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se encuentra en medio de los objetos que nos miran, el sujeto es punto de luz para las cosas (Figura 1). En este sentido esta estructura de la mirada se superpone con el esquema de la perspectiva renacentista en la que es el ojo del sujeto el centro de la mirada que organiza el espacio, y podríamos decir que también el deseo de quien quiere ver. Ahora el ojo que ve está también formando parte de la imagen porque es mirado por las cosas, formando parte del sistema. En el cruce del ver y del mirar, se configura la pantalla, o lo que en términos lacanianos se denominan la imagen tamiz, que no es otro sino el lugar de la imagen, lugar de la mediación, que es lo que son las imágenes. Es entonces cuando estamos en condiciones de decir que la imagen pertenece a lo simbólico, a aquello que articula nuestro sistema cultural, pero al mismo tiempo es capaz de contener lo real en tanto que pertenece, o más bien contiene una parte que se nos escapa a nuestra forma de ver. 3. Análisis de las series Partiendo en el análisis que hacemos de la obra de I.A-L., de las poéticas de la negación de lo visible establecidas por Hernández-Navarro en el capítulo Procedimiento ceguera (Hernández-Navarro, 2006: 73), podemos ver que desarrolla y amplía una serie de estrategias que se agrupan en tres grandes familias o series de trabajo abiertas hasta el momento y que pueden tener un amplio desarrollo en el tiempo. La tipificación de estas series le permite indagar y profundizar en su trabajo de manera ordena y consciente de las posibilidades que plantea. Son tres grandes bloques que enunciamos y analizamos, mostrando algunos ejemplos de ellos: Desdoblamiento y oposición; Verso y reverso; Saturación y negación.
Laviada.” Revista :Estúdio, Artistas sobre Outras Obras. ISSN 1647-6158, e-ISSN 1647-7316. Vol. 5 (9): 179-189.
Figura 1 ∙ Jacques Lacan. Esquema perceptivo, extraído del capítulo Que es un cuadro, Seminario 11. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis 1964.