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EDITORIAL

Número dedicado a Carlos Daniel Buselli, colaborador que renace en cada lectura que hacemos de su obra. El olvido es la muerte en todas sus formas. Hay tiempos cargados de negro y cruces que quisiéramos no ver ni sentir nunca; la pérdida quizá sea el más doloroso, cruel, y -a veces-, mortal sentimiento que puede experimentar el ser humano. Y es que la pérdida es una mezcla de palabras, sensaciones, recuerdos vívidos, reproches; culpas, deseos, anhelos, etcétera que se agolpan en todo el cuerpo y nos descomponen. Es algo natural, eso lo traemos desde el nacimiento: el sentimiento de orfandad, la falta de; la incursión en un nuevo territorio es el miedo terrible que sentimos a penas logramos ver la luz, la nueva vida. Y cuando experimentamos la partida de un ser querido, aquel recuerdo primigenio nos regresa con fuerza, reconocemos el dolor que nos produjo “lo nuevo”, el sentirnos solos en una nueva vida incierta. Ahí la pérdida nos abraza y nos dice que hay que reiniciar el camino pero solos, sin ese alguien que nos ha dejado a nuestra suerte. Luego el duelo, cenizas, madera y tierra…, creemos a ver visto la muerte, acaso también la nuestra. Mas la vida y todo lo que en ella habita es cíclica pues todo es contra y todo es causa y efecto. Con ello lo que pensamos ha sido la muerte es en realidad el regreso a la vida (¿ésta que conocemos?) y el efecto de esa pérdida es -bien canalizada-, crecimiento; de lo negativo a lo positivo. De la nada a lo que existe, por ello lo que pensamos dejó de existir, en realidad existe (¿en dónde?). Es cierto que somos seres tan acostumbrados a no sentirnos en el plano más intangible posible que olvidamos que podemos no ser todo lo que existe. Y que donde habitamos puede nos ser todo lo que hay. Pasar el duelo, vivirlo y digerirlo es vital para transformarlo en experiencia, en aprendizaje; que una vez conseguido, lograremos darle forma y vida a lo que ya no está en este plano existencial: transformar la pérdida en espacio ocupado, es lo que nos atañe. Ocupación que lleva nombre, forma y voz. Ahí radica la inmortalidad del que se ha ido, en ese recuerdo que irá de persona a persona hasta el fin de los días. Solamente así seremos capaces de hacer cumplir la norma de la contra: pasar de lo negativo a lo positivo. JUAN MIRELES http://wwwjuanmireles.blogspot.mx/

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3 de Diciembre de 2012 3

REVISTA BIMESTRAL

EDITORIAL Juan Mireles

El mundo de los ciegos

Director-Editor

Mario Islasáinz

De los bienes de este mundo

Editor

nadie nos pasa nada, Cristina Arreola

vivimos en gran peligro, Editor

Alejandro Montaño Editor

Natalia Masserano Deseos Arte de portada

Justina Cabral Publicidad online Números Anteriores

en vida muy apenada. Tan ciegos como un vestiglo no vemos del mundo nada. Juan Ruiz ‘El arcipreste de Hita’

Somos parte de una vivencia humana que está vinculada con otros seres y pese a nuestra individualidad, cohabitamos con más personas que ambicionan un fin similar: gozar de una cálida vida, extensa y con beneficios. Sin embargo, el panorama y las metas personales hace una separación entre cada uno de nosotros. Los ojos son el filtro que lleva a la comprensión y realización de nuestra vida, son el portal a la realidad con la que el cerebro mantiene una conexión; se sabe que éste es quien mira y lo hace a través de las pupilas. Un ciego no mantiene dicha relación y por ende tampoco un conocimiento de lo que existe a su alrededor. Es cierto que cuando se padece de ceguera otros órganos, en respuesta a la falta de funcionalidad de éste, se desarrollan con mayor agudeza; pero qué es palpar una flor, olerla quizás, si no se puede admirar la belleza de la que es portadora. La utilización de la palabra invidencia en el ámbito literario y filosófico alude a un tema controversial sobre quiénes son los que en verdad no pueden ver, y qué es eso que les impide mirar la auténtica realidad y que es representada con una tela negra que matiza su verdad hasta el punto de ponerla en duda. Remontémonos a la antigua Grecia, dos obras clásicas de la literatura, la Ilíada y la Odisea son atribuidas al aedo griego Homero, especialmente en este último poema aparece un personaje mitológico que es conocido por carecer de la vista y poseer los dones de la adivinación. Tiresias responde a las dudas de Ulises cuando éste desciende al Hades y le manifiesta a su vez el porvenir que le depara. Existe más de una anécdota de cómo fue que quedó ciego, algunas relatadas en Las metamorfosis de Ovidio. Este es el punto de partida naciente en la mitología clásica para hacer de la ceguera una metáfora que describirá a los verdaderos enfermos de nuestro mundo.


1. Último cantar de El libro del buen amor de Juan Ruiz “El arcipreste de Hita”. 4

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2. Arcipreste de Hita, El libro del buen amor, España, Edicomunicación S. A., 1999, p. 282.

INDIVIDUALIDAD La individualidad actual ha causado un distanciamiento entre personas, la supervivencia y responsabilidad de cada uno lleva a pasar por desapercibido todo problema social que no se inmiscuya en sus labores. Es aquí donde no solo la tolerancia decae sino la preocupación de lo que afuera esté sucediendo. En el Cantar de ciegos[1] las súplicas de los menesterosos ciegos comparten lo planteado, piden ayuda a quienes caminan por donde ellos se encuentran, asegurando una compensación buena además de divina si se presenta un cuidado a estos pobres invidentes: “Si de vos no lo obtenemos, otros bienes no tenemos con los que desayunar; no lo podemos ganar con estos cuerpos desgraciados, ciegos, pobres y apenados”[2]. Doble es su ruego, imploran a la gente por una miga de pan o una moneda, y a la vez a Dios y los santos por el pago que estos le darán a quien regrese a su auxilio. Si bien la intención iba inclinada hacia lo religioso, la idea principal se rescata: la atención al sufrimiento ajeno, a desviar la mirada hacia lo que se rodea y que tal vez es la verdadera realidad, la que casi nadie se atreve a mirar. Aquí la perspectiva de ceguera cambia, ¿quiénes son los que no miran? Aquellos suplicantes hombres que en penumbras conocen la crueldad e injusticia existentes o los otros, los que caminan, los que proyectados en sus ambiciones no doblegan su enraizada mentalidad y por consiguiente elaboran un juicio carente de razón. Hay dos maneras de vivir en oscuridad: una es nacer ciego y la otra es perder la vista después de años de vida. A diferenciación de la primera, en la segunda, cuando se desvanece la luz, aparece la nostalgia y las lamentaciones porque se rompió el contacto visual que existía con el mundo, y éste es el momento en que uno se percata de la mínima idea que se poseía acerca de la vida. Si la mayoría corriera con mucha suerte, se podría decir que llegará el día en que se termine este padecimiento y entonces la perspectiva de mundo cambie, porque una vez vista la luz, la oscuridad ya no se encontrará digna. Siguiendo con la diferenciación sobre la manera de ser un ciego, Ernesto Sabato en su Informe sobre ciegos[3] comprende la vida de Fernando Vidal Olmos y hasta dónde llega su locura que crea esta documentación tras una inquietante obsesión que desde niño poseía acerca de los ciegos y su afirmación al creer que existe una secta secreta dominada por ellos para controlar el mundo terrenal. Él refiere de nuevo este conflicto, pues los ciegos de nacimiento que se encuentran en la secta, rechazan a los que aparentemente pueden ver, mas existe un odio que predomina el anterior y es el odio hacia los advenedizos que de un instante al otro dejaron de ver; Fernando Vidal llama a este rencor un “orgullo de casta”.


3. Ernesto Sabato, Sobre héroes y tumbas, Barcelona, Sol, 2002, p. 251.

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El sueño. Salvador Dalí.

Este orgullo de casta es aún presente, no se ha erradicado todavía la diferenciación entre distintas clases sociales (situación demasiado explotada en las telenovelas). La circunstancia es muy peculiar y digna de un análisis: quienes quedan sin vista y están dispuestos a conocer ese nuevo mundo se encuentran con una barrera que les impide hacerlo y es el egoísmo de no querer que la verdad crezca y esté al alcance de muchos. ¿Quién esconde esta verdad? El conocimiento muchas veces se ha visto suprimido para algunos y el poder acompañado de la sabiduría ha hecho de esta fusión un verdadero problema. El conflicto ahora crece, estamos ante la paradoja de desear una erradicación de la ignorancia para ser una humanidad más progresiva y armoniosa y la superioridad que, junto con la pretensión, habita en quienes creen saberlo todo o en su caso, atesorarlo. Una de las conclusiones a las que el personaje llega es que si Dios gobierna el cielo, los ciegos deben de regir la tierra. Siguiendo con la falta de interés que predomina en muchos de nosotros, José Saramago en su Ensayo sobre la ceguera maneja, de una manera espléndida y clara, las consecuencias de una inalienable vida. Hace uso de la mencionada metáfora y envuelve a los personajes en una misma situación, son portadores de una ceguera blanca que nubla sus sentidos, revela la naturaleza del hombre, del poder, de la misma individualidad ligada a una dependencia que coexiste en toda la obra. La peculiaridad del caso es que crece el contagio al tener un contacto con la persona afectada y al igual que la ignorancia, llegará el punto en que el caos se haga presente: “por todos los diablos, la ceguera no se pega, Tampoco la muerte se pega, y todos nos morimos” [4]. NEGACIÓN Es así como se vuelven incrédulos ante el inexplicable suceso de quedar ciegos de un momento para otro, además de la redundante individualidad, de los recuerdos y la tristeza, también se encuentra una negación característica en ellos. Percatarse de no ver es evidentemente rápido o al menos eso parece, es aquí donde surge de nuevo el juego del deslumbramiento, ¿cuánto tiempo necesitamos para captar y después aceptar que quizás no vemos lo verdadero? Cuesta ceder ante opiniones ajenas y aunque no caeremos en un conflicto respecto a la tolerancia, muchas veces lo real o es distorsionado o pasa desapercibido a nuestros sentidos. La incredulidad del médico al tratar el primer caso de ceguera blanca demuestra la negación a lo que pasa frente a nuestros ojos, ahora es más tangible notarlo. El arraigamiento de ideas impide aceptar nuevas, la mente cada vez se cierra más ante un mundo que día a día crece en la mayoría de sus aspectos. Los ciegos se niegan a aceptar que no ven, pese a que sólo perciben oscuridad (o un manto lechoso). Ahora bien, la negación caracterizará a los ciegos, en un principio porque no quieren ver, después porque no creen que los otros logren hacerlo y lo que les resulta peor, que sea algo distinto a lo que ellos perciben.


4. José Saramago, Ensayo sobre la ceguera, México, Punto de lectura, 2006, p. 41. 6

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5. Ibíd., p. 245. 6. Ibíd., p. 106.

