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silenci” (García Pastor, 1977). Sus imágenes reestablecen la amplitud del paisaje contemplado (Figura 4; Figura 5; Figura 6). Para ello elige motivos desbordantes que organiza buscando equilibrar la tensión entre el tránsito, la narratividad de la propia ruta y la descripción detallada.
Arolas, Mar Redondo & Font, Pere Freixa (2013) “Amateurismo y fotografía. Consideraciones a propósito de las Rutas Escondidas de Mallorca, de Jesús García Pastor.”
3. Transitar el territorio
El tránsito, la realización de un trazado por el territorio, se convierte en el desencadenante para que el autor establezca diálogos con el paisaje. García Pastor parece anticipar algunos de los postulados defendidos posteriormente por Careri y el grupo Stalker (Careri, 2002). Las tres acepciones que definen el término recorrer, la acción misma, el trazado espacial y la estructura narrativa constituyen los elementos determinantes para establecer la ruta — cada Ruta, el conjunto de las Rutas − como forma plástica, visual. A medida que García Pastor va realizando fascículos, las imágenes desvelan los distintos equilibrios que el autor establece entre estos tres aspectos del transitar, del recorrer. La significación primordial de la actividad, andar el territorio, omnipresente en la representación de la presencia testimonial que suponen los personajes — los caminantes, los amigos, el grupo − aparece vinculada a una intencionalidad de recorridos − el mapa de rutas programadas − y a la narratividad específica de cada trazado. Cuando el recorrido de una ruta transita paisajes constituidos básicamente por territorios humanos, es decir, territorios fuertemente codificados por la presencia y el rastro de la actividad humana, las imágenes desvelan un mayor interés etnográfico (Figura 7; Figura 8; Figura 9; Figura 10). El autor muestra la impotencia por la rápida transformación — básicamente abandono y pérdida — del campo mallorquín. En estas rutas predominan las imágenes panorámicas dobles, composiciones próximas a los formatos panorámicos cinematográficos, que anuncian el posterior interés del autor por la imagen y el registro videográficos. Esta dimensión se difumina cuando García Pastor elabora una ruta que recorre espacios naturales, espacios vírgenes en los que las montañas y los barrancos se convierten en motivo principal. Es entonces cuando la tradición épica de la fotografía de paisaje (Naef, 1975) reaparece en las imágenes de García Pastor. La novedad de su propuesta reside en la singular combinación de elementos que constituyen sus imágenes: la descripción épica del territorio se yuxtapone a la voluntad discursiva de recrear un recorrido. Para ello se vale de composiciones verticales y concatenaciones de imágenes (Figura 11; Figura 12; Figura 13; Figura 14). A diferencia de la mayoría de trabajos amateurs que se realizan y mantienen en el anonimato, García Pastor no concibe su obra sin la dimensión pública que le confiere su publicación. Excursionista y caminante, las Rutas... son, en primera instancia, propuestas de senderismo para otros aficionados. Conocedor del mundo