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más fácil, es cuando se inician los espejismos que provocan la perdida. La búsqueda y el re-encuentro se establecen como método.
Montoya Hortelano, Josep (2013) “Furriols: rigor, exigencia y contención.”
2. Trazar el vacío, el plano y el pliegue
El conocimiento temprano por parte de Furriols del estructuralismo de Torres García, de las propuestas matéricas de Tápies junto a sus primeras elecciones afectivas por Mondrian, Fontana o Miró, son indicios de que materia y espació, son ya el núcleo de la investigación propia. Una investigación, que necesita de la reflexión y meditación constante, lejos de las veleidades comerciales o de la baja mundanidad del ambiente artístico provinciano de un país aún deficiente en muchos sentidos… En cierta medida la consideración de la anomalía como elemento negativo, en el caso que nos ocupa, quizás se deba considerar como esa circunstancia, extrañamente positiva que facilita la creación de un espacio libre de la contingencia mediática, espacio que posibilita a Joan Furriols, investigar y generar dentro de un proceso ininterrumpido, unas esplendidas series de objetos rescatados de la más próxima cotidianeidad, sobre los cuales se hacen evidentes una continuidad de planteamientos estructurales y espaciales que junto a una trasmutación de la propia materia, mediante la aplicación de pigmentos o patinas líquidas o matéricas, elevan la condición humilde del objeto a fragmentos de memoria, de tiempo, a manera de poesía o símbolos que conjuran lo cotidiano para transformarlo en esa chispa que despierta el pensamiento: En los años sesenta Furriols inicia encuentra un terreno de experimentación personal en las maderas y las planchas de hierro horadadas, para seguir con los papeles doblados en los años ochenta y las composiciones de objetos con patinas pictóricas en los años noventa. En el tratamiento de cada una de estas superficies u objetos la atención hacia las leyes intrínsecas de cada forma, posibilita una delicada estructuración de los elementos transformadores, sean estos perforaciones o dobleces de las superficies, en esta cuidadosa atención y observación de los objetos y la forma, es donde se establece la investigación como método. En esta investigación, que mantiene las premisas de estructura, materia y espacio desde unas propuestas reductivas, se adivina una voluntad de trascender la bidimensionalidad, casi como un acto de hacer evidente la realidad más profunda i autentica de la forma, que no el deseo de realizar escultura, al girar, positivar o negativizar superficies, espacios, vacíos o llenos, parte siempre, de una relativa carga o descarga de materia que tiene mucho de pictórica… con la única diferencia que es el mismo cuerpo del objeto (de la forma) el que actúa como materia transformadora y constatación final en una muy sutil e inteligente confusión de géneros que sitúa a Furriols en el territorio continuado del “generar”, desmar-