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Una espina

Quienes desde la opinión pública siguen los avatares de la lucha

es un bosque de advertencias Una espina es un bosque de advertencias / Wepo witcha senu aniata nooka

de tribus, pueblos y naciones indígenas por reivindicar los elementos más fundamentales de su existencia, casi no imaginan las enormes distancias en tiempo y espacio que algunas comunidades deben trasponer para expresar su historia y su visión del mundo. La voz de la tribu yoreme, o mayo como se les conoce, por ejemplo, no se había escuchado con la fuerza que hoy adquiere resonancia gracias a Alfredo Osuna, presidente del Consejo de Ancianos de la Tribu Yoreme de Batwe Cohuiktipo, conocido en Sonora como Cohuirimpo, quien como vocero de su pueblo se ha empeñado en traducir la reflexión colectiva de los consejos de ancianos para establecerla por escrito y en castellano “para las futuras generaciones y otros muchos que presten atención en otros rincones del mundo”. Así, estos consejos salen al paso de quienes minimizan la lucha de los pueblos indios, aclarando: “una espina es un bosque de advertencias”. Fundamentan su lucha “para deslindar los conflictos generales” en que “la honestidad es la mejor póliza” y añaden: “porque lo que nos engaña son las sombras de lo que va caminando, y la huella, lo que va quedando, en eso sí nos reconocemos”. Siendo el mundo para ellos uno donde “todos somos esqueletos encarnados” es decir “anivelados”, se atreven a afirmar: “es preferible tener la razón que ser presidente de la República”. Buscando la verdad, los mayo-yoreme se empeñan, como pueden, en aportar su pensamiento para cuidar el mundo y apremiarnos a salvar la responsabilidad y el corazón, en todas las relaciones.

Wepo witcha senu aniata nooka

Los editores

Pensamiento del consejo de ancianos de la tribu yoreme de Cohuirimpo Batwe Cowiktipo Tebachiapo Yoremi Llau-ra


Una espina es un bosque de advertencias Wepo witcha senu aniata nooka (pensamiento del consejo de ancianos de la tribu yoreme de Cohuirimpo) Batwe Cowiktipo Tebachiapo Yoremi Llau-ra

Demetrio Flórez Valenzuela Máximo García Alamea Fidelia Gocobachi Siari Delfino López Valenzuela Juan Meza Nicolás Peña Jusacamea Alfredo Osuna Valenzuela


Una espina es un bosque de advertencias es un libro colectivo que fue posible gracias a la colaboración y apoyo de CS Fund, GRAIN, Colectivo Coa, Ojarasca, editorial Itaca y el Consejo de Ancianos de la Tribu Yoreme de Cohuirimpo, Sonora, en México. Primera edición, septiembre de 2011 Investigación: Demetrio Flórez Valenzuela, Máximo García Alamea, Fidelia Gocobachi Siari, Delfino López Valenzuela, Juan Meza, Nicolás Peña Jusacamea, Alfredo Osuna Valenzuela (Batwe Cowiktipo Tebachiapo Yoremi Llau-ra). Traducción del yoreme al castellano, sistematización y redacción: Alfredo Osuna Valenzuela Edición y fotos: José Godoy, Evangelina Robles y Ramón Vera Herrera Diseño y formación: Claudio Araujo Agradecemos a Hermann Bellinghausen sin cuya participación no habría sido posible este libro. La foto de portada muestra la cruz que marca la entrada al territorio yoreme de Batwe Cowiktipo, a las afueras de Navojoa en Sonora, México. El material aquí recogido puede ser divulgado libremente, aunque agradeceremos que citen la fuente. Por favor envíennos una copia para nuestro conocimiento a Colectivo Coa, Madero 710, Guadalajara, Jalisco CP 44160 México. erobles_gonzalez@hotmail.com ISBN:

978-607-7957-17-1


Sumario

Sumario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5 Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7 Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9 La longevidad de la memoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 Pensamiento yoreme de la tribu de Cohuirimpo (o Batwe Cowiktipo) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15 En lengua propia disfrutaban de la libertad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17 La hermandad de la vida y la muerte. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21 “Siempre viejas memorias y esperanzas jóvenes” . . . . . . . . . . . . . . . . 23 Las varas de mando . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29 El pensamiento y sus afinidades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38 La historia del águila y la víbora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41


Aclaración de la naturaleza, del quehacer de los consejos y de los vuelos del pensamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45 El trato cabal de actitud, el respeto a lo que va encarnando, la labor de los consejos y un buen gobierno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49 “Una espina es un bosque de advertencias” . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51 Usos y costumbres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57 Es incomparable el placer de mantenernos siempre de parte de la verdad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63 El verdadero arte de la memoria es el arte de la atención . . . . . . . . 65 El pensamiento y sus afinidades otra vez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69 Y fueron ellos el corazón de la tierra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81 Una palabra más para el camino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85 “No somos nadie para despertar a otros. Solamente que es nuestro deber” . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87

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A modo de introducción

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ste libro es fruto de la ardua tarea de un grupo de personas que habitan en el desierto de Sonora y que desde sus reuniones semanales fueron juntando su pensamiento, sus visiones, su fortaleza y claridad moral, con el fin de legarnos un documento que pudiera trascender los siglos y que permaneciera de generación en generación como parte de la historia y el modo de ver de los mayo-yoremes, gente que antaño habitó un vasto territorio en la trashumancia de ser cazadores, pescadores, recolectores y pastores, y que con el tiempo fueron siendo arrinconados en lo que ellos conocen como bases, grandes comunidades que agrupan rancherías en diferentes rincones de Sonora y Sinaloa, donde terminaron también por trabajar la tierra. Semana a semana, el consejo de ancianos de la tribu yoreme de Cohuirimpo, Sonora (en realidad Batwe Cowiktipo, o donde hace recodo el río), se reúne con mucho ánimo a discutir los últimos sucesos, las informaciones que les llegan de fuera y una variedad de documentos con los que estudian el mundo como es ahora y rememoran, reviven y mantienen vigente el pensamiento y las enseñanzas de buen vivir, de respeto y cariño, pero

también los modos de ser guerreros, entender la convivencia, el papel del gobierno y la urgencia de la autonomía y la resistencia. Esta visión, a veces muy poética en imágenes y métaforas, y a veces muy filosa e hiper-realista, va cobrando una pertinencia inusitada en todas las personas a quienes ha impactado, porque muy directamente sale al paso del cinismo, de la irresponsabilidad y el menosprecio que promueve el poder, y propone en cambio asumirnos responsables de cada uno de los actos que nos toca hacer en cada momento de nuestra vida individual y mutua. Estamos tal vez ante una ética, pero curiosamente una ética que no se basa en normas sino en cuidados, que no cree en las disposiciones sino en que fluyan las relaciones con respeto y responsabilidad compartida.

Es a petición expresa de este consejo de ancia-

nos que hemos reunido todos los escritos que nos dirigieron, porque para este grupo de personas estudiosas de su propia visión, de su propia historia y del mundo que les tocó vivir, es vital dejar rastro concreto de su existencia en el mundo; es vital mantener la memoria de los antiguos y su 7


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manera de ser en el mundo, impactando con esta visión el futuro intangible que se tiende en el horizonte. En este horizonte, nosotros coincidimos y buscamos ser parte de su atávico y vital impulso, por hacer que el pensamiento y las emociones mayo-yoreme vivan en el futuro. Sorprende que Alfredo Osuna Valenzuela, vocero y presidente de este consejo de ancianos, haya podido sistematizar a lo largo de cuatro largos años la reflexión acumulada de estas sesiones semanales, dejándonos entrar a un mundo donde conviven la perspectiva ancestral de “los yoremias de antaño”, el pensamiento libertario de principios del siglo veinte y toda la educación formal que se puede allegar alguien que fue durante toda su vida, primero jinete y luego domador de caballos, arquitecto también sin títulos ni nombramientos y por último pastor y agricultor a como se fue pudiendo en los andares de una azarosa existencia. La traducción que Alfredo Osuna hace de estas sesiones ha sido monumental porque no tiene como referencia la academia etnográfica o etnolingüista de donde abrevan una cierta parte de las traducciones de la literatura indígena al castellano sino simplemente su vasta experiencia del yoreme

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y del castellano, que vuelca la reflexión del cuerpo de autoridades a un castellano abigarrado, de gramática y narrativa compleja y no por eso menos sugerente, potenciadora, paradójica y polisémica. Al traducir todo lo acumulado de la reflexión en colectivo, Alfredo Osuna escribió a mano todos los textos del Consejo que aquí presentamos, al punto que tal tarea lo agotó en extremo y lo enfermó de gravedad durante un tiempo, por el esfuerzo de síntesis y el sentido de urgencia que lo embargaron. No podemos sino insistir en que lo que presentamos es la reflexión en común de un grupo de estudio, perteneciente a la nación mayo-yoreme, que vive arrinconado por el sistema agroalimentario mundial, sus sicarios, y sus esquemas de control y abandono y que su lucha como tribu es una lucha contra el olvido y el sinsentido. Este libro es una prueba contundente de su existencia, de su paso por la tierra, y de su labor de continuar el amoroso y aguerrido trabajo de sus ancestros —que habitaron el desierto y la montaña con orgullo, dedicación y respeto profundo. Colectivo COA


Pr贸logo


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Los sabios yoremes de Sonora

La longevidad de la memoria Cualquier tiempo de vida es absurdamente corto si se le compara con la longevidad de la memoria John Berger, De A para X

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a cruz que separa el territorio mayo-yoreme de Cohuirimpo de la ciudad de Navojoa se planta en un transitado camino y asoma sus contornos de árbol antiguo. El horizonte es muy abierto porque en las orillas de la capital del municipio las rancherías se dispersan por brechas y quebraditas: 116 mil hectáreas de monocultivo de riego: trigo, cebada, sandía, melón y más al norte uva, papa, tomate verde, cereales y leguminosas. Uff!, cuánto progreso. Cuánto deterioro. Granjas de cerdos y camarones —con rastro y frigorífico. Las empacadoras de harina se entreveran con las sucísimas fábricas de balanceados para estos ganados de tierra y agua que se crían y destinan a la gran exportación. Con niveles de agrotóxicos enfermantes las tierras están literalmente quemadas, dicen los pocos que todavía se animan a sembrar algo para la familia, o para la comunidad. “Qué raro dejar de perseguir el maíz o el frijol en la parcela, y al mismo tiempo consumirlos”, dicen

los sabios de una tierra famosa por vacas, borregos, chivas, burros, caballos. En la costa se va desmantelando la pesca artesanal de los yoremes de Yavaros en beneficio de las grandes empresas japonesas. La escalera náutica que desciende por Baja California terminará robando el agua dulce de la península y de su vecino, Sonora, mientras crecen las unidades habitacionales para pobres y las unidades vacacionales o de retirados para los ricos estadunidenses, que comienzan a invadir al sur de la frontera del río Bravo con sus tráileres, sus veleros, sus yates, sus motocicletas y sus piscinas. Los jóvenes se van, y muchos no vuelven. Muchos que vuelven vienen empandillados, con venganzas por cumplir, con la idea de que resistir es delinquir y ser muy hombres. Algo grave que se mira poco pero ya se comenta en varios círculos rurales es que hay quien mete el pegamento entre los más chavalitos, y ya se les ve respirando de una bolsa 11


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de plástico con la sonrisa y la mirada ensueñadas pero irascibles. Sin mucho aspaviento, las autoridades agropecuarias y los grupos de agricultores ligados a empresas, van imponiendo el clima que permitirá inundar los campos con transgénicos, solapados por las legislaciones aprobadas por todos los partidos a nivel federal y a espaldas de la gente —lo cual recrudecerá el control empresarial sobre la agricultura y cualquier parte de semillas o cultivos serán rastreables hasta el “dueño”, que impondrá nuevos tributos por sembrar en tierra propia, una que es posible perder cuando los rendimientos prometidos por los paquetes tecnológicos del siglo XXI no se cumplan.

En cuanto a la autonomía indígena, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indios diseñó desde la instauración de la antirreforma indígena del 2001 un sistema “perfecto” (no hay crimen perfecto) para desmantelar sus asideros. En vez de reconocer el derecho de pueblos, naciones y tribus a autogobernarse legitimándolos como sujetos de derecho público, pretende que los indígenas de Sonora (mayos, yaquis, guarijíos, pimas, pápagos, seris, kumiai y cucapás) se concentren en una sola asociación civil que gestione a nombre de todos (eso hacen ahora en todo el país) los escasos pesos sobrantes de un gobierno que quiere envile12

cer con sus acciones a sabias familias de antiguos arrieros trashumantes. Las instancias legales que les fuerzan a formar, son exactamente lo contrario de un gobierno propio, y han tenido el perverso efecto de dividir y humillan a los representantes que se dejan sojuzgar y corromper. En eso ha sido muy eficaz la CDI y la atomización y el encono comienza apenas a revertirse con los esfuerzos de la región Noroeste del Congreso Nacional Indígena —su paso es demasiado reciente todavía.

Pero la cruz de Cohuirimpo está intacta, no se

apolilló ni se pudrió porque quienes la clavaron tuvieron un respeto, un cuidado, y quemaron las raíces y el tronco para que con sus cenizas ya no le subiera nada a la cruz, y ahí sigue. El Consejo de Ancianos de la tribu de Cohuirimpo (los sabios de la región), está empeñado en defender la profundidad de la memoria de lo que los yoremes llaman respeto, y respeto por el respeto —“la cualidad más noble de cualquiera de los que andamos aquí en la tierra”, por eso se dicen yoremes. Y se quejan con una sola voz (que son muchas) de que ésos que se dicen gobernadores tradicionales sean allegados al poder, “personas que se convirtieron en debilidad porque nomás acarician las mentiras, títeres manejados que acatan la disposición y la condición (cuerdas con las que los niveles de gobierno del país nos tienen bien amarrados).


la longevidad de la memoria

Para el caso ese gobierno es la forma más acabada del crimen organizado, un séquito de gente que nomás viene a zumbar el carro, doblar el codo y abultar su bolsillo”. En cambio nosotros, afirma el Consejo, “aquí no tenemos de’sos gobernadores, aquí somos puros intérpretes de la naturaleza. Queremos ser sencillos, anivelados, es decir que no queremos estar ni abajo ni arriba pero sí honrar, sobre todo, lo que consideramos el cumplimiento de nuestro deber. No estamos cuidando una moneda, estamos cuidando la memoria de nuestros antepasados que están bajo tierra. Nuestros procedimientos vienen de la gente que tenemos enterrada, y su palabra vive desde siempre, y se dijo en las lumbradas y en las escuetas ramadas del desierto y las barrancas”. Don Alfredo Osuna, vocero y presidente del Consejo, insiste: “Desde el fondo del tiempo, cada palabra es como la hoja, unificada, y va formando un árbol, un sombreado, una ramada, a lo que es la familia de nuestra raza. Esa ramada es la sombra de toda una tribu, y esa sombra es la verdad: actos que forjaron los antiguos, tan importantes como la tierra, y que la disposición quisiera erradicar”.

Es una rebeldía muy conmovedora la de estos

yoremes, yoremías —respetadores del respeto, nómadas pero no errantes porque caminaban su territorio, “no a tontas y locas por el mundo”—,

Alfredo Osuna

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porque arrinconados en una modernidad que supuso haberlos borrado, ellos siguen insistiendo en reivindicar que la autonomía empieza por unificar el pensamiento propio, es decir, quitarle lo fragmentado y fragmentario (“porque primero te toca preparar lo propio para luego pasar a preparar la tierra”). Para ellos la palabra es otro modo del territorio, sus nociones y concepciones deben sonar primero en yoreme aunque luego traduzcan, porque sienten que así las palabras se igualan con las estrellas. Su empeño primordial es hacer lo debido, encarnar la justicia. 14

Trabajar con otros pueblos porque “el avariento, el embustero, el altanero, según él entró al país a sembrar leyes pero nomás nos engañó con sus papeles embarrados porque estas leyes conservan o reservan lo que le conviene a sus intereses”. E insisten: “debemos encontrarnos entre quienes pensamos parecido e ir intercambiando experiencias. Sabemos que un día todas las palabras se van a juntar, y ante tanta cochinada de tanta ley impuesta se impondrá la historia que habremos de expresar”. Ojarasca


Pensamiento yoreme de la tribu de Cohuirimpo (o Batwe Cowiktipo)


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En lengua propia disfrutaban su libertad

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os originarios yoremías de antaño por la orilla del río fundaron ocho bases estables, tres representantes del consejo en cada base —un representante, un contador y un mensajero—, para informarse de una base a otra y así administrarse propiamente. Sus palabras las estudiaban y las hacían parte de su vida, una experiencia sólida que los llevaba a la verdad, y las índoles de sus obras legalizaban aun en el campo la moral —que se forjaba en medio del trabajo, por los des-

tinos de su nación, para el bien. La facultad del habla era un talento cultivado: la voz la usaban correctamente, las palabras significaban mucho, la comunicación del saber podía vestir sus ideas con el lenguaje apropiado, que combinaban con la habilidad de hablar palabras útiles. Nunca despreciaban ni rebajaban el don del lenguaje, agradecían al creador por habérselos confiado. Éste era un elevado ennoblecido, iluminando los años de vida con alegría y esperanza, de

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una espina es un bosque de advertencias

la pureza de carácter amoldado a sus voluntades. De esa manera presentaban la verdad a sus hijos, mediante el uso de toda palabra sana e irreprensible; esto era uno de sus deberes mayores y llevaban en sí la responsabilidad de la enseñanza de los hábitos correctos respecto del hablar. Daban instrucciones constantes a los niños para estimular en ellos la formación correcta, en cuanto a su forma de hablar, su voz y su comportamiento. Luz y frescura era importante que se les enseñara a niños y a jóvenes para que velaran sobre sus palabras y acciones porque así su conducta producía luz y frescura, no sólo en sus propios hogares sino también para con todos aquellos con quienes se relacionaban. Los órganos para la misión de la voz eran una maquinaria viviente. Una de las más elevadoras ramas de las refinaciones era la de conocer cómo dirigirse a los miembros de las familias, para que las influencias de las palabras habladas fueran puras e incorruptibles, las conversaciones apropiadas, que los capacitaban para intercambiar ideas manifestadas en sentido común. Elevadas y claras sus líneas de trabajo influenciaban a los que reformados salían de cada hogar y las actitudes determinaban las escalas de utilidades: derechos iguales para todos, privilegios especiales para ninguno. 18

Mediante los orígenes de su antigua personali-

dad fundada en una lengua propia disfrutaban la libertad del campo; ahí la naturaleza les brindaba con sus bienes y se autogobernaban por sus propias leyes, que no dependían de otra distancia. Sus bienes eran bienes naturales; ellos andaban por caminos que nosotros no conocemos: era su armonía y su sagrado ritmo la pureza de los placeres terrenales, que unen lo invisible a lo visible, regidor supremo. Mediante palabras de relación, con su herencia, tenían la misión de atender, los que eran herederos de la vara de mando, sostén del cuerpo del pensamiento, como distintivo de nobleza. ¿Cuáles fueron las varas en nuestra vida, que nos trajeron hasta aquí? Fueron las parteras que nos operaron, fue sin duda una vara divina, sin ella ¿qué habría sido de nuestra caminata? Y la naturaleza y madre, maestra y consejera, y la cocinera que cada día coloca la comida de su cariño frente a nosotros, como para recomendarnos: si no comes no tendrás fuerzas para proseguir. Ella es la que mueve a la tierra y gobierna al mundo. Así la historia de los yoremías de antaño, que conectaban las palabras de la vida con las obras del creador en la tierra, viendo las obras en la naturaleza, que en sus lecciones surgían frescas en la memoria; que sacaban sus ilustraciones de la gran unión de los afectos familiares; de la naturaleza


en lengua propia disfrutaban su libertad

ilustraban lo desconocido con lo conocido. Las verdades sagradas y divinas eran cosas naturales, terrenales y familiares. Para la gente, las palabras colocaron estas verdades en una enseñanza de la naturaleza, haciendo de ellas una revelación. Usaban figuras y dibujaban en las cuevas, en las montañas. De sus propios entendimientos ellos velaban las verdades espirituales con figuras, mediante el uso de figuras de lenguaje comunicaban la verdad divina y conectaban la experiencia: su relación con la naturaleza. La vara de mando: el sol con sus rayos entra al cuerpo de las especies, se mezcla con su líquido y lo purifica, lo arrastra en el tormento de su luz. En la angustia, a las especies las reconforta con sus palabras luminosas. Y con sus rayos sobre el mar, el vapor levanta y embaraza a la madre atmósfera, y da a luz a la nube que acaricia con la impresión habitual, y en todo lo que hace se lleva un registro fiel de todas sus acciones y fortaleza en el cuerpo de la naturaleza. La vara de mando: esa hermosa dama de plateada luz, que algunos llaman luna; el juez que atiende a los astros, el juez de la divina ley, que se refleja en el calendarizado y que se exhibe en el cuerpo de la naturaleza. Que en escala, en las cuatro estaciones del año, convertido en pañuelo y con el aire que corre, seca las lágrimas de los ojos del cuerpo del pensamiento.

Todas estas estrellas son palabras que para enten-

der lo que significan, hay que leerlas en un orden: he aquí lo infinito respecto a la mente humana. En que cada palabra sea esencial, que construya en el congreso, celebramos toda su sencillez conducida a la gente. Que el estudio de la palabra no sea de clase inferior o de tipo casual. Que en todo lo que digamos sepamos que tenemos algo que bien vale el tiempo que empleamos en decirlo. Y el que emplean los oyentes en escuchar hablar de las cosas esenciales, las que construyan. No hay que presentar temas que despierten controversia a menos que sean de vital importancia para el bienestar de su salud. La obra en todos los tiempos consiste en construir los temas de manera sencilla, que el carácter de la voz se manifieste en todas sus palabras, que todos podamos comprender el pleno significado de la imagen de la naturaleza. Es como quien tiene autoridad en el cuerpo físico. Así los yoremías usaban figuras de sus propios entendimientos-propósitos. Acariciaban la verdad espiritual con figuras, mediante el uso de figuras de lenguaje, ellos figuran en las montañas, en las cuevas sobre una roca. Así los antiguos transmitieron verbalmente los saberes a quienes eran capaces de adquirirlos plenamente, para su propio pueblo, y que los presentes interpretamos. 19


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La hermandad de la vida y la muerte

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n el cuerpo de la naturaleza el sol, la luna, la estrella, la sombra de la noche, el mar —su cresta que ondea y suspira el aire—, la bandera divina, la maternidad que en pañales divinos envuelve el esqueleto humano que camina sobre la tierra. El sol evapora las aguas del mar; pero ni una gota deja de devolverle. Las aguas se llevan poco a poco su fortuna (la tierra), mas luego la devuelven en nuevas formaciones de tierra firme, en flor humana. Sube otra vez hasta la rama del árbol la dulzura del fruto que cayó, y hasta la otra nueva flor el aroma de la flor ya destruida. Siglos muertos y enterrados permanecen en los árboles humanos (procedentes de vegetales, de una transformación geológica). Su energía, obtenida de los saltos de agua, sube en humo a lo alto y después baja a transformarse en árboles, en toda la amplitud del universo. Desde el fondo del tiempo la naturaleza funciona de acuerdo con una ley, es como un espejo; refleja sin empañarse. La civilización es un movimiento de la naturaleza. La virtud en sí, las naciones tal como los individuos, viven y mueren. Pero la civilización permanece para siempre, en lo hecho ante los ojos de los interesados juicios.

Los tendones enlazan la sociedad de los huesos y

la piel corona esta sociedad. En donde se encuentra la hermandad en el cuerpo humano, sólo la verdad puede entrar como juez: el aire, el agua, el néctar del linaje que educa, civiliza y vigoriza lo físico, quedando de tal existencia elemental su ley, su fuerza y el aire, y su única patria, la mar. De ahí provienen algunas historias en las que está el cimiento escrito con sangre de piel morena de los antepasados. De todo esto, enriquecido por una altísima sabiduría y un refinado sentido psicológico (que también los hacía distinguir la naturaleza y proseguir en la fe en el camino trazado), obtenían los antiguos siempre suficiente firmeza, y abarcaron con una visión unitaria la totalidad en el aspecto y en la verdad, para conservar lo que consideraban el título: el carácter del hombre honrado. Consideramos que lo humano es pasajero. Aunque parezca un juego, así es la muerte para nosotros apenas nacemos. El fin tiene conexión con el principio, pero la sangre que nos une y nos cultiva, y su voz inmortal, se transfiguran en los descendientes. La herencia que pertenece a nuestros antepasados, la mejor herencia que se le pue21


de dejar a un hijo, es un buen nombre. El único autógrafo digno de nosotros es el que nos han dejado con sus obras. De estos antepasados, hombres y mujeres, padres y madres, provienen algunas historias que marcaron nuestra vida y que aquí recordamos porque los hacia distinguir la naturaleza, los orígenes de la antigua personalidad fundada en una lengua propia, porque disfrutaban la libertad del campo. Ahí la naturaleza les brindaba sus bienes, y se autogobernaban con la facultad de guiarse 22

por sus propias leyes que no dependían de otra distancia. Queda de tal existencia elemental, la verdad, y su único cuerpo y su fuerza, el aire, y su único genio, el valor. Su talento trabajaba y depositaba su genio en la existencia, y puestos los talentos en sus obras, en su vida que era así (cual era la casa del creador para que el creador se asomara y dijera presente), consideremos que era pasajera: aunque parezca un juego así es la muerte para nosotros, apenas nacemos. Y el fin tiene conexión con el principio.


“Siempre viejas memorias y esperanzas jóvenes”

E

l mal gobierno, guiado de un consejo codicioso, en vez de agraciado es un desgraciado. De esta suerte los vicios se insinúan, crecen, se perpetúan dentro del corazón de los humanos, hasta ser sus señores y tiranos, sin mirar a más fin que a su provecho. No tiene juicio quien deja lo propio por lo ajeno, y a su obligación llega tarde: no hay bocado sazón para un esclavo. Así persiste deslumbrado, abrazando lo más dañoso. Maloca de gringos, acción de blancos efectuada en territorio de indios, maquinaria del sufragio en país mexicano, un instrumento político para mantener el dominio de una clase sobre la otra. La clase que tiene el dominio o superioridad económica, el dueño de los medios de producción que se sirve del Estado como de un poderoso instrumento que somete a los oprimidos y explotados, se manifiesta aquí con un carácter de clase muy acusado, siendo la parte más importante de la superestructura que se erige sobre la base económica de una sociedad dada, preparando todas las condiciones que fomentan y protegen su soberbia “autonomía”. Si traían el progreso, también traían la destrucción y la muerte. “La disposición” impuso el salto —al término de un largo y com-

plejísimo desarrollo selectivo— a una sociedad dividida en clases patriarcales, con Estado y normas jurídicas. Cuando es más corrupto el Estado hay más leyes. Por un puño de plata desatiende al pueblo, y les deja sus almas en el sepulcro permitiendo que su nombre vea la corrupción. Al final, todos los partidos políticos devoran sus propias mentiras: de su apetito guiado, por no consultar al juicio, así vuela al precipicio el hombre desenfrenado. En la historia de la bandera que ondea al viento, no es el viento ni es la bandera lo que se mueve: es la mente codiciosa de “la disposición” que implantaron los europeos. Son ellos quienes pintaron la hilacha y se escudaron con ella para dirigirse a los mexicanos. Con los tres colores que estamparon en la hilacha se simbolizaron como patriotas nacionales que hablan de los días que marcó “la disposición”. El himno nacional es lo que nos acerca más a ese lienzo tricolor (pintado con la pintura de la religión) con el que tapa el látigo el tirano, y así se regocija en la conquista, subyugado en el crimen, aplicando la ley del embudo “todo para mí”, mientras habla estérilmente 23


una espina es un bosque de advertencias

la mentira que nada afirma, y nos deja torcido el pensamiento, enfermos y hambrientos. La bandera con la que se cubre el círculo que limita la razón y la existencia planetaria del hombre, sale del alma de lo invisible y a lo invisible regresa; sale su entender de la ignorancia y a ella retorna después de andar por la sabiduría. Cuanto más se engrandece, más echa de ver su pequeñez; cuanto más se aleja de sí mismo en busca de la verdad y de la dicha, menos puede encontrarla; cuanto más tiempo domina, más crece el tiempo; cuanto más aumenta su visión, más se agranda el espacio. ¿Cuál de los deseos y de las ambiciones terrenales, cuál de los goces y de los cambios que anhelas escaparán a la fatalidad del círculo? La voluntad alejándose de la virtud y describiendo una circunferencia, no volverá a la virtud. ¿Cuál rasgo de tu alma en círculo de pena volverá a la verdad y al bien? ¿Quién es el insensato que no siente una fuerza irresistible que lo conduce por el círculo del dolor, del arrepentimiento y de la enmienda, al punto aquel donde empezó su extravío? Como la paloma que se remonta a cierta altura y vuela en sucesivos círculos, así también en sucesivas vidas y deseos vuela el espíritu del hombre.

¿Qué podemos hacer nosotros?, ¿discutir sobre

el viento y el ondear de una bandera? Por amor

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al creador, dejen de ser filósofos pretenciosos, al menos mientras haya dolor y muerte a la puerta de nuestras casas, mientras soporte el pueblo tanta tiranía. Como pasión, la verdadera filosofía no se aparta de la naturaleza, la verdadera religión no se desentiende de esta vida, de aquellos bienes tras de los que vamos los humanos. Desde que caminamos sobre la tierra consideremos nuestros pies y dónde pisamos; nuestras manos y nuestros brazos que las sostienen; nuestro vientre y las funciones que realiza, nuestro cuerpo entero como la inseparable condición de nuestro ser actual. Los sabios y los héroes de la historia están desapareciendo de nosotros. Y la historia relata menos los incidentes cada día, pero el tiempo y la distancia no tienen poder sobre el nombre de estos sabios. Toda su gloria y belleza son internas; ahí ellas se deleitan en permanecer, sus visitas son frecuentes, sus conversaciones son dulces, su sostén es refrescante, y la paz de su espíritu supera todo entendimiento, sin murallas ni recodos. Entre más digamos menos escuchará la gente. En pocas palabras hay gran provecho. Muchas palabras no nos dan prueba del gobierno, que no ha de hablar sino cuando la necesidad demanda, y las palabras han de ser medidas y correspondientes a la necesidad. Pero la manía de hablar siempre y sobre toda clase de asuntos es una prueba de mala


siempre viejas memorias y esperanzas jóvenes

conducta, y uno de los grandes azotes del trato humano. En este mundo lo único seguro es la muerte, y todo lo impuesto, y sin embargo se mueve. Las palabras del bien hablan por bien y por esto las palabras nos seguirán como los perros fieles que siguen a sus amos; nos seguirán hasta que las recibamos en nuestro cerebro y les confiemos nuestra guardia velando por nuestra dicha, ahuyentando a nuestros peores enemigos, hasta que se echen dócilmente en el origen de la vida y de nuestra paz.

Qué cuidado ejercían los antiguos en sus instruc-

ciones para hacer que los ministerios ya no fueran ministerios, sino verdades sencillas y simples —que no haya nada vago ni difícil de entender. Para la sociedad sería bueno que nos examináramos, para ver qué clase de instrucciones estamos acariciando. Lo rudo y los rasgos ásperos de carácter, las manifestaciones de egoísmo por medio de palabras y actos no amables, desgarran el delicado tejido de la verdad y la felicidad de los 25


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humanos. La discusión podría poner una carga sobre otra persona, sobrepasando la ventaja que ustedes piensan que obtendría. Es muy difícil sanar las heridas causadas por las palabras duras. Como ciudad derribada y sin muro, son una lengua precipitada y descuidada, y pueden hacer un daño que ni el arrepentimiento de toda una vida. El hombre sin dominio propio piensa que ejerce una buena influencia a su alrededor pero está en la lista negra de los que son ruinosos, perjudicando la causa de la verdad, o haciendo una mala representación de la obra, en cualquiera de sus instituciones, hablando palabras que tientan al pueblo a retirar la confianza; palabras crueles, llenas de suposiciones. Las semillas de la sospecha y la desconfianza, como las semillas del cardo, se esparcen al viento y nunca se pueden reunir de nuevo. Inacabables anomalías espirituales brotan del alma perturbada por las bajas pasiones. Del cerebro entenebrecido en la ignorancia respiran en una atmósfera de simulaciones y mentiras, con efectos de torpeza, soberbia, codicia, lujuria. Existen quienes viciosos, perversos, son consecuencia de las perturbaciones. En la ignorancia de estos hechos agranda el ser humano su martirio, busca como beneficio lo que sólo redunda en su daño, pervertido o anulado su instinto, estrujado por múltiples perjuicios, rebajado de su 26

condición natural, el civilizado resulta como un ciego o un idiota en comparación con los irracionales o irrazonables a la hora de acomodarse a la naturaleza. Pero engreído como un adolescente por sus magníficas conquistas, modifica lo natural por lo artificioso en cuanto pretende infundir bondad a viva fuerza. En el mal gobierno (que al maltratar groseramente al pueblo se propone embellecerlo), en el tirano (que a hierro y a fuego quiere moldear la vida a su capricho), persiste la satánica obsesión de regenerar a la humanidad mediante los tormentos y la muerte. Parece como si la civilización se ocupase más del refinamiento de los vicios que del perfeccionamiento de la virtud. La civilización existe con el consentimiento geológico. Sujeta a cualquier cambio sin previo aviso, la civilización es un movimiento y no una condición.

En los varios presentes, a desdichas y males vivi-

mos condenados los mortales, ¿no les parece que esta ley un cambio merece? Pero así nos conformamos con la pena. No cuando es propia, sí cuando es ajena. Una ley debía declararnos hijos de la patria, colocados bajo su justicia, para cubrir nuestra desnudez, esa lastimosa situación en que nos ha dejado la conquista y la repoblación del territorio.


siempre viejas memorias y esperanzas jóvenes

Pero los antiguos su fortuna vieron: en un día nacieron, cuna y sepulcro, que pasando los siglos horas fueron, y su voz inmortal transfiguró en sus descendientes (una voz en el curso del tiempo de la cual florecieron para transfigurar y dejar mayores rastros de sus pasos en su territorio Yoremia Yorecame, Bathue Mayoamaqui). Ésa es una herencia (es importante tener buenos descendientes), pero el común pertenece a nuestros antepasados. Sería mucho mejor para nuestros distinguidos antepasados alabarles con menos palabras y con más acciones nobles. Tras un buen nombre debería haber algunas generaciones de honestidad y esfuerzo en la realidad.

El mal gobierno y su bastón de mando no es

exactamente hoy un instrumento que nos hace bien. A quien necesita de él, no le gusta usarlo aun siendo útil, todos prefieren evitarlo. Hay bastones que son ilusorios, parecen ser firmes, con puño de plata que brilla; son digamos bien torneados y atrayentes, pero cuando nos apoyamos, qué decepción, zozobramos por su frágil consistencia. No siempre en verdad la culpa es de los bastones. Hay personas que son víctimas de su ansiedad y negligencia, y en vez de afirmarse en sus propios pies prefieren el apoyo cómodo de un bastón falso: qué desgracia y gran lección de vida.

Todos los bastones son buenos, en tanto no tomen el lugar de nuestros pies. Ellos sólo sirven como ayuda, los pasos son siempre los propios y la calle es siempre de todos, ya sean buenos camaradas o falsos compañeros de caminata. Y los indígenas ¿qué bastón somos?: ¿buenos, firmes, seguros, rectos y derechos serviciales y disponibles?, ¿o apenas aparentamos el brillo engañoso del oro falseando el paso de los que en nosotros buscan apoyo? ¿Un instrumento tan simple y verdadero, aun colgado en el parapeto de una ventana de sus ojos, u olvidado por su usuario en un rincón del cuerpo de su pensamiento?

La conciencia es para muchos hombres una anti-

cipación de la opinión de otros, de las torturas de ese infierno interior. Muchos son los buenos, si se da crédito a los testigos. Pocos, si se toma declaración de su conciencia. Las palabras reflejan nuestra vida interior; revelan, por decirlo así, la intimidad de nuestra conciencia; son parte de nosotros mismos siguiendo la sucesión de los opuestos: de los acontecimientos felices o desgraciados de nuestro espíritu. Son vigorosas y nobles cuando hay vigor y nobleza en nuestras almas y son inexpresivas y groseras cuando traducen la tosquedad, la pobreza de ideas y sentimientos. Las ideas nacen grandes, se desfiguran y se achican, al conformarlas el hom27


bre a su persona, al no convertir la mente en puerta decorada con la acción de hacer pasar la voluntad del pueblo, al hacerla engreída como un adolescente por sus magnificas conquistas, olvidado de la virtud y el placer que persigue y no ha alcanzado.

No permitas que tu memoria se enajene de

las cosas que tienes ni de las que te hacen falta. Las grandes mentalidades tienen propósitos en la vida, las otras sólo tienen deseos. Las mentes reducidas se encuentran subyugadas. La verdadera posesión de un hombre es su memoria. El cultivo de la memoria es tan necesario como el alimento para el cuerpo. El verdadero arte de la memoria es el arte de la atención. Siempre debemos tener viejas memorias y esperanzas jóvenes. Los presentes yoremias, a las combinaciones de las palabras nos sometimos; a su dirección y al empleo de cuadros que es sumamente importante para explicar las profecías que se refieren al pasado, al presente y al futuro. Los presentes mediante escrito, dejemos constancia de ello, para la administración interna del Yoremia Yorecame, Bathue Mayoamaqui.

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Las varas de mando

E

n nombre de nuestro padre el creador, quien puso un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar, orden es la primera ley del cielo y de la tierra —que pesa lo justo controlada por el sentido común— mientras los astros cruzan por el camino que une la tierra con el cielo. Pasamos entonces al escudo transmitido verbal, que los presentes dibujamos, y mediante escrito interpretamos. La noble conversación es hija del discurso, madre del saber, desahogo del alma, comercio de los corazones, vínculo de la amistad, pasto del contento y ocupación de personas. La comparación de la arena a la palabra. Así el yoreme es en la forma en que vincula. La conversación es en el buen sentido de la tribu. Como el agua del mar es transparente, así el yoreme en sus tratados. En todos los sentidos lo sano es la transparencia. Y las olas levantadas significan cuerpo, vida, paz y orden en común, ser vegetal, ser animal y ser humano.

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El sol, vara de mando divino El futuro sale del pasado tornando por el sol, y vivirá por éste mientras se estremecen los invisibles círculos del aire: vuela la luz dando vueltas concéntricas, golpea el pensamiento en el espacio y a este conjuro los círculos van poblando lo infinito, este pastor de la creación que es el sol congrega y guía cuanto se halla bajo su mirada ardiente. En su avance triunfal lo sigue todo, para la creación del universo entero se mueve y se transforma sin cesar. Dirigiéndose a través de la vida y de la muerte, y a través de la luz y de la sombra, lo invisible subsiste, desaparece aparentemente mientras gira la vida, que es el círculo. Trazan los vientos y los saltos de agua sobre la superficie de la tierra circunferencias en números infinitos, giran los humanos alrededor del círculo de la tierra, signo espiritual, mientras revolotea el hombre su honda mental bajo el círculo del manto azul. Al pensamiento para el bien le es posible lanzar un pedruzco con su honda a lo infinito de la naturaleza.

La luna, vara de mando divino Esa hermosa dama de plateada luz, que llaman luna: divina ley que refleja lo calendarizado en el cuerpo de la naturaleza, en las cuatro estaciones del año —otoño y verano, primavera e invierno— que convertidas en pañuelo en el aire que corre, unidas, son las lágrimas en los ojos del cuerpo del pensamiento; la virtud de quien se pone a prueba. Tenemos en el cielo los mortales recurso en la dicha y escudo natural. Madre de la humanidad, cocinera que día a día coloca la comida de su cariño frente a nosotros. La estrella, vara de mando divino La estrella. Es palabra que para entender lo que significa hay que leerla en un orden: he aquí lo infinito de la mente humana. Así el consejo de ancianos de antaño: en cada palabra era esencial que en la familia la celebraran en toda su sencillez, que fuera conducida al pueblo en todo lo que decían; que fuera algo que bien valía el tiempo que empleaban en decirlo —y el que empleaban en escuchar al pueblo. Las obras eran en todos los tiempos, en construir los temas de manera sencilla, así como la estrella. El rojo, vara de mando divino El color rojo, el distintivo espiritual, que en la vida cultiva el jardín humano, se reproduce como

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claveles de sombra en la vida. El creador ha hecho a éstos sus mensajeros depositarios de su verdad, equilibrada e importante, sus resultados son eternos, y la actividad libre del conjunto de las facultades del espíritu su estado de ánimo: levantar la moral de su pueblo, árbol de la familia cuyo fruto es esa moral, que tiene que ver con ser precisos.

Pero una verdad existe en lo hondo del cuerpo de la vida: la sabiduría que más necesitamos es la que ve sin los ojos, una que se atiene, no al

El color amarillo claro, vara de mando divino Lo amarillo claro, la luz que circula por el cerebro, es un amanecer mental, y la luz que circula por la lengua su voz. La luz de sus ojos, la que conduce el cuerpo del pensamiento; la luz dichosa, la de los suspiros del yoré-miá de antaño (que quedaron escritos en la montaña, en una cueva sobre una roca). Los que tenían el don de acompañar, se desarrollaban para dar expresión al mensaje de la verdad con toda su virtud. El color verde, vara de mando divino Lo verde, el alma de la tierra y el sol, y la sombra de la noche, la luna y el agua, el aire, siempre más unidas, tienen la facultad de mantener un talento cultivado en el campo, en la naturaleza, que alberga y lleva todo un castillo guarnecido en una paz que los cielos mandan de lo alto como lluvia. Las nubes descargan la justicia, se abre la tierra y produce su fruto que es la salvación. 31


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cuerpo sino a su contenido. A eso le llamamos la conciencia de la persona. El color azul, vara de mando divino El color azul es la mar. Las olas que revientan y suspiran un aire que vuela como gaviota, con voz condecorada, con insignia marina. Vago y solitario tras las especies sedientas el corazón de su ilusión divina no es un aislado de los conocimientos. Sobrevive quien lo posea, a su época, a su idioma y a su país. (Así sobreviven los conocimientos de aquéllos que en vida fueron alumnos del cuerpo de la naturaleza en las aguas de la mar profunda.) El color rosa, vara de mando divino El color rosa, esterilidad de la tierra, la que viene del desierto, estéril lo que viene del cuerpo físico humano, y lo que viene del pensamiento, estéril lo que continúa airado una protesta que lo conduce a la presencia de la avaricia y toma de la abeja el aguijón, del sapo el poder inflarse, del zorro la astucia, la gravedad, de la víbora el veneno, la que viene del desierto, nido de víboras. El arco iris, vara de mando divino El arco iris en sus cinco colores refleja la vida en los cinco astros: el sol, la sombra de la noche, la luna, la estrella, la nube. 32

El arco iris en sus cinco colores refleja la vida en el cuerpo físico, en el cuerpo del pensamiento, en el cuerpo de la palabra, en el círculo de la verdad. El arco iris en sus cinco colores refleja la vida del yoré-miá, en los cinco sentidos. Al mirar racimos de fruta en un árbol, son los cuerpos de muchachos y de muchachas, la vieja sombra sobre la tierra. El arco iris en sus cinco colores refleja la vida en la tierra: en la mar, en las olas y su aire, en las plantas y sus frutos. El arco iris en sus cinco colores refleja la vida en el árbol: en la raíz morena, el color moreno del yoré-miá; en el tronco, el cuerpo del yoré-miá; en las ramas, los brazos del yoré-miá; en las hojas del árbol al yoré-miá en las palabras; en la sombra, su verdad, el fruto. Siglos, muertos y enterrados permanecen los árboles humanos, y los esfuerzos se convierten en carbón, pero están despiertos, sube el vapor a lo alto, y después baja a transformarse en árbol humano. El panal Tiene parecido al retazo de tierra donde se enclava el yoré-miá, desde la primera creación, donde todo es de tierra, y donde los antigüos anduvieron sobre ella, y lo confirmaron común, quedando de tal existencia común, y de donde el soplo de la


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vida verdadera viene a una sola parte. Las abejas, una familia sobre el panal, en común. La tierra es un animal, una ave que vuela en el espacio, por virtud, mientras vive y mientras muere. El río Sus aguas son fineza del linaje vegetal, y su fruto los peces que abanderaba a partir de la creación el yoré-miá de antaño. Sin dejar de ser hermanos

disfrutaban un poco las cosas nuevas y viejas de la tesorería del creador. El río es un pastor que alberga el rigor del verano en este retazo de territorio y es una sabiduría espiritual. Ante las faltas de sus hermanos, el corazón, como el río, mantenía una vigilancia y un dominio de sí. No hacía juicios apresurados. Tenía concentración mental y en mesa de trabajo hacía consensos mutuamente para no imponer una “verdad” que faltara en su vida.

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La garza semisucia La representa la persona de mente semisucia, que se permite ser sobornado, que se permite un puñal adornado de flores, que se permite acomodar el cuerpo del pensamiento. El ingenio acaricia y el polvo que despide en el aroma, por pétalos, se le penetra por los nasales y pasa al cuerpo del pensamiento, se embriaga con su propia belleza y causa el desapego de las vagas inquietudes que lo acercarían a la realidad. Tener escasas inquietudes es carecer de conciencia, lo que le impide a una persona proceder en el cumplimiento de su deber. La gaviota color blanco Significa el espíritu que es el motor que hace girar el cuerpo del pensamiento por la senda de la justicia.

El cuerpo del venado Con el cuerpo del venado se simboliza la unión de la tribu mayo-yoreme. Los cuernos del venado que son ocho puntas, representan a un pueblo. 34

La cabeza que utiliza el que danza en las conmemoraciones, y las tres flores que trae en los cuernos representan a los tres seres vivientes, siendo el ser vegetal, el ser animal y el ser humano que son las tres verdades. Cuando alguien pretende cazar al venado, el ruido de quien lo pretende le llega por el casco de la mano. El venado levanta su mano y en guardia conspira, concluye y se interna en el bosque. Así el yoreme no permite ser asaltado por sobornos. Ya que él no se puede internar en el bosque, se permite ocultarse en el lienzo de la verdad. Así el bosque es el lienzo sagrado en donde se salvaguarda el cuerpo del venado. Y el cuerpo de la tribu se salvaguarda en el lienzo sagrado de la verdad. Flor del campo de la tierra, con los destinos de la naturaleza, a partir de ahí vive sereno, y no se suelta de la rama. Del cuidado que refleja temor, recibiendo el aroma de la voz de la tierra y con los cascos de las manos, oye lo que se desliza o lo que flota, lo escondido en la tierra. Los oídos de los cascos de la manos, alba que se levanta de los cascos a los oídos de la cabeza, de todo bien se representa la sabiduría. Los cuernos que aportan las ocho puntas, cada punta representa una de las bases de la tribu yoreme, establecidas por la orilla del río. Así mediante escrito interpretamos el escudo dibujado, que abanderó el cuerpo del yoré-


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miá, de antaño, como por ejemplo: los huesos articulados que enclava sobre la tierra; los tendones que enlazan la sociedad de los huesos; la piel es la corona que enlaza la hermandad del yoré-miá; el cuerpo del pensamiento, sus suspiros dichosos; el oído, los ojos, la lengua, los labios. El rugir del mar, signo de paz en el cuerpo de la familia yoré-miá. Así el significado de yoré-mé, yoré-miá: quien tiene relación con la naturaleza, y la interpreta. Yore, o respeto: a los cinco astros, a los cinco sentidos; quien pone en revolución la mar, y su líquido que embaraza la matriz de la madre tierra y da a luz a todo lo vegetal. Yoré-me o respeto: y a lo que va encarnando, en el crecimiento del árbol, encarnando la flor y su fruto. Yoré-me o respeto: lo que va encarnando, en el embarazo, en la matriz de la dama, logrando la madurez de su cuerpo, lo cual es sumamente importante. Yoré-miá o respeto: al ser logrado que fue dado a luz, y a la edad adecuada, es fruto de su lenguaje. Al asumir la capacidad el cuerpo de su pensamiento, pasaba a ser adoctrinado, en la imagen de la naturaleza, por el consejo de ancianos. Con base a la naturaleza, la confirmación, por los consejos de ancianos, del nombre yoré-me, yoré-miá.

Y vigilaban el rostro del pueblo, la palabra del rostro del pensamiento, el notable cambio en el rostro (la expresión resentida, que indicaba que la verdad no era bienvenida, y el brillo de los ojos, la expresión animada, les decían en un momento, que la verdad era buscada). Así discernían, veían en su carácter, cualquier debilidad o defecto. Los antepasados yoré-mías crearon a sus descendientes. Un día fue el padre de los días que siguen y que vienen de nuestro propio ayer. El pasado es la coraza de la historia, pone a prueba la fuerza, aporta estabilidad, cultiva la atención del pueblo, el cumplimiento de hablar su lengua materna, un regalo para nuestra propia sentencia. Y proteger-desarrollar las manifestaciones pasadas-presentes y futuras de nuestra cultura e historia, así como el derecho a la restitución de los bienes culturales, intelectuales, religiosos y espirituales de que hemos sido privados sin nuestro consentimiento libre e informado o en violación a nuestros reglamentos, tradiciones y costumbres. Así causa en sucesión lógica de ideas, de antigüedades de información, en forma clara. Lo que le da valor a estas ideas es la relación que tienen unas con otras, en las cosas esenciales. Y una vez más, de parte del consejo, mediante escrito, mandamos el escudo que abanderó el cuerpo del yoré-miá. 35


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Alfredo Osuna, Demetrio Fl贸rez y Fidelia Gocobachi

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El pensamiento y sus afinidades

P

ara ser sabios y libres, es el cuerpo del pensamiento lo que debemos cultivar, del mismo modo en que cultivamos el universo que nos pregunta: En qué se parece tu pensamiento a los millones de estrellas que anidan en el cielo. En qué se parece tu pensamiento al viento de la tarde. En qué se parece al sol que alumbra y nos da vida. En qué se parece a una águila en vuelo. En qué se parece a las arenas infinitas del desierto. En qué se parece tu pensamiento a las olas del mar. En qué se parece tu pensamiento a la tempestad. En qué se parece al rayo. En qué al relámpago. En qué se parece tu pensamiento a una barranca. En que se parece a las piedras. En qué se parece a una montaña. En qué se parece a los manantiales. En qué se parece al vapor que se levanta. En qué se parece a las nubes pasajeras. En qué se parece tu pensamiento a la lluvia fina. En qué se parece a un río caudaloso. En qué se parece al horizonte. En qué se parece tu pensamiento al bosque. En qué se parece a un árbol. 38


En que se parece a la vegetación. En qué se parece a una flor. En qué se parece a la tierra reverdecida. En qué se parece tu pensamiento a una milpa sembrada. En qué se parece a los granos del elote. En qué se parece tu pensamiento a un pantano. En qué se parece a un hombre y a una mujer que se aman. En qué a tu esqueleto que camina sobre la tierra, con el deseo de alcanzar la estrella de la noche que se convierte en mañana. En qué se parece tu pensamiento a tus cabellos. En qué se parece a tu corazón que late. En qué se parece a la sangre que corre por tus venas. En qué a tus pasos. En qué a tus brazos. En qué a tus manos. En qué a tus veinte dedos. En qué se parece tu pensamiento a la distancia de tu voz. En qué se parece tu pensamiento a tus labios. En qué se parece a tu lengua. En qué se parece a tus ojos. En qué se parece a tus pestañas.

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Porque así como el oído es el paladar de la palabra, así las pestañas son como una desnuda ramada bajo la cual tus ojos, sin moverse, llegan con su mirada hasta los confines mismos de ese universo que nos pregunta. Entonces nosotros, que andamos por el mundo como esqueletos encarnados de ese cuerpo del pensamiento que es la vida toda, que es la historia de todos los linajes de donde nacen frutos, formamos la comunidad, la asamblea, que es también la desnuda ramada, trenzada de la desnuda palabra, porque a los yoreme no nos gusta la palabra adornada sino la palabra directa, profunda y vasta que vaya y venga como esa mirada, sin necesidad de movernos de nuestro sitio.

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Pero todos somos anivelados. Entonces decimos que más vale tener la razón que ser presidente de la república. En el altar del universo siempre hay dos velas prendidas, la libertad y la vida. El cuerpo del pensamiento del que hablamos siempre tiene que cuidar que esas dos velas sigan encendidas. Por eso la rebelión a los tiranos es obediencia a la verdad. La rebeldía contra la injusticia no viene de la corrupción del sentido jurídico, al contrario, arranca de su exaltación. Del pueblo una pequeña rebelión, de vez en cuando, es medicina necesaria para el establecimiento de un buen gobierno: toda rebelión tiene su origen, victoria o muerte, libertad o sepultura.


La historia del águila y la víbora 1. En un frasco en una laguna en el medio la tierra. Sobre la tierra un nopal. Sobre el nopal una águila deteniendo una víbora. 2. El agua —un parecido al líquido del cuerpo del humano. El agua contando con grandes maravillas que, con vida, en el silencio abriga. La violenta agua viva: de un mar resurgen un cuerpo y un espíritu humano. Listo para recomenzar una nueva existencia. Y como en un espejo vemos su pensamiento. 3. La tierra —un parecido al cuerpo humano. Justamente su parto de luz. Para que se dirija atendiendo su ejercicio. La tierra lo alimenta y lo hace crecer para que sea capaz de fijarse con los ojos en el sol. Para que sea digno de volar su pensamiento. 4. El nopal verde —un parecido al pensamiento humano. Con la esperanza de vida. Condecorada con el precio de su existencia. Que cubre la dicha de su cuerpo. Que trafica con la alegría necesaria. Y comparte de todo ramo, en la variedad de la vegetación. 5. La tuna color rojo —un parecido a la sangre humana. El distintivo espiritual. Que en la vida el jardín humano se reproduce como claveles de

sombra. Sobre el planeta tierra. Que el creador cultiva. 6. La garra del águila que detiene el cuerpo de la víbora —un parecido al pensamiento humano. De fresca memoria inadvertida. Pero piensa y ve el pensamiento que con la teoría exaltada le vaya a perjudicar o en la red quedar enredado. 5. Las plumas del águila —un parecido al pensamiento humano. De buena fe. Y la razón dada a conocer es estimable. Porque cada pluma habla de sus propios deberes como la madre que sólo habla de sus hijos. Y rige sus palabras adornadas por toda la amplitud del universo. Plumas que funcionan sin empeñarse en sí. La fresca sombra del cuerpo de la palabra. Como la pluma que cubre el cuerpo del águila. 6. Las alas del águila —un parecido al pensamiento humano. Que son dignas, aquéllas y éste, de volar hacia lo alto. Hasta donde se eleven como alas del pensamiento. En dirección a la luz. Cuanto le sea permitido al pensamiento que alcanza a ver una vida que tiene su valor. Sólo cuando logra que valga la pena vivirla. No importa cuántos vivan. Sino cómo lo hagamos. La vida es una larga lección de humanidad. 41


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7. Los ojos del águila —un parecido a los ojos del pensamiento humano. Nada hay más simple que la grandeza: en verdad ser simple significa ser grande. La sencillez de carácter es el resultado natural del pensamiento profundo como los ojos del águila. Que actúa en la tirantez de lo que hay por hacer. Llega la paz de lo hecho. En el mundo ellos dejan rastros que se recuerdan con regocijo. Sólo le sigue la fe. El material que existe. Sólo en la mente que ninguno puede detener está la fuerza de una idea cuando llega a tiempo. Es tan grande la idea que resulta ser una idea grande sólo cuando la corriente líquida del pensamiento mueve al humano. Una idea verdadera es la recompensa del humilde. Porque con él está el manantial de la vida: porque a nadie daña. Es querido este manantial. Y es respetado más que temido. 8. El pico del águila que sostiene el cuerpo de la víbora —un parecido al pensamiento humano. En que no debe aceptar para sí un destino injusto. Que debe seguir, con el mayor cuidado, un viejo consejo profundo. Que sin duda abre brecha. A la batalla lleva todo un castillo guarnecido en la paz. Firme y constante. 9. El águila con su reflejo —un verdadero maestro de la naturaleza. Es un alma en dos cuerpos. Y va refregando los cinco sentidos del humano. La base fundada con el registro fiel. La columna que 42

sostiene el adorno del cuerpo de la palabra, para que vista sus ideas. Un camino que lo lleve a la justicia. Mediante su intervención. Que siempre es amanecer en alguna parte del mundo. Nada es completamente puro en el mundo. Todas las ventajas vienen de las desventajas. Una compensación universal equilibró un efecto con otro. Neutralizó. Indemnizó. Compensó un daño con la Biodiversidad, sustento y cultura, número 59, enero de 2009.

1. Los ojos de la víbora —un parecido a los ojos del pensamiento inhumano. Mente reducida subyugada. Que el mundo entero no le es suficiente. No hay hermano para hermano cuando anda la ambición de por medio. Y cuando aspiran a alcanzar el puesto más alto. 2. La lengua de la víbora —un parecido al pensamiento inhumano. Que se regocija en la con-


la historia del águila y la víbora

quista criminal. Para sobrepasar y subyugar a la humanidad. Y debe mirar el odio que tienen los oprimidos. 3. Los círculos amarillos sobre el cuerpo de la víbora —un parecido a la mente inhumana. El dinero fue quien a la mente esclavizó. Un producto del egoísmo como fueron los europeos cuando de su país vinieron llevando en la mente los artículos de las leyes. En la bolsa traían la moneda dizque para fundar la propiedad.

4. El cascabel de la víbora —un parecido al pensamiento inhumano. Lo que es su vida es la muerte. Mira en esa sombra que gira siempre pegado a ésta un sueño vacío. El pensamiento oculto de la armonía. Tan peligrosa. Que los despojos pertenecen a los charlatanes. Con sus manías locas que los atormentan. Lo grave que manifiestan. Al son de lo robado, gran riqueza. Cascabeles cuando se sorprenden robando porque acuden a la violencia o al chismorreo.

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5. Así la víbora —un parecido a la mente inhumana. De aquéllos que se muestran impacientes por contar locas ficciones. Que palacios fabrican en el viento. Que no median sus ambiciones. Y presos quedan en su concha de ladrones. Los piratas del destino. Que se aprovechan del trabajo o que se apropian de obras ajenas. Valiéndose de amenazas. Y violencias cometidas en los cargos y funciones del censor, a juicio o criterio de las autoridades gubernativas en las cosas públicas o privadas. De los espectáculosórganos que las ejercen. Y que nos despojaron de la confianza material. Que nos arrebataron la vida que nos dio el creador. Su ferocidad criminal es el único propósito del castigo y no la prevención del mal. Y el único castigo de los criminales, que deberían de confrontar documentos y pruebas en su contra, es que nunca han conservado firmes herederos.

La censura ha perdido a todos aquellos a quie-

nes quiso servir. La imitación burlesca la encarna el presidente de la república que elaboraba una teoría filosófica. Con tarjetas electorales dizque para matar a una rata quemaron su propia casa. Y todos los libros se quemaron. Hoy iluminan al mundo. Pueblos levántense, resplandezcan, que ha venido su lumbre, la verdad, que ha nacido sobre de ustedes.

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Así la tierra en formaciones firmes. En flor en el reino humano. Y en el reino del águila. Una transformación geológica, energía obtenida de los saltos del agua. La verdadera religión es la que no se desentiende de esta vida y cuyas funciones realiza como inseparable condición de nuestro ser actual. Con una sola palabra: la verdad. Para nosotros el pasado. La coraza de la historia. ¿Quién aprobó finalmente la fuerza de nuestras instituciones? Parte del consejo mediante escrito nos dirigimos con un saludo. Y con el escudo. El águila. Sin más por el momento pasamos a firmar lo arriba mencionado.


Aclaración de la naturaleza, del quehacer de los consejos y de los vuelos del pensamiento

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e nuestro padre mayor quien cultiva el jardín humano y que nos honra con su propuesta de autoridad, bienvenida su libertad —que asume para todos. En relación a los diez mandamientos, los cinco astros y las cinco figuras que están sobre la tierra, la mar y la semilla que germina la vida con libertad en su crecimiento y su fruto. A cómo madurar su esencia que son las diez familias unidas para que un árbol dé una fruta detrás de la que caminamos desde que caminamos sobre la tierra y en su silencio mantengamos una cultura en común. A cómo madurar su autonomía que figura en el cuerpo físico del ser humano (que mantiene un cuerpo del pensamiento) y en el cuerpo del lenguaje que atrás figurado trae los diez mandamientos. Y tras la formaci��n del ser humano en el vientre de su madre (como igual pasa en el ser animal), en ambos seres (madre e hijo) figuran los doce misterios, porque ningún ser humano ha podido conocer la transformación de la naturaleza con tan sólo los usos y costumbre tradicionales. El adorno verdadero de quien tiene la virtud de transformar (que acompaña el cuerpo del ser

humano en quien se refleja la ciencia natural del creador), es un regalo para su propia sentencia, para su cuerpo de vida y muerte. Si los cinco astros reflejan como el sol que se mezcla con nuestra sangre y nos arrastra en los tormentos de su luz y nos reconforta con sus palabras luminosas, la sombra de la noche con su virtud produce sueño para el descanso del cuerpo y aire que mueve a divagar lo que algunos comentan como sueño; sueño que es la estrella, la que brilla en todo, en el cuerpo de la naturaleza. La madre atmósfera, la que da luz a la nube que la acaricia, a todo lo plantado sobre la tierra, se lleva un registro fiel de todas sus acciones. Así el cuerpo de los consejos de ancianos, tras haber leído el parto de la naturaleza, se relacionó con tres astros, con tres flores que adornaban su gloria: el sol, la luna, y la estrella. La verdadera gloria echa raíces. Sus ojos vieron esa gloria, una hora completa de vida que causó que el cuerpo de los consejos de antaño elaboraran las tres figuras de los astros para darles sermones en días especiales en el templo de la base Batwe-Cowiktipo. El cuerpo de consejos de las ocho bases se reunían y me45


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diante sermones por el tiempo que se les permitía de vida y por aquéllos que se les adelantaban, convertían en plegarias al creador cada fin de las cuatro estaciones del tiempo, de época antigua. La experiencia existe como tendencia a imitar a la naturaleza. Y aclaramos: el bautizo yoré-mé o “respeto”, que los cinco astros ven encarnado en todas las plantas sobre la tierra (la flor de su fruto y su esencia), y el embarazo de la persona en el vientre de su madres que va encarnando, o la persona que va encarnando el cuerpo del pensamiento en su conocimientos, constan como verdad que les encomendó el cuerpo de la naturaleza. Naturaleza que es la madrina del nombre Yoré-mé. Contado fue por los consejos de los ancianos de antaño, que fueron capaces de figurarse en el cuerpo de la naturaleza que nos alimenta y nos hace crecer para que sea capaz el pensamiento, para que sea digno de volar alto, como el águila que emprende su vuelo en las alturas de los picos de las montañas. Estamos por dejarlos, pero nuestra memoria no morirá en nuestro territorio, volará hacia lo alto, hasta donde se eleven las alas del pensamiento de nuestra memoria se lanzarán en dirección a la luz de la verdad, cuanto se nos sea permitido. Nuestros años prolongados quemarán nuestro cuerpo convirtiéndolo en ceniza, pero el origen

sigue vigente, resurgirá nuestro espíritu, listo para recomenzar una nueva existencia en cada uno de ustedes. El pensamiento águila no muere mientras tenga en su territorio un hijo que conserva los consejos de los ancianos de antaño. Por causa de ellos una regla propia y un apreciado de enseñanza acreditan a buen anciano y resuenan su voz de hace siglos, voz de los que fueron alumnos de la naturaleza, la suprema vara del mundo controlada por el sentido común, el escudo natural. Fundadas las reglas en los órganos, en los oficios del cuerpo de los consejos de ancianos. Así las ocho bases en mesa de trabajo condensaban con fundamento para la familia yoré-mé la mejor evidencia para la próxima fuente de trabajo, para emanar sus labores, cosas importantes, que no se elevaran por encima de la mente del común del pueblo. Estos consejos eran el medio con el cual se comunicaban en lo correcto, con responsabilidad, en su integridad como tribu. Estos consejos de ancianos cultivaron las obras que nos inculcaron, su costumbre, para tener esta cultura en nuestro pueblo con la responsabilidad del cuerpo total de elementos de cuarenta y ocho de las bases establecidas por la orilla del río Yoré-mé con la suprema vara de mando que correspondía al consejo en la mesa de trabajo. Consensaban el mando en función que asumía delicadeza, transparente ejercicio de 48 ▸

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Alfredo Osuna

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los consejos que representaban a su base con la facultad propia, y de todo lo que recibían de la tesorería de la naturaleza para la familia, derechos iguales para todos. Privilegiados especiales para ninguno. Elaborado en una mesa de trabajo, en la Punta de la Laguna, conducido por el cuerpo de consejos que se sometieron a la dirección de la 48

palabra, que suma a los que se refieren al pasado y al presente. Dejemos constancia de ello, de la verdad que nos encomienda el cuerpo de la naturaleza, una guía para el diario hablar con adorno verdadero tradicional, parte del consejo, mediante escrito. Sin más por el momento, pasamos a firmar lo arriba mencionado.


El trato cabal de actitud, el respeto a lo que va encarnando, la labor de los consejos y un buen gobierno

E

n nombre de nuestro mayor creador de todo lo que está sobre la tierra y que une la tierra con el cielo, la primera tesorería, el pastor, la naturaleza. Todo el cuerpo de la filosofía, la suprema ley fundada en el cuerpo de la persona. El agua es la esencia de la fruta del árbol. El camino al corazón del hombre es su estómago. La salud de todo el cuerpo, sin exigir en pago su felicidad, es lo mejor que existe y conquista todas las cosas: de la vida la virtud es su propia recompensa. La virtud sola trae felicidad y vestido de toda la armadura en la verdad, para que pueda estar firme contra las acechanzas del mal. En los consejos de ancianos de tiempos inmemoriales existió la tendencia a la imitación a la naturaleza. En el trato cabal de actitud guardaron la fe en su rasgos más nobles. Representaban la familia en toda su grandeza porque nos mostraron, en su aspecto más favorable, el origen de nuestra clase y procedencia: de donde procede nuestra persona, de origen humilde y patria de origen mexicano.

Ya se hizo la aclaración al bautismo, yóré o respeto. Yoré-mé o lo que va encarnando, yórémiá o persona madura. Lo que partió del consejo de ancianos como signo espiritual, hoy consta de viva voz de hace siglos en la historia y consta la verdad que les encomendó el cuerpo de la naturaleza, la naturaleza que fue la madrina de ellos. 1. Yóre yóré-mé o respeto a lo que va encarnando. Todo lo que está sobre la tierra. Y se mezcla con nuestra sangre. Y nos arrastra en los tormentos de luz. Y purifica nuestro cuerpo el carbón encendido que está en la ramada divina esencial. 2. Yóre yóré-mé o respeto a lo que va encarnando. La noche con su neblina sobre de todo lo que está en la tierra. La noche con la cual se exhiben las estrellas que están sobre los cuerpos humanos. Y sobre sus palabras que van encarnando en el bien. Las miles de estrellas las representaban los ojos de los humanos que existen sobre el planeta tierra. 49


una espina es un bosque de advertencias

3. Yóre yóré-mé o respeto a lo que va encarnando. La luna que va calendarizando todo el cuerpo de la naturaleza. Que va encarnando su obra con su supremas reglas. 4. Yóre yóré-mé o respeto a lo que va encarnando. La madre atmósfera con el líquido del mar, su vientre, el embarazo. Y el parto de la nube que con su líquido acaricia lo habitual. Y se lleva un registro fiel toda su acción. De lo que está sobre la tierra. Un producto de los rayos del sol que del mar el vapor levantan y embarazan a la madre atmósfera. 5. Yóre yóré-mé o respeto a lo que va encarnando. La estrella que está sobre el círculo de la tierra. Y sobre el círculo del mar. Y sobre el círculo del aire. Y sobre el círculo de la vegetación. Y sobre el círculo del cuerpo humano. Así el yóre-mé yóre yóré-miá quedó como arraigado de la naturaleza, la madrina del yóre-miá. De tal existencia, trasmitido verbal de nuestros antepasados. Quedando de tal existencia nuestro ser actual. El círculo de la estrella sobre de todo por el cuerpo de la naturaleza. La reina pura, su esencia. Llega la paz de lo hecho a nuestro cuerpo. Nuestra felicidad es mientras dura nuestra existencia y funciona de acuerdo con la ley natural. Los consejos nunca rebajaron este don mediante el cual se comunicaban los saberes, juran50

do en bien suyo con tal de realizar una obra perfecta que permaneciera por las edades. Para que su mente fuera amoldada por la influencia de la naturaleza, en la mesa de trabajo hablaban a su familia de las cosas concernientes a la vida superior, de relación con la naturaleza y de los acontecimientos de la vida diaria, en el círculo familiar, en una forma que no tuvieran ningún error. En la experiencia de su propia vida. Y de su propio carácter. Dicho conocimiento trasladado verbalmente de los consejos de ancianos de antaño es el que los presentes representantes interpretamos, como herederos de la autonomía con fundamento que nuestros antepasados cultivaron. Pero un día aparece el famoso conquistador regocijándose en la conquista criminal europea. Con cargos y funciones de censor. Con juicio o criterio acerca de la conducta ajena: la implacable intervención de la autoridad gubernativa en los cosas públicas o privadas: censura de prensa, de los espectáculos, del órgano que la ejerce, con frecuencia hasta lo ridículo. El impuesto que paga el indígena a la sociedad europea, por ser elevado, terminó en lo edificado en lugar distinguido. De mucho valor. Hechos de su época, historia de su reinado lo que ellos inventaron. Los partidos lo aumentaron con la ambición de por medio. El mal se ha multiplicado.


el trato cabal de actitud, el respeto a lo que va encarnando

La lectura forma al hombre: la conferencia lo alista: y la escritura lo perfecciona. Saber leer es saber andar. Saber escribir es saber ascender. La cultura es la buena educación del entendimiento. Con la buena educación es el hombre manso y divino: pero sin ella es el más feroz de los animales. La ley de la mayoría. Pero la mayoría manejada por la ley europea siempre está equivocada. La razón: es la mayoría que siempre debe existir en la voz del pueblo. El error es una fuerza que une a los seres humanos. La verdad se le comunica a las personas por medio de acciones verdaderas. No tenemos otra cosa que declarar sino que cuando la verdad aparece en el mundo se le reconoce por esta señal: todos los estúpidos se confederan para atacarla. La salud de todo se debería haber fraguado en el cuerpo de las oficinas del Congreso de la Unión. Los presentes representantes nos sometimos a la dirección de las palabras que suman lo que se refiere al pasado y al presente. Dejemos constancia de ello defendiendo la verdad que nos encomienda el cuerpo de la naturaleza. Una guía para el diario hablar tradicional, dicho de los interesados juicios. Parte del consejo mediante escrito, sin más por el momento pasamos a firmar lo mencionado. 51


una espina es un bosque de advertencias

Fidelia Gocobachi

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“Una espina es un bosque de advertencias”

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eglamentos de los yoremes, de los antepasados, son el establecimiento de los representantes en cada uno de los ocho pueblos, un cuerpo de psicólogos, y un cuerpo de filosofía, que son los transmisores de lo que aconseja la naturaleza, que son el cuerpo de ancianos, y un representante cuya representación es de por vida. Toda persona que se le designa una representación debe cumplir con su juramento la energía de la representación, de la verdad, no palabras ásperas, ni espíritu de contienda. Las leyes de la naturaleza, con su esencia se unifican para dar vida en la tierra; el sol con sus rayos levanta el vapor del agua del mar, lo recibe el vientre de la madre, la atmósfera se convierte en nube, y llueve para dar vida a los tres seres vivientes, ser vegetal, ser animal y humano. Y donde mires una fruta miras tu cuerpo, así el yoreme en un comprendido de la naturaleza, formando pinturas sin palabras, que es un medio más para dirigirse. Y así la luna, el consejero que hace contacto con la tierra y los seres vivientes, el calendarizador de linaje que da sus frutos, y es la sangre del ser humano. La esencia de la tierra es ser ejecutora. En ella se enclava la vegetación de todo linaje y hace

madurar sus frutos; es el sostén de los compatriotas, se puede comparar como la obra maestra de la naturaleza, así refleja al hombre con el carácter que lo caracteriza, y un consejero con cada uno de los reflejados el pizarrón que está escrito: en él se leyeron las comparaciones una vez concluida la expresión, y por eso hablamos el idioma, como cimiento de generación a generación. Ésta es una herencia de la tribu mayo-yoreme. Así es el yoreme con las leyes de la naturaleza: mi única ley el aire, y mi única fuerza, y mi única patria la mar. Así el tiempo es el que ordena y es por eso orden. Es la primera ley de la tierra, para poner un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. Pasamos a las aclaraciones del dibujo mentalizado por los yoremes de los antepasados, y en lo presente nos vemos en la necesidad de dibujar para figurar en la unión las 56 tribus de México, ya que así lo requiere lo presente; dicho dibujo que figura es el símbolo de nuestra tribu.

Sin independencia individual no habría libertad,

el hombre no sería dueño de sí, tendría collar y cadena y seguiría la mano que le llevara su ali53


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mento y su destino social. Para evitar que lo exploten se le propone que retorne a la esclavitud en el cumplimiento de su deber; y así el ridículo es la ambición que destruye al poseedor, aunque la ambición sea un vicio, como también subir hasta ascender al infierno de donde nace la vergonzosa instigación criminal. La rebelión a los tiranos es obediencia a la verdad, la única justificación de la rebelión es el éxito, la rebeldía no viene de la corrupción del sentido jurídico, al contrario, arranca de su exaltación; del pueblo una pequeña rebelión, de vez en cuando, es medicina necesaria para el establecimiento de un buen gobierno. Por eso

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es mejor que sepan que una espina es un bosque de advertencias.

El instinto de la propiedad es fundamental en la

naturaleza humana. La propiedad es robo, la propiedad existe por la gracia de la ley, no es un hecho. Es una ficción legal. La verdadera propiedad, en cambio, tiene sus obligaciones como también sus derechos: del aire vida alimento cuerpo del pensamiento, cuerpo físico es la propiedad, y la propiedad de la vegetación, y del animal, y todo el cuadro de la naturaleza. Cierto es que hay mucha miseria, no sólo la miseria que viene de la esterili-


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dad de la tierra, sino la gran miseria, la que viene de la esterilidad de las almas y de la dureza de los corazones, y esa miseria continúa. Debido a los miserables, es vano que se pretenda distraer a la gente; cada vida y todas las vidas transcurren para la gran miseria que no acaba; es vano que los que estamos ahora pretendamos con nuestro silencio ocultarla, entre los privilegios creados por las leyes a cuya sombra vegetan tus ensueños, con alguna ilusión o una mentira. El más absurdo es el que permite acaparar la tierra. Puede un hombre amontonar papeles representativos del ahorro, de metales y piedras preciosas,

objetos artificiales de toda especie, sin que con ello te perjudique mayormente, pero quitarte la tierra es quitarte el pan y la paz, la libertad y la alegría, el aire, el sol y la lluvia. Ella es el complemento de tu cuerpo, la fuente de tus energías. Te pertenece por haber nacido en ella. Quien se apodera de la porción de suelo que a ti te corresponde, se apodera en cierto modo de tu ser. Destruye tan monstruosa aberración, haz que la tierra sea para todos, como la atmósfera y el mar, porque sin tierra continuarás esclavo y miserable y parecerás un desdichado vagabundo en tu planeta, te verás forzado a pedir que te per-

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mitan trabajar para ganarte el sustento y te contemplarás como un intruso en la vida, inmenso campo bald��o en el que te está prohibido levantar tu choza. Te está prohibido hundir tu pala sin incurrir en delito. La verdadera caridad no es dar al necesitado, sino evitar que el necesitado exista, la verdadera caridad consiste en darlo todo, no todo lo del que da, sino todo lo que corresponde al que recibe. Más aún, la verdadera caridad no es dar sino reconocer. Si hay rectitud en el corazón habrá belleza en el carácter, si hay belleza en el carácter habrá armonía en el hogar y orden en la nación; cuando hay orden en la nación hay paz en el mundo.

La mano que mece la cuna es la mano que go-

bierna al mundo; los sonidos más bellos que los seres pueden escuchar salen de las madres, del cielo y del hogar, todo lo que soy o espero ser se lo debo a mi madre, y por eso una buena medida de la civilización se halla en la influencia de las buenas mujeres; ya si el genio hace lo que puede, y el talento lo que quiere, el genio es un ajustamiento. Cada acción, cada pensamiento, cada sentimiento contribuye y vuela por el espacio con las alas de las ideas. Tu iluminado pensamiento es la muestra del porvenir, es voz viviente, es una inteligencia que nos habla y que escuchamos, y por eso

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un hijo de madre. Guarda mucha honra de mujer, por que ella nos dio el deseo de alcanzar la estrella de la noche que se convierte en mañana, que nos hizo inmortal, la luz de su espíritu me inmortalizó con una palabra; sus labios extrajeron mi alma la cual revolotea por el espacio. Ya que una mujer es preciosa sangre de vida magistral, embalsamada y atesorada, con el propósito de dar vida más allá de la vida, una inteligencia hermosa es una victoria ganada en todos los campos de batalla del pensamiento humano. Para hacer un discurso inmortal no hay que hacerlo duradero; una conversación con un hombre inteligente es más provechosa que el estudio de muchos libros, ya que la verdad es un santuario sagrado donde sólo la verdad puede entrar como juez, para poner un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar; orden es la primera ley de la tierra. La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre logra nadar sobre la mentira, como el aceite sobre el agua. La bondad es la cadena de oro que enlaza a la sociedad. El premio y la corona de toda la bondad, la estrella de la vida, se encuentra en la hermandad. Y así el cuerpo de ancianos, transmisores del consejero, hacen las aclaraciones mediante este escrito, y nos disculpan por lo pormenorizado. Sin más por el momento pasamos a firmar los antes mencionado y gracias a la atención prestada.


Usos y costumbres

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a cuestión de los usos y costumbres, los representantes del consejo lo hablan en el sentido de los astros, empezando con el sol, que tiene doce horas para dar luz sobre la tierra. Son usos y costumbres. Y cae la noche, aparecen las estrellas, y ese don de las sombras mágicas nos hace producir el sueño para que nuestro cuerpo y

nuestro pensamiento descansen. Usos y costumbres. Usos y costumbres. El sol, que encama sobre el mar, que levanta el vapor y embaraza a la madre atmósfera, donde nace la nube. Usos y costumbres. Donde de ahí viene y humedece a la madre tierra. Usos y costumbres. De donde germina

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la semilla. Usos y costumbres. Nace, crece, usos y costumbres, que es la vida y la libertad. Florece y da su fruto y su néctar, que entra a nuestro cuerpo. Usos y costumbres. Sucesivamente, usos y costumbres son la espiritualidad del ser humano, que camina por varias líneas, que son los usos y costumbres. La tierra, que va caminando, usos y costumbres. Usos y costumbres de lo que mira el ser humano. El amor a la tierra, usos y costumbres. El amor a su cuerpo, el amor a sus ojos, usos y costumbres. El amor a sus oídos, que es el paladar que detecta el sabor de la palabra. Usos y costumbres. Como dicen, ¿qué son dos seres sentados debajo de una ramada, y sin salir de su lugar se pasean muy lejos, y traen cosas primorosas? Son los ojos. La ramada son las pestañas. Los usos y las costumbres. Usos y costumbres, lo que los oídos escuchan, el sabor de la palabra lo discierne el cuerpo del pensamiento y lo encuadra, y lo testifica mediante la lengua, que son usos y costumbres. Que los labios del ser humano tienen un parecido al pétalo de las flores, porque por ahí es por donde despiden el aroma agradable de la palabra. Usos y costumbres. Y los nasales. Que el aire que recoge nuestro cuerpo, nuestros pulmones, sale por los nasales, que son los suspiros. Que son los suspiros 58

dichosos, porque el que conoce una letra, a través de una raya que pintaron en un papel en blanco, ahí quedan figurando esos suspiros. Y ésos se van, escritos en un papel en blanco, y la persona se queda. Usos y costumbres. Lo último, usos y costumbres, que nuestro fin tiene conexión con el principio. Así es la muerte con nosotros. Son los usos y costumbres de cada ser humano que pisamos sobre la tierra. Ahora, analicen el punto, si es o no, lo que los ancianos dejaron. Son muchas las palabras, pero con eso creemos que es más que suficiente.


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pensamiento del consejo de ancianos de la tribu mayo-yoreme de cohuirimpo

La gran familia de Punta de la Laguna en Batwe Cowiktipo

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Alfredo Osuna en Mesa del Tirador, Jalisco, durante una reuni贸n del Congreso Nacional Indigena

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Es incomparable el placer de mantenernos siempre de parte de la verdad

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cción de europeos efectuada en territorios de indios. En lugar distinguido de mucho valor. Los conocimientos científicos y el arte, paralelamente, avanzaron en todo el país. Inundaron de una ideología, aplicaron las políticas que dieron origen al movimiento llamado despotismo ilustrado. El despotismo ilustrado consistió en el establecimiento de regímenes absolutos que impulsaron el mejoramiento material y cultural de sus naciones. Llevaron esa política durante su reinado. Promovieron las artes y las ciencias, lo cual sólo benefició a quienes tenían las posibilidades económicas de acceso a una mejor educación y al cultivo de la actividad intelectual y del arte. La autoridad del pueblo permaneció al margen de ese avance, que se dice marcó una importante época en esta historia para el país mexicano. Ese progreso cultural se materializó en la fundación de la academia de la lengua, y varios institutos de enseñanza. Paralelamente se fomentó el estudio de los textos sagrados. Las lenguas extranjeras. En nuestro país la voz del pueblo clama en el desierto. Y el alma se oculta en la armonía donde está la utilidad de nuestras utilidades. Volvamos a la verdad: las figuras no mienten. Los mentiro-

Fidelia Gocobachi

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sos figuran. La mentira es el mango que encaja en todo su absolutismo. Es uno de los instrumentos de la tiranía. El látigo traza en el aire la rúbrica de los tiranos. Es vital la variedad en las especies de la vida. Se necesita de toda clase para formar un mundo. En la variedad está la verdad, que es fuerte y permanente en el círculo y gran defensora del espíritu. Lo mismo la libertad. Verdad y libertad son los dos pilares fundamentales en la vida humana. No hay otro placer comparable a aquél de mantenernos siempre de parte de la verdad. El tiempo es preciso. Pero la verdad es más precisa que el tiempo. La verdad es inmortal: la mentira es mortal. La verdad es los más valioso que tenemos. Economicémosla. La virtud se dignifica por medio de la acción, que es la única recompensa de la virtud. 64

La imaginación no procede de los saltos. Si un hombre se imagina una cosa, otra es tornarla en realidad. La imaginación debe gobernar el mundo. La imaginación es el ojo del alma. La imaginación es más importante que el conocimiento. Aquel que tiene imaginación, pero carece de conocimientos, tiene alas pero no tiene pies. La raza humana está controlada pero su imaginación dispone de todo: crea justicia y felicidad, que son el todo del mundo. La conquista propia es la recompensa de la imaginación. Los presentes representantes nos sometimos a la dirección de las palabras que suman lo que se refiere al pasado y al presente. Dejemos constancia de ello defendiendo la verdad que nos encomienda el cuerpo de la naturaleza. Una guía para el diario hablar tradicional. Dicho de los interesados juicios.


El verdadero arte de la memoria es el arte de la atención La siguiente reflexión fue producto de un encuentro con pueblos y tribus del noroeste, en Vícam, Sonora, en territorio yaqui, llevado a cabo los días 16 y 17 de agosto de 2008.

C

uáles son los elementos culturales que nos siguen dando vida, el círculo de la naturaleza, quién de lo alto manda lo natural, y da luz al valle y al bosque, perfume al corazón de la tierra sin exigir en pago la felicidad. La cultura es la buena educación del entendimiento, la educación corrige las cualidades que nos dio la naturaleza, y fortalece el ánimo. Con la buena educación, el humano es el adorno en su ejemplo, una obra maestra de la naturaleza, en los principios de nuestra existencia. Y donde quiera que vivas, viviré, tu pueblo será mi pueblo, y tu mayor mi mayor.

La tierra no se vende, se defiende. Es nuestra ma-

dre y padre, y nuestra tutela: extraer de ella sus frutos, de aquellos bienes tras de los cuales vamos caminando. De lo que nos da la tierra ella hace su parte. Todo funciona de acuerdo con la verdad, y siempre tiene más fuerza que la educación. Su reflejo está en su ejemplo. La verdad es la misma ayer, y hoy.

La tierra hace su parte: al humano le toca hacer su parte: cuando se intenta comprender la historia sin la verdad, el humano se vuelve el más feroz de los animales.

Para

neutralizar la explotación hace falta expresarnos en nuestra propia lengua. La virtud es nuestra propia recompensa, el lenguaje de los pueblos indígenas es la voz de la verdad. La mejor manera de resolver los problemas es discutiéndolos con libertad, hablar palabras razonables, cuando la necesidad demanda; palabras medidas y correspondientes a la necesidad; que sean acertadas, pensadas, antes que se digan: cuando las tengan hay que mantenerse firme y constante. La verdadera amistad es la planta que crece y da buenos frutos, una verdadera amistad es un alma en dos cuerpos: y saber corresponder a un favor recibido en una amistad que no tiene precio. La sola obediencia nos da derecho a mandar. Que la primera lección que le des a tu país sea la obediencia. 65


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Un día es el padre de los días que siguen y que vienen de nuestra propia creación de nuestro ayer, de donde parte y consta de viva voz en la historia, que condujo su propio pueblo. Herencia importante es tener descendientes. La sangre pertenece a nuestros antepasados. Tras de un buen nombre debería de haber algunas generaciones de honestidad y de esfuerzo. Cada uno tenemos un puesto que ocupar y es muy importante si lo ocupa o lo deja vacante. El valor de la persona, al final de cuentas, es el valor del compatriota que compone una institución, como la obra maestra de la naturaleza, no como el mal gobierno que quiere privatizar el país. Estamos en contra del proyecto neoliberal y de los tratados de libre comercio y los megaproyectos.

La bondad es la cadena que enlaza la buena hos-

pitalidad sencilla que consiste en algo de comida y mucha quietud. A los que a la verdad aman, todas las cosas les ayudan para bien. No hay mayor seguridad que en hacer lo bueno, tan sólo es noble ser bueno. No permitan que su memoria se enajene de las cosas que tienen. Las grandes mentalidades tienen propósitos en la vida: nuestra mente es afirmativa, la verdadera posesión de una persona es su memoria (aunque no sea más rico o más pobre), el cultivo de la memoria. Es tan necesario

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esto como el alimento para el cuerpo. El verdadero arte de la memoria es el arte de la atención. La mentira-exageración es cuando la verdad ha perdido el estado fisiológico y los que no conocen este adorno acarician tal mentira. El aroma del polvo de las flores entró por los nasales y pasó al cuerpo del pensamiento y la belleza lo embriagó y lo adormeció, y el codicioso ladrón lo acarreó para su beneficio propio. Como ejemplo las leyes europeas, y las de los gringos efectuadas en territorio de los indios mexicanos, en donde no les corresponde. Primero los asesinatos en las bases de los pueblos autónomas, en esta nación de indígenas consta que, en las mesas de trabajo con los pueblos, hemos tenido que enfrentar a “la disposición” y echarle en cara que nos explota. Éste es el proceso de nuestra aclaración. Como ejemplo el muro de leyes, que forjaron la cruz en la que figura la desgracia de nuestro cuerpo, crucificado con los tres clavos del poder del presidente del país, del gobernador del estado y de los presidentes municipales. Cuando se vuelve frecuente que lo ridículo dice solucionar los problemas en forma más efectiva que cuando se actúa con seriedad y con la verdad, debemos forjar el martillo que desclave esos clavos para nuestra libertad en nuestro país mexicano.


el verdadero arte de la memoria es el arte de la atención

Qué bien se puede lograr castigando con denuncias a las personas que están en la mentira. Los que no tienen el conocimiento de la verdad, los que están ciegos y descarriados, fuera de su juicio, no entienden lo que eso significa, porque no saben qué es hablar con la verdad, con justicia. No hagan referencias especiales a lo que los oponentes dicen, sino que sólo se hable la verdad. No obren de acuerdo con su impulso personal. Deberían ver el mal ocasionado por esa palabra descuidada, áspera y vulgar, y debieran poner a un lado y despreciar cualquier cosa de esta índole, no deberían emplear palabras ásperas y cortantes, hay que mantenerlas fuera de toda comunicación escrita, hay que eliminarlas de toda presentación oral, de la palabra de la verdad.

No hace ningún bien cuando la voz o la pluma expresan la verdad confirmándola de manera áspera. Las palabras no deben dar lugar a la pasión humana, no sea que la verdad sea mal interpretada, mal comprendida y mal aplicada. La verdad hablada bajo la absoluta influencia de la gracia de la verdad, tendrá un poder que dará vida. El plan de la verdad es alcanzar primero la conciencia y su voz, que hable la verdad y permita que lleve adelante el poder y el principio de nuestras reformas propuestas en estación Vícam. Sin más por el momento pasamos a confirmar lo arriba mencionado, dejemos constancia de ello defendiendo la verdad que nos encomienda el cuerpo de la naturaleza, una guía para el diario hablar, el adorno verdadero tradicional.

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El pensamiento y sus afinidades otra vez Para ser sabios y libres, dijeron los sabios antiguos, es el cuerpo del pensamiento lo que debemos cultivar, del mismo modo en que cultivamos el universo, que nos pregunta. Aquí presentamos unas respuestas a las cuarenta preguntas antes formuladas. Pero hay muchas respuestas. El Consejo nos propone éstas, pero también nos propone que cada quién intente las suyas. Un ejercicio para fortalecer el cuerpo del pensamiento. 1. ¿En qué se parece el pensamiento a los millones de estrellas que anidan en el cielo? En que las estrellas son palabras y para entender lo que significan, es preciso leerlas en un orden preestablecido: he aquí lo infinito de la mente humana. 2. ¿En qué se parece el pensamiento al viento de la tarde? En que el año nuevo, como heredero del mundo, es recibido con albricias, regalos y alegrías. Se ha ido el año quedando en el pasado truncada tal vez nuestra ambición o quizás nuestros sueños habrán alcanzado la influencia o la habilidad más talentosa de lo que corresponde a sus años. De una ilusión del año nuevo, la primera aurora bañará la selva oscura y con su luz fluorescente y pura, decorará la inmensidad de la mente humana.

3. ¿En que se parece al sol que alumbra y nos da vida? En que la verdad, la virtud en común, la luz y el camino eterno (cuando se reflejan en el espejo de la vida) nada más han de conseguir el mejor invento de Dios, la vegetación y el reino animal, su cuerpo y su sudor, el hablar y sus ojos, por donde se asoma Dios. 4. ¿En qué se parece a un águila en vuelo? En que un espíritu se asesora iluminando pensamientos, su propósito es dar vida en todos los campos de las batallas del pensamiento humano: en vuelo con ojos de águila y espíritu de niño. 5. ¿En qué se parece a las arenas infinitas del desierto? En que el público no es otra cosa que un niño grande. ¿Cuántos tontos se necesitan para formar 69


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un público? El público será maldito, el pueblo será una bestia aparejada sobre el cual montan, si no se vuelve el más atrevido o el más fuerte. 6. ¿En qué se parece el pensamiento a las olas del mar? En que quien escribe la forma natural del lenguaje establece su fama en el templo de la palabra: nuestras letras somos nosotros, escritas en nuestros corazones, sabidas y leídas de todos los seres humanos, con breves periodos en que estos seres desaparecen —como las olas del mar. 7. ¿En qué se parece el pensamiento a la tempestad? En que el entendimiento corrige las cualidades que nos dio la naturaleza. Nuestras naturales prendas, y el entendimiento que aborda la vereda de la verdad, sacuden la mentira entre la raza humana. 8. ¿En qué se parece al rayo? En que la razón es la rama de todas las cosas. La honestidad anda como de día, es la mejor póliza y la verdad convierte en cenizas a la mentira. Siendo así semejante al rayo. 9. ¿En qué se parece al relámpago? En que todo lo ilumina, aclara lo confuso, descubre lo oculto y encuentra lo perdido: el inago70


el pensamiento y sus afinidades otra vez

table néctar del pensamiento, la sabiduría del ser humano, semejante al relámpago. 10. ¿En qué se parece a una barranca? En que la verdad en acción, cuando todo es hecho con rectitud, tiene soldados que pelean por ella, y en vez de dormir siempre velan, igualándose a la barranca que es temor del tirano. 11. ¿En qué se parece a las piedras? En que la presencia del ser humano, con la conciencia, es la presencia de la verdad, es la única riqueza de nuestra descendencia, de aquéllos que tenemos un mismo origen, conjunto de las generaciones futuras, piedras y semillas en los surcos profundos que le dan soporte al futuro. 12. ¿En qué se parece a una montaña? En que si la montaña no viene al público, el público irá a la montaña, aun con pena de verse ausente de las personas y de las cosas queridas, de la patria, de los patriotas. Ése es un sentimiento de pena causado por el recuerdo de un bien perdido. Aunque la montaña puede ser un lujo privado y costoso. 13. ¿En qué se parece a los manantiales? En que se puede apreciar el carácter de una

Don Máximo García

persona en la forma como recibe la palabra; el carácter y la fuerza física son las únicas inversiones que vale la pena explotar. La gran esperanza de la sociedad radica en el carácter de los individuos que tienen alma de agua. 71


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14. ¿En qué se parece al vapor que se levanta? En que en las cosas grandes el pensamiento se muestra como le conviene. Las cosas pequeñas las muestra tal como son. Y la muestra de un pensamiento indica un futuro, una voluntad desarrollada. El mejoramiento viene de adentro hacia fuera. Es lo que llevamos con nosotros, el vapor que aflora el cuerpo del pensamiento, que se levanta. 15. ¿En qué se parece a las nubes pasajeras? En que la belleza es eterna cuando se refleja en el espejo. Es el primer regalo que le otorga

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la naturaleza a nuestro cuerpo, un reino muy corto. Amamos el principio de la belleza en todas las cosas que llevamos con nosotros, y que van juntos: la belleza y la sabiduría. Tales personas su fortuna vieron florecer: cuna y sepulcro, una imagen de la nube. 16. ¿En qué se parece el pensamiento a la lluvia fina? En que amando el principio de la vida en todas las cosas, que en el tiempo se dan a conocer, todo lo que es bueno es siempre belleza, cuando lo refleja el pensamiento, eterna naturaleza, lluvia fina.


el pensamiento y sus afinidades otra vez

17. ¿En qué se parece a un río caudaloso? En que la modestia es la conciencia del cuerpo, la virtud por la cual uno no habla ni piensa con orgullo de sí mismo. La única carnada para conseguir la palabra, con la gente de mediana habilidad, es la modestia genuina, que es un río caudaloso. 18. ¿En qué se parece al horizonte? En que el contentamiento es el trabajo, la inversión de lo que podemos hacer cuando cae la lluvia. Conjuntar grandes granjerías es la piedad del contentamiento, gozar de la vida sin compararla. No envidio la felicidad de otro recibiendo buen pago de esta satisfacción; si me contento un poco, lo suficiente será el horizonte. 19. ¿En qué se parece al bosque? En que desde el fondo del tiempo suspira el aire, la voz que habla en el silencio, la luz encendida en el cuerpo del pensamiento. Como el alba que se levanta de la tierra al cielo y conduce el pensamiento a la estrella que permanece joven. Como la verdad que de generación a generación permanece joven y brillante como la estrella, como el cuerpo del pensamiento, producto de la tierra, que va pisando, y en cada uno va dejando un pétalo de flor

que unidos se convierten en una maceta de flores con la que adornamos a la madre tierra cuando llora nuestro cuerpo. Así el bosque nos calma el llanto a cambio de nada, y el tiempo en sus cuatro escalas convertido en pañuelo y el aire, unidos, secan las lagrimas de los ojos del cuerpo del pensamiento. La sencillez de carácter es el resultado natural del pensamiento profundo, nada hay más simple que la grandeza; en verdad ser simple significa ser grande. Hasta los suspiros nuestros son más dichosos que nosotros —ellos se van y nosotros nos quedamos. Los suspiros son aire y van al aire. El silencio que otorga consentimiento, y el habla, son planta; ninguno predica mejor sermón que el bosque. 20. ¿En qué se parece a un árbol? En que amar el árbol es comprender la vida. Un árbol sale de debajo de la tierra para mirar el sol, y compadecido de los pájaros, abre los brazos para protegerlos y compadeciéndose de nosotros, nos da cuanto posee, recoge cada mirada como un beso y cada gota de agua como una caricia, la bondad en silencio. Además de filósofo, historiador y poeta: el árbol. 21. ¿En qué se parece a la vegetación? En que uno debe ser noble en pensamiento, 73


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y en cada acción recibir la palabra con toda solicitud, seleccionando el fruto de la palabra. Eso es ser noble de nacimiento, y portarnos como tal. Privilegiado por la vegetación que es la fortuna. Y por la acción que caracteriza la nobleza, madre del saber, pastura del contento, ocupación de la persona. 22. ¿En qué se parece a una flor? En que la conciencia aflora la esencia del pensamiento, mas en todo esto vemos por medio de aquel que nos aconseja. En la conquista propia la más grande es la belleza, que mediante la palabra suspira la esencia de la flor del pensamiento. 23. ¿En qué se parece a la tierra reverdecida? En que las flores son pequeñas historias que pueden ser tan graciosas como verdaderas. Generalmente prima en ellas la gracia de sentimientos siempre puros que llevan a su jardín. Las flores que crecen son las de la bondad del tiempo, pureza, sencillez y alegría. Las escenas son variadas, como se podrá ver en las cuatro estaciones del año: una lección de agradable sabiduría, reverdecida de esperanza. 24. ¿En qué se parece a una milpa sembrada? En que el milagro de su planta es de suma im-

portancia: es la madre. Es decir, es la virtud, es la prueba de la maternidad de su destino y es ser madre para buscar un porvenir mejor. Ésta es la más pura belleza y en igual dirección magnifica el alma, así ella puede manifestarse en este mundo. Los predicadores de moral, si es que conservan con el tiempo la virtud que infunden, logran como consecuencia un estado de armonía, el mejor pensamiento del mundo, colocado en un sitio propio. Eso tiene que ser admirado como una milpa sembrada. 25. ¿En qué se parece a los granos de elote? En que la palabra tierna es alimento que se manifiesta ante el cuerpo del pensamiento, para que madure la palabra. Es el reflejo del pensamiento en el momento de la acción, es lo hace que exista simplemente eso que representan los granos de elote. 26. ¿En qué se parece el pensamiento a un pantano? En que la mejor manera del pensamiento que se guía por senda de justicia, por amor de su razonamiento y juicio, la mejor cualidad en que se dirige el pensamiento (aquel que obedece la verdad y acata las leyes humanas y divinas), es la gran habilidad que permite que su discreción sea su tutora. Y así se ajusta a la acción. 76 ▸

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27. ¿En qué se parece a un hombre y a una mujer que se aman? En que el verdadero amor, el amor ideal, es el que sólo desea la felicidad de la persona amada, sin exigirle en pago la felicidad. El amor es sufrido, es templado; el amor no tiene envidia, el amor no hace sin razón, no se ensancha, no es injurioso, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal. Todos hemos nacido para el amor, es el principio de nuestra existencia, como también es el fin. 28. ¿En qué se parece al esqueleto que camina sobre la tierra? En que aquel que hace todo bien con rectitud, algo traerá sin duda. Aquél que avanza con la firmeza y la serenidad de un astro por el camino que une la tierra al cielo, del cielo es la virtud, la belleza y la justicia. Es esqueleto articulado por la ley divina que enclava sobre la tierra la maternidad que cada día lo envuelve en pañales divinos. Así dijo la historia, la del cabello blanco y los ojos siempre nublados por las lágrimas: el que venía llegó, y de su alma traía la herencia que les dejó a sus hijos, una buena persona, el único autógrafo digno es el que dejó escrito con sus obras.

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Y los deseos nuestros, siempre se aumentan con nuestras posesiones por el conocimiento de que hay algo todavía que nos pueda satisfacer. No se puede comparar el gozo de las cosas que tenemos por delante, con el deseo de la polilla de alcanzar la estrella de la noche que se convierta en mañana. La devoción de algo distante y fabuloso nos puede llevar de la alegría a la tristeza. Ay de nosotros, que hemos venido a ser como cuando han cogido los frutos del verano, como cuando han rebuscado después de la vendimia, y que no quedaba ya racimo por comer. Nuestras almas son deseo de nuestros primeros frutos. Esperamos tener siempre suficientes fuerzas y virtud para conservar lo que consideramos el carácter del esqueleto que camina sobre la tierra. 29. ¿En qué se parece el pensamiento a los cabellos? En que los cabellos están contados, como las palabras. Lo que aflora es la experiencia, la única cosa que está distribuida sólo alumbra el sendero por donde pasa. Es una gran escuela, el mejor de los maestros. La experiencia es la que consigna el sufrimiento del individuo y le otorga sentido a su destino o a su tristeza. Aquél que todo lo aplaza, no dejará nada concluido ni perfecto. Causa es de perder lo seguro quien va en busca de lo incierto.

Sólo tenemos dos lámparas que guían nuestras pisadas: la palabra parecida a los cabellos, y la desnuda ramada del pensamiento. 30. ¿En qué se parece a tu corazón que late? En que el entusiasta se mantiene sereno. La vida no gira a todo lo que se habla. Es firme y quieta. Es el genio de la sinceridad, es la verdad, es tener un solo destino que va en favor de un proyecto común. 31. ¿En qué se parece a la sangre que corre por las venas? En que a un camarada se le puede comparar como la obra maestra de la naturaleza. Cuando servimos se puede decir que somos indispensables, así que ningún camarada es inútil mientras se tiene un camarada. La amistad es como la sombra que despierta en la verdad que da buenos frutos. Todos los humanos tienen tras la palabra el rocío que ésta derrama sobre las multitudes, y eso es como la sangre en las venas. Lo que es tuyo es mío, y lo que es mío es tuyo. 32. ¿En qué se parece a los pasos? En que los pasos siempre. Por lo que me es posible. La alegría de abrir los pasos trabaja para la riqueza de los vientos que traen consigo el 77


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perfume de los jardines, la voz de los hermanos y quien sabe si hasta la sorprendente presencia. Para probar el propio respeto y la libertad de los pasos, se cultiva el lenguaje que escuadra la palabra (es decir los pasos), y testifica. 33. ¿En qué se parece a los brazos? En que la civilización es autora de una sociedad basada en el planeta tierra, significa que la civilización es la que gobierna el mundo, controlada por las leyes divinas que la formulan. Las naciones como los individuos viven y mueren, pero la civilización permanece para siempre, sujeta a cualquier cambio sin previo aviso: la imagen de los brazos. 34. ¿En qué se parece a las manos? En que la gracia de los sentimientos siempre puros y espontáneos de lo inesperado, en ellas son sabios casi siempre vencidos por los simples. Esto causa admiración por el vigor de la vida y tiene un fuerte ideal que conduce las manos. 35. ¿En qué se parece a los veinte dedos? En que el número 1 es la mar, el 2 es las olas, el 3 el reventar de las olas, el 4 es el viento, el 5 es la atmósfera, el 6 es la nube, el 7 es la lluvia, el 8 es la humedad, el 9 es la semilla, el 10 es la germinación, el 11 es el nacimiento, el 12 es 78

la planta, el 13 es crecimiento, el 14 es la flor, el 15 es la vaina, el 16 es su desarrollo, el 17 es la madurez de su néctar, es el 18 la estrella, es el 19 la luna y el 20 es el sol. Cuerpo de la naturaleza (la desnuda ramada) parecido a los veinte dedos, brillantes como la estrella. 36. ¿En qué se parece a la distancia de la voz? En que se puede apreciar el carácter de un pensamiento en la forma como dispersa la voz. El carácter es una de las fuerzas más grandes que existen en el mundo, y en sus rasgos más nobles representa la naturaleza humana en toda su grandeza, porque nos muestra al hombre en su aspecto más favorable. Es armonía en el hogar y orden en la nación. Cuando hay orden en la nación hay paz en el mundo, distancia de la voz. 37. ¿En qué se parece a los labios? En que los labios encarnados deben ser alimentados con la palabra con la que en la vida disfrutamos, aquella palabra con la que expresamos la belleza que ignoran los labios: los labios toman la forma de los alimentos, los labios que son parecidos a los pétalos de la flor. 38. ¿En qué se parece a la lengua? En que los suspiros son aire y van al aire, sus-


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piros por las naciones donde vuelan y anidan sobre un mar tranquilo. Y el soplo helado del viento parece en sus movimientos sollozar, un viento que le dio la educación a nuestro cuerpo y corrige las cualidades que nos dio la naturaleza. Su cultura fortalece el ánimo. De nuestras naturales prendas que se manifiestan sin palabras y mediante el pensamiento, la lengua ex-

presa nuestros suspiros que son más dichosos que nosotros. No hay cosa oculta que no haya de ser manifestada mediante la lengua. 39. ¿En qué se parece a los ojos? En que ver todo se logra con un juicio que mide la distancia y la dirección. No hay otra virtud más grande y divina que el juicio, y ese

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juicio son los ojos. Hoy quieren reemplazar ese juicio con estadísticas. 40. ¿En qué se parece a las pestañas? En que son la tutela de los ojos que miden la distancia que siempre llevamos cada día como corona. La felicidad de la persona siempre florece si mantenemos los párpados de lágrimas mojados. Esto es un refrescar de besos, y las pestañas se trenzan así en vestidura que se lleva en la carne por tutela. Conservando, abajo, los ojos extasiados. Así deben ser, como los parpados y las pestañas, los representantes de los mexicanos: un refrescar de palabras trenzadas en vestiduras como tutela sobre sus representados compatriotas, conservando bajo su responsabilidad los potenciales extasiados, midiendo con los ojos la distancia a cada día, la felicidad de sus hermanos. Sin más por el momento pasamos a confirmar lo arriba mencionado, en el cumplimiento del deber tradicional. Autoridades tradicionales yoreme mayo, Base Bathue Cohuictipo. Dejemos distancia de ello dependiendo de la verdad que nos encomienda el cuerpo de la naturaleza, una guía para el diario hablar, el ornato verdadero tradicional. 80


Y fueron ellos el corazón de la tierra

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n nombre de nuestro padre el mayor creador de lo que está sobre la tierra. El futuro salió de lo pasado pintado por el sol, la luz de lo que está sobre la tierra. El futuro salió de los pasados pintado por el sol, la luz de la creación que guía cuanto se halla bajo su mirada ardiente, que se mezcla con nuestra sangre y nos arrastra en sus tormentos a todo ser del universo a través de la vida y del círculo del aire. Porque la luz vuela en círculos concéntricos. Trazan los vientos los saltos del agua sobre la superficie de la tierra que trazó el círculo de raíz del árbol y sus frutos. La suprema ley fundada en el cuerpo de la persona y su sombra es la sombra de la raíz del árbol. Ningún humano puede dar bendición mayor que la naturaleza, que educa de tal manera que lo más posible debe ser para el bien. Giran los humanos alrededor del círculo de la tierra, signo espiritual, mientras revolotea el humano su onda mental bajo el círculo del manto azul. Posible le es al pensamiento para el bien, para lo infinito de la naturaleza, unir la tierra con el cielo. De donde parte y consta de viva voz en la historia de los consejos de ancianos. Hoy resuena

la misma voz de hace siglos. Que la vida saca del árbol la filosofía que les enseñaba las reglas con las que gobernaban la actividad libre del conjunto de la facultad en moral. Árbol de la familia cuyo fruto era la moral en su propio pueblo. La raíz de su ser era la verdad, su cuerpo. Y su fuerza estaba en el aire. Su única madre era la mar. Su cuerpo fue una gota de agua del mar. Lleno de luz serena caminó con paz. Y su voz, con el color del mar, y con el aprecio del mar, sobre de su corazón. Todos sobre el viento del cuerpo de la palabra, fueron el árbol en familia. Quedando del árbol el tronco y encima del tronco los brotes y encima de los brotes su memoria. Y sobre su memoria una maceta con flores. Y sobre las flores el adorno del cuerpo de la palabra. Y sobre la palabra el adorno que lleva a la tierra. Y sobre la tierra su propio origen de su ser tierra. Y sobre la tierra la familia. Y sobre la familia, el cumplimiento del deber. Y sobre el deber, el común. Y sobre el común la autonomía. Y sobre la autonomía los reglamentos, y sobre los reglamentos el trabajo. Y esos consejos de ancianos eran observadores de los cambiantes rostros. Vigilaban el brillo de los ojos que les decían en un momento cuando 81


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alguien asentaba la verdad. Y notaban el cambio en el semblante, la mirada fría y el genio que les decían que no eran bienvenidos. Y notaban la mirada de comprensión, que revelaba el hecho de que la verdad había llegado en respuesta. El consejo de ancianos de tiempos inmemorables estableció por la orilla del río ocho bases, con consejos en cada base que, para los trabajos generales, consensaban la mejor evidencia de la verdad. Para la próxima fuente de trabajo, para introducir en sus labores cosas importantes, que no se elevaran por encima del derecho común de su propio pueblo. Y un contador en cada base total son ocho, con un carácter amolado y formado a su voluntad bajo la dirección de la verdad. Con gran responsabilidad en su integridad de mensajero en bien suyo testificaban la importancia de la encomienda, ejercían con mucho cuidado el uso de sus palabras. Ese talento era un poder para el bien. Y mediante palabras de los consejos el mensajero se trasladaba a la segunda base para informar de algún peligro que amenazaba en contra de su pueblo, y así sucesivamente en las ocho bases. Así la familia en su territorio fue una escuela que cultivó la administración. Fueron las obras de nuestros antepasados que nos inculcaron sus costumbres para obtener esta cultura. Uno de sus deberes de responsabilidad del cuerpo total

de elementos de 48 era administrar propiamente en las bases establecidas por la orilla del río del Yoré-miá (o río Mayo). Con la suprema vara de mando que asumía delicadeza, los consejos en la mesa de trabajo en la base en Batwe Kowiktipo [o Bathue Cohuictipo] reunidos los 48 elementos para los trabajos generales que consensaban para el ejercicio de los consejos, quienes representaban a su base lo hacían con la facultad y un talento. Ésa era una lección que surgía fresca en la memoria para el bien común, para el futuro. Así aprendían de todo. Del venado, cómo con el olfato observa el cuerpo del aire, el bien o el mal. Cuando el mal amenaza se cubre con el lienzo vegetal. Poniendo como ejemplo el venado, recreando viejas historias, el venado era dueño de una capacidad de observador agudo y afilado talento. Él entendía el parto de los montes tradicionales. El cuerpo del venado lo representaba el cuerpo de la familia yoré-miá. Que observaba el aire del cuerpo de la palabra de la persona. El bien. O el mal. Cuando el mal amenazaba se cubrían con el lienzo de la verdad. Aclaraban la naturaleza, la suprema ley fundada en sus propios cuerpos. Y observaban el cuerpo natural de la persona. El cambio del cuerpo natural. Qué expresa interés y placer, qué acaricia al tratar con el prejuicio, qué perjudica la influencia. 84 ▸

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En el grupo de distinguidas personas que acompañan la ceremonia, a la derecha está doña María Encarnación Cázares

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Los movimientos del cuerpo de las personas son la expresión del pensamiento. Los cuernos del venado, las ocho puntas que portan los cuernos, representan las ocho bases establecidas por la orilla del río. El panal o mumu, o común y la autonomía. Viendo a la familia insecto, cosa de la naturaleza y la experiencia de la vida como su ejemplo, se entiende la relación con lo natural, la tierra con el cielo. Dicho panal lo representaba la familia yorémiá en común y en autonomía, desde la fundación de su ser, con las cosas naturales y las espirituales, la experiencia de la vida con la cual se familiarizaron. Su ilustración posible se remitía directamente al deber. A los consejos de ancianos los reglamentos los relucían, pues cultivaban la atención del pueblo. Y éste correspondía, declaran. Lo terrenal y la

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naturaleza de los humanos. Ellos hablaban, con un complemento, del tema. Presentaban sus saberes propios. Hablaban de lo esencial, para que el pueblo conociera su lenguaje con palabras hechas familiares, y lo manifestaban con seriedad y seguridad a su pueblo. Un día es el padre de los días que siguen, que vienen de nuestra propia creación de nuestro ayer. Así lo dijo la historia. Del consejo de ancianos. Y por su boca la palabra partió en mensaje. De nuestros antepasados que hacen presente la historia. Un poder en la comunicación del conocimiento, del saber. Es posible que tengamos conocimientos pero a menos que sepamos cómo usar los reglamentos, los principios de convivencia, no sirven. La tierra de nuestros ancestros fue su corazón. De todo su cuerpo. Y fueron ellos el corazón de la tierra. Como un regalo para su propia existencia.


Una palabra mรกs para el camino


Pensadores mayo-yoreme

“No somos nadie para despertar a otros. Solamente que es nuestro deber”

¿

Será que los visionarios, los profetas, surgen y comienzan a hablar sólo cuando los tiempos son oscuros y es necesaria la luz de las palabras? Ahí está el consejo de ancianos de la tribu yoreme de Cohuirimpo, a las afueras hoy de la ciudad de Navojoa. Todavía en 1950 la región, en la orillada del desierto, era monte cerrado y el río Mayo corría grande, verde, fuerte, repleto de lubina, lisa, tortuga, carpa y eso que acá le llaman cauque: el camarón de río. “De ese entonces mucho ocupábamos el río y nos bañábamos, más en cambio ahora viene dañado por la química de los hospitales, de las granjas de pollos y puercos, de los campos agrícolas que rezuman fertilizante y pesticida. Esa química lo ha estado matando todo. Ahora viene muerto cualquier animalito que llegue uno a sacar”, dicen a retazos unas quince personas mayores, mujeres y hombres, que se reúnen dos veces por semana a pensar y estudiar juntos. “Es un grupo de estudio”, dice Fidelia Gocobachi, “y revisamos documentos, hacemos el resumen, hablamos de las informaciones que nos llegan”. “Son refinaciones documen-

tadas de lo que ocurre”, completa Alfredo Osuna, presidente de ese consejo de ancianos. Esta asamblea de autoridades sesiona y piensa el mundo en el centro del infierno agroindustrial que devoró la vida comunitaria instaurando la desolación de los agrotóxicos y el desamparo social. Piensa en colectivo en un territorio del que se apoderaron a la mala las corporaciones para instalar enormes monocultivos de trigo, alimento de los puercos, un trigo del que está vetado recoger siquiera un haz, so pena de ser reprimido por las guardias privadas o la policía que vigila los terrenos “para que no haya transgresiones”. Las avionetas pasan fumigando dos veces por semana estas tierras donde los derechos ejidales se quedaron cortos al crecer las familias y los jóvenes ya no tuvieron sino sumarse a los jornaleros que trabajan, por sueldos bajísimos, tierras que sus padres debieron entregar, dizque rentada. A los pocos que lograron empleos fuera de los campos les tocan los turnos más duros, más noche, en los rastros donde se matan por lo menos mil puercos diarios y las lagunas de excremento se entreveran con las fábricas de pienso y harina para sopa. “Donde lo 87


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grave no es tanto que los ‘nuevos’ no tengan trabajo sino que no tienen ni maldita perspectiva”. Por eso muchos traen rabia, y se la pasan enyerbados o chemos, atracando en los caminos vecinales pa robarle una bicicleta a alguien, para quitarle el jornal a alguno que tenga trabajo”, comenta don Máximo García: “Hace poco a un muchacho que le llamábamos ‘El Puma’ lo sacaron de un canal donde lo aventaron después de apuñalarlo”. En el 81, todos recuerdan que hubo una cruenta refriega, que las guardias blancas se les echaron encima y los garrotearon para correrlos de sus tierras. Varios murieron y otros todavía cargan cicatrices de bala de aquel entonces. “Nos tienen como burros alquilados en los campos agrícolas, pero cuando ya no servimos nos dejan abandonados en la zona del sepulcro”, apunta Delfino López.

Dice Alfredo Osuna: “Nuestro deber es juntar el

pensamiento. Miren estos cinco dedos. Son distintos. Y se juntan y se coordinan y se entienden. Y sirven para apuñar. Hemos estado muy impuestos a escuchar al sobrestante, al que trae el chicote, al que trae la moneda en la bolsa. Claro que la autonomía no existía como concepto para los antiguos. Pero se hizo necesario pensarla y entenderla a partir del sistema general de imposición. Este sistema es tan brutal que necesitamos resolver, 90


no somos nadie para despertar a otros

Delfino López Valenzuela

idear, normas propias. Un autogobierno, pues, para oponerlo a dicho sistema”. Los viejos discuten un rato en yoreme y Alfredo Osuna traduce razonando que uno de los problemas que más reconocen de antes es la monetarización. “En el momento en que ‘equilataron’ con dinero la tierra, el frijol, el maíz, los animales, los trabajos, lograron que los yoremes y los yaqui salieran de su monte y tuvieran que esclavizarse para comprar comida. Y a eso le agregaron la ley —y los cargos públicos para imponer la ley. ¿Y los carros? Yendo al norte cargados de semillas. Ésa es la desgracia que cayó en este

territorio. Las ‘equilataciones’ y las leyes (otras tasaciones) se hicieron para desgraciar y el desgraciado infeliz quedó al servicio de los cabrones que le quitaron todo. ¿Será justo que hagan leyes para desgraciar cuando no respetan ni su propio pensamiento?” Y continúa don Alfredo: “Antes en burrito se acarreaban 250 kilos de plata. Hoy en ésas sus carreteras forjadas y planchadas pueden sacar hasta 400 toneladas de oro, plata, cobre, estaño. Por eso después de tanta sangre que regaron comenzaron a planchar carreteras por todo el país. Y por ahí llegó el mentado colono. Y con él la propiedad. Y 91


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a sus mugrosos papeles pintados. Si uno no vende, pierden fuerza sus papeles pintados: eso que le llaman dinero”. Toma un poco de aire y sigue: “Por eso entre otras cosas demandamos el derecho a nuestros territorios y los recursos naturales. A la totalidad del hábitat que sirve de alojamiento a los seres. Por eso el trabajo no debe quedar acaparado por ninguna persona porque es de todos. Las leyes, los tres poderes, las cárceles, todo eso lo alinean en la escuela, que impone las ‘equilataciones”, las tasaciones. ¿Y qué vamos a hacer entonces? ¿Agarrarnos como los perros? Eso es lo que quieren, que nos agarremos unos con otros para acabarnos”, que les dejemos el campo libre a nuestros territorios.

El grupo discute sobre la importancia de juntarse.

se acabó las comunidades y los ejidos. En el momento en que algo no es de todos (por ejemplo el aire), deja de ser sagrado, deja de ser importante, se le da por hecho porque adquiere su posibilidad de venderse o comprarse. Ésa es la ‘equilatación’. O sea que el dinero agarra su valor de la aceptación de que las cosas o las relaciones puedan tasarse, ‘equilatarse’ y así venderse o comprarse. Al aceptar vender la tierra le estamos dando valor 92

De lo estricto de su análisis y su reflexión. “Aunque seamos pocos si estamos dentro de la razón y la verdad, ésas son nuestra máxima autoridad, porque la verdad destruye los supuestos alegatos de miles de propuestas”, apunta don Demetrio Flórez. Y Alfredo Osuna insiste: “Pero no vamos solos. Vamos con la memoria de aquéllos que ya se fueron. Ellos son los que nos hacen hablar. No les debemos ni una letra, porque todo lo hablaban nomás. Pero sus palabras, de todos quienes ya murieron, nos acompañan al hablar”.


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tierra y la apisonan con cucharas de plástico hasta formar tres cerritos. Entre el lomerío minúsculo que parece un mapa visto desde el aire se abren caminitos que trepan serpentendo para bajar a un llano que se extiende a donde el gallinero. Una polvareda repentina borronea el vallecito diminuto mientras los viejos siguen hablando yoreme. Dice Alfredo Osuna, domador de caballos: “Los humanos, las personas, no tenemos por qué sentir que tenemos belleza. La belleza viene de los astros. Los astros en su relación unos con otros. Por eso buscamos pararnos en este astro que es la Tierra, para recibir un poco de toda su fuerza. Esa fuerza que hace brotar la semilla y que hace que crezca, florezca, reverdezca y dé frutos. Esos frutos son la verdadera y única belleza. Una belleza que se renueva y se renueva”. Todos sienten la tarea que les dejaron los ancianos: interpretarlos, traducirlos. “No somos nadie para despertar a otros. Solamente que es nuestro deber”, dice al paso don Alfredo. “Ai, a tontas y a locas a patadas y sombrerazos eso es lo que alcanzamos a ver. Aunque seamos pocos los que nos juntamos. Ahí donde estén cinco personas razonando para juntos entender, ahí está congregada la verdad”. Sentados bajo la ramada, el grupo calla a ratos y alguno dice algo sin prisa, sin arrebatarle la palabra a nadie. Dos niños, de 3 y 4 años, juntan

Punta de La Laguna, Cohuirimpo, Sonora. GRAIN

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Una espina es un bosque de advertencias termin贸 de imprimirse en septiembre de 2011, en los talleres de XXXXXXXXXX. Su tiraje consta de 1000 ejemplares y en su formaci贸n se utilizaron fuentes de la familia Jante Antiqua y MetaPro.


Una espina

Quienes desde la opinión pública siguen los avatares de la lucha

es un bosque de advertencias Una espina es un bosque de advertencias / Wepo witcha senu aniata nooka

de tribus, pueblos y naciones indígenas por reivindicar los elementos más fundamentales de su existencia, casi no imaginan las enormes distancias en tiempo y espacio que algunas comunidades deben trasponer para expresar su historia y su visión del mundo. La voz de la tribu yoreme, o mayo como se les conoce, por ejemplo, no se había escuchado con la fuerza que hoy adquiere resonancia gracias a Alfredo Osuna, presidente del Consejo de Ancianos de la Tribu Yoreme de Batwe Cohuiktipo, conocido en Sonora como Cohuirimpo, quien como vocero de su pueblo se ha empeñado en traducir la reflexión colectiva de los consejos de ancianos para establecerla por escrito y en castellano “para las futuras generaciones y otros muchos que presten atención en otros rincones del mundo”. Así, estos consejos salen al paso de quienes minimizan la lucha de los pueblos indios, aclarando: “una espina es un bosque de advertencias”. Fundamentan su lucha “para deslindar los conflictos generales” en que “la honestidad es la mejor póliza” y añaden: “porque lo que nos engaña son las sombras de lo que va caminando, y la huella, lo que va quedando, en eso sí nos reconocemos”. Siendo el mundo para ellos uno donde “todos somos esqueletos encarnados” es decir “anivelados”, se atreven a afirmar: “es preferible tener la razón que ser presidente de la República”. Buscando la verdad, los mayo-yoreme se empeñan, como pueden, en aportar su pensamiento para cuidar el mundo y apremiarnos a salvar la responsabilidad y el corazón, en todas las relaciones.

Wepo witcha senu aniata nooka

Los editores

Pensamiento del consejo de ancianos de la tribu yoreme de Cohuirimpo Batwe Cowiktipo Tebachiapo Yoremi Llau-ra


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