Revista :Estúdio, Artistas sobre outras Obras. ISSN 1647-6158, e-ISSN 1647-7316. Vol. 4 (8): 344-351.
Resulta muy interesante la manera en que, según Heidegger, la tecnología interviene en el paisaje: como una verdadera mercadería del desocultar. Un desocultar que provoca a la naturaleza exigiéndole liberarse de energías que, como tales, pueden ser explotadas y acumuladas. Para clarificar esta forma de entender la tecnología moderna en relación con el paisaje, Heidegger diferencia dos tipos de intervenciones: las que conectan más intensamente con la naturaleza y las que, por el contrario, están más distantes. A los primeros tipos de objetos tecnológicos los compara con las obras de arte por la necesidad que tienen de participar del en el contexto donde habitan para establecer su sentido objetual-existencial y por para armonizar y enriquecer el paisaje. Para Heidegger, descubrir, transformar, acumular, repartir y cambiar son maneras de “desocultar” y lo define como “Gestell”. Probablemente Stéphane Couturier coincide con el filósofo ya que uno de los aspectos fundamentales de su obra es la naturaleza mutante de la arqueología urbana que fotografía. Para Stéphane Couturier el cambio del pigmento y textura del desecho, el hierro o la chatarra, consecuencia de la degradación del propio material en contacto con el medio, es fundamental. Respecto al pigmento, él mismo reconoce que la lectura metafórica de material orgánico a la que se puede llegar a través de esta característica, le interesa profundamente. El trabajo de Stephane Couturier está dirigido a provocar una dialéctica en los elementos que configuran el mundo que habitamos. El motivo de las fotografías del artista es, como lo empezó siendo la fotografía, el mundo exterior con la única intención de entender al “ser”. Este artista no concibe sus fotografías como obras que expresan agresión al entorno urbano, es decir, destrucción del paisaje. Él prefiere hablar de mutación. El sentido de su obra responde a la esencia del “paisaje”, in situ, respetando el estadio real donde se encuentre en el momento en que realiza la fotografía y desvinculándose de dramatismos nostálgicos del pasado (Figura 1, Figura 2). Para este artista, los elementos que forman parte de los lugares atrapados por el objetivo de su cámara son organismos vivos en constante evolución. Stéphane Couturier describe ciertos elementos del contexto del medio como partes agónicas que son reemplazadas por nuevos elementos. El artista entiende el paisaje no desde la ruina (muerte) sino desde la “vida”, y desde esta parcela analiza lo que sucede, desvinculándose de sentimentalismos. De manera similar al artista francés, Eduard Fíguls traspasa fronteras entre lo que puede ser interpretado como fotografía documental, plástica o pictórica,
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