Lo que quiera que sea el giro pictorial, debe quedar claro que no se trata de una vuelta a la mímesis ingenua, a teorías de la representación como copia o correspondencia, ni de una renovación metafísica de la ‘presencia’ pictórica: se trata más bien de un redescubrimiento poslingüístico de la imagen como un complejo juego entre la visualidad, los aparatos, las instituciones, los discursos, los cuerpos, la figuralidad. [...] (Mitchell, 2009: 23)
Tal descubrimiento tiene sentido en la comprensión de la experiencia estética fuera de del ámbito especializado, tal como sostiene Mitchell en respuesta a Boehm “...there is no doubt that a pictorial turn has also occurred at the level of popular perception, in relation to new technologies of production, distribution, and consumption of images” (Boehm & Mitchell, 2009: 114) La cultura visual es una oportunidad para producir movimientos: desde el refugio de la solidez aparente de las disciplinas organizadas hacia las inseguridades alternativas respecto de lo que sucede a nuestro alrededor. Es una posibilidad para atrevernos a pedir algo más que aquello sobre lo que poseemos seguridad y evidencia tranquilizadora. Así, realizamos la experiencia del proyecto “Muérdago”, en el Espacio de Arte Contemporáneo (EAC) de Montevideo. Llevado adelante por un equipo de trabajo de origen en la Universidad de la República (Montevideo, Uruguay), logró una alternativa educativa que relacionó la perspectiva de cultura visual — y las prácticas de arte y de representación contemporánea —, con la enseñanza secundaria. 1. Consideraciones iniciales
Se trabajó con grupos de los últimos años de Enseñanza Secundaria (Bachillerato) que no estuvieran vinculadas a las artes o ciencias humanas y sociales; adolescentes que hubieran elegido opciones biológicas y científicas para su formación. A nivel de Bachillerato se debe elegir una orientación que eventualmente ha de preparar para estudios posteriores o universitarios; adolescentes de dieciséis años tempranamente se ubican respecto a las disciplinas. Una de las hipótesis consideraba que los estudiantes que eligen tales alternativas se ubican distantes a la producción cultural y artística, y especialmente a las que tienen que ver con la contemporaneidad o fuera de las formas modernas de la pintura y la escultura. El proyecto tendría éxito reconociendo que existen saberes de los estudiantes
113 Revista Matéria-Prima, Práticas Artísticas no Ensino Básico e Secundário. ISSN 2182-9756. Vol. 1 (1): 112-122.
se reconoce el lugar de las imágenes visuales como espacio de narratividad. Esta superación de lo lingüístico implica el reconocimiento de la condición de lo visual y su posibilidad enunciativa. W. J. T. Mitchell ha referido a este giro enfáticamente: