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AÑO L – AGOSTO 2013 – Nº 176

Predicador de la Gracia

FEDERACIÓN DE LA INMACULADA MONJAS DOMINICAS TORRENT–VALENCIA (ESPAÑA)


Índice Página Poema: SER Agenda Federal El Año de la FE y Santo Domingo de Guzmán Bodas de Oro Sacerdotales Nuestras Comunidades: * Santiago de Chile * Concepción – Tucumán (Argentina) * Mendoza (Argentina) * Noviciado – Mendoza (Argentina) * Copiapó (Chile) * Córdoba (Argentina) * Sant Cugat del Vallès (Barcelona) Nuestros difuntos

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__________________________________ __________________________________ Edita: Federación de la Inmaculada Concepción Apartado 20 46900 – TORRENT (Valencia) ESPAÑA IMPRIME: Federación de la Inmaculada Concepción Depósito Legal, V.733/1989 Agosto, 2013 E-mail: sfeinma@gmail.com Tel. 96-158 96 15

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S E R…

Si no tienes la suerte de dominar la altura, no importa… sé espesura. Si no tienes la fuerza de ser como el torrente, no importa… sé una fuente. Si en la noche no puedes dar fulgor de lucero, no importa… sé un sendero. Si no alcanza tu mano para tocar la estrella, no importa… deja un rastro, una rosa, una luz, una huella. Qué más da ser la rosa, la espesura, el camino… ¡Si al final has logrado realizar tu misión! Zenaida Bacardí

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AGENDA FEDERAL

ACTIVIDADES DE LA PRIORA FEDERAL

- Los días 16-18 de junio visitó a las hermanas de la Comunidad de Albarracín (Teruel). - Del 21 al 23 de junio visita la Comunidad de Calatayud (Zaragoza). También la de Daroca (Zaragoza). - Los días 24, 25 y 26 visitó las Comunidades de Manresa, Sant Cugat del Vallès y Esplugas de Llobregat, respectivamente.

Prioratos - Sor Mª Patricia Lucero fue elegida priora, en su Comunidad de Córdoba (Argentina), el día 7 de junio de 2013. - Sor Mª Carmen Sirera de Rivas fue reelegida priora para un segundo trienio en la Comunidad de Calatayud (Zaragoza), el día 15 de julio de 2013.

PROFESIONES - Sor Fresia Rojas Michea hará su Profesión solemne el día 15 de agosto, en la Cdad. de Copiapó (Chile).

TRANSFILIACIONES

- Sor Mª Concepción Sánchez Carreón, del Monasterio de Trinidad-Tobago (Caribe), al de Copiapó (Chile), en marzo de 2013.

ANIVERSARIOS

- Sor Carmen Mª Martínez Gilabert, de la Cdad. de Copiapó (Chile), celebró el día 12 de mayo sus Bodas de Oro de Profesión religiosa. - Sor Cristina del Niño Jesús Luján, de la Cdad. de Córdoba (Argentina), celebró el día 16 de julio, su 60 aniversario de Consagración religiosa. 3


OTRAS NOTICIAS

- El día 26 de junio, las hermanas de los monasterios chilenos se reunieron en el de Santiago para tener un encuentro con Fr. Bruno Cadoré, Maestro de la Orden. Asistió también la Vicaria. - El 30 de junio fue en la Comunidad y Noviciado federal de Mendoza (Argentina), donde recibieron con gran alegría al Maestro de la Orden, Fr. Bruno. - En la clausura del Jubileo de los 400 años de fundación del Monasterio de Córdoba (Argentina), el 2 de julio, se celebró un encuentro de las hermanas de los monasterios argentinos a las que acompañaba también la Vicaria, con el Maestro de la Orden, Fr. Bruno Cadoré.

- Del 22 de julio al 8 de agosto, se ha celebrado en Trogir (Croacia), el Capítulo General de Definidores de la Orden dominicana

Trogir (Croacia)

- Del 22 al 29 de julio tuvo lugar en Río de Janeiro (Brasil), la 28 JMJ-2013. Evento de gran trascendencia en la vida de la Iglesia.

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EL AÑO DE LA FE Y SANTO DOMINGO DE GUZMÁN

Preparando la solemnidad de nuestro Fundador, Santo Domingo de Guzmán, y a poca distancia del inicio del Capítulo General de la Orden en Trogir (Croacia), recogemos unos textos que nos hablan del poder divino de la FE y su arraigo y manifestación en Domingo de Guzmán. Dice Serafín de Sarov: «El Señor escucha tanto a un monje como a un hombre de mundo, a un simple cristiano, con la condición de que amen a Dios en el fondo de su corazón y tengan una fe grande como un grano de mostaza. El Señor mismo nos ha dicho ´Todo es posible al que cree´ (Mc 9, 23). Más sorprendentes son aún estas palabras suyas: ´Os aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago e incluso otras mayores´ (Jn 14,12). Dios busca ante todo un corazón lleno de fe en Él y en su Hijo unigénito, y como respuesta a esta fe, envía desde lo alto, la gracia del Espíritu Santo. El Señor busca un corazón repleto de amor por Él y por el prójimo, este es el trono sobre el que le gusta sentarse y manifestarse en la plenitud de su gloria. ´Hijo, dame tu corazón, el resto te lo daré por añadidura´ (Prov 23,26). Aunque las penas, las desgracias y las tribulaciones sean inseparables de nuestra vida terrena, el Señor nunca ha querido que éstas constituyeran toda la trama de nuestras vidas. Por eso nos recomienda, por boca del apóstol, que llevemos unos los fardos de los otros y obedezcamos de este modo a Cristo, que nos ha dado el mandamiento del amor recíproco» (1). Y G. Biffi en “Meditaciones sobre la Vida de la Iglesia”, escribe: «Con sencillez absoluta nos dijo Jesús ´Yo estoy con vosotros´, y es grande el misterio que encierra la frase. Cuando se toma en serio esta afirmación, todo cambia. ¿Quién es 5


este hombre que ha marcado con su huella toda mi vida, mi única vida? ¿Quién es este hombre que ha condicionado y condiciona todos mis pensamientos y decisiones? ¿Quién es este hombre invisible que dice estar siempre conmigo? Es extraño, hay momentos en los que la suya es la presencia de alguien con el rostro velado. No sé nada de él. Sin embargo, he apostado mi vida por él. Y hay momentos en los que me parece que no conozco a nadie como él. Ignoro el color de sus ojos, el timbre de su voz, el gesto de su mano; sin embargo, sé que le reconoceré al instante, como a un viejo amigo… Jesús siempre está con nosotros, pero eso no implica que nosotros estemos siempre con él. Tenemos garantizada la fidelidad de Cristo, pero no tenemos garantizada la nuestra… ´Cuando venga el Hijo del hombre ¿encontrará fe en la tierra?´ (Lc 18,8). Nuestros días son siempre diferentes. Están los días de alegría y los días de las lágrimas, los días de las tempestades y los días de la tranquilidad, los días aburridos y los días apasionados, los días del ofuscamiento y los días de los resplandores inesperados, los días de la exaltación y los días del cansancio metafísico. Pero no hay ningún día sin Cristo, ningún día es incompatible con su presencia salvífica. El invisible compañero de nuestro viaje es también un guía… tiene una meta… Con él, ninguna etapa de nuestro camino está perdida…» (2). Cuando el Hijo del hombre vino a buscar a Domingo de Guzmán, con 47 años tan sólo ¡sí encontró FE! La irradiación de su poder intercesor y de su entrega para que el Nombre de Jesús llegara a los confines conocidos de aquel tiempo, nos lo indica la historia de la Orden posterior. Nos lo dice la misma Croacia, recién incorporada a la Comunidad Europea, pero con asombrosa proyección dominicana desde los primeros tiempos. Ya en el segundo Capítulo General de la Orden, y último de la presidencia de nuestro Padre Sto. Domingo, el de 1221, se encomendó a Fr. Pablo de Dalmacia la misión de organizar una nueva provincia en los reinos de Croacia y Hungría. Cuatro años después se fundó el primer convento, en la ciudad de Dubrovnick. Aun existe hoy y es un testimonio vital de los 800 años de la presencia de la Orden. En el mismo siglo XIII, se fundan 6 conventos más, y prosiguieron las fundaciones en adelante. Y aunque las invasiones turcas primero y las guerras napoleónicas y demás enfrentamientos bélicos de siglos posteriores, podían hacer tambalear la FE, aquella fidelidad que sembró Domingo, hace hoy a Croacia la provincia anfitriona del próximo Capítulo General, contando todavía ésta con 11 conventos y dos más en la vecina Eslovenia. También las dominicas llegaron a Croacia a mediados del siglo XIII, provenientes de Hungría. Fundaron conventos y pasaron las vicisitudes de sus 6


hermanos frailes, pero ya en el siglo XX las monjas de estos conventos fueron la columna vertebral de la “Congregación Dominicana de los Santos Ángeles Custodios”, que cuenta en la actualidad con unas 200 hermanas, en casi 30 conventos, ubicados en Croacia y en el extranjero, especialmente Canadá y USA. ****** En el AÑO DE LA FE, el CAPÍTULO GENERAL, la ORDEN entera y el PADRE DOMINGO, pueden seguir haciendo presente a JESUCRISTO en el mundo. Afirmemos su presencia en nuestras vidas, orando con la seguridad y eficacia que la PALABRA DE DIOS nos brinda.

1) Serafín de Sarov. VIDA, COLOQUIO CON MOTOVILOV, pp.182-184 2) G. Biffi. MEDITACIONES SOBRE LA VIDA DE LA IGLESIA, pp. 59-63

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BODAS DE ORO SACERDOTALES El P. Manuel Blanquer op, ha celebrado sus Bodas de Oro de Ordenación Sacerdotal. El día que conmemoró este acontecimiento con una solemne Eucaristía en nuestro Monasterio de La Inmaculada de Torrent (Valencia), le pedimos que escribiera alguna experiencia para los lectores de nuestro boletín UNIDAS y, muy amable, nos ofrece en dos momentos sus recuerdos y vivencias. GRACIAS, P. Manolo.

1. ¡AQUÍ ESTOY, SEÑOR!

Me piden para “UNIDAS” un reporte de las celebraciones de mis Bodas de Oro Sacerdotales. Creo que una buena síntesis puede ser la monición de entrada de la Eucaristía que celebramos en Panamá el día 26 de mayo: «Hace 50 años, en Valencia, España, en la Basílica de San Vicente Ferrer de los Padres Dominicos, Fray Manuel Santiago Blanquer, nuestro fray Manolo, era ordenado sacerdote, al servicio del Pueblo de Dios. De sus cincuenta años de ministerio presbiteral, cuarenta y dos han estado al servicio de la Iglesia que camina en Panamá. En cada momento, son sus palabras, “he intentado servir en lo que sentí que el Señor me pedía y no siempre ha sido fácil, ni cómodo, ni lo que 8


podríamos llamar exitoso. Sí que creo honestamente poder afirmar que siempre he procurado ser auténtico, leal y fiel, sin duda no exento de fallos y errores, en los distintos campos a que la evangelización integral del Nombre del Señor, como fraile predicador, me ha empujado. Algo de ello he podido compartir con quienes, a lo largo de estos años, me han concedido el privilegio de caminar distintos trayectos de su camino en la vida”. Hoy, al dar gracias al Señor, que es Padre y nos ama, que en Jesucristo nos ha mostrado su rostro y que nos comunica su aliento, su Espíritu y sigue enviando mensajeros y testigos de su Buena Noticia, oremos como comunidad para que pueda seguirse percibiendo esa suave brisa, que nos sigue hablando de un Dios que se embarró en nuestro barro, para que en el Camino descubriéramos la Verdad de nuestra Vida. Puestos en pie, que el canto entusiasta de nuestra asamblea reciba a los concelebrantes, que, junto con fray Manolo, van a presidir nuestra Celebración». Éramos más de 600 personas, entre los que pude descubrir rostros de los distintos momentos y lugares en que ejercí mi ministerio a lo largo de estos años: Río Abajo, Las CumbresAlcalde Díaz, el Vicariato de Oriente, los Cursos de Formación Ministerial para Jóvenes, mis años en la USMA, como Capellán y Profesor, y después como Director de la Escuela de Filosofía, Ética y Religión, mis colaboradores en el Centro de Producción Audiovisual CEP-USMA y los Programas “Los del Camino” e “Iglesia en marcha” y muchos de los colaboradores y amigos de los que me han acompañado en el Proyecto de la Fundación para la Educación en la Televisión (FETV Canal 5). Ribetearon mi gozo un grupo de amigos y frailes con quienes colaboro cuando estoy en México, que se desplazaron para compartir conmigo.

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En el Altar me acompañaron el Párroco, con quien colaboro, Rómulo Aguilar, exalumno mío, que dijo a la asamblea que él se consideraba “hijo sacerdotal” mío (!), fray Carlos Cáceres, Prior Provincial de San Vicente Ferrer de Centro América, fray Oscar O. Valderrama, Superior de Panamá, fray Miguel Ángel Arrasate, de Panamá, fray Alfonso Bonilla y fray Héctor Chicas, de México. Muy hermoso el reencuentro con tanta gente y el gozar como un Pueblo que celebra y reconoce al Dios de la Vida y de la Historia haciendo con él su camino. Al mediodía, un grupo más reducido, en el Convento, compartimos con alegría, a una temperatura de 40º y una humedad superior al 80% (se había ido la luz y no había manera de refrescar el ambiente), un sabroso almuerzo. Dos ideas enmarcaban la fecha: el texto de Jeremías, que había puesto en el recordatorio de mi primera misa en 1963 y que repetí en el de esta efemérides, «Pongo mis palabras en tu boca. Irás donde te envíe y dirás lo que yo te mande» y el canto “¡Qué detalle!”, especialmente la estrofa «Han pasado los años y, aunque aprieta el cansancio…» Todo ello sumergido en esa profunda y rica dimensión de comunicación que es el Dios Trinitario, cuya fiesta celebrábamos.

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2. HAN PASADO LOS AÑOS…

A mediados de junio viajé a España, para celebrar la fecha de aniversario en la Parroquia de la Asunción de Torrent, Valencia, la comunidad que me engendró en la vida de fe. Allí fui bautizado, confirmado, recibí la 1ª comunión y celebré mi 1ª misa solemne, recién ordenado. En mi proceso personal siempre me he sabido miembro de una comunidad, en comunión con todo el Pueblo de Dios, laico o sea miembro de ese “Laos”. Y en esa perspectiva, he intentado ir descubriendo por una parte qué servicio se me pedía en cada momento y por otra, por dónde caminar mi camino. Miembro del Pueblo de Dios, pueblo que comparte el único sacerdocio de Cristo, desde muy joven me sentí atraído a servir a ese pueblo desde el presbiterado. Ingresé al Seminario Metropolitano de Valencia (años de una magnífica formación intelectual, humana y espiritual. Persona clave el Rvdo. José Luis Gutiérrez Mazeres). Algo no me acababa de llenar. Siempre en búsqueda, ingresé en el Noviciado O.P. de la Provincia de Aragón. La vida común, la celebración solemne de la liturgia y el estudio, como profundización en la vivencia de la Buena Noticia que habría de anunciar, fueron dando sentido a mi búsqueda. He recibido mucho de los hermanos, que fueron trazando o acompañando mi itinerario, Claudio Solano, Miguel Gelabert (ambos me acompañaron en el altar en mi Primera Misa), Emilio Sauras, Domingo Castro, Juanito Bosch, por citar algunos. Durante mi estadía en Roma pude vivir la experiencia de una Iglesia viva, en ebullición, preguntándose “¿qué dices de ti misma?” e intentando descubrir cómo hacer llegar a nuestra humanidad, en su aquí y en su ahora, la Buena Noticia, que dé sentido a su vida. Fue hermoso percibir la autenticidad con que unos y otros buscaban escuchar lo que el Espíritu dice a las iglesias. Añoro esa actitud pastoral y hoy, 50 años después, percibo a través de Francisco, el obispo de Roma, una suave brisa que alienta mi esperanza, que en algún momento me pregunté si tenía sentido. Terminada mi etapa de formación institucional, la Escuela Apostólica en Cardedeu fue mi primera asignación. Excelente comunidad con quienes compartí por tres años en gozosa fraternidad la 11


responsabilidad de aquella formación inicial de quienes emprendían en la secundaria, un discernimiento vocacional. Siguiente asignación, Colegio Cardenal Xavierre en Zaragoza. Tres años intensos trabajando con los jóvenes, formación religiosa, lenguas clásicas (sigo siendo un apasionado del latín clásico), y dirección del internado. Todavía hoy guardo nexos de profunda amistad con algunos de aquellos jóvenes y sus familias. En septiembre de 1970 el Provincial, Claudio Solano me habla de un nuevo trabajo que se va a abrir en Panamá y me dice que, junto con Pepe Martínez Marín, he sido asignado para realizarlo. El 14 de enero me embarco en Barcelona y el 29 llegamos a Cristóbal, el puerto de Colón, en la República de Panamá. Allá me espera Escámez, superior de la comunidad y Rector de la USMA. Se inicia, junto con Pepe, una etapa muy rica de reflexión, proyección, oración y acción pastoral, muy fecunda y comprometida. Una de las etapas más creativas y plenas de mi vida apostólica. Debo mucho a Pepe por esos años. No es fácil el compartir. Pepe y yo tenemos caracteres muy diferentes y llega a haber momentos de gran tensión; pero estamos claros en la misión y en la fraternidad y vamos superando momentos y compartiendo sueños. En 1971, fundamos la parroquia de Santiago Apóstol y comenzamos una etapa de formar Iglesia, al mismo tiempo que iniciamos contacto con las comunidades de base de S. Miguelito. Está arreciando la represión de la dictadura militar y en junio secuestran y asesinan a un joven sacerdote colombiano, Héctor Gallego, muy comprometido en el trabajo con los campesinos de Veraguas. Esto pone en pie a la Iglesia de Panamá y nos involucra en un compromiso, no exento de persecuciones y peligros. También surgen contradicciones a lo interno y fuertes tensiones. En diciembre el propio Arzobispo Marcos Gregorio McGrath nos pide que nos hagamos cargo del área parroquial de Las Cumbres-Alcalde Díaz y que integremos, junto con el equipo de San Miguelito, el Vicariato Episcopal del Oriente de la Arquidiócesis de Panamá. Pasamos a formar parte de un gran equipo de laicos, religiosas y sacerdotes (Donaldo, Juan II, Federico, Franz, Stanny, Jerry…) que, inspirados por lo que el Espíritu dice a las Iglesias en el Vaticano II y en Medellín; y con el aliento y la visión profética y pastoral de Leo Mahon y el respaldo del arzobispo Marcos, se entrega de lleno a construir Iglesia (así, en singular y con mayúscula). En el 73, Leo me pide que colabore con él como Vice-Vicario y Coordinador Pastoral. El equipo se fortalece con sesiones semanales de estudio y planificación, “pateamos” las comunidades, conociendo las familias, empapándonos de sus gozos y esperanzas, angustias y preocupaciones y celebrando en Eucaristía el gozo que experimentamos de ver cómo el Espíritu del Señor Jesús resucitado, por la Buena Noticia, provoca a las comunidades a la vida y hace resurgir la esperanza.

