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CÓMO CRIAR MEJORES PECES

El futuro de la

NGENESPANOL.COM | JUNIO DE 2014

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VOL. 34 • NÚM. 6

26 JUNIO DE 2014

2

Intacta

48

En Perú, un arqueólogo polaco logró ganarles a los saqueadores y descubrió un tesoro andino.

Para los habitantes aislados de Siberia, la asistencia médica está en el vagón de un tren.

Por Heather Pringle Fotografías de Robert Clark

26

La evolución de la acuicultura

Tren para los olvidados Por Joshua Yaffa Fotografías de William Daniels

68

Perros de guerra

Ahora comemos más pescado cultivado que carne de res, y apenas es el comienzo.

En los campos de batalla del mundo, los perros de combate y sus entrenadores están en la primera línea.

Por Joel K. Bourne, Jr. Fotografías de Brian Skerry

Por Michael Paterniti Fotografías de Adam Ferguson

46 El uso de los tenedores Este instrumento no tiene mucho tiempo de haberse vuelto esencial en la mesa de ocidente.

Editorial

IMÁGENES Foto del lector Fotodiario

MAÑANA • Pelirrojos • Las mujeres • • • • • •

En portada La representación de un no ble sentado en una balsa en esta figura de cerámica podría ser una pista de que los huaris invadieron el territorio andino por vía marítima. Fotografía de Robert Clark

en la agricultura Alas repelentes Queso adictivo La lucha por las corridas de toros El tráfico y los pingüinos Cebollas sin lágrimas Linaje andino

El momento Ayer

R E V I S TA O F I C I A L D E N A T I O N A L G E O G R A P H I C S O C I E T Y


EDITORIAL

Morir bien

La impor-

tancia de la muerte en las culturas precolombinas aún nos sorprende. Hoy celebramos tanto la vida, que raramente aceptamos la muerte como parte de la cultura: es una travesía violenta que destruye posibilidades y aniquila sueños. Nos preparamos poco, o nada, para ella. Queremos alejarla a toda costa y olvidarla a diario. Sin embargo, la muerte nos acosa de manera incómoda desde los noticiarios. “Los niños no tienen lugar en los velorios”, sentenciaba mi abuela. Porque la muerte se viste de negro, se susurra y no se habla en voz alta. En cambio, entre las culturas antiguas, la muerte y la vida estaban siempre presentes como parte del devenir humano. Es a través de este culto que hemos descubierto la mayoría de lo que sabemos de culturas tan importantes como la maya, la inca y la egipcia. Entre el polvo milenario de los entierros descubrimos los secretos de las tradiciones que nos preceden. En las culturas preíncas de Perú, la muerte era parte del paisaje de todos los días. Basta ver la necrópolis recién descubierta de El Castillo, que sobresalía imponente y pintada de rojo para demostrar la importancia de los ancestros y su conexión con el universo. El último hallazgo de las tumbas reales es asombroso: huesos, vasijas y textiles de hace 1 200 años desenterrados cuidadosamente por un grupo de arqueólogos liderados por Miloz Giersz. Las muje-

Entre las culturas antiguas la muerte y la vida estaban siempre presentes como parte del devenir humano.

res nobles eran tratadas con un respeto absoluto hasta en la muerte, y desde el encuentro con ellas empiezan a tejerse sus historias. Sin este culto al linaje mortuorio no tendríamos pistas sobre los huaris y muchas otras culturas del pasado. Hoy, el paso entre la vida y la muerte lo hemos suplantado por el culto a la juventud. Nada más efímero. Son estos descubrimientos, como la tumba llena de tesoros finamente labrados, los que nos recuerdan la importancia de morir bien

ROBERT CLARK


Inspiración para cuidar el planeta National Geographic Society fue fundada en Washington, D. C., como institución científica y educativa sin fines de lucro “para el incremento y difusión del conocimiento geográfico”. Desde 1888, la Sociedad ha apoyado más de 9 000 exploraciones y proyectos de investigación, contribuyendo al conocimiento de la Tierra, los mares y los cielos.

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IMÁGENES


Alemania Esta ardilla roja se asoma por la tapa de una alcantarilla en Isernhagen. La policía logró liberar al roedor al empujar suavemente sus orejas hacia atrás y ponerle aceite de oliva en el cuello. Sin embargo, la odisea fue demasiado estresante para la ardilla y no sobrevivió. POLICÍA DE HANNOVER/AP IMAGES


Inglaterra Para celebrar el aniversario 60 de la coronación de la reina Isabel II, el vestido de la princesa Ana destaca en el Palacio de Buckingham. En el momento del ascenso de su madre al trono, Ana tenía dos años y fue considerada demasiado joven para asistir a la ceremonia. LEFTERIS PITARAKIS, AP IMAGES


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Polonia Camino a la cosecha de grano en Policzna, una mujer y su nieto comparten la carreta con una voluntaria disfrazada con una cabeza de caballo para promover un festival ambulante. Los lugare単os, concentrados en los cultivos, hicieron caso omiso de la vestimenta surrealista. TOMASZ TOMASZEWSKI


IMÁGENES | FOTO DEL LECTOR

La misión: imagina si...

Para la foto del lector de junio pedimos escenas que te hagan soñar. Para enterarte de futuras misiones, visita yourshot.nationalgeographic.com/assignments-stories.

Veronika Kolev Toronto, Canadá Durante la Oktoberfest en Múnich, Alemania, Kolev apuntó su cámara a una monja sentada en las sillas voladoras. Cuando la monja (al centro) se bajó del juego mecánico, Kolev la felicitó por su valentía. La mujer respondió que había sido su mayor sueño subirse a las sillas.

Nicholas Paoni California, Estados Unidos En un pequeño puente sobre la laguna San Elijo, en California, Paoni fotografió una garceta cazando en aguas poco profundas. Cuando desapareció bajo el puente, Paoni movió su cámara para capturar al ave saliendo del otro lado.


IMÁGENES | FOTO DEL LECTOR

Tarek Touma Beirut, Líbano Durante su hora de comida, Touma, doctor en osteopatía, salió de su clínica al norte de Líbano para sacar algo de su coche. Fuera del edificio se dio cuenta de que su siguiente paciente, una anciana, observaba fijamente mientras esperaba su cita y tomó esta foto con un teléfono inteligente.


IMÁGENES | FOTODIARIO

Ilona Szwarc

Remi Didway, de 11 años, monta hacia los establos tras las finales de la Asociación Junior Rodeo Cowboys en Vernon, Texas.

Palomas solitarias

Mi primer contacto con la cultura del rodeo fue durante el bachillerato, cuando era una estudiante de intercambio de Polonia en Canadian, un pequeño poblado en la parte norte de Texas. Recordaba el rodeo como algo que hacían los adultos, principalmente los hombres. Durante una de mis visitas recientes me percaté de que más chicas participaban en los rodeos, incluso compitiendo profesionalmente. Este trabajo se basa en mi proyecto previo, una serie de retratos de niñas estadounidenses que coleccionan muñecas personalizadas para que se parezcan a sus dueñas. Me interesaron las niñas del rodeo porque parecen tener una idea fundamentalmente diferente sobre su feminidad, en comparación con las niñas que he fotografiado antes. Las niñas del rodeo participan en actividades que tradicionalmente están reservadas a los hombres. Tienen gran fuerza y condición física y demuestran su dominio sobre los animales. Viajé a competencias en Texas, Oklahoma y Nuevo México, donde fotografié niñas al lado del ruedo y en los ranchos de sus familias. La mayoría vive en zonas remotas. Su conexión espiritual y emocional con los caballos me pareció muy hermosa. Les encanta la sensación de ser una con el animal.

LA FOTÓGRAFA

Ilona Szwarc es una fotógrafa cuya base es la ciudad de Nueva York. Se puede encontrar más de su trabajo en ilonaszwarc.com.


Fotografié a Carsen y Cooper Norris, ambas de 10 años, en el evento semanal de Canadian Barrel Racers. Las gemelas usan cinturones con hebillas que su padre ganó cuando competía. El rodeo se hereda a las siguientes generaciones.

Madalyn Richards, de 10 años, está en un campo de sorgo en Hereford, Texas. Para Szwarc, estas fotos celebran la belleza del territorio y la idiosincrasia del rodeo como una antigua tradición estadounidense.


IMÁGENES | FOTODIARIO

Ilona Szwarc

Carly Christian, de 11 años, sujeta la crin trenzada de su caballo en un rodeo en Clarendon, Texas. Las niñas se adhieren a las reglas de vestimenta del rodeo, pero adornan las crines y colas de sus caballos y usan mantas que combinan con la silla de montar.

Sam Spillers, de 15 años, decoró su habitación en Clarendon, Texas, con retratos de John Wayne. Szwarc nota que Spillers en realidad no tiene mujeres que sirvan como ejemplos a seguir en el rodeo, así que admira el trabajo duro y la disciplina en el arquetipo masculino del vaquero.


Tayln Wright, de siete años, se acuesta sobre su poni en el rancho de su familia cerca de Canadian, Texas. Su tatarabuelo ayudó a desarrollar los primeros terrenos para rodeo en su pueblo natal. Su padre montaba toros, su hermano monta novillos.

Lariat Larner, de 14 años, sostiene su cabello para evitar que lo agite el viento. Se fotografió junto a sus girasoles favoritos en un rancho en Gruver, Texas.


MAÑANA La vida en rojo La mayoría de los pelirrojos percibe el dolor de manera distinta que el resto de nosotros. El color de su cabello se debe a una mutación en el gen receptor de la melanocortina-1 de la piel, la cual “activa involuntariamente” receptores similares en el cerebro que procesan ansiedad y dolor, explica Anthony G. Doufas, del consorcio Outcomes Research de anestesiólogos clínicos. La evidencia anecdótica ha establecidos desde hace mucho que los pelirrojos son más difíciles de anestesiar. El consorcio hizo pruebas a partir de esta teoría y descubrió que los pelirrojos requerían 19 % más gas para una anestesia general. También son más sensibles al dolor térmico y más resistentes a la anestesia local. No es de sorprenderse, entonces, que la revista de la Asociación Dental de Estados Unidos informe que los pelirrojos tienen “dos veces más probabilidades” de evitar la cita con el dentista. —Eve Conant

REBECCA HALE


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MAÑANA | COMIDA POR NÚMEROS

Agricultoras

Las mujeres son tan buenas para cultivar como los hombres, dice la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Pero el difícil acceso a los recursos disminuye su producción. Para 2050 habrá 2300 millones de personas más y la demanda de alimento crecerá 60%. Cerrar la brecha de género combatiría el hambre con “efectos secundarios positivos –dice Anna Fälth, de ONU Mujeres–. Las mujeres empoderadas tienen hijos más sanos y mejor educados”. —Kelsey Nowakowski

MUJERES EN LA AGRICULTURA

564millones Las mujeres agricultoras representan 8% de la población mundial; los hombres, 11 por ciento.

TERRATENIENTES PORCENTAJE DE TERRATENIENTES POR GÉNERO

El problema

En los países en desarrollo, solamente entre 10 y 20% de los dueños de la tierra son mujeres.

La diferencia promedio en la producción entre hombres y mujeres es de 20 a 30% por una variedad de razones. América Latina y el Caribe

8%

África subsahariana

11%

Sur y sureste de Asia

África del norte y oeste de Asia

Oceanía

43%

DE LA FUERZA LABORAL EN LA AGRICULTURA EN LOS PAÍSES EN DESARROLLO ESTÁ CONFORMADA POR MUJERES

0%

870 millones

La solución Cerrar la brecha de género podría aumentar la producción en los países en desarrollo hasta en 4 %. Esto reduciría la cantidad de personas desnutridas en 130 millones, o 15 %.

Las mujeres representan 20% de la fuerza laboral en América Latina y casi 50% en Asia oriental y en África subsahariana.

20

100

POBLACIÓN DESNUTRIDA DEL MUNDO

Cada figura = 10 millones de personas


FINANZAS

SIN CRÉDITO TECNOLOGÍA USO DE FERTILIZANTES

En la mayoría de los países, la cifra de mujeres con granjas pequeñas que tienen acceso al crédito es entre 5 y 10 % menor que la de los hombres.

EDUCACIÓN

GANADO

PROMEDIO DE AÑOS DE EDUCACIÓN DEL JEFE DEL HOGAR

PROPIEDAD DE MUJERES

Es menos probable que las mujeres tengan animales de granja grandes; con menos ganado sus proyectos de productos lácteos son de poco alcance.

Brecha

AVES, HUEVOSY CTE

Bolivia Ecuador Guatemala Nicaragua Bangladesh Indonesia Pakistán Tayikistán Vietnam Ghana Malaui Nigeria 0 años

Las mujeres tienen menor acceso al crédito y eso dificul ta la compra de fertilizante.

5

10

Las mujeres tienen menos acceso a la educación, en especial en las zonas rurales. La brecha educativa es mayor en Asia y en África subsahariana.

Cerrar la brecha de género podría alimentar

130 illones

O

Las poblaciones de

CHAD

ETIOPÍA

BURUNDI ERITREA ZAMBIA HAITÍ

Estos países tienen algunas de las mayores tasas de desnutrición.

GRÁFICAS: ÁLVARO VALIÑO. FUENTES: ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONAES UNIDAS PARA LA ALIMENTACIÓN Y LA AGRICULTURA; BANCO MUNDIAL


MAÑANA

La piel de un humano adulto cubre una superficie de alrededor de dos metros cuadrados, el equivalente a media mesa de ping pong.

Silicio superhidrofóbico

Alas impermeables

Las alas de las mariposas no solo les ayudan a volar. También repelen agua, y hacen tan buen trabajo que un equipo internacional de ingenieros las ve como posibles modelos para la construcción de aviones en el futuro. La humedad hace menos eficiente el vuelo. El hielo lo afecta aún más. Las alas de la mariposa, con sus bordes intrincados y su cobertura cerosa, pueden repeler una gota de agua 40 % más rápido que la hoja del nenúfar, famosa por su hidrofobia.

Cada milisegundo cuenta. “Si podemos reducir el tiempo de contacto con el agua, la superficie permanecerá seca por periodos más largos”, dice Kripa Varanasi, de MIT. Esto significaría vuelos más rápidos y menor necesidad de cubrir las aeronaves con anticongelantes, motivo del retraso de miles de vuelos en Estados Unidos en 2013. Si la idea emprende el vuelo, no será la primera ocasión en la cual los seres humanos se hayan inspirado en el diseño eficiente de la naturaleza. —Daniel Stone

Dosis de queso

Tenemos razones para amar el queso. Contiene cantidades pequeñas de sustancias potencialmente adictivas. Algunos de estos químicos provienen de la caseína, una proteína de la leche que se concentra durante la elaboración del queso. Al digerirse la caseína se crean químicos similares a la morfina llamados casomorfinas. Pero eso no es todo. La leche en sí puede contener trazas de morfina producidas en el hígado de la vaca. Estas drogas naturales son benéficas para los becerros: tienen un efecto tranquilizador y hacen que el becerro desee tomar más leche, lo que impulsa a la vaca a amamantarlo para que obtenga toda la nutrición que requiere. —A.R. Williams KYLE HOUNSELL, ADAM PAXSON, JAMES BALES, JAMES BIRD, Y KRIPA VARANASI (ARRIBA); JAMES BIRD, HYUK-MIN KWON, RAJEEV DHIMAN, ADAM PAXSON Y KRIPA VARANASI (RECUADRO); WILL HEAP, DORLING KINDERSLEY/GETTY IMAGES. ILUSTRACIÓN: ÁLVARO VALIÑO


MAÑANA

Toreros en peligro “Torear es el único arte en el cual el artista arriesga su vida”, escribió Ernest Hemingway. Actualmente, ese arte parece estar en peligro. El número de corridas que se realizan al año en España ha descendido 57 % desde 2007. Los matadores desempleados están migrando a las arenas latinoamericanas y la región de Cataluña ha prohibido este espectáculo de siglos de antigüedad. Al igual que el toro en la arena, el toreo también ha recibido varias estocadas. Los nacionalistas en las regiones autónomas de España rechazan las corridas por ser demasiado españolas, mientras que los grupos defensores de los animales opinan que son muy crueles. Sin embargo, las heridas más profundas provienen de la crisis económica en España. “Si estás desempleado –dice Vicente Royuela, economista de la Universidad de Barcelona–, no hay forma de asistir a una corrida de toros”. El año pasado, después de que 590 000 españoles firmaran una petición, el gobierno otorgó a las corridas de toros el estatus de Patrimonio Cultural para evitar prohibiciones regionales en el futuro. Cuando se recupere la economía, afirma Royuela, “no dudo que las corridas de toros regresen”. —Rachel Hartigan Shea DANIEL OCHOA DE OLZA, AP IMAGES (ARRIBA); REBECCA HALE


MAÑANA

Nepal es el único país que no tiene una bandera rectangular o cuadrada.

HACER LA OLA Ondas de movimiento restauran el espacio ideal entre pingüinos vecinos. Pingüino en movimiento

Pingüino en reposo 0 segundos

Control de multitudes

Aunque la Antártida es el continente más despoblado del mundo, los pingüinos emperador prefieren el tráfico. ¿Por qué? Mantenerse juntos ayuda a los machos a conservar el calor y la energía para incubar. A diferencia de los embotellamientos automovilísticos, donde cada persona actúa individualmente, los pingüinos lo hacen como una unidad. El otoño pasado, un grupo de investigadores descubrió que cuando un ave se mueve, aunque sea unos centímetros, provoca ondas de movimiento en todas direcciones mientras el resto de los pingüinos se ajusta. “Lo que hace diferentes a los emperadores es que intentan mantener el espacio entre unos y otros (por el calor)”, dice Richard Gerum, físico de la Universidad de Erlangen-Núremberg, . Su modelo de grupos de pingüinos (der.) algún día podría ayudar a un mejor flujo del tráfico humano. Al imitar los movimientos de los pingüinos y las respuestas de sus vecinos, en el futuro se podría lograr que los autos sin conductor recorrieran las calles a unos cuantos centímetros de distancia. —Daniel Stone

3 segundos

Factor de lágrimas

La mayoría de la gente no puede picar cebollas sin llorar. Esto se debe a algo llamado factor lacrimatorio: un compuesto que desprenden las cebollas al cortarlas y que provoca lagrimeo. En la naturaleza, señala el químico orgánico Eric Block, tal vez se trate de un mecanismo de defensa. En la cocina, es una molestia. Así que un grupo de investigadores de Japón y Nueva Zelanda crearon una variedad “libre de lágrimas”, suprimiendo la enzima que detona el irritante. Los bulbos genéticamente modificados (izq.) son solo para investigación, pero la meta es criar una versión comestible de manera natural, lo que sería un placer para los ojos. —Catherine Zuckerman DAVID TIPLING (PINGÜINOS); KEVIN MIYAZAKI, REUTERS. ILUSTRACIÓN: ÁLVARO VALIÑO (ARRIBA) GRÁFICA: LAWSON PARKER. FUENTE: RICHARD GERUM, UNIVERSIDAD DE ERLANGEN-NÚREMBERG


MAÑANA

Los primeros en los Andes En el altiplano andino existe un gran número de poblaciones indígenas.Tan solo en Perú existen más de 70 etnias, –30 % de la población nacional–, entre ellos los quechuas, aymaras y arawaks. Sin embargo, hay un grupo minoritario que se ve a sí mismo como descendiente de la cultura que se cree fue la primera y, en su momento, la predominante en los Andes: los urus. Se estima que unos 2000 urus viven en el Perú. Su origen continúa siendo incierto: mientras que ellos afirman que descienden de las culturas urus de la antigüedad, otros aseveran que los verdaderos urus desaparecieron hace mucho tiempo y que la supuesta herencia ancestral es un pretexto para atraer turismo y hacer valer derechos especiales sobre los recursos del Titicaca. Para dar respuesta, el Proyecto Genográfico obtuvo muestras de ADN de 388 indígenas de Perú y Bolivia. Se analizaron los datos del cromosoma Y, así como del ADN mitocondrial, para identificar las relaciones genéticas entre los urus y sus vecinos. Se encontró que ambas poblaciones tienen una ascendencia genética distintiva que podría remontarse a unos 3700 años. “Los primeros asentamientos humanos en el altiplano andino son uno de los grandes misterios de la odisea de nuestra especie por el mundo –declaró Spencer Wells, director del Proyecto Genográfico e investigador residente de National Geographic Society–. El estudio arroja luz sobre cómo nuestra especie se adaptó a ecosistemas dispares desde su reciente éxodo del suelo africano, hace menos de 70 000 años”. —Erick Pinedo

AMÉRICA DEL NORTE AMÉRICA DEL SUR

LAGO TITICACA

A pesar de que elos urus comparten muchas características genéticas con las poblaciones andinas vecinas, han mantenido su propio linaje distintivo. EDUARDO RUBIANO MONCADA


EL MOMENTO

Robert Clark

Sombras del pasado

Robert Clark ha fotografiado muchos artículos de arqueología para la revista, incluyendo varios en Perú. Pero el artículo de este mes sobre la tribu huari (“intacta”) del norte, le pareció “simplemente sorprendente. Por mucho, la excavación más rica en la que he estado”. Una tumba de 1 200 años de antigüedad que ha permanecido intacta en un sitio de saqueos constantes, el Castillo del Huarmey, proporciona nuevas perspectivas sobre los primeros constructores de imperios en Sudamérica. Sin embargo, aún abundan los misterios y uno de ellos se encontraba en el hotel de Clark. “Detrás de la recepción había una vasija huari –cuenta–. El dueño dijo que la había comprado a un saqueador de tumbas, al igual que mucha gente del pueblo”. Durante las siguientes tres semanas, al fotografiar la excavación y los objetos que se estudiaban en el laboratorio, Clark pensó en la vasija: “Quería mostrar su belleza –afirma–; me preguntaba sobre su historia. ¿Dónde había estado? ¿Quién la robó? Era un objeto misterioso a mi parecer”. En su último día en la ciudad, unos minutos antes de partir hacia Lima, le dio vida a la imagen. Haciendo uso de su experiencia como retratista tomó la silueta de un empleado del hotel sosteniendo la vasija frente a una pared. “Fue la última foto que tomé –dice Clark–, y todo sucedió muy rápidamente. Es común que hagamos muchos planes por adelantado, pero a veces la fotografía se toma en el momento”. —Jeremy Berlin

ROBERT CLARK


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El sitio peruano fue saqueado durante décadas, pero los ladrones pasaron por alto una tumba real que permaneció oculta por más de 1000 años.

En notable estado de conservación, la mano de una noble andina aún sujeta un trozo de su mortaja.

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Fragmentos de túnicas con diseños vivos y vasijas pintadas para representar a los señores huaris, constructores del primer imperio andino, son algunos de los tesoros de la tumba intacta de El Castillo de Huarmey. TODAS LAS FOTOGRAFÍAS FUERON TOMADAS CON AUTORIZACIÓN DEL GOBIERNO PERUANO.


Por Heather Pringle Fotografías de Robert Clark

C

ae la tarde en la costa de Perú y los obreros se congregan mientras los arqueólogos Miłosz Giersz y Roberto Pimentel Nita abren una hilera de pequeñas cámaras selladas, próximas a la entrada de

una tumba antigua. Ocultos durante más de un milenio bajo una capa de adobes pesados, los recintos reducidos contienen grandes jarrones de cerámica, algunos decorados con lagartos y otros pintados con rostros humanos sonrientes. Giersz hace una mueca al aflojar los ladrillos del último compartimiento. “Huele espantoso aquí abajo”, farfulla. Cauteloso, echa un vistazo dentro de una gran vasija sin decorado; está llena de envolturas pupares descompuestas, restos de moscas atraídas por el contenido. El arqueólogo retrocede y se pone de pie, sacudiendo de sus pantalones una nube de polvo de 1 200 años de antigüedad. A lo largo de tres años de excavaciones,

Una criatura alada adorna la orejera de plata y oro que usara una mujer de la élite huari.


Giersz ha descubierto un inesperado ecosistema de muerte en el sitio conocido como El Castillo de Huarmey, desde rastros de insectos que se alimentaban de carne humana y serpientes enroscadas que murieron dentro de vasijas de cerámica, hasta abejas africanizadas que salían en enjambres de las cámaras subterráneas para atacar a los obreros. Mucha gente le advirtió que excavar los escombros de El Castillo no solo sería difícil, sino una pérdida de tiempo y dinero dado que, al menos durante un siglo, los ladrones de tumbas habían abierto túneles en las laderas de la enorme colina, buscando sepulturas que albergaran esqueletos antiguos adornados con oro y envueltos en algunos de los tapices más magníficos jamás tejidos. A cuatro horas en auto al norte de Lima, la loma lucía como una combinación entre superficie lunar y vertedero de basura, con infinidad de agujeros, vetustos huesos humanos regados por doquier y montones de basura moderna. No obstante, Giersz – inconformista afable que imparte la cátedra de arqueología andina en la Universidad de Varsovia– estaba decidido a seguir adelante con la excavación, convencido de que algo importante ocurrió en El Castillo hace 1 200 años, porque en las laderas había fragmentos de textiles y vasijas de la casi desconocida civilización huari, cuyo territorio yacía mucho más al sur. El arqueólogo y un grupo pequeño de investigadores utilizaron un magnetómetro para obtener imágenes de lo que yacía bajo la superficie y tomaron fotografías aéreas con una cámara montada en una cometa; sus estudios revelaron algo que generaciones de saqueadores pasaron por alto: la silueta sutil de una muralla enterrada que se extendía sobre una estribación rocosa en el lado sur de El Castillo. De inmediato, Giersz y un equipo polaco-peruano solicitaron autorización para comenzar las excavaciones. El contorno tenue resultó ser un laberinto colosal de torres y paredes altas Heather Pringle es autora de The Mummy Congress. Robert Clark ha fotografiado más de 30 reportajes para National Geographic. 8

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que abarcaba todo el extremo austral de El Castillo. Antaño pintado de carmesí, el extenso complejo parecía un templo huari dedicado a la veneración de los antepasados, pero en el otoño de 2012, mientras excavaban bajo una capa de pesados ladrillos trapezoidales, descubrieron algo que pocos arqueólogos andinos imaginaron hallar: una tumba intacta que albergaba los entierros de cuatro reinas o princesas huaris, al menos otros 54 individuos de alcurnia y más de 1 000 artefactos de élite, desde enormes orejeras de oro hasta cuencos de plata


El arqueólogo Miłosz Giersz mide la distancia entre la tumba imperial y las vasijas que los saqueadores dañaron. “Estuvieron a punto de encontrar la tumba”, señala.

y hachas de aleación de cobre, todo de la más fina manufactura. “Es uno de los descubrimientos más importantes de los últimos años”, asegura Cecilia Pardo Grau, curadora de arte precolombino en el Museo de Arte de Lima. Los hallazgos han arrojado información nueva sobre los huaris y su opulenta clase reinante. Mucho antes del advenimiento de los incas, los huaris emergieron del anonimato en el valle de Ayacucho y alcanzaron su esplendor alrededor del siglo vii d.C., época de reiteradas sequías

COLOMBIA ECUA.

PERÚ

BRASIL

El Castillo de Huarmey Lima

OCÉANO PACÍFICO

Huari BOL.

Extención de la influencia del imperio Huari, 800 d. C. 400

0 mi NGM MAPS

0 km

400


En el laberinto de cámaras, el arqueólogo Roberto Pimentel Nita se acuclilla para examinar un hallazgo. El clima en la zona de El Castillo es tan árido que hasta las fibras más delicadas pueden sobrevivir siglos enterradas en el suelo.


El interior de una tumba huari Después de conquistar a los señores locales, los huaris erigieron una tumba imperial imponente en El Castillo. Con muros carmesí, el edificio sagrado era visible desde varios kilómetros a la redonda, recordatorio constante del poderío de un nuevo régimen. En el nivel inferior, los huaris sepultaron a 58 damas de la nobleza, incluidas cuatro reinas o princesas. En una cámara superior, los arqueólogos hallaron un trono para exhibir la momia de un personaje importante, tal vez el propio emperador.

FASE 1 Los constructores abrieron una cámara mortuoria en la cumbre rocosa. La tumba permaneció abierta varios meses mientras la llenaban con cuerpos momificados.

Plataforma Tumba Zona del palacio

FASE 2 Obreros ampliaron la plata forma, sellaron la cámara mor tuoria con toneladas de grava y una capa de adobes, y encima construyeron habita ciones para momias y ofrendas.

Colina

Plataforma fase 2

Plataforma fase 1

Fardos funerarios y ofrendas

Guerrero

Adobes

Piedra

Un noble encabeza la pro cesión ceremonial para transportar un fardo de momia al sitio del entierro.

FERNANDO G. BAPTISTA Y DANIELA SANTAMARINA; AMANDA HOBBS FUENTE: MIŁOSZ GIERSZ, UNIVERSIDAD DE VARSOVIA


Aun cuando se desconocen la altura de la tumba y la cantidad de pisos, una escalinata larga y muros gruesos de carga sugieren que hubo un segundo nivel y hasta un tercero.

Este trono o altar tal vez se utilizó para exhibir la momia del soberano.

Altura de la estructura existente

Cámara funeraria

Jarrones con ofrendas

Cámara funeraria Como corresponde a la realeza, los fardos funerarios de las reinas o prin cesas ocupaban tres cámaras priva das bajo el salón del trono. Estaban acompañadas de 54 mujeres de la nobleza y seis sacrificios humanos.

