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Internacional El año del Estado Islámico LLUÍS BASSETS Siria, la guerra de todos contra todos LUIS VILLALBA ¿Siempre nos quedará París? JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ DEL CORRAL La crisis de los refugiados, ¿el fin del sueño europeo? LUIS SÁNCHEZ-MOLINÍ El año del temor a la inestabilidad SANTIAGO CARBÓ Tratados que redefinen la globalización RAFAEL SALGUEIRO Grecia: un año en la montaña rusa IGNACIO MARTÍNEZ Las exigencias de Cameron para permanecer en la UE JOSÉ YÑIGUEZ Putin y el “paso del pistolero” JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ DEL CORRAL Turquía en 2015 NICOLÁS RODRÍGUEZ CASTILLO Apabullante Obama, mal que pese JOSÉ IGNACIO RUFINO Cuba-EEUU: ‘do ut des’ JOSÉ IGNACIO RUFINO Acuerdo nuclear con Irán’ YAGO FERNÁNDEZ Trump, el nuevo populismo norteamericano RAFAEL PADILLA Una nueva encrucijada para Amércia Latina LUIS YÁÑEZ-BARNUEVO La probable resaca del garrafón olímpico JOSÉ IGNACIO RUFINO Elecciones para el cambio en Argentina DIEGO ARCE La oposición triunfa en Venezuela YAGO FERNÁNDEZ China, energía positiva para el mundo GUMERSINDO RUIZ Myanmar en el objetivo JOSÉ YÑIGUEZ

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El año del Estado Islámico Lluís Bassets Periodista.Directoradjuntode ElPaís

l califato terrorista se proclamó en Mosul el 29 de junio de 2014, tres semanas después de que la ciudad iraquí cayera en manos del autodenominado Estado Islámico (EI), pero ha sido en 2015 cuando el grupo terrorista se ha consolidado y desplegado en toda su potencialidad destructora. Este pasado año la organización que ha venido a suceder y superar a Al Qaeda ha atacado por primera vez territorio europeo, mediante la acción de combatientes solitarios pero coordinados, extraídos fundamentalmente de la tercera generación de inmigrantes árabes en Francia, a la vez que cientos de miles de refugiados que huyen de la guerra civil siria han desbordado la capacidad del sistema de asilo de la UE y desencadenado reacciones xenófobas en todo el continente. Hay que remontarse unas décadas para fijar los orígenes del EI, perfectamente entreverados con la historia de Al Qaeda. Habría que referirse a las guerras de Irak, las dos, la primera emprendida por Bush pa-

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Las causas inmediatas que explican la aparición del mayor grupo terrorista de la historia, más de 30.000 combatientes reclutados en todo el mundo, encuadrados militarmente, con mandos del ejército de Sadam Husein desmantelado por EE UU, y probablemente el mejor equipado –pertrechos de tres divisiones iraquíes enteras tomados en Mosul tras la desbandada del ejército y la policía, armamento pesado, centenares de vehículos blindados–, hay que buscarlas en el fracaso de la Primavera Árabe, aquella oleada de revueltas y revoluciones democráticas de 2011 que hizo caer cuatro dictaduras –Túnez, Egipto, Libia y Yemen– y agrietó los pilares del orden político árabe. Tres fueron las consecuencias derivadas de las revueltas. La primera y más visible es la implosión de tres países, Libia, Siria y Ye-

anula las fronteras coloniales, en concreto la línea Sykes-Picot delimitada en 1916, y recrea el primer Estado islámico del profeta Mahoma. Para acreditarse como tal, cuenta con ciudades, pozos y refinerías petrolíferos, yacimientos arqueológicos, población (entre 3 y 8 millones) y una rudimentaria administración. También con una economía elemental, basada en la confiscación de bienes, el contrabando de petróleo y obras de arte, así como el cobro de rescates para liberar secuestrados y permitir salir de su territorio. Y con un eficaz aparato de propaganda, a cargo de jóvenes experimentados en redes sociales y producción audiovisual, que utilizan para difundir sus truculentas producciones, en las que han grabado ejecuciones, a veces masivas. La mitología del islam primitivo le sirve para llamar a los creyentes a librar la yihad

Las causas inmediatas que explican la aparición del Estado Islámico hay que buscarlas en el fracaso de la Primavera Árabe

El presunto cerebro de los atentados de París , el belga Abdelhamid Abaaoud, que sostiene un corán y la bandera del EI. / EFE

dre en 1990 y la segunda por Bush hijo en 2003, y las dos también de Afganistán, la que iniciaron y perdieron los soviéticos tras su invasión en 1979 y la que empezaron en 2001 y todavía no han ganado los estadounidenses. A partir de la primera guerra de Irak se produjo la ruptura de Bin Laden con la monarquía saudí --disgustado por la alianza de Washington con Riad y sobre todo por la presencia de tropas estadounidenses en el territorio que alberga los lugares sagrados del islam-- de la que surgió su proyecto de organización internacionalista islámica. Antes de la primera guerra de Afganistán había surgido ya toda una generación de mujaidines bajo protección saudí, pakistaní y estadounidense, todavía en plena guerra fría y naturalmente sin sospechar que allí se incubaba el huevo de la serpiente, es decir los talibanes y grupos como Al Qaeda.

men, convertidos en estados fallidos, donde circulan armas, terroristas y personas en busca de refugio y se combaten entre sí facciones y guerrillas de todo tipo. La segunda es el fracaso del islamismo político en su experiencia democrática en Egipto, que ha lanzado en brazos del yihadismo a millares de jóvenes desencantados. Y la tercera y decisiva, la fusión de la guerra civil siria con el conflicto sectario iraquí en una contienda global entre chiíes y suníes, que se encuadra en una especie de guerra fría regional entre dos potencias como Irán y Arabia Saudí, apoyadas respectivamente por Rusia y Estados Unidos. El EI, en contraste con Al Qaeda, no pretende ser únicamente una organización que coordina y realiza atentados terroristas contra el mundo occidental en general, sino un genuino Estado árabe, instalado en un territorio contiguo entre Siria e Iraq que

contra el régimen dictatorial de Bachar el Asad en Siria y la democracia de hegemonía chií y proiraní de Irak; a practicar la hégira o emigración desde los suburbios de las grandes ciudades hasta la tierra sagrada; y a construir un Estado regido por la sharía más estricta. Uno de los atractivos que ofrece a los jóvenes musulmanes ante el desarraigo, el paro y el hundimiento de las ideologías, es la posibilidad de formar familias polígamas y esclavizar mujeres como en tiempos del islam primitivo a cambio de combatir en sus filas. Su pretensión de liderazgo islámico le permite obtener el vasallaje de grupos terroristas del mismo cariz, más de 40, que operan en todo el mundo desde Nigeria hasta Filipinas. A diferencia de Al Qaeda, el EI es un grupo excomunicador o tafkir, que declara apóstatas a los musulmanes que no responden a la ortodoxia. En el territorio bajo su


Libia, Siria y Yemen se han convertido en estados fallidos donde combaten entre sí facciones y guerrillas de todo tipo quíasdelGolfo.Cadaunodelospaísesvecinos de Siria tiene su prioridad y su proyecto de hegemonía regional, que en casi ningún caso pasa por eliminar ante todo al Estado Islámico. Las potencias suníes como Arabia Saudí o Turquía quieren que caiga antes el régimen de Damasco y en el caso turco su prioridad es atacar a las guerrillas kurdas, hasta ahora las tropas más eficaces frente al EI en Siria. Irán apoya al régimen porque quiere mantener su actual esfera de influencia, que abarca Líbano, Siria, Irak y Yemen. Rusia ha sabido aprovechar la guerra siria para regresar militarmente a la región en apoyo de El Assad. Los europeos, finalmente, a pesar

SIRIA, LA GUERRA DE TODOS CONTRA TODOS Luis Villalba iria se fundó como estado en 1945, tan sólo cuatro años antes de su odiado enemigo Israel, con el que estuvo en guerra desde el primer día. A pesar de los enfrentamiento bélicos entre ambos países y de la ocupación de parte del territorio sirio por Israel, la destrucción acarreada por esas guerras no es sino una mínima fracción de la que se están causando los sirios a sí mismos. El país es hoy poco más que un montón de escombros. Tras su independencia y un convulso período como república parlamentaria, el partido socialista y panarabe Baaz tomó el poder mediante un golpe de estado en 1963 y, desde entonces, ha gobernado Siria bajo la declaración de “esEl régimen tado de emergenbaasista, cia”. En 1970 uno de los dirigentes del aunque Baaz, Hafez al tiránico, es Asad, estableció laico y las una dictadura que mujeres gozan se perpetuó tras su de ciertos muerte en el 2000 en su hijo Bashar al derechos Asad, actual presidente. La alianza con la URSS fue una condición necesaria para la supervivencia del régimen, y ha continuado después con la Rusia de Putin, su principal valedor en la escena internacional y cuyos soldados combaten codo a codo, aunque desde el aire, con el ejército de Asad.

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De todos los estados “artificiales” creados tras la desmembración del Imperio turco, Israel es, precisamente, el único que tiene conciencia de nación. Los sunitas, chiítas, alauítas, cristianos, kurdos, por mencionar sólo a los grupos más importantes, son parte de su adscripción religiosa o étnica, o geográfica en el caso de las tres provincias libias, antes que parte de su pretendida nación, antes que libaneses, iraquíes, yemeníes, libios o sirios. El Islam en el Medio Oriente, no en latitudes más alejadas como África o Asia, está enzarzado hace siglos en una pugna entre sunitas y chiítas que no ha hecho sino agudizarse en los últimos tiempos. Bajo esa divi-

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de su escasa capacidad militar solo Francia y Reino Unido cuentan en las alianzas que bombardean desde el aire al EI– tienen un interés en frenar el origen del intenso flujo de refugiados que está llegando a su territorio, así como en eliminar también el nido de yihadistas que atrae a jóvenes de sus suburbios y los devuelve luego a Europa para realizar atentados. Como han señalado muchos comentaristas e incluso líderes religiosos musulmanes, el EI no es ni un Estado ni es islámico. Pero la realidad es que se ha consolidado en 2015 gracias a la división de la comunidad internacional y a la actitud reticente de Estados Unidos, que apoya a quienes le combaten con bombardeos aéreos, pero descarta cualquier tipo de intervención terrestre. La inteligencia israelí considera que militarmente no significa peligro alguno, pero a casi dos años de la proclamación del califato en Mosul, está consiguiendo el objetivo más elemental de un Estado en construcción como es durar.

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control practica la limpieza étnica, exterminando u obligando a emigrar a chiíes, cristianos u otras sectas religiosas como los yazidíes. Hasta 2015, se entendía que Al Qaeda combatía al enemigo lejano, las potencias occidentales, con sus atentados en grandes ciudades como Nueva York, Londres o Madrid, mientras que el EI solo atacaba al enemigo próximo. A partir de este año, y especialmente con la oleada de atentados en Francia, el califato pretende también trasladar la guerra civil a Europa, con el objetivo de provocar una oleada de islamofobia que separe a los europeos de religión musulmana en una comunidad aparte y hostil. El califato terrorista se ha convertido en un dolor de cabeza para la comunidad internacional, pero también en fuente de divergencias, a la hora de resolver la guerra civil de Siria, donde el EI aprovecha la fragmentación del país para anidar entre el gobierno de Bachar el Assad, apoyado por Irán y Rusia, y la oposición apoyada por occidente y las monar-

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soria de sangre hay otras muchas que responden a otros criterios como en el caso de kurdos o cristianos. Siria, con algo menos de 23 millones de habitantes reducidos considerablemente por cientos de miles de muertos y millones de refugiados, cuenta también, amén de las mencionadas, con otras minorías como la armenia, la palestina y la turcomana, esta última de gran importancia en las circunstancias actuales. La Primavera Árabe o, por mejor decir, la respuesta de Asad a ese movimiento político, exclusivamente represiva, precipitó a Siria a una guerra civil en la que el bando opositor, conformado por la mayoría sunita, no tardó en dividirse en grupúsculos enfrentados entre sí, en disputa por la recelosa ayuda occidental y la condicionada de los saudíes y por todo tipo de diferencias que han venido a exacerbarse con la aparición del Estado Islámico. No >> podemos olvidar que el régimen baa-

Policíassirios inspeccionanellugardondesehaproducidounatentadoenunazonaresidencialenHoms. / EFE


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>> sista aunque tiránico, es laico, respe-

ta la libertad de culto, las mujeres no están obligadas a llevar velo y gozan de ciertos derechos. Las fiestas cristianas de Navidad y Viernes Santo se consideraban días de fiesta nacional. Muchos se rebelan contra Asad no porque sea un dictador sino porque no es un dictador islámico. Minorías como la cristiana y la de los alauítas, a la que pertenece la familia Asad y la mayor parte de la dirigencia del país, y que tiene su feudo en la provincia costera de La-

katia, son los pilares del régimen. Occidente apoya una rebelión popular contra una feroz dictadura pero al tiempo también apoya en buena medida una rebelión islámica contra un régimen laico. Hasta hace poco había, con todas las salvedades, dos bandos en pugna, el de Asad aliado con Rusia, Irán y los chiítas libaneses de Hezbollah, y el de los rebeldes con todos sus grupos, incluidos kurdos y turcos, y asistidos por Estados Unidos, la UE y las monarquías petrolíferas del Golfo.

