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:ESTÚDIO 8

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La nature dévore el progrés et le dépasse

La acción del hombre, desde entonces hasta el día de hoy, ha ido “in crescendo”. Ha ido interviniendo, ininterrumpidamente, de todas las formas habidas y por haber, contribuyendo a construir reiteradamente nuevos paisajes. Vale la pena recordar, que “paisaje” es un concepto y no un objeto y por lo tanto no es lo que tenemos delante, sino lo que construimos mentalmente a través de la mirada que está supeditada al recuerdo del pensamiento y a la memoria de las emociones. Cuando nos situamos en el periodo actual, pierden credibilidad las teorías que defendían al “ser” desde la no intrusión al medio natural. Hoy la artificialidad no nos espanta, simplemente es una realidad. Nos es familiar y refleja nuestra identidad, nuestras expectativas, nuestros sueños desmesurados. La artificialidad que vemos en el paisaje desvela lo que somos o lo que quisimos ser, lo que representamos o lo que quisimos representar.

Revista :Estúdio, Artistas sobre outras Obras. ISSN 1647-6158, e-ISSN 1647-7316. Vol. 4 (8): 344-351.

Hoy podemos concretar dos períodos que han sido decisivos en lo que se refiere a la alteración del entorno natural y, consecuentemente, al imaginario paisajístico. Por un lado, la época de la revolución industrial y por otro, el descontrolado fenómeno de la construcción que se ha vivido estos últimos años en muchos países desarrollados derivado de la burbuja inmobiliaria. Con el paso del tiempo, los artificios del primer período han ido adaptándose al hábitat y, aunque puede que evoquen nostalgia del pasado, forman parte del presente. Los artificios del segundo período han vivido y siguen viviendo vertiginosas transformaciones y podríamos decir que la brevedad temporal en la que éstas se han producido es la causa principal de que los diferentes paisajes permanezcan inalterables en la memoria colectiva. Pero volvamos al primer período y pensemos en la chatarra y en objetos artificiales diversos que quedaron olvidados en diferentes lugares y que aún, hoy, perduran. En este caso, las condiciones naturales (la climatología, la vegetación) han contribuido a su deterioro y éste, a una metamorfosis cromática con el medio donde entra en juego un ritual entre el dejarse ocultar y el quererse mostrar. Vale la pena recordar el título de un artículo de Benjamin Péret publicado en octubre de1936 en Minotaure:

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Introducción


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