39 Revista :Estúdio, Artistas sobre outras Obras. ISSN 1647-6158, e-ISSN 1647-7316. Vol. 4 (7): pp. 36-42.
desalojado y sin empleo con el encargo de extraer las puertas de viviendas que habían sido desahuciadas y que, como consecuencia de una trampa legal, se habían adquirido después de haber sido vendidas por la misma caja de ahorros. El resultado formal de la acción fueron las puertas expuestas con la indicación de su lugar de origen, un vídeo con todo el proceso y el contrato de creación de la cooperativa que protege jurídicamente al operario (figura 2). Güell se sirve de la misma estrategia por inversión para llevar a cabo Aplicación legal desplazada #3: FIES (2011-12) dirigiendo su atención hacia uno de los dispositivos más analizados por Foucault: la prisión. La artista se puso en contacto, por correspondencia, con presos sometidos al régimen FIES1, y les propuso que escribieran o dibujaran sobre sus condiciones de vida en la cárcel (figura 3). Las siglas FIES se refieren a “Ficheros de Internos de Especial Seguimiento”, es decir, una categoría de presos del Sistema Penitenciario Español sometidos a medidas de mayor control y vigilancia. Este régimen fue declarado nulo por el Supremo en el 2007 y vuelto a legalizar por el Ministro de Justicia en el 2011. Dentro de este grupo encontramos a los FIES1, los presos “inadaptados” — que suelen ser los más politizados —, a los cuales se les aplica prácticamente la total incomunicación y aislamiento, una forma de tortura blanca que vulnera los derechos fundamentales regulados en la Constitución Española. Con una frecuencia diaria, Güell envió a dicho Ministro cada uno de los escritos realizados por los presos, para hacerlo partícipe de las experiencias de los que habían sido sometidos a su ley. Así, estas cartas se convierten en una catarsis para el recluso, a la vez que son utilizadas para fustigar al propio verdugo. Como vemos, al banco se le expropia, al torturador se le intimida y al especulador se le roba. Sus obras, a modo de terrorismo artístico, tienen como meta herir un sistema que ya no protege al ciudadano, sino que abusa de él bajo el pretexto de una “legalidad” establecida. Pero no son solo las macroinstituciones el objetivo de su lucha, sino también los códigos de conducta que condicionan nuestra moral. En este contexto encontramos una de sus obras más incisivas: Acción moral desplazada: ayuda humanitaria (2008-2012). En este proyecto la artista se ofreció en matrimonio a cualquier cubano interesado en emigrar a España, con el requisito de que le escribiera “la carta de amor más bonita del mundo”. La convocatoria para elegir al beneficiario fue a partir de un concurso público, cuyo jurado estaba formado por tres jineteras. Finalmente se casó con el seleccionado, quien se comprometió ante notario a colaborar en todo lo referente al proyecto artístico durante los tres años en que se tramitaba su nacionalidad. Al mismo tiempo, se regulaba el repartimiento, a partes iguales, de los beneficios de la venta de la obra y se pactaba el divorcio transcurrido dicho tiempo. Con esta operación, la