, b) icónicos-no analógicos y c) conceptual-analógicos (10). R.W. Deutsch destaca las ventajas del uso de modelos en las ciencias sociales y describe sus principales funciones. En primer lugar, cumplen una función organizadora al ordenar y relacionar sistemas entre sí y proporcionarnos imágenes de totalidades que no

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seríamos capaces de percibir de otro modo. En segundo lugar, al ofrecer de manera simplificada información, que, de otra forma, sería complicada o ambigua, ayudan a la explicación y conducen al investigador hacia los puntos clave de un proceso o sistema, desempeñando así una importante función heurística. Por último, se indica su función previsora, ya que el modelo llega a hacer posible la predicción de resultados o del curso de los acontecimientos. Como mínimo el modelo puede aplicarse como fundamento para establecer probabilidades con relación a varios resultados alternativos y, por consiguiente, para la formulación de hipótesis en la investigación (11). Aunque son indudables las ventajas de la construcción de modelos para la acción investigadora, también se presentan inconvenientes. Su aproximación a la realidad de los fenómenos complejos que pretenden explicar será siempre reduccionista e imperfecta y su excesiva rigidez impide un tratamiento correcto de los fenómenos dinámicos y cambiantes. La función principal de los modelos, como se suele señalar, es la de propiciar la explicación. Pueden también servir a una función descriptiva del fenómeno, dándose modelos puramente descriptivos. En el campo de la Teoría de la comunicación la construcción de modelos que representan los sistemas de comunicación ha sido una práctica profusa y habitual desde cualquiera de sus perspectivas. Algo comprensible por otra parte dada la dificultad de captar y observar directamente los componentes y relaciones implicados en los fenómenos y procesos de comunicación. En general, se suele distinguir entre aquellos que sólo pretenden representar la estructura del fenómeno, modelos “estructurales”, y aquellos que describen los sistemas en términos de relaciones, fuerzas, etc..., o modelos “funcionales”. También podemos distinguir entre modelos que se aplican al estudio de sistemas de comunicación particulares (funcionalistas y behavioristas), destinados a una intervención práctica sobre algún sistema de comunicación como un sistema general (estructuralistas, sistémicos, matemático-informacionales, dialécticos), destinados a una explicación teórica o metodológica de los sistemas comunicativos (12). Exponemos brevemente a continuación algunos modelos aplicados a los procesos comunicativos. Sobre el modelo determinista-tecnológico reflexionamos más adelante, a propósito de M. McLuhan. Modelos funcionalistas Marco epistemológico En general, las orientaciones llamadas “funcionalistas” en las Ciencias sociales se basan en cierta analogía entre la sociedad y el organismo. Fue Spencer quien definió por primera vez los términos de “estructura” y “función” en el análisis de la sociedad, pero fueron Durkheim, Malinowski y Radcliffe-Brown quienes preconizaron el

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funcionalismo como el método más adecuado para reflejar la complejidad social. Posteriormente, el paradigma funcionalista ha sido desarrollado por autores tan relevantes como T. Parsons y R.K. Merton (13). Para A. Inkeles, el objetivo principal del modelo funcionalista de la sociedad es el de “delinear las condiciones y demandas de la vida social y señalar el procedimiento por el cual una sociedad determinada se las arregla para satisfacer sus necesidades”, así como “tratar de la manera en que las distintas estructuras están coordinadas e integradas, para conservar la unidad de la sociedad como un sistema (u organismo completo)” (14). Para Malinowski, el análisis de la cultura es un intento por explicar “los hechos antropológicos a todos los niveles de desarrollo por su función, por la parte que juegan dentro del sistema integral de la cultura, por la manera en que se relacionan entre sí dentro del sistema, y por la manera en que el sistema está relacionado con el medio ambiente” (15). Como hace Malinowski, los funcionalistas suelen poner de relieve el contexto con el fin de explicar la naturaleza y función de una institución social. La adaptabilidad de la institución al contexto equivale a su funcionalidad. Merton realizó una crítica, dirigida fundamentalmente contra Malinowski y Radcliffe-Brown, de los que él ha considerado los tres postulados básicos del funcionalismo: el de la unidad funcional de la sociedad, el de la universalidad y el de la indispensabilidad. Respecto al primero, Merton establece la necesidad de especificar las unidades para las que un rasgo cultural es funcional o disfuncional, puesto que lo que es funcional para una parte de la sociedad puede no serlo para otra. En cuanto al de la universalidad, el cual implica la noción de que todas las formas sociales o culturales persistentes tienen funciones positivas, opone el concepto de “saldo neto de consecuencias funcionales” para la sociedad en su conjunto o para subgrupos dispuestos a mantenerla por coerción o persuasión. Y en lo que se refiere a la indispensabilidad, postulado según el cual ciertos rasgos culturales o ciertas funciones, o ambos, son indispensables para una sociedad, Merton habla de “prerrequisitos funcionales” y de la posibilidad de alternativas, equivalentes y sustentos funcionales. Finalmente, como resultado de este análisis crítico, propone un paradigma del funcionalismo o código de enunciados categóricos, de entre los que destaca su famosa distinción entre funciones manifiestas y latentes, a la cual considera de un alto valor heurístico. Si del saldo de consecuencias objetivas de los rasgos sociales se llega a diferencias entre consecuencias funcionales, disfuncionales o no funcionales, de igual modo, afirma Merton, hay que diferenciar entre funciones manifiestas (consecuencias objetivas intencionadas y reconocidas por los participantes en el sistema, que contribuyen a la adaptación y al ajuste del sistema) y funciones latentes (consecuencias objetivas no reconocidas ni intencionadas) (16).

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La importante contribución de Parsons al enfoque funcionalista plantea como objetivo principal el de explicar el orden de la sociedad. Para él estaba claro que el conocimiento de la estructura estática es requisito previo y necesario para llegar a explicar el cambio y la dinámica social. Su marco de referencia es la “acción” o el “actor situación”, ya que toma como unidad básica del sistema social al individuo-actor, o mejor los status- roles que representan los actores. Así pues, la estructura del sistema social viene a ser definida como el conjunto de relaciones entre los actores implicados en los procesos de interacción de un sistema social (17). La aportación por parte de Parsons del llamado esquema de los cuatro imperativos funcionales, o “problemas” que un sistema social debe resolver para mantener su equilibrio y su continuidad, introduce la noción de “subsistema”. Estos imperativos son: los procesos de adaptación, que corresponden a la economía, los de gratificación de objetivos, que corresponden a la política, los de integración, que corresponden a la educación y, por último, los de la latencia, que corresponden a la religión (o ideologías). Economía, política, educación y religión constituyen para Parsons subsistemas sociales en los cuales se puede a su vez distinguir correspondientes subsistemas (18). Elementos y características del modelo El modelo funcionalista ofrecido por el sociólogo norteamericano Ch. Wright para el análisis de la comunicación de masas combina las consecuencias de los fenómenos sociales, tomando en cuenta las especificadas por Merton, con lo que él considera las cuatro actividades de la comunicación. El resultado es una fórmula de doce elementos, que establece las preguntas básicas a la hora de abordar el estudio del proceso comunicativo:

¿Cuáles son las

de

(1) funciones y (2) disfunciones (5) vigilancia (noticias) (6) correlación difusión (7) transmisión cultural (8) entretenimiento

(3) manifiestas (4) latentes

para

y de la comunicación de masas.

