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HOTBOOK 013

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H18 HOT art

LULÚ CREEL Apasionada del arte, la moda, los viajes y el buen comer, desde muy niña se rodeó de artistas como Rufino Tamayo y Leonora Carrington, y su interés por el arte comenzó desde ese entonces. Dedicándole todo su tiempo y esfuerzo, se convirtió en la vicepresidenta de Sotheby’s México hace cuatro años, Lulú Creel ha sido la encargada de impulsar a la casa de subastas más antigua del mundo.

Cuéntanos un poco de ti y cómo fue la trayectoria para llegar a ser la directora de Sotheby’s México. Lo más curioso es que nunca estudié historia del arte; pero desde muy chica me involucré en el arte, creo que tendría doce años. Mi madre pertenecía a un grupo, que ahora es el Grupo de los Dieciséis, que era una comunidad en Cuernavaca muy preocupada porque no había servicios, no había hospitales, no había bomberos, no había nada. Decidieron acercarse a la Cruz Roja y crear estos servicios para Cuernavaca, te estoy hablando de hace 35 años. Entonces, muy facilito, estas señoras lindísimas y muy entusiastas, como Ale Tapa, que conocían a Tamayo y a todos los grandes artistas mexicanos llegaron con cada uno de ellos a tocarles la puerta para pedirles una obra. Se las dieron e hicieron una subasta que fue un éxito. Ahí empezó la subasta del Grupo de los Dieciséis. Yo acompañaba a mi mamá a todas estas visitas, conocí el estudio de Tamayo, conocí a Pedro Coronel… me acuerdo perfecto de él, fumando puro en el jardín de mi casa. Yo era niña y la verdad es que nunca me dio flojera ir con mi mamá. Me gustaba acompañarla. Ya después, el grupo creció y yo era la Ejecutiva “ve”: “tráeme las tortas”, “tráeme la coca”, “tráeme el café”. Después evolucionó y a mí me encargaron poner la ficha técnica de las obras que se colgaban. Creo que de ahí tengo mucha memoria visual, porque me acuerdo perfectamente que preguntaban: “¿Y dónde quedó el Toledo?”, y yo contestaba: “quedó en el cuartito de allá atrás, a la izquierda, junto al Pedro Coronel”, y

me encantaba. Durante muchos años le ayudé a mi mamá y luego empecé a involucrarme más, iba a las galerías a buscar la obra, y eso era más divertido todavía. Me acuerdo de que superniña llegaba a visitar a Patricia y a Jaime Ortiz Monasterio, que me

158 Texto y fotos por: Patrick Silve


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