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el silbido del tren / david fernández rodríguez

la jornada aguascalientes / suplemento mensual / número 1 / agosto 09

gestos secretos y el teatro de la naturaleza josé gordon

L

os primeros indicios de un cambio en términos dramáticos son llamados presagios, irrupciones de una nueva configuración. En ciencia, antes de que se manifieste una transición de fase (como la del agua en su estado líquido al hielo), el nuevo orden que se va a establecer comienza a observarse en pequeños lugares del sistema. Con base en estas fluctuaciones los científicos pueden predecir el fenómeno del cambio aunque éste aún no sea aparente. Para un ojo bien calibrado las señales más sutiles no pasan desapercibidas. Igual sucede en un drama: un cambio en el tono de voz de un personaje, un sueño, una fluctuación en el paisaje exterior, la ruptura de un espejo, la presencia de un pájaro, son indicaciones de que se desencadenará, irremediablemente, una secuencia de acción. En estas cadenas, la ciencia sabe leer relaciones obvias entre causa y efecto mediante la simple observación: el humo, presagio del fuego; la nube negra se correlaciona con una tormenta. Existen otros nexos que se revelan con un mayor estudio y registro sistemático de lo que miramos: los ojos se vinculan al hígado (ojos amarillentos y hepatitis); los griegos descubren que las estrellas son indicios de lo que

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“Porque hay que decirlo: Malcolm Lowry tiene más fans que lectores”

“Creo (como Barthes) que todo es susceptible de ser narrado”

“¿cómo podría estar usted seguro de que se trata sólo de una pesadilla?”

acontece en el campo de labranza: cuando Las pléyades, las hijas de Atlas, se observan en lo alto del cielo oscuro se marca el tiempo de la cosecha; cuando están en la parte baja del cielo, es el tiempo de arar y sembrar. Si es cierto lo planteado por Heráclito de Efeso, de que todo está comunicado con todo, la forma de una nube, el aullido de un perro, la irrupción de un escarabajo en una consulta del doctor Jung, pueden estar vinculados de maneras sorprendentes con otros hechos. El espíritu humano presto a encontrar sentido —en medio de tanta incertidumbre— busca indicios, gestos secretos de la naturaleza, noticias adelantadas de lo que está por acontecer. Ello puede conducir a supersticiones, mitos y leyendas, pero también a sincronicidades, a descripciones de enorme belleza en las que se entrevé la unidad de la vida (incluso en las correlaciones más absurdas). Si le rascamos un ratito podríamos inventariar en nuestras tradiciones personales, familiares y colectivas cuáles son los presagios peculiares de muerte y de vida, de secuencias desastrosas y afortunadas. Nos sorprenderíamos. Un ejercicio de esta naturaleza se encuentra en un libro escrito en sánscrito, de un astrónomo, poeta, arquitecto, matemático y músico llamado Varahamhira, cuya misma vida —como se puede apreciar— ya es una correlación de lo más disímbolo. Este sabio que vivió en la India en el siglo VI de nuestra era, integró conocimientos enciclopédicos y mapas de estudio de una diversidad asombrosa: desde geografía, meteorología, agricultura, zoo-


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gestos secretos... logía, flora y botánica hasta ciencia médica, gemología, escultura, iconografía, gramática, perfumes y erotismo. Varahamhira es autor de tratados sobre lo que quieren decir los distintos movimientos de pájaros y animales, los presagios del agua, los augurios climáticos. Se trata de una lectura fabulosa en el pleno sentido del término. Independientemente de que las correlaciones sean o no válidas, sorprende la capacidad de observación de los más ínfimos detalles. Veamos algunos ejemplos:

la aparición de la belleza y la imaginación en nuestro entorno es augurio de una vida digna

De lluvia: —La lluvia inmediata se indica cuando los gatos rascan con vehemencia el suelo, se acumula la herrumbre en las vasijas de bronce —con olor de carne seca o pescado— y los niños construyen puentes en los senderos. —Otras indicaciones de lluvia: las hormigas cambian sus huevos sin problema, las serpientes copulan, las víboras descienden de los árboles y las vacas saltan. —Si los camaleones colocados en lo alto de los árboles fijan su mirada en el firmamento y las vacas o toros miran hacia el sol habrá una lluvia de gran duración. —Si el sol resplandece con rayos quemantes en un cielo sin nubes y el cielo nocturno, con estrellas brillantes, se ve que florece como un lago salpicado con brotes de lilas, habrá lluvia abundante.

hacia el mar blanco en la bodega carlos antonio de la sierra

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alcolm Lowry nació en 1909 en Cheshire y murió en 1957 en Ripe. Su muerte, como la de muchos alcohólicos, fue epifánica: ahogado en su propio vómito. Años antes del mayor momento de revelación para un ser humano (también conocido como muerte), Lowry escribió su epitafio: “Malcolm Lowry/ Late of the Bowery/ His prose was flowery/ And often glowery/ He lived, nightly, and drank, daily/ And die playing the ukulele”(1). Como sucede con los epitafios que uno escribe para sí mismo, nunca lo pusieron en la lápida de su tumba en Sussex. Lo más divertido de la inscripción, sin embargo, es que haya muerto tocando el ukulele, un instrumento ¡hawaiano! que evoca nostalgia y felicidad. Concluimos, pues, que Lowry sabía que moriría feliz, aun cuando haya sido broncoaspirando su bolo alimenticio. Este año se cumplen cien años de su nacimiento y sus incondicionales están de plácemes. Porque hay que decirlo: Malcolm Lowry tiene más fans que lectores. Bajo el volcán es la única obra que escribió Lowry (Ultramarine es un maquinazo de juventud y todo lo demás son apuntes de cuaderno) y es, quizás con El Quijote y En busca del tiempo perdido, la obra más aludida y menos leída. Su halo mítico, en ese sentido, tiene que ver más con la relación que se ha hecho entre el protagonista Geoffrey Firmin y el propio Lowry que con la trascendencia literaria de su novela. Existen, por ejemplo, numerosas páginas en internet sobre él. En la mayoría se le venera como a un dios pagano y en muchos casos,

Desgracia: —Se dice que un rey morirá cuando los puntos cardinales están cubiertos con polvo que semeja la masa de una oquedad oscura y hace que las montañas, ciudades y árboles sean indistinguibles. —Si surge humo sin fuego y el polvo y la oscuridad se esparcen durante el día podría haber un peligro sin precedentes. De igual forma, la desaparición de las estrellas por la noche así como la imposibilidad de mirarlas durante el día, tiene un efecto muy dañino. Abundancia: El crecimiento abundante de flores y frutas en los árboles indica la excelencia de las cosechas. Se puede inferir la felicidad de la humanidad a través de los mangos. Fortuna: —Una tortuga que tiene el color del cristal o de la plata, marcada con líneas azules, con un cuerpo con la forma de una vasija hermosa o una tortuga con cuerpo rojo, adornada con manchas que parecen semillas de mostaza blancas, otorga a quien la tiene en casa el dominio sobre todos los monarcas.