La irrupción de un enemigo de ambos, el Estado Islámico, lo ha situado todo en una nueva perspectiva y ha acercado las posturas de las potencias en pugna pero no lo suficiente y no sobre el terreno. Fracasan incluso los intentos de tregua y parece quimérico un acuerdo que resida en la voluntad de las urnas, especulándose ya con la partición del país, destrozado en una guerra interminable que nadie parece capaz de ganar y en la que tampoco parece posible un acuerdo de paz.

¿SIEMPRE NOS QUEDARÁ PARÍS? José Luis Rodríguez del Corral l 7 de enero de 2015 en París, a media mañana, dos asesinos con el rostro cubierto con pasamontañas y fusiles de asalto, entraron a la fuerza en la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo al grito de Al·lahu-àkbar (Alá es más grande), y dispararon hasta cincuenta tiros sobre quiénes allí se encontraban, causando doce muertos y once heridos. Minutos más tarde, en su huida, incrementaron esta feroz matanza con la vil acción de rematar a un policía indefenso y herido en el suelo. Esta última escena fue grabada y retransmitida a todo el mundo ese mismo día. Finalmente fueron abatidos dos días más tarde, no sin asesinar antes a otras cuatro personas en un supermercado judío. El pretexto para esta matanza eran las tiras cómicas representando a Mahoma o Alá en esta revista. Considerado un atentado contra el derecho fundamental a la libertad de expresión, la sociedad francesa reaccionó con una inmensa manifestación en París de dos millones de personas a la que asistieron más de cuarenta líderes mundiales. Charlie Hebdo volvió a salir al poco y de ese número, concluido por los supervivientes de la masacre, se vendieron 7 millones de ejemplares en todo el mundo cuando la tirada habitual de la revista es de 60.000. El atroz atentado fue reivindicado por Al Quaeda en Yemen. Tenía un objetivo preciso y no indiscriminado, algo que se supone característico de esta organización, pero más allá de las diferencias o grados de horror que puedan establecerse entre Al Quaeda, Estado Islámico, Boko Haram o al-Shabah, no cabe duda de que todos estos grupos terroristas no son sino disfraces de una misma voluntad. Actúan como miembros de un mismo equipo. El impacto alcanzado, el foco puesto en París como símbolo de la libertad, tuvo que entrar en los cálculos del Estado Islámico para lanzar un ataque aún más despiadado contra la capital de Francia y, a los efectos que estamos hablando, capital internacional también del mundo fundado sobre los derechos humanos, contra

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Tras los atentados en París, una multitud muestra las condolencias a las víctimas delante de uno de los establecimientos atacados. / EFE

esa libertad que tanto odian y los hace estremecerse de envidia y de rabia. Y si los unos atacaron a quiénes la ejercían mediante la sátira y la prensa, los otros golpearon ya sin subterfugios a los depositarios efectivos de esa libertad, las miles de personas, jóvenes en su mayoría, que en una noche parisina llenaban las terrazas, acudían a un acontecimiento deportivo, conversaban, reían, bebían, bailaban o se enamoraban en la que está considerada, por ser precisamente tan libre, la ciudad del amor. La noche del 13 de noviembre, un grupo de terroristas del Estado Islámico atacó a la desprevenida población civil con actos de guerra que incluyeron hombres bomba a la entrada del estadio donde en esos momentos jugaba la selección francesa ante el presidente de la República, aunque afortunadamente no pudieron acceder al recinto; ametrallamientos indiscriminados en restaurantes y bares; toma y ejecución de rehenes en una sala de baile donde tocaba un grupo de heavy rock. Acciones destinadas a provocar el mayor numero posible de víctimas, cuidadosamente coordinadas e incluso supervisadas in situ, como después

se supo, por su principal organizador. El resultado fue la muerte de 137 personas de 16 nacionalidades, tres españoles entre ellos, y otras 415 heridas, muchas de gravedad. Siete de los asesinos perdieron también la vida y un octavo, el presunto “cerebro”, se hizo estallar días más tarde, cercado por la policía, muriendo tanto él como los cómplices que lo ocultaban. Medio mundo pasó la noche en vilo ante las pantallas, espantados ante las imágenes de horror que llegaban de París y la sucesión de matanzas en distintos puntos que parecían no tener final. El presidente Hollande decretó esa misma noche el estado de emergencia y tanto entonces como posteriormente estuvo a la altura de las circunstancias y del cargo que ocupa. Pero más allá de la solidaridad y condolencias universales y a pesar de que el poderío militar francés ha golpeado el Estado Islámico en Siria, de la ayuda efectiva de algunos socios como el Reino Unido o el acercamiento a Putin para un frente común, poco ha podido hacer Francia en realidad contra este califato de asesinos, descontadas costosas operaciones aéreas que no parecen haber rendido mucho fruto.


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La crisis de los refugiados, ¿el fin del sueño europeo? Luis Sánchez-Moliní JefedeOpinióndelGrupoJoly

La llamada “crisis migratoria” o “crisis de los refugiados”, un proceso que sigue abierto y cuyo fin es imprevisible, ha sido uno de los fenómenos más llamativos de 2015. Nadie que haya seguido mínimamente la actualidad de este año olvidará fácilmente las imágenes de los desesperados cruzando en embarcaciones precarias el Mediterráneo oriental para alcanzar las costas de Grecia, o el frágil y pequeño cadáver del niño kurdo Aylan ahogado en las costas de Turquía, por no citar la famosa zancadilla de una cámara de televisión húngara a un refugiado que llevaba en brazos a su hijo y corría en busca de su salvación. La crisis de los refugiados ha supuesto un mazazo en la opinión pública europea, pero también un auténtico reto logístico que hasta ahora no se ha sabido solucionar con solvencia, una lucha interna entre los países de la UE que amenaza con acabar con avances sustantivos como el es-

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pacio Schengen, un cambio en las relaciones de nuestro continente con Turquía y una serie de tensiones en los países de acogida en los que ya se han producido los primeros brotes de xenofobia. Incluso la que es la líder actual de Europa, Angela Merkel, ve peligrar su puesto como canciller de Alemania debido a una generosa política de acogida cuyo fracaso se ejemplifica en la ciudad de Colonia y la oleada de violencia sexual durante la última noche de 2015. Aunque desde hace ya décadas Europa está sometida a una continua presión de la inmigración proveniente del sur (fenómeno de sobra conocido en España y, especialmente, en Andalucía, Ceuta, Melilla y Canarias), lo cierto es que durante 2015 este fenómeno se disparó exponencialmente debido a la conjunción de una serie de factores políticos, económicos y sociales. El primero de ellos es el fracaso del ciclo revolucionario mediterráneo y mesoasiático conocido de forma un tanto optimista como Primavera Árabe. Exceptuando el caso de Túnez, donde pese a la ofensiva del terrorismo yihadista se está construyendo una democracia, y Egipto, en el que por ahora se mantiene una democracia de muy baja calidad; en otros países como Libia, que prácticamente ha desaparecido y está a merced de auténti-

cos señores de la guerra, o Siria, sumida en una cruel guerra civil, las duras condiciones para la supervivencia más elemental han provocado la huida de miles de personas hacia las ricas y estables tierras de Europa. Además hay que añadir otros elementos como la continua situación de violencia en Irak, la guerra crónica en Afganistán o la siniestra aparición en territorios de Siria e Irak del autoproclamado Estado Islámico, una entidad terrorista que, entre otros muchos crímenes, organizó y ejecutó los atentados de París del 13 de noviembre de 2015. Paralelamente al naufragio de la Primavera Árabe hay que señalar también como causa de la crisis migratoria los cambios climáticos que está experimentando el planeta, que conllevan una progresiva desertización y el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos que hacen que muchas familias, especialmente africanas, ya no puedan subsistir de sus tierras o ganados. En todo momento, en las oleadas migratorias que pretendían alcanzar las costas europeas se han mezclado personas que buscaban asilo político con otras que querían huir de la miseria, o que sufrían ambos problemas. En total, según la agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) un millón de personas compusieron este auténtico tsunami humano, una cifra para la que ambos organismos no encuentran precedentes y que cuadruplica la de 2014, cuando sólo se alcanzó la de 219.000 inmigrantes. En concreto, el


aumentaría notablemente el poder de Bruselas y su capacidad operativa en este tipo de crisis, pero aunque cuenta con el apoyo matizado de Alemania, Francia, España e Italia, también es la diana de las críticas de otras naciones a los que no les gusta la evidente pérdida de soberanía para los estados que supondrá su puesta en marcha. Las dificultades de Europa para enfrentarse a la crisis migratoria se ejemplifican

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UE. La Comisión Europea llegó a abrir un procedimiento de infracción contra Hungría por haber aprobado una ley que permite meter en la cárcel a los que entren en su país de forma ilegal. Por su parte, el alto comisionado de Derechos Humanos de la ONU denunció al gobierno checo debido a su trato degradante a los refugiados, que son detenidos e internados en condiciones deplorables. Al cierre de esta edi-

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84% son personas procedentes de los 10 países que, actualmente, más refugiados generan, como Siria (49%), Afganistán (21%), Irak (8%), Eritrea (4%) y Nigeria y Somalia (2%). Para algunos, estamos ante la peor crisis de desplazados desde la II Guerra Mundial, pero otros la comparan con la producida por la Guerra de Yugoslavia en los años 90. Las previsiones para el presente 2016 es que estas cifras crezcan hasta el millón y medio, para luego descender en 2017 al medio millón. En resumen, en tres años, Europa habrá recibido tres millones de inmigrantes y refugiados, una cifra a todas luces desmesurada. La reacción de Europa ante este fenómeno ha sido compleja e irregular, plagada de generosidades y mezquindades, golpes de audacia y arrepentimientos, sometida a una opinión pública contradictoria que lo mismo se conmueve ante las imágenes del cadáver de Aylan que se asusta e indigna por las violaciones perpetradas por refugiados o por su inadaptación a las costumbres y usos europeos. Sobre todo, la UE ha vuelto a poner en evidencia su incapacidad para ponerse de acuerdo en algunos asuntos de suma im-

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La crisis de los refugiados ha generado un enfrentamiento dentro de la UE y ha puesto en evidencia que hay países que no comparten los mismos valores

