233 Revista :Estúdio. ISSN 1647-6158. Vol.2 (3): 232-236.
Figura 1 Jonathan Millán (2001). S/T. Tinta sobre papel, 26 x 60 cm. (Imagen cedida por el artista). Figura 2 Jonathan Millán (2002). Installation in the gallery. Revistas cortadas y pegadas e inscripciones con rotulador. (Imagen cedida por el artista).
1. Dibujos y recortes
El dibujo ha sido una constante para Millán. Sus cuadernos de notas revelan la necesidad de no dejar escapar ninguna idea, por fugaz que sea, y de permitir que cualquier pensamiento pueda ser visto con los ojos gracias al trazo del lápiz. La huella del dibujo es manifiesta en todos sus proyectos, pues muchas veces estos acaban configurándose como anárquicas agrupaciones de esbozos que, juntos, construyen el sentido: ciertos métodos fragmentarios de narración y la libre asociación de conceptos permiten que esto suceda (Figura 1). El suyo es un trabajo multidisciplinar; esto es cierto en lo que se refiere a la variedad de formatos que adopta, pero detengámonos un momento en la función que ejerce el dibujo, pues éste sin duda aporta algunas pistas necesarias para comprender el conjunto. Para él, dibujar significa poder recrear físicamente un recorrido de las imágenes mentales que pueblan su cabeza. Una manera de dejar que la línea, en tanto fenomenización del movimiento, permita dar visualidad al espacio (Di Napoli, 2004: 229) y, también, a las interrelaciones psicoló-