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El Maestro de la Orden, Aniceto Fernández, visita Panamá, conoce nuestro trabajo y el Arzobispo McGrath en una carta, después de su visita pastoral, que nos hace llegar y copia al Maestro, aprecia y elogia nuestro trabajo y nuestra colaboración con el equipo. No tardan en surgir las desconfianzas de otros sectores conservadores de la Iglesia en Panamá. En algunos púlpitos se habla de los dominicos herejes de Alcalde-Díaz. Se levantan acusaciones de herejía y qué sé yo cuánta cosa y, por encima del Arzobispo, se envían a Roma. Se monta una Inquisición en que se examina nuestra teología, nuestra predicación y nuestras prácticas pastorales. Tenemos que firmar públicamente una profesión de fe y en Roma se forma una comisión de 5 cardenales y el Maestro Aniceto, presidida por el mismo Pablo VI, cuyos resultados nunca se nos comunicaron. Sólo cuando en 1976, en una reunión de CIDAL, el nuevo Maestro De Couesnongle se enteró por mí de que nada se nos había comunicado, me pidió que reuniera a todo el equipo a mi regreso y él mismo nos comunicó lo que hacía años se había concluido: Ninguna herejía ni en la teología, ni en la predicación, ni en la práctica pastoral. Quizás en algún momento alguna expresión imprudente. Respiramos hondo, pero, una vez más, podría haberse evitado mucho sufrimiento durante esos años, si a su tiempo se nos hubiera comunicado (“Benedictus Deus”). Se van añadiendo a nuestra comunidad nuevos hermanos, que envía la Provincia y se suman a nuestro trabajo: Juan Mengual, Miguel Ángel Arrasate, Fernando Solá, Antonino Blanco…, y muere Jesús Pla. Florencio Pascual en David sigue siendo el develador del rostro humano de Dios. En 1977 el entonces Rector de la Universidad Santa María La Antigua me pide que lleve a la Universidad la Teología que estamos trabajando en las Comunidades y el Arzobispo me nombra capellán de la misma y accedo a la cátedra de Religión. En 1979 inicio un programa sabatino de 20 minutos por Radio Mundial y Radio 10 y, en Semana Santa, una programación ininterrumpida desde el Jueves Santo a mediodía hasta la noche de Pascua. En 1982 me incorporo al Centro de Producción Audiovisual CEP-USMA y creo los programas “Los del Camino” e “Iglesia en marcha”, dos magazines de media hora cada uno, que pasan semanalmente, el primero en cadena por todas las televisoras comerciales y el segundo por la televisión de la Universidad Nacional, hasta el año 1992. En 1983 soy elegido Director de la Escuela de Filosofía, Ética y Religión y Braulio González, que se había incorporado a Panamá, se hace cargo de la Capellanía de la USMA.

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Febrero de 1988. El Nuncio en Panamá, José Sebastián Laboa, me solicita, si libremente lo acepto y poniéndome al tanto del grave peligro que puedo correr, si pongo los medios del Centro de Producción para grabar al Sr. Presidente de la República, que va a destituir al General Noriega. Con la disponibilidad de dos de mis más cercanos colaboradores, así lo hago. Al día siguiente se emite simultáneamente en todos los medios… Y se arma la tremenda. Gracias a Dios no logran averiguar ni dónde ni quién grabó y la represión sigue llegando a niveles de exasperación. El 20 de diciembre de 1989 los Estados Unidos (que por años habían apoyado y potenciado a Noriega), con la excusa de “liberar a Panamá”, nos invade, sembrando muerte, horror y destrucción, mediante una operación que cínicamente titulan “Justa Causa”. Nos sentimos desmoralizados, violados, deprimidos. Es urgente sembrar esperanza y levantar ánimos. Dos reflexiones diarias, “Buenos días nos dé Dios” y “Al caer la noche”, pasan por todas las televisoras. Poco a poco, en reuniones con unos y con otros va fraguándose la idea y, con el apoyo irrestricto del Arzobispo y la colaboración de grupos de laicos, en 1990 creo la Fundación para la Educación en la Televisión y, tras un par de emisiones de prueba, el 1º de abril de 1992 inicia emisión, que va extendiendo su horario hasta llegar a las 24 horas, y llegar a cubrir todo el territorio de la República y el sur de la vecina Costa Rica. FETV formó parte de la Asociación de Televisoras Regionales y Afines (ASITRA), en FETV fundamos la Asociación de Televisoras Católicas (TELCAT), participamos como invitados, con voz, en LA RED de Televisoras Educativas y Culturales de México, hemos sido miembros de la Asociación de Televisión Educativa Iberoamericana (ATEI), hemos realizado convenios con el Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa y con varios Sistemas de Radio, Televisión y Cinematografía de diversos Estados de México. En todos estos foros hemos sido muy considerados, han apreciado mucho los programas que hemos intercambiado y han sopesado y valorado nuestros criterios. En el Consejo Nacional de Cultura (CONACULTA) de México se nos ha solicitado dos veces participar como jurado del concurso nacional de vídeos educativos. Mis relativamente frecuentes estancias en México me han brindado ocasión para 14


colaborar pastoralmente en alguna parroquia y para hacer contacto con grupos de jóvenes. En Panamá he colaborado habitualmente en dos parroquias: en Sta. María La Antigua, con grupos de jóvenes y en Sta. Marta, en formación de Laicos y Eucaristía dominical. Eventualmente he dirigido en algunas ocasiones el Retiro Espiritual de los Presbíteros de la Vicaría Episcopal de Sta. Eduvigis. Durante todos estos años, mi salud no ha sido precisamente mi mejor colaboradora, pero, gracias a Dios, no he dejado que me limitara más de lo imprescindible. En todo momento me encontraba “fabuloso, como siempre” y si insistían en seguir preguntando, mi respuesta ha sido que “mi salud va por donde quiere, yo voy por donde puedo y mantenemos relaciones diplomáticas”. He procurado mantener la alegría y brindarla a los demás, porque sé que «la alegría del Señor es fortaleza» (Nh 8,8). No siempre ha sido fácil y a veces fue muy difícil. En casa, somos una pequeña comunidad de tres: Oscar Valderrama, Miguel Ángel Arrasate y un servidor. Nos queremos, nos apoyamos, tenemos más trabajo del que podemos. Cada uno con nuestro carácter y nuestro trabajo, no siempre resulta fácil la convivencia, pero procuramos servirnos, compartir y encontrar momentos para rezar. Llevamos muchos años, intermitentes, conviviendo, trabajando por los demás, intentando ser Buena Noticia. A veces nos equivocamos, a veces no entendemos la actitud del otro, otras veces nos cuesta valorar el trabajo ajeno y algunas nos es difícil entender el ritmo y estilo del hermano. Pero siempre sabemos que podemos contar cada uno con todos. Intentamos vivir la predicación y la fe, y no siempre pensamos que coincidimos en el cómo. Es nuestra vida, vista a vuelo de pájaro. Y eso es lo que he querido celebrar el 30 de junio, día en que se cumplen los 50 años de mi ordenación, en la comunidad que me engendró en la fe. Y precisamente la víspera, el día 29, simplemente caminando, se me parte un hueso del pie izquierdo, me enyesan y allá estoy, celebrando, con muletas y en silla de ruedas. No era exactamente así como lo pensaba hacer. Pero así fue. Y lo disfruté. Salí hacia la iglesia desde la casa de mis abuelos, en donde había nacido, acompañado de algunos familiares. Ya en la puerta de la Iglesia me esperaban otros muchos. Compartí con mi familia, alumnos míos de hace más de 45 años, amigos y hasta con el primer matrimonio que presidí, meses después de mi ordenación, que también están celebrando sus Bodas de Oro. Me acompañaron en el altar el Provincial de Aragón, Esteban Pérez, Argimiro Velasco y Francisco Femenía, junto con Diego, el Vicario Parroquial de La Asunción de Torrent. Un hermoso coro, casi todo él formado por sobrinos y familiares, sostuvo el canto de la Comunidad y, según costumbre en Torrent, al terminar pasó toda la Comunidad al besamanos y felicitación. Muchos sacerdotes, miembros de la Hermandad Sacerdotal, se adhirieron a mi celebración, por WhatsApp y correo electrónico. Siempre apoyado por la silla de ruedas, que me prestaron las monjas de La Inmaculada, nos trasladamos a un local, engalanado para la ocasión, en donde compartimos una comida “al estil de l’horta”: unos abrebocas, unas sabrosas paellas, hechas por mis 15


sobrinos y sus amigos, con unas ricas ensaladas, vino tinto y refrescos, “cacau y tramusos”, sandía y unos ricos dulces. Y un sabroso café. Unas hermosas horas recordando y celebrando la vida y bendiciendo al Señor por ella. En efecto, «han pasado los años y, aunque aprieta el cansancio… aquí estoy,

Señor». Fray Manuel Santiago Blanquèr i Planells o.p.

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NUESTRAS COMUNIDADES:

SANTIAGO Encuentro del Maestro de la Orden con las monjas de Chile

Esta pequeña crónica ha nacido por el deseo de compartir la alegría que ha tenido nuestra comunidad al recibir a nuestro Maestro y a nuestras hermanas de esta “larga y angosta faja de tierra” durante su visita por el Cono Sur. La primera gran alegría en este camino, que nos deparaba muchas de ellas, se nos presentó cuando Madre Vicaria, Adriana Mª, nos pidió que recibiéramos a nuestro Maestro y a las prioras y delegadas en el encuentro que tendría la vida contemplativa dominicana de Chile. Quienes conocen la comunidad personalmente o de oídas, saben que las “monjas rosas” se caracterizan por la acogida con que cada una de las hermanas se vuelca en fraterna atención sobre quienes llegan a casa. Si bien es cierto lo que dice el tradicional canto folclórico “y verás cómo quieren en Chile al amigo cuando es forastero”, pues tanto más se hace eso verdad cuando se trata de hermanas a las que se espera recibir con tanta ilusión.

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Entusiasmadas con la posibilidad de acoger a nuestro P. Maestro y a las hermanas que vendrían, nos pusimos manos a la obra. Hicimos algunos arreglos en la casa que ya estaban previstos, pero que con la bella noticia “vieron la luz” antes de lo previsto. Pusimos todo nuestro cariño en los pequeños detalles, mucha imaginación en “las acomodaciones” y una tremenda ilusión en cuanto nos propusimos como comunidad. Desde la mayor hasta la menor de todas las “monjas rosas” con un plumero en mano y un delantal acorde al oficio recibido, iban por la casa haciendo brillar un candelabro de bronce, limpiando algún marco antiguo del polvo, cooperando con los oficios mayores y ofreciéndose a la tarea que se presentara. En más de una ocasión nos dejamos impresionar por la ejemplaridad con que se veía a las hermanas mayores, a sus ochenta años, con su silla o con su carrito ante una planta de grandes hojas acomodando su platillo, haciendo brillar sus hojas o cuantas delicadezas pudiesen plasmar en la espera. Nos pusimos una meta: si el encuentro con nuestro Maestro y nuestras hermanas se había fijado para el miércoles 26, haríamos todo lo posible por tener cada detalle listo para el viernes 21 de junio. Ese día terminaría nuestra etapa de preparación. Lo que no se alcanzara para el viernes, pues ¡lo dejaríamos a la Providencia Divina que supliría nuestras fragilidades! Dicho y hecho, para el martes 25 ya nos quedaba sólo seguir abriendo el corazón, ese día llegaban la priora de Copiapó y Sor María José en la mañana, al mediodía llegaba Sor Yezabel y en la tarde Madre Adriana, que volaba desde Argentina; un poco antes recibíamos a las hermanas de Yerbas Buenas: Madre Mª de Sales, Sor Adalila y Sor Bernardita. Ya antes, la comunidad de Copiapó, con enorme generosidad, nos había “prestado” a Sor Fresia, que había llegado para acompañarnos en la música. Lo cierto es que su presencia fue un regalo, la comunidad la conocía mucho desde hacía varios años, encontrarla ahora a unas pocas semanas de su Profesión solemne y con la inmensa disposición con que se organizó para hacer los ensayos y preparar la Misa del gran día, no hizo más que aumentar la unión que ya existía. Ya saben cómo son estos encuentros monásticos, las alegrías de volverse a abrazar hermanas de distintas comunidades, la fraterna disponibilidad con que unas se ofrecen a cooperar en el lavado de loza, otras en el planchado de la ropa de las viajeras o lo que haga falta. Así, ya todas en casa, y después de rezar Vísperas, oración y Completas, nos fuimos a cenar. El primer regalo de Madre Adriana, dado que todas habían llegado este día, fue enviarnos a descansar temprano esa noche y poder estar en óptimas condiciones al día siguiente. El miércoles después del rosario y de Laudes celebramos la Eucaristía presidida por nuestro Padre Maestro, Fr. Bruno Cadoré y concelebrada por Fr. Javier Pose, Fr. Prakash y Fr. Miguel Ángel Ríos, provincial del vicariato de Chile. 18


Tal como suele suceder en estas ocasiones en que se ha hecho cuanto ha sido necesario para que todo esté perfecto, a última hora nos cae encima el imprevisto más complicado y en el momento menos oportuno! Pues bien, en los minutos previos a la Eucaristía que se celebraba a las 8:00 hs. vamos a saludar a los Padres en la sacristía y nos damos cuenta que ¡los micrófonos inalámbricos no funcionaban!! ¡Era para no creerlo, si los habíamos revisado el día anterior! En fin, al mal tiempo buena cara, como la voz del Fr. Bruno es muy bajita, Fr. Miguel Ángel se ofreció a sostenerle un micrófono de mano durante la Eucaristía lo cual, si bien no era lo planificado, resultó una solución bastante práctica para salir del paso. Y así la Misa fue audible para toda la asamblea que este día, como todos los de la semana, cuenta con una feligresía de 40 a 50 personas. La Misa la celebramos votiva de nuestro Padre Santo Domingo ¡la ocasión la merecía! Y los arreglos del presbiterio fueron los propios de la solemnidad del 8 de agosto ¡hicimos nuestro mejor esfuerzo y dio sus frutos! Al concluir la Misa pasamos todos a tomar desayuno al refectorio, teníamos algunos “datos secretos” de las cosas que le gustaban a nuestro Maestro y Fr. Javier para iniciar el día, así es que los “regaloneamos” todo lo que pudimos. Siguiéndole la pista al Maestro, ya se ha visto que en sus encuentros, Fr. Bruno sabe aprovechar cada minuto de sus visitas, por lo que, una vez disfrutado el desayuno nos invitó a la sala para iniciar la reunión. Sin duda nuestro Maestro es un hombre con una gran capacidad de escucha y apenas nos reunimos dio la palabra a Madre Vicaria para que guiase la presentación de cada uno de los monasterios. Las tres prioras hicieron una reseña de las respectivas comunidades y luego él tomó la palabra para resaltar lo que le pareció más significativo de lo expuesto y para dar “tarea” según expresó textualmente, ya que le gustaba dejar trabajo en estas visitas suyas. Una vez expuestas sus aportaciones, en los que tocó temas como el valor de la Federación, la vitalidad de nuestros monasterios, la Palabra de Dios, necesidad de proyectos conjuntos con los frailes y con CIDALC, entre otros, Fr. Bruno insistió en abrir un diálogo para escuchar las inquietudes o los acentos que se estimaran necesarios. Un coloquio intenso, marcado por la transparencia en los planteamientos y por la profundidad de las reflexiones que permitió vivir las dos horas de encuentro como si hubiera sido sólo la mitad de lo que acusaba el reloj.

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A Fr. Bruno y a los Padres que le acompañaban les esperaba otra reunión. Partieron de casa dejándonos en el alma, gozoso y agradecido entusiasmo para compartir entre nosotras y con las respectivas comunidades “lo que habíamos visto y oído”. Luego del almuerzo, esa misma tarde, comenzaron los regresos a casa. Aquél día Yerbas Buenas, la noche siguiente Copiapó y un día después M. Adriana. Sí, podría decirse que el encuentro con el Maestro había terminado, pero quizás no sea esa la expresión más exacta, porque cuando se deja fluir la Gracia, ésta abre espacios y fortalece lazos. Ciertamente el encuentro con el sucesor de Domingo y con las hermanas no es algo que termine al concluir la reunión, lejos de ello es un espacio de gratuidad que se ha de prolongar en la transmisión del mensaje, en la oración, en la comunión fraterna y en la búsqueda de una respuesta sincera a la pregunta que se nos hizo: ¿Cómo preparamos el futuro de la vida contemplativa dominicana en Chile? Vuestras hermanas de la Comunidad de Santiago de Chile

_____________ Las comunidades chilenas han cambiado sus teléfonos. Anotaros, por favor, los nuevos números: Santiago – 0056 228 856915 Copiapó – 0056 522 221395 Yerbas Buenas – 0056 732 390071

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CONCEPCIÓN (ARGENTINA)

Queridas hermanas: El motivo que nos impulsa a compartir unas líneas con ustedes escapa a lo convencional, a aniversarios, a celebraciones de profesiones u otros eventos que solemos transmitir desde nuestras comunidades en este boletín. Se trata de un episodio de la vida cotidiana que puede hacerlas sonreír. Las protagonistas fueron la M. Mª Cinta, a quien muchas de ustedes conocen o han oído nombrar, y la Osa, nuestra perra, a quien al menos la Madre Federal y su Secretaria han tenido el privilegio de tratar. Una mañana la Madre Mª Cinta no apareció temprano en el coro, ni siquiera para la Misa. Sí, esto nos sorprendió, ya que nos acompaña en todo. No así a sus vecinas de celda y a Madre subpriora, que conocían bien todo lo acontecido. Madre Adriana estaba en España, en el Consejo Federal. Y resultó ser que la noche anterior, cuando estábamos recién acostadas, a eso de las 23:00 hs, sonó el primer timbre, que todas escuchamos, incluso las que vivimos arriba. La Madre se había caído, e inmediatamente la auxiliaron sus vecinas. Más tarde, como a las 2 de la madrugada, volvió a caerse, pero esta vez para el otro lado, de modo que no podía tocar su timbre de socorro. Allí, en el suelo, sentía todo el frío en su cuerpo. ¿Qué hacer? Aunque no tenía fuerzas para levantarse sola, su cabeza, lúcida como siempre, atinó: comenzó a golpear con las manos. No la escucharon sus vecinas, pero sí la Osa, que desde que se mudaron Madre M. Cinta con su enfermera y otra hermana a la enfermería que está en la planta baja, ella duerme cerca de la ventana de las monjas. Entonces nuestra “heroína” comenzó a ladrar. La Madre golpeaba con las manos y ella ladraba; dejaba de golpear y dejaba de ladrar. Lo más sorprendente es que su ladrido no era como el de costumbre. Era uno especial, como percibiendo el peligro y avisando. Se despertó una de sus vecinas porque escuchó a la Osa, pero en un primer momento no relacionó el ladrido extraño con la Madre, hasta que la escuchó a ella golpear; se dijo: “la Madre”, e inmediatamente fue a auxiliarla. Luego se despertó también su otra vecina. Esto le mereció a la Osa el nombre de “enfermera externa”. 21


