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El Ăşltimo libro


El último libro LUIS CAMNITZER

LOGOS


El último libro Luis Caminitzer Buenos Aires, lamarcaeditora, 2009 ISBN: xxx xxxx En coedición con: Aix-en-Provence, Vents d´ailleurs, ISBN: xxx xxxx xxxxx, yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy, ISBN: xxx xxxx xxxxx, yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy, ISBN: xxx xxxx © la marca editora, 2009 © de las obras, sus autores Diseño gráfico: Diego Díaz Varela Traducción al inglés: Ian Barnett Traducción al francés: xxxx Impreso y encuadernado en los Talleres Trama, Garro 3170, Ciudad Autónoma de Buenos Aire, a los 21 días del mes de marzo de 2009.

Distribuye:

w www.asuntoimpreso.com e www@asuntoimpreso.com t (54 11) 4383-6262 f (54 11) 4383-5152 d Pasaje Rivarola 169 (1015) Buenos Aires, Argentina Available through: DAP / Distributed Art Publisher 155 Sixth Avenue, 2nd Floor New York. NY 10013 USA Tel 1(212) 627-1999 Fax 1(212) 627-9484

Queda hecho el depósito que establece la ley 11.723 Impreso en la Argentina. Printed in Argentina.

No se permite la reproducción parcial o total de este libro, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier medio, sea éste mecánico, electrónico, por fotocopia, grabación u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright.


E

n abril de 2007 coincidí casualmente con Rosa Regás en Buenos Aires. Somos amigos de hace casi una década, hacía algunos años que no nos veíamos y la alegría fue grande. Rosa era entonces la Directora

de la Biblioteca Nacional de España. En esa capacidad y celebrando nuestro encuentro, me sugirió que pensara en un proyecto para exponer en la Biblioteca. Al par de días le envié la idea de “El último libro”. Rosa aprobó el proyecto pero algunos meses después se fue de la Biblioteca. Para entonces Ana Santos Aramburu, Directora de Cultura de la Biblioteca, ya estaba a cargo de la implementación de “El último libro” y contagió su entusiasmo a la nueva Directora de la Biblioteca, Milagros del Corral Beltrán. Es gracias al invalorable apoyo de todas ellas que fue posible realizar este proyecto. Las páginas de “El último libro” son el resultado de un llamado abierto de colaboraciones con el siguiente texto:

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“El último libro es un proyecto de recopilación de declararaciones tanto escritas como visuales en las cuales los autores que colaboran puedan dejar un legado para las generaciones venideras. El proyecto parte de la premisa que la cultura basada en libro está llegando a su término. Por un lado esto se debe a las mutaciones culturales que, introducidas por las nuevas tecnoloías, han transferido la información de la página impresa a la televisión y al Internet. Por otro lado, hay un creciente deterioro en los siste mas educativos (tanto en los países afluentes como en los de las periferias) junto con una proliferación de fundamentalismos religiosos y anti-intelectualistas. El último libro actuará como cápsula de tiempo dejando constancia y testamento de nuestra época, y como estímulo para una posible reactivación de la cultura, en caso que ésta desaparezca por desidia, catástrofe o conflagración.”

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La idea para todo esto provino de una mezcla incómoda de humor y de terror. Por un lado no puedo creer seriamente que los libros vayan a desaparecer por completo. Pero por otro me aterroriza que la posibilidad no sea algo inconcebible. En los EEUU, hoy, un 40% de la población lee menos de un libro por año. El Presidente actual es (justa o injustamente) famoso, al igual que lo fuera su padre, por no interesarse en la palabra escrita. Recuerdo vagamente que años antes y discutiendo el deterioro co de las escuelas en una zona ruinosa, su padre, por no interesarse en la palabra escrita. Recuerdo vagamente que años antes y discutiendo el deterioro físico de las escuelas en una zona ruinosa, el Presidente Ronald Reagan tranquilizó a los estudiantes usando su propia vida como ejemplo. Contó que la escuela en que había sido educado no tenía biblioteca y que eso no fue un obstáculo para llegar a la presidencia. Y para peor, al casi año de iniciado el proyecto, se comunicó que la UNESCO destruyó alrededor de 100.000 libros para ahorrar costos de transporte entre París y Bruselas.