(9) la sociedad (10) los subgrupos (11) el individuo (12) los sistemas culturales

(19)

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Como primer componente tenemos las funciones y disfunciones que genera la comunicación de masas en el sistema social y que, por tanto, afectan al funcionamiento, adaptación o ajuste de grupos, sistemas culturales, la sociedad, y al individuo en la medida que forma parte de esas instituciones. En cuanto a las cuatro “actividades básicas de comunicación”, las tres primeras, vigilancia, correlación y transmisión cultural, son tomadas por Wright de M.D. Lasswell (20), a las que añade la de entretenimiento. La función de vigilancia se refiere a la recopilación y distribución de la información concerniente a acontecimientos en el entorno, dentro o fuera de una sociedad particular. Los actos de correlación incluyen la interpretación de la información y las prescripciones para la conducta en relación a esos acontecimientos (21). La siguiente figura representa, según M.A. Arias, J. Gracia y Martín Serrano, la formalización del paradigma general funcionalista para el análisis de la comunicación:

(SAS) - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - --Emisores Mensajes Receptores Media

(SC)_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ___ _ _ (SA) (SS) (22)

El sistema de comunicación (SC), el axiológico (SA) y el de acción social (SAS) aparecen como subsistemas del sistema social. Cada subsistema asegura determinadas funciones. Los componentes del modelo, según Arias, Gracia y Martín Serrano, son: a) los órganos que cumplen la función de “emisores” que, en la nomenclatura de estos autores, se refiere más al interventor que al productor de la comunicación; b) las funciones sociales y eventualmente, las disfunciones que puede generar el sistema social; c) los órganos que cumplen la función de “receptores” de comunicación, que puede designar tanto a un interventor institucional como a un consumidor de información; d) los medios

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adecuados para poner en comunicación al órgano emisor con los receptores, y asegurar la respuesta de los receptores hacia los emisores; e) los mensajes funcionales, y eventualmente los disfuncionales, que tienden a inducir representaciones de la realidad que coincidan con el modelo del mundo socialmente establecido; f) las respuestas funcionales, y eventualmente las disfuncionales o “efectos” de la comunicación. Estos efectos se pueden expresar en comportamientos mensurables tales como votar, comprar, escuchar la radio, etc. o afectar a las representaciones: “estado de opinión”, “opinión pública”, etc. (23). El criterio de uso del modelo es el estudio de las funciones (y disfunciones) que genera la comunicación de masas. Criterio equivocado, según Arias, García y Martín Serrano, ya que no distingue entre las funciones y disfunciones del sistema social y el sistema de comunicación. Su grado de terminación es completo, aunque presenta ambigüedades respecto a los mensajes y a la coincidencia entre actores e interventores. Respecto al grado de cerramiento, lo consideran cerrado cuando incluye el sistema de acción social, el axiológico y el de comunicación en el marco general del sistema social. La clase de relaciones que presenta el modelo son bidireccionales (24). Comentarios y críticas Es evidente que los modelos funcionalistas de la comunicación son criticados en el mismo sentido que es criticada una concepción funcionalista de la sociedad o del sistema social desde posiciones fundamentalmente inspiradas en el marxismo. Así se considera, por ejemplo, que el sistema de comunicación funcionalista pone a ésta al servicio de la reproducción conservadora del sistema o que, en general, los medios de comunicación colectiva están al servicio de la ideología dominante o como controladores del sistema, y que el campo de la comunicación sea confundido con el campo del control social. La crítica también ha surgido en el mismo campo del funcionalismo, como la realizada por Lazarsfeld y Merton y dirigida especialmente al análisis de los efectos de los “mass media”. En ella tratan de poner de manifiesto cómo ciertas consecuencias sociales de la comunicación pueden ser muy irracionales y, en definitiva, disfuncionales para el individuo y la sociedad ( por ejemplo, la disfunción narcotizante) (25). Modelos estructuralistas Marco epistemológico Bajo el término “estructuralismo” se acogen muy diversas orientaciones en las que juega un papel central el concepto de “estructura”. Una de las más importantes manifestaciones del estructuralismo del siglo XX se encuentra en la Gestaltpsychologie

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o “psicología de la forma”. Según ésta la percepción no se da como colección de elementos o suma de partes, sino con carácter de totalidad. Es una forma, una “Gestalt”, que se destruye cuando se intenta analizar. La “Gestalt” constituye un todo que no es la mera suma de las partes, sino anterior y fundamental para ellas (26). En Dilthey y su escuela aparece un estructuralismo historicista, en el que la noción de estructura es entendida como “conexión significativa”. Tal conexión es propia tanto de los procesos psíquicos como de los objetos culturales y del sistema del “espíritu objetivo” como un todo (27). El campo de la lógica formal ha encontrado, sin embargo, insuficientes esas nociones de estructura - donde el todo “determina” a la parte - y, por tanto, su correcta dilucidación lógica. B. Russell, por ejemplo, considera que la noción de estructura sólo puede aplicarse a relaciones. La estructura es función de sistemas relacionales; la estructura común de dos o más de estos sistemas equivale a la referencia de cada uno de los “elementos” de un sistema a cada uno de los del otro u otros (28). Otro exponente de decisiva influencia en lo que hoy se entiende por estructuralismo es el desarrollado por F. de Saussure y, en general, por el llamado “estructuralismo lingüístico” posterior y sus variadas escuelas. Saussure demostró que los procesos de la lengua no se reducían a la diacronía: además de la historia, está el “sistema” y tal sistema, como afirma J. Piaget, “consiste esencialmente en leyes de equilibrio que repercuten en sus elementos y que, en cada momento de la historia, dependen de la sincronía” (29). A partir del estructuralismo lingüístico, C. Lévi-Strauss aplicó el análisis estructural al campo de la antropología cultural, llegando a afirmar que, en el fondo, todo problema en las ciencias sociales y humanas es un problema de lenguaje. Para Lévi-Strauss, las diversas “manifestaciones” humanas, estudiadas por historiadores, antropólogos, sociólogos, etc., - modos de vestirse o de adornarse, de cocinar, relaciones de parentesco, de intercambio económico, etc.-, conforman estructuras relacionales similares a las de la lengua (30). En su noción de estructura, dejó claro que ésta no se relaciona con la realidad empírica, sino con los modelos construidos por el investigador de acuerdo a ella (31). Dada la naturaleza simbólica del objeto de la antropología, los modelos estructurales convierten las experiencias heterogéneas en términos de sistemas de signos. Según Piaget, “una estructura es un sistema de transformación que comporta leyes en tanto que sistema (en oposición a propiedades y elementos) y que se conserva o se enriquece por el propio juego de sus transformaciones, sin que éstas vayan más allá de sus fronteras o recurran a elementos exteriores. En una palabra, una estructura abarca, pues, los caracteres de totalidad, de transformaciones y de autorregulación” (32). Sin embargo,

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no todas las concepciones estructuralistas aceptan el carácter de totalidad, ni el de la autorregulación corresponde a todo tipo de estructuras. Es tan sólo el carácter de transformación el que no puede ser eliminado en ningún caso de las estructuras. Por lo tanto, el análisis estructural consiste fundamentalmente en explicar las transformaciones que hacen posible pasar de una estructura a otra mediante cambios en sus elementos que no alteran el sistema estructural. La noción epistemológica de estructura también se ha utilizado en la más reciente investigación semiótica, pero en este caso para poner de manifiesto que, propiamente hablando, no hay estructuras, al menos en el sentido de ser realidades objetivas. Así, para U. Eco, la semiótica tiene su razón de ser en la posibilidad de determinar estructuras (códigos) a nivel de los fenómenos de comunicación. Ahora bien, la estructura del modelo semiótico es la “estructura ausente”, la cual sólo actúa como hipótesis operativa y en absoluto representa la estructura “objetiva” o real de los procesos culturales (33). Elementos y características del modelo Entendida la “estructura” como un sistema de intercambio entre actores sociales y teniendo en cuenta que al enfoque estructuralista no le interesa tanto qué es lo que se intercambia, ni quiénes cambian, como las reglas que rigen sus relaciones, un modelo estructuralista de la comunicación tendría los siguientes componentes: a) Las relaciones de intercambio entre los actores; b) las reglas que explican las relaciones de intercambio; c) todos los campos en los cuales sea de aplicación el código que se ha identificado. Por ejemplo, a) se establece un modelo de intercambio de bienes según lo observado en una comunidad y será comparable con otros obtenidos en comunidades distintas; b) el examen de los diferentes modelos permitirá identificar la existencia de reglas de intercambio de bienes en cada sociedad, las cuales podrán traducirse a un código o modelo general, que explica cada modelo particular; c) el código se prueba en otras comunidades y se comprueba si sirve para explicar el intercambio de otras entidades: mujeres, palabras, etc. Una vez verificado, se entiende que representa un código general, el cual será útil para operar con fenómenos diferentes (34). La siguiente figura representa el modelo general del paradigma estructuralista: C1

C2

C3

Cn

SI

S Co

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El modelo contiene: a) Un sistema de intercambio (SI) (sistema lingüístico, sistema de parentesco, sistema de comunicación, etc.) en el que se identifican los componentes (C1, C2... Cn) y sus relaciones. b) Un sistema de reglas o sistema codificante (S Co) que controla el intercambio. El modelo de Lévi-Strauss integra en un mismo sistema codificante o, si se prefiere, “sistema de sistemas”, las reglas que articulan el intercambio de mujeres (reglas de exogamia), el de bienes ( reglas del don y de cambio por valores) y el intercambio de mensajes (reglas de lenguaje). La característica común a estas reglas reside en el carácter disociativo-compensatorio que posee el código que conviene a todas ellas. Es necesario ceder unos objetos de cambio para recibir otros, y se espera que al final del ciclo el valor de lo recibido se compense con el valor de lo que uno ha cedido. Lévi-Strauss adoptó para el estudio de las transformaciones entre los códigos el sistema binario del análisis lingüístico y lo que se estudia son las tramas de “significantes” (en términos de Saussure), más bien que los significados. En cuanto a su criterio de uso, M.A. Arias y otros señalan: “identificación de la estructura del sistema de operaciones que explica el funcionamiento del sistema de datos”. Su grado de determinación es completo, contiene todos los elementos que postula el criterio de uso (reglas de operación , operadores y operaciones) y respecto a su grado de cerramiento se estima cerrado, aunque sería un cerramiento ilegítimo, si se utiliza el modelo para describir cómo funciona un objeto real y se sale, por tanto, de su uso como modelo lógico-formal (35). Comentario y crítica La gran ventaja de la utilización de estos modelos consiste en explicar con un pequeño número de reglas una serie de fenómenos muy diversos e inasibles de otro modo a la investigación. El problema que plantea el análisis estructural tal como lo concibieron Saussure y Lévi-Strauss es el trasfondo sustancialista y la consiguiente visión determinista, platónica y ahistórica que conlleva. Con el modelo estructural LéviStrauss pretendía haber descubierto las estructuras profundas y leyes universales de la mente humana: si un código puede transformarse en otro es porque todos hacen referencia a una estructura oculta o estructura de estructuras, que se identifica con el “espíritu humano”.

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En definitiva, las estructuras comunicativas, puestas en evidencia por las investigaciones lingüísticas y etnológicas, existen realmente. Sin embargo, frente a los riesgos de aceptar esta o aquella ontología, el metodólogo estructuralista no acepta, como hace U. Eco (36), que necesariamente investigar estructuras signifique aceptar que haya eternas razones estructurales, sino tan sólo algunas realidades estructuradas. En el campo de las ciencias sociales y en el de la comunicación, el estructuralismo sincrónico supone aceptar que no hay cambios estructurales que afecten, en definitiva, a la representación del mundo de los seres humanos. Modelos conductistas Marco epistemológico En su sentido más general, el conductismo es la tendencia a estudiar los organismos a base del examen de su conducta. Más concretamente, es una escuela psicológica que tiene sus antecedentes en los trabajos sobre psicología experimental de C. Lloyd Morgan, W. Wundt, W. James, Pavlov, etc. Si bien la orientación específica del conductismo es la iniciada por J.B. Watson cuando, en 1913, acuñó el término “behaviorism” (37). El conductismo aparece como un método que sólo toma en cuenta el estudio de aquello que considera lo único verdaderamente observable, esto es, la conducta. Esta no es ningún proceso “interno”, sino la acción del organismo ante el mundo externo. Como modo de explicación de los procesos de conducta, el conductismo rechaza todos los modelos y todas las estructuras no experimentalmente manipulables (38). Estímulo y respuesta son las nociones fundamentales del conductismo. El estímulo constituye la entrada o “input” en el sistema; la respuesta constituye la salida o “autput”. Por consiguiente, el modelo general de este enfoque presenta el esquema: E ————R. Dado determinado estímulo (E) se genera determinada respuesta (R). Aunque no siempre un organismo responde inmediata y directamente a estímulos, esta directa relación entre estímulo y respuesta es siempre la explicación más deseable o más radicalmente conductista. Muchos conductistas suponen un mecanismo de reacción constituido por “disposiciones” (mecanismo disposicionales) o los llamados por Watson “modelos de hábito” (39). El paradigma epistemológico del conductismo ha sido objeto de muchas disputas y ha planteado graves problemas a la teoría del conocimiento. En general, el empirismo epistemológico tiende a adoptar un enfoque conductista y el racionalismo epistemólogico a rechazarlo. El grado de conductismo que se llegue a aceptar o no depende en gran medida de la interpretación que se haga de los citados mecanismos disposicionales. Si

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tales mecanismos se interpretan en función de la relación estímulo-respuesta, se acepta la explicación conductista, si, por el contrario, se consideran más o menos independientes de dicha relación, se llega al anticonductismo. Elementos y características del modelo La teoría conductista aplicada al estudio de la comunicación humana genera modelos como el creado en 1948 por H.D. Lasswell, especialista norteamericano en psicología política y pionero en la investigación sobre medios de comunicación de masas. Una manera de describir un acto de comunicación, señala Lasswell, es la que surge de la contestación a las siguientes preguntas: ¿Quién dice qué en qué canal a quién, y con qué efecto?” A cada una de estas preguntas se adscribe un tipo de análisis, dependiendo del componente en el que se centra el investigador: “los eruditos que estudian el “quien”, el comunicador, contemplan los factores que inician y guían el acto de la comunicación. Llamamos a esta subdivisión del campo de investigación análisis de control. Los especialistas que enfocan el “dice qué” hacen análisis de contenido. Aquellos que contemplan principalmente la radio, la prensa, las películas y otros canales de comunicación, están haciendo análisis de los medios. Cuando la preocupación primordial se centra en las personas a las que llegan los medios, hablamos de análisis de audiencia. Y si lo que interesa es el impacto sobre las audiencias, el problema es el del análisis de los efectos” (40). Estas áreas de investigación y su correspondiente “fórmula” se pueden esquematizar así: Quién

dice qué

en qué

a quién

Estudios del control.

Análisis de contenido.

Análisis de los medios.

Análisis de la audiencia.

con qué efecto Análisis de los efectos

El modelo de Lasswell, según M.A. Arias, J. García y M. Martín Serrano, recoge

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todos los componentes pertinentes para el estudio de la comunicación desde el enfoque behaviorista: a) un sujeto estimulador (quién); b) unos estímulos comunicativos (qué) que originan una conducta comunicativa; c) unos instrumentos (por qué canal) que hacen posible la aplicación de los estímulos comunicativos; d) un sujeto experimental (a quien) que recibe estos estímulos; y e) unas respuestas que corresponden siempre a estos estímulos comunicativos (con qué efectos) (41). El seguidor de la obra de Lasswell, R. Braddock, intentó perfeccionar el modelo añadiéndole dos aspectos más del acto de comunicación, concretamente las circunstancias en las que se envía el mensaje y el propósito con el que el sujeto estimulador dice algo (42). Estas explicaciones se presentan en el siguiente diagrama:

Quién

dice qué

a través de qué medio

a quién

¿ En qué circunstancias? ¿ Con qué propósito? ¿ Con qué efecto? (43) Braddock consideró la fórmula de Lasswell útil, pero demasiado simple y sobre todo criticó la presentación de las áreas de estudio par separado, sin tomar en cuenta la importancia de sus interrelaciones. Para Arias, García y Martín Serrano, el criterio de uso del modelo es el estudio de la comunicación entendida como conducta, que supone como características generales: Un grado de terminación “incompleto”, dado que no incluye estímulos no controlados experimentalmente, ni las respuestas no explícitas o no observables y un grado de cerramiento “cerrado”, aunque señalan que debería de ser abierto, ya que su criterio de uso abre el sistema de comunicación a análisis de causas y efectos no comunicativos (44). Comentario y crítica Es claro que los modelos conductistas se orientan al estudio de las comunicaciones sociales y especialmente a la investigación de los efectos que la comunicación, a través de los “mass media”, ejerce sobre los receptores tomados en su conjunto y denominados “masa”, “audiencia” o “público”. En este sentido, el modelo de Lasswell da por

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sobreentendido que el sujeto estimulador o comunicador tiene la intención de influir sobre el sujeto experimental o receptor y que los contenidos de los mensajes siempre tienen efectos sobre el público. La comunicación es así concebida fundamentalmente como un proceso persuasorio. El clima intelectual, político y social de los años treinta y cuarenta favoreció, sin duda, la idea de la capacidad de manipulación de los medios de masas y la creación de diversas teorías de orientación conductista sobre los efectos e influencia de tales medios (45). M. Rodrigo Alsina señala dos hechos históricos que sirvieron de fundamento a esas teorías: 1) El predominio del paradigma conductista en el panorama científico de la época; 2) el desarrollo del aparato propagandístico del periodo de entreguerras, lo cual contribuyó a crear una situación propicia para suponer, a partir de los principios conductistas, ciertos efectos de los “mass media” sin realizar indagaciones empíricas (46). A ello se añade el ejemplo ilustrativo de la versión radiada de la novela La guerra de los mundos, bajo la dirección de O. Welles, que puso aparentemente de manifiesto la ingenua credulidad de las masas (47). El modelo de Lasswell, surgido en este contexto, representó un hito en el campo de la comunicación. Por primera vez se daba una delimitación de los componentes del acto comunicativo. Los investigadores lo consideraron un modelo adecuado, respondía perfectamente a las necesidades del momento de estudio de los efectos de la propaganda, aunque algunos autores consideran sorprendente su supervivencia y actualidad como esquema analítico (48). Ya hemos señalado la crítica de Braddock respecto a la ausencia de relación entre las áreas de investigación que el modelo propone. Crítica hecha también por otros autores, como M. de Moragas, en cuanto que propicia un estudio compartimentado del proceso de comunicación. También indica Moragas la extrapolación del modelo del ámbito de la comunicación interpersonal al de la comunicación de masas (49). El carácter unidireccional del modelo y la ausencia del “feedback” se considera también una importante carencia, así como la asimetría entre el emisor, elemento esencialmente manipulador y activo, y el receptor, convertido en una masa pasiva e indiferenciada de individuos aislados (50). Es evidente que el modelo elude el análisis de cuestiones sociales fundamentales, y de aspectos de la comunicación interpersonal y colectiva que el conductismo no permite plantear ni resolver. Modelos dialécticos Marco epistemológico El modelo dialéctico hace referencia y supone una interpretación marxista de la sociedad en todas sus estructuras y funciones. La tradición marxista para describir y

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entender tanto las realidades naturales como - y principalmente - la realidad humana y social hace uso del método dialéctico o de la también llamada “lógica dialéctica”. En efecto, la lógica dialéctica permite comprender, dicen sus teóricos, el fenómeno de los cambios históricos (materialismo histórico) y de los cambios naturales (materialismo dialéctico), todos ellos regidos por las leyes de la dialéctica (51). Desde Hegel, Marx y Engels hasta Adorno o Gurvitch (52), la dialéctica como método ha seguido un muy elaborado discurso y, sin embargo, a pesar de su relevancia sociológica, los modelos dialécticos inspirados en la teoría marxista no han sido aplicados rigurosa y sistemáticamente al análisis de la comunicación. El profesor Martín Serrano (53) considera que el sistema de la comunicación social, como sistema finalizado, es idóneo para ser estudiado con una metodología dialéctica y así ha configurado un modelo de análisis dialéctico de la comunicación, que ha sido aplicado en distintas investigaciones llevadas a cabo por su equipo de trabajo (54). Los postulados del materialismo-histórico-dialéctico establecidos por este equipo de trabajo son los siguientes: a) Postulado del materialismo histórico, b) postulado del control de las relaciones sociales sobre la transformación de la vida social, c) postulado de la contradicción entre desarrollo de los medios de producción y desarrollo de las relaciones de producción; d) postulado de la función ideológica de la cultura, e) postulado de la enajenación cultural de las clases dominadas (55). Elementos y características del modelo Los componentes del modelo general se formulan del siguiente modo. 1) Instrumentos de producción de comunicación, denominados infraestructura tecnológica. 2) Los contenidos de poder entre grupos y clases sociales, que interactúan y entablan procesos de comunicación, denominados también división social a nivel del cambio comunicativo. Indicando con énfasis quienes son los propietarios de la infraestructura comunicativa. 3) El análisis de las numerosas mediaciones existentes entre propietarios y usuarios de los mass media. Este último aspecto es de tal importancia que los autores consideran que el criterio de uso del modelo dialéctico es el análisis de las mediaciones para la reproducción del sistema social, introducidas en y por el sistema de comunicación (56). Los componentes, la organización y el funcionamiento del sistema de comunicación están compenetrados con todos los niveles e instancias del sistema social. Respecto al sistema de objetos de referencia, el sistema de comunicación o bien sirve para reproducir ideológicamente la realidad existente, o bien para producir críticamente una representación innovadora de una realidad todavía no existente.

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Justificación y objetivos del modelo dialéctico Más específicamente, la propuesta de este modelo dialéctico se justifica en base a las características que presenta la comunicación humana y los objetivos que el modelo pretende analizar. Para el autor, la comunicación presenta todas y cada una de las características que identifican a los modelos finalizados: a) componentes cuyas relaciones están organizadas, b) componentes heterogéneos con funciones diferenciadas, c) componentes constreñidos a ocupar las posiciones y funciones que les asignan los comunicadores. Según las características citadas, el sistema de comunicación es un sistema de intercambio de información; sin embargo no presenta una total autonomía, sino que está abierto a las influencias de otros sistemas exteriores no comunicativos. A su vez, el sistema de comunicación afecta a los demás sistemas con los que está en relación y es con el sistema social con el que establece las relaciones de interdependencia más importantes. El modelo de análisis dialéctico pretende tres objetivos: 1) analizar los distintos componentes que intervienen en el sistema de comunicación (SC), 2) analizar las interdependencias entre (SC) y el sistema social (SS), 3) aclarar las relaciones entre comunicación y referentes, o sistema de objetos de referencia (SR). Los niveles de análisis y los componentes del modelo El modelo propuesto ofrece también dos niveles de análisis. 1) El propio del sistema de comunicación, que implica los componentes que por su naturaleza pertenecen al sistema comunicativo: actores de la comunicación, expresiones comunicativas, representaciones e instrumentos de comunicación. 2) El de otros sistemas a los que está abierto, que incluye: los objetos de referencia de la comunicación y las intervenciones y mediaciones originadas en el sistema social. a) Actores. El actor viene constituido por la condición de estar directamente implicado en la producción, consumo o distribución de comunicación. Se distingue entre los actores que se sirven de la comunicación o responsables de la circulación o consumo de información y los actores que sirven a la comunicación, por cuya mediación técnica pueden comunicar unos actores a otros. b) Instrumentos. Se refiere a todos los aparatos biológicos o instrumentos tecnológicos que pueden acoplarse a otros aparatos biológicos o tecnológicos para intercambiar señales a través de un canal físico. Los instrumentos están constituidos al menos por un órgano emisor, un canal transmisor y un órgano receptor.