Pero hay más. Todas las mañana, antes de Laudes, hay una hermana que hace su caminata por la vereda del jardín, y la Osa siempre la acompaña. Esa mañana, la Osa no se movía de debajo de la ventana de la Madre, y no quería acompañarla. Esto le llamó la atención a la hermana, que aún no sabía lo acontecido. A partir de entonces, la Osa duerme todas las noches bajo esa ventana, sellando así el vínculo que desde los inicios se venía gestando entre ambas. Cuando ya todas estuvimos al tanto de lo ocurrido no fue poco el premio que recibió la Osa… ¡hasta la despensera dio su buena parte! Además de todos los agasajos que recibió, le fue merecida otra vez la vida. En efecto, la Osa tiene una enfermedad congénita, y en un momento estuvo muy mal. Hasta el punto que pensamos en sacrificarla, para que no sufriera el resto de sus días (apenas tiene dos años). Gracias a Dios esta enfermedad puede sobrellevarse con un tratamiento adecuado; y sus hazañas de guardiana han sumado más puntos a su favor, por lo que esta perrita fiel se queda con nosotras. Bien, queridas hermanas, hasta aquí el relato. Gracias a Dios la Madre no tiene ningún daño… tiene unos huesos de oro, y está mejor que el resto de la comunidad. Esperamos que esta anécdota les haya hecho pasar un buen rato. Que el Buen Dios, que vela siempre por nosotros de maneras insospechadas, las bendiga a cada una. Fraternalmente en María y Santo Domingo, Sus hermanas de Concepción-Tucumán (Argentina)

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EL MAESTRO DE LA ORDEN EN MENDOZA El domingo 30 de junio, poco después de las 16:30 hs., pudimos ver por la cámara de la entrada, que el auto que traía a Fray Bruno llegaba a nuestro monasterio. La Madre Priora pidió a una hermana que fuera a tocar la campana de la iglesia para recibirlos y mientras tanto, al ingresar por la puerta reglar, las novicias, acompañando con dos guitarras, cantaban “Predicador de la Gracia”. El Padre Maestro llegó acompañado por el Padre Javier Pose, Fray Prakash Lohale, Fray Pablo Sicouly, provincial de la Provincia Argentina y Fray Fernando María Reta, el prior del convento de Mendoza; nos saludamos todos en la portería mientras las novicias continuaban cantando. Muy brevemente la Madre Priora hizo la presentación de nuestra comunidad y luego pasamos todos al locutorio donde había sido corrida la reja y dispuesto todo con una ornamentación muy dominicana realizada por las novicias. Se hizo una introducción por parte de la Madre Priora para dar lugar así a que cada una de las hermanas se fuera presentando. La Madre Maestra le explicó al Padre Bruno algunos aspectos acerca del Noviciado Federal que funciona en nuestra Comunidad y luego una de las profesas dio testimonio de su experiencia en el noviciado; luego, otra de ellas, le expresó al Padre Maestro la repercusión que ha tenido en el Noviciado la meditación de sus cartas. Después, espontáneamente, algunas hermanas de la comunidad de Mendoza dieron su testimonio de cómo vivimos nuestra vida de monjas en esta comunidad que tiene facetas tan particulares como la convivencia con el Noviciado Federal, el acoger a hermanas de otras comunidades, la atención cotidiana de los frailes, etc. 23


Seguidamente Fray Bruno, a nuestra pregunta “¿Qué espera de las monjas?” nos respondió «que el Maestro no tiene que esperar ni de las monjas ni de los hermanos; la esperanza humana es limitada; el Maestro recibe de las monjas la vida que comparten con la Palabra». Otra de las ideas que nos comunicó también fue el recordarnos que: «Domingo quería llegar a los hombres… la predicación de la Orden es de COMUNION, de esperanza… la comunión salva el mundo… es acogida… la vivimos con alegrías y dificultades… la predicación de la Orden es dar vida, nuestros monasterios y conventos son casas de la Palabra.» Haciendo referencia al hecho de que nuestra comunidad acoge a hermanas de otros monasterios nos dijo: «Cuando acogemos a las hermanas de otros monasterios en nuestra casa vemos que la comunión salva» «El mundo necesita una Palabra fuerte… Tenemos que ser una Palabra fuerte, una palabra de comunión que es más fuerte que todos los discursos... Jesús no quiere la división 24


que provoca tantos problemas… estamos llamadas a la unidad. Predicar su Palabra es ser testimonio de comunión… la Palabra que tiene un rostro claro, de un amigo». «El sueño de la Orden es que cada casa, cada monasterio, pueda ser una casa de la Palabra…». Ante el comentario de que nuestros feligreses aprecian en la predicación de nuestros hermanos que se hable principalmente de la Palabra de Dios y no sólo de cuestiones políticas y de temas de actualidad, respondió que: «Es una necesidad que en esta casa se hable con Dios de los que son víctimas de la injusticia, de los que son víctimas por ser olvidados y esto es para nosotros ‘hacer política’. Cuando recibimos la Palabra, en el mismo dinamismo, hablamos con Dios de los que no queremos olvidar... Una tarea importante para nosotros es mantener las puertas abiertas para hablar con Dios. Cuando entramos en la Iglesia Él nos dice: ‘¿Qué me vas a decir ahora?’, y esto será lo primero que nos preguntará después de nuestra muerte... ‘¿Qué me dices del mundo, de los que amo?’; este es nuestro trabajo político, no para decir al mundo lo que deben hacer, sino lo que no deben olvidar...». Finalmente, después de hacer algunas fotos, a las 18:00hs., rezamos vísperas. Después de vísperas permanecimos todos en oración durante varios minutos y enseguida salimos de la capilla y fuimos a la portería para la despedida. Tenemos que agradecer al Señor por permitirnos vivir esta visita fraterna del sucesor de Nuestro Padre Domingo. Vuestras hermanas de Mendoza.

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Cómo vivió el Noviciado esta visita del Maestro de la Orden Queridas hermanas: Queremos compartir con ustedes la inmensa alegría que ha sido tener entre nosotras a Fray Bruno Cadoré, Maestro de la Orden. La noche anterior a su visita arreglamos el lugar donde íbamos a recibirlo de un modo sencillo pero significativo: una imagen de Santo Domingo, el lema para este año de preparación al Jubileo de la Orden y las banderas de los distintos países a los cuales pertenecemos. Además, ensayamos un canto para entonar en el momento en el que él entrara al monasterio. ¡Estábamos en expectación porque aún no sabíamos a qué hora vendría! ¡Al fin llegó ese día tan esperado, tanto por la comunidad como por el noviciado! ¡Dentro de pocas

horas tendríamos entre nosotras al sucesor de Nuestro Padre Santo Domingo! Después del desayuno continuamos con los preparativos para esta visita tan grata. ¡Todavía no sabíamos a qué hora vendría! ¡Ring…Ring…Ring! Durante el rezo de Nona se escucha sonar el celular de la comunidad. Todas con disimulo nos mirábamos unas a otras. La Madre Amalia sale para atender la llamada. Y ¡sí! ¡Era lo que todas esperábamos; nos avisan que el Maestro de la Orden estaría entre nosotras a las 16:30 hs! Seguramente, después de este aviso ninguna dormiría la siesta… El reloj marcó las 16:30; ya todas estábamos a punto… ¡faltaba poco! Se escuchaba a alguna hermana decir: ¡Viene! ¡Se acerca! ¡Ya está! En eso entonamos a todo pulmón, acompañadas de guitarras y panderos: “Predicador de la Gracia” mientras que el Maestro de la Orden entraba por 26


la puerta reglar. Vino acompañado por el Padre Provincial fray Pablo Sicouly, Fray Javier Pose, Socio del Maestro para América Latina y el Caribe, Fray Prakash Lohale, Socio para la Vida Apostólica y el Padre Prior fray Fernando Reta. Una vez ubicados en los asientos, comenzamos a presentarnos por el nombre, comunidad y país, abriendo un diálogo fraterno y compartiendo experiencias de cómo vivimos nuestra vida dominicana en esta comunidad formadora y en el noviciado. Luego Fray Bruno nos dirigió unas palabras breves pero muy profundas, ya escritas en la crónica de la comunidad de Mendoza. Después de una pequeña sesión de fotos, pasamos al coro para rezar Vísperas y al cabo de unos minutos de silencio salimos hasta la puerta reglar para despedir al Maestro de la Orden, que regresaba al convento y esa misma noche viajaba para Córdoba en donde se reuniría con nuestras madres prioras y delegadas. Damos gracias al Señor por esta experiencia inolvidable, y ahora que lo conocemos personalmente, nos sentimos más comprometidas a orar por Fr. Bruno y por toda la misión de la Orden. El Noviciado

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BODAS DE ORO EN ATACAMA

Sor Carmen Mª Martínez Gilabert, op

Hoy quiero compartir con ustedes mi alegría y acción de gracias al Señor por el don de las Bodas de Oro de mi consagración. Años atrás se despertó en mi corazón el deseo de hacer una buena preparación para este acontecimiento, 50 años de vida consagrada son muchos para agradecer, desde el llamado hasta la fidelidad concedida. Así que tomé la decisión de dedicar los tres años previos al aniversario, uno para cada Persona de la Santísima Trinidad. Como preparación próxima la Madre Priora y la comunidad fueron muy generosas concediéndome ocho días de retiro en “Yerbas Buenas” – Linares. Allí la M. Priora y comunidad me acogieron con excesivo cariño, proporcionándome el Santísimo Sacramento en la vicaría donde pasaba mis horas de oración. Terminado el retiro, quisieron celebrarme con antelación la fiesta; era domingo y comenzaron el día cantando en mi puerta: «Levántate amada mía, paloma mía, y ven…». Siguieron abrazos, fiesta y regalos. Agradezco a las hermanas de “Yerbas Buenas” todo lo que hicieron por mí. El día 3 de mayo celebramos en Copiapó la fiesta de la Consagración de nuestra Iglesia, era también el día de mi aniversario que, por diversas circunstancias, se pasó al 12 de mayo, día esplendoroso: solemnidad de la 28


Ascensión del Señor al Cielo. Desde las primeras Vísperas se percibía el ambiente festivo especialmente en la ornamentación de la capilla y en la liturgia, pues la fiesta era doble. Previo a la cena Sor Fresia, en nombre de la comunidad, hizo un saludo alusivo a mis Bodas de Oro y hubo aplausos y celebración fraterna, así abrimos los festejos… Tras el rezo de las Completas las monjas cantaron frente a la puerta de mi celda una serenata deseándome un buen sueño (cantos nuevos preparados para esta ocasión). Hubo abrazos, aplausos, risas y alegría, mucha alegría. Por la mañana siguió la celebración comunitaria, mientras recibía saludos de Hermanas de la Federación. En la tarde gozamos de una Misa muy hermosa, que presidió nuestro Obispo Gaspar Quintana, al que acompañaban el Padre Enrique Serneguet (valenciano) y el Padre Francisco Javier con su monaguillo. Al ser domingo muchos no pudieron asistir, pero igualmente recibí sus congratulaciones junto con la bendición y su promesa de orar por mí. En la monición inicial mis hermanas de comunidad señalaron que de 50 años de consagración, 27 los llevo vividos en Copiapó y que el envío a la misión de Jesús: … «Id a predicar, anunciad a todos…», había resonado con fuerza en mi vida. Ya en su homilía nuestro Padre Obispo hizo una hermosa reseña de la vida de N.P. Domingo y del carisma a él confiado, resaltando la dimensión contemplativa, su importancia y necesidad para la vida de la Iglesia local y universal… Para finalizar haciendo referencia a mis años en esta porción de Iglesia. En el ofertorio renové los votos en manos de la Madre Priora, en presencia de Dios y de la comunidad eclesial que se unían a mi alegría y a la decisión de manifestar mi deseo de seguir a Cristo. Estaban presentes muchas religiosas de distintas congregaciones y seglares amigos de la comunidad, quienes con su presencia, alegría y regalos querían expresar la gratitud y el cariño que nos tienen. 29


Antes de la bendición final nuestro Obispo me invitó a pasar al ambón y dar mi testimonio; allí manifesté lo que tenía en el corazón y que quiero compartirlo ahora con vosotras, mis Hermanas de la Federación: “No puedo hacer otra cosa más que recordar agradecida el llamado del Señor a seguirle más de cerca, por estos 50 años de fidelidad en su seguimiento, por todo lo que me ha enseñado al estar frente al sagrario donde ha querido quedarse con nosotros. Agradezco a los que me han ayudado a vivir mi vocación de intercesora confiándose a mi oración. Doy gracias por todos los momentos de alegría vividos junto a mis Hermanas de comunidad y también por todos los momentos de cruz que me han permitido identificarme con Jesús en su plan de salvación. Doy gracias por María mi modelo perfecto de mujer, discípula y consagrada. Quiero agradecer a todos aquellos que el Señor puso en mi camino ayudándome a mirar siempre hacia adelante, nunca hacia atrás. Mi corazón está lleno de gratitud y como Ella quiero cantar mi Magníficat al Señor, pido la asistencia de su gracia para seguirle hasta llegar definitivamente a Él.” El gran regalo recibido fue celebrar estos 50 años en “el desierto“, haciéndose realidad en mí lo del profeta Oseas: «La llevaré al desierto y le hablaré al corazón». ¡Gracias, Señor, por este detalle de amor para conmigo! Finalmente quiero agradecer a la M. Federal y M. Vicaria, a las comunidades de monjas y de frailes que han orado por mí y se han hecho presentes de diversas maneras. Gracias, muchas gracias, que Dios sea su recompensa. Sor Carmen María Martínez Gilabert, op

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CÓRDBA (ARGENTINA)

ENCUENTRO CON EL MAESTRO DE LA ORDEN DE PREDICADORES,

FRAY BRUNO CADORÉ

2 de julio de 2013 Finaliza el Jubileo por el 400 aniversario de la fundación del Monasterio de Santa Catalina de Siena

Palabras de fray Bruno dirigidas a las monjas después de la presentación de cada comunidad

Es interesante tanto para el monasterio como para la Orden la celebración de un Jubileo, es siempre un desafío para pensar que celebramos la historia. Sí, pero la historia, no es nada sin el presente, y sin las promesas del futuro que no conocemos. Entonces, el agradecimiento que hacemos a Dios es también una petición, para que Él nos ayude a ser abiertos al futuro de su misión, de su Presencia, de su llamada a la Orden. Pero sí, aparte de la Orden, un agradecimiento a la comunidad: esta misión que es un monasterio en la ciudad, un monasterio que dice a la gente que hay una Vida en el centro de la vida. Siempre es una pregunta ¿Qué hacemos los dominicos, que hacemos las monjas de la Orden? Pues, no hacemos nada, vivimos en Casas, que deben ser Casas de la Presencia, de la gracia de Dios para la gente; tratamos de hacer eso.

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Entonces, gracias por este testimonio, por esta fidelidad, por esta presencia en la ciudad y en la Iglesia, que es muy importante. Gracias también por el testimonio de ayuda. Me llama mucho la atención, escuchando a las monjas del país, ver la importancia de la ayuda mutua que se dan entre los monasterios. Me parece que es muy importante pensar que con esta ayuda estamos y están “dibujando” una figura del sentido de la Federación. ¿Qué queremos decir cuando hablamos de Federación? Y es importante hoy, porque como ustedes saben, en la Iglesia se trata hoy de “configurar” algo de las Federaciones de las monjas, algo de toda la vida monástica. Especialmente de las monjas, porque a la Iglesia le gusta re-organizar la vida de las monjas (…risas) más que la de los monjes. Pero mi temor es que, con esta re-estructuración, se hable demasiado de las estructuras y menos de la vida. Pero las estructuras sin la vida no sirven de nada. Lo más importante es decir por qué tenemos Federación. Y en la Orden, veo en muchas partes, puedo decir en todas las partes de la Orden, que las Federaciones son realmente un “testimonio de solidaridad” entre las monjas, y de las monjas con la Orden. Y eso es un testimonio importante: cómo se puede ayudar a las otras, cómo se puede pensar juntas la misma misión, cómo pueden con las fuerzas de todas ayudar a la misión de toda la Orden. Me parece que esto es la misión de la Federaciones, y me parece que lo hacemos bien. Algunas veces hay cosas más difíciles.

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Mi deseo es que la Orden pueda dar a la Iglesia este testimonio y contribuir a decir en la Iglesia que las Federaciones de las monjas, en la Iglesia, sirven para decir algo de la “comunión”, eso es lo más importante. No se trata de una asociación, ni de una adición de monasterios, sino de un “cuerpo”, cada uno de los monasterios tiene su autonomía, su personalidad; sí, pero podemos descubrir que nuestra “identidad” no se puede decir sin los vínculos con los demás. Eso es una cosa importante. Sí, este monasterio, tiene su identidad propia, pero este monasterio puede “recibir” más a propósito de su propia identidad, a través de sus vínculos con las demás. Eso me parece un “signo” interesante para la Iglesia y para la Orden. Esta cultura de la ayuda, que se hizo con la acogida de las hermanas de Venezuela, quiero decir una vez más mi agradecimiento a los monasterios que han dado esta acogida, que es una vez más un signo. Lo que pasa por una de nosotras nos pasa a todas; lo que es difícil a una de nosotras es difícil para todas. Eso es muy simple: la Palabra de Dios lo dice, pero una cosa es repetir lo que la Palabra dice y otra cosa es vivir con fidelidad en las dificultades, en los obstáculos, con la cruz. Pero, como decía, con la esperanza de que en todo esto tenemos que esperar a ver la Vida, una Vida que no podemos imaginar, una Vida que no podemos construir nosotros mismos, una Vida que nos es dada por Él. Yo sé que estos cuatro años no fueron siempre fáciles, porque no es fácil dejar tu país, descubrir otra cultura, otra manera de vivir, revivir las heridas .Pero sí es más fácil, con la acogida fraternal de las hermanas, poder acoger las dificultades y esperar, en las dificultades, un camino de vida y de esperanza.

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Algunas veces, con los hermanos especialmente, me gusta decir, que nuestras comunidades son comunidades de predicación; no tanto porque vamos fuera de la comunidad para predicar, sino porque tratamos de vivir la Palabra que Él nos manda predicar. Y esta predicación, es quizás, más eficaz. Entonces, gracias a las comunidades, por esta acogida. Gracias también a las hermanas de Venezuela por su confianza en la Orden, porque es un signo también para nosotros. Tenemos hermanas que tienen confianza en la Orden, confianza en la fraternidad, confianza en la predicación, confianza en la solidaridad, confianza en la vida. Eso es también “predicación”, no una predicación preparada; no se piensa “vamos a predicar”, sobre todo” lo vivimos”, es un DON a los hermanos. Gracias también a fray Pablo, porque sabemos que es una ayuda muy fuerte para nosotros, especialmente para ustedes. Hace dos o tres días, con las monjas de Mendoza dije que nuestras comunidades tienen que ser cada vez más “comunidades de la Palabra”. Me parece que la perspectiva de la celebración del Jubileo de la Orden 2016, es un desafío y una responsabilidad: me gustaría ver cada una de las comunidades de las monjas y de los hermanos, fortalecer esta identidad, “SER CASAS DE LA PALABRA”, Casas de la acogida de la Palabra. Lo que podemos hacer con las hermanas, tenemos que hacerlo en primer lugar con Él, que es la Palabra Viva. Y me parece que la Iglesia y el mundo de hoy, necesitan de estas Casas de la Palabra. No sé cómo se podría fortalecer esta identidad y esta misión. Sé que en cada cultura se debe pensar, en cada parte de la familia dominicana, en cada lugar se debe lanzar esta propuesta. Tenemos tres años para fortalecer esta identidad, ¿cómo podríamos dar al mundo y a la Iglesia este testimonio de acoger la Palabra que da nueva vida?

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No solamente teóricamente en nuestras palabras, en nuestras predicaciones, en nuestros libros, en nuestros textos, sino “en nuestras vidas humanas”. ¿Cómo podríamos ser testigos que realmente muestren que acoger la Palabra de Dios cambia la humanidad? Antes que decir que cambia la humanidad teórica, cambia la humanidad individual, y cambia nuestra humanidad en las comunidades. No sé para las monjas, pero para los hermanos sabemos muy bien, que lo más difícil es vivir humanamente: no es vivir los valores cristianos, algunas veces es vivir como creyentes, pero antes que todo es vivir humanamente: con confianza, en nuestra capacidad de acoger en nuestra humanidad una gracia que va a cambiar la humanidad para hacerla más santa. Ese es el desafío para nuestra vida. La Orden dice que la predicación es para nosotros, hermanos y hermanas, el camino de la santificación. Esa es nuestra consagración. Nuestra dedicación a la Palabra de Dios, es para que predicar la Palabra sea nuestro camino de santificación. Para mí eso empieza en la vida humana de cada uno, de cada una, y de las comunidades. La promoción vocacional, por ejemplo, depende de lo que los jóvenes puedan ver de la humanidad que se desarrolla en las comunidades, de lo que se hace luz en las comunidades. No se puede imaginar una promoción vocacional fructuosa si nuestras comunidades están cerradas en vivir humanamente; es tan difícil que parece que no es posible: tensiones, dificultades que son tan grandes, que toda la energía se pasa en resolver los pequeños problemas de la vida cotidiana. Dar el testimonio de que la gracia de la Palabra cambia la humanidad, para hacerla más fiel a sí misma. Celebramos esa gracia en el Jubileo de la Comunidad.

Comunidad de Santa Catalina de Siena, Córdoba (Argentina) 35


SANT CUGAT DEL VALL S

Al ir terminando el mes de mayo y comenzando junio, hemos vivido un clima espiritual muy propicio para pensar en lo inmediato que todos podemos tener –aun sin saberlo- ese “más allá”, tan temido en general, y tan deseado por muchos otros. A nuestros monasterios han ido llegando noticias de hermanas súbitamente graves y que al fin han pasado el umbral del Misterio eterno. En nuestra comunidad, en poco más de 4 años de fundación, han partido ya nueve, y en estos últimos días, una hermana ha perdido a su hermano menor, con 49 años, y ya perdió anteriormente a su hermano mayor a sus 35. Ambos, por las enfermedades repentinas y fulminantes que hoy predominan. Añadiendo la impresión de la partida de esta querida monja que tanto colaboró en la Asamblea Federal del pasado año, Sor Mª del Carmen Serrano, nos ha traído a la memoria la conferencia que dio Karl Rahner pocos días antes de su muerte, al celebrar su octogésimo aniversario con esa intervención en la Universidad de Friburgo, en febrero de 1984. Fue la última de su vida... Este gran teólogo católico reúne en sí el contraste de una ciencia especulativa relevante y una sensibilidad mística exquisita, hasta el punto de que estremecen muchas de sus reflexiones sobre el Misterio del Dios amado, y tan incomprensible en su esencia que “le perfora el deseo de experimentar su Verdad”. Se comprende su gran poder de convocatoria para científicos, profesores, clérigos y alumnos, al quedar evidente su profundidad teológica y su ansia enamorada del Dios inefable. Transcribimos a continuación un extracto de esa conferencia, en la que parece que ya intuía el ENCUENTRO de pocos días más tarde: “A mí me parecería que los esquemas de ideas con los que se trata de interpretar lo que es la vida eterna se ajustan poco, en la mayoría de los casos, a aquella cesura 36


radical que viene dada con la muerte. Se piensa en la vida eterna, a la que ya de manera extraña se designa extensamente como el ´más allá´ y como lo que hay ´después´ de la muerte, recurriendo demasiado a realidades engalanadas que aquí nos resultan familiares, como la supervivencia, como el encuentro con aquellos que aquí estuvieron cerca de nosotros, como gozo y paz, como banquete festivo y de júbilo, y cosas semejantes que no van a cesar nunca. Me temo que la radical incomprensibilidad de lo que se entiende por vida eterna se minimiza y que lo que nosotros llamamos ´visión inmediata de Dios´ en esa vida eterna se reduce a un gozoso disfrute junto a otros. La indecible enormidad de que la Divinidad absoluta descienda, pura y simplemente, a nuestra estrecha creaturidad no se percibe auténticamente. Me parece que es una atormentadora tarea, no dominada, del teólogo de hoy el descubrir un mejor modelo de representación de esa vida eterna, un modelo que excluya desde un principio esas minimizaciones a que nos referíamos. Pero ¿cómo?

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Cuando dejen de brillar y se apaguen todas las estrellas de nuestros ideales con las que nosotros mismos, por nuestra propia arrogancia, hemos ido adornando el cielo de nuestra existencia.

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Cuando la muerte cree un vacío enormemente silencioso y nosotros, creyendo y esperando, hayamos aceptado tácitamente ese vacío como nuestra verdadera esencia.

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Cuando nuestra vida vivida hasta aquel momento, por muy larga que sea, aparezca simplemente como una única explosión breve de nuestra libertad que nos parecía extensa como contemplada a cámara lenta, una explosión en la cual la pregunta se convierta en respuesta, la posibilidad en realidad, el tiempo en eternidad, lo ofrecido en libertad realizada.

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Cuando entonces, en un enorme estremecimiento de un júbilo indecible, se muestre que ese enorme vacío callado al que sentimos como muerte está henchido verdaderamente por el misterio originario al que denominamos DIOS, por su luz pura y por su amor que lo toma todo y lo regala todo.

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Y cuando desde ese misterio sin forma se nos manifieste además el rostro de Jesús, del Bendito, y nos mire, y esa concretez sea la superación divina de toda nuestra verdadera aceptación de la inefabilidad del Dios que no tiene forma…

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Entonces no querría describir de manera tan imprecisa lo que viene, pero lo que sí desearía es indicar balbuceando cómo puede uno esperar provisionalmente lo que 37


viene, experimentando la puesta de sol de la muerte misma como el amanecer mismo de aquello que viene. Ochenta años son un largo espacio de tiempo. Pero, para cada uno, el tiempo de vida que se le ha concedido es el breve instante en el que llega a ser lo que ha de ser.” Al terminar su exposición y el prolongado aplauso de los oyentes, con sencillez añadió una referencia a un sacerdote africano de la selva de Tanzania que le había escrito exponiendo su necesidad de una motocicleta nueva para reducir las horas largas de desplazamiento en su sector misionero. Y Karl Rahner concluyó: “Si vemos que alguien se está ahogando… no podremos dispensarnos de sacarle del agua. Por eso les pido a ustedes que, cuando salgan, si tienen algún marco o algo para echar en el cepillo de limosnas, me darán una gran alegría, porque tengo la impresión de que todos los discursos teológicos expertos, profundos, grandiosos, conmovedores hasta derramar lágrimas, no son tan importantes como el dar un poquito de sopa a un pobre, según creo que dijo ya el Maestro Eckhart… Cuando el párroco africano viaje con la moto a los lugares alejados de su propio sector misionero, seguro que pensará en ustedes con gratitud”. (1) Hoy, tanto el teólogo Rahner como nuestros queridos y queridas ausentes, ya en el Misterio amado, se habrá hecho para ellos evidente lo inefable y, por supuesto, todos y todas serán felices por haber realizado innumerables veces la recomendación del Maestro Eckhart. Queridas hermanas, en este año de la FE, demos gracias nuevamente por ese don que se nos regaló, sin merecerlo, y seguir al que será nuestra eterna FELICIDAD. Monasterio de Dominicas de Sant Cugat del Vallès

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“DIOS, AMOR QUE DESCIENDE” – Karl Rahner – pp.241-245 Editorial Sal Terrae

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La muerte no es apagar la luz, sino apagar la lámpara porque ha llegado el alba. (Tagore)

En el Monasterio de Santo Domingo de Guzmán en Zaragoza, falleció el día 14 de junio de 2013, SOR Mª ENCARNACIÓN LÓPEZ MARCO, de 87 años de edad y 68 años consagrada al Señor por la Profesión religiosa.

SOR Mª CARMEN SERRANO GARCÍA, falleció en la Comunidad de Santa Mª del Pilar en Zaragoza, el día 16 de junio del año 2013. Tenía 62 años de edad y ha estado consagrada al Señor por la Profesión religiosa 37 años. Ejerció los cargos de Secretaria federal, Maestra del Noviciado federal de Torrent, 1ª Consejera y sirvió a varias comunidades como Priora.

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LUCHANDO POR VIVIR, ENCONTRÓ LA VIDA… VIDA…

Sor Mª Carmen fue una gran luchadora. Una mujer llena de vida y de proyectos grandes y ambiciosos. Nunca se contentaba con lo logrado, ¡quería más! Y Dios, como es lógico, la superaba en sus proyectos, los tenía para ella mucho mayores y mejores de lo que ella jamás hubiera pensado. Los caminos que nuestro Dios buscó para hacerlos posibles fueron largos y dolorosos: la enfermedad fue el yunque en el que se fue forjando la imagen que desde siempre era la meta de nuestra hermana: SER JESÚS. Sólo quisiera plasmar aquí, sencillamente, lo que hoy brota de mi corazón dolorido y a la vez agradecido por la bondad y misericordia de Dios y la fragilidad de quien supo ponerse en sus manos y dejarse hacer. Este "dejarse hacer" fue la batalla más ardua de su vida. En mis últimas conversaciones con ella he visto claramente la obra inmensa que Dios estaba haciendo. Hace sólo unos días me decía: "¿qué tengo que hacer?", le costaba aceptar que no era ése el camino a seguir en esta etapa de su vida. Me comentó: "es que yo siempre he llevado las riendas de todo". Quería vivir, ¡luchaba por ello! Aceptaba cuantas posibilidades se le ofrecían con la esperanza de una solución que nadie creía, pero se intentaba al verla con semejante fuerza. Me comentaba, casi al final de su camino, que ella pensaba que debía luchar por agotar todas las posibilidades de curación "ya que la vida es un don de Dios". Otro día quiso hablar conmigo, estaba angustiada porque sentía un gran vacío y silencio que le aterraba... intenté hacerle comprender que era lo que Dios buscaba en este 40


momento: vaciarla de todo para poder llenarla sólo de Él. Que tal vez el tiempo de su trabajo había terminado y que ahora sólo debía DEJARSE LLENAR POR SU AMOR. La última vez que pudimos hablar, dos días antes de su muerte, me dijo: "Estoy tranquila. Creo que he recibido ya la gracia para morir. Le digo "a tus manos encomiendo mi espíritu" y sé que Él conoce que siempre le he querido, he querido que Él fuera el Señor de mi vida y que me perdona todo". Fue lo último que me comentó. Nos despedimos sabiendo que era hasta vernos de nuevo en el Cielo. No es fácil vivir, pero es muy doloroso morir. Comentamos más de una vez que había que pensar en Jesús que quiso aceptar pasar por la muerte: Él sudó sangre por la angustia que sintió. Nosotros no podemos pensar en algo distinto si nuestra meta es asemejarnos a Él. Nadie sabe cómo fueron sus últimos momentos... a pesar de lo que nosotros podamos ver y sentir, existe un gran misterio que es la vivencia personal y única entre Dios y la criatura amada por Él. Pienso que en el interior, más allá de la sensibilidad, existe una zona reservada y sagrada, que nadie puede pisar, en la que existe la paz, la serenidad y la certeza de una posesión que está cada vez más cercana de la VERDADERA VIDA. Sor Mª Carmen ya no sufre más. Ha logrado que todos sus planes y proyectos queden superados por la vivencia misteriosa, pero real, de la posesión de una VIDA. Desde allí estoy segura que seguirá intercediendo por quienes amó en esta tierra y a quienes debe gratitud por sus atenciones, cariño y cuidados sin límites. ¡DESCANSA EN PAZ! Sor Mª Soledad Rubín de Celis Zaragoza, 16 de junio de 2013

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Son muchos los mensajes recibidos con motivo de la partida a la Casa del Padre, de Sor Mª Carmen. Transcribimos algunos de ellos:

«Con tristeza, pero con la fe puesta en Cristo Resucitado, he recibido tu notificación, de la defunción de Sor Mª Carmen Serrano. En las Misas de hoy, domingo, hemos pedido por su eterno descanso, con lo que ha sufrido, seguro que el Señor la ha purificado y ya goza de su visión. También hemos pedido por su familia y la Comunidad de Sta. María del Pilar, y la Federación. La describes muy bien: Animosa, entusiasta y muy amante de la Federación. Otra intercesora en el cielo». Fr. Antonio García Lozano, op

Me ha sorprendido la muerte de la Hermana Carmen Serrano. Sabía que estaba enferma, pero no a tal punto. Dios tiene sus planes, y escribe recto con renglones torcidos. Me uno de todo corazón a toda la Federación, muy particularmente en la oración por la hermana Carmen. Fr. Esteban Pérez, op Muchas gracias, Sor Carmen María, por la comunicación del fallecimiento de Sor Mª Carmen Serrano. La M. Federal me había dicho ayer que había entrado en agonía. La venimos encomendando durante largo tiempo para que el Señor nos la dejara en este mundo con salud, pero seguro que será más útil a la Federación desde el cielo. Ya estará intercediendo al lado de la Santísima Virgen, San José, Santo Domingo y Sor Teresita, a la que acudíamos como intercesora por su salud. Ahora a las 10,30 tendremos una Eucaristía en la basílica de Santa Sabina, que yo aplicaré de una manera especial por ella y por toda la Federación. Seguimos unidos en la oración. Muy fraternalmente, Fr. Vito T. Gómez, O.P.

Querida Hermana: He recibido la noticia de la partida de Sor Carmen. Ella ya está gozando de la paz, la Vida y el gozo del Señor, libre de las ataduras de nuestro cuerpo. Ello no quita para que sintamos su ausencia todos los que la conocimos y estimamos. Muy unidas. Un abrazo y nuestra oración, Sor Mª Rafaela de Jesús, OP. Querida hermana: Le escribo desde San Salvador, en donde estoy dando un cursillo sobre la teología de Tomás de Aquino a nuestros estudiantes centroamericanos. Aunque eso es muy pobre, mucho, en el Convento funciona internet bastante bien. He recibido dos correos suyos, comunicando el fallecimiento de dos hermanas. Como conocía a Sor María Carmen Serrano y su dedicación a la Federación, y la tenía por una monja relativamente joven, me he quedado impresionado ante la triste noticia de su fallecimiento. Le ruego que transmita mis condolencias a la Madre Federal y también a la Comunidad de la Inmaculada en la que ella residió muchos años, y allí la conocí. Dentro de media hora voy a celebrar, mejor, voy a concelebrar la Eucaristía con el P. Miguel Andueza (de nuestra Provincia, aunque lleva casi toda su vida sacerdotal en 42


Centroamérica), fuimos compañeros en el estudiantado. Bien, me acordaré de Sor Carmen y la encomendaré al Señor. Un saludo fraterno para usted y para todas las hermanas de su comunidad. Fray Martín Gelabert, op

Querida Madre Federal:

La noticia sobre la muerte de nuestra amada Madre Maestra, la hemos acogido como un canto a la esperanza, como un despertar al Cielo. Todos estos días hemos estado orando silenciosamente, acompañando el compás de su corazón, atravesando distancias para hacernos presentes desde la oración a lado de la Madre que tanto marcó nuestro inicio a la vida dominicana contemplativa. Damos Gracias a Dios infinitamente bueno, por haberla puesto en nuestro camino como instrumento precioso, que supo modelar, formar y fortalecer nuestro espíritu y personalidad. ¡Cuánto amor derrochó, conjugando sabiamente la firmeza y la ternura! Sabemos que siempre tuvimos un lugar en su regazo de MADRE. Ahora ese lugar es más valioso por tener destellos de eternidad… Unidas espiritualmente, reciba querida Madre María Teresa Gil, nuestra sentida condolencia. Sor Irene de la Cruz y Sor Cecilia de Jesús Monasterio Vble. Catalina de Jesús Herrera - Durán – Ecuador.

FAMILIARES FALLECIDOS: - D. José Manuel, hermano de Sor Mª Teresa Elvira, de la Comunidad de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), falleció el día 17 de junio de 2013. - D. Antonio, hermano de Sor Mª Pilar Molero, de la Comunidad de Santa Catalina de Siena en Paterna (Valencia), falleció el día 25 de julio de 2013.

¡DESCANSEN EN LA PAZ DE DIOS!

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