En el texto se acota que la actual tradición de tener en casa pescaditos multicolores y tortugas en cajas de cristal —acuarios— es un vestigio de una antigua costumbre de los reyes. Lo que queda claro es que la aparición de la belleza y la imaginación en nuestro entorno es augurio de una vida digna. Esa es una de las tareas de los hacedores de suplementos culturales. ¡En buena hora!

veladamente, se sugiere una suerte de religión lowryana. Lo curioso de estos sitios es que normalmente se hace alusión a su vida y no tanto a su novela fundacional. Por ello Cuernavaca, Quauhnáhuac, se ha convertido en un lugar mítico para los amantes de Lowry: varias veces al año se hacen tours a la “Ciudad de la eterna primavera” para recorrer cada uno de los lugares que aparecen en la novela. Los oriundos tampoco pierden la oportunidad de atraer el turismo y, entre otras rusticidades, han hecho de la torre de M. Laruelle un hotel y se han abierto numerosos bares y cantinas llamados El farolito. Además, para agregarle el condimento comercial, se filmó hace algunos años la adaptación cinematográfica de El volcán. Es cierto, las ciudades literarias se conocen porque pertenecen a textos memorables y siempre existirá un dejo de nostalgia por conocerla tal como es. Las decepciones, también, son constantes. En 1998 publiqué un librito titulado Bajo el volcán y el otro Lowry. En él, sin mayores pretensiones, comentaba el contraste de algunos aspectos de las culturas que se cruzaban en la novela: la inglesa y la mexicana. La tesis principal era, siguiendo al reconocido teórico sobre cultura e imperialismo, Edward Said, que el Cónsul era un hombre “neutro pero diferente”. Bastó la publicación del libro para que de muchas partes del mundo me escribieran por correo electrónico. En principio pensé que se trataría de iniciar una discusión propositiva y enriquecedora sobre la novela; pero no fue así: la mayoría de mensajes era para que les hablara de Cuernavaca o para que les sirviera de guía de turistas en su próximo viaje a Quauhnáhuac y los llevara a los lugares que aparecían en la novela. Naturalmente nunca respondí. Hay varios puntos que se pueden comentar sobre los fans de Lowry. Soy de Cuernavaca y me ha tocado conocer a una secta de adoradores lowryanos. Lo curioso es que lo ensalzan por su alcoholismo o porque llevó una vida trágica. Pero con ninguno de ellos he podido hablar seriamente sobre El volcán, a mi modo de ver, una de las cinco novelas nodales del siglo XX. Entonces

editores

edilberto aldán / joel grijalva

consejo

beto buzali / alberto chimal / luis cortés / juan carlos gonzález rod jm / paloma mora / josé ricardo pérez ávila / jorge terrones gustavo vázquez lozano suplementoguardagujas@gmail.com

Elaborado por Servicios Editoriales de Aguascalientes S. de R.L. de C.V. para La Jornada Aguascalientes. No se responde por originales no solicitados.


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hacia el mar... se organizan coloquios dudosos, se hacen videos y largometrajes sobre Lowry, se pasa Las manos de Orlac (película que se proyecta el día de la muerte del Cónsul) y, los más fundamentalistas, realizan procesiones a su tumba en Ripe. Un día me platicaron uno de esos viajes. Iba más o menos así: “Llegué a la tumba del maestro. Le había llevado un mezcal, un anís del Mono y unos Alas. Saqué todo y lo puse sobre la sepultura. Estaba ahí, había llevado las cosas para el ritual, pero ya no supe qué hacer. Pero en un momento de iluminación, abrí la botella de mezcal, le eché la mitad a su tumba y me puse a beber el resto. Acto seguido, yo que no fumo, prendí dos cigarros: uno lo puse encima de la lápida y el otro me lo fumé yo. Nadie entendía lo que hacía hasta que una muchacha inglesa me dijo ‘¡Pero si es él el que está fumando!’. Así es, asentí: él está fumando”. Más allá de que la antes transcrita confesión pueda engrosar la Historia Universal de la Estulticia, se infiere que la veneración hacía Lowry por cierto grupúsculo es semejante a la que se le tiene al Santo Niño de Atocha. Y ésa es una de tantas que me ha tocado, en contra de mi voluntad, escuchar. Durante 15 años he analizado Bajo el volcán y aún es una novela que me sugiere un sinnúmero de enigmas. Algo, no obstante, que me queda clarísimo, es que Lowry jamás habría sido mi amigo. ¡Por Dios, si era un vulgar borracho! Para muestra, algunos botones: Valentín López, excronista Cuernavaca que murió hace un par de años, conoció a Lowry. Se acordaba de él porque era el gringo ebrio que les pateaba las canicas a los niños. Por su parte, Raúl Ortiz y Ortiz, traductor de El volcán al español (una de las mayores

norma en un cine, junto a su tía grace óscar luviano

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l viajero del tiempo entra en el cine californiano donde sabe que la encontrará, pues el momento está diseñado de esa manera y no de otra. Lleva bajo el brazo la carpeta con los recortes y las fotocopias. No ha dejado nada fuera: el ir y volver a hogares de acogida, el ataque del padrastro, el del hijo de la tía Olive, la crueldad que va a encontrar en todos los espejos, el dramaturgo que la tomara como a un trofeo, su creencia en el amor del presidente mesiánico, el patético happy birthday cantado bajo la spotlight dura como un haz extraterrestre; la que creyó su gran película y cuya única escena recordada será la sesión de raquetabola, sus tetas vibrando en close up como una gelatina obscena bajo el suéter blanco; el insomnio, los frascos de pastillas, el teléfono que apretará entre las manos cuando la policía entre en la habitación... Todo en orden cronológico, con numerosas fotos para que la niña de nueve años se reconozca. El viajero del tiempo la encuentra como está escrito, en la primera fila, sentada junto a su tía Grace. Norma Jeane se hunde en la butaca como si la luz del proyector, gris y revuelta de polvo, tuviera un peso terrible. Sin embargo, sonríe. Aún viéndola de espaldas, sentado en la segunda fila, justo detrás de ella, el viajero del tiempo sabe que Norma Jeane sonríe cegada por el polvo, por Hollywood, por Clark Gable. Y no, se dice, y le dice en silencio (como le ha dicho miles de veces a sus fotos): Tu padre no es Clark Gable, no importa cuántas veces lo repitas a los niños de la escuela, a las niñas que se ensañan con tu ropa barata; y esta mujer amorosa que te ha traído para que te deleites con tu padre imaginario y con el Sueño de la Pantalla, Norma Jeane, va a abandonarte en unas semanas; te mandará a un orfanato cuando se case con el hombre que abusará por primera vez de ti.

traducciones que se hayan hecho a nuestro idioma), no conoció a Lowry pero fue muy amigo de Margerie, la segunda esposa del escritor. Raúl me platicaba que odiaba que Margerie viniera a México y se quedara en su casa. Las razones eran obvias: la esposa de Lowry era también dipsómana; desde las doce del día que se despertaba empezaba a beber y no paraba hasta la medianoche. Raúl, por cortesía, la acompañaba en la medida de lo posible, pero oraba todos los días por que se fuera cuanto antes. En realidad no es algo que deba extrañarnos: un alcohólico sólo puede ser soportado por otro. Ésa fue la razón por la que la Jan Gabrial abandonó a Lowry durante su primer viaje a México, temporada que le sirvió al inglés de inspiración para escribir su novela (2). Malcolm Lowry cumple cien años de haber nacido. La mejor manera de honrar su memoria es leyéndolo, no vanagloriando una vida trágica que a nadie le hubiera gustado vivir (a muy pocos les gustaría morir a los 47 años). La necesidad enardecida, aunque intrascendente, de compararlo con el Cónsul Geoffrey Firmin, ha hecho que se invisibilicen muchos puntos de su novela fundamental que todavía están por descubrirse o discutirse. De seguir siendo así, tengo la impresión de que Lowry, El volcán y su bienandanza, navegarán eternamente Hacia el mar blanco en la bodega, esa novela que el gran beodo de Cheshire jamás escribió. (1) La traducción sería más o menos así: “Malcolm Lowry/ difunto del Bowery/ su prosa fue f lorida/ y a menudo airada/ vivió noche a noche y bebió día a día/ y murió tocando el ukulele”. (2) Hasta dónde llegará el desconocimiento sobre Lowry que Harold Bloom en El canon occidental, uno de los libros más polémicos de la literatura reciente, dice que Lowry es canadiense.

En la pantalla, el periodista Clarke Gable, el bigote tan lustroso como el que Norma Jeane jura por todos los ángeles que lleva su padre, se ofrece a llevar a la heredera Claudette Colbert en busca del esposo que su intolerante padre ha enviado a un paradero desconocido. En su butaca, Norma Jeane se permite inclinarse y apoyar el rostro en las manos: sabe, como sabemos todos, que Gable y Colbert van a enamorarse, a pesar del juramento, y que el camino va a conducirles puntualmente al uno en los brazos del otro. Lo sabe, pero la película no tendría sentido si no sufriera un poco por ellos. Hollywood ya había reducido al futuro, desde ese entonces, a un páramo sin sobresaltos, a una mansión con fotogramas luminosos por paredes, con pisos y techos de retacería de alfombra roja. Y el viajero del tiempo está aquí para devolver ese tiempo sin dolor a la única mujer que ha amado con piedad y con un deseo arrasado por la inocencia. Su plan es sencillo e invisible: va a colocar el dossier en la butaca vacía al lado de Norma Jeane, sin que la tía Grace se percate. El cataclismo sobrevendrá después, tal y como el viajero del tiempo ha descrito para sí en pizarrones llenos de largas fórmulas y tortuosas ecuaciones, en el piso con pentagramas trazados con sangre de palomas; con infinitos mapas de flujo que revelaron grietas en el continúo del espacio-tiempo. Y esto es lo que decían sus cálculos: Norma Jeane levantará la carpeta de sobre la butaca, cuando las luces enciendan y la tía Grace se tome un minuto en el tocador. Va a reconocer su rostro en los diarios y en los carteles, en las notas amarillistas y en la autopsia, como quien se mira en un espejo dentado; va a conocer en detalle, con maravilla y horror, el relato que no estará dispuesta a ejecutar por segunda vez. ¿Vamos?, Gable abre la portezuela del taxi y Colbert duda un momento, cuando el viajero del tiempo se inclina con la carpeta en la mano por encima de la butaca vacía junto a Norma Jeane. No la ha posado aún cuando la niña de nueve años le descubre. El viajero se congela, aterrado, con la carpeta hinchada de futuro entre los dedos tiritantes. Pero no: la niña hace una

Malcolm Lowry cumple cien años de haber nacido. La mejor manera de honrar su memoria es leyéndolo.


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norma en un cine... pregunta en la penumbra. El viajero sigue con la mirada el dedo infantil (la mano amada, la mano perfilada en fotos amarillentas y películas rayadas, la manita como de luz esculpida). En la pantalla, Gable y Colbert se miran profundamente en el asiento trasero del taxi. Una mirada que lo dice todo, pero no tan claro, así que Norma Jeane pregunta de nuevo, llena de esperanza: Van a besarse, ¿verdad? Y el viajero del tiempo cree ver lo que no había visto, o entiende lo que había visto siempre en el rostro de Norma Jeane (incluso en sus fotos desnuda sobre la espantosa alfombra rosa chillón de Playboy): una suplica no formulada, pero que siempre estuvo ahí, en el fondo del cuerpo nunca tocado. Eso que a pesar de todo el amor del viajero del tiempo, Norma Jeane siempre se negó a entregarle, muerta y presa en fotogramas, carteles y fotos mal pixeladas. El secreto que yacía dentro de ella misma: Do I look happy? Y descubrirlo en la mirada indefensa de esa niña, en esos ojos con un destello aceitunado que ni el dolor ni el odio a sí misma van a destruir, hace que el viajero del tiempo se vea a sí mismo renunciando a masturbarse una vez más con la película porno apócrifa; repitiendo en voz baja “sólo una gota de Channel” cuando entró a una boutique para acariciar el vestido aterciopelado, idéntico al de la coreografía de los diamantes; rebobinando el vídeo en la parte de la caminata hacia las cataratas del Niágara,

mundo narrado Sería aberrante pensar que la mezcla de determinadas sustancias químicas, en una cantidad determinada, produciría siempre al Quijote

