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en la ejecución de la obra y en otras ocasiones dirigido por el poder evocador de las imágenes ya construidas. Una realidad soñada escondida en aquella que se muestra a los ojos del artista. 1. Del azar y la experiencia.
El término pareidolia, actualmente en desuso, es el que mejor designa las alteraciones perceptivas en las que, a partir de un campo real de percepción escasamente estructurado, el individuo cree percibir algo distinto, mezclando lo percibido con lo fantaseado. En este sentido es una forma de ilusión o percepción engañosa que se diferencia claramente de las alucinaciones, seudoalucinaciones, alucinosis o metamorfopsias (Martín et al, 2002: 633-642). Christofher French, psicólogo de la Universidad de Londres, en una de sus conferencias, dedicada a la psicología del autoengaño, pone de manifiesto lo que la psicología conoce desde hace siglos, que al igual que el oído no funciona como una grabadora, tampoco el ojo lo hace como una cámara de fotos, sino que es nuestro cerebro, capacitado y diseñado para encontrar patrones incluso donde no los hay, el que interpreta la realidad según nuestra experiencia. A través del fenómeno de la pareidolia se pone de manifiesto la búsqueda inconsciente del orden en el caos a través del sentido de la vista, elemento clave en el caso que nos ocupa. Pero también posee un componente cultural que provoca que nuestras propias expectativas y creencias ejerzan una poderosa influencia en nuestras percepciones.
Revista :Estúdio. ISSN 1647-6158. Vol.2 (3): 374-381.
La obra de Francisco Borrás se ha desarrollado esencialmente a través de la metáfora visual. La realidad contemplada como modelo evocador se convierte en elemento constructivo para describir nuevas formas, generalmente en torno a la figura humana. Pero son substancialmente sus últimas obras las que pretendemos analizar, la mayoría inéditas, aquellas en las que aparece como reflejo del azar, pero con la firme intervención de la experiencia, una doble realidad ambivalente, que recrea dos mundos conectados por la creatividad, el sólido conocimiento de las formas y el lenguaje del dibujo y la pintura. Apoyados sobre los seguros cimientos de la composición y la perfección en el dominio de la técnica. Como quien quiere imaginar figuras evocadas por las nubes buscando en su memoria la imagen idónea, como la pareidolia que surge de la recreación de una realidad oculta en las formas azarosas del trazo sobre el papel y después vuelve a tomar forma para convivir con esa nueva realidad sugerida por la primera, Francisco Borrás busca patrones dentro de ese aparente caos que den forma a sus intuiciones, guiadas por su experiencia visual en el mundo de las artes plásticas. Así definen la pareidolia un grupo de médicos del Hospital Universitario del Aire, en Madrid, en sus estudios de Neurología: