Palacio de Justicia por Juan Sordo Madaleno, 1964
A pesar de que sabemos la gran herencia que tienes de arquitectura ¿por qué decides dedicarte a eso?¿cuál es tu primer contacto con la arquitectura? Nací en un mundo de arquitectura, desde chiquito ya estaba metido en este tema. En mi casa se hablaba todo el tiempo de arquitectura. Desde mi abuelo, era una práctica y una conversación común, entonces me fui interesando desde que era pequeño y en el momento en que tuve que tomar una decisión, que es en una edad difícil porque realmente no sabes mucho lo que quieres, opté por arquitectura porque era de lo que más entendía y lo que más me gustaba. La verdad fue un experimento porque, aunque pensaba que sí, entré sin saber mucho del tema, pero a los dos años de carrera realmente me encantó y de ahí en adelante estuve y estoy muy contento. ¿Qué es lo que más te gusta de la arquitectura? Lo que más me gusta es crear cosas nuevas. Soy de la idea de que se puede hacer sentir a la gente a través de las experiencias que ofreces, las transformaciones urbanas que haces en la ciudad, los cambios que vas observando, dándoles espacios y emociones diferentes, todo eso, es parte fundamental de la arquitectura. También estar en constante bús-
queda de la evolución; el hombre debe estar en espacios con los que cada vez se relacione más con en tema cultural y personal durante su vida. Para mi, la arquitectura es un vehículo que puede llevarte dentro de la evolución del hombre. Si pudieras hablar del proyecto más complicado en el que se han involucrado, ¿cuál sería y por qué? Yo creo que todos los proyectos son complicados, cada uno tiene sus características. Hemos hecho proyectos desde un departamento pequeño hasta un edificio de oficinas o un hospital, centros comerciales o restaurantes, y todos tienen su grado de dificultad dependiendo del detalle y del cliente con el que te estás involucrando. Hoy en día creo que el reto más grande es el proyecto que estamos haciendo en Reforma, un complejo de usos mixtos en el corazón de la ciudad con la torre más alta de Latinoamérica y el proyecto más ambicioso y grande de la firma; y por ende, tiene más complicaciones que un proyecto estándar. Yo creo que ese es el más complicado y el proyecto en el que más retos hemos tenido recientemente. ¿De los proyectos que has realizado cuál sería el más representativo de tu trabajo? Creo que el proyecto que estamos construyendo similar a
Palacio de Justicia por Juan Sordo Madaleno, 1964
Antara pero en el sur, es el más representativo por su escala, su importancia, y por el reto de seguirle a Antara que, en su momento, fue una obra muy importante en la Ciudad de México, y al hacer una segunda versión, esta tiene que ser una versión mejorada tratándola de llevar a un nivel de arquitectura todavía mayor. Ha sido un gran reto y el que más importancia me ha presentado a mí. Dime una cosa que heredas de generaciones anteriores y algo nuevo que le has aportado a Grupo Sordo Madaleno. Sordo Madaleno ha tenido muchas etapas. Mi abuelo, con la arquitectura modernista que tenía de los años 60 y 70, fue muy influyente en México; después mi papá, que tuvo la parte de los 90 y los 2000 que fue una arquitectura con otra tendencia, no tan modernista, una tendencia más en búsqueda de cosas diferentes, y lo que yo he tratado de hacer en esta oficina es no seguir líneas. No tengo un camino, sino cada proyecto se realiza respondiendo a las características y contexto en el que se hace. Entonces he tratado de darle diversidad de ideas, de proyectos y romper todos los paradigmas, líneas o estilos que se puedan presentar dentro de una oficina de arquitectura.
Cuéntanos de algún proyecto a futuro. El año pasado fue el año más importante que hemos tenido en la historia del Grupo por la cantidad de proyectos que hemos estado haciendo. Vienen grandes proyectos de transformación de la ciudad como puede ser Antara del Sur, el Toreo, el proyecto de las torres de Reforma, la General Motors, en fin. Son proyectos a gran escala que realmente cambian la cara de una ciudad y nosotros estamos muy enfocados en lograr eso en México. Tenemos dos proyectos en puerta internacionales: en Estados Unidos, empezamos a ver un hotel en Palm Springs y otra opción en Miami. En este momento hay muchas opciones para salir al mercado internacional, que es a donde quisiéramos llegar, pero con tanto trabajo que tenemos hoy en día en México es difícil tomarte el tiempo para ver las oportunidades fuera de México. ¿Algún proyecto de Grupo Sordo Madaleno que sea emblemático hasta la fecha? Se han hecho varios proyectos emblemáticos, con mi abuelo se hizo el Palacio de Justicia, el Hotel Presidente Chapultepec (actual Presidente Intercontinental) de la Ciudad de México, la Iglesia de San Ignacio de Loyola, y des-
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