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adán brand

reo (como Barthes) que todo es susceptible de ser narrado; que todo, bien visto, es un entramado que se teje y desteje de manera infinita; creo también que la naturaleza de nuestra especie, nuestra esencia sociable y nuestras estructuras mentales, la complejidad que nos teje y teje a nuestro mundo puede reducirse, como lo hizo Propp con un centenar de cuentos, o como lo hizo Greimas abarcando a toda narración, a un número limitado de funciones, y a una sola ecuación con sus elementos constantes y variables. Desde distintos enfoques biológico-mentalistas, Chomsky, Jackendoff y una serie de neurólogos (desde Wernicke hasta Geschwind) han dirigido su pensamiento hacia algo más o menos similar: lo que piensa el hombre, sus dudas, su felicidad, sus decisiones, sus enunciados se reducen a una serie de estructuras y de disparos eléctrico-químicos sucedidos en el interior del cerebro. Filósofos que se interesaron en la lengua y la sociedad, como Foucault, Bordieu y Fairclough, ajustaron la mirilla de manera similar, en cuanto al enfoque reduccionista: todos los discursos que produce el hombre (y todo espacio social, toda cosa, es susceptible de ser visto como un ente discursivo) se reducen a una cuestión de poder; y aquí vuelvo al esquema narrativo de Greimas: la manipulación es el poder de otro ejercido en mí; la competencia la adquisición de un poder; la actuación el ejercicio personal del poder; y la sanción un nuevo ejercicio de poder de otro que recae sobre mí. Todas las sociedades -como todos los hombres si se busca punto de comparación- cuentan con un esqueleto equivalente. Los sentimientos, pensamientos y palabras son vistos como un cúmulo de destellos dentro del cerebro; las relaciones, instituciones, gobiernos, asociaciones y toda relación social, como un performan-

para contemplarla una vez más, majestuosa e invencible como un diamante de carne. El viajero del tiempo sonríe a Norma Jeane, recordándola derrotada en el porvenir, sin poder precisar el número de veces que tras cerrar la puerta, vencido, posó su mano en esa mejilla de pureza lunar, reproducida en blanco y negro en un poster que nunca se doblegó a la humedad que hinchaba la pared. Claro que van a besarse, le dice, y la niña sonríe timidamente. ¿Y sabes porqué lo sé? Agita en negación su melenira rizada, esa que nadie comprende cómo logró convertir en una cascada de luz sin rastro de polvo. Sé que se van a besar porque vengo del futuro. Norma Jeane tuerce la boca, se golpea las rodillas, y ríe hasta que su tía le pide silencio. El viajero del tiempo se disculpa con una inclinación de sombrero, y retrocede a su lugar. Entonces, sin mayor ceremonía, Norma Jeane devuelve mirada y asombro al bigote de su padre, mientras el viajero del tiempo se guarda la carpeta bajo el brazo. No va a cometer ese crimen. ¿Qué iba a ser de los dos sin la espantosa, la terrible soledad que los aguarda? La observo en silencio. Su butaca crujía cada vez que saltaba, conmovida. Cuando Gable y Colbert finalmente se besan con una multitud neoyorquina por testigos, la tia Grace no tiene corazón para acallar sus grititos de dicha. El viajero del tiempo sale antes de que las luces enciendan. Sus suelas chasquean en los pasillos pegajosos de cerveza de raíz. Afuera del cine es de noche, pero las farolas y la luna llena carecen de polvo y de peso.

ce cuyo fin es la adquisición de poder, para alcanzar un objeto de deseo. No creo exclusivamente en lo anterior; hacerlo me llevaría a una pobreza imaginativa y espiritual pasmosa. Respeto a quienes se han encerrado en un cuadrado estructural, en un contadísimo número de neurotransmisores trabajando mecánicamente en una asociación estímulo-respuesta; mas siento que se han constreñido tanto que han tirado por la borda, como variables sin importancia, aquellas cosas que recubren al esqueleto que estudian: lo nutritivo, distinto, particular; lo que hace a cada ser y a cada relación social única; lo que construye y renueva al mundo; lo que hace a la literatura literatura y no una simple lista de funciones; lo que hace a la vida de cada ser humano una vida distinta de la de todos los demás. Sería aberrante pensar que la mezcla de determinadas sustancias químicas, en una cantidad determinada, produciría siempre al Quijote; absurdo también decir que esta novela sea lo mismo que otra digna del basurero, sólo porque en ambas es aplicable la misma fórmula narratológica. Tampoco es posible caer en el extremo contrario: remitirnos a una visión puramente experiencial; decir que todo es peculiar y que, además, cada momento se renueva; que para cada quien emerge un mundo exclusivo completamente distinto al de los demás, y distinto al mundo propio que emergió ante uno mismo ayer o anteayer. Pensar de esa forma imposibilitaría nuestra labor clasificatoria, anularía nuestra capacidad de nombrar y, por lo mismo, de poner en común, de comunicarnos. La virtud del lector está en el punto medio, en un híbrido que comprende a la estructura en la experiencia, y viceversa. No podemos negar que compartimos códigos y estructuras base, ni ignorar la individualidad y la capacidad de crear e interpretar a partir de ellos. La labor del crítico, de arte sobretodo, debe situarse en este punto medio entre lo empírico y lo imaginativo; entre constantes y variables, para ocuparse desde ahí de las manifestaciones humanas y distinguir en ellas lo valioso de lo desechable.

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minerva reynosa

atardecer en los suburbios

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n la segunda planta gran desorden arriba de la cama con mi ex novio a mi lado sin poder yo disfrutar yo pienso en ti como la última como al final con el principio presente de un tiempo juntos yo pienso lloro sobre el suelo en la cocina dulce reunión agua adolescente jamaica españa cómo estaríamos ahora nos gustaría el sillón los labios quién la artitis y yo pienso desorden bajo la panza el futuro la lluvia veraniega el reflejo del calor en el cielo los ojos ovíparos tuyos el marrón yo lloro bajo las aves chillando alaridos de ida sin dejar pedir el hambre la estela del cuerpo que emite fibra de otro cuerpo la intención la homilía yo pienso acostada víctimas plásticos a lado de mi ex novio lago zen sin poder yo disfrutar el arma la cabeza el amante no podemos separarnos tú la escritura yo tirada en el suelo en la cocina la dermis el frío love mark yo transcorazonada mi teta fría sin tu mano o seno la potencia de tu céntrica jamaica españa cómo estaríamos ahora y yo pienso en ti saliendo del amor ilesos como la última vez juntos

el paciente cero rod jm

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ara la industria pornográfica norteamericana 1998 fue un año terrible. En los primeros meses, cinco pornstars dieron positivo en la prueba del VIH. Hasta ese momento sólo se habían dado casos aislados, todos relacionados con las drogas intravenosas y la prostitución masculina. La prueba de ELISA que se exigía a los actores renovar cada 30 días aseguraba un cierto control, y aunque existía el caso de John Buttman Staglianno que había dado positivo en 1997, su infección había tenido origen durante una filmación con un travesti en Brasil, lugar legendario en el mundo del porno por los bajos costos, la mano de obra disponible, y su inexistente control sanitario. Esto era importante, que el contagio se haya dado fuera de los Estados Unidos y durante una filmación gay, fue algo que se difundió constantemente, había que dejarlo bien claro ante la opinión pública. Tricia Deveraux, joven pornstar en ascenso, dio positivo a principios de febrero. Inmediatamente, la Adult Industry Medical