Dos guardianes, un hombre y una mujer, fueron sepultados a la entrada de la tumba. Ninguno tenía el pie izquierdo, quizá para impedir les abandonar sus puestos.

Ladrillo

Noble

Grava

Fardo de momia Tierra Pequeña cámara mor tuoria reservada a los aristócratas menores.

Sacrificio humano Reina (página 14)


Un entierro digno de una reina Fallecida hacia los 60 años, esta importante noble huari fue sepultada con riqueza y esplendor. Los asistentes dispusieron su cuerpo en la tradicional postura sedente, la vistieron con una túnica y un chal finamente tejidos y la adornaron con magníficas joyas. Luego la envolvieron con capas de tela para crear el fardo funerario.

La reina fue sepultada con seis pares de oreje ras, algunas de oro.

Como preparación para el entierro, los asistentes pintaron su rostro con un pigmento rojo sagrado.

Tatuajes geométricos

Alfiler de aleación de cobre El cuerpo de la reina fue envuelto con tela, una manta rayada y una malla amplia de cordo nes anudados. La capa exterior era una frazada sencilla.

Cajas de carrizo cortado decoradas ricamente, contenían preciadas pertenencias, como ore jeras y husos de oro, cuchillos de metal y obsidiana.

Quero de piedra blanca Alrededor de la reina había frascos de cerá mica, jarros y tazas, los más finos hallados en la tumba.

Cuenco de plata

Corte transversal

Reconstrucción hipotética

Lecho rocoso

Trono Altura de la estructura existente Nobles

Reina

Guardianes

FERNANDO G. BAPTISTA Y DANIELA SANTAMARINA; AMANDA HOBBS FUENTE: MIŁOSZ GIERSZ, UNIVERSIDAD DE VARSOVIA RECREACIÓN ARTÍSTICA BASADA EN CONSULTAS CON EXPERTOS.


Cráneo de la gran reina en El Castillo.

y crisis ambientales en Perú. Maestros de la ingeniería, construyeron acueductos y sistemas de canales complejos para irrigar campos en terrazas, y cerca de la actual Ayacucho fundaron una capital extensa, hoy conocida como Huari. Durante su apogeo, la ciudad albergó hasta 40 000 residentes –más grande que París en el mismo periodo, con apenas 20 000 habitantes– y desde aquella fortificación los señores huaris extendieron sus dominios por cientos de kilómetros a lo largo de los Andes y hasta los desiertos costeros, forjando lo que para muchos arqueólogos fue el primer imperio en la Sudamérica andina. Desde hace tiempo, los investigadores se han preguntado cómo fue, exactamente, que los huaris construyeron y gobernaron su enorme e insubordinado reino; si lo hicieron mediante la conquista, la persuasión o una combinación de ambas. Carecían de un sistema de escritura y no legaron registros históricos; sin embargo, los hallazgos de El Castillo, ubicado a unos 850 kilómetros de la capital huari, están respondiendo muchas interrogantes. Es posible que los invasores extranjeros llegaran a esa franja costera a fines del siglo viii, cuando la región yacía en lo que entonces era la frontera sur de los ricos señores moches y donde, al parecer, no había fuertes líderes locales. Si bien se desconoce cómo lanzaron su ofensiva, una importante copa ceremonial, descubierta en la tumba imperial de El Castillo, representa a guerreros huaris que esgrimen alabardas y combaten contra defensores costeros armados con lanzadardos o átlatl. Al disiparse el humo de la

guerra, los huaris tenían el control. El nuevo señor construyó un palacio al pie de El Castillo y, con el tiempo, él y sus herederos comenzaron a transformar la colina empinada en un templo imponente dedicado a la veneración de los antepasados. Cubierto por casi 1 000 años de escombros y sedimentos arrastrados por el viento, hoy día El Castillo semeja una enorme pirámide escalonada, un monumento construido de la base a la cúspide. Pero Giersz supo que el sitio no era lo que parecía, así que invitó a un equipo de expertos en arquitectura para inspeccionar las escaleras y paredes recién desenterradas. Sus estudios pusieron de manifiesto lo que el arqueólogo polaco sospechaba: los ingenieros huaris iniciaron la construcción en la parte superior de El Castillo, una formación rocosa natural, y de allí descendieron gradualmente. En la cumbre, los obreros tallaron una habitación subterránea que se convirtió en la tumba imperial y cuando estuvo lista para sellarse, echaron dentro unas 30 toneladas de grava, cerraron la cámara con una capa gruesa de adobes pesados y encima levantaron una torre mausoleo cuyas paredes carmesí eran visibles desde varios kilómetros a la redonda. La élite huari dejó ofrendas ricas en los pequeños recintos interiores, incluyendo textiles finos que los antiguos pueblos andinos valoraban más que el oro, cordones anudados llamados quipus –utilizados para llevar el registro de los bienes imperiales– y partes del cuerpo de un cóndor andino, ave asociada estrechamente con la aristocracia huari. En el centro de la torre había una habitación que contenía un trono; hace algunos años, unos saqueadores informaron a un arqueólogo alemán que habían hallado momias dispuestas en los nichos de sus paredes. “Estamos bastante seguros de que la cámara sirvió para venerar a los antepasados”, dice Giersz; tal vez incluso se usara para reverenciar la momia del emperador, misma que el equipo aún no ha encontrado. Q Beca de la Sociedad El trabajo del arqueólogo Miłosz Giersz fue financiado, en parte, gracias a tu suscripción. tumba hua ri

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La aristocracia reservó lugares en la cúspide para sus propios mausoleos y, una vez agotado el espacio disponible, recurrió a la ingeniería para construir terrazas escalonadas que descendían por las laderas de El Castillo, llenándolas con torres funerarias y tumbas. Giersz explica que el conjunto arquitectónico fue tan importante para la nobleza huari que “utilizaron a todos los obreros locales disponibles”; así, la argamasa seca de muchos de los muros recién expuestos está estampada con huellas de manos humanas, algunas de niños de apenas 11 o 12 años. Al concluir la construcción, tal vez entre los años 900 y 1000 d.C., El Castillo comunicaba un poderoso mensaje político a los vivos: los invasores huaris eran ahora sus gobernantes legítimos. en un pequeño recinto cerrado, en la ladera occidental de la necrópolis, Wiesław Więckowski se acuclilla junto a un brazo humano momificado y con un cepillo retira la arena que cubre los dedos descarnados. Durante casi una hora, el bioarqueólogo de la Universidad de Varsovia ha limpiado esa sección de la cámara, recogiendo los despojos de un fardo funerario y buscando el resto del cuerpo. La tarea es lenta

El rango social era tan importante en la muerte como en vida. y delicada. Al introducir su paleta en la esquina de la habitación deja expuesto parte de un fémur humano atrapado en un agujero irregular de la pared. Więckowski frunce el ceño, decepcionado. Comenta que, posiblemente, los saqueadores trataron de arrastrar la momia fuera de la cámara contigua y, literalmente, la hicieron pedazos. “Solo podemos afirmar que era el cuerpo de un varón de edad muy avanzada”. Especializado en el estudio de restos humanos, Więckowski ha empezado a analizar los esqueletos de todos los individuos hallados 16

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dentro y en las inmediaciones de la tumba imperial. Dice que aunque los tejidos blandos no se preservaron bien en la cámara sellada, sus estudios ya están proporcionando detalles clave sobre la vida y muerte de los aristócratas y sus guardianes. Casi todos los personajes sepultados en la cámara eran mujeres y niñas que, al parecer, fallecieron en el lapso de varios meses, probablemente de causas naturales, y todas fueron tratadas con gran respeto. Sus asistentes las vistieron con túnicas y chales de ricos bordados,


Con las piernas cruzadas, el hombre que hacía guardia vigiló los tesoros de la tumba durante más de 1 000 años. Junto a él yacían una copa y un calabacino.

pintaron sus rostros con un pigmento rojo sagrado y las adornaron con valiosas joyas, como orejeras de oro y delicados collares de cuentas de cristal. Luego, los dolientes dispusieron sus cuerpos en la tradicional postura sedente, con las extremidades flexionadas, y envolvieron a cada una con un gran lienzo, formando el fardo funerario. Więckowski señala que la clase social era tan importante en la muerte como en vida, de manera que los asistentes colocaron a las mujeres de más alto rango –tal vez reinas o princesas– en tres cámaras privadas laterales. La de mayor

alcurnia, una dama de unos 60 años, se encontraba rodeada de singulares lujos que incluían varios pares de orejeras, un hacha ceremonial de bronce y un cuenco de plata. Semejantes riquezas y alarde maravillaron a los arqueólogos. Más allá, en una amplia zona común, los asistentes distribuyeron a las nobles de menor rango a lo largo de las paredes y, con contadas excepciones, junto a cada una depositaron una urna más o menos del tamaño y la forma de una caja de zapatos, hecha de carrizos cortados, donde guardaron todos los utensilios de tejido necesarios tumba hua ri

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La figura decorada en el frasco de cerámica (izq.), representa a un gran señor sentado en una balsa, tal vez una pista de que los huaris invadieron el territorio por mar. La tumba intacta de El Castillo ha producido más de 1000 artefactos hechos, específicamente, para la aristocracia huari, incluidas orejeras de madera incrustadas con oro, concha y piedras preciosas (arriba), y dos jarrones que contenían ofrendas para los antepasados venerados.


Las arist贸cratas huaris de alto rango luc铆an orejeras, a veces tan grandes como pomos de puerta. El descubrimiento de artefactos de oro y plata caus贸 desvelos a los arque贸logos, temerosos del saqueo.


La élite huari vestía bien y hasta el calzado era de piel pintada con colores vivos. También bebían con estilo. Un artesano talló este vaso para una reina utilizando una piedra andina parecida al alabastro.


En un cementerio moderno, cerca de El Castillo, un saqueador exhibe a clientes potenciales un textil robado. Hoy día, la tumba de El Castillo es celosamente resguardada.

para elaborar textiles de alta calidad. Las huaris eran tejedoras consumadas y creaban telas semejantes a tapices, con cuentas de hilos superiores a las que producían las legendarias tejedoras flamencas y holandesas del siglo xvi. Cuando la cámara estuvo lista para sellarse, los asistentes subieron por la ladera de El Castillo con las últimas ofrendas: los sacrificios humanos, seis en total, tres niños –entre ellos, lo que podría ser una pequeña de nueve años– y tres adultos jóvenes. En opinión de Więckowski, es posible que las víctimas fueran hijos de nobles 24

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conquistados. “Si eres el gobernante y quieres que la gente demuestre su lealtad al linaje, tomas a sus hijos”, informa. Concluida la matanza, los asistentes arrojaron los cadáveres dentro de la tumba, luego cerraron la cámara y, a modo de guardias, colocaron en la entrada los cuerpos amortajados de un varón en la flor de la vida y de una mujer mayor, ambos sin el pie izquierdo, tal vez para asegurarse de que no abandonaran sus puestos. Mientras Więckowski aguarda los resultados del análisis de ADN y de las pruebas isotópicas


semanas, los conservadores retiraron la pátina gruesa y oscura que cubría muchos de los artefactos de metal, revelando sus diseños relucientes. Acunadas en papel tisú había tres orejeras de oro, cada cual del tamaño aproximado de un pomo de puerta y con la imagen de una criatura mítica o deidad alada. Patrycja Prządka-Giersz, arqueóloga de la Universidad de Varsovia, esposa de Miłosz e integrante del equipo, las observa con alborozo. Todos los adornos, dice, “son distintos y solo podemos apreciarlos bien después del proceso de conservación”. Mientras inspecciona el interior de una gran caja de cartón que descansa sobre la mesa, Giersz admira uno de los descubrimientos más importantes del equipo: un frasco de peregrino en cerámica, profusamente pintado y decorado, que representa a un señor huari en suntuosos ropajes viajando en una balsa por aguas costeras repletas de ballenas y otros seres marinos. Hallado entre los bienes funerarios más preciados de la difunta reina de El Castillo, el frasco de 1200 años de antigüedad parece señalar un gran acontecimiento –mitad mítico, mitad real– en la historia de la costa norte: la llegada de un importante señor huari, tal vez el propio emperador. “Y así,

La tumba del gran señor huari yace oculta en algún lugar del laberinto de cámaras. para averiguar más de las mujeres sepultadas y su lugar de origen, Giersz utiliza la evidencia reunida para crear una imagen detallada de la invasión huari en la costa norte. “Que hayan construido un importante templo aquí, en un sitio prominente de la antigua frontera moche, indica que conquistaron la región con la intención de quedarse”. En un cuarto trasero silencioso del Museo de Arte de Lima, los arqueólogos de El Castillo sonríen satisfechos mientras examinan algunos de los hallazgos recién limpiados. Durante varias

empezamos a escribir el relato del emperador huari que se hizo a la mar en una balsa –informa Makowski, con una sonrisa–. Un emperador que murió en la costa de Huarmey, acompañado de sus esposas”. Por ahora, solo un relato, una conjetura arqueológica. Sin embargo, Giersz todavía cree que la tumba del gran señor huari yace oculta en algún lugar de ese laberinto de muros y cámaras subterráneas. Y si los ladrones no la hallaron antes que él, el arqueólogo polaco no descansará hasta encontrarla. j tumba hua ri

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El futuro de la

ngenespanol.com/comida

Para 2050 tendremos que alimentar a 2000 millones más de personas. Esta serie especial de ocho meses explora cómo podemos hacerlo sin agobiar al planeta.

¿Puedela “revoluciónazul” resolvereldesafío alimentario delmundo?


En la actualidad se producen más peces de granja que carne de res y apenas es el principio.

Cómo criar mejores peces Por Joel K. Bourne, Jr. Fotografías de Brian Skerry

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Solaiman Sheik muestra la cosecha del pequeño estanque de su padre, cerca de Khulna, Bangladesh: langostinos de agua dulce, un producto de exportación rentable. La familia también cría peces en el estanque y, en la estación seca, arroz fertilizado con las excreciones de los peces, un policultivo que ha triplicado su producción con pocos inconvenientes ambientales.


Los filtros acuáticos de la naturaleza, las vieiras japonesas gigantes, se alimentan con las excreciones de los peces en una piscifactoría experimental a las afueras de la isla de Vancouver, en Canadá. La piscifactoría también utiliza pepinos de mar y kelp para que consuman las excreciones de los corrales cercanos de bacalao negro nativo.


Los corrales de tilapia en la Laguna de Bay, el lago más grande de Filipinas, están siendo sofocados por una proliferación de algas que ellos ayudaron a crear. El lago sobrepoblado produce grandes cantidades de peces de granja, pero el exceso de nutrientes fomenta el crecimiento poblacional de algas que consumen oxígeno y matan a los peces.