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c) Expresiones. Una sustancia expresiva es cualquier materia susceptible de ser informada, que cuando es energizada adquiere la capacidad de generar señales, esto es, de modular energías perceptibles por los seres vivos. Por lo tanto, una expresión es cualquier variedad o cambio de estado de una sustancia expresiva y que “designa” algo para alguien. Las relaciones entre los distintos estados expresivos y las distintas designaciones se denominan “articulaciones”. d) Representaciones. Se define como “la organización de un conjunto de datos de referencia en un modelo que posee algún sentido para el usuario o los usuarios de esa representación” (57). Según su uso, las representaciones son modelos para la acción, modelos para la cognición o modelos intencionales. e) Objetos de referencia. Es el objeto sobre el que se comunica y, por consiguiente, no puede ser encontrado en actores, instrumentos, expresiones o representaciones. Pero no existe comunicación sin objeto de referencia, entendido éste como ideas, valores, emociones, categorías, relaciones, personas, grupos, instituciones, etc., sobre las que se comunica. La penetración del (SR) en el (SC) se produce por la mediación de los “datos de referencia” o conjunto de expresiones asociadas a un conjunto de representaciones. f) Intervenciones originadas en el sistema social. Por ello se entiende “toda práctica personal o institucional, que afecta a alguno de los componentes del sistema de comunicación, o al sistema en su conjunto”(58). La teoría de los usos sociales de la comunicación tiene por objeto el estudio de tales prácticas. Las prácticas que afectan al sistema comunicativo son: 1) las que afectan a los actores de la comunicación (entre ellas, la coacción y la persuasión), 2) las que afectan a los instrumentos de la comunicación (por ejemplo, la apropiación de los media por personas u organizaciones públicas o privadas), 3) las que afectan a las expresiones de la comunicación (por ejemplo, la censura), 4) las que afectan a las representaciones de la comunicación (por ejemplo, la manipulación ideológica). También el sistema de comunicación, en sentido inverso, se puede utilizar para controlar algún aspecto del funcionamiento del sistema social. En este caso, se habla de “mediaciones comunicativas” (59). Representación del modelo dialéctico:

SS

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SC

SR


En este esquema, el sistema de comunicación (SC), el sistema social (SS) y el sistema de referencia (SR) aparecen como subsistemas de otro sistema más general. Cada uno de los susbistemas está abierto a la influencia de los otros dos. Modelos matemáticos-informacionales Marco epistemológico La teoría matemática de la comunicación o teoría de la información se desarrolla a partir de las decisivas aportaciones de C.E. Shannon hacia finales de los años cuarenta (60). Las formulaciones matemáticas de los principios de la termodinámica, el cálculo de probabilidades en la mecánica estadística y la teoría de los juegos de estrategia constituyen sus fundamentos. Su objeto de estudio es el de la transmisión eficaz de los mensajes. Los trabajos de Shannon, ingeniero en el Bell Telephone Laboratory, trataban de responder a cuestiones concretas. Por ejemplo, ¿qué tipo de canal puede servir para transportar la máxima cantidad de señales?, ¿qué parte de las señales transmitidas será destruida por el ruido en el trayecto del emisor al receptor?. Con anterioridad a Shannon, N. Wiener había aplicado alguno de los principios de la física, especialmente la noción de entropía, a la neurofisiología y contribuía a la creación del campo de la cibernética (61). Wiener llamó cibernética a la ciencia que estudia los sistemas de control, y especialmente de autocontrol, tanto en los organismos como en las máquinas. “El control, afirma Wiener, no es sino el envío de mensajes que efectivamente cambian el comportamiento del sistema receptor” (62). Como campo de investigación la cibernética aparece como una ciencia limítrofe o multidisciplinar y hace uso de conceptos procedentes de otras disciplinas (entropía, estructura, lenguaje, aprendizaje, etc.). Los aspectos y problemas técnicos de la comunicación son el campo más específico de investigación de la teoría matemática de la comunicación. Problemas que, para W. Weaver, la otra gran aportación a esta teoría junto con Shannon, son inherentes a todas las formas de comunicación (63). La solución de tales problemas, según Weaver, es fundamental antes de abordar otros niveles de análisis y problemas en el estudio de la comunicación. En epistemología de la comunicación, ha sido A. Moles quien ha aplicado la teoría de la información para construir una teoría informacional de la percepción, que pudiera dar cuenta de cómo el ser humano es capaz de decodificar los mensajes frente al resto de la naturaleza y los demás seres humanos (64). Elementos y características del modelo El modelo matemático-informacional representa un sistema general de comunica-

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ción que únicamente selecciona los componentes que todo sistema de comunicación implica: los referentes a la transmisión de señales. Queda excluido del modelo el problema de los contenidos. Veamos el clásico esquema de Shannon, ya expuesto anteriormente (65): Señales emitidas

Fuente de Información

Transmisor

Canal

Mensaje

Señales recibidas

Receptor

Destino

Mensaje Fuente de ruido

Cada uno de los elementos del modelo cumple una función específica en el sistema. La fuente de información selecciona el mensaje a partir del repertorio total de señales de que dispone. Cuanto mayor es la complejidad del sistema de señales, mayor es la capacidad que tiene el agente de organizarla para la transmisión de distintos mensajes. Elegido el mensaje, el transmisor se encarga de transformarlo en señales capaces de ser emitidas por el canal. El término se aplica tanto al emisor como al aparato tecnológico encargado de transmitir las señales. El mensaje es un comportamiento posible del conjunto total de alternativas que posee la fuente. El canal no es más que el medio o conducto físico por el que discurren las señales y que presenta un determinado grado o capacidad de emisión. En el canal puede incidir la fuente de ruidos o cambios en la señal que no son intencionalmente proporcionados por la fuente de información. Representan, por tanto, una disfunción del sistema. El receptor es el aparato tecnológico que recibe las señales y las transforma de nuevo a su naturaleza original. El mensaje llega finalmente a su destino, o entidad a la que va dirigido, concluyendo el proceso de comunicación. En este punto cabe comprobar la fidelidad de la transmisión. De este modo la comunicación es descrita como un proceso lineal, de un sola dirección. Hay un principio (fuente) y un final (destino), en donde queda cortada la transmisión. La cibernética aportó a este modelo el concepto de “retroacción” (feed-back), convirtiéndolo en un modelo circular o sistema autorregulativo. Aplicado a la comunicación entre los seres vivos, fuente de información y transmisor coinciden en el emisor, y receptor y destino en el destinatario. Para algunos autores, el modelo no da cuenta de ninguna relación del sistema de comunicación con respecto al sistema social. Es un modelo cerrado a la influencia de cualquier otro sistema, posee un grado de terminación completo y su criterio de uso es

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“establecer la medida para las condiciones óptimas de la transmisión de mensajes mediante el transporte de señales” (66). Por sus características, estos autores consideran que si el modelo sólo se aplica al intercambio entre máquinas, no genera problemas epistemológicos, pero no es posible su aplicación a nivel social. Una interesante aportación al modelo la ofreció M.L. DeFleur al incluir el elemento de “feedback”. El interés de DeFleur al introducir el “feedback” es incrementar la posibilidad de obtener una deseable correspondencia entre el significado del mensaje producido y el significado del mensaje recibido en el proceso de comunicación (67).

