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:ESTÚDIO 4

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Éstas tácticas se definen como estrategia de lo invisible, y será fuente de inspiración de la pericia militar. La relación entre arte y camuflaje a lo largo de la historia tiene su primer encuentro en la primera Guerra Mundial y en el cubismo. El cubismo primitivo (1910-1911) crea un espacio fingido que niega el ilusionismo de la ventana abierta, tan utilizado en el renacimiento, éste movimiento concibe la creación como estímulos que deben ser descifrados bajo la ambivalencia de sus significados. Estas nuevas tendencias no figurativas (cubismo, futuristas y abstractos) anteriores a la Primera Guerra Munidal, se acercan por primera vez a la finalidad del camuflaje formal, la ocultación de los sentimientos, la conquista espacial, etc. El camuflaje pictórico posee dos acepciones: por un lado, la mimética, que consiste en un tipo de pintura que nos lleva a engañar la visión del enemigo por medio del trampantojo, desfigurando la percepción. Se aplica al ejército de tierra; y por otro, la técnica del dazzle painting (pintura deslumbrante-Figura1) aplicación en el escenario de la marina, trata de hacerse pasar por otra cosa sin pretender la ocultación. Lo que se busca es descomponer, romper la identidad de un objeto asilado. Todo esto nos lleva a admitir que las ideas cubistas se aplicaron a las técnicas de la guerra, el arte se incorpora a la vida misma. Más tarde el camuflaje y el surrealismo se unen para avanzar hacia una mayor carga conceptual y semántica. Las premisas de los surrealistas sirvieron de base

Revista :Estúdio. ISSN 1647-6158. Vol.2 (4): 62-67.

Figura 1 El Gloire de la armada francesa, camuflado con pintura dazzle, 1943 (Fotografía perteneciente al Archivo de R.R. Behrens).


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