— explorar las conexiones entre el arte y la cultura mediática Marjory y Brent Wilson (2000 y 2003). — prestar atención a la función de las imágenes en y a través de diferentes sociedades y en diferentes momentos (Chalmers, 1981), perspectiva desde la cual es posible identificar un papel parecido como constructores de narraciones tanto a los cómics, las telenovelas como a las pinturas. De este modo se podría trascender y enriquecer la perspectiva adoptada por los 5 libros de texto de las editoriales más habituales del estado español analizados, la
209 Revista Matéria-Prima, Práticas Artísticas no Ensino Básico e Secundário. ISSN 2182-9756, e-ISSN 2182-9829. Vol. 1 (2): 208-217.
en secundaria, ha revelado que los ecos de este giro son muy escasos en los entornos escolares. En el estudio financiado por la Universidad del País Vasco se trataba de explorar qué tipo de imágenes presentan los libros de texto de la educación de las artes visuales y las relaciones entre ellas (NUPV11/18 “Relaciones entre imágenes artísticas y otras prácticas culturales en libros de texto de secundaria en la C.A.V.”). Tras delimitar el campo de estudio a los 5 libros de texto más utilizados en los contextos escolares de la Comunidad Autónoma Vasca (una de las 17 comunidades del estado español), cuyas editoriales trabajan a nivel estatal, se ha detectado que priman 3 grandes tipos de imágenes: las artísticas, las de la cultura mediática y otras que ilustran técnicas y procesos. Entre las conclusiones principales se ha constatado que, por un lado, continua la brecha existente entre las imágenes artísticas y las de la cultura mediática, ya que las primeras son consideradas con cierto rango y por ello son detalladamente referidas con fichas técnicas, autoría y otros datos que las identifican y les dan cierta entidad. Sin embargo, las de la cultura mediática apenas son identificadas con información adicional y su presencia es 4 veces inferior al de las imágenes sobre el arte. Por otro lado, el estudio ha revelado que no hay conexiones entre las distintas producciones culturales que vayan más allá de meras semejanzas formales. No hay asociaciones entre las imágenes del arte y la cultura mediática que respondan a problemáticas comunes, ni se establecen puentes de significados entre ellas. Además las propuestas de trabajo que se ofrecen en los libros, tanto con unas como con otras imágenes, poseen un diseño muy cerrado, con pocas posibilidades de modificación y actuación por parte de alumnos y profesores. Por tanto, en estos libros de texto no se considera a todas las formas de manifestación cultural como diferentes respuestas a análogas necesidades de expresión o experiencia estética (Agirre, 2000), cuestión que, desde el punto de vista educativo y de la formación personal, sería interesante entenderlas así. Así mismo tampoco se han encontrado reflexiones del tipo de las recogidas por Hernández (2007: 49) y que nos proponen adoptar un enfoque para: