SUS ORIGENES En 1624, un grupo de Jesuitas se establecieron en las zonas a pié del cerro Famatina. Probablemente ahí se enteraron de los minerales de los cerros cercanos y comenzaran su explotación para financiar las misiones de Buenos Aires, Córdoba y Paraguay. Al irse los Jesuitas comenzaron a aparecer numerosos buscaminas que no consiguieron ubicar las minas explotadas por los jesuitas hasta la llegada del mexicano Félix María Amarello y el peruano Juan Arreluciaga quienes descubrieron varias de la minas, entre ellas La Mejicana, la que recibió esa denominación por haber sido descubierta por Amarello. Hasta 1902 la minería del macizo de Famatina fue modesta debido a la dificultad de sacar los minerales de las montañas, pero la llegada del ferrocarril en 1899, con su nueva tecnología revolucionó la actividad. Pero para que sea rentable había que aprovechar la economía de escala y era inviable traer los minerales desde las minas hasta el ferrocarril por medio del arreo de mulas. Entonces surgió la necesidad de un medio de transporte más directo, rápido y económico por lo que se propuso la construcción de un Cable Aéreo 94 - INLUXUS
desde La Mejicana hasta Chilecito, con una longitud aproximada de 35 kms. Esta idea fue aprobada por el Congreso Argentino en 1901 y luego de una licitación internacional se adjudicó la obra a Adolf Bleichert & Co., de Leipzig, Alemania en 1902, la que terminó la obra en 1905. Al mismo tiempo se creó The Famatina Development Corporation quien compró casi todas las minas de La Mejicana y la Fundición Santa Florentina. Esta última unió la fundición con la estación del ferrocarril de Chilecito uniendo la Estación 2 de Cable Aéreo con un ramal de 800 metros en 1908. La escasos ingresos obtenidos hicieron que cesaran la explotación en 1914. El distrito La Mejicana fue posteriormente explotado por la Corporación Minera Famatina, entro 1918 y 1927, siendo este último período en actividad de las minas. El hito en la historia de este último tramo es el año 1926 cuando las minas pasan a ser propiedad del Banco de la Nación Argentina y en 1942 se traspasó a la Dirección General de Fabricaciones Militares y Minería de la Provincia de La Rioja con objeto de campañas de investigación.