Instrumento de difusión (-mass medium-)

Fuente

Transmisor

Canal

Receptor

Destino

Transmisor

Fuente

Ruido

Receptor

Canal ○

Destino

Instrumento de - feedback -

(68)

U.Eco trata de perfeccionar también el modelo de la teoría matemática de la comunicación, introduciendo el contexto y la circunstancia de la comunicación y la noción de subcódigo (69). Esto es, hay un código común entre emisor y destinatario, pero cada uno de ellos interpreta el mensaje mediante la serie de subcódigos (estéticos, axiológicos, etc.) que poseen. Desde una perspectiva sociolingüística, B. Badura, a partir del modelo de Shannon, crea un nuevo esquema en el que introduce una serie de variables sociológicas que permitirían estudiar las relaciones entre práctica y comunicativa y condiciones sociales del proceso de comunicación (71).

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Fuente

(Fuente) recibido Emisor

Emisor

Mensaje emitido

Mensaje Canal Código ○

Canal

Mensaje recibido

como significante portador de un cierto significado

Mensaje

Destinatario

Destinatario

como significante

Mensaje

como significado

Código

Código

Subcódigo

Subcódigo (70)

Codificación pragmá tica.

EMISOR Codificación semántica.

RECEPTOR Decodi- Decodi- Decodificación ficación ficación sintáctica. semántica. pragmá tica.

Codificación sintáctica. señal

MENSAJE

MENSAJE

Situación. Nivel de información. Horizonte emocional de vivencias. Intereses.

Situación. Nivel de información. Horizonte emocional de vivencias. Intereses. (72)

Ruido

Comentario y crítica El propio Weaver realizó observaciones críticas al modelo dignas de consideración. Llama la atención sobre las carencias esenciales del modelo de Shannon, especialmente para el análisis sociológico de los procesos de comunicación. Weaver achaca es-

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pecialmente un sentido demasiado restringido al concepto de información de la teoría de Shannon. Este concepto de información de la teoría matemática de la comunicación no equivale ni debe confundirse con el de significado. Información se refiere a “la medida de nuestra libertad de elección al escoger un mensaje del conjunto de mensajes disponibles, aunque muchos de ellos carezcan de significado” (73). No se contempla, pues, el mensaje individual, sino la totalidad de la situación. En general, se han señalado y criticado las limitaciones epistemológicas del modelo (sobre todo desde la perspectiva semiótica), si bien, éstas derivan fundamentalmente de los intentos de extrapolar su aplicación a otro ámbito, para los que no ha sido concebido. Por otra parte, es indudable la influencia y la importancia que ha tenido en el análisis de la comunicación, en los estudios de efectos de la comunicación de masas, puesto que se trata de un modelo lineal y unidireccional. Además, como indica M.Rodrigo Alsina, es innegable que goza de las ventajas de los modelos matemáticos: no ambigüedad, posibilidad de deducción estricta y verificabilidad por los datos observados (74). Modelos sistémicos Marco epistemológico La llamada teoría general de sistemas ha sido creada por autores como L. von Bertalanffy, desde la biología, con su idea de “sistema abierto” (75) y K.E. Boulding, desde la economía y adoptada posteriormente en muy diversos campos, sirviendo de comparación y contraste, mediante transferencia de modelos, de un campo científico a otro. La cibernética de N. Wiener (76) y, en general, la teoría de la información han contribuido también al desarrollo y consecuente aplicación del paradigma del sistema. La perspectiva sistemática mantiene que todo en la realidad - natural o social - se presenta en forma de sistemas y pretende ser una ruptura con pensamientos de tipo atomista y reduccionista, a los que opone una concepción integradora, que atienden a nociones de “totalidad”, “organización”, “equifinalidad”, “autorregulación”, etc. (77). Von Bertalanffy distinguía entre “sistema ontológico” o real y “sistema cognoscitivo” o metodológico, señalando la necesidad de investigar el “objeto” como un sistema organizado en interacción solidaria con un “Umwelt” y constituido por elementos relacionados entre sí por fuertes interacciones. Como afirma Martín Serrano, “un objeto de estudio está organizado, y por lo tanto puede ser analizado como un sistema, cuando sus componentes presentan las siguientes características: 1) Han sido seleccionados; 2) se distinguen entre sí; 3) se relacionan entre sí; de tal modo que esas

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características pueden ser explicadas como una consecuencia de su pertenencia al sistema” (78). Este autor ha propugnado un enfoque sistémico para la Teoría de la comunicación: “La Teoría de la comunicación se ocupa del estudio de los diferentes sistemas de comunicación que existen o pueden existir. La justificación de este proyecto epistemológico, se basa en que la comunicación, a nivel real, presenta las características que se les exige a los sistemas: a) La práctica de la comunicación presupone siempre la participación de más de un componente... b) Los componentes de cualquier sistema de comunicación, en la práctica comunicativa, están siempre organizados... c) Cada sistema de comunicación implica, necesariamente, la existencia de determinados componentes seleccionados para que aquel puede cumplir sus funciones...” (79). También en el campo de la comunicación un amplio grupo de investigadores norteamericanos, entre los que destacan G. Bateson, E. Goffman, E. Hall, P. Watzlawick, etc., han elaborado un modelo sistémico interaccional de la comunicación y constituido la denominada “Escuela de Palo Alto” (80). Es de interés señalar la diversidad de disciplinas que representa cada uno de estos investigadores (psiquiatría, lingüística, antropología y sociología) y que, sin embargo, hayan coincidido en adoptar el mismo modelo para el estudio de la comunicación. Cinco axiomas básicos de la comunicación sirven de fundamento o marco de referencia general a los modelos creados por esta escuela: 1) En las relaciones humanas, todo es comunicación, no se puede no comunicar. 2) Todo mensaje es a la vez informativo e imperativo. Esto es, la información (“report”) transmitida en un sistema de comunicación incluye las sentencias sobre sucesos que afectan en un primer momento, mientras que esa misma información (“command”) actúa como un estímulo para sucesos en un momento posterior. 3) El proceso de comunicación es un proceso concatenado, esto es, que tiene lugar en un tiempo y espacio reales y, por lo tanto, es a la vez sucesivo e irreversible. 4) El proceso de comunicación se adecua a dos tipos de procedimiento de codificación: analógica y digital. 5) Las interacciones comunicativas se realizan sobre la base de un acuerdo previo sobre la naturaleza de las relaciones y éstas se clasifican en: simétricas y complementarias. Son simétricas cuando se dan por igual entre los actores, son complementarias cuando se dan diferencias entre las normas y roles que regulan la dinámica del sistema (81). Modelo sistémico e interacional de Palo Alto De la clásica subdivisión de la semiótica en sintáctica, semántica y pragmática, será esta última la que, en la concepción sistémica de Palo Alto, delimite su objeto de

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estudio más específico dentro del campo de la comunicación. Así pues, su modelo intenta representar la pragmática de la interacción como un sistema de comunicación, dirigiendo su atención al estudio de las bases interactivas del acto comunicativo y, consecuentemente, al estudio de la significación para los participantes y los grupos sociales a los que pertenecen. Si un sistema es definido como un conjunto de objetos y de relaciones entre los objetos y sus atributos, en un sistema interaccional los objetos son los seres humanos y los atributos sus conductas comunicativas. Como sistema abierto, intercambia constantemente información con su medio y posee las siguientes características generales: a) Totalidad (un cambio en alguna de las partes provoca un cambio en todas la demás y en el sistema total); b) circularidad o retroalimentación (la entrada en el sistema de parte de la información salida del mismo sistema); c) equifinalidad (no hay una relación causa efecto entre las condiciones originales de la formación del sistema y sus resultados, y éstas dependen sobre todo de los parámetros organizativos; d) redundancia (hace referencia a las reglas inherentes a la transmisión de signos y su frecuencia); e) metacomunicacón (conceptualizaciones que utilizamos cuando hablamos acerca de la comunicación y que presentan el problema de que el lenguaje utilizado en la comunicación y en la metacomunicación es el mismo). El modelo de la Escuela de Palo Alto ha sido aplicado especialmente al estudio de las relaciones conyugales y familiares (82). La familia, entendida como sistema interactivo de comunicación, mantiene un tipo de relaciones comunicativas en las que los participantes se ven obligados a repetir y reanudar las secuencias de comunicación, pero conservando en gran parte los significados. Según P. Watzlawick, son las relaciones con los demás las que predominan en la interacción y no el intercambio de información o de mensajes en un sentido estricto. Es decir, en la interacción no sólo se transmiten mensajes entre los participantes, sino que éstos forman parte integrante del flujo de comunicaciones y pertenecen por derecho propio al mensaje. También las teorías de Palo Alto se han interesado en el estudio de “patologías comunicativas”. Para estos autores, lo que llaman la situación de “doble vínculo” explica patologías como la esquizofrenia, los síndromes depresivos y la tendencia a conductas delictivas. El “doble vínculo es la situación en la que se encuentra dos comunicantes cuando uno de ellos recibe simultáneamente dos mensajes o mandatos contradictorios entre sí: uno a nivel de la relación comunicativa y otro a nivel del contenido o información (83). Comentario y crítica El modelo interacional surgió explícitamente como reacción a la utilización del

