Yago Abilleira Crespo. Investigador de Historia Naval. Miembro de la RLNE. Medalla al Mérito Cultural de la RLNE.
CUANDO LOS INGLESES INTENTARON INVADIR FERROL
Resumen: Un simple hallazgo casual en las aguas cercanas al Cabo Prior (Ferrol), mientras se hacía un curso de buceo, nos hace ver que la historia está ahí, aunque parezca que nos hemos olvidado de ella. Y nos recuerda que aquello de “Gran Bretaña nunca pierde” no es más que palabrería.
E
PECIOS
l mar es un celoso guardián de muchos vestigios históricos, de hecho, el Patrimonio Sumergido de las aguas gallegas es casi desconocido. Pese a que los viejos archivos hacen referencia a la gran cantidad de restos que reposan en nuestros fondos, apenas se ha encontrado nada. Sin embargo, a veces, por capricho de las corrientes y la arena, sale a la luz esa riqueza cultural, como ocurrió hace unos meses, en la playa de Covas (Cabo Prior, Ferrol).
abierto y la caña hacia tierra, indicaba más bien que el barco había estado fondeado y que no pudo recoger después el ancla, bien porque ésta se enganchase o, más probable, porque la marea bajase y fuese peligroso acercarse a la misma. Tuvieron la gentileza de contactar conmigo, pues saben de mi afición por la Historia Naval y me invitaron a bucear la zona con ellos. Así que, días después fuimos allí, encontrándonos con que las corrientes se habían llevado más arena, quedando el elemento de fondeo prácticamente a la vista. Aprovechamos la ocasión para fotografiar y medir. Era mayor de lo que parecía, ya que tenía 2’60 metros de largo. Una vez en tierra, tratamos de identificar la pieza. Su forma es bastante similar a la de un modelo inglés del Siglo XVIII y las medidas son casi las mismas que la de un ancla auxiliar de un buque de 44 cañones, según las ordenanzas de la Royal Navy de 1763. Las pequeñas diferencias podrían ser por causa de la concreción de óxido acumulada y algún leve error en la medición por nuestra parte. En aquel momento, con los neoprenos aún puestos y el material de buceo sin recoger, nos invadió la emoción. Todas las pruebas apuntaban hacia un hecho histórico bien conocido por los allí presentes: La Batalla por Ferrol, en Agosto de 1800, conocida en la zona como “Batalla de Brión”.
Los buceadores del Club Golfiño-INICE de Ferrol estaban impartiendo un curso de buceo en un arenal, un sitio tranquilo que conocían muy bien, pues es una de sus zonas habituales. Les llamó la atención cómo había cambiado el fondo del lugar, pues los temporales se habían llevado mucha arena y se veían rocas que normalmente permanecen ocultas. Con el curso estaban cuando algo les llamó la atención: de la arena sobresalía un objeto de hierro con una gran anilla, por la que cogía un brazo holgadamente. Pronto se dieron cuenta del hallazgo, pues se trataba de una antigua ancla de hierro que, además, conservaba casi todo el cepo (cruceta) de madera. Nunca se había encontrado un ancla con su cepo de madera en todo Galicia, ya que lo habitual es que éste se pudra, y ellos habían descubierto una en un lugar que conocían a la perfección. Lo más sorprendente es que se hallaba a poca profundidad y en una zona peligrosa para la navegación, por lo que, al principio pensaron en buque en apuros, que echó el ancla a la desesperada para evitar que el viento y la mar lo estrellasen contra las rocas. Sin embargo, la orientación del ancla, con la argolla hacia mar
En el contexto de las Guerras Napoleónicas, con España aún aliada de Francia, Inglaterra planeó algo así como unos “ataques relámpago” contra una serie de objetivos españoles, valiosos, pero mal defendidos. Era conocido que Ferrol, pese a ser uno de los puertos más importantes de nuestra Armada, se encontraba en una pésima situación, pues se debían 58