1. Un mail desde California
Cuando le comenté a Aitor que quería escribir sobre su trabajo artístico desde el punto de vista de la noción de afecto, esto fue lo que me respondió (comunicación personal): La verdad es que es curioso que hables del afecto, ya que es algo en lo que a menudo pienso. La mayor parte del “feedback” positivo que recibo está relacionado con eso
85 Revista Gama, Estudos Artísticos. ISSN 2182-8539, e-ISSN 2182-8725. Vol. 1 (1): pp. 83-89.
ahondar en planteamientos de carácter vivencial y estético como la noción de afecto. Más allá de análisis formalistas y conceptuales, la obra de Aitor Lajarín (Vitoria-Gasteiz, 1977) se puede entender desde la experiencia, la suya y la nuestra como espectadores y creadores, así como desde términos como tensión, pasión, singularidad y juego. El trabajo plástico de Aitor es principalmente pictórico. A él mismo le gusta definirse como pintor. Esta concepción del artista como pintor es una de las razones por las que considero interesante la visualización pública de su obra, que aunque a priori puede ser enmarcada dentro de la instalación, debido a su extensión en el espacio y el uso de diferentes medios como la fotografía, el vídeo o el objeto, no deja de replantearse cuestiones de carácter pictórico trascendiendo el uso de esta técnica tradicional. Más allá de esta premisa formalista y de un posicionamiento crítico y social desde el que en ocasiones se ha analizado el trabajo de Aitor, éste se puede percibir desde la noción de afecto, es decir, más allá de su significado, de la capacidad de “comprender” la obra de arte. Entendemos como afecto el efecto que, la obra artística en este caso, tiene sobre nuestro cuerpo. En palabras de François Lyotard: Ella — la obra − esconde también un exceso, un éxtasis, un potencial de asociaciones que desborda todas las determinaciones de su “recepción” y “producción (Lyotard, 1987: 93). Asimismo, a la hora de elaborar este artículo, tomaremos como punto de partida el “hacer”, la producción artística. Para ello, partiremos del concepto de poiesis, entendiendo éste como una actividad que no produce objetos en sí mismos, sino que es el artista el que experimenta con esos objetos, derivando hacia un arte entendido como recreación, diversión y divagación espontánea, sin rumbo fijo (Merrell 1991: 101). De manera que además de remitirnos a la obra de Aitor Postcity. From here to everywhere presentada en el museo Artium de Vitoria_Gasteiz en 2010 tras la estancia del artista en la ciudad de Los Ángeles y a otras más recientes como The shore (Galería Trayecto, 2011), haremos referencia a imágenes de su trabajo más actual, todavía en proceso de realización.