Skip to main content

La Revista de Sotogrande nº 63

Page 13

Desde esta redacci— n me han pedido que escriba un art’culo sobre mi madre, Vicky Zobel de Ayala y su conexi— n con Sotogrande. Ò Á UF!Ó , dir’an mis hijosÉ Ò Á Vas a tener que escribir un libro!Ó . Querido lector, intentarŽ no dejarme llevar por mi amor de hija e ir a lo esencial, (Á que no es poco!).

Vi c k y Zóbel la bella enamorada de Sotogrande

M

i madre ha sido una “Sotograndera” de pura cepa, y son incontables los avatares que ha vivido en nuestra urbanización gaditana desde sus comienzos. Victoria Zóbel de Ayala, es hija de don Alfonso Zóbel de Ayala, cofundador de esta maravillosa urbanización junto a Joe McMicking. Esto convierte a Vicky Zóbel de Ayala,(la filipina más guapa que usted haya podido imaginar), en una veraneante recién llegada en pleno año 63, junto a su marido, Juan Antonio Vallejo-Nágera. Hoy los Sotogranderos curiosos me preguntan qué cuando llegué yo… Y debo responder que cuando cumplí un año de vida. Cuando nací allá por mayo del 64, nuestra casa situada en la calle Fernando el Santo 6 aún no estaba acabada, y me quedé sin veraneo. Pero no

volvió a ocurrir… En el verano del 65 ya estábamos instalados frente al hoyo tres del campo de golf, con unas vistas espléndidas y unas ganas tremendas de quedarnos a vivir para siempre. Sotogrande era entonces una urbanización con pocas casas, (muchas de miembros de nuestra familia filipina), un precioso club de golf , un mini club de playa, una cancha de polo en donde hoy se levantan “Los Lacasitos”, y un Hotel Tenis que hacía las veces de lugar de reunión social. Le extrañará, querido lector Sotograndero, que no hubiera nada más. No existía el Cucurucho, ni el Puerto de La Marina, ni el Club de tenis de Manolo, ni la mayoría de las carreteras que hay ahora. Tampoco ese inmenso número de casas que hoy nos rodean. ¡Pero qué felices éramos y qué placidos eran nuestros veraneos! Vicky Zóbel amaba mucho este lugar. En él se sentía arropada, en casa, en su hogar… Éramos una familia unida con fuertes lazos filipinos, disfrutando cada milímetro de un pequeño trozo de tierra andaluza. Sotogrande suponía para ella su refugio, su brasero en pleno invierno y sus conchas en el verano.

LAÊREVIS TAÊD EÊS OTOGRANDEÊ/ÊH ISTORIAÊGRç FICAÊ- ÊVIC KYÊZ î BELÊ |

11


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
La Revista de Sotogrande nº 63 by HCP GROUP SOTOGRANDE - Issuu