En una oscura y húmeda bodega en las faldas de la Cordillera Azul de Virginia, Bill Martin recoge un balde de pequeños gránulos marrones y los arroja en un tanque grande de concreto.Unas tilapias del Nilo, blancas y gordas, salen a la superficie. Martin, presidente de Blue Ridge Aquaculture, una de las piscifactorías bajo techo más grandes del mundo, sonríe ante el frenesí por la comida. “Este es el pez de san Pedro, el pez con el que Jesús alimentó a las multitudes”, dice con voz de predicador. Sin embargo, a diferencia de Jesús, Martin no regala sus peces. A diario vende 5 000 kilogramos de tilapias vivas a los mercados asiáticos en Norteamérica, desde Washington, D.C., hasta Toronto, y planea otra piscifactoría en la costa oeste. “Mi modelo es la industria avícola –afirma, la diferencia es que nuestros peces son perfectamente felices”. “¿Cómo sabe que son felices?”, pregunto y observo que la densidad de las tilapias en el tanque es tan tupida como para que san Pedro camine sobre ellas. “Por lo general, demuestran su infelicidad muriendo –responde Martin–. Aún no pierdo ni un solo tanque de peces”. Un parque industrial en los Apalaches puede parecer un lugar extraño para que crezcan unos cuantos millones de nativos del Nilo, pero las piscifactorías de escala industrial están surgiendo por todas partes en estos días. La acuicultura se ha multiplicado aproximadamente 14 veces desde 1980. En 2012, su producción global, desde salmones plateados hasta feúchos pepinos de mar que solo le pueden gustar a un cocinero 34

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chino, alcanzó más de 66 millones de toneladas, superando de manera contundente la producción de carne de res por vez primera y ascendiendo a casi la mitad de todos los alimentos acuáticos que se consumen en la Tierra. Se espera que el crecimiento de la población, el incremento del ingreso y la reputación de los alimentos acuáticos como saludables para el corazón aumenten la demanda en 35 % o más solo en los próximos 20 años. Con la captura global de peces silvestres estancada, los expertos dicen que prácticamente todos esos nuevos alimentos acuáticos tendrán que ser cultivados. “No hay modo de que obtengamos toda la proteína que necesitamos de peces silvestres –afirma Rosamond Naylor, experta en política alimentaria que ha investigado los sistemas de acuicultura–. Pero la gente está muy recelosa de que vayamos a crear otra industria de engorda en el océano, así que quieren hacer las cosas bien desde el principio”. Hay buenas razones para desconfiar. la nueva “revolución azul”, que ha llevado a bajo precio camarón, salmón y tilapia empacados al vacío a los congeladores de los supermercados, ha traído consigo muchos problemas similares a los de la agricultura en tierra: destrucción de hábitats, contaminación del agua y temor por la seguridad alimentaria. Durante los años ochenta del siglo pasado, extensas zonas de


Kilogramos por kilogramo Las diferentes fuentes de proteína animal en nuestra dieta plantean distintas demandas de recursos naturales. Una medida de esto es la “tasa de conversión alimentaria”: una estimación del alimento que se requiere para obtener un kilogramo de masa corporal. Según esta medida, criar salmón es aproximadamente siete veces más eficiente que criar ganado vacuno.

La cantidad exacta de pienso necesaria varía, dependiendo de la calidad y la composición de este, la salud y la edad del animal, el medio ambiente y otros factores.

.45 kilogramos de pienso

Kilogramos de pienso necesa rios para pro ducir un kilogramo de masa corporal

3.1

1.3

0.8

0.5

Ganado*

Cerdo

Pollo broiler

Pescado**

.45 kilogramos MASA CORPORAL

* Tasa para res Hereford; las tasas para otras razas de ganado vacuno varían ** Tasa del salmón; las tasas para otros peces son ligeramente superiores

GRÁFICA Y TABLA DE VIRGINA W. MASON Y JASON TREAT; SHELLEY SPERRY FUENTES: MALCOLM BEVERIDGE, WORLDFISH; RODNEY HILL, UNIVERSIDAD DE IDAHO; ROBERT SWICK, UNIVERSIDAD DE NUEVA INGLATERRA, AUSTRALIA; CONSEJO PARA EL DESARROLLO DE LA AGRICULTURA Y LA HORTICULTURA DEL REINO UNIDO


200 Resto del mundo

47 % La piscicultura se expande mientras la pesca silvestre se estanca Con el aumento de la demanda y la sobreexplotación de la población de peces marinos silvestres, casi la mitad de los alimentos acuáticos proviene actualmente de la acuicultura, que ha crecido a un ritmo de dos dígitos durante décadas. Casi todo el crecimiento es en Asia, que alberga hasta 90 % de las piscifactorías.

ASIA

100

53 % 3%

Capturado

97 % 0 1950

1960

manglares fueron arrasadas para construir piscifactorías que actualmente producen una porción considerable del camarón mundial. La contaminación de la acuicultura –un coctel pútrido de nitrógeno, fósforo y peces muertos– es actualmente un riesgo generalizado en Asia, donde se localiza 90% de las piscifactorías. Para mantener vivos los peces en corrales densamente poblados, algunos piscicultores asiáticos recurren a antibióticos y pesticidas cuyo uso está prohibido en Estados Unidos, Europa y Japón. La industria moderna del salmón, que durante las tres décadas pasadas ha colocado cercados de malla densamente repletos de salmón del Atlántico desde Noruega hasta la Patagonia, ha estado plagada de parásitos, contaminación y enfermedades. Las piscifactorías escocesas de salmón perdieron casi 10 % de sus peces en 2012 por una amebiasis branquial; en Chile, la anemia infecciosa ha matado salmones por un valor estimado de 2 000 millones de dólares desde 2007. El problema no es el arte antiguo de la acuicultura per se, sino su rápida intensificación. Los agricultores chinos empezaron a criar carpas en sus arrozales hace por lo menos 2500 años. Pero en ese país, con la producción actual de la acuicultura de 42 millones de toneladas al año, los corrales de peces se alinean en muchos ríos, lagos y costas marinas. Los piscicultores llenan sus estanques con razas de rápido crecimiento de carpa y tilapia, y utilizan alimento concentrado para peces para maximizar su crecimiento. 36

Criado

Producción mundial de la industria pesquera, 1950-2011 Millones de toneladas

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1970

1980

1990

2000

2011

“Recibí mucha influencia de la revolución verde en granos y arroz”, dice Li Sifa, un genetista de peces de la Universidad Shanghai Ocean. Li es conocido como “el padre de la tilapia” por haber desarrollado una raza de rápido crecimiento que se convirtió en la columna vertebral de la industria de la tilapia en China, la cual produce 1.5 millones de toneladas anuales. “Las buenas semillas son muy importantes –afirma Li–. Esa es mi obligación. Producir mejores peces, más peces, para que los piscicultores se hagan ricos y la gente pueda tener más comida”. ¿Cómo hacerlo sin propagar enfermedades ni contaminación? Para el piscicultor de tilapia Bill Martin la solución es sencilla: criar peces en tanques en tierra, no en corrales en un lago o en el mar. “Hay piojos marinos, enfermedades, fugas y muertes –comenta Martin–. Compare eso con un ambiente 100 % controlado, con un posible impacto en los océanos lo más cercano a cero que podamos obtener”. Sin embargo, la piscifactoría de Martin no deja tranquilos ni la tierra ni el aire, y operarla no es barato. Para mantener vivos a sus peces necesita un sistema de tratamiento de agua tan grande como para una pequeña ciudad; la electricidad para operarla proviene del carbón. Martin recircula alrededor de 85 % del agua de sus tanques y el resto –alto en amoniaco y excreciones de peces– va a la planta de tratamiento de aguas residuales local, mientras que la voluminosa basura sólida es transportada al relleno sanitario. Para reemplazar el agua perdida bombea FUENTE: FAOSTAT


más de un millón de litros diarios de un acuífero. Sus metas son recircular 99% del agua y producir su propia electricidad baja en carbono capturando metano de la basura. Pero para lograrlas faltan algunos años. Y aunque Martin está convencido de que los sistemas de recirculación son el futuro, hasta ahora solo unas cuantas compañías producen peces –incluidos salmón, esmedregal y trucha– en tanques en tierra. a trece kilómetros de la costa de Panamá, Brian O’Hanlon –presidente de Open Blue, de 34 años y pescadero de tercera generación de Nueva York– va exactamente en dirección opuesta. A principios de los noventa, el desplome de la pesca de bacalao del Atlántico norte y las tarifas de importación impuestas al salmón noruego quebraron el negocio de la familia de O’Hanlon. Su padre y sus tíos siempre dijeron que el futuro de la industria era la acuicultura. Por lo tanto, siendo adolescente, O’Hanlon empezó a criar pargo rojo en un tanque gigante en el sótano de la casa de sus padres. Ahora, en la costa de Panamá, opera la piscifactoría marina más grande del mundo. Cuenta con unos 200 empleados, un criadero en tierra y una flota de barcos de color anaranjado brillante para dar servicio a una docena de jaulas gigantes, las cuales pueden contener en conjunto más de un millón de esmedregales. Especie popular de la pesca deportiva, el esmedregal ha sido capturado comercialmente solo en pequeñas cantidades –en estado silvestre, el pez es muy solitario–, pero su explosiva tasa de crecimiento lo hizo popular entre los piscicultores. Al igual que el salmón, está lleno de los saludables ácidos grasos omega 3 y produce un filete blanco suave y cremoso. El año pasado envió 800 toneladas de esmedregal a restaurantes de lujo de todo Estados Unidos. El año próximo espera duplicar esa cantidad y por fin obtener ganancias. Los costos de mantenimiento y operación son elevados en aguas marinas. Aunque casi todas las operaciones con salmón se meten en calas protegidas cerca de la costa, las olas sobre las jaulas de O’Hanlon pueden alcanzar seis metros o más. Pero todo este torrente de agua es la clave: está

usando la disolución para evitar enfermedades y la contaminación. Sus jaulas no solo están a una fracción de la densidad de la típica piscifactoría de salmón, sino que también, al estar asentadas en aguas profundas, constantemente son lavadas por la corriente y las olas. Hasta ahora, O’Hanlon no ha tenido que tratar los esmedregales con antibióticos y los investigadores de la Universidad de Miami no han encontrado ninguna traza de excreciones de pez fuera de sus corrales. “Este es el futuro –asegura–. Esto es lo que la industria tendrá que hacer para seguir creciendo, especialmente en los trópicos”. Los sistemas de recirculación como los de Martin, señala, nunca producirán suficiente biomasa. “No hay manera de que puedan satisfacer la demanda del mercado. Y para hacer que uno de ellos sea rentable sucede lo mismo que en la engorda de ganado: se apiñan tantos peces que lo único que uno hace es tratar de mantenerlos vivos. No les están proporcionando el mejor ambiente posible”. ya sea que uno críe peces en una jaula en mar adentro o en un tanque filtrado en tierra, hay que seguir alimentándolos. Tienen una gran ventaja sobre los animales terrestres: requieren mucho menos alimento. Los peces necesitan menos calorías porque son de sangre fría y porque, al vivir en un ambiente flotante, tampoco luchan tanto contra la gravedad. Se necesita aproximadamente un kilogramo de alimento para producir uno de pez de granja; se requieren casi dos kilogramos de alimento para producir uno de pollo, alrededor de tres para un kilogramo de puerco y alrededor de siete para un kilogramo de res. Como fuente de proteína animal que puede satisfacer las necesidades de 9000 millones de personas, con menor demanda de los recursos de la Tierra, la acuicultura –en particular para omnívoros como la tilapia, la carpa y el bagre– parece ser una buena apuesta. Sin embargo, algunos de los peces de granja que a los consumidores adinerados les gusta comer tienen también una desventaja: son carnívoros voraces. La tasa de rápido crecimiento que hace que el esmedregal sea un buen pez de granja e l f u t u ro de l a c om i da

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Jaulas de peces en forma de diamante emergen del agua para su limpieza en Open Blue, la piscifactoría más grande del mundo en mar abierto, a 13 kilómetros de la costa caribeña de Panamá. Los buzos que se encuentran en la punta bombean aire comprimido por la apertura central del palo para subir las jaulas. Las piscifactorías marinas podrían abrir una nueva frontera alimentaria.


Un buzo pesca con red un esmedregal de cinco kilogramos para muestreo antes de la cosecha, en uno de docenas de corrales marinos de Open Blue. Con una capacidad para contener cientos de miles de peces, pero menos densamente poblados y con mejores corrientes de agua que los corrales de salm贸n cerca de la costa, producen poca contaminaci贸n. El esmedregal aporta tanto aceite de pescado saludable como el salm贸n.