Familias de refugiados esperan el permiso para cruzar la frontera entre Grecia y Macedonia cerca de Gevegelija. / EFE

portancia y la existencia de países (Reino Unido y varias repúblicas del este) que cada día desconfían más del gobierno y de la burocracia de Bruselas y ejercen una especie de oposición interior que en poco ayuda a la unión del continente. En este juego de contradicciones ha sido paradigmática la figura de Angela Merkel, la líder alemana que apostó por la generosidad en la acogida de refugiados sin tener un plan detallado para ello, algo que su electorado le reprocha y, probablemente, le hará pagar en las urnas. Parece claro que la UE se ha visto desbordada por estas oleadas migratorias y que las mismas han puesto en peligro uno de sus mayores logros: la libertad de movimientos en el interior del espacio Schengen, que en caso de suspenderse, como han pedido algunas voces, supondría una auténtica debacle económica. Como se ha puesto de manifiesto en estos días, este libre discurrir por Europa sólo es viable si sus fronteras con el exterior están bien custodiadas. Para esto, la Comisión Europea, consciente del grave problema de la crisis migratoria, ha anunciado la creación de una policía de fronteras con 1.500 agentes capaz de actuar en caso de urgencia, incluso en contra de la opinión del país afectado. Este cuerpo policial, evidentemente,

claramente en sus agotadores esfuerzos para poner de acuerdo a los 28 países que la componen con el fin de reubicar y atender a 160.000 refugiados por todo el continente, algo que se logró en el mes de septiembre tras unas negociaciones agotadoras. Sin embargo, a principios de diciembre de 2015 sólo se habían asentado a 159 refugiados, lo que indica la falta de agilidad con la que está actuando la UE en este asunto. La crisis de los refugiados ha generado un enfrentamiento interno dentro de la Unión y ha puesto en evidencia que hay países que no comparten los mismos valores esenciales. En este sentido, fueron clarificadoras las palabras del comisario de Inmigración, Dimitris Avramopoulos, que llegó a decir que “el sueño europeo se ha desvanecido” debido a la actitud de algunos estados inmersos en procesos de “renacionalización” y con gobiernos fuertemente populistas, incluso xenófobos. Aunque es cierto que estos estados, como Hungría o Chequia, han sido los que más han sufrido el impacto de unas oleadas humanas que han llegado a generar problemas de orden público y de salubridad, también lo es que la respuesta policial y legislativa ha sido extremadamente dura para la sensibilidad humanitarista de la

ción, la tensión era máxima en algunas ciudades alemanas tras conocerse una oleada de violaciones y abusos sexuales en los que habrían participado algunos refugiados sirios y de otras nacionalidades. Un aspecto interesante de la crisis de los refugiados es el acuerdo alcanzado entre la UE y Turquía para amortiguar la llegada de más personas irregulares al Viejo Continente. Este pacto estableció ayudas de 3.000 millones de euros para que el país otomano pueda hacer frente y atender a las oleadas de refugiados en su territorio sin que tengan que cruzar las fronteras de la UE. Asimismo, Bruselas se comprometía a retomar las conversaciones para la adhesión de Turquía a la UE, un proceso tortuoso que sigue contando con una importante oposición de muchos países y ciudadanos. La crisis de los refugiados sigue abierta y habrá importantes novedades durante 2016. La gran lección que deja es que en un mundo globalizado como el actual ya no se pueden mantener islas de bienestar en un mar de pobreza, injusticias y guerra. La mejor manera de parar el flujo de inmigración es mejorar las condiciones políticas, económicas y sociales de los países emisores. Lo demás es poner tiritas a una herida demasiado grande.


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El año del temor a la inestabilidad Santiago Carbó CatedráticodeEconomíay FinanzasdelaBangorBusiness SchoolyDirectordeEstudios FinancierosdeFuncas staba llamado a ser un buen año pero, poco a poco, el panorama para 2016 se ha ido ensombreciendo, con la sucesión de indicadores y acontecimientos que han aumentado considerablemente la incertidumbre. De partida, hay tres problemas a escala internacional que ya no pueden obviarse: las vulnerabilidades de China y los mercados emergentes, las secuelas de la crisis en las economías avanzadas y los potenciales problemas de liquidez en los mercados financieros con el progresivo fin de la expansión cuantitativa (QE) en Estados Unidos y la subida de tipos de interés. La estabilidad económica y financiera es un concepto cada vez más relativo en un mundo donde el tan recurrido “nuevo normal” es la irregularidad. El FMI advierte que el PIB mundial podría todavía rebajarse entre 2 y 3 puntos hasta 2017, lo que implicaría una recesión global. Si fue complicado predecir la crisis y la doble recesión que se vivió en Europa, hacer predicciones para 2016 resulta tanto o más complicado. Entre otras cosas porque los riesgos menos controlables, los tan mencionados tail risks (ries-

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gos de cola) tienen en los emergentes, el terrorismo y otras tensiones geopolíticas un potencial de incidencia considerable. De hecho, surgen dudas sobre la estructura de los mercados de productos y servicios inauditas hasta la fecha. Por ejemplo, ¿pueden revertirse las políticas monetarias expansivas sin causar grandes shocks globales?. O¿es posible una Unión Europea sin fronteras entre sus miembros? Estos nuevos factores de riesgo aparecen como limitaciones de la globalización que se han hecho urgentes por su potencial destructivo. Sin embargo, un error común es confundir el “nuevo normal” –que son factores de incertidumbre coyunturales pero con impacto significativo- con los factores de cambio social y tecnológico. Hay dimensiones del avance de la tecnología que van a propiciar modelos de desarrollo económico muy distintos y pueden aumentar las desigualdades. Se ha hablado mucho en los últimos años de que hay un cambio tecnológico (nueva digitalización) que va a cambiar todo. Pero ese cambio ya estaba ahí, desde antes de la crisis. Explica, de hecho, parte de la sobreoferta en algunos mercados y de la caída en la ca-

La situación monetaria a escala global no tiene precedentes y se están produciendo movimientos con un importante potencial desestabilizador

lidad del empleo. Lo que estamos observando en los albores de 2016 no es sólo la tecnología sino la respuesta humana y social, a esa tecnología. Se avanza hacia servicios de coste marginal cero o cuasi-cero, lo que supone un desafío para empresas de todos los sectores. En lo que se refiere a los mercados financieros, las bolsas han tenido el peor comienzo de año de los últimos cuarenta y parte de su explicación es que no se había considerado en su justa medida la situación por la que atraviesan China y otros emergentes. Hay desplazamientos de liquidez muy intensos tras la subida de tipos en Estados Unidos. Al contrario de lo que se nos quiere hacer ver desde algunas instancias, China sigue sufriendo graves desequilibrios financieros. En octubre, cuando su situación se consideraba delicada, el Banco Central de China vendió 37.000 millones de euros de sus reservas de dólares. En noviembre, lejos de reducirlas, aumentó las ventas hasta 113.000 millones de dólares. Son reservas abundantes pero no infinitas, un reloj de arena que marca la cuenta atrás para un batacazo considerable. Además, los inversores están retirando sus posiciones en yuanes, lo que sigue debilitando la divisa china y favoreciendo la salida de capitales. La situación monetaria a escala global no tiene precedentes y se están produciendo movimientos con un importante potencial desestabilizador. Todo ello a pesar de que las políticas monetarias siguen siendo expansivas y la perspectiva de subi-


El FMI advierte que el PIB mundial podría todavía rebajarse entre 2 y 3 puntos hasta 2017, lo que implicaría una recesión global En este contexto, España sigue apareciendo entre los líderes del crecimiento mundial pero con considerable viento de cola. La reducción del crecimiento en países como Brasil resulta preocupante. Es un riesgo insuficientemente calibrado en las previsiones tanto para España como para Europa. De hecho, en Alemania, las expor-

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taciones ya han registrado caídas similares a las de 2009 y en el conjunto de la Eurozona el crecimiento es débil. El viento favorable del bajo precio del petróleo sigue soplando, aunque está teniendo un impacto colateral negativo en algunas de las empresas energéticas españolas. El recorrido de la expansión cuantitativa del BCE puede también tener continuidad pero podría ir agotándose hacia final de año. En todo caso, a pesar de la caída del euro respecto al dólar, las exportaciones pueden resentirse significativamente por el debilitamiento del comercio mundial. Riesgos externos e inestabilidad interna. Una mezcla peligrosa para el año que debía haber sido el de la recuperación de la economía española.

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das de tipos muy gradual. En parte, se está produciendo una vuelta de la liquidez hacia el viejo mundo tras haberse alejado durante la crisis. La subida de tipos de interés en Estados Unidos tiene un efecto internacional muy intenso a través de la deuda acumulada en los últimos años. El más inmediato es que reduce el apetito de los inversores por la deuda con mayor perfil de riesgo. Esto va a ser muy relevante en 2016, en el que se verán muchos casos (ya se están viendo de hecho) de empresas con mucho potencial de rentabilidad pero elevada deuda que deben ser reestructuradas. La mini-crisis de las empresas high-yield en Estados Unidos es un ejemplo de ello.

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Tratados que redefinen la globalización Rafael Salgueiro Profesor de la Universidad de Sevilla

os acuerdos de libre comercio entre un conjunto de países o entre zonas económicas están dando lugar a una globalización a dos velocidades. Una es de carácter generalizado y que es estimulada por los acuerdos suscritos por los miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC), continuadora del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), y otra se limita a las relaciones comerciales entre grupos más o menos amplios de países, cuyo máximo exponente hasta ahora ha sido el establecido entre los tres países de América del Norte (NAFTA), en vigor desde 1994 y con cinco etapas sucesivas de desmantelamiento de aranceles a completar en 15 años. No faltan tampoco acuerdos entre sólo dos países, como el que se estableció entre Estados Unidos y Corea del Sur. Este tipo de acuerdos de alcance geográfico limitado tienen un período de negociación relativamente corto, ya que no proceden mediante el complejo sistema de negociación característico de la OMC. Y en algunas ocasiones, los acuerdos comerciales o su profundización surgen de instituciones territoriales de relación y cooperación previamente establecidas, como es el caso de Asean+3, el conjunto formado por los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático más China, Japón y Corea del Sur, que en 2015 se ha propuesto dar un significativo impulso al desarme arancelario y a la eliminación de barreras técnicas al comercio.

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Líderes de los países integrados en Asean+3. / EFE

EEUU y la UE suman el 46% del PIB mundial, más del 40% del comercio internacional de bienes y servicios y su población es de 810 millones de personas El progreso realizado en la reducción de aranceles en la mayor parte del mundo ha sido extraordinario desde la creación del GATT a finales de los años cuarenta, por ello la atención se centra ahora, sobre todo, en la eliminación de barreras técnicas; lo cual constituye un objetivo principal de la OMC, junto con la construcción de acuerdos liberalizadores del comercio de servicios, y es un asunto central en los tratados comerciales transatlántico y transpacífico cuya negociación ha progresado de manera muy significativa en 2015. En general, se pretende que las regulaciones técnicas, estándares y procedimientos de conformidad no sean discriminatorios y no creen obstáculos innecesarios al comercio, pero respetando el derecho de los

gobiernos a establecer medidas para alcanzar objetivos legítimos, tales como la protección de la salud y seguridad humanas o la protección del medio ambiente. De ahí la importancia del establecimiento y adopción de estándares internacionales en estos campos. La Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI en castellano, más conocido por sus siglas en inglés TTIP) se enfoca en la eliminación de las barreras técnicas al comercio entre la UE y Estados Unidos, toda vez que las tarifas arancelarias son sólo de un 3% en promedio, y en ofrecer mayor seguridad jurídica a las inversiones mutuas mediante un sistema de resolución de conflictos inversorEstado. La decisión sobre el inicio de las negociaciones se votó en Europa a principios de 2013, con el propósito manifiesto de superar lo que se pudiera conseguir en el seno de la OMC. Estados Unidos y la UE suman el 46%% del PIB mundial, el 40% del comercio internacional de bienes y servicios y su población es de 810 millones de personas, de modo que la asocia>> ción está llamada a tener efectos sig-


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Vista de la Cámara del Parlamento Europeo en Estrasburgo. / EFE

nificativos en la marcha de la econo-

>> mía mundial, sirviendo sobre todo a la internacionalización de las empresas de tamaño mediano, las más limitadas por las barreras técnicas. Tras las rondas de negociación iniciales, el Parlamento europeo estableció a mediados de 2015 un conjunto de recomendaciones a los negociadores que precisan los posibles contenidos del documento final. Sin embargo, las discrepancias de posición entre las partes hacen muy poco probable que se cumpla el objetivo previsto de firma del tratado en 2016 para su entrada en vigor en 2017. Estados Unidos es también un actor principal en el acuerdo de características bastante similares denominado Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP), El contenido se ha establecido a finales de 2015, tras siete años de negociación, pero no ha sido ratificado todavía por las partes: Brunei, Chile, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Canadá, Japón, Malasia, México, Perú, Estados Unidos y Vietnam. Otros países han manifestado el interés de adherirse en el futuro, como son los casos de Corea del Sur, Indonesia o Colombia, entre otros.

La evidencia parece demostrar la existencia de relación entre liberalización del comercio internacional y progreso económico La dimensión mundial de este acuerdo es también de una gran envergadura, dada la participación de EEUU: 36% del PIB mundial, 25% del comercio mundial y una población de 827 millones de personas. Conjuntamente, ambos tratados están llamados a definir un nuevo curso de la globalización en la cual el gran agente va a ser Estados Unidos. Las evaluaciones de impacto económico realizadas en los dos casos muestran contribuciones positivas a las economías de los países firmantes, y la evidencia parece demostrar la existencia de relación entre liberalización del comercio internacional y progreso económico, aunque los resultados no son siempre homogéneos entre los países firmantes de acuerdos comerciales. Y, desde luego, los efectos beneficiosos no

se producen de modo simultáneo en todos ellos, entre otras razones por el perjuicio a unos u otros sectores nacionales que hubieran estado protegidos de la competencia exterior. Evitar este perjuicio es quizá la razón principal del lento progreso de los acuerdos comerciales en Latinoamérica. Por temor a este perjuicio, por temor a la pérdida de derechos sociales y a una menor seguridad ambiental, pero también por razones menos visibles, los dos tratados referidos en este artículo han sido objeto de oposición en algunos de los países. Se ha criticado también el secretismo de las negociaciones, que han partido de mandatos legítimos, aunque es difícil de imaginar que una negociación con tal multiplicidad de intereses particulares en juego pueda ser retransmitida en directo. Esta oposición es especialmente patente en el caso europeo, pero a ella ha contribuido la escasa capacidad de persuasión de las instituciones europeas y el retraso con el que comenzaron a informar de lo que podía ser comunicado. Y eso que nos estamos jugando nuestra posición en la economía mundial del siglo XXI.


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Grecia: un año en la montaña rusa Ignacio Martínez Consejero editorial del Grupo Joly y Vicepresidente de la Fundación Persán uando llegó al poder en enero de 2015 Alexis Tsipras, el líder de la coalición de izquierda radical Syriza, levantó una enorme ilusión en amplias capas de la sociedad helena. En un año, dos elecciones, un referéndum, un corralito y una dura negociación con muchas concesiones a los acreedores internacionales han oxidado su figura. Los griegos basculan entre la apatía y la cólera. Y su primer ministro vive momentos de impopularidad crecientes, víctima de la indignación de funcionarios, agricultores, trabajadores portuarios o profesionales liberales que hacen huelgas y se manifiestan casi a diario. Cuando formó gobierno se disponía a acabar con la corrupción, el clientelismo y la austeridad. Grecia ya había recibido créditos por 240.000 millones de euros en dos rescates anteriores y estaba abocada a negociar un tercero. Primero pretendió con su ministro de Hacienda Varoufakis una quita en la deuda. Después le echó un pulso a toda la Unión con un referéndum que ganó de calle, en el que dos tercios de los griegos le pidieron que no cediera a las presiones de la Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional. Pero finalmente tuvo que capitular en julio con un acuerdo severo y otro rescate de 86.000 millones, que Grecia estará pagando hasta 2037. Ha tenido que reformar el sistema de pensiones, retrasar la edad de jubilación y subir impuestos. Y no ha conseguido poner fin a la austeridad.

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2014 diciembre

Manifestación en Atenas a favor de permanecer en la Eurozona. / EFE

Tsipras ha pasado de ser un héroe a estar considerado un mal menor que hace lo que puede al frente de un país con soberanía limitada

Los dirigentes que pusieron de moda el ‘sincorbatismo’ en las reuniones de ministros de la UE han generado un ‘movimiento de corbatas’: el que forman abogados, médicos, comerciantes o notarios en protesta por la subida de impuestos. Los agricultores han bloqueado carreteras con sus tractores contra la supresión de los subsidios al gasóleo agrario. Y Tsipras ha pasado de ser un héroe

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abril

2015 enero

marzo

mayo

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a estar considerado un mal menor que hace lo que puede al frente de un país con soberanía limitada. Syriza heredó una situación envenenada. El Gobierno de Nueva Democracia (derecha) falseó las cuentas nacionales para entrar en el euro en 2001. El país dispuso así de créditos baratos y abundantes. Esa inundación de euros permitió que en cinco años el PIB nacional creciera un 20% y el gasto público aumentara un 50%. Cuando llegó la crisis, el Pasok (socialista) ganó las elecciones, denunció el falseo de las cuentas y empezó el calvario: descenso de la renta per cápita del 25% en los siguientes siete años; aumento de la deuda pública hasta el 180% del PIB (320.000 millones euros); inestabilidad política, con seis elecciones. Se veía venir. Ni ND ni el Pasok crearon una seria agencia estadística nacional, ni un catastro, ni un riguroso sistema fiscal, ni un eficiente servicio de aduanas. Ninguno acabó con la cultura de clientelismo y favores que corrompió su sistema político, ni terminó con su laberíntica burocracia. En Bruselas se instaló la idea de que la Grecia anterior a la crisis era una especie de estado fallido mantenido artificialmente por la euforia del euro. La crisis pinchó la burbuja. Los intereses y la amortización de la deuda superan el 5% de su PIB frente el 2% de media en la UE. Durante la crisis, a pesar de los dos rescates, el desempleo se multiplicó por tres, con tres cuartas partes de los parados sin trabajo desde hace más de un año y un 45% de los jubilados, pobres. El diálogo de Atenas con Bruselas no ha sido fácil. Syriza no es europeísta y tiene de aliado a un partido que tampoco lo es. El ANEL (derecha nacionalista) tiene la cartera de Defensa en la coalición de Gobierno, y se ha negado a reducir el presupuesto militar, como exigían los acreedores: al final consintió una rebaja de 300 millones. La extrema derecha Aurora Dorada (ultranacionalista) respaldó a ambos en el referéndum del 5 de julio. Los tres estuvieron por el “no”. El gesto de orgullo del referéndum valió de

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poco. Más bien para alentar expectativas muy altas que se han visto frustradas. En sondeos recientes un 85% de la población se muestra descontenta con su primer ministro. El problema no es sólo el de la gente que ha quedado en la indigencia. Sino el de una clase media que una vez más se considera víctima y paga la factura. Pequeños comerciantes y agricultores, que son la base de la economía nacional, abanderan a los enojados. Si se miran algunos datos fundamentales, en Europa hay países en circunstancias similares o peores. Por ejemplo, el porcentaje que Bulgaria dedica a pensiones es la sexta parte que el montante heleno, y su PIB per cápita es la tercera parte que el griego. Pero Grecia, el primer país pobre que ingresó en la Unión Europea y el más débil que entró en el euro, ha conseguido colocarse en una posición de ventaja en la atención mundial.

En sondeos recientes, un 85% de la población se muestra descontenta con su primer ministro debido a las expectativas frustradas

Una serie de países que entraron en la moneda única no debieron hacerlo. De los 12 debutantes de 2002, casi la mitad han pasado serias dificultades: Grecia, Portugal, Irlanda, Italia o España. Y si se compara con Andalucía, en algunos aspectos está mejor. Su PIB per cápita es muy parecido al andaluz: 16.884 euros el de Andalucía en 2014 y 16.300 el de Grecia. Su tasa de paro es siete puntos menor que la andaluza. Y su agricultura es la mejor subvencionada de la UE, con 700 euros por hectárea, contra los 80 euros de Lituania. Andalucía, con 340, obtiene la mitad. Y la media europea es de 268 euros por hectárea. Cuando Tsipras se lamenta de la falta de solidaridad de Europa, en los países del Este de reciente ingreso rabian. Y más todavía cuando, para poner nerviosos a americanos y europeos, se va de tournée a Rusia. En todo el territorio que quedó bajo el yugo soviético durante medio siglo sus coqueteos con Putin causan consternación. En Polonia todavía se realizan simulacros de protección civil ante una hipotética invasión rusa. Total, que los movimientos de Tsipras en el tablero europeo han conseguido el recelo de ricos y pobres. Entretanto, ahí sigue él, montado en la montaña rusa.

noviembre

julio diciembre septiembre agosto

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LAS EXIGENCIAS DE CAMERON PARA PERMANECER EN LA UE

Cameron (el tercero por la derecha en la primera fila) con los demás dirigentes en una cumbre de la Unión Europea. / EFE

José Yñiguez l primer ministro británico David Cameron tiene todas las de ganar en su pretensión de conseguir de la Unión Europea las concesiones que le permitirían hacer campaña a favor de la permanencia de Gran Bretaña en el referéndum que se ha de celebrar en su país antes de finales de 2017. La contestación a la permanencia del Reino Unido en las instituciones europeas tiene en el interior del país niveles muy altos, que la reciente llegada masiva de inmigrantes no ha hecho sino aumentar, pero Cameron cree que puede controlarla y derrotarla. Para ello, necesita ofrecer a los críticos una serie de reformas que suavice la postura de los ultranacionalistas británicos y le permita ganar la consulta sobre la permanencia como es su deseo. Se siente tan seguro que incluso ha declarado, en lo que parece un aviso para los euroescépticos de su propio partido, que no piensa dimitir

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como primer ministro si su postura a favor de la permanencia en la Unión Europea es derrotada. Ningún país europeo, y Alemania menos que ninguno, quiere que Gran Bretaña abandone la Unión Europea, pues su salida significaría una perdida de influencia muy considerable para una Europa ya bastante debilitada Ningún país en el concierto ineuropeo quiere ternacional. Así, las reformas que que Gran quiere David CaBretaña salga en su relade la UE, por lo meron ción con la UE tieque pueden ne todos los visos tener éxito sus de ser aceptadas, a pesar del cierto reformas cansancio que los estados miembros manifiestan respecto del trato especial que siempre reclama Gran Bretaña, sobre todo porque tampoco parecen que sean muy difíciles de asumir. Las exigencias de Cameron son:

1. La no discriminación entre los estados que están en la zona euro y los que como el Reino Unido no lo están. 2. Mayor poder para que los parlamentos nacionales puedan bloquear determinados aspectos de la legislación europea. 3.Desmarcarse del proyecto europeo de forjar una mayor integración política. 4. Restringir el acceso a beneficios sociales de los trabajadores inmigrantes llegados de la Unión Europea. Las dos primeras parecen no plantear muchos problemas, incluso hay reformas en marcha que las favorecen, y aunque aceptar la tercera supondría oficializar una integración europea de dos velocidades, sólo la última se considera verdaderamente conflictiva, pues acceder a esos beneficios sociales solo después de cuatro años residiendo en el país va contra el espíritu de la Unión Europea, pero la reciente crisis provocada por la inmigración masiva puede hacer ceder a los miembros de la UE y que acaben aceptando las pretensiones del primer ministro británico.


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Putin y el “paso del pistolero” José Luis Rodríguez del Corral Escritor

ntre las muchas noticias que ha protagonizado Rusia en este 2015 hay una que ha pasado prácticamente desapercibida: la concesión del Premio Nobel de Literatura a la periodista Svetlana Alexiévich. Galardón que no se otorgaba a un escritor de lengua rusa desde el año 1987, en que el afortunado fue el poeta Joseph Brodsky. Ha sido, sin embargo, la escritora, gran narradora de la historia reciente rusa con libros como Voces de Chernóbil o El fin del Homo Sovieticus, la que ha planteado en su discurso de aceptación del Nobel, la pregunta que muestra la encrucijada en la que se encuentra esta nación continental: “¿Qué tipo de país deberíamos tener?, ¿un país fuerte, o uno digno donde la gente pueda vivir decentemente?”. Desgraciadamente con Putin esa elección se ha decantado por la fuerza. Entre el Imperio y la democracia, Rusia, con su hombre “fuerte” al mando, ha elegido hasta ahora el Imperio. Diversos acontecimientos, económicos, políticos, militares, hasta deportivos, han puesto de relieve durante este año el alcance pero también los límites de ese poder imperial. Cuando Putin inició su larga etapa de gobierno su objetivo principal era recuperar para Rusia el rango de gran potencia, equiparable a los Estados Unidos o a China, a pesar de la diferencia abismal entre ambas economías y la rusa, cuyo PIB es inferior al de Reino Unido y similar al de Italia. En cuanto al PIB per cápita, que es mejor indicador de como vive la gente, el de España, un país poco menos que depauperado según algunos, es de 22.780€, el de Rusia de 9.568, con datos de 2014. Es cierto que el PIB per cápita de China es aún menor, 5.697€, pero su producción total es siete veces la rusa. Con todo, y tal vez a costa de que la esperanza de vida en Rusia sea una de las más bajas del mundo, Putin ha conseguido en lo esencial su propósito. Hoy Rusia es una potencia militar y política decisiva en el tablero mundial, aunque no sustente ese poder, como sus competidores, en la producción y el comercio. De paso el antiguo agente del KGB se ha convertido en el hombre más poderoso del mundo, es decir, de la reducida nómina de gobernantes que pueden aspirar a ese título, él es el que tiene menos restricciones para ejercer el poder. Con Putin se ha especulado mucho, incluida su característica forma de caminar, balanceando el brazo izquierdo pero manteniendo el derecho rígido. Se conjeturó un Párkinson, a pesar de la buena salud de la que parece go-

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El presidente ruso, Vladimir Putin, en el Kremlin. / EFE

La forma de caminar de Putin, balanceando el brazo izquierdo pero manteniendo el derecho rígido, ha sido bautizada como “paso del pistolero” zar, pero un viejo manual de la KGB en el que se instruía a los cadetes a mantener el arma en su mano derecha, cerca del pecho, y a avanzar con solo un lado, normalmente el izquierdo, dio una explicación más plausible. Se analizaron videos de otros oficiales del antiguo servicio de espionaje soviético y, en efecto, compartían el mismo modo de caminar. El primer ministro, y antes presidente, Dimitri Medvédev, y otros tres altos cargos rusos también andan así. Son los mismos hombres con los que Putin se aupó al poder hace quince años y que siguen ocupando en la actualidad los cargos principales del gobierno: Ministro de Defensa, Director Nacional de Seguridad, Director de la empresa petrolera estatal. Se les denomina el círculo de hierro del presidente. Carente de poder blando, Rusia, tras su zar “in pectore”, camina en la escena internacional con el que ha dado en llamarse “paso del pistolero”. Sin duda tiene el armamento necesario para ello, ¿pero tiene bastante munición? A los pistoleros que disparan mucho se les acaban pronto las balas. ¿Goza Putin de los cuantiosos recursos necesarios para mantener las apuestas militares de Ucrania en 2014 y ahora de Siria en

2015?. Más cuando se trata de conflictos enquistados en los que no se divisa una pronta solución. Con el precio de materias primas a la baja y el del petróleo casi de vuelta en el subsuelo; una economía golpeada por las sanciones occidentales y por la respuesta gubernamental a esas sanciones que han hecho subir el precio de los alimentos un 30% desde 2014, un coste general de la vida que ha subido entre un 14 y un 17% en 2015, y la mala gestión resultante de una suerte de feudalismo económico destartalado en lugar de la de un capitalismo reglado y competitivo, a Rusia no le conviene eternizarse en esos conflictos, so pena de colapsar como le sucedió a la URSS ante el órdago de “Guerra de las Galaxias” de Reagan. Putin, que no tiene un pelo ni una mano de tonto, lo sabe. De ahí el papel de hombre conciliador que ha empezado a jugar durante este año y que reforzará probablemente en el que empieza, al socaire de una alianza contra el Estado Islámico, que ha osado golpearle directamente con la voladura en el Sinaí de un avión repleto de felices turistas rusos. Ese atentado condujo a una mayor implicación desde septiembre en Siria, con miles de operaciones aéreas coordinadas con el ejercito de tierra sirio, pero no destinadas solo, o siquiera principalmente, contra el territorio dominado por el EI, sino también y con mayor rigor, contra los otros grupos que combaten a Asad, sean de la procedencia que sean. El derribo de dos cazas rusos por Turquía está encuadrado en ese contexto, pues esos aviones de guerra realizaban incursiones


contra las tribus turcomanas que luchan contra Asad en la frontera de ambos países. Este incidente, por completo inesperado, ha supuesto un clima de tensión entre estrechos socios comerciales y abierto una brecha significativa en un posible frente común entre los socios de la OTAN, a la que Turquía pertenece, y Rusia y sus aliados, incluidos Asad o los iraníes. Putin no ha dudado en acusar al presidente Erdogan, en las personas de familiares muy cercanos, de lucrarse con el contrabando de petróleo comprado a los terroristas islámicos. El gasoducto que traería gas ruso a Europa por Turquía evitando el paso por Ucrania ha quedado paralizado, así como las relaciones entre ambos líderes autoritarios. Una mala noticia para sus naciones pero aún más para Rusia, que tiene un saldo comercial muy favorable en los intercambios comunes.

Putin sabe que no puede mantener su apuesta militar con una economía en ruinas, de ahí el papel de conciliador que ha empezado a jugar La voluntad de proceder ignorando las leyes que rigen para los demás, no afecta sólo a la esfera política y ha encontrado freno en el ámbito deportivo, en el que tanto la URRS como Rusia han basado parte de su prestigio, con las revelaciones que durante 2015 han salpicado al olimpismo ruso, en el que la propia Federación, animada por las más altas instancias del Estado, favorecía un plan de dopaje de los atletas, como a la consecución mediante sobornos a dirigentes de la FIFA del Mundial de Futbol de 2018. También este año se ha hecho evidente el deterioro del ambicioso programa aeroespacial, con accidentes y demoras en lanzamiento de satélites, las graves dificultades para mantener la Estación Espacial y el abandono del proyecto para instalar una base en la Luna. ¿Es Putin un líder conservador o progresista? No resulta fácil contestar a bote pronto. Adversario declarado de las libertades civiles y por eso enemigo de opositores o gays, respaldado por la muy tradicionalista Iglesia rusa, financiador de Marine le Pen y amigo de Donald Trump, con el que se ha cruzado elogios en plan “tipos duros” , es también aliado de Tsipras, de las “progresistas” Cuba y Venezuela, o del “antiimperialista” Irán. Durante 2016 la alternativa a la que se refiere la Premio Nobel de Literatura entre la fuerza o el bienestar se hará mucho más dramática. Y como es un hombre inteligente puede que Putin cambie el “paso” y adopte un modo de caminar más civil y proclive al entendimiento. Sería muy deseable pues podría suponer una gran baza para pacificar algo el cada vez más conflictivo siglo XXI. Otra cosa es que se lo impida la testosterona.

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Seguidores del partido AKP celebran los resultados de las elecciones de noviembre de 2015. /EFE

TURQUÍA EN 2015 Nicolás Rodríguez Castillo a construcción del nuevo palacio presidencial de Turquía, inaugurado en junio de 2015, es un perfecto símbolo de la regresión democrática y la deriva autoritaria que ha sufrido el país en los últimos años. La corte suprema de Turquía ordenó la paralización del proyecto, situado en el Bosque de Ataturk, en Ankara, una zona protegida creada por Kemal Ataturk en 1925. Sin embargo, el presidente Tayyip Erdogan ignoró la orden judicial y siguió adelante con la construcción del palacio, que ha costado más de 700 millones de euros, bajo acusaciones de corrupción y apropiación indebida de fondos. Numerosas voces tanto en Turquía como en la escena internacional han denunciado la centralización del poder político en manos de Erdogan y la erosión de las instituciones democráticas y la separación de poderes. El periódico Zaman informó que este año más de ochenta mil policías y 2,517 jueces y fiscales fueron asignados a nuevos puestos, con los cargos de más importancia dados a personas leales al AKP, el partido de Erdogan. La situación de la libertad de prensa en Turquía continuó agravándose, con cientos de periodistas despedidos o encarcelados. El 28 de noviembre de 2015, el disidente kurdo Tahir Elçi fue asesinado a plena luz del día mientras daba una rueda de

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prensa. A pesar de todo esto, la amplia victoria en las elecciones del pasado noviembre, tras unos resultados mediocres en junio, permitirá al AKP introducir una controvertida reforma constitucional que amplía de forma significativa las competencias del presidente, cada vez con menos obstáculos para el ejercicio de un poder autoritario. Esta reciente victoria electoral vino de la mano del recrudecimiento del conflicto territorial con la minoría kurda. Algunos observadores sospechan que el conflicto fue reavivado por el AKP en vistas a las elecciones para captar el voto nacionalista. El caos en Siria, la fragmentación política de Irak y el papel jugado por el ejército kurdo en la lucha contra el Estado Islámico han animado las aspiraciones nacionales del Kurdistán. El 24 de noviembre, la situación en la frontera turca con Siria llegó a un punto álgido de tensión con el derribo de un avión ruso por parte de las fuerzas aéreas de Turquía. La permisiva estrategia turca con respecto a ISIS está marcada por el miedo al resurgir kurdo, lo cual ha facilitado al Estado Islámico líneas de abastecimiento y vías de financiación que, según medios como The Guardian, Turquía podría ahogar con facilidad. Este juego a dos bandas de un miembro de la OTAN como Turquía es un signo más del alejamiento del estado turco de la esfera europea, y la aspiración de Erdogan de recrear el papel preponderante de Turquía en Oriente Medio que tuvo durante la época otomana.


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APABULLANTE OBAMA, MAL QUE PESE José Ignacio Rufino uando, en enero de 2009, Barack Obama arribó a la Casa Blanca, Estados Unidos estaba sumido en una de las peores crisis económicas de su historia: 800.000 estadounidenses perdían el empleo cada mes, el precio del petróleo estaba por las nubes, así como el déficit fiscal; los índices bursátiles (o sea, el valor de sus compañías, las más señeras del orbe) languidecían. La simbólica y hasta genética industria automovilística yanqui estaba a punto de desaparecer. El corazón del capitalismo –como el propio sistema de tal nombre– mostraban síntomas de pronta defunción, al menos en los En seis años se términos en que se han creado había enseñoreatrece millones do en el planeta hasta entonces y de puestos de desde hacía aprotrabajo, ximadamente un reduciéndose a siglo. A punto de la mitad la tasa abandonar la presidencia, su saldo de desempleo económico es contundente: desde que asumió el poder –no todo, el Congreso ha limitado o anulado muchas de sus promesas e iniciativas legislativas–, se han creado en EE.UU. más de 13 millones –trece– de empleos, de forma continua y creciente durante 6 años –seis–, de forma que la tasa de desempleo se ha reducido a la mitad en su mandato. Tras ser General Motors y Chrysler rescatadas en la Era Obama con dinero público, la industria nacional del automóvil está que se sale (algo que nadie hubiera ni soñado). El valor del mercado bursátil se ha multi-

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Obama en el despacho oval. / EFE

plicado por dos, y el déficit fiscal se ha recortado en dos tercios (éste es quizá el dato más impresionante de este impresionante panorama de acción de política económica de la Administración Obama). ¿Cuáles son los pasivos, dónde están los puntos negros? Quizá sólo en que, ya puestos, todo podría haber sido aún mejor (¡”Y dos huevos duros, mocmoc!”, que exigiría Groucho). El crecimiento económico del país no es acelerado: ‘sólo’ de un 2 ó 2,5% al año) Es cierto que la cobertura médica de los más desfavorecidos –el llamado Medicare– ha sido una de sus promesas más incumplidas, o cumplidas en menor medida: de nuevo ‘sólo’, más de diez millones de desprotegidos han accedido con Obama a una sanidad más o menos digna.

En otros órdenes de cosas, Obama sacó a su país de dos guerras y ha liquidado al que fue el monstruo de los monstruos para el estadounidense medio, Osama Bin Laden. Ha luchado contra un Congreso mayoritariamente republicano para abolir la truculenta libertad de uso de armas. Sin éxito, en este caso. (Comparen esta trayectoria presidencial y sus datos con los de George W. Bush, quien le dio el testigo presidencial. Sin devoción, y sólo a la vista de los hechos, digámoslo claro: Barack Obama es probablemente uno de los mejores presidentes de la historia de Estados Unidos, y contemporáneamente sólo comparable a Bill Clinton en sus logros. Aun así, no pocos en su país lo consideran “un fracaso”. Y dos huevos duros.)