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n la segunda planta dentro la cama el problema con mi ex novio fabulosos músculos a mi lado yo pienso en ti sin romance con el presente yo pienso después de haberme venido en él sin erotismo yo lloro mi voz yo pienso ruego me arrodillo para besar la carne él como dios esperando qué convicciones ahora nos gustaría el sillón los labios el hambre entonces nosotros amantes otros a escondidas dos amantes hacia la plancha de ejercicios el sudor ni sopor ni grito tesituras periferias corporales yo lloro queloide yo pienso acostada antes de venirte y mis labios querido mío las cenizas incinérame soy un contenedor debajo tuyo sin romance sin amar la diferencia yo arrodillada bajo nuestra ahora familiar carne de tu deforme pene carne de mi roto cuello en jamaica españa yo anónima lado de mi ex novio fabulosos músculos sin poder yo disfrutar orgasmos de intrafamiliar carne yo tirada yo distante en el dolor de mi roto cuello roto rostro de tanto no verte

Healthcare Foundation (AIM), publicó una quarentine list de los actores que habían tenido relaciones con Deveraux desde su último examen negativo, en diciembre del 97, y de las actrices que a su vez se hubiesen acostado con ellos. Todo “Pornvalley” entró en cuarentena. A Tricia siguieron Brooke Ashley, Caroline, y Kimberly Jade. Todas ellas tenían algo más en común: habían trabajado en los últimos tres meses con el veterano Marc Wallice. Los rumores sobre Marc Wallice venían de por lo menos dos años atrás. Había comenzado su carrera en 1981, y aunque siempre aceptó que su primera película fue gay, también siempre añadió que era la única de ese tipo que había filmado. Los rumores dicen que hizo varias más para productoras independientes. Otra cosa que Wallice acepta es que fue adicto a las drogas intravenosas hasta 1996, año en que consiguió dejarlas y someterse a rehabilitación; los rumores confirman lo que Wallice dice, pero añaden algo más: durante sus primeros años en el porno Marc se dedicaba también a la prostitución callejera. El dato duro dice que durante una filmación en 1996, la compañía VCA detectó que el actor había alterado la fecha de su prueba de salud. Wallice se defendió diciendo que su prueba tenía sólo un día de retraso y que por eso se le había hecho fácil alterarla. El asunto no pasó a más, después de todo Marc era un veterano y ¿qué compañía no aceptaba una prueba con hasta cinco días de retraso? Sharon Mitchell, directora de la AIM, ex actriz porno y amiga de Wallice desde principios de los 80 debió haber sospechado algo. ¿Hace cuanto no te haces la prueba? Le preguntó Mitchell durante una reunión delante de otras personalidades de Pornvalley. El actor dijo que cada mes cumplía el requisito, era sólo que prefería ir a una clínica en San Fernando Road, cuyo precio por la prueba era de cinco dólares, contra los 195 que cobraba AIM. Sharon aceptó aquello sin cuestionar, no sólo porque Marc era su amigo,

La furia de todo Pornvalley se volcó contra el veterano, cuya primera reacción fue tomar sus ahorros, comprar una buena cantidad de cocaína y encerrarse en un hotel


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el paciente... sino porque durante su juventud fueron compañeros de aguja. Sin embargo meses más tarde, tras la presión de amigos y productores, Wallice aceptó hacerse una prueba PCR/DNA en las instalaciones de la AIM. Marc Wallice dio positivo el 30 de abril. Su prueba mostraba una carga viral que de acuerdo a las interpretaciones de los médicos, indicaba que portaba el virus desde por lo menos un año. La furia de todo Pornvalley se volcó contra el veterano, cuya primera reacción fue tomar sus ahorros, comprar una buena cantidad de cocaína y encerrarse en un hotel a fumársela. Después de esos días de desesperación, y apenas recuperado, Marc Wallice quiso acercarse a algunos medios para explicar su versión, en la que si bien aceptó encontrarse enfermo, dijo también que era falso que hubiera sido él quien infectó a las cuatro actrices. Kimberly Jade, por ejemplo, antes de dar positivo había filmado la película 50-man anal gangbang en la que recibió a 50 hombres —entre ellos Wallice— por la puerta trasera, la mayoría sin preservativo. ¿Cómo estaban tan seguros de que él era el paciente cero? Preguntaba el actor, asumiéndose chivo expiatorio, cualquiera de las actrices

la filosofía de mi abuela óscar de la borbolla la teoría económica metida en las relaciones humanas provoca trágicas deformaciones

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ay una teoría económica que explica el valor de acuerdo con la escasez de la materia prima y con la dificultad que supone trabajarla; los diamantes son el mejor ejemplo para ilustrar esta tesis, pues, en efecto, como son raros es preciso cavar mucho y luego, siendo tan duros, resulta muy difícil facetarlos. Estas condiciones, entre otras, justifican su elevado precio, no obstante que se trata de piedras inútiles o con pocos usos más allá de su función ornamental, casi podría decirse que no sirven para nada, salvo, claro, para subrayar la vanidad. Esta idea del valor está presente en las relaciones humanas y provoca graves distorsiones. Es tan frecuente que aparece, incluso, en un dicho popular que suelen decir las abuelas: “Niña, date a desear”. El consejo no es falto de verdad ni de buena intención y, ciertamente, es útil no sólo para las niñas, sino que también para los niños, los adultos, los viejos, los vendedores, los artistas, los políticos y, en general, para quien sea. Detengámonos un momento a reflexionar en lo que implica que la gente conceda valor a lo difícil y, en consecuencia, en el hecho de que una persona que esté a la mano, o ande de ofrecida, se deprecie. ¿Qué implica? ¿Por qué el individuo que no se “pone sus moños” –otra frase de las abuelas– o cuyos servicios o favores son fáciles de obtener vale tan poco? ¿Será que no vale en sí mismo?, ¿no podría ser el caso de que valiera más… precisamente por su disponibilidad? Hay una pregunta que resume estas dudas: ¿por qué la gente valora lo difícil? Oigamos lo que responde la misma gente: “Lo difícil no es para cualquiera”, dicen, o sea que la consecución de lo difícil singulariza: somos como cualquiera hasta que vencemos la dificultad, hasta que adquirimos lo difícil y, entonces, por esa posesión dejamos de ser como cualquiera. En otras palabras: valoro lo difícil porque me siento un cualquiera, un don nadie y creo que al conquistar lo difícil me vuelvo alguien. La idea clave es que nos consideramos tan poca cosa que si algo nos resulta fácil es porque está a nuestra altura o, incluso, porque vale menos que nosotros.