Al amanecer en la costa de Fujian, en China, los agricultores de algas marinas salen para atender sus campos acuáticos. Estas granjas ayudan a China a cultivar 12 millones de toneladas de alimento al año, sin terrenos, agua dulce ni fertilizantes, excepto los que provienen de la escorrentía de la tierra. Los océanos ocupan 71 % de la superficie terrestre pero proporcionan menos de 2 % de nuestros alimentos, por el momento. GEORGE STEINMETZ


Las piscifactorías de salmón dieron mala reputación a la industria, pero hoy incluso estas producen de 10 a 15 veces los peces que producían en los años ochenta y noventa del siglo xx, con una fracción de la contaminación de entonces. es propiciada en estado silvestre por una dieta de peces o crustáceos más pequeños que proporcionan la perfecta mezcla de nutrientes, incluidos los ácidos grasos omega 3. Los piscicultores de esmedregal como O’Hanlon alimentan sus peces con pequeños gránulos que contienen hasta 25% de carne y 5% de aceite de pescado, y el resto son en su mayoría nutrientes a base de grano. La carne y el aceite provienen de peces forrajeros como sardinas y anchoas, que se concentran en cardúmenes en enormes bancos de arena frente a las costas del Pacífico de América del Sur. Estas pesquerías forrajeras están entre las mayores del mundo, pero son propensas a colapsos espectaculares. La participación de la acuicultura en la captura de peces forrajeros casi se ha duplicado desde el año 2000. En la actualidad consume cerca de 70% del suministro global de carne de pescado y casi 90% del aceite de pescado del mundo. El mercado tiene tanto auge que muchos países están enviando buques a la Antártida para recolectar más de 200000 toneladas de kril, una fuente de alimento importante de pingüinos, focas y ballenas. Aunque mucho del kril termina en productos farmacéuticos y de otra índole, a los críticos de la acuicultura les parece una insensatez ecológica la idea de aspirar desmesuradamente el fondo de la cadena alimentaria para producir en masa placas de proteína relativamente barata. En su defensa, los piscicultores han estado produciendo peces omnívoros de granja más eficientes, como la tilapia, y emplean alimentos que contienen frijol de soya y otros granos; el alimento del salmón en la actualidad por lo general no contiene más de 10% de carne de pescado. La cantidad de peces forrajeros utilizados por kilogramo de producción ha disminuido alrededor de 80 % respecto de la que se empleaba hace 15 años. Podría reducirse mucho más, dice Joel K. Bourne, Jr., trabaja en un libro sobre la comida. Brian Skerry fotografió el atún de aleta azul para nuestra edición de marzo. 44

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Rick Barrows, quien ha desarrollado alimento para peces en su laboratorio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos en Montana, durante las tres décadas pasadas. “Los peces no requieren carne de pescado –comenta Barrows– sino nutrientes. Hemos alimentado con dietas mayormente vegetarianas a truchas arcoíris desde hace 12 años. La acuicultura podría prescindir hoy de la carne de pescado si quisiera”. Reemplazar el aceite de pescado sigue siendo más complicado, porque contiene los preciados ácidos grasos omega 3. En el mar son producidos por las algas, luego pasan a la cadena alimentaria y se acumulan en concentraciones más altas a lo largo del camino. Algunas compañías de pienso ya están extrayendo los omega 3 directamente de las algas: el proceso utilizado para ello se usa en huevos y jugo de naranja. Esto tiene el beneficio agregado de reducir el DDT, los PCB y las dioxinas que también pueden acumularse en los peces de granja. Una solución aún más rápida, apunta Rosamond Naylor, de Stanford, podría ser el aceite de canola genéticamente modificado para producir altos niveles de omega 3. averiguar qué alimenta a los peces de granja puede ser, en última instancia, más importante para el planeta que la pregunta de dónde criarlos. “Todo el concepto de moverse a aguas profundas y a tierra no se debe a que se haya acabado el espacio en la zona costera”, dice Stephen Cross, de la Universidad de Victoria en Columbia Británica, quien durante décadas fue consultor ambiental para la industria de la acuicultura. Aunque la contaminación de las piscifactorías costeras de salmón le acarreó mala reputación a toda la industria, comenta, en estos días incluso las piscifactorías de salmón están produciendo de 10 a 15 veces los peces que producían en los años ochenta y noventa del siglo pasado, con una fracción de la contaminación de entonces. En un rincón remoto de la isla de Vancouver, Cross está intentando algo nuevo e incluso menos dañino.


Su inspiración proviene de China. Hace más de 1000 años, durante la dinastía Tang, los granjeros desarrollaron un intrincado policultivo de carpas, cerdos, patos y vegetales en sus granjas familiares, utilizando el estiércol de patos y cerdos para fertilizar el estanque de algas con las que se alimentaban las carpas. Luego las carpas eran arrojadas en los arrozales inundados; ahí engullían plagas de insectos y malas hierbas y fertilizaban el arroz. Este policultivo arrozal-carpa se convirtió en un pilar de la dieta tradicional de arroz y pescado de China. Aún se utiliza en más de tres millones de hectáreas de arrozales en el país. En la costa de Columbia Británica, Cross ha ideado por sí mismo un policultivo. Alimenta solo una especie: el bacalao negro. Un poco más adelante, corriente abajo de sus corrales, ha colocado canastas colgantes llenas de berberechos, ostras y vieiras nativos, así como mejillones que se alimentan de las finas excreciones de los peces. Junto a las canastas cultiva largas líneas de kombu de azúcar, empleado en sopas y sushi; estas plantas acuáticas filtran el agua aún más, convirtiendo casi todo el fósforo y los nitratos restantes en tejido vegetal. En el fondo del mar, 25 metros por debajo de los corrales de peces, los pepinos de mar –considerados un manjar exquisito en China y Japón– absorben la basura orgánica más pesada que las otras especies pasan por alto. Sin el bacalao negro, explica Cross, su sistema podría utilizarse en las piscifactorías existentes para servir como un filtro gigante que produciría alimento y ganancias extras. Perry Raso, ostricultor de Rhode Island, emplea un monocultivo, no un policultivo, pero no les proporciona ningún tipo de alimento a sus animales acuáticos y aun así ha obtenido 12 millones de ejemplares. Un elemento clave para la sustentabilidad es aprender a alimentarnos de productos que se encuentran en las partes bajas de la cadena alimentaria. Los mariscos están solo un paso arriba del fondo de esta. Y además de cultivar un producto sano, bajo en grasa y alto en omega 3, los acuicultores de crustáceos eliminan nutrientes excesivos del agua. Raso inició su piscifactoría en su último año de universidad y pronto estaba vendiendo sus

ostras en los mercados de productores. Raso ahora atiende en el verano a 800 personas diariamente en el Matunuck Oyster Bar. Mientras tanto, la Universidad de Rhode Island lo ha enviado en viajes de enseñanza a África, donde la acuicultura está en rápido crecimiento y la gente necesita con desesperación proteína saludable y asequible. Unos pocos kilómetros hacia el norte, en las heladas aguas de la bahía Casco, dos barqueros de Maine, Paul Dobbins y Tollef Olson, han descendido aún más en la cadena alimentaria. Tras ver cómo el cierre de las pescaderías comerciales, una tras otra, devastaba las comunidades costeras de Maine, comenzaron en 2009 su primera granja comercial de kelp en Estados Unidos. Empezaron con 900 metros lineales de línea de kelp y el año pasado cultivaron 9000, con tres especies que pueden crecer hasta 13 centímetros diarios, incluso en invierno. Su compañía Ocean Approved vende kelp, congelado inmediatamente después de su recolección, como verdura para ensaladas sumamente nutritivas, ensalada de col y pasta a restaurantes, escuelas y hospitales a lo largo de la costa de Maine. Delegaciones de China, Japón y Corea del Sur han visitado la granja; la industria de las algas marinas es un negocio de 5000 millones de dólares en Asia oriental. ¿Que todos comamos kelp? “Decimos que las algas son el vegetal virtuoso –agrega Dobbins–, porque podemos crear un producto alimenticio nutritivo sin tierra cultivable, sin agua dulce, sin fertilizantes y sin pesticidas. Y estamos ayudando a limpiar el océano mientras lo hacemos. Creemos que el océano lo aprobaría”. j El futuro de los alimentos EN LA RED

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Compañías ricas están com prando tierra agrícola en África.

La revista agradece a la Funda ción Rockefeller y a los miem bros de National Geographic Society por su generoso apoyo a esta serie de artículos.

¿Puede la tierra de cultivo fértil de África alimentar el mundo?

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El futuro de la

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El tenedor en acción Aunque los antiguos romanos utilizaban puntas de metal para sacar caracoles de su concha, el tenedor no fue un artículo común sino hasta el siglo xvii. En la Edad Dorada de Estados Unidos, a finales del siglo xix, los juegos de cubiertos podían incluir hasta 30 tipos de tenedores: variedades para camarones, sardinas, langostas, vieiras y ostras. “Los estadunidenses se obsesionaron con los tenedores. Eran símbolo de categoría social”, dice Sarah Coffin, curadora del Museo Nacional de Diseño Cooper Hewitt, en la ciudad de Nueva York. No hay por qué preocuparse frente a una mesa con múltiples tenedores. La regla es empezar con el más alejado a la izquierda y continuar con los siguientes.

Tenedor para ostras

Tenedor para coctel

Tenedor para pescado

Tenedor para camarones

La forma y el ta maño determinan el uso de un tene dor. Este es el mejor para sacar las ostras de su concha.

También para car nes frías, este te nedor art déco de Georg Jensen fue diseñado en 1930.

Los tenedores para pescado y ensalada suelen ser parecidos e intercambiables.

Como es más lar go, el comensal puede pinchar los camarones fríos de un tazón.


Tenedor de servicio

Tenedor para sardinas

Tenedor para langosta

Tenedor para coctel

Los dientes separa dos ayudan a servir carnes frías o ali mentos rebanados como el limón o los encurtidos.

Los dientes an chos llevan los lo mos largos y delgados intactos a la boca.

El diseño de este tenedor es ideal para sacar la car ne del caparazón de la langosta.

Los comensales de la Edad Dorada no comían mucho pulpo, pero sí bo tanas de mariscos.

REBECCA HALE


EL TREN DE LOS OLVIDADOS Una vista desde la parte trasera del tren mĂŠdico Matvei Mudrov cuando se detiene en la diminuta aldea siberiana de KenĂĄi.

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El personal médico prepara un EEG para Nadezhda Gaskevitch, de 38 años, quien resbaló en el hielo hace 10 años y aún necesita escaneos cerebrales frecuentes.


POR JOSHUA YAFFA FOTOGRAFÍAS DE WILLIAM DANIELS

L

os enfermos y los heridos esperan el tren en cada estación. En Jani, una aldea de 742 habitantes incrustada entre las cumbres nevadas de los montes Stanovói, los pacientes emergen de edificios de concreto y se reúnen a lo largo de las vías. Todos buscan tratamiento médico. Un hombre cayó de las escaleras cuando estaba borracho y se rompió ambos tobillos. Un maestro de la única escuela del lugar necesita que revisen a su hija de 14 años, quien enfermó de apendicitis hace un mes y por suerte pudo ser evacuada en un tren de carga. Le extirparon el apéndice en Chara, a una angustiosa distancia de tres horas. Estos y otros pacientes esperan para abordar el tren médico Matvei Mudrov, la principal línea salvavidas de Jani: una clínica médica móvil con equipo básico, cuartos para exámenes y entre 12 y 15 médicos. El Matvei Mudrov, administrado por la agencia de ferrocarriles rusos y bautizado en honor del médico del siglo xix que ayudó a establecer la práctica clínica en Rusia, va de aldea en aldea, se detiene un día para ver a los pacientes y después continúa a lo largo de los miles de kilómetros de vías férreas que cruzan el extremo oriental de Rusia. Jani es en muchos sentidos una aldea típica entre las comunidades a lo largo de la ruta del tren: un patio de grava gruesa y piedra rodeado de edificios de departamentos prefabricados forma el centro del pueblo, que en su mayoría se ve desierto. La gente no tiene un médico propio ni, mucho menos, especialistas; cuentan apenas con una pequeña clínica con equipo de la era soviética y un médico multiusos con formación de dentista. Para mucha gente, el tren Matvei Mudrov representa la única atención experta que podrán recibir. Por la tarde camino con el único oficial de policía de Jani, Nikolái Kolesnik, de 29 años, con la piel tan suave como la de un niño y el pelo 52

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Los aldeanos de Litovko esperan a -15 °C hasta que las puertas del tren mÊdico se abren a las 9:00 a.m. El Estado cubre el costo del servicio que ofrece el tren.

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línea Transiberiana, que es más conocida, solo “en tierra”). El tren les ofrece una señal de que el que a unos 650 kilómetros al norte. Construida resto de Rusia sabe que existen, los recuerda y, en a finales de los años setenta y principios de los cierta forma, se preocupa por si viven o mueren. ochenta del siglo xx, fue el último gran proyecto de construcción de la era soviética, cuyo objeti- el poblado de berkakit está compuesto de vo, al igual que las obras anteriores, era ostentar unas cuantas calles y filas de edificios de deparla superioridad del hombre sobre la naturaleza, tamentos prefabricados, cuya pintura se desvagracias a las proezas de la ingeniería soviética y neció hace tiempo y cuyos cimientos amenazan la voluntad del pueblo. En cierta medida, la constantemente con hundirse en el húmedo pergrandiosidad y el mesianismo del proyecto mis- mafrost. Se construyó a mediados de los setenmo eran el objetivo. ta como un centro de transbordo de la BAM y El líder soviético Leonid Brézhnev dio gran alguna vez fue hogar de hasta 9 000 personas. parte de la responsabilidad de la construcción Actualmente quedan menos de la mitad. Alrede la BAM al Komsomol, la sección juvenil del dedor de las 9:00 a.m., cuando los médicos del Partido Comunista, que imbuyó el proyecto con Matvei Mudrov empiezan a ver pacientes, ya un espíritu de exuberancia. Entre 1974 y 1984, hay una fila a lo largo de las vías. 500000 personas se vieron involucradas en la construcción. Les atrajo el romanticismo de dormir en barracas de maEL TREN LES OFRECE UNA dera en el bosque y también los salarios SEÑAL DE QUE EL RESTO que triplicaban el promedio soviético. DE RUSIA SABE QUE EXISTEN, A muchos trabajadores se les prometieLOS RECUERDA Y, EN CIERTA FORMA, SE PREOCUPA POR SI VIVEN O MUEREN. ron vales por un automóvil nuevo, un lujo casi mítico en esa época. Estos pioneros no tenían idea de que su experimento heroico duraría pocos años. En 1991, cuando la Unión Soviética se desintegró, también lo hicieron los Entre los que esperan pacientemente está Mirecursos y el entusiasmo por promover y man- jáil Zdanovich, un hombre de 61 años. Su brazo tener la BAM. Para mediados de los noventa, la derecho, con el hombro dislocado, está en un región ya era presa del alcoholismo, la pobreza cabestrillo de tela: espera cirugía en Jabárovsk, a y el aislamiento. Muchos se fueron, y los que se unos 1 600 kilómetros de distancia. Eso tardará quedaron crecieron en un ambiente despiada- meses y quiere preguntar a los médicos si puede do. Las temperaturas invernales a menudo lle- trabajar mientras tanto. gaban a los 50 °C bajo cero. En una región con Zdanovich me dice que lo enviaron a la BAM pocos caminos apropiados para los autos, la ruta en 1976, cuando recién terminó el servicio miliprincipal de entrada o salida es el ferrocarril. No tar soviético. En ese tiempo, Berkakit era un sorprende que el acceso a los cuidados de salud asentamiento pequeño de unos 100 jóvenes que confiables sea limitado. vivían en dormitorios construidos con premura. El Matvei Mudrov no está equipado ni para el La vida era difícil, pero también simple y encanmenos invasivo de los procedimientos, ya no di- tadora. El trabajo en el clima gélido era rudo gamos una cirugía, aunque sus médicos pueden pero se hacía tolerable por las fiestas nocturnas dar un diagnóstico y recomendar tratamiento. con coñac y champaña soviética. En la escuela, el Sin embargo, el tren médico es uno de los pocos almuerzo de los niños era pan untado con caviar puntos de contacto que tienen quienes viven a lo negro; las pocas tiendas que había en el pueblo largo de la BAM con el resto del país (los lugare- tenían cosas casi inauditas, como ropa japonesa ños se refieren a las otras partes de Rusia como y mermelada húngara que llegaba con grandes el tren si beria no

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El Matvei Mudrov se estaciona en Kun, que significa “valle de nieve”. No hay agua corriente en la aldea; solo quedan algunas familias.