CUBA-EE.UU.: ‘DO UT DES’ J. I. R. omo les sucediera a rusos y americanos al caer el Muro, y tras décadas de adjudicar todos los males de la isla comunista y caribeña al bloqueo y el embargo estadounidenses, debe de estar siendo duro para los cubanos oficialistas haberse quedado sin malvado oficial de la película. La Cuba del racionamiento, de la leche que sólo se vende a los niños menores de cierta edad, del huevo por barba semanal y del estreñimiento crónico por mor del arroz con gris y la falta de aceite, se puede quedar sin yanqui castigador. La misma Cuba, por

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Raúl Castro y Barack Obama se estrechan las manos. / EFE


botajes y secuestros contra intereses y personas cubanas; atrás, la Crisis de los misiles con las que la URSS vía Cuba metió el miedo y la paranoia en el corazón gringo; atrás, el permanente estado de alerta por la intensísima permanencia y operaciones militares de EE.UU. en el Caribe; atrás, en fin, ojalá, los balseros embarcados en los artefactos navales más imaginativos de los mares. Pero las reconciliaciones, una vez efectuados los gestos más sentimentales y simbólicos, requiere de auditoría, inventario y balance. De diagnóstico y pronóstico. De buena voluntad. Y todo pasa, a qué engañarse, por el grado y velocidad de las refor-

ACUERDO NUCLEAR CON IRÁN Yago Fernández odos acabaron exhaustos. En junio se alcanzó por fin un acuerdo entre las seis potencias (China, EEUU, Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania) e Irán para poner coto al programa nuclear iraní, conclusión a una crisis que se había alargado durante diez años y a unas arduas negociaciones mantenidas durante 20 meses. La contrapartida era el levantamiento de sanciones de Naciones Unidas a la República Islámica. El anuncio fue hecho en Viena por la representante de la Unión Europea, Frederica Mogherini y el ministro de Exteriores iraní Mohamed Javd Sarif, pendiente de la aprobación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que tuvo lugar en octubre. El régimen de los ayatolás se comprometía a garantizar el uso “exclusivamente” pacífico de la energía nuclear, y en consecuencia tampoco adquirirá armas nucleares. El presidente de los EE UU, Barack Obama, que tuvo que vencer posteriormente la fuerte resistencia del Partido Republicano en su Congreso, se apre- El acuerdo suró en una confe- incluye que rencia de prensa a Irán no definir los puntos producirá claves del acuerdo, uranio que incluía que Irán no producirá uranio enriquecido en enriquecido en los los próximos próximos 15 años; 15 años que se deshará del 98% del material nuclear que posee y que eliminará las 2/3 partes de las centrifugadoras que tiene instaladas. “Las potencias podrán verificar ‘por primera vez’ el grado de cumplimiento del acuerdo, que no dependen de la confianza, sino de la verificación”, afirmó en un mensaje dirigido especialmente a Israel, cuyo primer ministro Benjamin Netanyahu calificó el acuerdo de “error de proporciones históricas”. Por su parte, el

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presidente iraní Hassan Rouhani, que también tuvo que enfrentarse a los sectores más intransigentes de su país, manifestó que se ponía fin a una “crisis innecesaria” y se abría un nuevo capítulo en las relaciones internacionales. Acuerdo que se comparó por su trascendencia con los de Camp David en 1978, que puso paz al conflicto entre Israel y Egipto, y significa un giro en las relaciones entre EE UU e Irán, rotas desde 1979 tras

Planta nuclear en Bushehr, Irán. / EFE

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mas que quiera y pueda acometer el régimen cubano, que se resiste –con toda lógica política—a prescindir del principio de control regulatorio pleno y, paralelamente, de autoridad centralizada y reluctancia a las urnas. El reconocimiento formal de la propiedad privada, los permisos a las inversiones y establecimientos de extranjeros y otras reformas estructurales radicales son exigencias estadounidenses para levantar sin ambages el bloqueo. Y viceversa, claro: nadie quiere mover dos fichas seguidas. Entre otras cosas porque el Congreso de Estados Unidos, bajo control republicano, no es fanático del reencuentro auspiciado por Obama.

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otro lado, de la cobertura sanitaria universal, de los grandes médicos, de la completa escolarización y la igualdad salarial (sea esto bueno o lo contrario). El 17 de diciembre de 2014, Cuba y Estados Unidos acordaron el restablecimiento de las relaciones diplomáticas e ir paulatinamente normalizando las relaciones comerciales y políticas. A partir de julio de 2015, reinstalaron las respectivas embajadas en La Habana y Washington (EE.UU. siempre ha mantenido la llamada Oficina de Intereses de Estados Unidos en la calle Calzada, un poco más allá del simbólico Malecón; Cuba estableció lo propio). Atrás quedan la Operación Mangosta consistente en sa-

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el asalto a la embajada estadounidense en Teherán. No faltaron tensiones, gritos y amenazas durante las dos semanas finales en un palacio austrohúngaro de Viena. El secretario de Estado de EE UU John Kerry batió el récord de permanenecia en un mismo lugar de un jefe de la diplomacia de su país, 17 días seguidos. El papel de la Unión Europea, representada en los distintos escenarios por Javier Solana, Catherine Ashton y finalmente por la italiana Federica Mogherini, fue clave en la aprobación de un documento final de 20 páginas más 80 de anexos.


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Trump, el nuevo populismo norteamericano Rafael Padilla Catedrático de Derecho Mercantil de la UCA. Miembro del Consejo Editorial del Grupo Joly na de las noticias que más revuelo causó el pasado año en EEUU, y por añadidura en el restodeOccidente,eslacarrera iniciada por el magnate Donald J. Trump para conseguir la nominación republicana a las elecciones presidenciales de 2016. La novedad no es tanto su postulación –ya intentada anteriormente–, sino los significativos apoyos alcanzados en esta ocasión. A la espera del dictamen de las primarias, Trump aparece hoy como un candidato con opciones reales. Naturalmente, más allá del juicio que el exótico millonario merezca, lo que me parece relevante es averiguar por qué su mensaje está encontrandoahoraunareceptividadqueantesno tuvo. Alguien dijo, y yo comparto, que cualquier democracia refleja nuestros intereses y nuestros miedos, convirtiendo el azar de cada coyuntura en exacto medidor de la propia temperatura social. En ese sentido, creo indiscutible que Trump, con su estomagante simpleza, representa una cierta respuesta a la percepción, real o imaginaria, ampliamente instalada en la sociedad americana, de la pérdida de poder e influencia hegemónica de Estados Unidos. Junto a ello, también aporta una explicación fácil y una receta sencilla al cúmulo de fenómenos que intranquilizan al norteamericano medio: la salida definitiva de la crisis, las disfunciones provocadas por la inmigración, la crecienteamenazadelterrorismoglobal,elpodereconómicodeChinaoelliderazgodePutin.

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El movimiento ultraconservador estadounidense, nacionalista, teocrático y desde luego populista, encuentra en Trump su mejor portavoz Problemas todos que han ido generando la sensación extendida de que el actual gobierno no sólo es débil, sino de que carece de la capacidad de representar los genuinos intereses del pueblo. Es aquí donde engarza su peculiar populismo: tiene Donald Trump, continuando la tradicióndel MakeAmericaGreatAgain deReagan o de la “Mayoría Silenciosa” de Nixon, la especial habilidad de rebelarse sin cuestionar el sistema completo. Cada vez que interviene, ahonda en la identidad y en los valores “americanos”, protesta reafirmando lo inmutable, a diferencia de la iconoclastia populista europea.

Donald Trump en un acto de campaña en diciembre de 2015 en Virginia. / EFE

Eso explica una de sus principales señas diferenciadoras: Trump busca que el Partido Republicano se convierta en el partido de los blancos anglosajones, que están abrumados por los cambios en la realidad social del país y que añoran la tierra en la que nacieron y crecieron. Su enemigo preferido, la inmigración latinoamericana, arriesga todo ese mundo pretérito, nostálgicamente repropuesto. Populismo sí, pero populismo conservador, xenófobo y nacionalista, diestro en activar recuerdos y en alentar retrocesos supuestamente benéficos. En tales términos, no extraña que el personaje sea especialmente grato a movimientos que sobreviven en idéntico bucle: la gran mayoría de los seguidores del Tea Party, por ejemplo, muestran su predilección por Trump. Con él comparten una apodíctica sospecha sobre los extranjeros y sobre los que supuestamente “no producen nada y no hacen más que consumir dinero de los programas de asistencia social”. Para ellos, la sociedad no se divide entre ricos y pobres, sino entre “productores” y “parásitos”, culpando de la proliferación de estos últimos a la corrupción del gobierno. El movimiento ultraconservador estadounidense, nacionalista, teocrático y desde luego populista, encuentra en Trump su mejor portavoz. Pat Buchanan, el admirado comentarista político, coloca a Trump en el contexto de un Nuevo Nacionalismo: todo lo que plantea, señala, se traduce en aranceles, muros y fronteras. Es quizá el más pernicioso rasgo del populismo que Trump predica y en el que paradójicamente coincide con muchos de sus detractores: la reacción antiliberal a la deslocalización. En este contexto, en la problemática construcción del nuevo orden, hay que situar su interpelación a Europa (“vosotros europeos, ¿qué vais a hacer?”). La misma, por otra parte, que nos dirige Putin. Ignoro lo que el futuro le reserva al estrafalario Trump. Pero lo que considero inobjetable, y por supuesto me concierne más, es la

deriva que están experimentando las sociedades avanzadas. Probablemente como muestra de la dificilísima digestión de tantas mutaciones aceleradas, crece y se agiganta la variante populista en sus múltiples concreciones. Ya sea de izquierdas o de derechas, progresista o conservadora, universalista o hipernacionalista, ultrasolidaria o elitista, prácticamente no hay nación desarrollada que no conozca ya esa especial influencia de una estrategia que se dirige con eficacia, pasión y ahínco al estómago de sus pueblos, que explota las pulsiones primarias de una sociedad desconcertada, desanimada e irritada. Asombra que en el siglo XXI renazca esta política de sentimientos, monolítica en sus argumentos y cainita en sus conclusiones.

Se trata de una estrategia que se dirige con eficacia, pasión y ahínco al estómago del pueblo y explota las pulsiones primarias de la sociedad desconcertada La verdadera pregunta, de la que Trump y los norteamericanos son un fundamento más, es qué le está pasado a la conciencia ciudadana de tantos Estados teóricamente estables, en los que diríase hoy imposible formar una mayoría política sin la persuasión populista. No es fácil determinarlo con precisión; pero, acaso, utilizando palabras del filósofo Ramos Reyes, sí, al menos, adelantar una certeza: “la de que los seres humanos no somos apolíneos, seres de conductas rectas y totalmente racionales todo el tiempo, sino dionisíacos, emocionales, irracionales, ciudadanos en un mundo donde, más veces de lo que se piensa, dos más dos no son siempre cuatro”. Ojalá que pronto, la bendita lógica, la matemática y la otra, recuperen su sitio cabal en la óptima gestión y llevanza de cuantos horizontes nos aguardan.


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Una nueva encrucijada para América Latina Luis YáñezBarnuevo Exsecretario de Estado para Iberoamérica

ras una década de crecimiento relativamente sostenido y generalizado, América Latina parece haber entrado en un periodo de, como mínimo, incertidumbre cuando no de datos claros de bajo crecimiento o recesión. Pero no afecta a todos los países por igual. La caída de los precios de las materias primas, empezando por el petróleo y sus derivados, está teniendo efectos devastadores en los países productores, especialmente en Venezuela y el grupo de países (15) que recibían o aún reciben petróleo barato o gratis del gobierno de ChavesMaduro a cambio de seguir los dictados políticos del eje bolivariano. Si unimos a ello la crisis política y electoral, que podía ser terminal, del populismo (Argentina, donde el candidato peronista apoyado por los Kirchner fue derrotado por el liberal Mauricio Macri y las elecciones legislativas en Venezuela ganadas ampliamente por la oposición democrática), y las previsiones de los organismos internacional e iberoamericanos como el FMI y la CEPAL que no auguran buenos resultados económicos para estos países en 2016 y siguientes, el cuadro futuro de América Latina no parece ser muy optimista. Sin embargo tenemos que evitar caer en el frecuente error de analizar a América Latina como un conjunto homogéneo. Lo es desde el punto de vista linguistico-cul-

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Mientras que el crecimiento de EEUU está ayudando a México y el Caribe, la desaceleración de China afecta negativamente a varios países “populistas” tural, en el marco político (todos los países, salvo Cuba, gozan de democracias representativas, imperfectas pero garantistas en general) y en el papel que juegan en el mundo como economías de mercado y países emergentes. En otros aspectos han optado estos últimos años por dos modelos bien diferenciados que les ha llevado a resultados diferentes. Mientras que México, Colombia, Perú y Chile han desarrollado una política económica respetuosa con los equilibrios presupuestarios y han hecho gala de cumplir sus obligaciones in-

ternacionales (pago de sus deudas, entre otros) hasta el punto de constituirse en grupo organizado como Alianza del Pacífico, logrando por otra parte una sustancial disminución de sus índices de pobreza e incluso de desigualdad, otros países como Brasil, Venezuela, Ecuador, Argentina y Bolivia han optado por políticas mas o menos populistas, se han enfrentado a los EEUU y en menor medida a la UE, se han acercado a Rusia y a China… pero están obteniendo peores resultados en sus políticas económicas e incluso sociales. Mientras que el crecimiento económico de los EEUU está ayudando a México y el Caribe por la fuerte vinculación de estas economías a la norteamericana, la desaceleración año tras año de China está afectando negativamente a varios países “populistas” de la región que apostaron por las exportaciones a China y son ahora primer socio comercial de éste país. Fenómeno parecido está pasando con Rusia, opción elegida por el populismo

latinoamericano más por razones ideológicas (hacer lo contrario que los EEUU y la UE), pero que ahora pasa por dificultades económicas por la bajada del precio del petróleo y las sanciones económicas de la Comunidad Internacional por la anexión rusa de Crimea y la intervención en Ucrania. Brasil merece un párrafo aparte por su dimensión, por formar parte de los BRICS y porque durante más de una década ha funcionado como la locomotora de la región. Su encarrilamiento político y económico comenzó con la presidencia de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), que completó la transición democrática (España le prestó importante ayuda en ese sentido y Felipe González y yo mismo nos desplazamos en esa época varias veces para explicar los Pactos de la Moncloa) y modernizó el aparato productivo y económico del país. Su sucesor Luis Ignacio, Lula tuvo el acierto de mantener, contra todo pronóstico, esas políticas y recogió sus frutos

