3. Lugares imaginarios “Lugares imaginarios”, 2011 es otra serie que hace parte de “Manual de localización imaginaria”, esta serie se construye a partir de una secuencia de imágenes de lugares ficticios, referencia sacada del libro Diccionario de lugares imaginarios, de Alberto Manguel e Gianni Guadalupi (2003) El primer conjunto de esta obra “Lugares imaginarios 1” (Figura 2), está formada por representaciones visuales de la entrada de “Erewhon” tierra ficticia del libro homónimo de Samuel Butler, publicado en 1872. El acceso a esta tierra es descrito en Diccionario de lugares imaginarios como “hecho por la garganta de un rio que baja de montañas muy frías” (Manuel e Guadalupi, 2003. p 143). Escogidas al azar, sin identificar los lugares a que corresponden, las imágenes construyen varias veces la entrada de “Erewhon” entrada que en la obra es presentada con ciertos aspectos de paisajes inhóspitos. Almozara nos presenta una historia contada por imágenes que fueron escogidas por sus características visuales. El tratamiento que la artista da a las imágenes incorpora un proceso gráfico, que convierte el archivo digital en una impresión a laser sobre papel, que es transferida manualmente para una chapa de PVC rígida. La técnica utiliza resina acrílica como modelador de la imagen sobre el soporte,
135 Revista :Estúdio, Artistas sobre outras Obras. ISSN 1647-6158, e-ISSN 1647-7316. Vol. 4 (8): 132-138.
localización espacial y los elementos técnicos, que son utilizados para llevar a cabo el desplazamiento. Las marcas de locales (marco X, un mapa, punto 0), que vemos en la obra están fuera de foco lo que hace imposible reconocerlas, obligándonos a distanciarnos para poder percibirlas totalmente (otro aspecto relacionado con la percepción del paisaje y función de la situación del observador sería el de la distancia física que se establece entre éste y la escena contemplada, o sea la distancia que permite observar el espacio con una perspectiva de conjunto), de esta forma se elimina la función del ‘mapa’ y puntos de orientación. Lo interesante aquí es el enfrentamiento a que la artista nos coloca entre la utilización de esos medios con nuestra propia relación con los procesos de orientación espacial y de identificación. En las representaciones visuales la ‘realidad’ parece que está presente, aunque no lo esté. Es esta ‘ilusión de realidad’ una de las características fundamentales de las imágenes que nos facilitan su reconocimiento y, por tanto, su lectura. Opuestamente, la artista nos lleva a esa ‘ilusión de no realidad’, frustrando nuestras expectativas de identificación inmediata de lo que estamos viendo. Sin olvidar que toda imagen, efectivamente, mantiene un nexo indisoluble con la realidad. Un nexo que se va modificando (ascendiendo o descendiendo en los niveles de esa escala) en función de los gustos estéticos de la época, de las teorías artísticas, de la habilidad, formación o interés del propio artista, etc.