166 Miguens Ferro, Francisco José (2011) “Juan Paparella: retratos de la penumbra”
El presente análisis atenderá de manera transversal a distintas manifestaciones artísticas cercanas a los trabajos de Paparella. Entre otros, entraremos en contacto con la atmósfera de pérdida y melancolía de las pinturas de Edward Hopper, la escenografía de la serie Domestic Isolation del artista portugués Julião Sarmento o el propio uso monocromático del negro como lugar material y conceptual de lo Otro en potencia. 1. Juan Paparella: retratos de la penumbra
Formando parte allá en 1987 del Grupo de la X junto a otros destacados artistas argentinos como Jorge Macchi, Pablo Siquier y Ernesto Ballesteros, Juan Paparella despuntaba trabajos de aspecto escultórico, con propiedades poveras y conceptuales, herencia que influirá en el resto de su carrera. A finales de la década de los noventa y principios del siglo XXI retrata personajes ocultos a mediante siluetas negras de enorme presencia visual y táctil conseguidas por medio del collage. Los individuos son pintados a mano sobre la propia imagen fotográfica, en un profundo y lujoso negro satén a base de pigmento puro que los vuelve anónimos dentro de las escenas domésticas, componiendo un aspecto general de irrealidad. La problemática inherente sobre la veracidad de los hechos, el cuestionamiento de lo percibido y del propio arte está ya presente en sus obras escultóricas de la misma época dónde cubría objetos con paños negros, o utilizaba lenguajes casi incomprensibles poniendo en crisis, en todo momento, la comunicación e identificación. Es un planteamiento similar a otros proyectos artísticos que usan la silueta como valor formal y la sombra como lugar para la reflexión. Las obras que componen la exposición Domestic Isolation del artista portugués Julião Sarmento utilizan una estrategia representativa afín a Paparella en cuanto que ambos confieren fisicidad a la penumbra, la cosifican bajo un espeso velo negro conseguido por medio de grandes espacios pictóricos blancos y negros, como luces en el máximo contraste y sombras en su negativo pleno (Figuras 1 y 2). Reducen el volumen a la mancha primitiva que Plinio el Viejo relacionaba con los orígenes mitológicos del arte, a aspectos constructivos en Leonardo da Vinci, a las apariencias platónicas o los contornos recortados y ‘sublimes’ [entendido como categoría estética, mezcla de temor y admiración] de Étienne de Silhouette. Formas de la sugerencia que apelan al recuerdo y la memoria, al Otro como ‘Doppelgänger’ o doble malvado, al individuo más allá de la fachada (Stoichita, 1999). Representa al Ser como posibilidad incierta y estática mediante la teatralización dramática y antinarrativa, puesto que toda interpretación es desbordada y se queda en latencia, a falta de una resolución nunca satisfecha. Por eso nos conducen al vacío de la indeterminación, a la metáfora del desierto como lugar ejemplar del abandono y el silencio, de olvido y muerte, pero también espacio necesario en el que hallamos lo infinito y absoluto por medio