Cola para comprar en un supermercado de Caracas. / EFE

Comercios en Santiago de Chile. / EFE


en crecimiento sostenido, creación

>> de una creciente clase media y disminución drástica de la pobreza y pobreza extrema. Pero el modelo brasileño, tan admirado con razón, entró en crisis hace un par de años por las razones ya adelantadas pero también por el gigantesco escándalo de corrupción que involucra a decenas de políticos del PT (partido de Lula y de Dilma Rousseff) y de otros partidos brasileños, precisamente relacionados con el petróleo y la macrocompañía Petrobas. Personalmente creo que las ínfulas de grandeza y la arrogancia del Brasil de Lula y Dilma ha terminado perjudicándoles en la economía real y en el imaginario del país en el mundo. El punto máximo fue lograr no uno sino dos macroeventos internacionales, el Mundial de futbol y los JJOO de Rio de Janeiro, éste último aún por celebrar y del que hay crecientes dudas de su desarrollo. La parte positiva es que Brasil, reticente durante años, está impulsando ahora las negociaciones de un macroacuerdo comercial entre Mercosur (Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay y Paraguay) y la UE del que llevamos diez años intentando su firma (el que esto escribe presidió cinco años la delegación del Parlamento Europeo para Mercosur) ante la sorda oposición del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y el escaso entusiasmo de Dilma Rousseff. Si llega ahora con Macri a feliz término se habrá dado un paso histórico en las relaciones de Europa con América Latina y un impulso decisivo a las economías de ambos bloques.

Las ínfulas de grandeza y la arrogancia del Brasil de Lula y Dilma han terminado perjudicándoles en la economía y en el imaginario del país Por último el inicio de relaciones entre EEUU y Cuba no solo está afectando a estos dos países sino también a la región porque la “revolución castrista” está dejando de ser un referente para el eje bolivariano (o para el PT de Lula) y el antiamericansimo retórico está perdiendo audiencia por las políticas progresistas de Obama sobre la inmigración y el creciente peso de los latinos en los EEUU. En conclusión, América Latina debe ajustar sus políticas a un menor crecimiento, debe apostar más por los intercambios con los EEUU y la UE, atraer inversiones para mejorar sus infraestructuras físicas, apostar por la economía del medio ambiente ante el cambio climático y superar definitivamente el populismo que tan malos resultados le ha proporcionado históricamente y en la actualidad.

La probable resaca del garrafón olímpico José Ignacio Rufino Rus Profesor de la Universidad de Sevilla

rasil es aún la mayor economía latinoamericana. Un vastísimo y muy diverso territorio que parece albergar en sí todas las condiciones para ser rico. El surgimiento de los llamados “países emergentes” –entre los que Brasil se cuenta o se contaba--, junto con el cambio institucional que encarnaba Dilma Rousseff, insufló la esperanza de prosperidad entre los brasileños, un pueblo con grandes déficits institucionales, de infraestructura y una corrosiva desigualdad social crónica. El proyecto de los Juegos Olímpicos de Río pareció dar marchamo de estabilidad al proceso de crecimiento y desarrollo económico del país. Sin embargo, la corrupción y la codicia de conspicuos forasteros –constructores y otros empresarios al panel de rica miel, sus correligionarios en el Comité Olímpico y en las instituciones—han producido antes del inicio de los Juegos el descreimiento y la contestación entre amplias capas de la población. Los Juegos no serán el fiestón –quién mejor que los brasileños para tal labor—que se esperaba. Más bien se dan la traza de ser burbuja inducida por minorías de ocasión, y que como tal burbuja estallará, dejando poca mejora infraestructural y poca corrección del gran desequilibrio de renta y riqueza. Y sí mucho mercenario de postín abandonando el país con el botín.

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La presidenta brasileña, Dilma Rousseff. / EFE

Tras el fiasco del Mundial de fútbol de 2014 llegó la depresión, la sórdida acometida de la triste realidad. En diciembre de 2015, la calificadora Fitch siguió los pasos de una de sus competidoras y rebajó a Brasil al nivel de bono basura. El ministro de economía dimitió tras menos de un mes en tales funciones. Se estima que la economía brasileña caerá en 2016 alrededor de un terrorífico 3%, algo más incluso de la caída del PIB en 2015. Para colmo, los escándalos por soborno alrededor de Petrobras de miembros del equipo de la otrora prestigiosa luchadora Dilma Rousseff acaban de componer un panorama –lo dicho– depresivo. Dilma afronta ahora un serio riesgo de imputación y destitución parlamentaria por los manejos a costa de la petrolera de propiedad pública. El país más zumbón y paradisíaco de los BRICS cae sin freno, y afronta para colmo una vertiginosa inflación (actualmente, alrededor del 10%). Un desastre. Rousseff pierde apoyos para su labor de gobierno. La economía ortodoxa, sus lobbies y think tanks la acusan de haber multiplicado por cinco el déficit fiscal entre 2010 (2% del PIB) y 2015 (10%), sólo cinco años, con “irresponsables” aumentos de las pensiones y subvenciones a empresas públicas “no competitivas”. La deuda pública ronda el 70% del PIB. Los tipos de interés son altos. Un escenario de ruinosa inflación con estancamiento, o, mejor dicho, recesión. Las opciones de ajustar los presupuestos públicos vía recorte o subida de impuestos tienen ya poco recorrido sin provocar nuevas salidas virulentas de la gente a la calle, que podrían llevar al país a poner en riesgo su creciente atractivo para millones de visitantes. En este panorama que deja en pañales, por ejemplo, el lustro largo de sufri-

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miento español reciente, la oposición a Rousseff –como cabe esperar, y más en países de poca tradición democrática—es nula si no negativa. Un nuevo ministro económico, Barbosa, de corte más izquierdoso que el dimisionario, Levy, podría volver a atraer al Gobierno al Partido de los Trabajadores, lo cual daría cierto anclaje a Rousseff y una cierta

cancha a las reformas versión “sangre, sudor y lágrimas”, empezando por una impopular nueva subida de la carga fiscal indirecta. El mundo exterior oficial pide a Rousseff inaplazables medidas de recorte, eliminación progresiva de la industria nacional. A la espera de que esto provoque la resurrección de la dinámica económica y empresarial. Nadie dijo que

fuera fácil. A la espera de buenas noticias, esto y no mucho más es lo que hay en Brasil. La ansiada estabilidad económica e institucional, conseguida fugazmente y a duras penas, está en grave riesgo. Los prescriptores/castigadores exteriores no ayudan más que repitiendo cansinamente las mismas recetas de cirugía a distancia.

ELECCIONES PARA EL CAMBIO EN ARGENTINA Diego Arce or primera vez hubo balotaje o segunda vuelta en la historia de la República Argentina para elegir presidente. Circunstancia provocada porque ninguno de los candidatos alcanzó el 40% de los votos en primera vuelta, que colocó a Daniel Scioli del Frente para la Victoria justicialista con un 37,08% frente al 34,15 de Mauricio Macri, de la formación Cambiemos. El balotaje se celebró el 22 de noviembre entre los dos primeros líderes. En esta segunda opción Macri superó a su rival por poco más de 700.000 votos, traducidos en un 51,34%, mientras que Scioli llegó al 48,66. La altísima participación, casi el 81% de la población votante, habla a las claras de la pasión de los argentinos por la política. Con estos resultados tan ajustados, el liberal Macri pone el El nuevo cierre a 12 años de presidente kirchnerismo, que procede de la aún resiste en el Congreso y en el Seempresa privada, no en nado. Nada más hacerse oficial el esvano es hijo crutinio, consciente del magnate de la escasa diferencia alcanzada, Macri Franco Macri declaró en tono conciliador: “Les pido a los que no nos votaron que se sumen a este cambio. Esta Argentina no va a ser fruto de un iluminado que tiene todas las soluciones. Eso no existe. Mi tarea es ayudarles a encontrar el camino”. El nuevo presidente procede de la empresa privada, no en vano es hijo del magnate italoargentino Franco Macri, cabeza del Grupo Macri-SOCMA, uno de los lobbys económicos más potentes de la nación dedicada a la construcción y la industria automovilística. Entre sus actividades destaca haber sido presidente del Boca Juniors desde 1995 hasta 2007, cargo que dejó para dedicarse de pleno a su carrera política, iniciada en 2001 con la creación de la Fundación Creer y Crecer, cuyo objetivo era el diseño y desarrollo de políticas públicas para la Ciudad de Buenos Aires. Más tarde, esa iniciativa se convierte en el partido Compromiso para el Cambio, que se uniría a la formación Recrear Argenti-

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Militantes de Cambiemos festejan la victoria de Mauricio Macri en las elecciones argentinas. / EFE

na con el nombre de Propuesta Republicana (PRO), con el que consigue, después de ser oposición, el triunfo en Buenos Aires en 2007. Hasta 2013 no se decide a dar el paso a candidato presidencial. El candidato derrotado, Daniel Scioli, que se afirma representante de las clases más desprotegidas, como siempre ha hecho el populismo peronista, reconoció la derrota y pidió ayuda divina para Macri. En este aspecto están unidos, han mantenido una amistad que se remonta a treinta años atrás, son de la misma generación y pertenecen a la clase de hijos de poderosos empresarios, ambos son católicos practicantes, comparten su rechazo al aborto y están vinculados al deporte. Scioli compitió durante años en carreras de motonáutica, alcanzando incluso títulos internacionales a pesar de perder un brazo en una prueba en el delta del Paraná. Scioli también se dedicó a la actividad empresarial antes de meterse en política en el Partido Justicialista, con el que en 1997

fue nombrado Presidente de la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados. Posteriomente, en 2003, acompañando a Néstor Kirchner, accedió a la vicepresidencia de la nación y presidente del Senado. Una larga carrera política que le convertiría en el gobernador de Buenos Aires en 2012, postulándose entonces como candidato presidencial. La victoria de Macri fue, de alguna manera, una sorpresa. Las encuestas no llegaron a detectar el deterioro que el hartazgo por el kirchnerismo produjo en la opción peronista. El nuevo presidente, que por primera vez en 70 años no procede ni del peronismo ni del radicalismo, tendrá que pactar para corregir la dislocada política económica proteccionista de los últimos tiempos y a la corrupción inherente. No dispone de mayoría suficiente para dictar leyes sin establecer acuerdos con los sectores del peronismo que controlan el Congreso y gran parte del funcionariado público. Entre los espinosos retos


ajuste fiscal ante un incremento del déficit; el “juicio de los fondos buitre”, por cuya sentencia deberá hacer frente a pagos de acreedores que rechazaron la reestructuración de la deuda de 2010; el escaso crecimiento económico; la falta de inver-

LA OPOSICIÓN TRIUNFA EN VENEZUELA Yago Fernández l 6 de diciembre pasado se abrió una ventana para que entrara aire en el axfisiante régimen que sufre Venezuela, con la victoria de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), que engloba al principal sector de opositores al gobierno de Nicolás Maduro y su Gran Polo Patriótico Simón Bolívar (GPPSB), encabezado por el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela. Las elecciones para los escaños de la Asamblea Nacional depararon un triunfo de la MUD, que obtuvo 112 escaños de los 167 que conforman la Asamblea, con el 56,2% de los votos, frente a los 55 asientos y el 40,91 del GPPSB, lo que representa el primer logro de los opositores en 17 años desde la Constitución de 1999 impulsada por Hugo Chávez. La participación fue muy alta, alcanzando el 74,25% del electorado. El lento recuento de las papeletas por el Consejo Nacional Electoral hizo crecer en ciertos momentos el temor de un pucherazo. El grupo vencedor es una alianza de cuatro grandes partidos, junto a otros más pequeños y personalidades, unidos por su oposición al chavismo, algunos de cuyos líderes están actualmente en prisión: Primero Justicia, Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular. Con estos resultados la coalición tiene mayoría suficiente para nombrar o suspender cargos, entre ellos magistrados del Supremo, y para instaurar leyes de carácter orgánico. El varapalo sufrido por Maduro y el papel neutral que decidieron jugar las Fuerzas Armadas, obligó al bolivariano a admitir la derrota, aunque conserva la presidencia y el control sobre los poderes del Estado, maquinaria que utilizó de todas las maneras posibles para conseguir un plesbicito al régimen, que no llegó a producirse por la unidad demostrada por los grupos opositores, que van desde el centro izquierda hasta la derecha más conservadora. Desde su palacio presidencial de Miraflores, ataviado con su habitual indumentaria, se dirigió al país para atribuir su derrota a la guerra económica que según él se libra contra su Gobierno. “No me queda duda de que la guerra económica inhibió a parte del electorado... Por ahora”, dijo al modo

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de su antecesor Chávez, confiando en que los que no lo votaron “pronto sabrán que nosotros somos quienes representamos la paz en Venezuela”. No felicitó a la oposición, porque a su juicio “se trata de un triunfo de la contrarrevolución” cuyo principal objetivo es desmantelar los logros del chavismo y regresar al neoliberalismo. “No es tiempo de llorar, sino de luchar”, exhortó a sus seguidores, a los que acusó de relajarse en exceso.

