cultura. pausa
enero 2018
De parto Será verdad que algún rasgo genético nos queda impreso en medio del cerebro o puede que en la parte más antigua. Él nos bombardea con impulso mimético, con antiguos reflejos, instintos cinegéticos, con imágenes que, como zarcillos, se enrollan a los sueños más bonitos y al trasfondo de sopores frenéticos. Es él quien nos sostiene por el ombligo los atávicos miedos al nacer y en la carne los conserva mientras crece. Por eso al oír el nuevo respiro las madres al parir lo recuerdan, y en seguida preguntan: “¿Cuántos dedos tiene?”
Jaume Creus
© Mar Aguilera
Del libro Amniocentesis, Barcelona: Ed. Labreu, 2017 Traducción de Jordi Virallonga
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