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Mientras que la falta de interés que alguna gente pueda tener por los libros es un problema personal que no nos debiera incumbir, el impacto es colectivo y para preocuparse. En una economía de mercado el analfabetismo creciente disminuye la cantidad y calidad de la oferta de libros. La infiltración de ese mismo analfabetismo en las esferas gubernamentales afecta no solamente el nivel de raciocinio político sino que también conduce al corte de los presupuestos para la cultura activa. La lectura conlleva un cierto esfuerzo mental. En medida que las tendencias hacia el consumo inmediato y la gratificación instantánea van creciendo, ese esfuerzo se va percibiendo como algo que no es del todo necesario, incluso como algo que es más bien molesto. Todo esto nos lleva a enfrentar la posibilidad de que el libro quede reducido a un fetiche secreto. Todavía no queda claro si los cambios tecnológicos, aun si logran hacer que los libros sean anacrónicos, llevarán al analfabetismo. El pensamiento de las guerras en Afganistán e Irak (Taliban, Al Quaida, EEUU) sí

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puede lograrlo. Por lo tanto “El último libro” no es un proyecto regresivo y anti-tecnológico; es un llamado a la cordura. Quizás incoherentemente, la convocatoria no comenzó con cartas enviadas por correo normal sino con correos electrónicos que dirigí a mi lista personal de amigos y conocidos. Fue luego recogida por páginas culturales del Internet como ser universes-in-universe. de, Ramona, esfera pública, y una diversidad de “blogs” que lo esparcieron en forma viral. Todo esto significó que comenzaron a llegar colaboraciones de todos los rincones del mundo. La instalación que comienza en la Biblioteca Nacional de España incluye todos los envíos recibidos. El conjunto representa una especie de estadística visual y conceptual de intelectuales interesados en el tema. Algunos participantes se limitaron a enviar una obra representativa de su actividad normal pero la mayoría

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trató de colaborar con algo que se refiere al tema. Entre éstos hay muchísimas obras que fueron producidas especialmente para esta ocasión. Éstas a su vez se subdividen entre aquellas que ilustran el tema, las que comentan sobre el tema, y las que funcionan por evocaciones y metáforas. Una de las opciones era exponer las obras en formato de exposición tradicional y armar una muestra enorme. La presentación elegida para esta ocasión prefiere mantener el formato libro y convertir el acto de hojearlo y ojearlo en un ritual. Se trata aquí más de rescatar el pasaje de las páginas por medio de ocasionales detenimientos, que el tratar de absorber toda la información presentada. Cada visita producirá entonces un libro distinto. Se logrará, como paradoja, que el “último libro” esté constituido por una multitud de libros. Es una manera de prolongar su vida.

Luis Camnitzer

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Jorge Macchi, Argentina


Alexandre Estrela, Portugal


Norma Jean Bothmer, EEUU


Ioana Menendez, Argentina


Alberto Lastreto, Uruguay


Tanja Smit, Holanda/Espa単a


Alfred sheppard, Maria Vilaverde, Inglaterra


Charlotte Johnson, EEUU


Angela Herrero, Argentina


Noriko Ambe, Jap贸n


Janet Cook- Rutnik, EEUU


Liliana Gelman, Argentina/Israel


John Fekner, EEUU


Nicolรกs Minacapilli, Uruguay


Carles Gabarr贸, Espa帽a


Gloria Pereda, Espa単a


Alicia MIhai Gascuc, Argentina


Mac y Boram Adams, EEUU


Claudia Del Monte, EEUU


Michael Flanagan, EEUU


El último libro es un proyecto de recopilación de declararaciones tanto escritas como visuales en las cuales los autores que colaboran puedan dejar un legado para las generaciones venideras. El proyecto parte de la premisa que la cultura basada en libro está llegando a su término. Por un lado esto se debe a las mutaciones culturales que, introducidas por las nuevas tecnoloías, han transferido la información de la página impresa a la televisión y al Internet. Por otro lado, hay un creciente deterioro en los siste mas educativos (tanto en los países afluentes como en los de las periferias) junto con una proliferación de fundamentalismos religiosos y antiintelectualistas. El último libro actuará como cápsula de tiempo dejando constancia y testamento de nuestra época, y como estímulo para una posible reactivación de la cultura, en caso que ésta desaparezca por desidia, catástrofe o conflagración. the tinamou. Hindu literary traditions dominate a large part of Indian culture. Apart from the Vedas which are a sacred form of knowledge, there are other works such as the Hindu epics Ramayana and Mahabharata, treatises such as Vaastu Shastra in architecture and town planning, and Arthashastra in political science. Devotional Hindu drama, poetry and songs span the subcontinent. Among the best known are the works of Kalidasa (writer of the famed Sanskrit play Recognition of Shakuntala) and Tulsidas (who wrote an epic Hindi poem based on the Ramayana, called Raamcharitmaanas). Additionally Buddhist literature once accounted for a huge portion Le contenu du site Fetish Project est réservé aux adultes et risque de choquer certaines personnes. Avant de visiter les rubriques du site, vous devez lire et accepter ce qui suit Le contenu du site Fetish Project est réservé aux adultes et risque de choquer certaines personnes. Avant de visiter les rubriques du site, vous devez lire et accepter ce qui suit Le contenu du site Fetish Project est réservé aux adultes et risque de choquer certaines personnes. Avant de visiter les rubriques du site, vous devez lire et accepter ce qui suit Le contenu du site Fetish Project est réservé aux adultes et risque de choquer certaines personnes. Avant de visiter les rubriques du site.


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