Lo siniestro se revela siempre velado, oculto, bajo forma de ausencia, en una rotación y basculación en espiral entre la realidad-ficción (Trías, 2006: 52). A pesar de lo terrífico en las viviendas vemos actividad, cotidianidad, vida. Percibimos como en este contexto habitable, no por casualidad, aparece implícita la noción de hogar la cual cosa nos obliga a hablar del concepto de familiaridad que lleva consigo lo siniestro. Freud realizó unas interesantes reflexiones acerca de ello partiendo de los estudios de Schelling. Según Freud, la definición de das Unheimlich (termino alemán de donde se origina la palabra) es la siguiente; aquella suerte de sensación de espanto que se adhiere a las cosas conocidas y familiares desde tiempo atrás …se trata de aquello que un día fue familiar y ha llegado a resultar extraño e insólito. Algo que al revelarse, se muestra en su faz siniestro, pese a ser, en realidad, en profundidad, muy familiar, íntimo, recognocible (Trías, 2006: 44-5).
La obra de Fred Tomaselli, Untitled (Figura 3) nos lleva al mismo territorio que la obra New Jerusalem del mismo artista (Figura 2) pero lo hace desde un punto de partida diferente. En esta obra las calidoscópicas formas nos conducen
21 Revista :Estúdio. ISSN 1647-6158. Vol. 3, (5): 18-25.
se diluyen las fronteras entre la baja y la alta cultura exponiendo con ello una perspectiva crítica de la propia estructura del arte. Cuando nutrimos la mirada con las producciones de Fred Tomaselli podemos creer estar bajo los efectos de algún somnífero y no porque de vez en cuando aparezcan referentes como plantas medicinales, drogas o figuras alegóricas que nos transportan a universos oníricos sino porque sus pinturas provocan en el espectador un poder de dependencia retiniana. En la hipnótica y seductora pintura de Fred Tomaselli New Jerusalem (Figura 2) se produce una tensión entre dos conceptos “lo bello” y “lo siniestro”. En un primer momento podríamos pensar que el lugar que ocupa “lo siniestro” está en la parte central del cuadro y el lugar que ocupa “lo bello” en la ornamentación floral pero enseguida nos percatamos de que pensar esto seria demasiado fácil porque la intuición nos dice que se trata de una obra perversa. Es cierto que el motivo situado en la parte central de la obra ayuda a situarnos en un estado de alerta pero cuando lo hacemos, ya es demasiado tarde, ya hemos penetrado en ese extraño lugar y ya no hay alternativa ni posibilidad de escapar. Vemos, pues, que nos hallamos en un lugar temible donde no hay salida y nos damos cuenta de que hemos llegado hasta el seducidos por el cautivador laberinto vegetal que envela con su belleza parte del paisaje.