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:ESTÚDIO 10

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3. Un ejemplo Así, desde este Atrio de los gentiles y desde el espíritu de respeto y honestidad intelectual que lo inspira, echó a andar una de las más novedosas intervenciones de la iglesia en el escenario cultural contemporáneo: la presencia del Vaticano en la última Bienal de Venecia (1 de junio — 24 de noviembre 2013) con un pabellón en el que se invitaba a artistas sin relación directa con la institución religiosa — no creyentes — a reflexionar sobre el libro del Génesis en la Biblia, bajo el título de In Principio. La iniciativa fue impulsada por el Cardenal Ravasi, presidente del Pontifico Consejo para la Cultura, que delegó en una comisión técnico-científica, para seleccionar a los artistas. El comisario de la muestra fue Antonio Paolucci, Director de los Museos Vaticanos (AAVV: 2013). Estructurado el pabellón en tres partes: creación, decreación y recreación, se concedió a los artistas libertad absoluta para interpretar cada una de estas propuestas. El propio Cardenal Ravasi declaró en la inauguración de la Bienal: “No hemos pedido a los artistas crucifijos o vírgenes” (Cabrejas, 2013) haciendo alusión a ese diálogo respetuoso, que busca inquietudes comunes sin imposición alguna en el mensaje o en la forma. El Génesis sin duda se presentaba como oportunidad para reflexionar sobre aspectos existenciales que preocupan y unen a todos los hombres: quiénes somos, adónde vamos… la posibilidad del bien en un paraíso, la existencia del mal que destruye, la esperanza… A la entrada del pabellón del Vaticano en la Bienal de Venecia nos recibía una

65 Revista :Estúdio, Artistas sobre Outras Obras. ISSN 1647-6158, e-ISSN 1647-7316. Vol. 5 (10): 61-68.

contexto necesario para que tenga lugar el encuentro entre artistas e Iglesia. Me refiero a su propuesta de crear el denominado Atrio de los gentiles, o lo que es lo mismo; abrir el diálogo con los no creyentes y ateos, pero que se preguntan por la existencia de Dios. Hay un aspecto interesante y valiente en este atrio, pues excluye fundamentalismos tanto de fieles como de ateos, creando unas interesantes condiciones para el diálogo: ¿Cómo llevar a cabo concretamente este diálogo? Este tipo de diálogo excluye de antemano los fundamentalismos de ambos bandos, tanto al ateísmo panfletario e irreverente que se mofa de la cuestión de Dios, la actitud jactanciosa e insolente que piensa haber liquidadoa Dios con frases de ingenio o pacotilla pseudocientífica, como también a quienes piensan que de los ateos no hay nada que aprender y que lo único que tienen que hacer es convertirse o desaparecer (Sanchez de Toca, 2011: 319). En realidad la Iglesia católica, en esta misma línea y con anterioridad (2006), ya venía promoviendo la experiencia estética como posible ámbito de diálogo con los no-creyentes desde el Pontificio Consejo para la Cultura con el documento La Via Pulchritudinis, camino privilegiado de evangelización y de dialogo (AAVV, 2008).


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