MIEDO Y VALOR La ceguera apresa a los que se encuentran bajo su dominio, y en ellos existe un miedo más grande e intenso, no conciben lo que en realidad sucede en el mundo, no perciben los hechos que en él acontecen, son cautivos del pánico y su indiferencia a la vez. Justamente ahora nos encontramos en una situación criticable y en proceso de una destrucción que día a día presenta límites mayores. Ante esta circunstancia, es inevitable caer en un estado de paranoia, mas hay que tener presente que temer, aunque sea un estado natural y propio del ser humano, nos coloca en una posición de completa indiferencia: mirar el embrollo y no decir nada, no hacer nada. En el ambiente creado por Saramago, solamente una mujer se libra del terrible padecimiento de la invidencia, nuestra figura de valentía se presenta en ella, quien, pese a que podría quedarse oculta y esperar a que se fueran los ciegos, decide enfrentar su mundo fingiendo ser una más de ellos. Y aunque encuentre en la situación cierto temor, comprende que la única manera de exterminarlo es mirar a su alrededor, analizarlo y buscar la mejor alternativa de contraponerse ante el presente mundo sucio y destrozado, ese en el que los ciegos, aún en pleno proceso de adaptación, solo enuncian quejas. EL DESCONOCIMIENTO Cuando el miedo nos acoge, confunde y paraliza nuestra asimilación, altera la forma en cómo actuar ante cierto suceso y a su vez causa en nosotros una pérdida del conocimiento respecto a lo que somos y todo aquello que nos rodea, algo como cuando se cree haber sido observado por algún ente fantasmagórico. Existen otros presentes, los sentimos pero nadie los ve con certeza. “Van como fantasmas, ser fantasma debe ser algo así, tener la certeza de que la vida existe, porque cuatro sentidos nos lo dicen, y no poder verla”. [5] Al lograr percatarnos de este hecho habremos abierto los ojos, estaremos en proceso de abandonar nuestra ceguedad. Los ciegos de nuestra actualidad no son quienes no miran nada, son quienes a pesar de mirar, regresan la vista y prosiguen con completa indiferencia. Tal vez ahora resulta más difícil evitar caer en el universo de los ciegos, pero estos mundos literarios permiten profundizar y hacer un análisis retrospectivo de cada uno de nosotros. El problema reside desde décadas y siglos atrás. No es sorprendente que Tiresias no pueda ver y sin embargo adivine y condene todo acto de quienes acuden a presenciar su sabiduría. Fernando Vidal Olmos estaba convencido de que aquellos ciegos no eran ignorantes, al contrario, tenían tanta influencia y poder para mantener discreción y no causar pánico a la población. Los contagiados de la ceguera blanca descubrieron la ambición y el poder que radica en el hombre, el instinto salvaje que conservan cuando la confusión los envuelve y lo ciegos que estaban desde antes que la epidemia comenzara. Como advertencia a los ingenuos, concluiría que formemos en nosotros un perfil de responsabilidad respecto a lo que ocurre en nuestra tierra, el anhelo del aprendizaje y la iniciativa propia. Es imposible conocer todo el universo, pero “en el país de los ciegos el tuerto es rey” [6] Bibliografía. Arcipreste de Hita, Libro de buen amor, España, Edicomunicación, 1999. Sabato, Ernesto, Sobre héroes y tumbas, Barcelona, Sol, 1961. Saramago, José, Ensayo sobre la ceguera, México, D.F., Punto de Lectura, 2009.

Por Alba Monserrat Hernández Cervantes


Extravíos de la conciencia

1) El término

Yo también me llamo Vincent; tú también, ¿cómo te llamas?

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Axolotes, gallinas, cuadrúpedos, mariposas: ¡cuidado! Sabatinos mañaneros, alamedos libertinos: ¡alerta!

Carlos Daniel Buselli (1949-2012) M En mi sueño se presentó la M. Sutil, color naranja. M de mujer. En mi sueño se presentó la M. Lenta. Su vértice estiraba M de mujer. Sus columnas abiertas. Pies pequeños nacían. Lenta M de mujer. Su vértice estirado. El mas bello de los Montes. Columnas hecha piernas. Piernas hermosas. Piernas deseadas. Posición de amante. Portal de vida. M de mujer. Abracé el sueño. Vi la otra cara de la luna. Pink Floyd, la música aportaba. Lenta. Piernas de Mujer M de mujer tu nombre. Desperté. Solo desperté, solo. Carlos Daniel Buselli. Argentina. Julio 28 de 2012. Poema Del Libro Solo Para Verte (poema que nos hizo llegar, a la revista, Daniel Buselli para su posible publicación, y ya nos fue imposible darle aviso de su selección). Autor que colaboró con su texto “La cultura en la Patagonia argentina (1º Parte)”, en el tercer número de Monolito. Descanse en paz.

Alarma: el Chupacabras, el pariente pobre del vampiro; el alebrije diabólico ataca de nuevo. Es un lobo con alas de murciélago y garras de político, dicen unos. Es una broma con cuerpo de hipopótamo, dicen otros. Es la representación de la figura zoomorfa clásica, apunta el hipster anunciándose. Dicen los más viejos: es como María Félix, pero sin el “María”; la puritita fiereza bella, sin rostro ni figura ni retrato. ¡Aguas! Se parece a ti, igual de ojón, grita el niño más feo. Alarma: viene el catoblepas, la quimera, el prestanombres, la alegoría más temida; que visibles ahora, colorean incesantes pátinas y calles. En la Alameda la especie ya es imprescindible, los curiosos se apresuran un lugar en la sombra de la grada. Por lo pronto, los rostros convencionales ascienden calle arriba a buscar botanas para el imprevisto evento. A lo mejor es cierto, a lo mejor es probable, a lo mejor es pura fantasía, pero hay algo de fondo: quizás eso del extravío de la conciencia que creó deliciosos monstruos, provoca, más que nuestro asombro, nuestra complicidad reptante. Ya el desfile inventa la avenida y la transfigura a placer, probándola con una alegría coloridamente artificial, tan idílica como las canciones provincianas que a fuerza de trompeta y tambor marcan el paso. A ritmo de llantas, rodeados por la batucada, un águila blanca con cuerpo de tigrillo y un puercoespín con facciones de oso hormiguero, ratifican los sueños de un artesano, que despertó del letargo para impulsar las fuerzas de la naturaleza hacia una metamorfosis instantánea. El cortejo, el concurso, los claros clarines de la tarde, los gritos que anuncian la algarabía de camarógrafos y fotógrafos. En Reforma, al principio, mitad y final de cada manzana, acechando; los bustos y monumentos se yerguen, broncíneos, pétreos, en sus mares de cemento. La figura del alebrije rápidamente se multiplica, aleccionándolos con muestras de insensatez, porque ellos todavía ambicionan lugares pintorescos. La multitud camina, grita y salta, se vuelve una sola entidad compacta y se fragmenta en seres tan distintos unos del otro que apenas los hermana el razonamiento del amontonamiento para entrar al Zócalo. En el embotellamiento se reflexiona sobre la política o se batalla contra la explosión de los automóviles. Los de atrás empujan inconscientemente, incitan a la victoria, ánimo, ya vamos a llegar. ¡Miren! Ahí hay otro alebrije, uno muy grande, dice la multitud, mientras voltean al unísono hacia las alturas. En el cielo quedan aún las criaturas contrahechas y extrañas, algunas muy bellas pero incapaces de sobrevivir en las condiciones naturales de la ciudad. Éstos son los alebrijes, bestias de dos o más cabezas; cuerpo de mamífero o reptil, patas de ave o cola de pez, con alas o sin ellas, escamas donde debería haber plumas o plumas donde debería haber pelo, cuerpos de insecto cubiertos con pieles de lagarto, roedores protegidos con élitros que cubren unas alas delgadas y sedosas. Son monstruos hermosos, que en su aparición somnífera: para ser, necesitaban ser vistos.