Liza Bazhanova, de ocho aĂąos, espera los resultados de una revisiĂłn general. Incluso esta niĂąa de primer grado se queja de la falta de un cuidado de la salud decente en su aldea.


costos para mantener contentos a los trabajadores. Después de un año, Zdanovich conoció a una mujer que trabajaba en la panadería del pueblo y que se convirtió en su esposa. Actualmente está empleado como reparador en el depósito local. Hace tres años se dislocó el hombro al empujar un vagón. Sus jefes en la agencia ferroviaria lo urgieron a que se fuera a casa y descansara, pero que no presentara un reporte. Desde entonces vive con el hombro prácticamente inmóvil y con dolor; de alguna manera no le molesta, o por lo menos no lo suficiente como para tomar un tren para el largo viaje hacia el hospital. Prácticamente, el único empleo que hay en la BAM está en la agencia ferroviaria, que mantiene

pero le siguen dando trabajo físico en la terminal. “No puedo trabajar, pero eso no parece interesarles”, dice. Le pregunta a Miroshnichenko si necesita pagar más para avanzar en la fila para una cirugía. Ella le responde que probablemente no, pero le escribe una carta donde indica que no está apto para trabajar por el momento. Él se va feliz y regresa al cabo de unos minutos con pasteles de repollo recién horneados y un frasco de leche de cabra. “Tómelos”, insiste. Después de años de tratar pacientes en las aldeas pequeñas de la BAM, Miroshnichenko dice: “No solo conoces a la gente, sino hasta a sus perros”.

al día siguiente, el tren se detiene para ver pacientes en Zolotinka, una aldea de edificios de departamentos semivacíos sobre una colina. Desde que la taquilla de la estación cerró en 2012, Zolotinka se ha aisLAS BABUSHKAS VIENEN EN lado aún más. Ahora, los residentes que BUSCA DE ULTRASONIDOS quieren viajar en la BAM se ven obligaPARA TODO PORQUE SUPIERON DE ELLOS EN UN PROGRAMA DE TELEVISIÓN dos a conducir 70 kilómetros sobre un QUE PROTAGONIZA EL DOCTOR AGAPKIN. camino sin pavimentar hasta Nériungri para comprar boletos. Es complicado ir a cualquier parte, así que la gente suele evitarlo. Unos cuantos vagones atrás, cerca del las vías para aquellos que viven a lo largo de ella laboratorio del tren, me encuentro con una niña y no tienen otro medio para moverse. Es un sis- de chaqueta rosa y una larga trenza rubia, que tema cerrado y de este modo, y muchos otros, la anda por el corredor en espera de su madre. Su vida se siente como en los años finales de la Unión nombre es Anya y está en séptimo grado, una de Soviética. dos niños en su clase. Anya me dice que le gustan El acelerado auge de construcción, lubricado las ciudades grandes, aunque la mayor que ha por el petróleo de Moscú, no significa nada aquí. visto es Blagovéshchensk, una estación de transNo han aparecido ni edificios de departamentos bordo regional de 200000 personas en la frontera ni cines ni centros comerciales nuevos en los úl- con China. “Ya le dije a mi mamá, tan pronto timos 20 años. Los beneficios prometidos por el como acabe la escuela me voy a mudar a Moscú”, capitalismo de libre mercado no han llegado y explica. Como ella la imagina, la capital es una muchos de los privilegios que ofrecía el sistema ciudad de “grandes plazas abiertas, con muchos soviético, como las vacaciones subsidiadas al mar lugares para tomar fotos y torres con relojes”. AunNegro, han desaparecido. que quizá le gustaría vivir en Londres, donde Tan pronto como Zdanovich entra en el con- “tienen una torre grande también con un reloj”. sultorio de Yelena Miroshnichenko, la médico Después, esa misma tarde me encuentro con general del tren grita: “¡Ah, Mijáil Pavlovich, sa- Anya y unos cuantos de sus amigos en la zona de bía que conocía esa voz!”. Él saca el brazo lasti- juegos, que es su única fuente de entretenimienmado y la doctora le revisa el hombro. Se supone to en Zolotinka, y camino con ellos colina arrique sus jefes debían reasignarlo a trabajo técnico, ba hacia unas barracas de ladrillo abandonadas. 60

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Después de recibir una de las escasas visitas a domicilio del médico general del Matvei Mudrov, Albert Popov, de 45 años, parapléjico, lleva a cabo su primera terapia de rehabilitación en un año.

Suben por las escaleras podridas y saltan sobre astillas de vidrio en donde juegan a las escondidas de manera ruidosa y vertiginosa. Después de unos minutos, una mujer de unos 60 años corre a regañar a los niños y a gritarme. O quizá no le grita a nadie en particular, quizá solo quiere divertirse con el escándalo que hace. Los niños se van a casa y yo regreso al tren. Tras una semana en el Matvei Mudrov, la vida se asienta en un ritmo que es relajante en su repetición: los pinos verdes de los bosques circundantes, el ronroneo gutural del motor del tren, el clac, clac, clac hipnótico de los rieles abajo. El cocinero, un bromista de 27 años llamado Vitya,

sirve tres comidas al día; descubro que despierto con antojo de sus masudos blinis fritos con mermelada, que los doctores comen de pie detrás de mostradores laminados, como las ancianas babushkas que vienen en busca de ultrasonidos para todo porque supieron de ellos en el programa de televisión que protagoniza el doctor Agapkin. El tren visita cada aldea a lo largo de la BAM más o menos dos veces al año. Su fuerte es el diagnóstico: tiene un laboratorio para análisis de sangre y orina, monitores para ECG y EEG, y máquinas para ultrasonidos y rayos X. Los médicos prescriben tratamientos y recomiendan medicamentos, e igualmente ofrecen consuelo e el tren si beria no

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“Si tienes apendicitis, te puedes ir directo al cementerio”, dice Vladimir Petrenko, residente de Bolon (der.). Él tendría que hacer una serie de transbordos complicados en tren y autobús para llegar a un centro de urgencias.


instrucción básica, como la amonestación de que el café instantáneo no ofrece la suficiente hidratación para prevenir los cálculos renales. Escucho a muchos pacientes alabar al personal médico por su honestidad y competencia. Los médicos en las aldeas a lo largo de la BAM, según me comentan, a menudo tienen largas filas de pacientes estancadas por formalidades burocráticas o tratan de canalizar a los pacientes después de sus horarios oficiales para cobrar las consultas. Estas se dan principalmente en el tren, pero de vez en cuando los médicos hacen visitas a domicilio. Una vez en Lopcha me subí a un viejo Jeep con la doctora Miroshnichenko para ir por el único camino, lodoso e irregular, de la aldea. Llegamos a un bloque de departamentos de losas de concreto que se ve idéntico a cualquier otro bloque de departamentos que he visto en la BAM. Subimos por un cubo de escaleras oscuro y nos detuvimos afuera de un departamento en el tercer piso. Una mujer llamada Vera Popova abre la puerta. Popova tiene 67 años, llegó a la BAM en 1980 con su esposo, un soldador de los ferrocarriles que murió hace tres años de un infarto. Nos lleva a una recámara en la parte trasera en donde nos encontramos con su hijo Albert, de 45 años. Una mañana de 2007, Albert caminaba sobre una viga transversal en un edificio de departamentos abandonado cuando se resbaló con una mancha de hielo invisible. Cayó dos metros hacia el suelo frío y húmedo. “Tenía la sensación de que todo mi cuerpo era de gelatina”, me cuenta. Estuvo ahí tirado hasta que algunos amigos llegaron, lo cargaron de pies y manos para esperar un tren que se dirigiera a un hospital a unas cinco horas de distancia. Estaba paralizado de la cintura hacia abajo. Los médicos lo enviaron a casa y el Estado le dio un certificado que lo declaraba médicamente inválido. “No fue tanto un diagnóstico sino una sentencia”, pensó. Ahora pasa el tiempo viendo documentales y enfrascándose en discusiones sobre historia, política y psicología en salas de chat en internet. Su madre lo asea y le da masajes en la espalda y las piernas. No puede usar el baño, así que yace sobre su espalda en pañales, que su madre cambia varias veces al día. 64

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Algo de esperanza vino cuando un viejo amigo le habló de unas instalaciones de rehabilitación avanzada en Krasnoyarsk, una ciudad grande hacia el oeste, en Siberia. Ahí los médicos le dieron ejercicios para aumentar su fuerza y, algún día, posiblemente recuperar la capacidad de caminar. Pero la última vez que estuvo ahí se lastimó la rodilla. No se ha levantado de la cama desde entonces. Podría ver a un médico en Tynda, a cinco horas de distancia en tren, pero para eso tendría que pedir a sus amigos que lo cargaran hasta la estación y de ahí tener que soportar un viaje incómodo sentado en una banca rígida, y simplemente ya no tiene la energía para eso. Por eso, él y su madre pidieron a los médicos del tren que lo fueran a ver. Quieren saber si su rodilla ya se curó y si puede retomar un programa de rehabilitación ligero en casa. Miroshnichenko lo revisa, alza su pierna y prueba sus reflejos. “Puede ponerse de pie y poner peso en ella, vamos”, le anuncia. La madre de Albert se ilumina al escuchar que puede retomar sus ejercicios. Junta las manos y luego va a abrazar a Miroshnichenko. “Bendito Dios, gracias, gracias”, le dice mientras le da una bolsa de papel con dos pescados ahumados. La última parada de este viaje del Mudrov es Kuvykta. La mañana es gris y lluviosa, y los charcos se forman en el camino de terracería frente al tren. En este punto del viaje, más de tres semanas después de que el tren saliera por primera vez de Jabárovsk, los médicos están cansados, un poco más lentos para contar chistes. Me detengo en el consultorio de Alexánder Komarov, el neurólogo del tren. A mediados de los ochenta, antes de graduarse como médico, Komarov llegó a Kuvykta como parte de una brigada del Komsomol enviada a trabajar en la BAM. “No he vuelto en 30 años”, me dice. Decidimos ir a caminar por la aldea. Komarov tenía 22 años cuando vino por primera vez, como un estudiante de medicina recién salido del ejército soviético. “Nos preguntaron: ‘¿quieren pagar su deuda con la madre patria y trabajar para la BAM?’”. ¿Por qué no?, pensó. “Todo el país está construyendo ferrocarriles, estaciones, aldeas”, y él quería “ofrecer algo propio”. Todo mundo vivía


Dos miembros del personal celebran el cumpleaños de la directora médica Vera Scherbakova. En el fondo hay un retrato de Matvei Mudrov, médico pionero del siglo XIX por quien se nombró el tren.

en un asentamiento temporal en una franja de tierra seca cerca del río. “Había colinas alrededor, estaba quieto, no había gente… el fin del mundo”. Había romanticismo en la rudeza de la vida en la BAM: se levantaba a las 6:00 a.m., caminaba fuera de su tienda para lavarse los dientes en el río, desayunaba con otros trabajadores jóvenes de la BAM y pasaba el día en labores de construcción, contando chistes y bronceándose con el sol del verano. En la noche, el grupo encendía una fogata y tocaban la guitarra. Komarov ya no recuerda dónde exactamente se ubicaba el campamento. Una planta para calentar ladrillo y metal se oxida y nadie la usa.

“Duele que todo este trabajo haya sido en vano –señala–. Lo intentamos, en verdad luchamos para lograr algo y resulta que actualmente ya nadie necesita nuestro trabajo”. Nos afanamos entre el lodo por seguir un camino que nos lleve a la ribera. Komarov recoge un puñado de piedras pequeñas y frota la tierra mojada entre sus dedos, tratando de evocar un recuerdo de donde vivió, trabajó, durmió y cantó tantos años atrás. Fue por aquí, dice. O quizá no. Nos detenemos por unos minutos sin decir mucho, viendo la corriente lenta del río y sentimos cómo nuestros zapatos chapotean en el lodo. Después nos damos la vuelta y caminamos de regreso al tren. j el tren si beria no

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El personal se toma un descanso despuĂŠs del trabajo. Beben vodka, comen carne asada y queman una eďŹ gie de paja para celebrar la ďŹ esta local antes de la Cuaresma ortodoxa rusa.


LOS PERROS DE LA GUERRA CANES DE COMBATE Y SUS MANEJADORES GUÍAN A LAS TROPAS ESTADOUNIDENSES POR ENTRE LOS CAMPOS DE BATALLA MÁS PELIGROSOS. El cabo de la Infantería de Marina, John Dolezal, posa con Cchaz, un pastor belga, en Twentynine Palms, California. A los perros criados en la base de la Fuerza Aérea de Lackland, en Texas, se les ponen nombres que comienzan con una letra repetida.

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El sargento Terry Young y su pastor alemán, Wero, buscan explosivos en un control en Kandahar, Afganistán. Hay más de 500 perros de trabajo de Estados Unidos desplegados en algún sitio del mundo.


El sargento Thomas Sager carga el cuerpo de Dinomt, un perro que fue víctima de un dispositivo explosivo improvisado (DEI) durante un patrullaje en Kandahar. Su muerte les salvó la vida a los soldados que estaban cerca. “Es como perder a un compañero de equipo”, dice el mayor y veterinario Bryan Hux (izq.).