pudo haberlo infectado a él. Por cierto, en el último examen negativo de Wallice, con fecha de marzo de 1998, la edad que aparecía registrada en el formato era 49 años, diez más de los que en realidad tenía. A Marc Wallice se lo tragó el anonimato, el veto impuesto por la industria implicaba que no pudiese volver a trabajar ni siquiera como intendente, sin embargo los rumores dicen que continua en activo, trabajando bajo seudónimo en edición, guiones, e incluso como director, en la compañía de su incondicional amigo y también ex actor porno TT Boy. Pornvalley, tras haber encontrado a su paciente cero, se recuperó y volvió al trabajo. El pasado bisexual de Wallice, y su historial de drogadicto, demostraban lo que la industria del entretenimiento para adultos tanto promovía: contrario a la creencia popular, la gente dentro del porno está obligada a ser mucho más sana que la gente de afuera, su control sanitario es eficiente, pero sobretodo: el VIH no es una enfermedad heterosexual. Y si acaso se llega a filtrar es culpa de drogadictos y hombres bisexuales. Así Pornvalley demostraba a la opinión pública su poder y organización para conjurar el peligro, justificaba la falta de condones en sus películas (uno de sus principales atractivos de mercado), pero sobre todo conseguía seguir operando. Esto último no es cualquier cosa, un negocio que genera el triple de utilidades que Hollywood bien merece ser llamado industria, las bajas en sus filas siempre encontrarán reemplazo.

Llevemos esta idea a la relación humana donde peores estragos hace: la amorosa, y planteemos algunos posibles modelos lógicos: 1) Yo, una persona que no vale nada, alcanzo sin dificultad el amor de una persona, luego entonces ésta no vale nada. 2) Yo, una persona que no vale nada, logro sólo tras de muchas dificultades el amor de alguien, luego entonces ese alguien vale mucho; y 3) Yo, una persona que vale mucho, consigo sin dificultad el amor de una persona, luego entonces ésta vale tanto como yo: mucho. ¿Qué pasa en el esquema 1? Es el modelo típico en el que un hombre que se siente un don nadie ningunea a una mujer, precisamente, porque ella está a su altura, la alcanza: ella puede ser o no una mujer valiosa en sí misma. Supongamos que es inteligente, comprensiva, cariñosa y hasta bella; sin embargo, este hombre no juzga los que ella pueda ser, sino que le asigna un valor de acuerdo con la dificultad que le representó: para él, ella no vale nada simplemente por fácil. Este hombre piensa: Si conmigo (un cualquiera) fue fácil, será fácil con otro cualquiera: es una cualquiera. ¿Qué pasa en el esquema 2? También es un modelo típico: el individuo se siente un don nadie y, por ello, solo “vale la pena” lo que no está a su alcance: mientras más difícil, más valiosa. En sí misma ella puede no valer nada: imaginemos que es tonta, incomprensiva, distante y encima fea, sin embargo, y es el caso típico en México, el don nadie pensará que ella vale la pena, porque no la juzga por lo que es, sino por las dificultades que tuvo que vencer. ¿Qué pasa con el esquema 3? Este es un esquema que me atrevería a llamar hipotético, pues son muy pocos los hombres o las mujeres que en el fondo se sienten valiosos; hay muchos presumidos, muchos déspotas, muchos engreídos, pero no que sientan que realmente valen. Pero imaginemos la conducta del sujeto hipotético de este modelo: la persona segura de su valer no necesariamente despreciará a quien tenga para con él una actitud expedita, pues al no sentirse un cualquiera no desprecia lo que está a su alcance, a su altura. Para saber si vale tendrá que observar lo que el otro es en sí mismo y no lo que el otro parece valer por su dificultad u obsequiosidad. En conclusión, la teoría económica metida en las relaciones humanas provoca trágicas deformaciones, pues induce a juzgar a las personas al margen de los atributos que poseen y a estimarlas solo por su capacidad para venderse. Así, aunque sea verdadero y bien intencionado el consejo de las abuelas, hace que el amor se vuelva un asunto de vendedores.

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dudas de pesadilla

cuadros de una pesadilla

ana maría shua

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upongamos que esos tres pares de pies que ve usted en el umbral, cuidadosamente ordenados de mayor a menor, no se continúan, más allá de los tobillos, en el resto de las personas correspondientes. Supongamos que podría haberlos puesto allí la policía, después de investigar el crimen, o bien el asesino mismo. Supongamos que los pies pertenecen a un padre, una madre y un niño, que están impecablemente limpios y no sangran. Supongamos que usted necesita, en forma imprescindible y perentoria, pasar de la cocina al patio de su abuela, pero los pies se interponen en su camino y saltar por encima de ellos le causa una desoladora repugnancia. Supongamos que a continuación se encuentra usted en el patio de la casa de su abuela, sin saber cómo llegó hasta allí, pero por suerte los seis pies han quedado del otro lado, ahora puede ver con mucho más detalle los dedos. Supongamos que en ese patio, de baldosas negras y blancas muy gastadas, se encuentra usted con su padre, que lo abraza con cálido afecto. Supongamos que su padre murió a causa de una embolia pulmonar y que a usted le dijeron que sólo si hubiera estado en el quirófano habrían podido salvarlo, abriéndolo de inmediato para operar el coágulo. Supongamos, entonces que, después de la alegría inicial, usted comienza a desconfiar y busca en el pecho de su padre la cicatriz que esa operación debería haber dejado. Supongamos que la cicatriz no está y que por ese dato usted se da cuenta de que está frente a un impostor que tiene el cuerpo, la voz y la memoria de su padre pero no es exactamente su padre. Supongamos que a pesar de todo, usted decide disimular esa certeza para no apenar a su madre. Aunque todas esas suposiciones fueran ciertas, ¿cómo podría usted estar seguro de que se trata sólo de una pesadilla?

