A
nte la preparación de nuestro equipaje de montaña, víveres, instrumentos, y disfraces, salimos en dirección a Amatlán de Quetzalcóatl Morelos al encuentro de una experiencia mística con las artes y la cultura psicodélica, una ceremonia que congregaría amor, arte, teísmo y conciencia planetaria. Nuestro destino, el FESTIVAL OMETEOTL en las montañas sagradas del Tepozteco. Cuando entramos al pueblo vimos las mantas con
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el Quetzalcóatl icónico que señalaban la ruta directa hacia el artístico festival. Varios coches y autobuses en fila con placas de Jalisco, Puebla, Monterrey, y obviamente, de la gran ciudad. Llegamos, descargamos nuestro equipaje, y nos formamos para entrar con pases de prensa. Después caminamos varios metros para llegar al segundo retén donde te revisaban que no llevaras armas ni drogas. La música retumbaba desde lejos, la naturaleza embriagaba ya nuestra