POR MICHAEL PATERNITI FOTOGRAFÍAS DE ADAM FERGUSON

AQUÍ ESTÁ EL CABO DE LA INFANTERÍA DE MARINA DE EUA, JOSE Armenta, en su tienda la noche antes de ser herido por una explosión en Afganistán. Bromea con Mulrooney y Berry. Le da de comer y beber a su perro, Zenit, un pastor alemán. Luego lo lleva a entrenar afuera en la luz menguante de este desierto polvoriento que parece de otro mundo. Es lo que más les gusta. Jose le ordena a Zenit que se siente, lo cual hace obedientemente, luego corre 50 metros y esconde un juguete de hule, un Kong, en un muro de adobe, y lo cubre con tierra. Cuando Jose le da la orden, Zenit sale disparado a buscarlo, zigzagueando y meneando la cola. Es una danza compleja. Comandos de voz a los que obedece con una acción canina precisa, siempre con la misma meta en mente, encontrar el juguete. Mañana, ya en sus puestos de patrulla, el objetivo no será encontrar un juguete sino un dispositivo explosivo improvisado (DEI), una de las armas más brutalmente efectivas de los talibanes contra las tropas estadounidenses. Jose ha pasado los últimos tres meses en la base militar de Alcatraz, en el límite de una ciudad 74

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llamada Sangin en la provincia de Helmand, sin un solo “hallazgo”. A pesar de su optimismo –el hombre siempre dispara una sonrisa cautivadora–, la falta de hallazgos comienza a pesarle casi tanto como el calor de 37 ºC, que se siente aún más intenso cuando uno lleva encima 35 kilogramos de equipo. En agosto de 2011, la misión en Sangin fue asegurar la presa Kajaki, de 97.5 metros de altura, y prevenir que los talibanes la volaran e inundaran el valle de Helmand. Los soldados del tercer batallón de reconocimiento, en grupos de 12 aproximadamente, se turnan para desarticular las acciones del enemigo y rastrean la ubicación de los grupos pequeños de combatientes talibanes. A Jose y Zenit les toca acompañar prácticamente cada misión. Cada


Tropas estadounidenses atienden a un can de combate herido durante la Segunda Guerra Mundial.

vez que salen de la base, van adelante del grupo junto con un soldado que lleva un detector de metales, lo cual los convierte en los primeros blancos, mientras Zenit peina la zona en busca de cualquier olor de nitrato que pueda indicar un DEI enterrado. Por agotador que sea, Jose siempre dice que sí. En este lugar en particular, la amenaza es palpable. Sangin está plagado de DEI y pululan los combatientes enemigos, escondidos detrás de muros de lodo. Es el lugar donde las fuerzas británicas, antes de retirarse por completo en 2010, perdieron más de 100 soldados. Desde entonces ha sido un cementerio para muchos estadounidenses y un lugar donde numerosos soldados de ese país han sufrido heridas desfiguradoras. W. EUGENE SMITH, TIME & LIFE PICTURES/GETTY IMAGES

Esas son las cosas con las que un manejador de perros trata de no obsesionarse: el riesgo asociado con la necesidad de encontrar bombas y con la posibilidad de pasar una por alto. En la base a veces las oyes explotar a distancia, detonadas por una cabra o un aldeano desprevenido. A veces, lugareños frenéticos corren para llevar a un niño ensangrentado a Alcatraz en busca de ayuda médica. Y las noticias recientes acerca de dos compañeros manejadores de perros, Jeremy y Jasco, en su propio grupo, han sido malas. Ambos fueron víctimas de explosiones y perdieron las piernas. Jose lo tiene claro: preferiría morir que perder un miembro o alguna parte vital. Preferiría morir que ser media persona. Lo necesario para alejar la mente del miedo es exactamente lo que Jose hace ahora, lo mismo que ha hecho en los últimos dos


Cuando entrenan en la base de la Fuerza A茅rea de Lackland en San Antonio, los manejadores deben aprender a utilizar la correa y a dar 贸rdenes manuales antes de empezar a trabajar con un perro. Durante ese periodo, una lata de municiones usada hace las veces del can.


Los entrenadores de K2 Solutions, un contratista privado de Carolina del Norte, entrenan a Bassie para trabajar en cuerpos de seguridad militares y policiales. EstĂĄ aprendiendo a descender en rapel y a saltar a travĂŠs de una ventana para confrontar al enemigo, lo cual reduce el riesgo para los hombres que vienen detrĂĄs.


años: entrenas a tu perro, haces tu trabajo y el resto se lo dejas al destino. La mañana siguiente, el 28 de agosto, el tercero de reconocimiento sabe que los talibanes han estado ocupados. Alcatraz yace sobre una elevación en los campos de maíz, no lejos de un wadi, y la inteligencia ha averiguado que hay DEI plantados por todos lados. “Sabíamos que alguien iba a resultar herido en esa misión –dirá más adelante el sargento Ryan Mulrooney–. Sabíamos desde el inicio que era un movimiento muy arriesgado”. Así que, por primera vez desde que está en Afganistán, Jose se pone sus blast briefs, ropa interior hecha de kevlar que ayuda a limitar las heridas genitales, y monta una cámara en su casco con la esperanza de documentar su primer hallazgo. Luego le pone a Zenit un suero intravenoso para mantenerlo hidratado en el calor. El equipo sale a las 10 a.m. formado en una fila y Jose calcula que ya están a 49 ºC. Los soldados bajan la colina lentamente y cuando llegan a la carretera 611, Jose siente un brote de adrenalina. Su boca se seca cuando le da órdenes a Zenit, orquestando cada movimiento del perro. El equipo gira bruscamente entre el maíz para evitar la carretera, hasta que se topan con el wadi que corre paralelo a esta, de 2.5 metros de profundidad y tres metros de ancho, sin agua. Jose guía a Zenit de una margen a la otra. Mulrooney, que tiene el detector de metales, grita: “Creo que hallé uno aquí”. Jose se acerca, mira la tierra abultada y con un cable expuesto, le regala una sonrisa a Mulrooney y dice “Ajá”. Se le notifica al líder del equipo. Jose avanza, detecta otro. Cuando intuye que se trata de un patrón, manda a Zenit al otro extremo del wadi, donde el perro se paraliza, meneando la cola y poniendo su nariz a trabajar a marchas forzadas. El cambio de comportamiento marca el lugar. Después de casi 100 días ahí, este es su primer DEI como equipo. Jose sabe que debe permanecer tranquilo, mantener a Zenit enfocado, pero, ¿cómo no estar Michael Paterniti escribió sobre Hong Kong en la edición de junio de 2012. Este es el primer trabajo del fotógrafo Adam Ferguson para la revista. 80

El sargento de artillería Kristopher Knight acostumbra a Ronnie al sonido de los disparos en el campo de pruebas de Yuma, en Arizona, para que el perro aprenda a mantenerse tranquilo durante un tiroteo. Algunos entrenadores se ponen turbantes, entonan llamados a la oración y traen animales de granja a fin de preparar a los perros para las imágenes, sonidos y olores de Afganistán.


emocionado? Se le notifica al líder del equipo de nuevo. Jose y Zenit continúan por el wadi bajo el calor mortal. El sol calcina a los hombres formados que caminan lentamente sobre las huellas de sus compañeros, utilizando crema de rasurar para marcar los sitios seguros. De un segundo a otro ya van tres hallazgos seguidos. El lecho del río está lleno de explosivos pero, ¿dónde está el siguiente? Con esa pregunta, la euforia de Jose cede el paso al deber. Él y Zenit son los responsables de averiguarlo. zenit, un pastor alemán de 35 kilogramos, con un amor irreprimible por ir a buscar pelotas, nació la noche de brujas de 2007. Fue criado

por un contratista privado en Europa, quien le puso su extraño nombre (se pronuncia zínit), cuyo significado, si hubo tal, Jose nunca conoció. Tras pasar una serie de exámenes médicos, Zenit fue adquirido por el ejército de Estados Unidos justo después de su primer cumpleaños y enviado a la perrera de la Base de la Fuerza Aérea de Lackland, en San Antonio. Ahí, el escuadrón de entrenamiento 341 en un inicio entrena perros de trabajo en “fortalecimiento de la motivación y desarrollo del entendimiento, y estabilidad ambiental y social”, según el Departamento de Defensa. Los días están reglamentados, a los perros solo se los suelta en horarios preestablecidos para comer y beber, ejercitarse y perros d e gu err a

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CÓMO FUNCIONA LA NARIZ

Cerebro

Receso olfatorio

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El extraordinario sentido del olfato de los perros –hasta 100 000 veces más agudo que el del humano– depende en parte de una estructura llamada receso olfatorio (der.). Este laberinto de huesos tan delgados como una hoja de papel está recubierto de millones de receptores de aromas unidos mediante neuronas al cerebro, donde se analizan. Al olfatear, un perro vigila constantemente sus alrededores e incluso sabe por cuál orificio nasal ha detectado un olor. Todo esto les permite a los perros de combate localizar DEI.

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El rápido olfateo de los perros crea un patrón de flujo de aire que transporta las moléculas de los olores al receso olfatorio, donde ocurre la detección.

Misión: encontrar DEI VIE NT O

Manejador

Perro

Fuente del olor

Los ejercicios de entrenamiento desarrollados por la Oficina de Investigación Naval de Estados Unidos enseñan a los perros a rastrear la fuente del olor de los DEI hasta su escondite entre los edificios (izq.); los perros trabajan sueltos, para que sus manejadores aprendan a mandarlos a buscar DEI con el viento en contra. En el campo de batalla, un perro que zigzaguea para investigar olores puede cubrir hasta tres kilómetros por cada uno que recorre su manejador.

Olor

Edificio

JASON TREAT. ILUSTRACIÓN: BRUCE MORSER FUENTES: OFICINA DE INVESTIGACIÓN NAVAL, LABORATORIO DE INVESTIGACIÓN NAVAL; K2 SOLUTIONS; BRENT A. CRAVEN, UNIVERSIDAD ESTATAL DE PENSILVANIA

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entrenar. Durante estas sesiones de entrenamiento, los soldados evalúan qué papel se ajusta mejor al perro: patrulla, detección o rastreo. A pesar de que el ejército se abstiene de dar información particular sobre los perros, los registros indican que Zenit pasó 13 meses en las perreras de Lackland. Como los lapsos de atención de los perros son cortos, sus clases deben haber durado una o dos horas diarias, y algunas de ellas apenas tres o cinco minutos a la vez. Al final del curso, Zenit fue certificado para detección de explosivos y patrulla. No obstante, en 2010, cuando a los dos años Zenit fue asignado finalmente a Jose en Okinawa, Japón, el perro era prácticamente materia prima. Dado que no había logrado ser desplegado con su perro anterior, Jose sentía una presión adicional para lograrlo con Zenit. No todos los perros militares son aptos para el combate. Algunos no aguantan el calor o se excitan demasiado con el sonido de los disparos o las explosiones, aun después de las sesiones de desensibilización que forman parte del entrenamiento. Algunos son demasiado leales, demasiado flojos o demasiado juguetones. Cada perro es un universo de características propias, a veces muy peculiares. Aun así, algunas razas por lo general son mejores en el campo de batalla que otras, como es el caso de los pastores alemanes, los labradores y, en especial, los pastores belgas, conocidos por ser valientes, determinados y capaces de tolerar el calor. Pero lo que funciona en un ambiente dado puede no funcionar en otro. La historia sugiere que cada situación de batalla exige su propia raza y su propia táctica. Durante la Primera Guerra Mundial, ambos bandos utilizaron decenas de miles de perros como mensajeros. En la Segunda Guerra Mundial, la Infantería de Marina de Estados Unidos desplegó perros en las islas del Pacífico para olfatear posiciones japonesas. En Vietnam, alrededor de 4 000 canes se utilizaron para liderar patrullas en la selva, lo cual salvó numerosas vidas (no obstante, las fuerzas armadas decidieron dejar muchos allá cuando Estados Unidos se retiró). En lo más

álgido de las guerras de Afganistán e Irak, las fuerzas armadas de Estados Unidos tenían un contingente de alrededor de 2 500 perros de trabajo en las milicias. Este lazo antiguo entre el hombre y el perro es la esencia de nuestra fascinación por estos equipos: la dependencia en los sentidos superiores de los animales (los perros están hasta 100 000 veces más alertas a los olores que los humanos); la seriedad del empeño del militar, en contraste con la alegría inconsciente del perro que está al acecho o jugando; la abnegación y lealtad con las que el manejador y el perro se ponen en peligro –uno consciente de ello y el otro sin saberlo– para salvar vidas. En general, la burocracia militar considera un perro de trabajo como una pieza de equipo, algo que Jose entendió la primera vez que vio el número de identificación de Zenit –N103– tatuado en su oreja. Después de sus sesiones de entrenamiento en Okinawa, Jose siempre regresaba a Zenit a su perrera de acuerdo con el protocolo y sabía que era vital establecerse como el alfa mediante el tono y la acción. “Los perros son como niños pequeños –dice el sargento de artillería de la Infantería de Marina, Kristopher Knight, quien entrenó a Jose y a Zenit en el campo de pruebas de Yuma, en Arizona–. Necesitan que les digan qué hacer. Necesitan saber que sus motivaciones primarias –oxígeno, comida, agua– están bajo control. Dos betas jamás lo van a lograr. Uno de los dos tiene que ser el alfa, y tiene que ser el manejador”. La verdad es que, hasta Afganistán y hasta antes de ese día de agosto de 2011, Jose habría coincidido con la creencia oficial. Si Zenit pisara un DEI y muriera, lo más seguro es que Jose no hubiera dejado escapar ni una sola lágrima. Su relación era estrictamente profesional y necesitaba permanecer así. Si Zenit explotaba, Jose comenzaría de cero con otro perro. jose armenta creció como un tipo rudo, simplemente porque nada le fue fácil. Su familia vivía al este de Los Ángeles, sus padres pertenecían a pandillas y se separaron cuando Jose era chico. Su madre, que era de origen puertorriqueño, se perros d e gu err a

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El sargento Jason Cartwright pone a su labrador Isaac a olfatear en busca de armas y explosivos en un sótano de Kandahar. A los perros se les enseña a sentarse o acostarse, sin ladrar, cuando localizan el olor de un objetivo. El manejador gratifica al perro dejándolo morder su juguete.


El sargento Cartwright intima con Isaac durante una misión para desarticular una ruta de abastecimiento de los talibanes. Los perros son muy sensibles a las emociones de sus manejadores. Jay Crafter, entrenador de las fuerzas armadas, dice que “si tienes un mal día, tu perro va a tener un mal día”.


ocupó de los niños lo mejor que pudo; su padre, de origen mexicano, iba y venía. Uno de los primeros recuerdos de Jose es el del accidente de auto del que se salvó, pero en el que murió su hermana menor. Él tenía cinco años; ella, cuatro. Con frecuencia se atrasaban con la renta y a veces su familia simplemente se iba a otra casa, a otra escuela, 15 en total. Siempre era el nuevo, el “extraño”. Durante la preparatoria vivía en su cochera, con música heavy metal a todo volumen. Tocaba la batería en una banda. Llevaba un corte mohicano y un arete en la nariz. Pero incluso los extremos de la rebeldía de Jose eran relativamente anodinos: faltar a clases, tomar cerveza, fumar cigarrillos, 88

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jugar videojuegos. Por vivir en un mundo violento de pandilleros y aspirantes a serlo, tiroteos aleatorios y tráfico de drogas, él quería escapar. Lo que más quería era lo opuesto de ese mundo: ser soldado. En julio de 2007, a los 18 años, se enroló y terminó en Camp Pendleton. Al haber crecido sin raíces y sin religión, inmediatamente se enamoró del sentido de tradición y el ritual de las fuerzas armadas. Lo apodaron “Socks” por su uniforme civil de pantaloncillos holgados y calcetines hasta la rodilla. Tras graduarse del campo de entrenamiento, se alistó para entrenar como policía militar y con el tiempo lo asignaron a la base de Estados Unidos en Okinawa.


El sargento de la Fuerza Aérea, Jonathan Bourgeois, corta las uñas de las patas a Oopey antes de una misión en Afganistán. Los manejadores se ocupan de todas las necesidades de sus perros: aprenden a darles RCP canina y a detectar el síndrome de estrés postraumático que afecta a 5% de los perros en servicio.