capicúa marcial fernández

S

ufría pesadillas recurrentes: con el diablo, con los hombres, con las mujeres. Probé el opio y las noches se volvieron serenas, dulces, magníficas. Ahora, las mujeres, los hombres y el diablo se me presentan de día.

adriana sing

Ll

ueve. Mis yemas ensayan la caligrafía del amor. Esta es la ventana de mi memoria. Mi mano abierta definiendo el espacio. Mi frente instalada sobre el frío de la superficie sólida. Líquida, en realidad. Luego mis labios. El calor de mi cuerpo extendiéndose en una delgada película. La materialización del deseo. Llueve. Mi lengua recorre tu nombre. Juego al cíclope como aquella tarde en que aprendí a besar dándole la bienvenida a la lengua de Claudia mientras mi mano, ansiosa, arrugaba la falda a cuadros de mi uniforme del colegio. -Listo. Ya puedes besar a un chico, anunció justo antes de que la Madre Lety entrara a buscarnos para unirnos al ensayo de la pastorela en donde hacía de Vírgen María.

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armando gonzález torres

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n paisaje donde los cadáveres amados reaparecen en forma de flores radiantes y frutos apetitosos. Un paisaje sin certezas, sin lenguaje, con un desconocido balance de ecos y silencios, con un equilibrio de colores del que no había noticia, marcado por un designio amorfo pero poderoso, con una profusión anárquica de árboles y animales sin nombre. Deshacerse de la conciencia en ese paisaje tupido y, sin embargo, saber exactamente a dónde conduce cada paso. Internarse en esa increible sobreabundancia de flora, bordear esas madrigueras llenas de criaturas desconocidas y caminar hasta donde ya no haya nada que ver. Y ¿por qué no? en vez de caminar, ascender, con esa forma incansable de escalar que tienen ciertas especies, y trepar, trepar hasta que los vientos se confundan con nubes, o con llamas. Encontrar entonces el verdadero paisaje: la vida que fluye como el arroyo, la desgracia que salta como un insecto, la muerte que se asoma como un pájaro en pos del gusano.

pesadilla santiago roncagliolo

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uando era niño tenía una pesadilla recurrente. Creo que es habitual en los chicos: soñaba que llegaba al colegio desnudo. Al principio, ni siquiera me daba cuenta, y nadie más parecía notarlo. Pero de repente, me miraba en un espejo y descubría que no llevaba ropa. Y al mismo tiempo lo descubría siempre el más pesado del colegio, el que se dedicaba a torturar a los chicos más frágiles, entre los que me contaba yo. El pesado me señalaba y se empezaba a carcajear, y entonces ya no importaba lo que yo hiciese o lo rápido que corriese, todo el colegio le seguía. A lo mejor no se daban cuenta de que yo estaba desnudo, pero cuando el pesado se reía, todo el mundo quería reírse con él. La pesadilla tenía diferentes finales según la ocasión. A veces yo conseguía huir. A veces me vengaba del pesado. Una vez apareció Pedro Picapiedra en la superficie de Saturno. Lo que nunca cambiaba era la sensación de alivio al despertar, seguida por el terror de que volvería al colegio y el pesado estaría ahí. Y esta vez no sería un sueño.

lluvia Llueve. Ahora tu nombre está tatuado en mi lengua. La mano libre descansa sobre el muslo. Reconoce el territorio. Tiembla y embiste. Otra película, más densa, cubre una promesa de platino con diamantes que me regalaste hace quince años. Esta vez mi nombre es el que resbala por los dedos hasta que la lengua purifica lo nombrado. El olfato desata los demonios de la memoria. Llueve. No hay más música que el sonido de la sangre agolpándose en las venas. La gota que estalla sobre el piso. La cabalgata del aire enrarecido llenando el tórax y los bronquios -gimnasia del corazón-. El deslizamiento táctil del navegante sobre el mapa. La geografía de tu rostro, el canto de tu mirada. Llueve. Mi vulva ensaya la sinfonía del amor. Esta es la ventana de mi memoria. Este tu nombre, amor.


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tripulación josé gordon / escritor y promotor cultural, es responsable de la serie imaginantes: www.imaginantes.tv carlos antonio de la sierra / narrador y ensayista, autor de Bajo el volcán y el otro Lowry. Su obra ha sido incluida en diversas antologías. santiago roncagliolo / escritor, Abril rojo lo convirtió en el ganador más joven del Premio Alfaguara de Novela. ana maría shua / escritora, Cazadores de letras reúne sus cuatro libros de minificción y Que tengas una vida interesante sus cuentos completos. óscar de la borbolla / filósofo y escritor; autor de La rebeldía de pensar, Las vocales malditas y Nada es para tanto, entre otros. rod jm / escritor, su libro Todo esto sucede bajo el agua obtuvo el Premio Nacional de Cuento Julio Torri armando gonzález torres / poeta y ensayista. Autor de los libros Las Guerras culturales de Octavio Paz, Que se mueran los intelectuales y Teoría de la afrenta. minerva reynosa / Poeta y ensayista. Premio de Poesía Carmen Alardín 2006, su blog: ladoncelladilatada.blogspot.com óscar luviano / guionista, editor y articulista, ha sido incluido en diversas antologías, su blog: dharmabumbs.blogspot.com adán brand / poeta y ensayista, su poemario Agua entre manos obtuvo el premio de poesía Desiderio Macías Silva de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. marcial fernández / narrador, editor y periodista. Director de la Editorial Ficticia y del portal ficticia.com, entre sus libros: Andy Watson, contador de historias y Balas de salva. josé ricardo pérez ávila / escritor, su libro La política del silencio fue publicado en la colección Primero libro, ICA 2007, es becario del FECA Aguascalientes. adriana sing / poeta, su blog es abluciones.blogspot.com

