Skip to main content

:ESTÚDIO 4

Page 95

Martín de Madrid, Paula Santiago (2011) “El cuerpo como metáfora: Otto Dix y el paisaje degradado de lo humano”

94

de la exposición que, sobre la vigencia de los diversos realismos contemporáneos, comisarió para el Museo Thyssen-Bornemisza. El interés que los escritores y artistas del siglo XIX sentían por la ciudad era inseparable de la conciencia de su novedad histórica […] Pero la ciudad moderna era otra cosa y exigía procedimientos de representación radicalmente distintos […] La «ciudad tentacular», por usar la denominación de Verhaeren, la «metrópolis», por usar el curioso nombre neoheleno que se puso de moda en la época de la fiebre colonial y que los sociólogos, literatos y pintores alemanes, adoptaron como propio y característico de los nuevos tiempos, era una realidad histórica absolutamente nueva y exigía una pintura también absolutamente nueva (Llorens, 2005: 141). Esta nueva mirada encontrará una interesante resolución en la obra que Dix titulará Metrópolis o La gran ciudad, 1927-1928. Aquí el entorno urbano no es protagonista de la obra, ya que es el paisaje humano el que llama nuestra atención. Dix recurre “a la alegoría como estrategia de representación” (Llorens, 2005: 141). Los tres paneles que conforman su Metrópolis muestran en sus laterales mendigos mutilados y prostitutas, mientras que el panel central, por el contrario, nos sitúa en el interior de una fiesta de la burguesía berlinesa. En el extraño espacio en el que se desarrollan los elementos narrativos que configuran esta obra, la realidad queda distorsionada a favor de una nueva manera de concebirla. Una manera que, según señala Eva Karcher, se relaciona con la idea de conciencia moderna planteada en el Ulises, la novela de James Joyce que Dix había leído en su traducción alemana de 1927. Los distintos paneles ofrecen un relato de escenas que en la conciencia se superponen. El sentido autobiográfico y vivencial hace que la metrópolis de Dix muestre en su electrizante disposición de cuerpos y en su decadencia, la conciencia de un espacio vital determinado por una “sobreoferta para los sentidos y el cuerpo” en el que “se producen sucesos absolutamente dispares.” Este hecho, sin embargo, produce una paradoja a través de la cual se acrecienta la ambivalencia (Karcher, 2002: 156-158). 2. La imagen amarga del cuerpo social.

Por otro lado, podemos afirmar que lo que a través de estas obras también se está planteando es el cuestionamiento del propio estatuto de la imagen, es decir, poner en crisis la propia naturaleza de la imagen como tal. Esta idea es la que en 1961 formulará Günther Anders en un texto que, a pesar de estar dedicado en exclusiva a la trayectoria de Grosz, puede ser fácilmente extrapolado a la obra de Otto Dix—creemos que sin caer en error alguno—. Yendo más allá de la evidente lectura urbana y de sus paradojas iconográficas, Anders plantea una interesante apreciación dirigida a evaluar el alcance de la aportación de Grosz. A pesar del realismo que caracteriza su pintura, el valor


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
:ESTÚDIO 4 by belas-artes ulisboa - Issuu