ARQUITECTURA
Diseño arquitectónico La influencia de las redes sociales
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ARQ. FRANCISCO MEJÍA BOJÓRQUEZ | Docente de Arquitectura, campus Mexicali
ebo comenzar mencionando que este escrito está basado en experiencias personales y no en una exhaustiva investigación. Durante la última década y la actual, han surgido varias redes dedicadas a la arquitectura en línea, pero lo que me interesa destacar hoy es cómo el uso de redes sociales más «comunes» o de interés general ha marcado ciertas tendencias en el diseño arquitectónico. Instagram, Facebook y otras redes sociales que nos invitan (e incitan) a compartir selfies, comidas o momentos sociales personales que demuestran nuestra felicidad al mundo, han influido gradualmente en las decisiones de diseño. No hace falta ir muy lejos: en nuestra propia práctica en Arq. 07, la oficina de arquitectura a la que pertenecemos, hemos tenido clientes que nos indican cómo desean que el lenguaje arquitectónico de su proyecto esté orientado para aparecer en la mayor cantidad posible de redes sociales. No es tanto el lenguaje arquitectónico en sí lo que importa, sino la visibilidad en las redes sociales. Por ejemplo, hace unos meses, el dueño de un restaurante en Mexicali, B. C., se acercó a nosotros con la intención de remodelar su local con la condición de que la decoración permitiera a las personas elegir su restaurante en lugar de otras opciones. En nuestra primera reunión, explicó cómo, a pesar de tener una cocina quizás mejor que otros lugares de la zona (hecho que podemos constatar), los jóvenes preferían ir a otros sitios porque les brindaban oportunidades para tomarse una buena foto y compartirla en redes sociales. Aunque el restaurante era visitado principalmente por personas de edad avanzada, quienes
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destacaban la buena cocina y los precios accesibles, nunca mencionaron las redes sociales o las fotografías. El dueño nos relató cómo las amigas de su hija se reunían en otros restaurantes para tomar una foto grupal en una zona «instagrameable» de dicho lugar. Esta fue la razón que condicionó nuestro enfoque en ese proyecto en particular. Es relevante mencionar que el término «instagrameable» aún no está reconocido por la RAE, pero es un término ampliamente utilizado para referirse a lugares, ambientes, comidas e incluso personas que merecen ser compartidos en esta red social y recibir múltiples «likes», algo muy buscado por la juventud ávida de aceptación en estas plataformas. Un ejemplo más lejano se encuentra en la ciudad de Nueva York, donde en Hudson Yards, entre las calles 30 y 34 y las avenidas 10 y 11 en Manhattan, se encuentra The Vessel, un mirador con forma de «trompo de carne al pastor» (según los mexicanos) o de «panal de abejas» (el resto del mundo). Este lugar ha sido diseñado para ser un espacio destinado únicamente a tomarse selfies en la plaza pública del complejo comercial y artístico Hudson Yards. Este edificio ha sido diseñado de manera inteligente para atraer a las nuevas generaciones que buscan obtener selfies memorables y luego los lleva a visitar el resto del complejo comercial. Esto no fue un accidente, sino más bien el resultado de un detallado estudio de mercado, costumbres, marketing y elementos sociales. Hemos pasado, en este largo andar como sociedad, de las tiendas anclas de canasta básica, pasando