172 Escuder Viruete, Joaquín (2014) “La imagen sincrética: los emblemas visuales de la pintura de Ferran García Sevilla.”
Energías de fusión y pulsión En este texto trato de presentar la huella de lo sagrado en el trabajo del pintor español Ferran García Sevilla (Palma de Mallorca, 1949). De presencia internacional, en su trayectoria figura la participación en la XLII Bienal de Venecia y en la Documenta VIII de Kassel. El artista se inicia desde el arte conceptual en la década de los setenta para desembocar en la pintura, práctica entendida como territorio de reflexión y proyección de un discurso desde un continuo ensayo sobre el propio medio. El autor parte de la base de unas redefiniciones de modelos para establecer una mirada sobre la naturaleza de las cosas, el límite del pensamiento. Siguiendo las mismas propuestas de otros artistas contemporáneos, en este replanteamiento de conceptos establecidos, y desde la pintura reconsiderada, Ferran García Sevilla dirige la mirada no solo a las vanguardias del pasado sino a otras culturas, en concreto a la India y norte de África, donde sus manifestaciones artísticas tienen un trasfondo religioso, tanto en un ámbito culto como popular, culturas que ayudan al artista a elaborar un discurso ecléctico desde la transversalidad. Por otra parte se ha llegado a encuadrar al pintor en las tendencias neoexpresionistas de los ochenta, que mantienen afinidades con el primitivismo y el, sin embargo en Ferran García Sevilla estas referencias no se derivan del ámbito urbano, ni centroeuropeo, sino de elementos mediterráneos y orientales, y sobre todo de la obra de artistas precedentes, de su entorno geográfico: Joan Miró, Antoni Tàpies y Joan Ponç (recordar de este último su etapa brasileña); rico acervo que lo conecta con el mundo de los signos, Dadá, el surrealismo, la magia, la iconografía de los bestiarios medievales y el arte popular. El resultado es una obra pictórica que posee una poderosa carga gráfica, un cromatismo rico y una gestualidad de fuerte impacto visual y vital. Además los elementos subyacentes religiosos, resultado de una actitud fusionadora de culturas, aparecen en su variado universo de imágenes simbólicas, diagramas mentales, formas ceremoniales (Figura 1, Figura 2 y Figura 3). Al mismo tiempo el artista es consciente no solo del poder de la imagen (Freedberg, 1992), los signos, la cualidad emblemática, sino de la pulsión del acto de pintar, derivada de un estado de conciencia, como de un , a modo de culto extático que le otorga la libertad de proceder, del no saber, del sistema sin sistema (Rawson, 1992). 1. Entre dioses y demonios Con la serie, precisamente titulada, [Dioses] García Sevilla se afianza en la práctica pictórica a comienzos de la década de los ochenta. La serie, elaborada en blanco y negro, consta de más de cincuenta obras de factura expresionista, que representan