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sión extranjera, el empleo y la pobreza, paradoja en uno de los países más ricos del mundo que alcanza el 21,8% de la población, situándola por detrás de Uruguay, Chile, Costa Rica y Brasil. Un panorama.

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se cuentan la liberalización de las restricciones que desde 2011 ponen coto a la compra de divisas, importaciones y beneficios a las multinacionales a sus centros de origen, con el riesgo de aumentar una inflación que supere la actual, del 24%; el

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800.000 millones de dólares de los ingresos petroleros fueron a los bolsillos de la casta bolivariana. La situación está enquistada desde hace tiempo, agravada por el deterioro de ser insostenible. Con la mayor inflación del planeta y la caída de los precios del petróleo, Venezuela está desabastecida, con falta de divisas y un endeudamiento galopante, a lo que se suma uno de los índices de criminalidad más altos del mundo. Las necesarias medidas de ajuste no se aplican porque significarían un descrédito político frente la propaganda sostenida hasta ahora. El diálogo con la oposición está suspendido, y no se ha hecho esperar la reacción del régimen, impugnando tres diputados

Un grupo de personas celebra la victoria obtenida por la coalición opositora Mesa de Unidad Democrática. / EFE

Venezuela se enfrenta a lo que algunos analistas llaman “la próxima implosión bolivariana”. Un Estado en quiebra que no puede pagar sus compromisos, un chavismo que va a resistirse a ceder un poder de carácter mafioso y paranoico, con la violencia política (encarcelamientos) y física como armas habituales auguran un convulso futuro inmediato. La corrupción, la utilización de Petróleos de Venezuela como una finca particular, los constatados vínculos con el narcotráfico y los grupos chavistas han esquilmado el país hasta dejarlo fundido. Felipe González, que por sus relaciones debe estar bien informado, señalaba que en los últimos años más de

del estado Amazonas por supuesto fraude electoral, en una maniobra para desligitimar la nueva Asamblea y paralizar sus funciones a través de su Tribunal Supremo de Justicia. Una de las pruebas de fuego será la prometida Ley de Amnistía para liberar a los 76 presos políticos, miembros de partidos de la oposición (entre ellos Leopoldo López, líder de Voluntad Popular, condenado a 14 años de prisión), dirigentes juveniles, activistas sociales o militares, 65 en cárceles y el resto en arresto domiciliario, superando a los que se mantienen en Cuba. Maduro ya ha manifestado que no la piensa aceptar.


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China, energía positiva para el mundo Gumersindo Ruiz CatedráticodePolítica EconómicadelaUniversidad deMálaga

a dificultad para valorar el crecimiento real de la economía china es la lógica consecuencia del paso acelerado de una economía industrial a otra donde el sector servicios tiene más importancia. Mientras que la producción industrial puede valorarse por indicadores de actividad tradicional, entre ellos el transporte de mercancías o la demanda de materia prima o piezas para montar, los servicios son una amalgama que van desde los financieros hasta hacer externas actividades que se realizaban dentro de la empresa, pasando por la especulación inmobiliaria, servicios cuya cuantificación y evolución es difícil de precisar. Actualmente, el producto chino se debe en un 8% al sector agrícola, 6,4 a la construcción, 34,2 a la industria, y un 51,4 a los servicios; dentro de la industria el transporte es algo menos del 5%. Tomamos todos los datos del Banco Mundial, y las proyecciones son propias.

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El producto chino se debe en un 8% al sector agrícola, 6,4% a la construcción, 34,2% a la industria, y un 51,4% a los servicios Crecimiento super normal, inversión super normal. El mundo entero vive pendiente de cómo marcha China y de otra transformación que va de la inversión al consumo privado. Jeffrey Zhengfu ha calificado como “crecimiento super normal” el de China, atribuible a una “inversión productiva super normal”. Esta inversión tan voluminosa y continuada, junto con una oferta prácticamente ilimitada de mano de obra, se ha visto acompañada por aumento de productividad, sobre todo el que viene incorporado al capital o inversiones desde el extranjero. El crecimiento potencial de la economía, que se calcula como productividad por empleo creado, ha sido fortísimo, con esas tasas del 10% de crecimiento anual del producto que parecían algo ya normal. En el año 2014 bajó a 7,4%, y en 2015 a 6,9, esperándose un descenso paulatino del 6,6 en 2016 y 6,2 en 2017, para entrar en una nueva normalidad más cercana al 5%. El crecimiento de China no sólo ha sido y sigue siendo espectacular en cifras absolutas, dado el gran tamaño de ese país, sino que

también lo es si lo medimos por habitante. En el gráfico recogemos la evolución en dólares corrientes, pero comparamos en paridad del poder de compra, esto es, lo que puede comprarse dentro de cada país con la renta bruta de que se dispone, sin tener en cuenta las variaciones del tipo de cambio. Es llamativo cómo la población china pasa a través de la crisis con crecimientos anuales por habitante que superan el 10%, y que sólo se frena en 2014, con un 8%, tendiendo hacia el 5% en 2015 y 2016. Estados Unidos también tiene un récord muy bueno, pues salvo la caída en 2008 y 2009, crece a una tasa en el entorno del 3%. España, sin embargo, se mueve entre tasas negativas o cercanas a cero, lo que hace que hasta ahora no se haya recuperado el nivel de producto por habitante de 2008; esta pérdida se da, además, con un denominador – la población- que no crece, y el efecto de la salida de miles de personas en estos años.

El aumento del consumo, un camino difícil. Los efectos que tiene la economía china sobre el resto del mundo se ven en la composición del producto desde la perspectiva de la demanda; la suma de consumo e inversión, privada y pública, más exportaciones menos

importaciones, dan el producto. En los últimos 20 años el consumo privado perdía peso a medida que aumentaba la inversión; el consumo público permanece proporcionalmente estable; y el sector exterior tiene un superávit que contribuye actualmente en un 3% al crecimiento del producto. Se ha argumentado que estas tasas de inversión, con esos volúmenes, son insostenibles y dan lugar a exceso de capacidad de producción en algunos sectores. Es interesante considerar que en China hay un sector empresarial privado muy competitivo, otro público que tiene un papel principal inversor, y gobiernos locales que también compiten entre sí. Hasta ahora la economía ha sido una inmensa fábrica que tiene como objetivo principal la creación de empleo y por lo tanto reinvierte; demanda del exterior materias primas y piezas, y con ello anima la economía mundial, de países pobres, medianos y ricos; y exporta gracias al poder supranacional de compra creado por el déficit norteamericano. Ahora se trata de que la población china pase a aumentar el porcentaje que supone el consumo en nuestra tabla, de manera que se sitúe a un nivel cercano al 40%, el consumo público baje ligeramente, la inversión también hasta


niveles del 44% y el sector exterior aporte ese 3% que decíamos antes. Pero esto no es tan fácil, ya que ante la falta de seguridad social la gente ahorra más de la mitad de sus rentas como forma de auto asegurarse.

MYANMAR EN EL OBJETIVO

El papel del Estado en el crecimiento. Esta transición de la industria a servicios, y de la inversión al consumo, se complica en un entorno como el actual, con tantas dudas en la economía mundial ante mercados financieros artificialmente sostenidos por los bancos centrales, materias primas a precios muy bajos, bajas rentas para el consumo, y dificultades para crear buenos empleos. Los análisis de mercado y de divulgación sobre China suelen ser simplistas, y al prescribir lo que debería llevar a cabo el país para garantizar el crecimiento, se limitan a repetir lugares comunes como la reducción de empresas estatales y la menor intervención en la economía, y relajar el clima autoritario y de temor sobre las libertades civiles. La estabilidad social y el empleo ha sido el

Simpatizantes de la Liga Nacional por la Democracia sostienen fotografías de la premio Nobel de la Paz y líder del LND, Aung San Suu Kyi. / EFE

José Yñiguez as elecciones de noviembre pasado en Myanmar, el país antes conocido como Birmania, fueron las primeras elecciones relativamente democráticas desde la decepción de las de 1990, ganadas por Aung San Suu Kyi, que pasó sin embargo 15 años bajo arresto domiciliario luego de que su victoria no fuera reconocida. Hecho determinante para que el año siguiente, en 1991, obtuviera el premio Nobel de la Paz. En estas de 2015, la victoria de su partido, la Liga Nacional para la Democracia (NLD) ha sido incluso mayor, sobrepasando con holgura la mayoría de dos tercios para poder gobernar y nombrar presidente. Pero los militares se han reservado amplios espacios de poder y no son pocas las amenazas que pueden evitar que la democracia tenga oportunidad para asentarse en el país. Aunque los militares solo han obtenido el 5% de los votos, la constitución les otorga el 25% de los escaños y también se reservan el veto ante cualquier intento de reformarla. La misma constitución impide a Aung San Suu Kyi presidir el gobierno, porque nadie con esposo o hijos extranjeros puede hacerlo y ella tiene dos hijos británicos. Así, pese a su espectacular triunfo, la Premio Nobel enfrenta una transferencia del poder plagada de desafíos, ya que los militares seguirán controlando no sólo los ministerios de Inte-

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Billetes de 100 yuanes. / EFE

objetivo de los gobiernos chinos en las últimas décadas y las reformas económicas tienen esa finalidad, de manera que se acelerarán o frenarán si generan o no empleo a corto plazo, mientras se buscan los cambios y nuevos equilibrios a plazos más largos. De esta filosofía saldrán en los próximos meses las iniciativas sociales y económicas del plan quinquenal 2016-2020. Hasta ahora el gobierno lleva a cabo una política monetaria y de crédito expansiva, reformas fiscales y sobre una incipiente seguridad social, e intenta, ¿cómo no?, atajar la corrupción; pero tiene pendiente paliar la situación de los que se van quedando en el camino del crecimiento, entre ellos los niños que no siguen a sus padres emigrantes. El gobierno realiza inversiones directas en urbanización e infraestructuras, y también en educación y talento; mientras, desarrolla el sector de seguros, intenta controlar el crédito bancario y no bancario, evitar la excesiva volatilidad en los mercados de capitales y en el tipo de cambio. Una tarea que, según la expresión que puso de moda la película Beijing Blues de Zhang Lixian, y de la que abusan los medios oficiales, se trata de abordar con zhengnenglian o energía positiva.

rior, Defensa y Fronteras, sino también la mayoría de los puestos de la administración local y buena parte de la economía a través de los emporios creados en los últimos años, por lo que su colaboración es ineludible para el funcionamiento del país. A pesar de todos los inconvenientes, Aung San Suu Kyi está por favorecer el dialogo y avanzar hacia la reconciliación nacional, pero sin renunciar al poder obtenido en las Los militares elecciones, por lo se han que podría nomreservado brar a alguien de su confianza y liderar amplios el gobierno, muy espacios de probablemente, poder y no son desde la presidenpocas las cia del parlamento. El actual presidenamenazas te Thein Sein y el jefe de las Fuerzas Armadas han indicado que respetaran los resultados y trabajarán con el nuevo gobierno. Ese nuevo gobierno tendrá que enfrentar también otros problemas como los numerosos conflictos étnicos en las zonas fronterizas, el extremismo budista y el maltrato a la minoría musulmana rohinyá (1 millón de personas en un país con más de 55), que ni siquiera tiene derecho a voto porque no son considerados ciudadanos. Ang San Suu Kyi deberá sortear los obstáculos combinando idealismo y pragmatismo. Es lo que esperan sus millones de seguidores para que el cambio en Myanmar sea definitivo.

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