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1. Huellas y velos
Las representaciones del cuerpo en la obra de Lara-Barranco implican casi siempre alguna forma de ausencia. Evocado a partir de las huellas e indicios de una acción vivida, o bien velado o camuflado por las singularidades del medio empleado, es puesto siempre a una distancia del espectador interesado — y del propio artista— que reclama su implicación ante lo desconocido, su movilización física y afectiva. Por ejemplo, en Manteos (1990), es la acción real de un grupo de recolectores de aceituna y la huella —visual y olfativa— que deja en las telas empleadas en la labor, el desencadenante de la intervención plástica del artista, quien con aceite industrial de desecho recrea alegóricamente y de forma fragmentaria las siluetas, casi evanescentes, de los propios aceituneros. La permeabilidad de las telas, expuestas sin bastidor, nos induce a pensar en un lado oculto y a traspasarlo. ¿Cómo experienciar el arte? (2001-2002); (Figura 1) se compone de una serie de fotografías que representan fragmentos, una vez más, de un cuerpo enredado, oculto, enmarañado en metros de cintas de casete. La ocultación del cuerpo construye metafóricamente la invitación a sumergirse en la experiencia del arte; la labor de desvelamiento a través de la fotografía lo es entonces de comprensión: el cuerpo es luz filtrada a través del duratrans; la experiencia del arte es siempre, de un modo u otro, corporal. En otra serie, Desaparecidos-Have You Seen Us? (2001-2002), el alejamiento físico del espectador a la obra es el factor que desvela la identidad y dota de corporeidad a las representaciones, aumentadas de formato, de retratos de personas desaparecidas
Revista :Estúdio. ISSN 1647-6158. Vol.2 (4): 42-46.
Figura 1 Cuerpo al otro lado IV. Duratrans, caja de luz. Junio de 2002. 70 × 100 × 2 cm. Foto: Paco Lara-Barranco.