Como uno de los más sobresalientes de su clase, se le ofreció la oportunidad de ir a Lackland para comenzar el entrenamiento de manejador de perros. A Jose siempre le encantaron estos animales. Fueron un elemento constante en sus años erráticos de crecimiento. En distintos momentos tuvo un dálmata, un pit bull y una mezcla de pekinés con chow chow llamado Bandit, legendario por haber mordido una vez a un amigo en el trasero. Pero Jose entendía que un perro militar era un instrumento que debía dominar, del mismo modo que un técnico tenía que entender la ecolocación en un submarino. A pesar de que el trabajo le gustó desde el inicio, también lo inspiraba una causa superior. Una bomba encontrada en el campo podía equivaler a varias vidas salvadas. La primera impresión de Jose acerca de Zenit era que se trataba de un perro demasiado dulce y un poco rebelde, con energía de cachorro. Jose ya tenía un perro, un pastor belga, pero estaba ansioso por probar un pastor alemán y él mismo escogió a Zenit. Cada perro de trabajo nuevo en la Infantería de Marina aprende a buscar DEI por pasos. Después de que dominan la obediencia básica se les enseña a reconocer un rango de olores asociados con los explosivos, entre ellos el nitrato de amonio, que se utiliza en la mayor parte de los DEI de Afganistán. Luego empiezan a practicar un ejercicio conocido como birding, o caza de aves, diseñado para permitirle al manejador dirigir los movimientos del perro a distancia. Primero, el manejador le quita la correa y le ordena moverse hacia un “lanzador de aves” escondido, una catapulta de control remoto cargada con una pelota de tenis. La obediencia a las órdenes verbales y las señas manuales es crucial y, con frecuencia, difícil de obtener. Cuando el perro se acerca al lanzador, el manejador lo activa y la pelota se dispara al aire. El perro la persigue y se la devuelve al manejador, quien felicita y acaricia al perro. A medida que el perro se vuelve mejor para acatar órdenes, el manejador comienza a esconder perros d e gu err a

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Después de varios combates, Kimberley, una perra de detección retirada, tiene una nueva familia en Texas. Muchos perros militares se ponen después en adopción, con prioridad para las agencias federales, los cuerpos de seguridad locales y los antiguos manejadores. La espera es de un año a 18 meses.


objetos aromatizados con todo tipo de materiales explosivos en el espacio circundante. Al mover constantemente el lanzador y esparcir los olores cerca y lejos, el perro se vuelve experto en buscar en áreas grandes y alertar al manejador de cualquier cosa que huela a explosivo. Después ya no hay lanzador de aves ni pelotas de tenis, solo olores. Tras encontrar cada uno de ellos, se llama al perro de vuelta y se le premia con el Kong. Y a eso se reduce el proceso para el perro. La búsqueda de DEI es un juego, identificar un olor y recibir un juguete. Zenit era un rastreador motivado y una pareja perfecta. En el otoño de 2010 la pareja fue seleccionada para salir a una zona de combate y enviada al campo de pruebas de Yuma, en Arizona, para un entrenamiento intensivo de tres semanas, una cristalización final de todo lo que un manejador y un perro necesitan saber en una zona de guerra, y una prueba final para demostrar que están listos. En un pueblo afgano falso, un manejador y su perro deben buscar una complicada variedad de DEI. Algunos están aromatizados para que el perro los encuentre. Otros no tienen olor pero se dejan expuestos para que el manejador los detecte. Si entre los dos encuentran más de 80 %, la pareja recibe la aprobación final para salir a la zona de combate. “Jose era un poco como el típico tipo listo del este de Los Ángeles cuando se unió a la Infantería de Marina –dice uno de sus supervisores, el sargento Alfred Nieto–. Pero él y Zenit sabían en serio lo que hacían, eso no estaba en duda. Creo que crecieron mucho juntos”. Después de pasar el curso de entrenamiento en Yuma, ambos abordaron un avión militar, pasaron una noche en Alemania y volaron a la base principal del Camp Leatherneck de la Infantería de Marina, en Afganistán. De ahí, Jose y Zenit fueron enviados a Alcatraz. Rápidamente pasaron de un pueblo afgano ficticio del desierto de Arizona a uno real, en la provincia de Helmand, donde tendrían que valerse por sí mismos. ahora han pasado tres meses. Están en el wadi afuera de Sangin, rodeados de DEI. Los hallazgos son cada vez más frecuentes y oscilan 92

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entre Mulrooney, Jose y Zenit. “Tengo uno… Por aquí… Ajá”. Jose cree que ya ha descifrado el patrón. Parece que los talibanes enterraron DEI en los puntos de acceso al wadi, suponiendo que las tropas se sentirían más seguras fuera de la vista, en el lecho del río seco, que expuestas en los campos abiertos. En este momento todo comienza a suceder con mucha rapidez. Respira profundamente para calmar su emoción y mantenerse enfocado. La nariz de los perros generalmente funciona mejor –o es más sensible– en climas frescos y calmados. Los olores se vuelven más volátiles cuando las temperaturas son más altas y el viento puede diluirlos y dispersarlos en una zona más amplia, lo cual oculta su origen. Eso es lo bueno: aquí no hay viento. Pero es mediodía, el calor es tan seco y penetrante que Jose siente la sal del sudor que chorrea hasta sus labios. Zenit revisa la ladera opuesta, atento a las órdenes de Jose, con las orejas aguzadas y las patas en movimiento, excitado también. El perro está buscando todos esos aromas que sabe que se traducirán en su juguete. ¿Dónde están? Aquí, un camino ancho lleva del terraplén al wadi y Zenit lo pasa sin alterar su comportamiento. Jose lo sigue a distancia, midiendo sus propios pasos. Los hombres detrás de ellos siguen más atrás, marcando una ruta de crema de rasurar de acuerdo con el progreso de Jose. En el camino, Jose se aleja de la zona más transitada y sube por una elevación pequeña. Da un paso, luego otro. Y ahí es cuando la tierra cede y un rugido ensordecedor llena sus oídos. Cuando abre los ojos, está acostado de espaldas. Lo único que alcanza a ver es el cielo. Salió volando seis metros, de vuelta al wadi. Sabe exactamente lo que está pasando pero no puede asimilar nada. Su boca se encuentra llena de tierra y su cuerpo está en un grito, como si estuviera quemándose. No puede respirar. Mulrooney es el primero en llegar a su lado y le corta el chaleco. Jose repite: “La cagué. ¿Todavía tengo piernas?”. Y luego: “¿Dónde está Zenit?”. Mulrooney le dice: “Estás bien, hermano, vas a estar muy bien”.


Hay un procedimiento para cuando a alguien “le toca” –así le dicen los hombres a golpes como este–. Los soldados aseguran la zona; el médico hace un T-POD, un torniquete en la cintura para detener el sangrado de Jose; Buyes llama un helicóptero y todos hacen lo posible por vencer la “hora dorada”, el tiempo en que los militares se empeñan en sacar a un soldado herido del campo de batalla para aumentar sus probabilidades de supervivencia. Pero el helicóptero más cercano está llevándose a otro soldado herido fuera de la zona y se tarda dos horas en llegar. Jose ha perdido mucha sangre pero de alguna manera se mantiene consciente, preguntando de nuevo por Zenit. El perro, que estaba a seis metros de la explosión, sabe que algo salió mal. Zenit está echado junto a Jose, con las orejas pegadas a la cabeza, que recuesta sobre sus patas. Permanece ahí mientras hacen lo posible por salvar a Jose en lo que llega el helicóptero. De acuerdo con el protocolo, tanto el manejador como el perro son subidos a bordo y evacuados del lugar. una luz en la lejanía –Jose recuerda eso–. Recuerda que se dejó caer hacia ella, invadido por una sensación de mucho cansancio. Eso fue en el helicóptero. Recuerda que percibía a Zenit cerca. Recuerda que pensaba en sus tres hermanas y su hermano, todos más jóvenes (al no haber tenido él mismo modelos a seguir, se pregunta quién será el de ellos), su prometida (¿cómo se enterará?) y luego su hermana que murió (¿la verá pronto?). Recuerda que se alejó de la luz en la lejanía, sacudiéndose el sueño y reintroduciéndose en su cuerpo. Lo que siguió no fue fácil. Se despertó en Alemania y luego de 10 días se despertó de nuevo en el hospital Walter Reed. Pasaron 12 operaciones y lo mudaron al Centro Médico Naval de San Diego. Tuvieron que amputarle ambas piernas arriba de la rodilla. Durmió 20 horas al día durante un mes. Soñó que alguien hacía experimentos en él con delfines. Se despertó apaleado, llamando a Zenit, para enterarse de que N103 no lo había acompañado a casa, sino que había sido reasignado a un nuevo manejador, también

JOSÉ HA PERDIDO MUCHA SANGRE pero se mantiene consciente, y pregunta por Zenit. El perro, a seis metros de la explosión, sabe que algo salió mal y está acostado junto a Jose.

por protocolo. “Estaba furioso –admite Jose–. Y celoso. Nunca culpé a Zenit por lo que pasó. Éramos un equipo. Si fuese culpa de alguien, sería mía. Solo quería a mi perro”. De diferentes maneras, al parecer, ambos eran herramientas, equipo, hasta que uno de ellos dejó de servir. De vuelta en Afganistán, Zenit había regresado al Camp Leatherneck, donde pronto pasó por lo que se conoce como una prueba de validación con otro manejador y luego salió a más de 50 patrullas a pie con otras unidades. Halló un DEI más. En casa, durante los meses posteriores a las operaciones, Jose esperó a que se curasen sus incisiones, luego trabajó para fortalecer su torso y lo que quedaba de sus piernas. Le dieron shorties, prótesis de práctica sin articulaciones en las rodillas para que aprendiera a balancearse y a pararse, y se acostumbrara a la presión en las piernas. Más adelante recibió prótesis con articulaciones en las rodillas para aprender a caminar de nuevo. La recuperación física es una cosa, pero la recuperación mental es un asunto muy diferente. La esposa de Jose, Eliana, con quien se casó seis meses después de resultar herido, recuerda algunos días muy oscuros: Jose, a los 24 años, en una silla de ruedas en la casa, con las cortinas cerradas, tratando de hacerse a la idea de su nueva vida. “Pasé de ser un soldado muy perros d e gu err a

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rudo a un joven en una silla de ruedas –comenta Jose–. Para tu mente no es un cambio fácil. No estoy seguro de que algún día lo sea”. Mientras tanto, Jose estaba decidido a recuperar a Zenit. “Era como mi escudo gastado –dice–. Cada rasguño cuenta una historia. Y nada estaba en su sitio sin él”. Jose no era el único que percibía esa sensación de vacío. Algunos manejadores heridos habían podido adoptar a sus perros una vez que los animales terminaban su misión. Otros habían empezado a pedir a sus perros aun cuando estos seguían activos. No hay un programa formal en las fuerzas armadas para reunir a los perros con sus manejadores heridos, y algunos de ellos han encontrado el proceso inescrutable y frustrante en un momento en el que lo que necesitan es claridad. Para Jose fueron llamadas y trámites, insoportables meses de espera. Eventualmente Zenit fue enviado al Centro de Combate Aeroterrestre del Cuerpo de Marina en California. Pasaron más meses y finalmente, en junio de 2012, después de que el Cuerpo de Marines aprobó la adopción, Jose y su esposa hicieron un viaje de tres horas en auto hasta la base. Se acercó a Zenit en su silla de ruedas y el perro lo cubrió de besos babosos. “No podía parar de sonreír –recuerda Jose–. Durante días. De hecho sigo sonriendo. Se sintió como el inicio de esta nueva vida”. es la hora del crepúsculo en San Diego. Jose está sentado al lado de la alberca de su casa, tomando una cerveza, descansando de sus prótesis y aventándole a Zenit una pelota de tenis. Jose lo consiente como nunca antes pudo hacerlo. El pelaje brillante, color sable, del pastor alemán destella cuando sale tras cada lanzamiento con un entusiasmo feliz, luego le devuelve la pelota a Jose, quien lo congratula una y otra vez con un “muy bien”. Esto está muy lejos de la guerra y sin embargo parece estar siempre presente. “Durante mucho tiempo me flagelé por ese día –dice Jose–. Me preguntaba qué pude haber hecho distinto. Creo que el DEI se detonó desde donde puse a 94

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Eliana y Jose Armenta descansan con sus Boston terriers, Oreo y Sassy, y su pastor alemán Zenit. Este manejador de la Infantería de Marina retirado perdió las piernas por la explosión de un DEI mientras patrullaba con Zenit. En 2012 lo adoptó. “Los perros completan nuestra familia”, dice, una que pronto incluirá un bebé.


Zenit a buscar, o estaba enterrado demasiado profundamente. Siempre dicen que no hay perro 100 % certero”. Durante más de un año después de ese día en el wadi, Jose tuvo que aprender a caminar con sus nuevas piernas. Iba a rehabilitación varias veces por semana. “Siempre entraba bromeando, positivo –comenta su fisioterapeuta Dawn Golding–. Podías oírlo con su música motivacional a todo volumen cuando caminaba por el pasillo”. Ha aprendido a navegar y esquiar, y ha salido a Colorado y Alaska. Trabaja como coordinador de patrullas para la policía militar en el turno de las 4 a.m. a la 1 p.m. Luego vuelve a casa con su

esposa, quien está embarazada, y llevan a Zenit a la playa. “Es como mi compañero silencioso –señala Jose–. Es el puente entre tres mundos: la persona que era yo antes de Afganistán, la que fui allá y aquella en la que me convertí después. Le digo en broma que cuando se muera, lo mandaré disecar para ponerlo junto a la cama. Pero la verdad es que no puedo imaginarlo. No sé qué voy a hacer entonces”. Jose –hermano y esposo, y muy pronto padre– echa el brazo para atrás y suelta la pelota, la cual describe un arco en el cielo que se oscurece, como una esperanza abandonada. Antes de que bote por segunda vez, Zenit ya la tiene en la boca y se apresura a devolvérsela a su amo. j pe rros de guerra

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AYER

Club caliente Las mujeres solían ser aficionadas esta gran bañera a 43 °C los lunes, miércoles y viernes en el European Health Spa –donde la ligereza en el vestir era símbolo de estatus–, en San Petersburgo, Florida. Los hombres tenían acceso a las instalaciones los martes, jueves y sábados. No se tiene información sobre qué se hacía los domingos. Esta foto se publicó en National Geographic en la edición de noviembre de 1973, en un artículo titulado “El floreciente y atormentado corazón de Florida”. Actualmente, los visitantes que llegan al sitio donde estuvo el spa pueden encontrar un tipo distinto de relajación: hoy es una licorería. —Margaret G. Zackowitz

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Toyota RAV4 toyota.com/espanol

Se muestra con opciones. Š2014 Toyota Motor Sales, U.S.A., Inc.

NATGEO Junio - 2014  

Revista National Geographic, Junio 2014

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