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Quevedo Aragón, Enrique (2011) “ ‘Las lágrimas de narciso’: Guillermo Pérez Villalta.”
el año 2008 en la madrileña galería de Soledad Lorenzo (en la que se incluía este “Narciso”), y a la prioridad que otorga a lo nacido de la capacidad de invención del ser humano. De aquí surge una inevitable pregunta: ¿qué persigue el artista? La respuesta en el caso de este pintor es clara: belleza, placer, arte por el arte. Ante la “asombrosa ausencia de discurso en torno a la Belleza en nuestro presente”, se define a sí mismo como un denodado defensor de la misma; aunque es consciente de que “resulta de mal tono hablar de ella, como si de algo pecaminoso se tratara, dando cierto rubor reconocer hoy día su innegable poder de atracción” (Pérez Villalta, 2008: 5) Y no duda en recurrir a todo aquello que le posibilite aumentar su capacidad de inventar para alcanzarla. Si el “realismo” carece de interés, sólo queda la imaginación. Al ver “Las lágrimas de Narciso” por primera vez en su estudio, me vino a la memoria el texto Psicología transpersonal, el esclarecedor libro de Stanislav Grof, en el que el autor nos apunta: “Con LSD el sujeto puede experienciarse a sí mismo como una sola célula, como un feto y como una galaxia (…)”. Una clara referencia a cómo “escenas de diferentes contextos históricos pueden darse simultáneamente (…)” según afirma más adelante el mismo autor. Es obligado señalar entonces, que según las conclusiones de Grof, “una característica importante de la experiencia psicodélica es el hecho de que trasciende el espacio y el tiempo” (Grof, 2006: 52). En una conferencia en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, Pérez Villalta relataba sus experiencias con sustancias psicotrópicas. En estas ocasiones en las que el individuo está bajo los efectos de alguna de ellas, aparecen frecuentemente, junto a “cualidades similares a las de la vida cotidiana, secuencias de dimensiones adicionales y alternativas experienciales” (Grof, 2006: 73), alejadas en muchas ocasiones del modelo mecanicista de Newton y del espacio tridimensional de la geometría euclidiana, por ejemplo. 1. Análisis de la obra
En “Las lágrimas de Narciso” Pérez Villalta introduce al espectador en un paisaje que parece haber nacido de un estado de pura alucinación. Al dejar caer nuestra mirada sobre este cuadro, nos parece encontrarnos bajo los efectos de alguna sustancia psicotrópica o en un estado similar al de duermevela; estado este último, de los preferidos también por el pintor para estas labores de la creación. Quedamos inmersos en un mundo alejado de la experiencia de nuestra vida cotidiana; en un lugar extraño. Resulta interesante la relación que todo esto guarda con la fenomenología. En los inicios del siglo XX , cuando empiezan los primeros movimientos de vanguardia, Husserl está ocupado en estos asuntos y pone “en cuestión la sacrosanta Mera Realidad elevada a los altares por la ancestral actitud natural y en la ciencia positiva” (Moreno, 2000: 28) “(…) en lugar del mundo o en lugar de algo mundano singular puro y simple, se presenta el respectivo sentido de conciencia en sus