Por Óscar Bono


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Renato Luiz Masson

renato-masson@ig.com.br

Renato Luiz Masson es artista plástico brasileño, graduado en Educación del Arte con especialización en Artes Plásticas y Diseño, Facultad St. Louis Jaboticabal, SP. Estudió en Italia con el artista Cube Willam Tode. Tiene especialización en Docencia de la Facultad de São Luís Jaboticabal, SP. Especialista en todo tipo de esculturas, moldes y fundición a la cera perdida. Renato ha mostrado su trabajo en innumerables exposiciones colectivas e individuales y ha sido ganador de varios premios. Algunos de los lugares donde ha expuesto, de manera individual, su obra: Universidade Federal de São Carlos (1999 e 2001). Museu Histórico Cerqueira César em São Carlos (2000). Oficina Cultural Sérgio Buarque de Holanda (2000 e 2002). Espaço Cultural Faber-Castell I (março/2000). Espaço Cultural FaberCastell II (abril/2000). Espaço Cultural de Barra Bonita (2000). Empresa Tecumseh do Brasil (2001). Shopping Iguatemi de São Carlos (2002). Espaço Cultural da Assembléia Legislativa de São Paulo (2003 e 2005). Rotary Club de Itápolis, SP (2004). São Carlos Clube, São Carlos, SP (2005). 11º Semana de arte e cultura da USP, São Carlos (2006). Espaço Cultural da USP - São Carlos (2007). Biblioteca da UNESP – Jaboticabal (2008). Espaço Cultural da USP - São Carlos (2008). Espaço Cultural da USP - São Carlos (2010).


RELATOS

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Hombres en extinción Vine a Comitán porque Rita, mi esposa, lo decidió. Quizá el frío te inspire para escribir, dijo para convencerme. Sin embargo, escribo poco, a veces nada, pero a Eduardo, nuestro bebé de seis meses, el clima le benefició. No llora y duerme como oso en invierno. A Rita el fresco también le favoreció. Al fin luce sus dos suéteres de estambre y duerme la mayor parte del día. En cambio Tuxtla era un infierno, en palabras de mi esposa. Es como una olla donde la gente hierve al calor del sol. Todo es agitado. Las calles, atestadas de coches y personas, son como venas hinchadas a punto de reventar mientras que el centro, asfixiado como un corazón con triglicéridos, estalla entre cláxones y gritos. Aquí por lo menos nos saludamos entre vecinos y se vive en calma. Renté una casita rectangular con dos recamaras y una sala comedor en el fraccionamiento Monteverde. Las viviendas están separadas por una barda que no llega al metro de altura, por lo que es posible vernos entre vecinos, además de oírnos. Frente a donde rento, viven cuatro mujeres. Una es chaparrita con el pelo pintado de rojo y las raíces negras. La otra es alta, gorda y con una nariz ganchuda. La tercera es delgada con las piernas firmes y esbeltas. Tiene la piel blanca y la cara bonita. La última es una vieja arrugada y amarilla como una hoja seca. Se emborrachan todos los días oyendo a los Temerarios. Una tarde, cuando lavaba los pañales de Eduardo, escuché por casualidad la plática que mantenían. Estaban resentidas contra los hombres. Las cuatro afirmaron que los varones somos unos hijos de la chingada, putos, pocoshombres y cobardes. Que sólo las buscamos para coger y luego las botamos como a un objeto. En lo que decían esto, yo empecé a sentirme mandilón, pues no es fácil mantener la frente en alto mientras cuatro mujeres resentidas nos miran, en tanto uno lava los pañales del hijo, las blusas y los pantalones de la esposa. Para cuando dijeron que los hombres éramos unos pendejos, que pensamos con los huevos, entre una cucaracha y yo no había mucha diferencia. ¿Y porqué pienso esto?, me dije tratando de recuperar la confianza, si yo, Ornán, el hombre que barre, trapea la casa, lava los trastos y la ropa de su mujer, que escucha música clásica, lee y escribe, a veces, por las noches, bien podría ser parte de una galería titulada: hombres en extinción. Pensar esto me inspiró confianza y al instante exalté el pecho y levanté la cabeza como un caballo amaestrado, pero en el momento que empezaba a sonreír de oreja a oreja, Rita, cigarro en los labios, pelo revuelto, playera raída, y ojerosa, salió y gritó: — ¡Qué!, ¿aún no terminas con la ropa? Mis vecinas, en especial la de piernas esbeltas, me observaron como si presenciaran la masacre de un sapo y rieron en silencio. Rita las vio retadora y yo balbuceé: — Ya casi. Mi esposa dio una fumada larga y volvió a la casa porque Eduardo lloraba. A prisa enjuagué la ropa y la seguí como perro con la cola entre las patas. Del otro lado de la barda escuché: —Pobre pendejo. Por Ornán Gómez


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Angélica y Medoro

RELATOS Por Daniel de Cullá

Sobre la higuera danzaban las estrellas venidas en surcos por el cielo y sus puntas de alas besaban la espuma de las aguas. Ved aquí los amantes elaborando con palabras de amor esa simpatía que se expresa en general más inequívocamente por las preposiciones a ó por. La pasión sexual aletea resoplando como dioses marinos a través de ese roce de labios en álcali volátil, especie de goma resinosa que se pegaba a los rosados guijarros entre inmensas olas amantes rodeadas de cadillos, la bardana menor, el fostón, el Amor al uso y el Amor de hortelano, el amorejo, el lampazo. Angélica, la amada, es como esa lección que canta la Iglesia Romana para la bendición del cirio el sábado Santo. Medoro, el amante, sobre el espejo movible del agua, de cuerpo entero, era para Angélica un ente mitológico por el cual y a través del cual evidentemente ella quiere diseminar su alma. Cariñosos y amables, angelicalmente, con inocencia y candor, haciendo líquida una consonante por su unión con la que le precede, espejean, relucen y despiden resplandores como lo hace el mar; se mojan y se pegan a sus cuerpos, tendiendo a ensancharse y derramarse, no teniendo forma propia y adaptándose a las de los cuerpos que les contienen. Su abrazo se hace poema celestial, ellos dos como unos jóvenes con alas y también como mariposas, pero hombre y mujer sobre todo, para todos y para ellos solos, cuando el amor va lentamente rumbo al faro y, al huidizo paso de los místicos, resuena el diálogo luciente de los dos al amor de la corriente, y se crece el vástago de la pita. De la parte al abrigo del viento se les oye murmurar: -Angélica: Obras son amores y no buenas razones, Medoro. -Medoro: Angélica, ya sabes, amor de niña, agua en cestilla. Que amor con amor se paga. * Angélica: Amor de asno, coz y bocado. Amor loco, yo por vos ¿y vos por otra? Amorgados, como el pez que se adormece comiendo morga, alpechín, coca de Levante, lamidos por esas aguas cual aguaza que sueltan las aceitunas amontonadas antes de la molienda, los amantes, tumbados cuan largos son sobre su propia imagen se hunden hasta una cierta profundidad del alma calando mucho de proa y embestidos directamente a la playa para quedar bien varados, mientras los moluscos que horadan las piedras se esconden en los agujeros que hacen.

Refutación de la muerte Se dice que segundos antes de morir, la mente humana recrea, gracias a una inusitada memoria, todos los momentos significativos del agonizante. La vida pasa ante nosotros como un forward de película. Recreamos mentalmente nuestra vida en cuestión de un segundo. Al término de esta experiencia morimos. A pesar de la intrínseca dificultad para encontrar informantes que constaten la veracidad de esta experiencia, atengámonos a ella y reflexionemos un momento al respecto. Hay muchas razones que justificarían esta prodigiosa operación mental. Mencionaré sólo dos de ellas. La primera: el ego, antes de morir, repasa cada momento de su vida en un intento por buscar sentido a la misma. Antes de desvanecerse, pongámoslo así, desea saber si su existencia en este mundo tuvo algún sentido, o si fue vana su estancia aquí. La segunda, de un carácter más bien metafísico, refuta la existencia de la muerte.


RELATOS

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Buñuel y Alcoriza Un segundo antes de morir, la mente proyecta para sí misma la película de nuestra vida, en cuyo extremo se encuentra, sobra decir, nuestra agonía. Ahora, al llegar a este punto del drama, la mente nos haría presenciarnos justo en el segundo en el que comenzamos el recuento de nuestra vida, y presenciar, por consiguiente, la película de nuestra vida dentro de la película de nuestra vida. Esta hipótesis, fácil de refutar en lo sensible, no lo es en lo intelectual, pues basta con que imaginemos que el tiempo es continuo e infinitamente divisible para hacer posible esta operación. De ser así, nunca nos encontraríamos con la muerte, puesto que justo antes de terminar con el recuento de nuestra vida, nos toparíamos con ese punto en el que nuestra experiencia comienza con esta postrera experiencia, y nunca llegaríamos al final de la cinta, a la muerte. Intuyo que esta operación mental es en realidad una artimaña del Ser que, para burlar a la Muerte, crea un tiempo cíclico engendrador de círculos concéntricos cada vez menores, que hacen, por muy inconcebible que esto parezca, imposible nuestra muerte y nos hacen, milagrosamente, inmortales.

Por Andrés Villavicencio

Buñuel se acomodó en el asiento, y como de costumbre ordenó un martini al camarero del elegante bar donde habitualmente se reunía con su amigo y paisano Luis Alcoríza, considerado entre los críticos de cine, como el único discípulo del cineasta español radicado en México. El lugar ubicado en un hotel de la zona rosa, que aún vivía los esplendores de la década de los setenta, era frecuentado por hombres de negocios y por intelectuales que invariablemente acudían acompañados de mujeres que además de bellas, impregnaban el ambiente con sus fragancias de perfumes caros y sus atuendos vistosos y provocativos, pero conservando el buen gusto y el refinamiento de las damas habituales a esa clase de lugares. Luego de iniciada la charla entre los dos personajes, Alcoriza notó que una mujer lo miraba con insistencia desde su asiento en la barra, sus piernas se mostraban generosas debido a la posición y a la mini falda que llevaba puesta, desde su lugar la atractiva mujer continuó mirando al cineasta al punto que éste no tuvo más remedio que levantarse e ir a reunirse con ella. Buñuel acostumbrado a las andanzas de su amigo, permaneció en su asiento, inmutable ante la conducta de Alcoriza. Y es que Buñuel conocía muy bien las debilidades de su amigo, entre las que se contaban su obsesivo interés por las mujeres, y la tendencia compulsiva para contarle sus innumerables hazañas de don Juan. Ser director de cine le facilitaba las andanzas, aunque últimamente se decía preocupado por la decadencia que inevitablemente habría de llegar. Al cerrar la puerta de la habitación, Alcoriza sonrió satisfecho, ésta era una muestra inequívoca de que todavía le quedaba cuerda para estos menesteres, su éxito con las mujeres quedaba confirmado con esa aventura iniciada media hora antes en el bar del lujoso hotel donde solía tomar la copa en la grata compañía de Buñuel -que pena con el maestro, lo dejé sólo-, pero él comprenderá que una cómo estas, hubiera sido un pecado desaprovecharla. Recostado en la cama, Alcoriza se situó al lado de la mujer que con los pies colgantes esperaba que el otro iniciara los escarceos de rigor. Lentamente le fue desabotonando la blusa, cuando el maduro galán se acomodó para besar el torso desnudo de la damisela, miró sorprendido las letras dibujadas con lápiz labial en el vientre de ésta: “Regalo de Luis Buñuel”. Abajo en el bar, Buñuel saboreaba su bebida predilecta. Una sonrisa burlona se delineaba en su rostro. Por Ángel Gaona


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Mujer de Tehuantepec Caheva Nace en la ciudad de México en 1973. Pintor autodidacta, con preferencias figurativas; sin pretensión alguna de corriente. Le interesa el simbolismo suscrito en atmósferas oníricas. Plantea cuestionamientos existenciales y los proyecta a un escenario futuro. Ha expuesto en Ámsterdam Holanda, Barcelona España, La Habana Cuba y en diversas Galerías de la ciudad de México. http://caheva.deviantart.com/gallery


MICRORRELATOS Páramo

Raúl Allain

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www.raulallain.blogspot. com

Por Alejandro Ruiz

En el páramo hay una sola casa. Un hombre y una mujer discuten, de ella nacerá un hijo que vivirá en la casa del páramo. Sus otros hijos juegan con un perro en el páramo, junto a la casa. La mujer pare una niña muy pequeña, el hombre pasa todo el día lejos de la casa del páramo, trabajando. La comida no es suficiente para la madre y su leche tampoco lo es para su hija. Fue el hombre quien enterró a la niña a pocos metros de la casa del páramo. El perro escarba la tierra buscando el cadáver.

Cita a ciegas

Por Mara Robles

Cuando llegué a la Sombrilla Rosa y noté que era él, mis ojos sólo pudieron ver sus anticuadas mezclillas, azul claro, casi a la altura del ombligo. Increíblemente aún usaba su celular enganchado en la correa, y me hubiese atrevido a apostar que ese estuche no portaba un touch screen precisamente. Sus zapatos eran insípidos mientras que su polo chillona estaba abotonada hasta el cuello. Soy demasiado valiente o demasiado curiosa. Me quedé. Al poco rato Cuauhtémoc comenzó a hablar de Tolstói, de Marx, de Nietzsche y hasta de Cienfuegos. Entonces lo supe: yo estaría dispuesta a llevar el 2011 hasta el clóset de aquel hombre.

La mosca

Por Pedro Carrasco Garijo

En el instante siguiente al manotazo surgió en él una idea, bueno más que una idea era una reflexión, mejor dicho, una pregunta insignificante sobre algo insignificante: ¿Por qué lo he hecho? Sí, esa fue la cuestión generada justo después de matar la mosca. Al principio no le hizo el menor caso a dicho pensamiento, pero conforme fue pasando el tiempo, el hecho fue tomando cuerpo y cuerpo y más cuerpo, hasta convertirse en una obsesión. Después de muchos años, la interrogación seguía activa incluso en el mismísimo instante en el que el juez le comunicaba el veredicto por los crímenes cometidos.

Lima, Perú, (1989). Estudiante de Sociología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fundador del Grupo Suicidas y editor de la trilogía: Suicidas Sub 21 (Editorial electrónica Remolinos, 2009 / Portal de Humanidades Liceus, 2008), Suicidas Sub 21: versión 2.0 (Feria virtual. I Feria Internacional del Libro Arequipa, 2009) y Suicidas Sub 21: versión final (Editorial Mondo Kronhela Literatura, 2010 / Revista Almiar, 2010 / Portal de Humanidades Liceus, 2010). Ha sido incluido en antologías como Catástasis 2011 (Ediciones OREM, Trujillo, 2011), Pinceladas poéticas (Sociedad Peruana de Poetas, Lima, 2011), Veinte poetas: Muestra de poesía contemporánea (I.FD. Editor. Lima, 2010 entre otras. Actualmente, es Presidente del Instituto Peruano de la Juventud (IPJ) y codirige el sello independiente Río Negro. Ha publicado Poéticas (Raúl Allaín. Editor. Lima, 2010), Suicidas Sub 21 (Raúl Allain / Iván Fernández-Dávila. Editores. Lima, 2010), La cientificidad del consciente (Editorial Emooby, 2011), Convergencias: Muestra de poesía contemporánea (Editorial Río Negro. Lima, 2011) y Poiesis Hispanoamericana:Selección de poesía contemporánea (Editorial Río Negro, 2012).

www.editorialrionegro.bl ogspot.com


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MICRORRELATOS

Sopa

Por Carlos Daniel Buselli

El vapor insulso empaña los vidrios helados. En el agua hirviente las cebollas juegan a flotar. Ojitos de aceite reciben el único puñado de arroz. Arranca dos hojas de albahaca, las corta con sus dedos, huele sus manos y disfruta el perfume de albahaca. La lluvia verde se entrega a la sopa blanca. Salpimienta, revuelve suavemente. En un rincón, Velcha amamanta los cuatro cachorros negros. Sobre la mesa, una nada de pan y una nada de queso. Siente el cansancio de la pobreza, odia la sopa blanca. Sus ojos casi estrábicos por la ira, develan que no perdonará su traición. Estalla en odio, se levanta, tira la silla y empuja la mesa, toma sus hombros y quedan enfrentados. El golpe llena su asombro por el frío de la cuchilla que penetra. Siente el olor a albahaca. No se resiste. Mira sus ojos traidores. Sin gritos ni palabras, casi sin vida va cayendo. Alcanza a ver un chorro de su sangre que se integra a la sopa que cambia de color.

Pésame

Por Mabel Escribano

Sentí sus pasos sin prisas.

Personalidad múltiple por Selene García Abrió mostrándome con un gesto sus manos solas, después de cincuenta años. No lloró. Se abrazó a mi silencio sin decirme nada. No tenía consuelo, ni yo palabras.


POEMAS

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SED Surcando la tormenta y metida en el vendaval todo se vuelve visceral metiéndose la aguja demasiado cerca.

Llora por tus pecados, niña, pues solo nacer a este mundo nos vuelve rebeldes y oscuros.

Deja que caigan tus lágrimas, vida, porque no hay mejor día para dejar salir el mal más profundo.

Siempre en la misma marcha y la misma cara de la moneda, es la misma sed la que no te deja y te pone de nuevo presa entre tus cadenas. Sara Badia Clement

Noche africana Tu vello púbico me recuerda una noche africana.

Christhian García Mirafuentes


En los rincones de Mayo En los rincones de Mayo observo 16

Mayo. Sólo Mayo.

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una mirada

el resto es un mero trámite

agazapada en el fondo norte de mi memoria

sin computo de tiempo.

en la alta y franca memoria en que quedó varada

Tan sólo meses que deshojar del calendario,

por un particular calendario

de los que prescindir a toda costa,

deshojado hasta el mes de Mayo

a los que abominar de praxis teorema

una mirada agazapada.

o vocabulario alguno.

En cada uno de sus 31 días

Y mientras tanto

de perpetua vigilia

el mundo estalla

me siento

y llega el mes de Mayo

-ya casi como un ritual-

y yo vuelvo a merodear

a observar por su ventana

por mi memoria

de pico de horas

buscando ya como una ceremonia

esa mirada agazapada

o liturgia anual e inexorable

que continua firme,

con legislación vigencia o reinado

anclada

mensual

sin regalar siquiera un pestañeo

a esa mirada

ni la más mínima flojera

inmutable

como esperando rememorar de viva conciencia

que desde su madriguera

algún suceso

construida con piedritas sobrantes de otras estaciones

tragedia o milagro -lo desconozco-

también me observa

que la hicieron permanecer acá

y me observa

inmóvil

quizá

a la espera de que algo suceda

hasta que alguno de los dos

omitiendo el transcurrir del resto de los meses.

cierre los ojos.

Sus años, inician terminan y recomienzan en Mayo sus ojos de un mes y 31 días no admiten discusión alguna. Mayo. Sólo Mayo.

Jonay Castro Casañas


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Un consejo letrado y transparente

Quiero

Un consejo letrado y transparente,

Quiero

de quien fuera, en su vida, un escritor,

tenerte cerca

fuese al labio azaroso de un señor,

mirarte entre el mundo y mis ojos

que profesa su escarnio de mal diente.

hablarte al oido mientras mi voz se desvanece

Pero un joven bisoño, aunque carente,

y una lágrima se evapora.

del verbo que hace andar al trovador,

Quiero

se mostró como un roble; con pudor,

navegar por las nubes

diose vuelta y anduvo raudamente.

al compás de tus besos en mi piel hacer de este momento un eterno sueño.

Señor, la juventud es un tesoro,

Quiero

el siglo que nos cubre es muy moderno.

volar por ríos de luz

Le invito a degustar del buen cereal,

donde el tiempo detenido nos observe acariciando el humo en un sentimiento puro.

que le hinchará de paz y buen decoro.

Quiero

¡Publíquese! gritó un librero externo.

transitar el mar de la conciencia

Sane pues, su estreñimiento mental.

sin que nada oscuro

Ángel Alfredo Borges

empañe mi memoria. Quiero cerrar la calle de la confusión y avanzar en mi camino respirando libertad.

Michelle Chavarría Casanova


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Proemio del alba

…y de pronto estabas ahí,

descendiendo a cuentagotas por la noche:

resurrecta,

fluida en tu vaivén de horas negras.

Atisbo de almíbar y reclamo,

entre la piedad y el alba muerta,

volvías

ante mi grito inútil a mi silencio, el menesteroso.

Mónica Ávalos Valladares


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PRESENCIAS

Natalia Masserano

www.natimasserano.blogspot.com


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JUNTO A MÍ Natalia Masserano es escultora argentina. Su obra “Deseos” es la portada de este quinto número de Monolito. Artista que ha sido publicada en diversas revistas y ha mostrado sus obras en varias exposiciones. Igualmente su trabajo ha sido merecedor de gran cantidad de premios y menciones honoríficas.


LA ENTREVISTA

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WILMER LUGO Nació el 19 de Diciembre de 1956 en San Lorenzo, Estado Zulia, Venezuela.

Ha participado en innumerables exposiciones colectivas: 1981 Centro Universitario. Avignon, Francia., 1982; Casa de Actividades Culturales de la Ciudad Científica. Lille, Francia, 1983. Ecole Nationale Supérieur D’art Décoratif. Paris, Francia. Fundación Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre. Paris, Francia. 1983: Embajada de Venezuela. Paris, Francia. “El Infinito Canto de este Sol”. Exposición Inaugural del Museo de Arte Contemporáneo del Zulia (MACZUL). Maracaibo, Venezuela. “Al Margen”. Galería de Artes Visuales Emerio Dario Lunar, Universidad del Zulia, Maracaibo, Venezuela. 1999: “De Costa a Costa” - Exposición Itinerante. Secretaría de Cultura del Estado Zulia, Cabimas, Bachaquero, Machiques y La Villa de Rosario, Venezuela. 2003: “La Luz del eterno Equinoccio”. World of TUI, Berlín, Alemania. Von Maracaibo nach Berlin”. Galerie Tantow, Berlín, Alemania. Artistas de la galería”. Entre otras más. Exposiciones Individuales: 2004, “Die Schöpfung der Tropen”. Galerie Tantow, Berlín, Alemania. 2008, “Genesis en el trópico“.