viñetas: norma delgado

zombies que no son zombies josé ricardo pérez ávila

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on el éxito obtenido por Slumdog Millonaire, el realizador Danny Boyle alcanza por fin uno de los objetivos deducibles en su carrera: tocar el corazoncito traicionero del mass media, explotando el rasgo caótico del mundo actual para desarrollar una fábula en términos no evasivos. Ya Trainspotting (1998), The Beach (2000) y Millions (2003) esbozaban esta ambición nada sencilla, pero son Sunshine (2007) y sobre todo, 28 days later (2002) los ejercicios de género claves que contribuyen al retrato de la actualidad y su problemática, por medio de una historia de tintes fantásticos. Resultó sintomática la reseña que acompañó 28. La revista Conozca Más, por ejemplo, le describió como un Resident Evil postapocalíptico de lograda fotografía. La presencia de una pandemia, donde los infectados se vuelven irracionales y violentos, no ayudó a evitar que el argumento de la película fuera rápidamente relacionado con la tradición norteaméricana del zombi, con la saga de Romero y finalmente con los subproductos de su plaza en el imaginario popular como el videojuego Biohazard. Debería bastar con señalizar los prominentes rasgos que diferencian a los “infectados” de 28 con el zombi promedio de la tradición posmoderna: el segundo se arrastra lastimosamente, el otro corre, uno mata porque sí y el otro es un canibal infantiloide, en fin; uno está muerto y el otro no, ¿qué logra entonces que la asociación perdure? Por una parte, el brochazo del juego nipón ya mencionado, que relaciona a zombi y enfermedad, por el otro, que la saga de Ro-

mero tiene también mucho de fábula. Pareciera entonces que 28 days later está destinado a interpretarse como un homenaje a las ficciones de serie B que enmarcan al zombi como una metáfora social, aplicable a muchos contextos urbanos de la actualidad. Sin que deje de ser cierto, la visión deja fuera lo que podría ser casi la mitad del árbol genealógico de la cinta. Para mirar aquellas ramas hay que volver a los primeros minutos de 28, cuando nos enteramos del nombre de la enfermedad que al parecer va a dar cuenta del mundo: Rage. Este dato lanzado al aire nos explica que el virus pandémico es una variante o mejora de la rabia. Si empleamos este dato suelto como un anzuelo, pescaremos una película setentera llamada Rabid, dirigida —qué curioso— por otro contador de historias extrañas: David Cronemberg. A propósito de fábula contemporánea, Norma Lazo considera que antes de director o escritor, Cronemberg es un ensayista, enfocado en aislar un evento de su realidad y retratarle en una historia que al menos en las primeras fases de su carrera, solía decantarse por el horror. En el caso de Rabid, el argumento no podría ser más peculiar: una rubia sufre un accidente en moto y es tratada con cirugía experimental, sólo para terminar siendo un vampiro que se alimenta por medio de un aguijón en la axila; sus víctimas, terminan contagiadas con una mutación de la rabia que es resistente a las vacunas y les convierte en extras de 28 days later, treinta años antes del rodaje. ¿Y si ésto es una fábula, dónde está la moraleja?, para Cronemberg, Rabid retrata el impacto del VIH sobre la población mundial, el peligroso mesmerismo de una atractiva rubia que si se acerca demasiado puede volverte un muerto viviente capaz de multiplicar tu estado; la rubia obtiene así una simbología útil hasta el día de hoy. En el caso de 28 days later, la moraleja puede inscribirse con algo de sarcasmo: “no te quedes en coma por más de dos semanas”, podría servir, al menos, como punto de partida.

agenda

ComiCon Tour 2010 Comics, Animación, Star Wars, Cosplay, Kareoke… si estas palabras no te hacen salivar y mirar de reojo hacia el armario en donde guardas tu disfraz de BattleStar Galactica, entonces este evento no es para ti. Sábado 1 y domingo 2 de agosto de 2009, Casino de la Feria, Aguascalientes. El gigante más hermoso. Teatro con la compañía El bigote de Chaplin. Dirección de Guadalupe Zaragoza. Sábado 1 a las 19 h y domingo 2 a las 20 h, Foro La Puga del Centro Cultural Los Arquitos. Obra no expuesta del maestro Benjamín Manzo. Galería Benjamín Manzo de la Casa de la Cultura de Aguascalientes, todo el mes. Tulse Luper VJ Performance Dentro del marco del Festival Internacional de Cine Expresión en Corto, Peter Greenaway mezcla en vivo, vía un plasma touchscreen, su espectáculo multimedia acompañado por la música de DJ Radar, sábado 1 de agosto, 23 h, Explanada de la Alhóndiga de Granaditas Guanajuato, Guanajuato. Metropolitan Opera: Live in HD Temporada de Verano La megapantalla del Auditorio Nacional reproduce las últimas puestas en escena de esta importante compañía de ópera: La Bohème, de Puccini (sábado 8 de agosto, 12 h) y Eugene Onegin de Tchaikovsky (sábado 22 de agosto, 12 h) son las obras que se podrán disfrutar, ahorrándose el vuelo a Nueva York. Materia y sentido: el arte mexicano en la mirada de Octavio Paz, exposición del Museo Nacional de Arte que se podrá visitar durante el mes de agosto, además cuenta con un sitio en internet: www.inah.gob.mx/octaviopaz, tres mil años de expresión artística de lo que actualmente es México, vistos mediante la óptica y sensibilidad del Premio Nobel de Literatura, muestra 12 de las 25 temáticas en las que se divide la exposición, una introducción y una liga para acceder a la página del Munal. Tamara de Lempicka, la exposición sobre este ícono del Art Decó se puede visitar en el Museo del Palacio de Bellas Artes hasta el 6 de septiembre, mientras que los sábados de agosto se puede asistir en este mismo recinto al Taller: moda inspirada en el arte de Tamara de Lempicka, donde podrás diseñar prendas en papel en tamaño real. Vanguardia estridentista. Soporte de la estética revolucionaria es una exposición en e Museo Diego Rivera de la Ciudad de México en la que se ofrece un recorrido sobre la labor que los actores de ese movimiento artístico desarollaron a lo largo de su existencia, se puede visitar a partir del 19 de agosto. Foro internacional de la Cineteca, entre el 20 y el 31 de agosto, lo más notable de la cinematografía mundial de visita en el Auditorio Dr. Pedro de Alba de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Remedios Varos y la literatura es una exposición que se inaugura el 25 de agosto en el Museo de Arte Moderno del DF, en la que se retoman las referencias literarias que la pintora “surrealista” usara como inspiración para su obra pictórica. BMW Art Cars Autos fabricados por BMW utilizados como lienzos por Frank Stella, Roy Lichtenstein, Andy Warhol y Robert Rauschenberg. Durante el mes de agosto. Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), Monterrey, NL. www.descargacultura.unam.mx es la dirección de la Universidad Nacional Autónoma de México en que se ofrece a los visitante la posibilidad de descargar lecturas, conferencias, música y teatro, entre otros productos culturales, el acceso es gratuito y entre los materiales que se pueden obtener está la grabación de algunos de los trabajos poéticos del maestro Alí Chumacero, así como los textos que el poeta Jaime Sabines leyó en la Sala Nezahualcóyotl el 25 de noviembre de 1997.


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