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modelo matemático de Shannon en las ciencias humanas. Según los investigadores de Palo Alto, la comunicación debe estudiarse desde un modelo que le sea propio. Sin embargo, su amplia concepción de la comunicación humana les ha conducido al extremo opuesto al que pretendían combatir. Relación y comunicación es para Palo Alto una misma cosa y toda relación e incluso la ausencia de relación es entendida como comunicación. Además, en este “pancomunicacionismo”, de inspiración claramente estructuralista, es esencial la noción de “Umwelt”, concepto impreciso y escasamente definido que se presta a descripciones muy poco claras del entorno en el que se produce la interacción. También se ha reprochado a Palo Alto un distanciamiento entre su teoría y su práctica, ya que las versiones aplicadas del modelo se han convertido más bien en una técnica de análisis del individuo y del grupo familiar que en una verdadera interpretación de la familia como proceso de interacción en cambio y transformación (84). Para algunos autores, el criterio de uso del modelo es dar cuenta de las relaciones personales como un sistema de comunicación. Su grado de terminación es incompleto, ya que considera todo comportamiento, incluso la dimensión expresiva y ejecutiva de los actos, en una única categoría de componentes. Su grado de cerramiento es abierto a un “Umwelt” escasamente definido y la clase de relaciones que establece el modelo, circulares y traducibles, por tanto, a un modelo de feed-back (85).

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Teoría de la acción social

Fundamentos epistemológicos

Intermedio

Simplificado

Causa-efecto

Comunicación de masas

No aparece

H. LASSWELL B. BERELSON

Nivel de abstracción

Relaciones manifiestas

Aplicación en especial

Relación con otros sistemas

Modelos básicos

CH. WRIGHT P. LAZARSFELD M. JANOWITZ

Sistema social - axiológico - acción social - s. comunicac.

Comunicación

Interrelación, realimentación

Teoría funcionalestructuralista

Base teórica Tª del comportamiento, de base empirista anglosajona

Comportamiento individual atomístico

FUNCIONALISTA

MODELO CONDUCTISTA

N. WIENER C. SHANNON W. WEAVER

Ninguna relación

Comunicación Entre máquinas y procesos

Lineal, por etapas secuenciales

Rel. sencillas: Base matemática

Cibernética. Tª de la información

Comportamiento entre máquinas

MATEMÁTICOINFORMACIONAL

H. INNIS M. McLUHAN

Ninguna relación

Comunicación de masas. Sociedades totales (galaxias)

Determinista

Simplificado

La historia y efectos en el cambio social de los medios de comportam.

Tª de los sentidos como expresión del hombre

DETERMINISTATECNOLÓGICO

Muy formalizado. Base lógico simbólica

Lingüística estructural

Concepción formalista y grupal de la sociedad

Intercambio Sistema social (Entorno)

Comunicación Interpersonal

Parte sist. comunicación más amplio

Comunicación entre grupos, organizaciones, culturas

Relación circular Relación entre (Realimentación) reglas y códigos

Complejo

Cibernética

Comportamiento individual y de grupos entre sí en interacción

SISTÉMICOESTRUCTURALISTA INTERACIONAL

A. MATTELART P. WATZLAWICK C. LEVI-STRAUSS H. SCHILLER G. BATESON A. MOLES MARTÍN SERRANO

Sist. social (como sist. de control del sis. de comunicación)

Comunicación interpersonal y de masas

Dialécticas (tesísantítesis-sintesis)

Muy formalizado y complejo

Dialéctica hegeliana y marxista

Análisis materialista histórico y dialéctico

DIALECTICO

CUADRO 2: CORRELACIONES


NOTAS

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M. de (ed.), Sociología de la comunicación de masas, Gustavo Gili, Barcelona, 1979, pp. 173-189. (20) LASSWELL, M.D., “Estructura y función de la comunicación en la sociedad”, en: MORAGAS, M. de (de.), o.c., pp. 159-172. (21) WRIGHT, Ch, R., “Análisis funcional...”, en: MORAGAS, M., de (ed.) o.c., pp. 177-178. (22) ARIAS, M.A.-GARCÍA, J.- MARTÍN SERRANO, M., “Los modelos de la comunicación”, en: MARTÍN SERRANO, M. y otros, Epistemología de la comunicación y análisis de la referencia, A.C. Editor, Madrid, 1981, p. 111. (23) Ibid., p. 109 y ss. (24) Ibid., p. 115. (25) LAZARSFELD, F. - MERTON, R.K., “Comunicación de masas, gustos populares y acción social organizada”, en: MORAGAS, M. de (ed.) o.c., pp. 137-159. (26) HEIDBREDER, E., Psicologías del siglo XX, Paidós, Buenos Aires, pp. 246 y ss. También: KÖHLER, W. - KOFFKA, K. - SANDER, F., Psicología de la forma, Paidós, Buenos Aires, 1963. (27) DILTHEY, W., Introducción a las ciencias del espíritu, Revista de Occidente, Madrid, 1966, p. 37 y ss. (28) RUSSELL, B., El conocimiento humano, Taurus, Madrid, 1977, pp. 260-265. (29) PIAGET, J., El estructuralismo, Oikos-tau, Barcelona, 1974, p. 89. (30) LEVI-STRAUSS, C., Antropología estructural, Eudeba, Buenos Aires, 1968, p. 29 y ss. y 55 y ss. (31) Ibid., p. 251. (32) PIAGET, J., o.c., p.9. (33) ECO, U., La estructura ausente, Lumen, Barcelona, 1978, p. 399 y ss. (34) Cf. ARIAS FERNANDEZ, M.A. y otros., “Los modelos de la comunicación”, en: MARTÍN SERRANO, M. y otros., Epistemología de la comunicación y análisis de la referencia, A.C. Editor, Madrid, 1981, pp. 118-121. (35) Ibid., pp. 118-119. (36) ECO, U., o.c., pp. 415 y ss. (37) DIAZ GUERRERO, R., “Historia del Behaviorismo norteamericano”, en: Filosofía y Letras, nº 5, 45-46 (1952), pp. 59-98. (38) Cf. especialmente WATSON, J.B., El conductismo, Buenos Aires, Paidós, 1947, capítulo I; SKINNER, B.F., Sobre el conductismo, Fontanella, Barcelona, 1975, pp. 19-28. (39) Para los diversos términos conductistas, Cf. especialmente: WOLMAN, B.B. (ed.), Diccionario de ciencias de la conducta, Trillas, México, 1984, pp. 122, 161-162 y 290-292. (40) LASSWELL, H.D., “Estructura y función de la comunicación en la sociedad”, en: MORAGAS, M. de (ed.), Sociología de la comunicación de masas, Gustavo Gili, Bar-

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celona, 1979, pp. 159-172 (aquí, p. 159). (41) ARIAS, M.A. - GARCÍA, J. - MARTÍN SERRANO, M., “Los modelos de la comunicación”, en: MARTÍN SERRANO, M. y otros, Epistemología de la comunicación y análisis de la referencia, A.C. Editor, Madrid, 1981, pp. 101-116 (aquí p. 107). (42) BRADDOCK, R., “An extension of the Lasswell Formula”, en: Journal of Communication, 8 (1958), pp. 88-93. (43) MC QUAIL, D. - WINDAHL, S., Modelos para el estudio de la comunicación colectiva, EUNSA, Pamplona, 1989, p. 46. (44) ARIAS, M.A. - GARCÍA, J.- MARTÍN SERRANO, M., o.c., p. 108. (45) KATZ, A.-LAZARSFELD, P.F., La influencia personal, Hispano-Europea, Barcelona, 1979, pp. 18 y ss. (46) RODRIGO ALSINA, M., Los modelos de la comunicación, Tecnos, Madrid, 1989, p. 30-31. (47) CANTRIL, H., “La invasión desde Marte”, en: MORAGAS, M. de (ed.), o.c., pp. 190-203. (48) WOLF,M., La investigación de la comunicación de masas, Paidos, Barcelona, 1987, p. 32. (49) MORAGAS, M., Teorías de la comunicación, Gustavo Gili, Barcelona, 1981, p. 43. (50) KLAPPER, S.T., “Los medios de comunicación colectiva y la persuasión”, en: SCHRAMM, W. (ed.), Proceso y efectos de la comunicación colectiva, Ciespal, Quito, pp. 250-277. (51) Cf. GODELIER, M., Funcionalismo, estructuralismo, marxismo, Anagrama, Barcelona, 1975; ID., Lo ideal y lo material, Taurus, Madrid, 1989. (52) Cf. ADORNO, T.W., Dialéctica negativa, Taurus, Madrid, 1975; GURVITCH, G., Dialéctica y sociología, Alianza, Madrid, 1971; BLOCH, E., Sujeto-objeto. El pensamiento de Hegel, Fondo de Cultura Económica, México, 1982; FABRO, C., La dialéctica de Hegel, Columbia, Buenos Aires, 1969; FEO, N. de, Ideología-Dialéctica, A. Redondo, Barcelona, 1969; COLLETI, L., La superación de la ideología, Cátedra, Madrid, 1982; ALTHUSSER, L., Essays on Ideology, Verso, London, 1984. (53) MARTÍN SERRANO, M. “Los modelos de la comunicación: Propuesta de un modelo dialéctico para el estudio de los sistemas de comunicación”, en: MARTÍN SERRANO, M. y otros, Epistemología..., pp. 139-151. Entre los pensadores marxistas de la comunicación son A. Mattelart y M. Schiller los que llegan a presentar un modelo, aunque muy general y difuso. (54) PIÑUEL, J.L., La expresión, Visor, Madrid, 1990. Sus apreciaciones sobre modelos, en p. 125 y ss. (55) ARIAS FERNANDEZ, M. A. y otros., “Los modelos de la comunicación”, en: MARTÍN SERRANO, M. y otros., La epistemología..., pp. 131-132. (56) Ibid., pp. 133-135.

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(57) MARTÍN SERRANO, M., “Los modelos de la comunicación...”, en, o.c., p. 147. (58) Ibid., p. 150. (59) MATÍN SERRANO,M., La mediación social, Akal, Madrid, 1977. (60) SHANNON, C.E., “Teoría matemática de la comunicación”, en: SHANNON, C.E. - WEAVER. W., Teoría matemática de la comunicación, Forja, Madrid, 1981, pp. 43 - 150. (61) WIENER, N., Cibernética, control y comunicación en los animales y en las máquinas, Guadiana, Madrid, 1972; Cibernética y sociedad, Sudamérica, Buenos Aires, 1969. Entre la producción de N. LUHMANN, señalamos: Observaciones a la modernidad: racionalidad y contingencia de la sociedad moderna, Paidós, Barcelona, 1997; Confianza, Anthropos, Barcelona, 1996; Introducción a la teoría de sistemas, Anthropos, Barcelona, 1996; Sistemas sociales, Anthropos, Barcelona, 1998; La ciencia de la sociedad, Anthropos, Barcelona, 1996. (62) WIENER, N., The human use of human beings, Avon Books, New York, 1950, p.8. (63) WEAVER, W., “Contribuciones a la teoría matemática de la comunicación”, en: SHANNON, C.E. - WEAVER, W., o.c., pp. 17-42. (64) MOLES, A., Teoría de la información y percepción estética, Júcar, Madrid, 1975; Sociodinámica de la cultura, Paidós, Buenos Aires, 1978. (65) SHANNON, C.E., - WEAVER, V., o.c., p. 48. (66) ARIAS, M.A. y otros, “Los modelos de la comunicación (2ª parte)”, en: MARTÍN SERRANO, M. y otros, Epistemología de la comunicación y análisis de la referencia, Cuadernos de la comunicación, nº 8, A.C. Editor, Madrid 1981, pp. 117-137. (67) DeFLEUR, M.L. - BALL - ROKEACH, S., Teorías de la comunicación de masas, Paidós, Buenos Aires, 1966-1982, pp. 309-339. (68) McQUAIL, D. - WINDAHL, S., Modelos para el estudio de la comunicación colectiva, EUNSA, Pamplona, 1984, p. 51. (69) ECO. U., Tratado de semiótica general, Lumen, Barcelona, 1977, passim. (70) ECO. U., “¿El público perjudica a la televisión?”, en: MORAGAS, M. de (ed.), Sociología de la comunicación de masas, G. Gili, Barcelona, 1985, pp. 218-235. (71) BADURA, B., Sociología de la comunicación, Ariel, Barcelona, 1979, pp. 24-36. (72) Ibid., p. 30. (73) SINGH, J., Teoría de la información, del lenguaje y de la cibernética, Alianza, Madrid, 1972, p. 25. (74) RODRIGO ALSINA, M., Los modelos de la comunicación, Tecnos, Madrid, 1989, pp. 42 y 43. (75) GARCÍA-PELAYO, M., “La teoría general de sistemas”, Revista de Occidente, Tercera época, 2 (1976), pp. 52-59. Cf. BERTALANFFY, L. Von., Teoría general de sistemas. Fundamentos, desarrollo, aplicaciones, Fondo de Cultura Económica, México, 1976. (76) Cf. “Modelos matemático-informacionales”, en este apartado.

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(77) LILIENFELD, R., Teoría de sistemas. Orígenes y aplicaciones en ciencias sociales, Trillas, México, 1984, pp. 19 y ss. (78) MARTÍN SERRANO, M., “Concepto de sistema”, en: MARTÍN SERRANO, M. y otros, Epistemología..., pp. 75-90 (aquí, p.77). (79) Ibid., pp. 89-90. (80) WINKIN, Y. (comp.), La nueva comunicación, Kairós, Barcelona, 1984, pp. 27 y ss. (81) Cf. WATZLAWICK, P. y otros, Teoría de la comunicación humana. Interacciones, patologías y paradojas, Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires, 1971. Cf. también: ID., Pragmatics of Human Communication, Norton, New York, 1967. (82) ROIZ, M., “La familia desde la teoría de la comunicación de Palo Alto”, Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 48 (1989), pp. 117-136. (83) WATZLAWICK, P. y otros (eds.), The Interactional View. Studies at the Mental Research Institute, Palo Alto, 1965-1974, Norton, New York, 1977. (84) ROIZ, M., “La teoría de la comunicación de Palo Alto y sus limitaciones teóricas”, Revista Internacional de Sociología, 47 (1989), pp. 87-98. (85) ARIAS FERNANDEZ, M.A. y otros., “Los modelos de la comunicación”, en: MARTÍN SERRANO, M. y otros, Epistemología..., pp. 117-137 (aquí, p. 127).

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