Cuéntanos sobre ti, ¿cómo es que nació tu interés para dedicarte a la pintura? Esto nació desde que tengo uso de razón. Recuerdo que estudiaba primer grado de primaria y tendría unos 7 años cuando uno de mis hermanos, que estudiaba 2 grados más que yo, fue a mi aula de clases y con tizas de colores realizó en el pizarrón una composición de la Virgen San José y el niño, la huida a Egipto, y en ese momento quedé tan impresionado que me dije “esto es lo que quiero ser y hacer: pintar".


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Platícanos acerca del artista plástico, ¿cuántas horas al día te requiere, si llevas un esquema de trabajo? Eso depende: cuando estoy desarrollando la obra, de repente trabajo 10 o más horas. Como de repente; si no veo en un momento determinado cómo seguir desarrollando la obra me tranco y espero hasta que ella (la obra) me permita volver a seguir con nuestra conversación. Yo solo hago lo que ella me pide. Es como una mujer que estás conociendo, al principio la ves de lejos y te agrada, y poco a poco te vas acercando y conversas con ella hasta que te conviertes en su amigo, ella te platica cosas y yo solo las plasmo en forma y colores.

¿Qué lenguaje encuentras en la pintura? ¿Por qué escoger la plástica como medio de expresión? ¿Por qué el músico escoge tocar un instrumento o crear música?, ¿por qué una persona decide estudiar medicina? Yo en realidad no escogí ser pintor... esto me escogió a mí desde que era un niño. En una época quise alejarme de la pintura y creé dos empresas, una de publicidad, y luego una pequeña fábrica de lámparas y artículos artesanales de cerámica, y me iba relativamente bien; pero un día, algo ebrio, le dije a mi señora que no seguiría haciendo eso, que sabía que no nos iría bien económicamente, pero que yo era pintor y eso sería lo que haría. Tengo más de 40 años en esto y cada día me doy cuenta de lo lejos que estoy del final y lo lejos que estoy de terminar de aprender a pintar.

En la actualidad el arte plástico se propaga con nuevos proveedores de ésta, que ofrecen distintas vertientes de estética, ¿qué propuesta hace original a Wilmer Lugo en su obra? La única propuesta de Wilmer Lugo es pintar lo que siente, y tratar de ser honesto con lo que hace; no me interesa estar de moda, es más, me alegra no estar de moda, no soy un decorador de espacios: soy un creador de sueños. Yo no pinto cuadros, pinto sueños. ¿Cómo y cuándo logras exponer tu obra en otras latitudes? Años atrás era más fácil. En este momento en particular, por cuestiones políticas en mi país (Venezuela), a los artistas se no hace cada vez más complicado poder exponer en el exterior, a pesar de que al menos en mi caso, siempre me llegan gentiles invitaciones para participar en muestras colectivas en otros países; por las dificultades cambiarias en mi país (es casi imposible conseguir dólares normalmente) se nos hace una tarea difícil, no tenemos el apoyo del gobierno. Hace poco envié una obra a Italia y solo el costo de envío era el equivalente a unos 180 dólares del cambio de nuestra moneda. Entonces no es fácil poder estar participando en eventos en el exterior.

Muy en particular, en Venezuela ¿qué están creando los artistas locales y cómo lo diferenciarías con el resto del mundo? La obra de los venezolanos (al menos la que yo conozco) es bastante polifacética; tenemos artistas de gran envergadura, la obra de muchos venezolanos es bastante apreciada en el exterior; pero definirla bajo un concepto... creo que es difícil, y no creo ser el más indicado para hacerlo.


¿De qué manera crees que ayuda la lectura de una obra plástica con la lectura literaria?

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Una se desarrolla con formas y colores, la otra de forma literaria. Una conversa y se expresa de forma íntima, trasmitiendo sensaciones por medio de lo visual; la otra lo hace por medio de la palabra escrita. Las sensaciones son similares, son hermanas que se expresan de forma individual, pero al final conllevan a un mismo desenlace: compartir los sueños y las inquietudes internas, personales.

¿Qué proyectos tienes en puerta, o qué crees que le depara a tu obra en el futuro? No tengo ni idea. Eso es algo que con los años he aprendido: que lo que ha de llegar, si el universo y Dios así lo quieren, llegará. Te pongo un ejemplo, desde hace casi un año he estado planificando una muestra individual para mostrar en conjunto mi última obra, y siempre ocurre un imprevisto. En estos momentos voy a participar en una colectiva en Caracas con 4 obras, y un grupo de artistas del Zulia, y ya decidí que cuando quiera el universo que se me de la individual, en ese momento será. Ya no vivo de impaciencias, vivo de tomar las cosas con calma.

¿Podrías darnos algún medio de contacto mediante el cual la gente pueda llegar a ti y a tu obra? Mi correo es wlart6@yahoo.com. Por Facebook me pueden buscar con el nombre de Artista Plástico Wilmer Lugo. En Youtube pueden ver videos míos: Virtual Exposition Wilmer Lugo in Slovakia, Wilmer Lugo great images from Venezuela, o solamente entrando en el buscador de Google y escribir, artista plástico Wilmer Lugo. Allí podrán encontrar unos 20 sitios donde aparezco. Les estoy agradecido por su gentileza e interés en mi obra, son muy amables.

Gracias, Wilmer.


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FOTOGRAFÍA María Luisa Arellano

Abrazo Nocturno


FOTOGRAFÍA Fotografías de María Luisa Arellano (México)

Alas de arcoíris

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COLABORADORES Alba Monserrat Hernández Ángel Alfredo Borges Ángel Gaona Andrés Villavicencio Alejandro Ruíz Carlos Daniel Buselli Caheva Christhian García Mirafuentes Daniel de Cullá Jonay Castro Casañas Mabel Escribano María Luisa Arellano Michelle Chavarría Casanova Mara Robles Mónica Ávalos Valladares Natalia Masserano Óscar Bono Ornán Gómez Pedro Carrasco Garijo Raúl Allain Renato Luiz Masson Sara Badia Clement Wilmer Lugo

GRACIAS A TODOS.


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Visiten la revista literaria espaĂąola Los sĂĄbados, las prostitutas madrugan mucho para estar dispuestas. http://www.revistaliteraria.es/


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