22
TRANSITANDO HUELLAS · EL RASTRO DE LA HUELLA EN EL TIEMPO
NELA MARTÍNEZ El año 1912 recibió a una de las mujeres que hizo historia en el Ecuador: Nela Martínez. Nació en ‘casa grande’, la de la hacienda en Colloctor, en la provincia del Cañar, un 24 de noviembre. Vivió en el campo y seguramente ahí empezó a tomar conciencia de las condiciones de diferencia; del dolor de los indios, de su lamento cada vez que recibían castigo. Haber estudiado en escuela y colegio de monjas no fue precisamente el motivo para despertar su atención, sin duda fue su vivencia y las lecturas de todos los libros, que en esa época permitía el ‘índice’ de la Santa Iglesia. Leía todo lo que encontraba en la biblioteca de su abuelo. Hasta que un día, en una librería en Cuenca, se encontró con la revista literaria Amauta, fundada por José Carlos Mariátegui, el pensador peruano, que a través de su lucidez despertó la conciencia de los países latinoamericanos y abogó por construir sociedades solidarias. Por eso no es raro que su primer poema sea Indio en galope de volcanes, y que la literatura se haya convertido en su escudo para defender lo que creía. Hacia el año 1939 empezó a colaborar como cronista en El Telégrafo, bajo el seudónimo de Meliasur; entabló amistad con Enrique Gil Gilbe y conoció a Joaquín Gallegos Lara, quien le dedicó su novela Los que se van.
Por esos tiempos, su padre sufrió una quiebra económica debido a una garantía dada a un cura de Cañar, suceso que cambió la vida de toda la familia. Nela asumió su obligación de ganarse la vida por sí misma, entonces empezó de maestra en una escuela nocturna de Ambato, pero en su mente seguía pendiente su misión vital: luchar por los débiles. Se integró al pequeño núcleo comunista de esa ciudad, la única mujer por supuesto. Apoyó y participó en una huelga y sufrió su primera represión por parte de la policía. En ese mismo año contrajo matrimonio con Gallegos Lara (1934), se trasladó a Guayaquil, se afilió al partido comunista y continuó con su militancia, que no la abandonó hasta su muerte. Durante su vida perteneció a numerosas organizaciones defensoras de las mujeres, de los obreros, de la democracia, etc. En marzo de 1943 editó el periódico Antinazi, que alcanza treinta y seis ediciones. Tal vez uno de los sucesos más destacados de su vida fue cuando perteneció a la Acción Democrática Ecuatoriana, ADE, en la Presidencia de Arroyo del Río, contra quien luchó, lo derrotaron y llegaron, comandados por Nela Martínez, a tomarse el Palacio y ejercer por tres días el Ministerio de Gobierno.