192 Batlle Rull, Núria & Capdevila i Solà, Reina (2013) “Arte y creatividad en momentos revueltos: Proyecto artístico multidisciplinar: música, expresión plástica y corporal”
pasa por potenciar la contribución de esta competencia al resto de competencias y viceversa (Domènech, 2012). Las artes y la educación son contextos simbólicos que se construyen en el día a día y en la imaginación de lo cotidiano. Así pueden suceder en cualquier lugar, no son algo inefable y formar parte de las rutinas de cualquier persona (Giráldez, A. 2012). Los maestros y maestras de educación infantil organizan sus aulas, preparan ambientes de aprendizaje, disponen rincones de propuestas diversas, proponen talleres... y en cada una de éstas acciones puede estar presente el arte. La transformación del espacio en espacio educativo pero a la vez espacio artístico para que otros puedan representar y ser representados mediante formatos narrativos o documentales (Giráldez, 2012). La educación a través del Arte, va acercar a maestras y alumnos a una visión más amplia de su entorno, va a estimular su creatividad y sobre todo va a proporcionarles vivencias estimulantes en la relación del enseñar y aprender, dando opción a pensar desde una perspectiva divergente en la que no hay caminos dados ni soluciones únicas, abriendo así la posibilidad de construir, descubrir en el proceso las múltiples maneras de pensar y actuar, convencidos de que vamos a desarrollar la sensibilidad, la intuición y la inteligencia. Los lenguajes artísticos se funden, se apoyan. Para un niño la vida es arte y el arte es vida, Schafer (1975) anunciaba en su sexta máxima: “Para el niño de cinco años, el arte es vida y la vida es arte. Para el de seis, la vida es vida y el arte es arte. El primer año de escuela es un jalón en la historia del niño: un trauma”. Si para el niño la vida es arte habrá que proporcionarle experiencias ricas en este sentido. ¿No es obvio que los niños representan lo que está en su imaginación? Ellos no se preocupan por las cosas altisonantes como “estructura” y “forma”, sino que simplemente están respondiendo con imaginación a un estímulo. A ellos les gustan los sonidos que descubren, disfrutan jugando con ellos y hacer patrones, y pueden formarse “imágenes musicales” para representar los incidentes, los animales, o lo que sea. (Paynter, 2004). Pero si los niños gozan de ésta libertad, de éste entusiasmo con el sonido, con el movimiento, con la forma, los colores, el maestro debe saber recoger ésta aptitudes, respetarlas, valorarlas, favorecerlas, para animar a los niños a seguir con sus descubrimientos. Necesitamos una maestra o un maestro flexible, abierto, sensible al arte infantil, y para esto es necesario ser también sensible al Arte. Ser capaz de emocionarse, de atreverse, de cuestionarse, de transgredir. Consideramos que la formación artística es un instrumento esencial para el mantenimiento i/o incremento de estas capacidades creativas del ser humano. Así, y bajo estas premisas, es necesario que en las universidades donde se