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Habemus papam. La elección del Papa Francisco

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carolina.salas@gmmedios.com.mx

A

los ojos del resto del mundo, México es un país muy vivo; los sombreros de charro, los hermosos paisajes, la alegría de su gente, sus antiquísimas tradiciones, entre otras cosas, son un imán para el turismo. Uno de los estados de la república en los que parece haberse detenido el tiempo es Oaxaca y es, justamente, de ese suelo de donde salió la llamada Sandunga. Muchos, quizá, hemos escuchado la exótica palabra que también puede ser escrita con Z y no sabemos que se trata de un baile suave,

“Niña, cuando yo muera, no llores sobre mi tumba; cántame un lindo son, ¡ay mamá! Cántame la Sandunga” Fragmento de La Martiniana de Andrés Henestrosa

en el que cada nota es un derroche de cultura. Más de siglo y medio de su existencia lo han hecho cada vez más simbólico, significativo y distintivo de esta región. Alrededor de este baile, característico del Istmo de Tehuantepec, que consiste en pasos de valseo combinados con zapateo mientras se mueven con gran maestría las hermosas enaguas del traje típico, hay muchas historias. Su origen y su nombre son dos temas que ocupan a quien quiere saber más de esta tradición.

El dolor hecho leyenda Mucho se ha cuestionado el origen de este son; de hecho, hubo una controversia en algún momento debido a que se le atribuía a tres personas: Máximo Ramón, Andrés Gutiérrez y también a Cándido Jiménez, sin embargo, al final se acordó que el único autor fue Máximo Ramón Ortíz. Una de las versiones afirma que este célebre personaje escuchó este jaleo andaluz en 1853 durante su visita a la ciudad de Oaxaca y que al oírla, se la aprendió y la interpretó en una de las Velas más importantes de Tehuantepec y desde entonces gustó y tras varias modificaciones, se quedó como parte del legado musical tehuano. La versión más difundida, sin embargo, ubica el nacimiento de la canción en el dolor de Ramón Ortíz, quien, debido a la lejanía que tenía de la casa de su madre por su trabajo, llegó a su casa justo cuando ella acababa de morir y rompió en lamentaciones que versaban: “¡Ay mamá!... Ay por Dios!... ¿Por qué no pediste al Altísimo que te conservara unas horas más, para que te hubiese visto viva por última vez?... ¡Ay, mamá por Dios!”.

Foto: Getty Images

Fue justamente este hondo sentimiento lo que lo impulsó a convertir esta frase en parte de la Sandunga la cual, se cuenta, cantaba en cuantas ocasiones se podía hasta que la canción se convirtió en esta hermosa tradición. Cabe mencionar que la musicalización se le atribuye a Andrés Gutiérrez, conocido como Andrés Saa (fiesta) y que 15 años después de su muerte, Cándido Jiménez le hizo un arreglo instrumental; con esa melodía debutó la que fue la primera banda de Tehuantepec y que tuvo bajo su propia dirección.

Significado del nombre Según la voz zapoteca la palabra Sandunga se traduce como esa música honda y profunda,

sin embargo, también se le ha traducido como gracia, donaire y salero o como mujer alegre, salerosa y bailadora. Sea cual sea su significado, la canción que le da el nombre a una de las tradicionales Velas que se lleva a cabo a finales del mes de mayo, es, sin duda, una costumbre llena de magnificencia y sentimiento, el sentimiento del oaxaqueño que lo baila orgullosamente usando no sólo su cuerpo sino también su corazón.

Sobre el autor La vida de Máximo Ramón Ortiz no fue convencional. El oriundo de Tehuantepec, hijo del español Juan Ortiz y la mestiza Delfina Isabel Zavaleta, estudió música pero, además de su talento artístico, alcanzó cargos públicos, fue guerrillero y caudillo. Asimismo, fue gobernador de departamento y jefe regional de la defensa mexicana ante la amenaza de tropas estadounidenses en territorio azteca.

Fragmento de la Sandunga “Ante noche fui a tu casa, tres golpes le di al candado tú no sirves para amores, tienes el sueño pesado. ¡Ay! Sandunga, Sandunga, Mamá por Dios. Sandunga, no seas ingrata. Mamá de mi corazón. Me ofreciste acompañarme desde la iglesia a mi choza, pero como no llegaste tuve que venirme solo. A orillas del Papaloapan me estaba bañando ayer, pasaste por las orillas y no me quisiste ver”

Sabías que... Artistas de la talla de Chavela Vargas, Lila Downs y Susana Harp han interpretado este hermoso son?

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